Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi

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Tango, Radio y más Historias, blog distinguido por su aporte a la difusión del Tango, sus autores e intérpretes.

lunes, 20 de agosto de 2012

Biografías: Enrique Delfino - 20 de agosto de 2012

                                                   

Enrique Delfino
Enrique Pedro Delfino nació en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1895 y murió en la misma ciudad el 10 de enero de 1967. Según Sebastián Piaña, fue el primer innovador del tango, el creador del tango con refrán -el refrain francés, que en castellano se llama estribillo-, el primero que de un modo sistemático hizo tangos con melodías de aire internacional. Piaña utilizaba la palabra "sistemático" porque admitía que Aíma de bohemio (1914), de Roberto Firpo, tiene también una melodía de ese tipo. Contemporáneo de ese tango (año más, año menos) es Belgique, de Delfino, dedicado a Bélgica, con motivo de la invasión de las tropas del Kaiser, ocurrida en agosto de 1914. Belgique -y en eso coincidía Luis Adolfo Sierra- es el primer tango romanza. A él siguieron, sobre la misma línea, Sans souci (1917) y Agua bendita (1918), título éste referido a la lluvia.
Por   aquellos   años   Delfino   estaba   en   Montevideo,
donde escribió también el famosísimo Re Ja sí. En dicha ciudad popularizó el seudónimo Rock. De regreso en Buenos Aires, compuso la música de Milonguita, con versos del uruguayo Samuel Linning, estrenado por María Esther Podestá en 1920 (año en que lo grabaron Carlos Gardel y Raquel Meller). Luego estuvo en los Estados Unidos, con Osvaldo Fresedo y Agesilao Ferrazzano, grabando para los discos de Víctor con una orquesta ad hoc de- nominada Select; se presentó como humorista del piano en el teatro "Esmeralda" (ahora Maipo) y en 1924 viajó a Europa, donde tuvo la grata sorpresa de comprobar que todos los españoles conocían su tango La copa del olvido (letra de Alberto Vacarezza), estrenado en Buenos Aires en 1921 por el actor José Ciccarelli y llevado a la península por la compañía de Enrique Muiño y Elias Alippi, en la que el galán cantor era Vicente Climent.
Nunca abandonó Delfino su actividad de pianista y como tal grabó algunas composiciones. Su nombre, sin embargo, ha quedado vinculado a un gran número de tangos de todo género, debidos a su inspiración siempre fresca y juguetona, inclusive en los últimos años de su vida, cuando la enfermedad le impedía desplazarse y, afectado por una ceguera que contrajo filmando la película Ronda de ases (1938), permanecía largas horas sentado al piano o manipulando su transmisor de radioaficionado.

Llevaría mucho espacio mencionar tan sólo el diez por ciento de los tangos de Delfino. A los ya nombrados deben agregarse, sin embargo, Griseta (letra de José González Castillo, 1924), el primero que llevó en la partitura la denominación tango romanza; a Montmartre, Aquel tapado de armiño, Santa milonguita, Qué querés con ese loro, Padre nuestro, Palermo, Talán, talán, El rey del cabaret, Lucesitas de mi pueblo, Ventanita florida, No salgas de tu barrio, Qué lindo es estar metido, Otario que andas penando, No le digas que la quiero y el postrero, que nunca fue cantado profesionalmente, Hermano grillo.