Disco vinilo de la Discográfica DM, con el último trabajo realizado por Charlo en lo que refiere a grabaciones discográficas. Una verdadera joya en la voz de este gran cantor que en toda su carrera llegó a dejar 1002 registros y aún mantenía para esos años todo el color y la frescura de su voz.
TRH
martes, 21 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
Hugo Diaz 19 de Mayo
HUGO DÍAZ
(4 de diciembre de 1947 – 25 de octubre de 1998) –
Bandoneonista, director y compositor.
Este CD data del año 1996 bajo el título de álbum Divina.
Los registros están a cargo del trío de Hugo Díaz y lo acompañan en esta
oportunidad Ciro Perez (guitarra) y Horacio Cabarcos (Contrabajo).
Artista Uruguayo que estudió desde muy
joven con verdaderos maestros como: Carlos Veloso y Rene Marino Rivero.
Sus primeras actuaciones las realizó en la Orquesta de Rogelio Coll,
pasando más tarde a Los Ruiseñores del Tango. Fue también acompañante de
grandes figuras del tango en actuaciones que se realizaban por Canal 4 de
Montevideo.
A mediados de los años setenta realizó una gira por
Brasil, regresando al Uruguay en 1978 donde participó junto a Cesar Zagnoli en
un destacado programa de televisión que se emitía por Canal 5 SODRE.
Desde 1988
a 1890 viajó a Alemania donde además de realizar
distintas actuaciones grabó dos CD. Para finales de 1992, volvió a realizar una
gira que abarcó esta vez, Francia, Alemania, Suiza y Noruega.
En Uruguay fue
integrante la Orquesta Filarmónica
Municipal, durante muy cortos períodos.
Hugo
Díaz falleció en Alemania, muy joven,
tenía 51 años de edad.
Los títulos de temas, autor y compositor se
encuentran en los tags correspondientes.
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Hugo Diaz (Bandoneón)
viernes, 17 de mayo de 2013
miércoles, 15 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
Hernán Oliva 13 de Mayo
HERNAN OLIVA
Hernán Oliva, fue un típico hombre
de la noche porteña, y evocar su figura y su música seguro traerá gratos
recuerdos de nuestra juventud.
Oliva es hoy un violinista injustamente olvidado. Era un gran músico que
emanaba una energía contagiosa, con una concentración tal que hacía que el
sonido de su violín sea diáfano y claro.
Un músico grandioso que lamentablemente siempre estuvo relegado, y hoy aún más.
Es una
pena que tan talentosos genios, tengan que quedar borrados de la memoria
colectiva por culpa de aquellos que teniendo la posibilidad de poder seguir
recordándolos, dejen sus obras arrinconadas contando con la posibilidad de
poder hacerlas resurgir del pasado para que las generaciones posteriores puedan
seguir descubriéndolos.
En los años 70, todavía eran épocas en que Buenos Aires todavía tenía
lugares donde ir a escuchar Jazz, y allí
estaba Hernán Oliva. Para ese entonces
tenía 63 años (que parecían muchos más), era bastante gordito y de baja
estatura, tenía cabello completamente canoso
y bastante desprolijo, su vestimenta
también lo era. Solamente con verlo de pasada te dabas cuenta que se trataba de
un bohemio que lo único que le importaba era la música.
Oliva era chileno, había nacido en
Valparaíso un 4 de julio de 1913, el primer juguete importante que tuvo fue un
violín muy pequeño que le había regalado su madre, y de ahí en más este juguete
se convirtió en su pasión. No tuvo formación musical fue un autodidacto, solo contaba con el entusiasmo, el amor y el aliento que le prodigaba su progenitora,
alentándolo a seguir adelante.
En el año 1935 deja su Valparaiso
natal y se radica en forma definitiva en Buenos Aires. Su primera experiencia
fue en Radio Cuyo (de la
Provincia de Mendoza) y tiempo más tarde ya se encontraba
integrando la orquesta de René Cóspito Más tarde lo hizo con otro genio, Enrique Villegas, cuando este tocaba en la Boite Chaumiere , también con Ahmed Ratip (el de Los Cotton
Pickers) y muchos otros músicos de trayectoria durante los años 50, entre ellos
con otra personalidad digna de referencia,
Oscar Alemán. Lamentablemente
esta unión le dejó muy ingratos recuerdos pues la misma terminó a las trompadas por cuestiones de
dinero. Pero por otro lado, la alianza que tuvo junto a Alemán le ayudó mucho a
Oliva especialmente en su forma de expresión.
En los
últimos años de la década del 50, viajó a los Estados Unidos.
Oliva
nunca fue cuidadoso de su futuro, siempre vivió al día, era un bohemio, jamás
tuvo un buen pasar económico, era como si no le importaba, y así fue para
siempre, tocando jazz y de vez en cuando algún que otro tango, aunque no con
ganas y muy poco entusiasmo por la música rioplatense. Tocaba tangos para poder
ganarse la vida, El Viejo Almacén, la
desaparecida Confitería Richmonds y algunos otros lugares fueron testigos de
sus actuaciones.
Hernán
Oliva, genio y figura. Murió en el anonimato, fue un 17 de junio de 1988, en el
Barrio de La Boca ,
en plena calle., en una de esas calles donde se sentaba a tocar el violín para
que el público le dejara algunas monedas
El no lo
supo, pero fue un gran violín de jazz, según los Holandeses, el mejor de todos.
Vamos a
disfrutar hoy, de unos tangos grabados por este talentoso violinista y el
maestro Mito García en piano.
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Hernan Oliva
sábado, 11 de mayo de 2013
Francisco Canaro 11 de Mayo
Francisco
Canaro
Se cuenta entre los pioneros
directores, sino también como autor y compositor.
Su orquesta
fue una de las primeras en ser aceptadas por la aristocracia porteña que
despreciaba al tango, y además de ser uno de los directores pioneros en Europa.
Durante los años de 1950, había un
popular programa radial titulado “Calle Corrientes”, que dirigía Roberto Gil
(Erregé), y a raíz de una frase acuñada por este animador cuando se refería a
algún suceso antiguo y decía… “Y ya
Canaro tenía su orquesta”, frase que
sintetizaba la pionera carrera de este director, que había comenzado en los
albores de los años veinte.
Conoció el
nacimiento del tango, junto a los primeros músicos con quienes compartió el
escenario y fue, él mismo quien trabajó asiduamente para lograr el desarrollo y
la evolución del género.
Canaro era Uruguayo, su cuna fue el
pueblo de San José. Con toda su familia se traslada a Buenos Aires a fines del
siglo diecinueve, instalándose en un conventillo de la calle Sarandí al 1300 en
la populosa barriada de San Cristóbal.
Sus principios
como ejecutante de violín fueron para 1906, actuando en cafés y peringundines
del barrio de La Boca. Decidido
a todo, deja de tocar el instrumento para constituirse en legítimo director
empuñando la batuta, labor, que desempeñaría hasta casi el momento de su
muerte.
Canaro fue un
músico que al frente de su orquesta supo adaptarse al estilo de la Guardia Vieja , en la
cual no se durmió, porque muy pronto fue adaptándose a las nuevas ideas
surgidas de otros compositores.
Siempre
conservó su ritmo tradicional, que lo hizo el preferido ante otras orquestas.
Siempre actuó
en locales de moda y en 1921 ingresó a los estudios de la discográfica Odeón,
compañía en la que se mantuvo fiel durante toda su carrera. La consecuencia de
esta relación con la grabadora trajo aparejada una cifra realmente absoluta de
grabaciones y posiblemente muy difícil de ser superada por otros artistas en el
mundo pues se calcula que dejó impresos más de 7.000 títulos.
Francisco
Canaro, un director que dejó su marca en el Tango.
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Francisco Canaro
jueves, 9 de mayo de 2013
Angel Vargas 9 de Mayo
![]() |
| COLABORACION DE GONZALO CABRERA PEROTTI |
Angel Vargas, había nacido
el 22 de octubre de 1904 en el barrio de Parque Patricios, se inició como
cantor en un cine de su barrio en el año 1923 secundado por una guitarra, un
bandoneón y un piano. Su nombre de familia era Angel Lomio. En 1930 cantó como
estribillista de la típica Landó – Matino y un año mas tarde en el Cuarteto de
Armando Consani. En 1932 canta acompañado por Angel D’ Agostino en piano y ese
mismo año graba sus primeros discos en la orquesta de José Luis Padula. Mas
tarde volvió a ser acompañado por D’ Agostino, esta vez con el acople del
violín de Alfredo Mazzeo, pasando de inmediato a la típica de Augusto Pedro
Berto. Formó dúo con Santiago Devin y durante 1938 y 1939 vuelve a grabar esta
vez con la típica Victor.
En 1940 llega su mayor suceso al incorporarse a la
orquesta de Angel D’Agostino, se desvincula de la misma en forma transitoria y
vuelve otra vez a la orquesta, los dos ángeles del tango volvían a unirse otra
vez.
Lo bautizaron como El Ruiseñor de las calles porteñas.
Fue también compositor: Tango a Gardel, En la milonga,
Lucio Paredes, De alto rango y Glorias del ayer, son todos tangos de su
inspiración, Por que me siento feliz (milonga) y El espejo de tus ojos (vals),
conforman así su obra autoral.
Falleció el 7 de julio de 1959.
Los títulos de temas,
autor, compositor y distintas orquestas y conjuntos se encuentran incluidos en
los tags correspondientes.
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Angel Vargas
martes, 7 de mayo de 2013
HISTORIA DEL TANGO De Letras y Poetas María Luis Carnelli
Quizás porque ama la libertad, porque quiere a todo aquello que nace del corazón y que no es una imposición, quizás porque se adelantó sin pensarlo a su época, María Luisa Carnelli fue una de las primeras(o la primera) y la más fecunda letrista de tango. Pero en su trayectoria, Hesse fue apenas un aspecto lateral. Porque su exultante vida interior la empujó hacia otras múltiples actividades, que la distinguieron de otras mujeres. Claro, seguramente será difícil asociar su nombre con el tango. Mucho más sencillo sería advertir que ella fue "Luis Mario" o "Mario Castro", según la ocasión. Que fue la autora de Cuando llora la milonga, de Se va la vida, de El malevo, de Linyera, y de tantas otras
letras que, si llevaron una firma masculina, fue solamente
por acatar una estricta prohibición paterna.
—Nací en La Plata al terminar el siglo,
en la calle 47 entre 1 y 2, a
media cuadra del bosque... cuando era realmente un bosque. Allí aparecían de
tardecita una india y un individuo del tipo del malevo, medio mestizo,
de sombrero y pañuelo, y caminar encorvado y bamboleante.
Lo tengo muy presente, porque siempre me impresionó como la
pinta del verdadero malevo.
Para llegar al colegio, tenía que cruzar las vías del tren,
que todavía atravesaba la diagonal 80. La escuela quedaba en la calle 46. Yo me
quedaba mirando el río desde sus ventanales, en el segundo piso. Siendo muy
chica, me acuerdo de habernos hecho la primera rabona con una compañerita. Su
padre tenía caballos. Y nos fuimos a cabalgar, hacia el lado del río... Desde
muy chica me gustó el tango. Mis hermanos —éramos diez, en total—, lo
escuchaban en un fonógrafo a escondidas, porque mis padres no querían de
ninguna manera que esa música entrara a casa. Entonces quitábamos la bocina
para que apenas si se pudiera escuchar los discos, que mis hermanos compraban
por dos pesos. Cierta vez, mi hermana tuvo la ocurrencia, de bailar un tango en
una casa de familia. Mi padre le dio un tremendo castigo.
— ¿Cuándo empezó a escribir?
—A los doce años, recuerdo haber escrito unos versos
dedicados al "caudaloso" río Sarandí... que apenas si era un arroyo.
De todas formas, lo envié al diario El día, donde me lo rechazaron. 'Por
supuesto, salí ofendidísima, porque me pareció que estaban cometiendo una
injusticia. Claro que ya desde pequeña escribía versos. Posteriormente, y
simultáneamente con mi interés por escribir, cursé el Liceo, el Normal y me
casé. Entonces comencé mi trayectoria como periodista.
Empecé haciendo colaboraciones en El hogar. A partir de
allí, trabajé en todas las revistas y diarios de Buenos Aires.
— ¿Y los tangos, cuándo llegan?
—Estando en Noticias Gráficas.
En 1927, el Malevo Muñoz tenía que hacerle una letra a Julio
De Caro para el tango El malevo. Como no escribía tangos, se lo llevó a
Enrique González Tunan. Y éste, que nunca hizo un poema —quien los hacía
era su hermano, Raúl—, a la vez me lo derivó a mí. Entonces lo escribí.
Lamentablemente, De Caro en sus memorias cita al Malevo Muñoz como autor del
tango, cuando en realidad lo escribí yo.
Después, con Edgardo Donato, compuse Se va la vida. Fue
hacia1929. Con este tema pasó algo muy gracioso. Con Donato hicimos un monstruo
para una casa de artículos sanitarios, que pagaba quinientos pesos por la
propaganda. Como no se entendieron Donato y el propietario de la firma, señor
Escala, tuve que volver a hacerle letra.
Como en aquel momento casi todos los tangos llevaban letras lunfardas
y yo ya conocía ese lenguaje por mis hermanos y por el ambiente periodístico,
tenía que usarlo. En ocasión de un homenaje a Filiberto, se sentó a mi lado
Last Reason.
En dicha reunión, la orquesta invitada para tal
acontecimiento tocó Se va la vida. Entonces Last Reason me dijo que era
un tango realmente lindo, a excepción de la letra, sin saber que la había compuesto
yo. Lo dejé despacharse contra la letra un largo tiempo... hasta que al final
le dije que era mía. Ese tango se impuso en España, llevado por Azucena
Maizani. Allá gustó mucho, a tal punto que Manuel Pizarro, en cierta ocasión me
comentó que los tangos que más solicitaban
eran La Cumparsita, Adiós muchachos y Se va la vida.
— ¿Qué otros intentos por re vitalizar el tango realizó?
—El tiempo me hizo apreciar que el tango decaía en el
interés popular.
No lo decía yo, sino las cifras que percibía por los
derechos de autor.
Entonces, con Sebastián Piana, decidimos darle al tango un nuevo
sabor, creando otro ritmo. Estaba el compromiso, además, de seguir
manteniéndolo en el exterior,
donde día a día iba decayendo.
Lo planteé con Piana y surgió una melodía que no era jazz ni
tropical. Mecha Quintana creó la coreografía. Entonces pedimos apoyo oficial.
Nosotros estábamos muy confiados en que el nuevo ritmo, que se llamaba "Tam
Tam" traería divisas
seguras al país. La Secretaría de Prensa, por medio del general Uriondo,
nos delegó el pedido a Apold. Y el proyecto quedó archivado definitivamente.
Una pena, porque era una melodía que podía tocarla la jazz como la típica. Y que
era una cosa bien nuestra, que recordaba no sólo el tambor africano, sino una
serie de cosas más... Era un tema pegadizo, popular. Lamentablemente, no
prosperó. Lógicamente, quedó registrado y aún sigo esperando la posibilidad de
difundirlo.
¿Sabe por qué? Porque es difícil concebir una idea original.
Mucha gente ha tomado cosas de otros y las ha adoptado como
si fueran propias. A mí me ha pasado, inclusive, con ciertas notas que pretendí
hacer publicar.
—Obviamente, se desprende de esto que no se considera una
letrista de tango...
—No, por supuesto. Yo escribí numerosos cuentos y poemas.
Viajé a veinticuatro países. Estuve en la guerra civil española como periodista.
Creo que soy más que nada eso: periodista. Y escritora. Si me preguntaran por
qué escribí letras de tango, diría que un poco porque sobreviven más, por su
popularidad.
Y porque con una sola
letra, la de Cuando
llora la milonga, gané más que publicando ocho libros.
— ¿Qué tango le gusta?
—No el de ahora, seguramente.
Hay muchas orquestaciones, mucha técnica, pero le han
quitado su carácter de porteño. El tango me gusta hasta 1940. No por los valores
que tiene, sino por la fuerza exultante que trae del mismo país. Además, no
estaba comercializado. Había una emulación legítima, no la que fue impuesta
después. Si un músico creaba algo, otro intentaba superarlo sanamente. El tango
canción alcanza su punto máximo con Filiberto. Hasta 1940. Después viene la
guerra, pierde mercados, y va decayendo en el exterior. A la vez, se tolera una
invasión de jazz que haría perder definitivamente
su sabor auténtico al tango. A tal punto, que ahora es una
mercancía.
Por eso me quedo con el de la guardia vieja. Aunque
reconozco a aquel que va del '25 al '40. Pero después, encuentro que está
desvirtuado.
—O sea, que se perdió para siempre ese mercado entre
nosotros...
—Es que no se le ha hecho una propaganda adecuada. Ha
habido una penetración imperialista de fabulosos capitales que ha permitido que
el tango vegete, mientras los demás ritmos lo iban ahogando. Hubo épocas que se
obligaba a ejecutar
un 50 por ciento de música nacional. Fue cuando a mí se me ocurrió
crear ese nuevo ritmo. Que para mí era muy argentino, pero más rítmico que el
tango. Con letra y características de lo nuestro.
— ¿Qué otros intérpretes le agradan?
—Gardel, por supuesto, aunque me gusta el de la primera
época. Y en la actualidad, me interesa Jorge Sobral.
— ¿Y entre los poetas?
—Aquí ha habido una especial idolatría por Discépolo, y
es un error. Se ha dicho de él que era el Schopenhauer del tango, pero no por el
genio sino por el pesimismo. Ese es el error de Discépolo. Quien sí era un
apóstol era Almafuerte. Un verdadero poeta. Pero hay otras cosas que responden
a lo nuestro. Navarrine, por ejemplo. Temas como Gajito de cedrón. Manzi
y Navarrine son quienes más se acercan a lo nuestro.
— ¿Y usted cómo se considera?
—Como una muchacha proveniente de una familia burguesa con ambiciones
literarias, a quien le resultaba realmente incongruente escribir tangos
lunfardos. Mi padre, por supuesto, jamás supo que era yo quien los escribía. El
no quería que yo fuera demasiado libre.
En María Luisa Carnelli era inevitable. Pese a la voluntad
paterna.
Fuente: 1880 Un Siglo de Tango 1990 - Tomo 1 "La Era Prenatal"
Páginas: 156-157- 158
Páginas: 156-157- 158
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Historia del Tango
domingo, 5 de mayo de 2013
Osvaldo Fresedo 5 de Mayo
Osvaldo
Nicolás Fresedo es un nombre que está grabado a fuego en nuestra
historia.
Un rasgo distintivo (así en la orquesta como en la
composición) fue la característica inalterable, a través de sus largos años al
servicio de nuestra música popular. Su sonido es inconfundible; y éste tiene
una señalada tendencia a la jerarquización del tango. Las revolucionarias
transformaciones orquestales que el bandoneonísta le imprimió a sus distintas
agrupaciones le permitieron marchar siempre un paso más adelante del común
denominador. La historia no puede definirse por "antes y después" de
Fresedo. Lo correcto es consignar "con" Fresedo, se hable del momento
en que se hable.
Nacido el 5 de
mayo de 1897 en el centro de Buenos Aires, desde pequeño se interesó por el naciente
movimiento musical ciudadano...
Desde que era muy chico le gustaban los deportes. No
podemos decir lo mismo del tango, porque recién lo descubrió en su
adolescencia.
Pero, claro está, en casa lo más importante era la
faz comercial en la que se manejaba su padre. Por eso se mudaron desde el
centro a Ramos Mejía, de allí al barrio de Almagro, más tarde a Floresta y
posteriormente a La
Paternal.
Llegan a ese modesto barrio al que en ese entonces
denominaban “Villa Paternal”, cuando Osvaldo contaba solo con trece años de
edad y fue precisamente en esa barriada donde Fresedo descubrió al Tango.
Y eso ocurrió cuando comienza a escuchar
en las Victrolas de sus vecinos discos de Pacho o en la calle los temas que se
interpretaban en organitos.
Cuando tenía quince años frecuentaba el café Venturíta,
porque le apasionaba escuchar al trío de Augusto Berto, al que completaban
Canaro y Domingo Salerno. Fue tanto su pasión por el bandoneón, que se decidió í a ahorrar
dinero de cualquier forma, con tal de adquirir uno.
Comenzó comprando una concertina, a falta de posibilidades
mayores por la cual pagó diez pesos en un comercio que se llamaba Markepelein y
estaba ubicado en la calle Cuyo al 1200 (Hoy calle Sarmiento).
Cuando su padre lo envía a estudiar para que se
reciba de Perito Mercantil en la Academia
Pagano , ubicada en la calle Uruguay, debiendo abonar por mes la suma de veinte pesos. Debiendo esperar tres
meses de faltar a clases y hacerse la rabona, por fin pudo comprarse el
bandoneón por el cual pagó sesenta pesos en el mismo comercio que había
adquirido la concertina.
En su casa no sabían nada, entonces comenzó a conocer
el rudimentario manejo del instrumento mediante algunas clases que le daba un
cochero de plaza llamado Carlos Besio. Al poco tiempo este humilde maestro ya
no tenía nada más para enseñarle. Fue así que Fresedo se inscribió en la
academia de Pedro Desrets donde aprendió teoría y solfeo.
En un momento determinado, el padre se entero que
había dejado de lado sus estudios, entonces tomó una decisión extrema:
lo echó de la casa.
Después de vivir un tiempo en una piecita que le
prestó Nelo Cosimi, aquel que fuera el primer actor del cine argentino, regresó
al hogar.
Esta vez sí, su padre aceptó esa vocación por el
tango. Entonces, en una casa que linda con las vías de la estación Paternal,
instaló un café para que tocara allí y
no me fuera de noche por ahí.
En 1914 se produjo el "debut profesional",
en el café Paulín. De allí pasó al Maldonado. Y más tarde en el ABC, con Manuel
Aróztegui como pianista. Tal vez por ese tiempo comenzaron a llamarlo "el
pibe de La Paternal ".
Era una manera de diferenciarlo de otros bandoneonístas. (Por ejemplo: Pedro
Maffia "El Pibe de Flores" y Carlos Marcucci "El Pibe de
Wilde")Fue una época en que tocaba en academias (es decir, casas de baile)
y formativos, aquellos sitios donde la mujer cobraba por bailar. En 1916,
Francisco Canaro lo convocó para tocar en los bailes de Carnaval del teatro
Politeama de Rosario, siendo el reemplazante de Vicente Greco.
A su regreso a
Buenos Aires formó su primera orquesta. Un cuarteto que completaba José
Pracánico en el piano, Emilio Fresedo y Francisco Confeta en violines. Trabajaban
en una academia, situada en Cuyo al 1100.
Una noche llegó Tito Roccatagliatta para ofrecerle
actuar en el cabaret Montmartre. Es que él, junto con Arólas y con Juan Carlos
Cobián, abandonaban el sitio y buscaban otro conjunto que los reemplazara.
Para estas actuaciones, propuso a José Martínez y a
Rafael Rinaldi, agregándose a instancias de Martínez, el mismo Canaro.
De allí pasaron al Royal Pigall, y al poco tiempo
reemplazó a Arólas en el trío con Cobián y Tito Roccatagliatta, continuando en
el L'Abbaye y en el Armenonville.
Cuando se inauguró el Casino Pigall, en 1918, fue
contratado para que formara una orquesta e interviniera, siendo completada con Rizzutti, Julio De Caro, Juan Kollery y Hugo Baralis (padre). Permaneció en este
local durante todo un año.
Corría el año 1920 cuando se produce un hecho
importante en su vida. Viaja para grabar discos a Nueva Yersey, junto a Tito y
Enrique Delfino para realizar registros bajo la denominación “Orquesta Típica
Select”
Pero volviendo a la actividad deportiva de Fresedo. Al regreso de los
Estados Unidos comenzó un curso de aviador civil bajo la instrucción del
aviador Eduardo Olivero y en 1923 obtuvo su título de aviador.
En 1924 continúa con sus dos pasiones tango y aviación y fue precisamente para ese año
donde animó los famosos bailes del internado, comenzando además sus actuaciones
en cines y además una extensa actividad discográfica en Víctor y Odeón.
Quizá sea para Fresedo ese
momento de gran repercusión el cual no se puede determinarlo, porque
todos, en su medida, sirvieron para el desarrollo de su orquesta. Pero un gran
empujón fue la contratación de su orquesta hacia París, en 1928. Allí tocaron
en la residencia del barón de Rotschild, en el teatro de la Opera , realizaron giras por la Costa Azul , tocaron en
los hoteles mas lujosos. Todo hasta 1930. Pero no hay olvidar, por ejemplo, que
en 1925 tocaron en el Palacio Errazúriz ante el Príncipe de Gales. Y que ese
mismo año grabó con Carlos Gardel.
En determinado momento, se llegó a decir que la Orquesta de Fresedo, actuaba
en sitios poco accesibles para el público modesto y que solo tocaba para
exquisitos.
Pero eso no fue así, Fresedo, se mantenía en lo suyo. Y aunque era bandoneonísta,
siempre le agradó llenar la orquesta con cuerdas y otros instrumentos ajenos al
tango de aquellos años, tanto como la batería, el vibráfono y el arpa.
Así buscó el acercamiento a la gente con la melodía.
Su ambición fue llegar al corazón. Pero tocando con delicadeza. Además, siempre
puso empeño en agrupar organizadamente a los músicos. “La orquesta es un mundo que debe estar de acuerdo. Necesito que cada
uno de los componentes sienta lo que va a tocar. En ese aspecto, cambiaron las
épocas. Antes existía la dedicación. Después el medio se fue transformando”.
Es que Fresedo era gustoso del virtuosismo, pero no
el virtuosismo del solista. Ya que nunca
se destacó como solista. Además, jamás consideró que el bandoneón fuera un
instrumento completo. “No hay
instrumentos "completos". Lo único completo es la orquesta. Por eso,
virtuoso puede ser un conjunto, más que un solista. De los solistas, yo admiré
a Cobián. Y de los bandoneonístas, a Minotto. Pero éste, por ejemplo, carecía
de corazón. Era demasiado técnico”.
Finalizando con esta pequeña biografía de la vida de nuestro bandoneonísta podríamos decir que hizo una música de una
melodía limpia, llena de matices. Respetando la melodía original. Pero
agregando dosificadamente violines y bandoneones, además de otros instrumentos,
para lograr el equilibrio justo.
¡Que iba a imaginar este Pibe! en
aquellos años de su adolescencia, que con el tiempo se convertiría en uno de
los más eximios bandoneones de nuestro tango y que al cabo de 63 años
ininterrumpidos en las salas de grabaciones, dejaría registradas para la
historia 1250 grabaciones.
El material hoy publicado, pertenece al Casette Sony Music 581.075.
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Osvaldo Fresedo
viernes, 3 de mayo de 2013
TIEMPOS DE RADIO Nini Marshal - Catita Miss Fogarata - 3 de Mayo
Hoy volvemos a recordar a Catita, que junto a Juan Carlos Thorry, nos animan "Miss Fogarata"
Cuentan
sus memorias, aparecidas en 1985, que la fuente de inspiración para la
composición de Catita fueron las chicas que se juntaban en la puerta de la
radio a la espera de Juan Carlos Thorry, por entonces su compañero en ese
medio.
"Eran
muchachas chismosas, encantadoras y meteretas. Decían 'voy de Fulana', vestían
de mal gusto y en forma extravagante", con estola de zorro y sombrero.
El
nacimiento de Catita fue algo casual y anecdótico, resultó de una broma más a
su compañero de trabajo. Una vez, Niní se presentó delante de Juan Carlos
Thorry y le dijo:
---
"¿No me daría un utógrafo, diga? Yo que tanto lo amiro. ¡Ande ...sea
bueno, déale!" .
Y
es que Catita deja su ignorancia de manifiesto cuando pregunta: "¿lo
qué?" y tiene actitud de 'sabelotodo'. Sin embargo, es una mujer
solidaria, "no es mala" dijo Niní, "es criticona, y al criticar
dice maldades"
Para
elaborar a Catita recurrió a las fuentes, por eso se paseaba en colectivo, iba
de compras a los mercados especialmente para encontrarse a una de esas chicas,
que luego las seguía incluso hasta la casa.
Niní
definió a su personaje como "la expresión cabal del quiero y no
puedo". Pero aquí no todo el mundo está de acuerdo con la definición que
dio Niní de su creación. Para el escritor y filósofo Abel Posadas "el
quiero y no puedo" se contradice, "en realidad es quiero, puedo, hago
lo que se me antoja y no le tengo miedo al ridículo".
Emilio
Córdoba, dueño de la tienda "La piedad" le propuso auspiciar, en la
radio, algún personaje nuevo. Ella y Thorry le presentaron a Catita. Al
escucharla, Córdoba se divirtió mucho, pero se negó a dar el auspicio.
---
"Si nosotros promocionamos a Catita, pierdo a mis clientes. ¡Son todas
iguales a ella!".
Fuentes consultadas:
Laura
Santos, Alejandro Petrucelli y Diego Russo “Nini Marshall artesana del humor”
Abel
Posadas “Desde un ayer lejano”
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Tiempos de Radio
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