Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi

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Tango, Radio y más Historias, blog distinguido por su aporte a la difusión del Tango, sus autores e intérpretes.

lunes, 20 de mayo de 2013

Biografías: Sebastián Piana - 20 de mayo de 2013

                                                                       

                                                  Sebastián Piana

Sebastián   Piana   nació   en Buenos Aires,  en el barrio de    Almagro,     el     26    de noviembre de 1903 y murió en la misma ciudad el 17 de julio de 1994.
Cuando se inició en el tango, a los 15 o 16 años, tallaban todavía gloriosos orejeros (músicos que ignoraban la escritura musical), como Vicente Greco, Agustín Bardi, Eduardo Arólas o José Martínez. Piaña fue de los primeros tanguistas en encarar con seriedad los estudios musicales. Lo hizo primeramente en el conservatorio de Antonio D' Agostino (maestro, también, por los mismos años, de Osvaldo Pugliese). Recibido como profesor de piano y solfeo, Piaña estudió armonía con el padre Martín Cazzaniga, organista del santuario de María Auxiliadora, también en Almagro. Luego, continuó con Juan Francisco Giacobbe, un brillante musicólogo asimismo almágrense. Pero, puesto que su sueño era ser concertista, decidió perfeccionar sus conocimientos pianísticos con uno de los mayores músicos argentinos, Ernesto Drangosch, y era su alumno cuando aquel gran maestro murió, a los 43 años, en 1925.
En 1922 obtuvo el segundo premio en el concurso abierto por los cigarrillos Tango, con Sobre el pacho (letra de José González Castillo) y en 1923 Azucena Maizani le estrenó Silbando, escrito en colaboración con Cátulo Castillo, con versos del mencionado poeta. Tres años más tarde, también con Cátulo, musicalizó un poema de Hornero Manzi, El ciego del uiolín, que, conver-tido en el tango Viejo ciego, abrió una nueva época en la letrística tanguera. En 1934 obtuvo, otra vez con versos de Manzi, un gran éxito, El pescante, y, entre centenares de composiciones de diversos tipos, compuso, en 1943, su obra maestra, Tinta roja, a la que aplicó versos Cátulo Castillo.
Piaña es, por sobre todo, el creador de la milonga urbana. En la historia tuvieron que ver Manzi y Rosita Quiroga. Manzi pidió un día a Rosita -super estrella de la Víctor argentina- que le cantara un tango. "Traéme, una milonga, che" , le contestó Rosita. Manzi recurrió a Piaña y éste aceptó el desafío, pero él no podía hacer una milonga como las que cantaba Rosita que tenían una sola parte musical, repetida según la extensión de la letra. Pensó en el desarrollo musical que Alberto Williams había dado a la milonga campesina y lucubró algo que fuera bipartito, como el tango; que mantuviera una escritura popular y que trasuntara un dejo arrabalero; ese dejo arrabalero que el tango ya casi había perdido. Compuso una música, le gustó y se la llevó a González Castillo. En tanto, Manzi lo apremiaba, ansioso por complacer a Rosita. Tanto lo apuró que un día Piaña se sentó al piano y compuso una nueva milonga sobre el corte de la anterior. Se la dio a Manzi, quien la convirtió en la Milonga sentimental y se la llevó desalado a la gran cancionista, pero a ella no le gustó lo bastante. Y así se quedó, sin estrenar, hasta que un cuarteto de actores la interpretó en un pasacalle del teatro "Casino" y, luego, la orquesta de Pedro Maffia (cuñado de Sebastián) la incluyó en su repertorio con arreglo de Giacobbe; tras cartón, le aplicó la voz de Rosita Montemar, que fue la primera cancionista que entonó los bellos versos de Manzi.
Cuando Piaña le llevó a Canaro la Milonga sentimental, el autor de Sentimiento Gaucho le dijo: "¡Pero esto se parece a un tango! Vamos a llamarlo milonga tangueada". Para Canaro había nacido una subespecie musical, un tipo especial de milonga; para Piaña había nacido una nueva especie musical: la milonga urbana.