Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi

Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi
Tango, Radio y más Historias, blog distinguido por su aporte a la difusión del Tango, sus autores e intérpretes.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Alberto Marino - Biografía - 30 de noviembre de 2013



                                          ALBERTO MARINO
AIberto Marino -por verdadero nombre Vicente Marinaro- nació en Palermo, capital de Sicilia (Italia), el 26 de abril de 1923 y murió en Buenos Aires el 21 de junio de 1989. Era italiano meridional, como Roberto Maida; en su tierra uno y otro habrían sido exitosos cantantes.
Marino tenía seis años cuando su familia desembarcó en Buenos Aires y enseguida subió al tren, rumbo a Salta. En aquella ciudad pasó su infancia a la sombra de Güemes y al amparo del Cristo del Milagro. A los once estuvo de vuelta en la gran capital del Sur y después de completar sus estudios primarios se empleó en una marmolería. Como otrora a José Muñiz, alguien lo escuchó cantar entre los mármoles, que a ninguno de los dos contagiaron su frialdad. Se inició como aficionado mientras estudiaba con Eduardo Bonessi, quien había sido maestro del dúo Gardel-Razzano. A poco adoptó el seudónimo Alberto Demari en la orquesta de Emilio Balcarce y en algunas otras, hasta que en 1940, al anclar nuevamente en la de Balcarce, que dirigía a la sazón Emilio Orlando, cambió su seudónimo por otro igualmente marítimo: Alberto Marino. Así lo anunciaron en el palco del "Palermo Palace" la noche en que Troilo lo escuchó cantar y, sin pensarlo mucho, le mandó un emisario con la comisión de contratarlo: fue en marzo de 1943, un año antes de que Florentino se despegara de la orquesta de Pichuco, de modo que los dos tenores convivieron durante doce meses en ese conjunto. Su ingreso en la orquesta de Troilo se produjo cuando sólo contaba veinte años. Cuando decidió formar orquesta propia contaba 24. Las oportunidades de aprender habían sido muchas y estaban bien aprovechadas. Había hecho Canción desesperada, Fuimos, Sin palabras. Luego cantó y grabó con la nueva orquesta de Balcarce, que venía de ser el director de la orquesta de Castillo. Pero sus capolavoros son posteriores: Sueno querido (1941), con orquesta dirigida por Héctor María Artola, Carillón de la Merced, y el hit de los hits, La rodada, una canción de Eduardo Escáriz Méndez y el musicalísimo Eduardo Bonessi, que grabó dos veces con guitarra (noviembre de 1949 y setiembre de 1957), más alguna yapa perdida entre sus más de doscientos aportes a la fonografía. Tal vez él prefiriera el samba Venganza, de Lupecino Rodríguez, que en 1952 trajo de una gira carioca y grabó en junio de aquel mismo año, más o menos convertido en tango. Y lo que él prefería al público no le disgustaba.
Marino -que ha pasado a la crónica tanguera como La Voz de Oro del Tango- estuvo discográficamente activo hasta 1979 y continuó cantando prácticamente hasta su muerte (lo había hecho en Estados Unidos y Japón y en 1988 se fue a Australia). Fue la suya una vida entera dedicada al tango, vida relativamente breve pero, en términos profesionales, envidiablemente extensa, porque a los sesenta años largos aún era un cantor, y no un diseur.
Se dice que cuando Marino escuchó su primer disco -supongo que de prueba- no le gustó, porque le parecía que imitaba a Gardel. No era un pecado imitarlo, ciertamente: si Gardel era el paradigma, ¿a quién, sino a él, debía imitar? Elaboró, sin embargo, un estilo propio y fue uno de los grandes cantores del tango de todos los tiempos. Admitiendo que, después de Gardel, fueron inimpugnables Corsini, Magaldi, Charlo, Gómez y del Carril, entre los seis cantantes de la docena está, sin duda, Marino, junto a Rivero, Castillo... y de ahí en más entran a tallar los gustos. El mío coloca, pegaditos, a Roberto Maida, Berón y Campos. Un cantor de tangos se hace con voz, con musicalidad y con comunicatividad. No todos los nombrados merecen diez puntos en cada una de esas asignaturas. Creo que, salvo Gardel, ninguno. Ocurre, empero, que los puntos acumulados por un cantor en un solo rubro (Marino, digamos en voz; Rufino, en musicalidad; Castillo, en comunicatividad) supera los que otros reúnen en los tres.








miércoles, 27 de noviembre de 2013

Raul Carda 27 de Noviembre de 2013 -179-



LOS TITULOS DE TEMAS, AUTOR Y COMPOSITOR SE ENCUENTRAN EN LOS TRACKS CORRESPONDIENTES.

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lunes, 25 de noviembre de 2013

Ciriaco Ortiz 25 de Noviembre de 2013 -546-



El tango,  música ciudadana, ha recibido en todas sus etapas grandes y valiosos aportes de figuras del interior, citemos al azar los nombres de algunos de ellos: Agustín Bardi, Juan Carlos Cobián, Roberto Firpo, Carlos Di Sarli y Homero Manzi (por solo citar a unos pocos), todos ellos creadores de significación, integrantes de esa generación de hombres de tierra adentro.
Un 2 de Agosto de 1908 nacía en Córdoba el que habría de marcar un hito de la interpretación del bandoneón, me refiero a Ciriaco Ortiz, cuya importancia como instrumentista ha sido tal, que creó un estilo interpretativo como lo hicieron Pedro Maffia y Pedro Laurenz, músicos que han dejado obras que aún perduran en la historia de nuestro tango.
Ciriaco, no solo fue autor e intérprete de temas de tango, también compuso valses, milongas, chacareras y otros temas pertenecientes al género folclórico. Es así que hoy recordamos a esta importantísima figura bandoneonística que fue creador de un estilo íntimo y emotivo el cual ha quedado prendido en el alma tanguera de nuestro Buenos Aires querido.
Hoy publico un viejo disco de vinilo editado por RCA Víctor en su serie Camdem Coleccionista, del Trío* de Ciriaco Ortiz y lanzado a la venta en 1971 aproximadamente, bajo el título “Ciriaco Ortiz – Ciriaco en el Recuerdo”.  El mismo contiene los siguientes temas:
001 Alma de bohemio - Roberto Firpo - 23-1-35
002 Mi noche triste - Pascual Contursi y Samuel Castriota - 11-3-36
003 Por unos ojos (vals) - Fausto Frontera - 25-10-32
04 La Cumparsita - Gerardo Matos Rodríguez - 27-9-34
005 A mi madre - Luis Petrucelli - 11-5-39
006 Tu vieja ventana (vals) - Ambrosio Rio y Guillermo Desiderio Barbieri - 3-6-52
007 El llorón - Enrique Cadícamo y Ambrosio Radrizzani - 3-4-52
008 Olga (vals) - Francisco Peña - 11-9-46
009 Galleguita - Alfredo Navarrine y Horacio Petorossi - 18-5-48
010 Betinotti (milonga) H Manzi y S Piana - 25-9-45
011 Tiempos viejos - Francisco Canaro - 10-5-38
012 Cap Polonio - Adolfo Rosquellas - 23-9-48
* Los guitarristas que secundaron a Ciriaco en casi toda su carrera fueron Ramón Andrés Menendez y Vicente Spina. En los últimos años lo acompañó Edmundo Porteño Zaldivar.

4SHH- DESCARGA CIRIACO ORTIZ


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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Biografías:Paquita Bernardo 20 de noviembre de 2013


                                                 Paquita Bernardo


Paquita Bernardo, "la primera enamorada del bandoneón porteño", según la llamó Ricardo M. Llanes, nació en Buenos Aires (Villa Crespo) el 1° de mayo de 1900 y murió en el mismo barrio el 14 de abril de 1925. Fue hija de los inmigrantes españoles José María Bernardo y María Giménez, quienes, la hicieron bautizar como Francisca; solían decirle "La flor de Villa Crespo" y tuvo un hermano mayor, Arturo, que la sobrevivió largamente y fue el albacea de su memoria.
Para entonces era común entre la incipiente clase media que la niña de la casa tañera el piano para poder lucir sus habilidades en las reuniones familiares. El padre de Paquita, hombre de buen pasar, envió a la niña al conservatorio de Catalina Torres. Antes que el teclado del bandoneón, los dedos de Paquita oprimieron el del piano, pero hete aquí que asistía al conservatorio José Servidlo "Balija”, fueyero adolescente que tenía su misma edad y no había soñado aún con componer, con su hermano Luis, esa endecha maravillosa que es El bulín de la calle Ayacucho. El bandoneón de "Balija" deslumbró a la niña, quien abandonó a Beethoven y se entregó ansiosa al método bandoneonística de Augusto P. Berto.
No a los 14 abriles, según la pragmática tanguera, sino a los 20, Paquita trepó al palquito del "Bar Domínguez" (Corrientes 1537), liderando una promisoria troupe de chiquilines: Osvaldo Pugliese (al piano), Elvino Vardaro y Alcides Palavecino (a los violines), Vicente Loduca (a la flauta) y Arturo Bernardo (a la batería), y al frente, ella, con su gran melena, su blusa blanca, su pollera negra y un almohadón recamado para que descansara la brevedad de sus pies. El mayor de todos debía de ser Palavecino, pero el mismo Pedro Maffia, que la apadrinaba espiritualmente, estaba en la edad de la conscripción.
Menudeaban por entonces las orquestas de señoritas (en las que formaban, con dulce cinismo algunas figurantas). En ellas, sin embargo, no había bandoneones ni señoras dispuestas a tañerlos... Caray, el tango aún era machista (aunque no misógino, como algunos mal suponen). Llanes, que en 1921 tenía 24 años y pateaba intensamente la ciudad, de cuya vida cotidiana sería el máximo historiador, recordaba que en el "Domínguez" estrenó Paquita su tango Floreal y que la policía debía desviar hacia Paraná el tránsito de Corrientes, porque los tangueros se agolpaban sobre la calzada.
En el transcurso de su carrera Paquita compuso piezas que no se han perdido. Gardel le grabó La enmascarada (letra de García Jiménez, 1924 y Soñando (letra de Eugenio Cárdenas, 1925). Roberto Firpo registró Cachito, y en Montevideo, donde actuó durante un mes, la entrañable fueyera estrenó su vals Cerro divino. No siempre integraron el conjunto de Paquita los chiquilines de 1921 y no faltó ocasión en que un chansonníer, entonces muy bien considerado, Florindo Ferrario -que más tarde sería brillante actor del teatro y del cine-, le prestó su voz. Por lo demás, la muerte de Paquita -puntualizaba Arturo- no se debió a la enfermedad entonces de moda, la tisis, sino a un resfrío al que no se dio importancia. "Aunque de frágil aspecto físico, poseía una salud muy buena.

Sería injusto suponer que Paquita ocupa en la historia del tango el lugar de una niña transgresora. Ciertamente es un personaje que tiene su arista mítica, por muy de carne, huesos y bella estampa que haya sido. De todos modos, sus composiciones, no desdeñadas por los intérpretes más prestigiosos, revelan un notable talento que, lamentablemente, se agostó en agraz. Su laborioso peregrinaje por palquitos y escenarios, en bares, glorietas y teatros, dice también que el público tanguero, nada sordo, la seguía con interés. A sus virtudes profesionales sumaba, ciertamente, su delicado encanto femenino, que no era poco, pero no era todo. Su imagen, en un estupendo grabado del gran López Anaya, preside la recepción de la Academia Porteña del Lunfardo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nelly Omar - 13 de Noviembre de 2013- -568-

    
    Para todos nuestros amigos lectores, hoy publico este viejo vinilo olvidado, excelentemente interpretados por Nelly Omar.
    Actriz y cantante, la de mas larga trayectoria, insuperable, inimitable.
Surgieron otras después de ella, pero lamentablemente, para esas otras… no la pudieron superar y me parece que lo mismo que Gardel, difícil sea poder igualarla.
    Hoy, a los ciento dos, Nelly,  sigue con su carrera brillante y más radiante que nunca.
    Gracias querida maestra, por hacer con su impecable  voz un sentimiento, mezclada con nostalgia, con amor y desamor, según lo que la letra requería.
   
            

    
Los títulos, autor y compositor se encuentran incluidos en los tracks correspondientes


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sábado, 2 de noviembre de 2013

Eduardo Rovira - Biografía - 2 de noviembre de 2013


                                                        Eduardo Rovira
Eduardo Rovira nació en La Plata el 30 abril de 1925 y murió en la misma ciudad el 29 de julio de 1980. En 1969 declaró: «A mí me interesa llegar a la esencia del tango, a los enlaces armónicos, a la variación de los ritmos, al desarrollo de las frases». Buscó la esencia por el camino de la música, pero muchos caminos llevan a Roma.
Salgan, Piazzolla y Rovira son los caudillos de la cruzada renovadora del tango, iniciada por el tiempo en que Julio De Caro disolvió su orquesta y el ímpetu de los cuarenta se había agotado. Los tres se arrimaron, en incursiones audaces y felices, a la gran música de escuela, pero nunca se fueron del tango, más bien siempre estaban volviendo, como dijo Troilo con relación a su barrio. En el fondo eran músicos populares, inclusive desde un punto de vista cuantitativo: en 1969 Rovira declaraba haber compuesto 200 tangos y 92 composiciones de esa otra música -si acaso hubiera otra-, que la pereza mental llama clásica. Pero en su identikit musical el tango era el rasgo prominente. Releo el programa del recital que ofreció en el teatro "Regina" el 27 de julio de 1971: allí están sus obras de avanzada, está A fuego lento, de Salgan; Ciudad triste, de Tarantino; pero también, A los amigos, de Pontier, y Mensaje, de Discépolo. En su última larga duración, Que lo paren, están Mi noche triste y La Cumparsita.
Por lo demás, lo mismo que Piazzolla, se mantuvo fiel al bandoneón, padre o hijo adoptivo del tango, según se lo mire. De ese disco dijo el crítico Vargas Vera que se encuentran allí la pujanza y el nervio tanguero. Estos dichos no definen la tanguedad del Preludio de la guitarra abandonada, pero son los que en lenguaje ideológico suelen llamarse datos de la realidad. El tango no debería ser un sistema de exclusiones o menosprecios. El mismo Rovira menospreciaba el tango-danza, y en lo que a Piazzolla atañe, su menosprecio se desparramaba en abanico. Salgan -espíritu abierto- dijo alguna vez que todos los tangos son el tango. D' accord.
El itinerario tanguero de Rovira fue el ya trillado, una orquesta aquí, otra más allá, aquí la de Alessio, allá la de Alfredo Gobbi, a quien dedicó El engobbiao; también la de Osvaldo Manzi, hasta llegar a sus propios conjuntos. Como el mismo Piazzolla, fue objeto de incomprensiones que, curiosamente, no alcanzaron a Salgan -si es que éste no las mató con la indiferencia-, pero le faltó la polenta de Astor para hacer su propia música contra viento y marea. Por eso, porque las contrariedades económicas lo agobiaron, o por una cuestión de temperamento, no alcanzó una gran trascendencia. «La influencia de Astor -anota Oscar del Priore, que conoció a Rovira como pocos- es notoria en la música contemporánea. En cambio, la de Rovira no se ve porque la mayoría realmente no lo conoce.»

Cuando apareció Sónico, sumé muchas horas escuchándolo. Y cuando, con Oscar De Elía, seleccionamos sesenta leitmotivs fangueros, de otros tantos autores, para el concierto Sesenta tangos en sesenta minutos, incluimos el de la bellísima composición que daba nombre al LD. El 4 de octubre de 1972, en el Nuevo Cine York, de la ciudad de Olivos, Rovira ofreció un concierto de tangos, con sus músicos -entre los que se contaba Reynaldo Nichele- y la colaboración de Antonio Carrizo. Aquella función, realizada en beneficio de la Academia Porteña del Lunfardo, fue una de sus últimas presentaciones. Luego se recluyó -o poco menos- en La Plata, estudió el corno inglés y dirigió la Banda de la Policía. En tanto, seguía buceando en el torrente del tango para descubrir sus fuentes. Sábato lo comparó con Stendhal, por haber sabido expresar un espíritu romántico mediante un lenguaje austero.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Orquesta Tipica Tokio 1 de Noviembre


Shimpei Hayakawa, bandoneonista japonés fue el director de la Orquesta Típica Tokio, creada en el año 1940. Músico asociado a la tradición tanguística de Japón, que supo consolidar el gusto de los Japoneses por el Tango.
Nació en la Ciudad de Osaka en 1914 y falleció en 1984. 
Junto a otro pionero del bandoneón en su país natal ( Masaichi Sakamoto), quienes fueron los primeros que se animaron a ejecutar el bandoneón, instrumento desconocido en ese entonces, justo en el momento en que  eran introducidos desde Alemania. Cabe destacar que los primeros “fueyes” fueron importados desde Alemania en 1934, y era de marca “ Doble A “.
Fue un verdadero autodidacto, ya que no tuvo maestros que lo introdujeran en el aprendizaje.
Cuando funda su orquesta en 1940, inmediatamente se consagra en su Japón natal a través de la radio y el disco, llegando a actuar con gran suceso en todo Oriente.
Llegó a Buenos Aires en 1952, acompañado por su esposa, la cancionista Ranko Fujisawa en el año 1952. Retornan a nuestro país en los primeros años sesenta, esta vez con una orquesta integrada por músicos Japoneses, llegando a la grabación de discos para la empresa discográfica RCA Víctor y realizando sus  presentaciones en Buenos Aires y Montevideo. Traía como cantores a su esposa Ranko y al cantor Ikuo Abo. La Orquesta Típica Tokio, realizó además giras por Latinoamérica y grabó también en Colombia para el sello Sonolux. 
La misma se disolvió en 1971.

Los títulos de temas, autor y compositor se encuentran incluidos en los tracks correspondientes.

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