Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi

Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi
Tango, Radio y más Historias, blog distinguido por su aporte a la difusión del Tango, sus autores e intérpretes.

 

                        
                           ARCHIVO DE BIOGRAFIAS DE TANGO, RADIO Y MÁS HISTORIAS
   Se incluyen biografías de José Gobello de su libro "Mujeres y Hombres que Hicieron al Tango".



ABALOS, ADOLFO ARMANDO

(15 de agosto de 1914 – 12 de mayo de 2008) – Pianista, compositor y letrista.

          Adolfo Armando Abalos, fue un destacado músico del ambiente folclórico, pero que dejó algunos tangos no muy difundidos.

         Se destacó junto a sus hermanos como pianista del conjunto folclórico muy difundido en los años ´40, y al que se denominaron desde sus comienzos como “Los hermanos Abalos”.

         Entre su obra de compositor figuran algunos tangos: Para recordar, En pleno Nueva York, Al Buenos Aires de las tres de la mañana, Florida y Santa Fe, Las tres Marías, El tango final, Pebeta linda yo te quiero, Pero sé que nada tengo. En 1963, Héctor Stamponi llevó al disco algunas de sus composiciones grabadas en solo de piano.

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ABDULLA, CLUB

En la década 1920-1930 funcionó con este nombre un cabaret en el subsuelo de la que fue la Galería Güemes, ubicada en Florida y San Martín. Lugar muy concurrido para bailar y uno de los más famosos de la época. En su lujosa sala actuaban conjuntos de primera calidad como los de Osvaldo Fresedo y Juan Carlos Cobián entre otros.

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ABRAMOVICH, MARIO

(31 de octubre de 1926 – 1 de octubre de 2014) – Violinista y compositor- Nombre de familia: Moisés Abramovich.

    Estudió violín desde los 6 años, con Martín Llorca.

En 1943 ingresó al tango, debutando en la orquesta del binomio Juan Carlos Howard y Mario Landi. Tiempo más tarde lo hizo en la orquesta de Argentino Galván. Actuó con Lucio Demare, Osvaldo Fresedo, Francisco Rotundo con D'Arienzo (en grabaciones), con Miguel Caló, con Lorenzo Barbero y Carlos De María y durante veintitrés años con Héctor Várela. En 1973 integró el Sexteto Mayor. Es autor de Preludio a Francini, compuesto en 1978 junto a Luis Stazo y con el mismo compositor concertaron otro tango al que titularon De Moño.

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ACOSTA GARCÍA, LUIS

Payador y autor

    Nacido en Coronel Dorrego en 1897, de allí le vino el alias de El Dorreguense. Fallecido en 1935.Se lo contó entre uno de los muy buenos payadores de su época actuando por distintas provincias.

 En Buenos Aires, actuó durante largo tiempo en el Parque Goal, una confitería ubicada en la Avenida de Mayo, local inaugurado en 1917 y que fue centro de actuación de otros payadores como Ambrosio Ríos, Generoso D´Amario, Luis Acosta García, Enrique Boris, Pedro Garay, Enrique Bianco y Juan Bautista Fulginiti entre otros.

De su autoría se conoce el famoso tango Dios te salve m´hijo

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ACHAVAL, ROBERTO

(11 de noviembre de 1930 – 28 de junio de 1996) - Cantor - Músico- Nombre de familia: Oscar Aníbal Crudelli

    Nacido en la localidad de Ingeniero White (provincia de Buenos Aires).  Estudió violín con su tío Aliveo Crudelli, más tarde aprendió a tocar el bandoneón con Luís Bonnat y Antonio Ríos.

 Debutó como violinista en 1948 en la orquesta de Aníbal Troncoso, esta no era más que una agrupación que actuaba en zonas aledañas a su ciudad natal. Tiempo más tarde se dedicó al canto, presentándose durante 1955 en la orquesta de Luís Bonnat, donde además tocaba el violín. En 1967 obtiene el segundo lugar entre los cantantes que se presentaron en el festival de La Falda (Córdoba).  Durante 1969, obtiene un contrato para trabajar en Grandes Valores del Tango, programa que se presentaba por canal 9 de televisión, actuando en el mismo durante tres años. Como cantor solista se presentó en distintos locales nocturnos acompañado al piano por Lucio Demare. En 1974 integró la orquesta de Osvaldo Piro, en 1975 lo hizo junto a Osvaldo Tarantino y también con Aníbal Troilo, sin llegar al disco. También se cuentan sus actuaciones con Las Voces Blancas y el Sexteto Mayor. Realizó varias giras por América llegando hasta Estados Unidos. En su repertorio tuvieron preferencia los tangos de la década del cuarenta. En el año 1976 realizó una gira por setenta ciudades del Brasil compartiendo el éxito con figuras como Jorge Sobral, Las Voces Blancas y el Sexteto Mayor. Al año siguiente fue la figura central de Mimo's. También actuó por Radio Municipal (hoy Radio de la Ciudad) y por Canal 7 de televisión, después denominado ATC y en los años actuales canal del Estado).

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 ACUÑA, ALBERTO HILARIÓN

(21 de octubre de 1896 – 23 de diciembre de 1976) – Compositor – Guitarrista – Cantor.

En 1920 se unió a Rene Ruiz y a partir de ese momento formó un dúo que dejó varias grabaciones entre los años 1928 a 1930 cultivando el canto nativo.

Al separarse, cantó con Francisco Lomuto como vocalista y formó otro dúo con Enrique Maciel, pero en ambos casos su paso fue efímero.

 Entre la obra de este compositor se destacan los tangos: De salto y Carta, tango que le grabó Carlos Gardel y años más tarde Ángel D´Agostino con la voz de Ángel Vargas. Temblando, con letra de Charrúa (Gualberto Márquez). Un boliche, con letra de Tito Cabano.

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ACUÑA, CARLOS

Nombre de familia: Carlos Di Loreto (4 de noviembre de 1915 – 19 de febrero de 1999) Cantor, compositor y Autor

Estudió con el maestro Ricardo Domínguez y con Eduardo Bonessi. Cantor de timbre Gardeliano.

Su primera actuación en público fue en el club portugués del barrio de Constitución Al poco tiempo debutó en Radio París como cantor solista y con el acompañamiento de guitarras, después pasó por las emisoras Rivadavia y Fénix. Posteriormente actuó con el recordado conjunto humorístico Los Bohemios, que dirigía Mario Pugliese, donde hacía imitaciones de cantores famosos. Durante muchos años trabajó en distintos cafés de Buenos Aires siendo acompañado en guitarras por Cannataro y Pedretti, era su presentador Esteban Celedonio Flores. A partir de 1940 se incorporó a la orquesta de Carlos Di Sarli, posteriormente lo hizo con Rodolfo Biagi. Grabó con esta orquesta a partir del 3 de marzo de 1943, hasta el 11 de agosto de 1944, dejando un total de 12 registros. Cantó después con la orquesta de Ernesto de la Cruz. En 1955 fue vocalista de Mariano Mores, estrenando el tango La Calesita, llegando a grabar con esta orquesta quince temas, viaja con este director a Venezuela donde cantó en El Rincón de Tango, luego pasaron por Colombia, Puerto Rico y Jamaica.

En 1961 viajó a Europa bajo las órdenes de la compañía de la revista Cantando, que dirigía Emilio Rocca, tenían que debutar en Italia, pero por retrasos del barco no pudieron hacerlo. La compañía retorna a Buenos Aires, no haciendo lo mismo Acuña que se marcha para España. Se integra allí a la compañía Ole que dirigía Naty Mistral. De España pasó a París, y en Francia actuó en la orquesta de Manuel Pizarro.  A partir de ese instante recorrió varios países de Europa radicándose temporalmente en España.  Grabó en Europa quince discos de vinilo y logró un disco de oro. Tras largos años en el exterior volvió a Buenos Aires participando de programas de Televisión y actuando en el recordado reducto tanguero Caño 14.

          Fue compositor de los tangos: Al poeta del suburbio, dedicado a su amigo Celedonio Esteban Flores. Con Tito Cabano nos dejó Un boliche. Se cuentan también entre sus obras: Ramona Barcelona, Gran Canaria, Viví el momento, y muchos otros temas más.

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ADA FALCÓN

Ada Falcón (Ada Aída Falcone) nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1905 y desde 1942 vive retirada en las sierras cordobesas. Sus dos hermanas, Adhelma (Marianita Falcone) y Amanda Falcone, también fueron cancionistas. Ada reveló al investigador Roberto Gutiérrez Miglio que no es hija de Domingo Falcone, sino de Miguel Nazar Anchorena, con quien su madre, Cornelia Boesio, estuvo unida durante algún tiempo.

En una carta que, a mediados de 1970, envió a un rotativo de Buenos Aires desde su retiro en Salsipuedes decía: "Realicé cientos de grabaciones en diez años para el sello Odeón". Según el recuento de Gutiérrez Miglio no son tantas, sino tan sólo 217, casi todas con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Canaro. Ellas incluyeron, naturalmente, tangos, pero también foxtrots, valses, rancheras, pasodobles e inclusive una canzoneta (Sensa mama e senza amore, año 1932), entre 1925 y 1942. Recordemos que las realizadas por Azucena Maizani fueron 273 y por Mercedes Simone, 246).

Las hermanas Falcón comenzaron su carrera artística siendo muy niñas. Ada tenía poco más de cinco años cuando se presentaba en festivales y varietés con el apodo La Joyita Argentina cantando tonadillas y can-zonetas. La madre impulsaba la carrera de las niñas y logró que Adhelma y Ada, chiquillas de 15 años, intervinieran en un film mudo, El festín de los Caranchos. Una revisión prolija de las informaciones teatrales de las dos primeras décadas permitiría encontrar el nombre de Ada junto al de tres cupletistas ítalo-criollas: Iris Marga, Linda Thelma y Delia Rodríguez (dicho de otro modo, Iris Pauri, Ermelinda Spinelli y Carmen Forastieri).

Como le había ocurrido a Azucena Maizani seis años antes, durante una reunión social, Ada conoció, en 1929, a Enrique Delfino y éste le proporcionó entonces al tango una nueva estrella. En efecto, Odeón se interesó por la recomendada de Delfy, que ya tenía el antecedente de cuatro tangos grabados para Víctor, en 1925, con la orquesta de Osvaldo Fresedo. Con el trío del mismo Delfino imprimió siete discos de dos caras y sin solución de continuidad siguió grabando con la orquesta de Francisco Canaro, con quien vivió una prolongada y tempestuosa relación sentimental. Era entonces una mujer joven y bella, de ojos tan profundos que nadie se atrevía a mirarlos, suntuosa y distante, amante de las sedas, las pieles y los perfumes carísimos. El cine recogió su figura -y la maltrató- en una película financiada por Canaro, Ídolos de la radio (1934), donde compartió el cartel con Olinda Bozán e Ignacio Corsini, dirigidos todos por el pionero Eduardo Morera.

Las broadcastings (Radios) más importantes tuvieron en sus elencos a Ada Falcón, quien nunca realizó actuaciones públicas con Canaro ni participó tampoco en ninguna de las comedias musicales que el célebre músico presentó por las décadas de 1930 y 1940. Podría decirse que Ada Falcón fue exclusivamente una estrella de la radio y del disco, lo que rodeó a su personalidad de cierta aureola de misterio. La llamaban "El alma del tango". Los apodos fueron cambiando: "La sacerdotisa" la llamó un periodista; "la Greta Garbo del tango", la llamó otro. Algunos devotos peregrinaron y siguen peregrinando a las sierras para obtener una confesión de esta anciana dama, aventando las cenizas que cubren el rescoldo de sus amarguras. Yoyi Kanematz, el máximo referente japonés del tango, peregrinó llevado por un propósito más noble: acercar a la diva un presente que fuera al mismo tiempo una ayuda.

Jose Gobello

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ADAMINI, SANTIAGO LUIS

(25 de febrero de 1895 - 21 de abril de 1969) - Guitarrista, autor y bailarín

Como bailarín compartió actuaciones con el famoso Cachafaz.  Se consagró luego al tango como letrista. Su primera obra fue Tras cartón, con música de Anselmo Aieta, quien le llevó por primera vez al disco Carlos Gardel.   A principio de la década del ‘40 compuso Trasnochando y a Las Siete en el café, piezas que lograron gran popularidad en la orquesta de Ángel D´Agostino, cuando Trasnochando lo cantó Ángel Vargas y A las siete en el café, grabado por Raúl Aldao en la misma orquesta.

También se desempeñó como director de la revista Vida Actual y de la compañía de discos Pathe. Entre los años 1958 y 1964 ejerció la presidencia de SADAIC, tras haber pasado por otros cargos menores. Se cuentan también entre otras de sus obras: Picaneando, Señores yo soy del centro, Para mí lo mismo da y Barrio Norte,

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ADRIAN, EDUARDO

 (4 de febrero de 1923 - 23 de mayo de 1990) Nombre verdadero: Carlos Alberto Ehyerabide - Cantor

    Nació en la ciudad de Mar del Plata. Su madre la cantante lírica Emma Carmen Gismondi, fue su primera maestra de canto. En 1940 se inicia como cantante en el coro del teatro Casino, bajo el nombre de Adrián Lavalle

Su debut profesional fue durante 1941 cuando ganó el concurso de voces organizado por Francisco Canaro, para elegir un nuevo vocalista para su orquesta. Comenzó a actuar con ésta, en bailes, giras y teatros.  Entre 1942 y 1943 actuó en las comedias musicales que ponía en escena Francisco Canaro, contándose su presencia en dos de ellas:  Sentimiento Gaucho y Buenos Aires de ayer y de hoy.  Llegó al disco para el sello Odeón siempre con la misma orquesta en octubre de 1941 evidenciando desde entonces su timbre vocal y novedoso estilo para la línea romántica.  En febrero de 1944 pasó actuar como solista, actuando por Radio el Mundo, acompañado por la orquesta de Andrés Fraga, actuando por LR1 Radio El Mundo.

También cantó y grabó en Uruguay, llegando al disco en dos oportunidades con dos temas Sueño de Juventud y Silbando, registros del año 1946. También dejó otros dos registros con Hugo Di Carlo en 1950: Adiós Muchachos y Puente Alsina y en ese mismo año con Eber Escayola: Ruega por nosotros y Selección de Mariano Mores. En 1969 grabó un disco larga duración con doce temas. Durante 1954 a 1958; año en que vuelve a Buenos Aires con su propio conjunto denominado La línea sur, a cargo del pianista Roberto Lar. Actuó también en LR3 Radio Belgrano compartiendo cartel con el vocalista Raúl Berón quienes fueron secundados por la orquesta de Argentino Galván. En 1957 retorna a la orquesta de Francisco Canaro. En 1962 se radicó en Montevideo, tras haber realizado algunas incursiones en teatro y alternando su labor como charlista y crítico literario en la televisión oriental. También tomó parte en un papel protagónico en argentina para la inauguración del Canal 13 de Bs. As interpretando al Dandy del 900. Participó en dos películas argentinas, Un tal Servando Gómez y El Hombre de la Esquina Rosada. Fue autor del tango Me voy cantando bajito, con música de Francisco Troppoli.

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AGAPIOS, NICOLÁS

Músico y director.

     Perteneciente a la generación de 1925, tuvo amplia actuación en el Uruguay. Comenzó siendo ejecutante de violín en la orquesta de Carlos Warren. Formó, en 1930 su propio conjunto orquestal conduciéndolo en las representaciones en cafés y cabarets. Siguiendo la línea de Roberto Firpo organizó, en sus últimos años, un quinteto de tango con el cual grabó algunos discos y actuó en salones de baile.

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AGUILAR, AQUILES HIPOLITO

(18 de julio de 1926 – 7 de agosto de 1992) Violinista, director y compositor -

Comenzó su actividad en la década del cuarenta. Integró la orquesta de Enrique Mario Francini y Armando Pontier, desde su inicio hasta la disolución de la misma. Para ese entonces dio a conocer una de sus obras, Un alma buena. Con letra de José María Contursi. Más tarde se integró a otras orquestas como las de Jorge Caldara, Miguel Calo y Astor Piazzolla entre otras. En 1956 junto a Máximo Mori en bandoneón, el pianista Norberto Ramos y Rafael del Bagno en el contrabajo, formó su propio conjunto, quienes acompañaron al cantor Ángel Ramos en las actuaciones por LR3 Radio Belgrano. Durante su trayectoria profesional colaboró con distintos directores tales como Astor Piazzolla y Miguel Caló, entre otros.

Como compositor dejó registrados en SADAIC veintitrés obras.

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AGUILAR, CARMELO

(18 de octubre de 1905.) Clarinetista -

Actuó en las orquestas de Francisco Lomuto y Francisco Canaro.

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AGUILAR, FROILAN

(9 de octubre de 1896 - 26 de enero de 1974) – Guitarrista, pianista y compositor.

Nació en Montevideo Era el hermano de otro guitarrista, José María, apodado El indio, quien fue guitarrista de Gardel.  Durante su carrera profesional en 1924 acompañó a Rosita Quiroga y Rosita del Carril en el Teatro Empire.  También secundó a Ignacio Corsini y en algunas grabaciones a Gardel.  Entre su obra se encuentran:  Murmullos con letra de Juan Carlos Patrón y el fado Caprichosa, obra que llevó al disco Carlos Gardel.

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AGUILAR, ISMAEL RICARDO

(29 de septiembre de 1901 – 17 de agosto de 1970) – Autor

Alrededor de 1930, compuso las letras de los tangos Diablito, Cancionero y Rey de copas. Pero su principal labor artística consistió en escribir para la radiofonía programas de gran popularidad.

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AGUILAR, JOSE MARÍA

(7 de mayo de 1891- San Ramón - Canelones R.O. Uruguay) - (21 de diciembre de 1951)   - Guitarrista- Autor y Compositor. Apodo: indio

Realizó sus estudios musicales en el Instituto Verdi de Montevideo. Sus inicios fueron por el interior del Uruguay, junto a su padre y a su hermano.

Llegó a Buenos Aires en 1920 actuando en esa oportunidad junto a otro guitarrista Mario Pardo, con quien realizó algunas grabaciones durante el año 1922. En 1923, formó dúo con Enrique Maciel, acompañando a Feria -  Ítalo, y a la cancionista Rosita Quiroga en la primera etapa de esta con el tango, también a Ignacio Corsini, Agustín Magaldi y Roberto Díaz, pero su mayor reconocimiento lo tuvo junto a Gardel, de quien se separó temporalmente, pero volviendo con el Zorzal en 1931.

En junio de 1928, se sumó a las guitarras de Riverol y Barbieri como punteador de fuerza de Gardel. Tras un breve alejamiento como guitarrista del Zorzal, el 27 de octubre de 1931 se vincula nuevamente al mismo, comienzan así las giras por Nueva York y Centro América hasta el fatídico 24 de junio de 1935 donde sobrevive al fatídico accidente de Medellín donde Carlos Gardel y la mayoría de los integrantes del vuelo perdieron la vida. A raíz de ello quedó ciego y alejado de la actividad falleció en un accidente de tránsito en 1951. 

Colaboró con importantes poetas: Celedonio Flores y Enrique Cadícamo entre otros. De su obra compositor podemos recordar: Al mundo le falta un tornillo, con letra de Enrique Cadícamo, Lloró como una mujer, Cuando me entres a fallar, Tengo miedo, Perro, todos con Celedonio Esteban Flores, Añoranzas, Manos brujas, Milonguera, Ofrenda gaucha, Trenzas Negras, Las madreselvas, Las margaritas, Aromas del Cairo, A, (de estos últimos con letra y música). Mala suerte (con Asencio Eugenio Rodríguez) y varios temas más de los que totalizó 29 registros en SADAIC.

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AGUILERA, JOSÉ MARÍA

(14 de septiembre de 1912 – 30 de noviembre de 1979) – Pianista

          Fue el pianista de varias orquestas que hacían el acompañamiento de cantores y cancionistas que en lo general actuaban como solistas. Azucena Maizani, Carmen Duval, entre otros.

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AGUIRRE, CARLOS

(19 de mayo de 1938 – 1 de mayo de 2018) – Cantor – Nombre de familia: José Roberto Goldfinger

     Descendiente de padres polacos, nacido en el barrio de Floresta pero se crio en el barrio de Once No tuvo maestros de canto y desde pibe tuvo afición por el tango. Se inicia por casualidad,. Ángel Gatti (el autor de Corrientes Angosta), lo escucha cantar y de inmediato se lo lleva para que lo escuche Argentino Ledesma.

     Se inició en el Club Wilde  y en el Racing Club de Zárate acompañado por la orquesta de Jorge Dragone, y hacía de cantor de entrada de Argentino Ledesma. Fue así que el propio Argentino, decidió cambiar en la noche de su debut el nombre artístico ya que el apellido de polacos no pegaba para un cantor de tangos, quedando para siempre como Carlos Aguirre, pero como siempre en argentina tiran muchos los apodos, Aguirre (hijo de polacos judíos), quedó bautizado como El Ruso. Junto a Ledesma y Dragone solo permaneció un corto año. Para ese entonces, Aquiles Roggero estaba buscando un reemplazo para la Orquesta Símbolo Osmar Maderna y tras una prueba quedó incorporado a la misma. Lamentablemente, Aguirre fue otro de los que llegó tarde al tango, con Roggero solo llegó al disco dos veces y al disolverse la orquesta por falta de trabajo, decidió cantar en Montevideo. Ya radicado en Uruguay no solo vivía de sus actuaciones sino también trabajaba como empleado de comercio. En 1962 decide volver a Buenos Aires y comienza a actuar con el conjunto La Guardia Nueva del Tango a la par que también actuaba en el Centro Lucense, L.R.1 Radio El Mundo y en el Tabarís. En 1964 fue convocado por  Alfredo De Angelis. Debemos recordar que Don Alfredo era un apasionado por los dúos vocales y de inmediato, ya incorporado a la orquesta comenzó a grabar teniendo como pareja vocal a Alberto Cuello. Su primer registro con esta orquesta fue Amor de verano, registrado el 27 de octubre de 1964, Aguirre, se mantuvo con De Angelis durante 11 años, grabando su último tema, Pero no vienes, el 24 de septiembre de 1976, cabe destacar que junto al maestro de Banfield, Aguirre llegó a actuar en los años finales del Glostora Tango Club. Con De Angelis dejó registradas treinta y siete grabaciones como solista, tres a dúo con Alberto Cuello y seis a dúo con Julián Rosales. También dejó algunas grabaciones con Pascual (Cholo) Mamone y con Oscar Martínez, pero lo mejor de su carrera estuvo junto a De Angelis. Como rebusque de tantos otros cantores, Aguirre no tuvo otro remedio que trabajar en cantinas donde todavía se escuchaba algo de tango, durante 1960 trabajó junto a Floreal Ruiz y El Trío Yumba en una cantina del barrio del Abasto.Como me expresé en un principio, ya era tarde cuando se inició como cantor, el tango estaba en decadencia y los ritmos extranjeros invadían las discográficas, lamentablemente fue otro de los tantos que les tocó vivir las horas más difíciles de nuestro tango.

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AGUIRRE, CHOLO

(19 de febrero de 1930) – Nombre de familia: Félix Roberto Aguirre – Cantor.

Nacido en Santa Fe en 1930, actuó sin embargo por primera vez en 1945 en el Chaco.  Luego cantó en Rosario con la orquesta de José Sala, y más tarde con los conjuntos de Edgardo Donato, Héctor Várela, Juan Sánchez Gorio y Argentino Galván. Finalmente se dedicó al folklore litoraleño.

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AGUIRRE JULIÁN

(28 de enero de 1868-13 de agosto de 1924) – Músico, pianista, compositor.

 Fue presidente de un célebre concurso de tangos en el año 1913 donde concurrió lo más calificado de la sociedad porteña de entonces. Este importante acontecimiento se realizó en el Palace Théatre los días 22 y 23 de setiembre. Contó con la animación del notable Florencio Parravicini. La orquesta fue dirigida por Marchal y los bailarines que se destacaron fueron nada menos que Enrique Serrano, César Ratti, Francisco Ducasse y Argentino Podestá junto a calificadas compañeras. Lograron premios los tangos El Tony, El aventurero y Pocho. Julián Aguirre fue un destacado músico argentino, formado en Europa, introductor junto a otros grandes de la música culta argentina.

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AGRI, ANTONIO PABLO

(5 de mayo de 1932 Rosario Santa Fe - 17 de octubre de 1996) - Músico - Violinista y Director

Fue el más importante violín de la generación de 1955, y uno de los más importantes de la historia del tango. Tuvo muchas semejanzas de estilo, sensibilidad y temperamento con Elvino Vardaro.

Nació en Rosario Provincia de Santa Fe, un 5 de mayo de 1932. Su comienzo como profesional fue en 1947, a los quince años de edad, integrando un cuarteto en la ciudad de Córdoba, posteriormente se desempeñó en el conjunto Los Provincianos y en las orquestas de José Salas, José Corna y Antonio Ríos.

Integró en su ciudad natal, el conjunto Los poetas del tango conformado por, Antonio Ríos, José Puerta y Omar Murtagh, condujo también el cuarteto de cuerdas Torres - Agri. También lo hizo como ejecutante de la sinfónica de Córdoba. 

Se integró al Quinteto Nuevo Tango, que dirigía Astor Piazzolla en el año 1962, acompañándole a partir de entonces en todas las formaciones realizadas por el director, como así también en el Nuevo Octeto de 1963 y en las giras por el interior y exterior. También prestó su concurso en las orquestas de Osvaldo Fresedo, Aníbal Troilo, Horacio Salgan, Roberto Pancera, Mariano Mores, y Alberto Caraciolo. Integró el nuevo Quinteto Real junto a Ubaldo Aquiles de Lío, Marconi y Giunta.

En 1969 actuó en Michelángelo y al año siguiente en el Teatro Regina en la versión de Invierno Porteño. Para R.C.A. Víctor grabó con el conjunto Nueve discos de vinilo. En 1972, la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires auspició una gira por catorce provincias y lo contó entre sus participantes. En ese mismo año partió a Roma para actuar en la RAÍ (Teatro 10); luego debutó en el Instituto ítalo-latinoamericano de Cultura. La película argentinísima también lo contó entre sus intérpretes. En 1973 Astor Piazzolla lo invitó a formar su conjunto y lo solicitó para las giras por Río de Janeiro y San Pablo. En 1976 se convirtió en director de su propia orquesta de arcos (violines, violas, cellos y bajo), debutó en la sala Casacuberta del Teatro General San Martín.

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AGRUPACION BANDONEONES DE SALADILLO

La Agrupación Bandoneones de Saladillo, estuvo formada por un grupo de músicos que se unieron para interpretar temas de tango.

             El debut de esta Agrupación se produjo en la Ciudad de Saladillo, localidad de la Provincia de Buenos Aires, un 19 de julio de 2003 en el auditorio Ricardo J Galiano de la Biblioteca Mitre ante un nutrido grupo de vecinos llegándose a consagrar como un nuevo grupo de intérpretes de música ciudadana.

              El personal de esta primera presentación estaba compuesto por: Francisco Barreiro, Francisco Rubino, Julio Saizar, Atilio Velazco, Luján Santansiero, Rubén Mac Kormac, Francisco Mariño y Oscar Domínguez.

              Con el tiempo, fueron incorporándose nuevos nombres a esta agrupación Juan Carlos Aguilera, Néstor Tenaglia, Néstor Teves, Eduardo Reale y el apoyo rítmico en el contrabajo de Carlos Olasagaste.

          Estos doce bandoneonistas, un contrabajista y un cantor, fueron los encargados de difundir nuestro tango por distintos lugares de la Provincia de Buenos Aires.

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AHUMADA, JULIO

(12 de mayo de 1916 – 4 de marzo de 1984) – Músico, bandoneonista, director y compositor.

Comenzó sus estudios de teoría musical y bandoneón con Abel Bedrune y en la misma orquesta de su maestro fue donde hizo su debut. A través de los años integró distintas orquestas: Roberto Zerrillo, Miguel Caló, Alberto Soifer y Lucio Demare. En 1950, fue el primer bandoneón de la orquesta que dirigía Emilio Balcarce, para acompañar a Alberto Castillo. Cuando José Basso formó su orquesta, incluyó a Ahumada como conductor de la fila de bandoneones, lo acompañaron en esa oportunidad, Eduardo Rovira, Adolfo Francia y Andrés Natale. 

           Fue el compositor de los tangos: El Gurí, A Anselmo Aieta, Hasta el último tren, entre otros. En SADAIC dejó un total de 28 registros.

Dentro de la música ciudadana este artista cumplió varios papeles. Destacado bandoneonista incursionó también como director, compositor e incluso como arreglador, en este último caso colaborando con Enrique Mario Francini.

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 AIELLO, CARMELO

(1 de enero de 1901 -30 de noviembre de 1970) – Bandoneonista, director y compositor.

Nació en el Barrio de Boedo, estudió el instrumento desde muy joven. Debutó como profesional en la orquesta de Alpidio Fernández, pasando más tarde a la de Julián Divasto. Tuvo su propia orquesta de barrio. Fue el compositor de Carita de Luna, Criollo de ley y el famoso vals, El Viejito del Acordeón.

Su hijo era Rodolfo Lesica, cantor que se hizo famoso en las orquestas de Héctor Varela y Jorge Caldara entre otros, su verdadero nombre de familia era Rodolfo Oscar Aiello.

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AIETA, ANSELMO

(5 de noviembre de 1896 - 25 de septiembre de 1964) – Músico, bandoneonista y compositor.

Anselmo Aieta fue un destacado compositor dueño una fecunda obra. De su imaginación perduran tangos como: Siga el corso, Carnaval, Mariposita, Ya estamos iguales y muchos otros más.

El primer instrumento que ejecutó fue la concertina, luego tuvo acceso al bandoneón, instrumento que pudo comprar tras años de trabajo en una fábrica de cigarrillos. Genaro Spósito, fue quien le enseñó las primeras lecciones del mismo. Pese a las rudimentarias enseñanzas que obtuvo, Aieta fue siempre un autodidacto, nunca supo leer ni escribir sobre un pentagrama. En 1913 ocupó el lugar de Graciano de Leone junto a Agustín Bardi como pianista, y Eduardo Monelos en violín, en un terceto que actuó en el café La Buseca de Avellaneda. Integró más tarde los conjuntos de Rafael Iriarte y Eduardo Arolas. En 1918 ingresó a la orquesta de Francisco Canaro, permaneciendo en la misma hasta 1922.

Es en ese año cuando decide formar su propia agrupación. La misma obtuvo un resonante éxito y al poco tiempo, Aieta, integraba tres conjuntos distintos que hacían sus actuaciones en los cafés: Nacional, (su clásico reducto) guaraní y Germinal, donde se iba turnando en la conducción.  En 1928 grabó para el sello Electra y en 1932 para Columbia con el conjunto denominado Los Ases y el cual dirigía. En 1954, hacía ya tiempo que estaba alejado de toda actividad artística, decide forma un quinteto grabando para el sello TK.

Su primer tango lo compuso siendo apenas un adolescente, al que tituló, La primera sin tocar, obra que data del año 1918. Con el correr de los años dejó registrados en SADAIC 130 registros en total y entre los más conocidos se encuentran:  El Huérfano, Príncipe, Alma en Pena, Siga el corso, Carnaval, Tus besos fueron míos, Palomita Blanca, Prisionero, Mentirosa, Bajo Belgrano, Que fenómeno, Tras cartón, Trianera (Paso doble), La Violetera, Primero campanéala, Viva la Patria, Tan grande y tan zonzo, obras que le grabó Carlos Gardel.

También se recuerda de su fecunda obra: Suerte loca, La chiflada, Entre sueños, A la criolla, Bajo tierra, Que lo larguen, Muchachitas de Chiclana, Aquellos ojos, Ya estamos iguales, Pobre cotorro, Estampa tanguera, Estoy borracha, A Cara Limpia, De corte antiguo, entre otros; fue además compositor de más de cien obras en distintos ritmos.

Contó con la colaboración de grandes letristas y músicos: Enrique Dizeo, Santiago Adamini, Rafael Tuegols, Juan Polito, y Luis Rubistein, por citar algunos, pero con quien más colaboró fue Francisco García Jiménez dejando casi 30 obras (quizá un poco más) registradas.

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AIMAR, CARLOS

(21 de noviembre de 1911) Violinista y director

Había nacido en la Ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires.) Actuó en la Típica Germinal y también con Los Ases del Tango, aproximadamente para 1943.

Fue compositor de seis temas: A mis viejos, A ti te culpo violín, Alas de ritmo, Bichito, Don Ibáñez y Mariposas de la noche (Vals).

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 AIN, CASIMIRO

(4 de marzo de 1882 - 17 de octubre de 1940) - Bailarín. Apodos: Carancanfunfa - El Vasquito o el Lecherito -

Se caracterizó por ser uno de los grandes bailarines de tango posteriores al 1900. Estilizaba figuras coreográficas que habían creado los bailarines orilleros.

Con el tiempo fue maestro, contribuyendo así a la enseñanza de la danza porteña. En 1913 junto a la bailarina Edith Peggy y un terceto que integraban, Celestino Ferrer (Piano) Vicente Loduca (Bandoneón) y Eduardo Monelos (Violín), viajaron a Francia, en 1920, gana un campeonato de danzas modernas realizado en Los Campos Elíseos de París.

Fue el creador de un paso de baile al que denominó Carancanfunfa. Todos sus espectáculos siempre los comenzaba envuelto en una bandera argentina.   Enrique Santos Discépolo lo evoca en el tango El Choclo “Carancanfunfa se hizo al mar con su bandera / y en un pernot mezcló a París con Puente Alsina “, esta palabra además le quedaría para denominarlo el resto de sus días, como así también su otro apodo con el que era más reconocido, El Vasco, y que recordaba su ascendencia. La fama del vasco, no tuvo como escenario la Argentina, sino Europa, su estilo y su fama se caracterizaron por sus triunfos en Francia, España e Italia. Llegó a bailar tango ante su Santidad, El Papa Benedictino XV.

 Antecedió a la fama de otro bailarín Benito Bianquet, haciendo también que nuestra música ciudadana conquistara el viejo mundo.

Aín, fue el primer bailarín serio del tango y también quien lo habría dotado de una inmensa riqueza artística. Los diez o quince años de su trayectoria lo convirtieron en la atracción de cabaret y salones europeos. Su biografía no se escribió en Buenos Aires, si- no en París, Madrid y Roma.

Su regreso a la Argentina se produjo en 1927, Casimiro Aín dejó de actuar, desconociéndose los detalles. Fue esta la etapa final de su vida, el destino quiso que sufriera una intervención quirúrgica en una pierna, la cual derivó en una amputación. Las muletas significaron el golpe mortal. Murió a los pocos meses de ser intervenido, y a tantos años todavía se ignoran los motivos de su deceso, la causa probable podría haber sido una profunda depresión al verse con su pierna mutilada.

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ALARCÓN EUGENIO DE M.

Pianista de principios de siglo XX, dirigió orquestas en varios teatros, trabajando inclusive con los Podestá. En los títulos de sus tangos se vislumbran segundas intenciones. Cuando se extinga la vela, Mordeme la oreja izquierda y Tirale manteca al gringo, son algunos de sus temas.

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 AGUSTÍN IRUSTA

Agustín Irusta nació en Rosario el   28   de   agosto   de   1902   y murió en Caracas (Venezuela) el 25 de abril de 1987. La postrera alegría de su vida le fue dada por la aparición de un pequeño libro de memorias.

El diario El Nacional, de la capital venezolana, dijo en la nota necrológica: Actor, trovador, bohemio y sobre todo cantante; hasta hace cuatro meses todavía daba giras por el interior y se presentaba en la peña tanguera de esta capital, con 85 años y una gran vitalidad que sólo el cáncer pudo acabar. Vasco duro, si los ha habido, conservó hasta la vejez cierto aire muchachil que constituía uno de los rasgos más atrayentes de su persona.

Cantó desde la adolescencia. Francisco Canaro lo fue a buscar a Rosario para que cantara con su orquesta los tangos premiados en los concursos de Max Glücksmann. Había tenido ocasión de escucharlo en Buenos Aires, donde Irusta formaba dúo con Roberto Fugazot, con Humberto Correa (el autor de Mi vieja viola), con Luis Scalon, que se radicaría en París. Y a París fue Irusta, invitado por Canaro; allí integró, por sugestión (¿o decisión?) de Pirincho, el trío Irusta-Fugazot-Demare, que arrasó las taquillas (y los corazones femeninos) en Madrid y Barcelona.

Su actividad, sin tregua, se derrama desde entonces por una ancha fracción del mundo, primero en el trío y luego como solista. El trío dejó muchos 78 rpm y dos películas que, aunque rodadas en España, forman parte de la filmografía criolla: Boliche (1935) y Aves sin rumbo (1935). El solista cantó en la radio, en el teatro, doquiera se lo convocara. Llevó su canto y su apostura de galán a un crecido número de filmes. En Puerta cerrada (1936) fue galán de la entonces diva número uno, Libertad Lamarque, y en Tres hombres del río (1943) se desempeñó a las órdenes de Mario Soffici junto a Luis Aldas, José Olarra y Juan José Míguez. También filmó en España La guitarra de Gardel y en México, La hija del payaso, Bajo el puente, Mujer y La otra, ésta con Dolores del Río. Primordialmente fue un cantor, pero se manifestó también autor de las letras que escribió con Fugazot para dos bellísimos tangos de Lucio Demare: Dandy y Mañanitas de Montmartre, además del famosísimo vals El trovero (música de Rafael Tuegols) y el encantador Yaraví, que comienza soñando fue que te vi, encogidita en mis brazos. (Lo atesoro en la voz agreste de Néstor Feria).

Luis Adolfo Sierra -que lo recordó con emoción en una sesión de la Academia Porteña del Lunfardo, el 2 de mayo de 1987- lo juzgaba uno de los intérpretes más importantes de todas las épocas del tango. Fino, simpático, culto, caballeresco, inteligente, ingenioso humorista porteño para la sonrisa intencionada y no para la carcajada ruidosa; delicado cantante intimista de inconfundible fraseo, voz pequeña de impecable musicalidad, afinación perfecta, de apagada y colorida sonoridad. Artista cabal e intérprete exquisito, entendía que el tango debe decirse y no gritarse.

Durante los últimos treinta años de su vida estuvo, por razones familiares, radicado en Venezuela, desde donde partía en sus giras por Colombia, Ecuador, Puerto Rico, México, Panamá y los Estados Unidos. También viajaba con frecuencia a Buenos Aires, un turista en su propio país. Lo recuerdo en el sepelio de los restos de Francisco Alfredo Marino, el 21 de marzo de 1973. No era distinto al que había sido compañero de Aída Luz en El patio de la morocha, veinte años antes, cantando: ¡A ver, mujer! Repite tu canción / con esa voz gangosa de metal, / que tiene olor a ron / tu bata de percal / y tiene gusto a miel tu corazón.

Jose Gobello.

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AGUSTÍN MAGALDI

Agustín Magaldi, cuya cuna se disputan las ciudades santafecinas e Rosario y de Casilda, nació el1º de diciembre de 1898 y fue bautizado el 27 de febrero de 1899 en la parroquia Santa Rosa de Lima de Rosario. Sus padres, Carlos Magaldi y Carmela Coviello. eran italianos. Murió en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1938. Una ordenanza municipal de 1974 impuso su nombre a un tramo de la calle Monasterio, en el barrio porteño de Barracas.

Agustín estudió canto lírico en Rosario con el maestro Nicolás Mignona. Luego se volcó al género popular, que ofrecía una perspectiva laboral nada desdeñable, sobre todo en el legendario barrio de Pichincha. turbio pero canoro. Se dice que en 1921 escuchó a Gardel cantando en el cine La Bolsa, de Rosario, más el dato merece verificación. Gardel. que no era celoso. le habría dado buenos consejos y, animado por ellos, Agustín llegó a probar fortuna en Buenos Aires. Era joven. pero no tanto: ya tenía 24 años. No le fue bien, regresó a su casa rosarina e intentó una segunda salida en 1924. Fue entonces a probarse en la Víctor. A Rosita Quiroga, que ya tenía allí poder de decisión. le gustó el acento sentimental del muchacho, pero no les gustó a quienes estaban por encima de ella. Para forzar la voluntad de los mandamás -porque tenía una fe ciega en el destino del postulante-. grabó con él, en dúo, un gato, una zamba, una cueca y una tonada. Esto ocurrió en diciembre de 1924 y enero de 1925. Convenció a los directivos y nació un astro; el primero creado por Rosita. Luego creó a una estrella, Mercedes Simone.

Era la época de los dúos y Magaldi formó el suyo, mirándose en Gardel-Razzano como en la luna de un espejo. Comenzaron a cantar en yunta con Pedro Noda en mayo de 1925. Pocos meses más tarde, el 30 de septiembre, en Rafaela, Gardel y Razzano disolvieron su sociedad musical. Era como si la cancha quedara libre para Magaldi-Noda. En efecto, el éxito los acompañó como la sombra al cuerpo, y nadie dudaba al poco tiempo de que al tope de la cantaría tanguera estaban -en este orden­ Gardel, Corsini y Magaldi. Éste era un cantor hecho y derecho, de buena escuela, óptimo oído y voz abundante, aunque temblorosa. Rosita -y también la madre de Rosita, doña Serapia, que le había tomado tanto afecto al rosarino que hasta le planchaba las camisas- saboreó el éxito de su pollo más que el propio. que no era poco. porque consolidaba su posición en la Víctor. Visto en perspectiva, cuando el canto de protesta ha hecho estragos, inclusive en el repertorio de los que otrora se llamaban modestamente estilistas, y ahora prefieren que les digan folkloristas, Magaldi no luce como un cantor de protesta. Tal vez haya sido el cantor de la resignación.

En una primera etapa -1925/1929-. Magaldi grabó para Víctor cuarenta y una versiones, setenta y cuatro en dúo; para Brunswick -1929/1932- registró ciento ochenta y cinco versiones, setenta y cuatro en dúo; el 1° de septiembre de 1932 volvió a Víctor y allí grabó hasta su muerte. De esta etapa postrera son algunas de sus creaciones más recordadas: Acquaforte, Vagabundo, Petrushca, Dios te salve, m'hijo, Consejo de oro, Jorobeta, Mama, ievame p'al pueblo, Nieve, Alma mía, No quiero verte llorar.

La vinculación de Magaldi con la adolescente María Eva Duarte. que luego sería Eva Perón, reelaborada por el tiempo y la perfidia, se ha convertido en una recurrida dieta para cerdos. Empero. no todo es historia y en todo caso. como dijo alguna vez Perón, la historia también tiene su historia. Lo que me consta es que, cuando se cuadró que recordara a Magaldi, Evita lo hizo con gratitud.

En este 1998 Magaldi ha cumplido 100 años. y si en 1924 encontró a una joven -apenas dos años mayor que él- que adivinó en su canto a un artista de porvenir, ahora, a los cien años, encuentra a otra niña, Irene Amuchástegui, que vela por su gloria y publica su biografía. Hombre de suerte con las mujeres, el rosarino sentimental.

Jose Gobello

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ALBERTO CASTILLO

El doctor Alberto Salvador de Lucca abrió los ojos en Buenos Aires (entre Flores y Mataderos) el 7 de diciembre de 1914. A la fama nació veintiocho años más tarde, el día que entonó su primer tango por la radio El Mundo, como cantor -nadie decía entonces estribillista ( de la orquesta Los Indios, dirigida por Ricardo Tanturi). Llevaba a ese conjunto cierto módico fogueo logrado en la orquesta de Armando Neira, en la del ilustre Augusto P. Berto (uno de los padres fundadores del tango) y en la de Mario Rodas. Aquellos ejercicios frente a los micrófonos pertenecen a su prehistoria. La historia comienza en 1941, quizá el 14 de agosto, cuando deja un registro antológico de Noches de Colón, o a lo mejor un año más tarde, cuando graba Muñeca brava (22 de setiembre de 1942), y expone abiertamente una nueva manera de cantar y de actuar el tango; un aire canchero, o canchereado; un estilo como el camp en el que se mezclan la burla y la emoción.

El arte de Castillo se fundaba en una exageración del fraseo hasta lograr cierta entonación esquinera. Cuando dejó de cantar correctamente y comenzó a hacerlo a su manera, su canto recordaba el de los muchachos con berretín de cantor, que exageran el énfasis por pudor, es decir, para que nadie suponga que se la están piyando en serio. Por el énfasis me recordaba Castillo a Azucena Maizani y por el aire travieso, a Sofía Bozán. No sé de qué cantor podría detectarse algún rasgo en la fisonomía de su canto: no de Corsini ni de Magaldi, no de Hugo ni de Vargas; tal vez algún sesgo burlón al mejor modo gardeliano. Lo demás era todo Castillo, prístinamente Castillo. Todo llevaba su propia marca. Y el pueblo lo escuchó primeramente con sorpresa; con gusto, después; con fanatismo, enseguida.

Muchos cantores de orquesta congregaban feligresías multitudinarias: Fiorentino, Moran, Rivero. Ninguno, sin embargo, tuvo en grado superlativo como Castillo eso que ahora se llama poder de convocatoria. En cuanto a bailes, sólo la orquesta de D' Arienzo podía competir con él. Sus multitudes no perseguían la perfección del canto; no eran movidas por la admiración estética, sino por la simpatía que suscitaba el intérprete. Ahora, a la vuelta de las décadas, cuando su figura casi esférica aparece en el escenario, el cariño que despierta se confunde con la ternura. Es posible que ningún cantor de tangos haya sido y sea tan querido como Alberto Castillo.

De pronto podía parecer un cantor casi de broma; por ejemplo cuando chuceaba a los lamidos y shushetas o cuando proclamaba ese cinismo de pega pergeñado por Sciammarella, «por cuatro días locos que vamos a vivir». Pero haberlo escuchado cantar Fea o volver una y otra vez a su personalísima versión de Tu pálido final, significan encontrar, entre burlas y veras, la dimensión precisa de un artista mayor.

Independizado de Tanturi -esas emancipaciones eran la moda: el mercado las permitía-, tuvo su propia orquesta, por la que desfilaron diversos directores: Balcarce, Alessio, Condercuri, Dragone. No importaba mucho qué músicos fueran -todos los que eligió, ciertamente muy valiosos-, porque lo que contaba era Castillo. Probablemente, al emanciparse de Tanturi desarrolló más ampliamente su propio estilo, quizá con cierto histrionismo que arriesgaba la caricatura. Ese estilo -tan explícito en el vals de Sciammarella, escrito a medida, Los cien barrios porteños- ha demostrado ser absolutamente intransferible.

Como a Gardel, como a Hugo del Carril, Manuel Romero abrió a Castillo las puertas de los sets cinematográficos. Ahora miramos con nostalgia aquellos filmes deliciosamente ingenuos. Alberto Castillo, que reina hoy entre Los auténticos decadentes, no tiene motivo alguno para sentir nuestra nostalgia, porque preserva el alma tan jovencísima como cuando cantaba «Al compás de un tango la habrás de olvidar con una pebeta que sepa bailar».

Jose Gobello

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ALBERTO GOMEZ

Egidio Alberto Aducci -quien, desde 1929, fue conocido artísticamente como Alberto Gómez-, nació en Lomas de Zamora (Provincia de Buenos Aires)  el   19  de junio  de1904 y murió en Buenos Aires el 1° de mayo  de   1973.   Durante  la  primera parte del comienzo  de la década de 1930 fue uno de los cuatro o cincocantores   de   tangos   más   populares, junto  a  Carlos   Gardel,   Ignacio   Corsini,  Agustin   Magaldi  y Charlo. De niño pensó que su destino estaba en la ópera y estudió canto lírico con Antonio Codegani. Su amistad con un joven cantor de su mismo pueblo, llamado Augusto Vincenti, lo impulsó a formar un dúo más entre los tantos que cultivaban el canto criollo. Alguien se preocupó de que lo escuchara el guitarrista Manuel Parada, experto en la materia, quien en 1923 había formado un trío con Julio Vega y Roberto Díaz y a la sazón acompañaba al dúo de Alfredo Pelaia e ítalo Goyeneche. Parada instó a los jóvenes a formar un trío, que él encabezaría, y aceptada que fue la propuesta rebautizó a Aducci como Alberto Gómez y a Vincenti como Augusto Vila. Esto ocurrió hacia 1929, no sin que antes los muchachos hicieran una temporada en el "Apolo" con la compañía de César Ratti. El 16 de mayo de 1929 apareció el primer disco de los nuevos cantores. En una cara interpretaban Adiós, adiós, una canción de Alfredo Pelaia. En la otra, Gómez cantaba Soy un arlequín, tango de Enrique Santos Discépolo que ya habían grabado Azucena Maizani, Ignacio Corsini e inclusive la orquesta de Juan D'Arienzo, con el cantor Francisco Florentino. La etiqueta de la placa decía Dúo Gómez Vila y, debajo, en caracteres menores, Guitarras Parada y Spina, El director de Víctor, que era Adolfo Carabelli, había resuelto que un guitarrista no podía encabezar el rubro. Parada se disgustó y dejó a sus pollos librados a su suerte. Que no fue adversa. Por el contrario, los jóvenes hicieron una brillante carrera radiofónica y escénica, a tal punto que en 1933, cuando se rodó en el país el primer filme sonoro, Tango, del director Luis Moglia Bart, Gómez encabezó el reparto. Allí cantó Mi desdicha, Alma de bohemio y Alma, considerado este tango su máxima creación. Antes de partir hacia tierras calientes tuvo ocasión de intervenir en los filmes Juan Moreira (1936, director Nelo Cosimi) y De la sierra al valle (1938, director Antonio Ber Ciani). Más tarde Gómez intervino en otros filmes. El más importante de ellos fue Donde comienzan los pantanos (1952, director Antonio Ber Ciani). Allí compartió el cartel con la actriz italiana Adriana Benetti, quien enseguida filmaría Las aguas bajan turbias con Hugo del Carril.

El dúo, al que acompañaron diversos guitarristas, incluido José María Aguilar, se disolvió en 1941, cuando Gómez viajó a La Habana donde cantó y grabó con guitarras y con el conjunto de Adolfo Guzmán y los Románticos Gauchos. Obtuvo grandes éxitos y ganó mucho dinero. En 1946 regresó a Buenos Aires, donde despertó cierta fugaz expectativa. Grabó por entonces con la orquesta de Pedro Maffia y la guitarra de José Canet. Luego volvió a hacerlo en 1962. En la famosa "década del Cuarenta" su recuerdo lucía desvaído, pese a que su presencia física era habitual en los ambientes tangueros, y también en los turfísticos, pues la apasionaban las carreras de caballos y llegó a ser dueño del "pura sange", Feérico.

Gómez, que fue amigo de Gardel y su compañero en la radio Belgrano, compuso una pieza muy entrañable, Milonga que peina canas (1959). Antes había difundido su vals Novia mía (1937) y su tango Que nadie se entere. Su bella voz de tenor y su escuela de cantor romántico permanecen en sus versiones discográficas de Carillón de la Merced (1931), Lonjazos (1932), Virgen de Guadalupe (1932), Riachuelo (1934), Quien más, quien menos (1934) y, entre otras muchas, Milonga triste, la fabulosa página de Piana y Manzi que estrenó en 1936.

Jose Gobello

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ALBERTO VACAREZZA

Bartolomé Ángel Venancio Alberto Vacarezza nació en Buenos Aires (Almagro) el 1° de abril de 1886 y murió en la misma ciudad el 6 de agosto de 1959.

Contaba Enrique Delfino que, cuando llegó a España, en 1924, no lo conocían allí como parodista y excéntrico, ni como autor de Milonguita. Para los españoles era el autor de La copa del olvido. Vicente Climent, actor de la compañía Muiño-Alippi que poco antes había llevado el teatro argentino a la capital española, difundió ese tango. En el repertorio de la compañía figuraba “Cuando un pobre se divierte, saínete de Alberto Vacarezza”, que lo incluía. En el estreno porteño lo había cantado José Ciccarelli, quien, al comenzar el canto, daba un puñetazo sobre la mesa del bar y profería: «Mozo, traiga otra copa». Ciccarelli no viajó a España y lo reemplazó Climent, logrando un éxito sin precedentes. D' Angelo, uno de los cantores de la troupe "Los de la Raza", dirigida por los Navarrine, lo paseó por toda España. En el teatro "Maravillas" de Madrid lo cantaba, entre aplausos, la cupletista mejicana Pilar Arcos y Conchita Piquer, en las primicias de su extensa y fulgurante performance de tonadillera, lo incluía en su repertorio.

Vacarezza, el autor de la letra, era ya, con Carlos Mauricio Pacheco, uno de los autores más representativos del sainete porteño. Se había iniciado en 1903, con El juzgado, y en 1911 contabilizaba el formidable éxito de Los escrushantes, un clásico del género y también de la literatura lunfardesca. En 1921, la noche del puñetazo de Ciccarelli en el teatro "Nacional", ya había estrenado “Tu cuna fue un conventillo”, en una de cuyas escenas José Franco, en el papel de Rancagua, recitaba un elogio al tango:

«Es el reír de las pibas y el estrilar de las viejas... Los chivatazos del reo que jura venganza eterna cuando la piba topián...»

No se cantaba, sin embargo. ningún tango, aunque para la fecha del estreno (21 de mayo de 1920) el tango-canción ya había llegado a las representaciones saineteras (Milonguita se escuchó el 12 de mayo de aquel año). La copa del olvido fue seguramente el primer tango de Vacarezza. Gardel lo grabó el año siguiente. Luego grabaría otros doce, que se nombran a continuación para que nadie dude que don Alberto tiene buen derecho a figurar en estas páginas: “Adiós para siempre”, “Adiós, que te vaya bien”, “Araca corazón”,”Eche otra caña pulpero” (éste es un estilo), “El carrerito”,” El poncho del amor”,” Francesita”, “No le digas que la quiero”, “No me tires con la tapa de la olla”, “Otario que andas penando”, “Padre nuestro”, “Talán... talán”. En cuanto a Padre nuestro, lanzó a la fama a Azucena Maizani cuando lo cantó en el saínete “A mí no me hablen de penas (27 de julio de 1923)”.

La letrística vacarezziana no se agota en esos títulos. Otros pueden ser Viva la patria, Atorrante, Pobre gringo, Virgencita del talar, Julián Navarro, Botines viejos (gran creación de Azucena Maizani), Calle Corrientes, Maldonado y aínda mais.

Alberto Vacarezza que estrenó, entre 1903 y 1947, más de ciento diez piezas escénicas, no mezquinó, a su hora, las actitudes políticas que su conciencia y sus convicciones le sugerían. Por eso sufrió discriminación después del año 1955. "Fue víctima de acusaciones torpes y censuras ridiculas -testimonió Juan Osear Ponferrada-. Secuela de esos juicios erróneos o malévolos fue la determinación de la entidad de actores en el sentido de abstenerse de todo homenaje al autor que acababa de morir». El diario La Nación, con ejemplar objetividad, le dedicó, en cambio, una extensa nota necrológica, lúcida y justiciera. La fama arrolladura del sainetero, autor de El conventillo de La Paloma, ha desplazado a la que Vacarezza merece disfrutar también como letrista de tango. Este recuerdo trata de reparar una partecita, al menos, de la gran parte de justicia que la rutina del juicio y del elogio le ha negado.

Jose Gobello

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ALBERTO VILA

Alberto Vila nació en Montevideo el 25 de setiembre de 1903 y murió en la misma ciudad, donde ya no estaba radicado, sino que se encontraba de paso, el 23 de febrero de 1981.

Fue principalmente un galán cantor. Su coterráneo, el memorioso investigador Horacio Loriente, recuerda que la carrera de Vila comenzó luego de un ensayo privado de la famosa Troupe Ateniense dirigida por Víctor Soliño, Roberto Tontaina y Ramón Collazo (El Loro). Con esa Troupe debutó en el teatro "Solís", de Montevideo, el 6 de octubre de 1927, haciendo imitaciones de Carlos Gardel. Semanas más tarde, el 27 de diciembre, se presentó en el teatro "Coliseo" de Buenos Aires, Su viaje a ésta, precedido de referencias encomiásticas, valió al apuesto cantor, de voz profunda y pastosa, afinado y expresivo, un contrato con la grabadora Víctor, para la que registró, el 3 de diciembre, cuatro pía-cas: Ensueño, de Manzi y Sureda; Perdónala, de Soliño, Tontaina y Agnese; Niño bien, de Soliño, Fontaina y Juan A. Collazo, y Che, papusa, oí, una letra de Enrique Cadícamo a la que puso música Gerardo Matos Rodríguez (la relación entre músico y letrista no prosperó porque Cadícamo, sabedor de que en una primera instancia Matos había dudado de los méritos de la letra, le retiró el saludo). Desde entonces y hasta 1942, cuando dio por finalizada su carrera discográfica, Alberto Vila registró ciento tres composiciones, según los rigurosos cómputos del infatigable Roberto Gutiérrez Miglio; cantidad más bien exigua, si se consideran sus aptitudes y su renombre.

La actividad de Vila superó los carriles habituales gracias a las condiciones de actor y de cantante que los cineastas le descubrieron. Fue, ciertamente, estrella de la radiofonía, lo mismo en el Uruguay y en la Argentina, y lo convocaron, como a tantos ilustres artistas, al famoso y consagratorio teatro "Empire" (esquina noroeste de Maipú y Corrientes), donde en 1929 compartió el cartel con la entonces famosísima Josephine Baker, Su actividad cesó, sin embargo, en 1946» después de actuar en su última película. Doce filmó en diez años, desde Radio Bar (1936, director Manuel Romero), hasta Adiós, pampa mía (1946, también de Romero), Su filmografía incluye Sucedió en la Argentina (1942), rodada en Hollywood, con Maureen O'Hara como protagonista. En esa película canta en inglés y en castellano, acompañado por una orquesta que dirigía Lud Gluskin.

También cabe mencionar dos filmes uruguayos, Soltero soy feliz (1938), con Ramón Collazo, y Los tres mosqueteros (1943), con Iris Marga, quien había debutado en el cine argentino en Petróleo (1940) del director Arturo Moma. Recuerda Loriente que las principales escenas de Los tres mosqueteros fueron registradas en las escalinatas del parque Capurro, de Montevideo. Asimismo ha de recordarse su participación en una de las más bellas películas argentinas, La casa del recuerdo (1940, dirigida por Luis Saslavsky), en la que entona a dúo con Libertad Lamarque una agradable canción lamentablemente no llevada al disco.

Julio Sosa y Alberto Vila fueron, sin duda, los dos mayores cantores de tangos nacidos en la otra banda, cada uno con su personalidad y sus méritos, óptimos intérpretes de las canciones de acento recio (Brindis de sangre, Che, papusa, oí) f como de aquellas otras en las que letra y melodía exigen una expresión tierna y melancólica (Margo, Sueno de juventud). En una carrera discográfica de quince años Vila grabó 103 registros; la de Sosa se prolongó durante dieciocho años y acumuló 144 grabaciones.

Jose Gobello

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ALEMAN, OSCAR

(20 de febrero de 1909 - 14 de octubre de 1980) – Músico, guitarrista y compositor. Nombre de familia Oscar Marcelo Alemán.

Se destacó como guitarrista de la RCA Víctor, especialmente en sus actuaciones en el Trío Víctor, que junto a Elvino Vardaro (Violín) y Gastón Bueno Lobo (Segunda guitarra) fueron convocados por la casa grabadora donde dejaron algunos registros. También llegó a grabar en dúo con Gastón Buenos Lobo bajo la denominación de Les Loups

Su estilo siempre fue evolucionado. Más tarde se consagraría totalmente al jazz. Fue compositor del tango, Guitarra que llora, obra que llegaría a grabar en 1928 y muchos años más tarde por Ángel D'Agostino con la voz de Ángel Vargas.

Nacido en la Provincia del Chaco, comenzó a los seis años en un sexteto familiar formado por padres y hermanos. Decididos a dejar su provincia natal, toda la familia se muda a Buenos realizando Oscar varios trabajos, pero sin éxito, así es que decide su padre mudarse a Brasil. Residentes en la ciudad de Santos, al poco tiempo su padre se suicida, quedando la familia totalmente separada.

En Brasil con solo quince años de edad conoce a Gastón Bueno Lobo, guitarrista brasilero formando así el famoso conjunto Les Loups (Los Lobos), quienes en 1925 son contratados en Buenos Aires por el sello RCA Víctor. En 1929 deciden viajar a España y residiendo en Madrid el dúo se separa. Tras un corto lapso de estadía en España decide irse a Francia donde es contratado por la famosa cantante y bailarina Josephine Baker. En 1940 cuando Alemania invade París Oscar vuelve a la argentina. Durante los años cuarenta comienza su éxito sin precedentes en nuestro país. Se presenta en las más renombradas confiterías bailables de Buenos Aires. En 1941 junto al violinista Hernán Oliva forman un quinteto llegando prontamente al disco. Su fama lamentablemente duró muy poco, falleció triste y olvidado.--------------------------------------------------------------------------

ALESSIO, ENRIQUE CARMELO

(8 de enero de 1918- 6 de setiembre de 2000 - Bandoneonista - Compositor – Nombre de familia: Carmelo Enrique Alessio. Bandoneonista, compositor, director y arreglador.

Surgió en 1938 entre las figuras de la Generación del Cuarenta, como primer atril de una fila de bandoneones que integraron junto a él, Manuel Daponte y Luis Bonnat, pasando luego a la orquesta de Osvaldo Pugliese. Continuó en ésta cuando, a fines de 1939, y desde el palco del café Nacional, ese conjunto se proyectaba hacia el triunfo definitivo, participó en las primeras grabaciones de la misma destacándose su excelente estilo, deja esta orquesta en 1944.

En 1945 Emilio Balcarce, se aleja de la dirección de la orquesta que acompañaba a Alberto Castillo, sucediéndolo en la misma Enrique Alessio.

En 1948 continuo su carrera como director independiente presentándose en clubes, lugares nocturnos y en el café El Nacional con el vocalista Mario D´Elia, grabando para el sello Odeón cuatro registros, dentro de un estilo reminiscente del de Pugliese; Tiny, El remate, El recodo y Mi Buenos Aires querido, ya disuelta su agrupación se vinculó a la orquesta de Juan D´Arienzo en reemplazo de Héctor Varela desempeñándose como primer bandoneón y arreglador de la misma, manteniéndose durante siete años.

En 1957, rehízo su agrupación para acompañar al cantor José Berón, registrando sus discos para el sello Odeón y además actuando por radio el Mundo.  Se contaron entre sus vocalistas, Mario Saladino, Hugo Soler y Raúl Medina.

Como compositor dejó registrados en SADAIC un total de 32 temas, la mayoría de ellos muy conocidos: Andate con tu mamá, (Con Carlos Lazzari), De corazón a corazón, El hipo, Hablame de frente, Mi amor y tu amor, Nosotros, Un tango para mi vieja, Un vals para mamá, Yo me quedo con el Tango (Susanita) todos con Reinaldo Yiso, y este último con Carlos Lazzari Se lustra señor (Con Eduardo Del Piano).

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ALCORTA, CARLITOS

(10 de noviembre de 1957) – Cantor –

          Se inició siendo un niño cantando por canal 9. Cantó también en la orquesta de Leopoldo Federico.

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ALFREDO ALBERTO BEVILACQUA

Alfredo Alberto Bevilacqua nació en Buenos Aires el 20 de febrero de 1874 y murió en la misma ciudad el 1 de julio de 1942. Fue el primer tratadista del tango, el primero que lo definió y lo describió con lenguaje técnico musical.

El 1° de agosto de 1934 Bevilacqua narró su vida a Luis Héctor Bates, frente al micrófono de radio Stentor. Tenía entonces sesenta años y recordó que a los catorce se había conchabado en un corralón de maderas y luego en una casa mayorista, pero sin dejar de concurrir a la escuela y sumando a sus estudios los de piano. También aprendió y ejerció la profesión de afinador. A los 19 años compuso unos tanguitos que entregó al maestro Ricco y éste los hizo conocer en los bailes carnavalescos del teatro "Victoria". En 1895 ya estaba animando las tenidas de "El Pasatiempo". En 1902, Ortelli Hnos. le publicaron su tango Venus.

El tratado de Bevilacqua carece de fecha y lugar de impresión, pero no puede ser anterior a 1914, año en que dedicó al gran jockey Mingo Torterolo su tango Gran Muñeca. La nómina de los tangos de Bevilacqua que aparece en dicha publicación es la siguiente: Venus, Apolo, Recuerdos de la pampa, Cabo cuarto, Minguito, Minguito II (a cuatro manos), El fogón, El orillero, La criolla (con letra), Improvisación, El Popular, Independencia, Emancipación, Marconi, Gran muñeca, Primera Junta, Monterrey, Expresión criolla, Reconquista. Luego, naturalmente, continuó componiendo; Bates cita Brisas del sur, de 1933. Sería imperdonable omitir que Independencia fue escrito para el Centenario, en cuyos festejos lo ejecutó la banda del autor sobre la avenida de Mayo, y que Emancipación fue compuesto para el centenario chileno y fechado el 18 de setiembre de 1910.

La obra técnica de Bevilacqua mereció de Bates apenas una cita fugaz. A otros investigadores no les ha merecido ni eso. En su interesante Evocación del tango, Juan Silbido (Emilio Vattuone) lo describe, en cambio, con minuciosidad de bibliógrafo. El músico Mario Valdéz ha tenido la amabilidad de analizarla, a mi pedido y para esta colección. El volumen de Bevilacqua se titula Escuela de Tango -Tratado teórico práctico en español, francés e italiano, y está dedicado al Jockey Club, progresista institución, el más alto exponente de la sociabilidad argentina. Valdéz señala que el método apareció cuando el tango se había impuesto en el extranjero como tango argentino, y así aparecía designado por las editoriales extranjeras que promovían a sus compositores. Para Bevilacqua, la esencia del tango estriba en el ritmo, en Vanamente. Considera que para ser un buen tanguista es necesario ser un buen tiempista, dominar el tiempo. El del tango deber ser algo menos movido que el del Schottish, equivalente a 72 negras por minuto en la medición metronómica. Propone dividir e 12/4 (dos cuartos de redonda, vulgarmente 2x4) en cuatro tiempos o pulsaciones y abunda en indicaciones de las que se desprende que un tango no debe ser ejecutado académicamente, sino tanguísticamente.

En la segunda parte -dice Valdéz-, Bevilacqua presenta estudios progresivos, algunos totalmente digitados (anticipándose a Fulvio Salamanca, quien, como es sabido, digitaba las octavas en sus famosas versiones con D' Arienzo) para la figuración del acompañamiento, que debe obedecer al ritmo de la parte cantable.

Como se ve, Bevilacqua militaba en lo que podríamos llamar el purismo tanguero. ¿Cómo confinar, en sus rígidos conceptos, se pregunta uno, estilos tan diversos como el de Salgan y el de Demare, el de Francisco De Caro y el de Pugliese? Nada debe juzgarse fuera de su contexto histórico. El tratado de Bevilacqua no estaba destinado a cortar las alas de nadie, ni siquiera las de Colángelo y Berlingieri. Sostenía que el tango se caracteriza por la originalidad de sus figuraciones y se proponía ofrecer a los tanguistas foráneos y a los vanguardistas argentinos (en 1914 los solos de piano de Firpo, alumno de Bevilacqua, ya eran vanguardistas) un punto de partida para las elaboraciones de su genialidad; de ningún modo, un punto de llegada.

Jose Gobello

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ALFREDO DE ANGELIS

De  Angelis  nació   en  Adrogué (provincia de Buenos Aires) el 2   de   noviembre   de   1912   y murió en Banfield el 31 de marzo de 1992.

"Yo comencé a tocar -le recordaba, en 1950, al periodista Ignacio Covarrubias- precisamente en una época en que el tango parecía batirse en retirada. Primero, la música de los Estados Unidos, los fox y los blues que atacaban con brío. Después fue Centro América: sones, boleros, rumbas. Al tango lo estaban empujando nuevamente a ellos y lo iban a dejar en los barrios lejanos.» En realidad no era enteramente así. Cuando De Angelis formó su orquesta, en 1940, para tocar en el "Marabú", y pasó luego al "Marzotto", el tango había renacido de las cenizas en que parecía haberlo enterrado el bolero, y las multitudes se agolpaban sobre la vereda de la Corrientes ya ancha para escuchar a sus músicos y a sus cantores (Enrique Morea y Floreal Ruiz), como en 1913 se habían agolpado sobre la calle Paraná para escuchar a Pacho (calle Paraná, sí, señor, porque eso de que el tango nació en el suburbio también está por verse).

¡Y qué decir del año 1943, cuando Julio Martel reemplazó a Morea y Carlos Dante (veterano ya, pues había nacido en 1905), a Floreal Ruiz! De Angelis disfrutó la adhesión de multitudes, allí donde se presentaba con su orquesta, y también en todo el país, gracias a los 78 rpm y a las transmisiones de radio El Mundo, que durante 25 años llevaron de confín en confín su música de calesita. La batalla más dura la libraría el tango después, en la segunda mitad de la década de 1950, cuando el rock and roll lo fue empujando no al suburbio, sino a las peñas y cofradías, más o menos numerosas, de tangueros que ciertamente no bailan el tango tanto como lo aman.

Lo de música de calesita es una categorización entre cariñosa y despectiva, pero no debería tomarse a mala parte, a menos que se crea que el tango debe derivar forzosamente a música de minorías intelectualizadas. Parecería que los entendus sienten obligación de menospreciar a la orquesta de De Angelis. A la buena gente, sin embargo, no pareció importarle mucho «la escasa ambición musical», que dijo Ferrer, ni el candor, que podría sonar anacrónico, de algunas composiciones (La pastora, Pregonera) comprometió la fidelidad de un público que le permitió vender casi 500 versiones en 37 años de faena discográfica. Lo bueno del tango, o algo de lo mucho bueno que acredita, es que puede satisfacer a todos los gustos y dar respuesta a todos los estados de ánimo de sus fieles. Así como su letra ofrece siempre la explicación de cada una de nuestras peripecias sentimentales, sirviendo a veces de consejo y otras, de consuelo, en el arsenal de su música es posible proveerse por igual de introversión y de escapismo. A lo mejor, una de las razones del éxito de De Angelis debe buscarse en el tono alegre y juguetón de su orquesta. Cuando en 1945 apareció Pregonera, el tango ya había llorado en exceso.

Bandoneonista primero, y enseguida pianista, el autor de El taladro (1946) y otras noventa composiciones, fue también pintor (como su padre, músico aficionado y decorador). Es probable que De Angelis haya recibido de la guardia del Cuarenta más de lo que aportó a ella, pero, en todo caso, dejó en claro que quienes «inclinan sus preferencias por aquellas manifestaciones musicales de extremada simpleza armónica» -para decirlo con palabras de Luis Adolfo Sierra- forman un importante mercado que conviene no descuidar. ¿Será que al tango le está faltando marketing?

Jose Gobello

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ALFREDO GOBBI

Alfredo Julio Floro Gobbi nació en París (donde sus padres, Alfredo Eusebio y Flora Rodríguez, triunfaban en el varieté) el 14 de mayo de 1912 y murió en Buenos Aires el 21 de mayo de 1965. Se lo llamó el violín romántico del tango, pero era también un finísimo pianista.

De niño, mientras estudiaba armonio y enseguida violín, Alfredo Gobbi fue vecino de Villa Ortúzar. No era sino un adolescente cuando, con su amigo Orlando Goñi, completó un conjunto con el bandoneonista Domingo Triguero. El debut fue en un bar de Chacarita. Pronto se lo vio en la orquesta que Alberto Lozzi conducía en el teatro "Nuevo" y poco después tañó un violín corneta en el cuarteto de Alfonso Lacueva. De conjunto en conjunto, de café en café, como todos los músicos de tango, estuvo con Roberto Firpo, con Juan Maglio, en la orquesta de Vardaro-Pugliese (junto a Ciriaco Ortiz y Aníbal Troilo). Esto ocurrió en 1931 y es desde entonces su tango Cavilando, que continuaba una nómina valiosa de composiciones muy personales: Perro fiel (1926), Muguette (1927), Desvelos (1928), De punta y hacha (1930). Y continuó de conjunto en conjunto. En 1935 hizo una escala en la orquesta de Pedro Laurenz y allí estaba ejecutando su violín cuando llegó la noticia de la muerte de Gardel. Siguió con Joaquín Do Reyes y con Armando Baliotti y, en 1942, de paso en Montevideo, sumó su violín a un grupo más o menos efímero que lideraba desde el podio -si lo había- Pintín Castellanos. (Recuerda Horacio Loriente que el cantor de la orquesta era Eduardo Ruiz, a quien Ricardo Tanturi rebautizó Enrique Campos dos años más tarde).

El 21 de octubre de 1942, cuando presentó su orquesta en la boîte "Sans Souci”, Gobbi llevaba quince años de trajines tangueros. La vida le ponía por delante otros veinte, para enriquecer a la música porteña y convertir en fama su creciente nombradía. Tuvo que zapar durante tres años antes de que la radio El Mundo le abriera las puertas y otros dos más para que se le abriera la empresa grabadora. Para ella -la Víctor- grabó 76 composiciones, a las que agregó otra media docena para el sello Orfeo.

En su Historia de la Orquesta Típica, a Luis Adolfo Sierra no le fue fácil caracterizar la orquesta de Gobbi. El mismo eminente tangólogo lo reconoció: La creciente contribución de Gobbi a la estilística del tango encierra ese algo tan suyo y tan difícil de definir; ese algo de De Caro, ese algo de Di Sarli (que tampoco es la refundición de dos tendencias tan dispares); es decir, ese algo que no puede traducirse más que en la sonora belleza de su orquesta. Gobbi no sólo concebía -como Fresedo, como Troilo- hasta en sus matices más sutiles el tango que quería ofrecer, dejándole al arreglador la mera faena de traducir esos matices en signos convencionales. Gobbi era su propio arreglador de modo que reunía así tres de los cuatro elementos que integran una versión tanguera: arreglo, dirección, interpretación instrumental. Y en ocasiones tan memorables como las ofrecidas por Orlando Goñi (1949), El andariego (1951, dedicado a su padre), Camandulaje (1955), también la autoría.

Su violín, que no menospreció el virtuosismo ni se desvivió por lograrlo, no era, ciertamente, la medida de sus versiones. Buscó lo que, con relación a Fresedo, hube de llamar el sonido global. Su orquesta, no más numerosa que las habituales, sonaba a gran orquesta y el oído menos entrenado lo percibe en sus grabaciones, que no han envejecido. Troilo le dedicó uno de sus dos tangos más entrañables, Milonguero triste (el otro es Responso); Eduardo Rovira, El engobbiado y Astor Piazzolla pintó a su modo un Retrato de Alfredo Gobbi. Murió demasiado joven, justo cuando el tango romántico se estaba extinguiendo. El rock y el tango estresado de la megalópolis porteña (la vanguardia, le dicen) apenas habían dejado el biberón.

Jose Gobello

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ALFREDO LE PERA

Nació en Sao Paulo (Brasil) el 7 de junio de 1900 y murió junto a Gardel en el accidente aéreo de Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935. Sus padres, Alfonso Le Pera y María Sorrentino, eran inmigrantes italianos que hacia 1902 bajaron a Buenos Aires,

En esta ciudad, Alfredo cursó estudios en el Colegio Nacional Mariano Moreno, donde tuvo como profesor a Vicente Martínez Cuitiño, hombre de prensa y de teatro, quien lo acercó al periodismo, inició la carrera médica y cursándola ganó la amistad de José Ingenieros. Muy pronto, sin embargo, la abandonó para dedicarse plenamente al periodismo. Compartió con Julio F. Escobar la crónica teatral de Última Hora, pasó luego a El Telégrafo, como jefe de página y, con esta misma jerarquía, se desempeñó finalmente en El Mando, En tanto, escribía y estrenaba sainetes y revistas escénicas que, ciertamente, no anunciaban al pulcro letrista de Carlos Gardel. Tras cumplir, en 1928, una misión periodística en Estados Unidos y en Europa se vinculó con la empresa Artistas Unidos, para cuyas películas comenzó a escribir los títulos sobreimpresos. De esta época es su viaje a Chile, como autor de la compañía de revistas encabezada por Enrique Santos Discépolo y Tania. Firmó entonces con Discépolo el tango Carillón de la Merced, que, interpretado triunfalmente por Tania, salvó una temporada que amenazaba derrumbarse.

Es probable que Le Pera y Gardel se hayan conocido en Buenos Aires, pues el uno y el otro transitaban las mismas calles, pero la amistad nació en París, en 1932, durante la tercera estada del Mago en aquella metrópoli. El encuentro fue promovido por la Paramount, Le Pera, frecuentador de sets, de quien decíase que había conquistado especiales simpatías de la famosísima Gaby Morlay, se convirtió en el libretista del astro. En esa tarea desplegó un formidable talento, que nadie habría previsto, salvo, tal vez, los sabuesos de Paramount.

Sainetero al fin -y bastante ramplón-, superó Le Pera la tentación del género mínimo y convirtió al Morocho del Abasto en una mezcla, rara pero imperfectible, de muchacho arrabalero, cajetilla, playboy y caballero andante dotado de nobilísimos sentimientos. En los filmes de Le Pera, Gardel se representa a sí mismo, tal como era en la vida cotidiana, canchero y tierno a la vez, reo, gentilhombre, enamorado y derecho. Hornero Manzi censuró aquella suerte de estereotipo creado por Le Pera; el público hispanófono, en cambio, la aprobó por unanimidad.

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel -en las que la influencia de Amado Nervo se acerca audazmente al plagio (cfr. El día que me quieras)- se adecúan magistralmente al personaje y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, ni el cancherismo de Cele, acierta con algunas frases proverbiales “veinte años no es nada; siempre se vuelve al primer amor; la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”, que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría. El lenguaje de Le Pera no es rico; su modesta tropología, anclada en Nervo, se torna reiterativa. A veces, sin embargo, conquista una bella metáfora “un rayo misterioso hará nido en tu pelo “que no desdeñó Neruda. En todo caso, el decoro de su escritura literaria no muestra ninguna grieta.

Jose Gobello

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ALFONSIN, ABELARDO

(29 de noviembre de 1917 - 23 de Julio de 1982) - Bandoneonista.

Nació en el barrio de San Telmo.

Sus inicios datan de la década del 40, el debut como profesional se produjo en la orquesta de Salvador Grupillo en 1937, luego lo hizo con Juan Canaro. Desde 1947 a 1950 integró las filas de la orquesta de Astor Piazzolla. A partir de 1950 se incorporó a la agrupación de Horacio Salgán. En 1968, Aníbal Troilo lo convocó para reemplazar a Ernesto Baffa. Fue también bandoneonista de la orquesta de Atilio Stampone.

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ALMADA, CARLOS

(26 de marzo de 1918 - 9 de Julio de 1982.) -  Cantor.

Nacido en el barrio de Villa del Parque se inició en 1930, desde muy joven estudió con el maestro Eduardo Bonessi.

Integró orquestas de primera línea; la de Lucio Demare - con la cual no alcanzó el disco -. Su debut profesional se produjo en 1932 en la orquesta de Oscar De La Fuente, tras su paso por varias orquestas, en 1944 se integró a la que dirigía Víctor D´Amario sin llegar al disco, en 1946 con Lucio Demare, también participó de la de Edgardo Donato, con quien grabó para el sello Pampa, y con Alfredo Gobbi con quien dejó tres registros para el sello Víctor.  Comenzó en esta orquesta con el tango As de Cartón - 28 de abril de 1953-, siguiendo con el vals, Aunque seas mujer, - registro de la sesión del 9 de junio de 1953, -  finalizando su actuación en esa orquesta con el tango Por eso canto así, registrado el 27 de octubre del mismo año. En 1959 vuelve a la Orquesta de Edgardo Donato, prácticamente estas fueron sus últimas actuaciones.

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ALMAGRO, CARLOS

(29 de junio de 1929 – S/D) – Cantor – Nombre de familia: Santiago Camera

      Carlos Almagro fue como otros muchos que comenzó desde joven a presentarse en distintos lugares donde se organizaban concurso de cantores, corrían los fines de los años cuarenta y todavía el tango tenía una aceptación bastante grande. Fue un cantor que tenía un color de voz muy personal y además muy afinado virtudes que le dieron la oportunidad de poder ser requerido por varios directores pero lamentablemente en los años en comenzó su labor como cantor de tangos el género se iba apagando lentamente en el gusto popular debido a que la juventud se iba apasionando por otros ritmos foráneos.

Su primer trabajo de importancia fue con la orquesta del violinista Hugo Baralis en el año 1953 cuando este director se presentaba ante los micrófonos de LR3 Radio Belgrano, lamentablemente en 1954 el director disuelve la orquesta debido a que había sido convocado por Juan Canaro para viajar a Japón. En ese mismo año se incorpora a la orquesta de Miguel Caló en reemplazo de Roberto Arrieta y teniendo como pareja vocal al recordado Alberto Podestá. Su primera grabación con Caló fue el tango “Los cosos de al lao” grabado el 13 de octubre de 1954, siguiendo con “Por unos ojos negros” y  “La barquilla” un vals en el que fue acompañado por El Trio Los Halcones, finalizando con “Bien Jailaife” (7 de junio de 1955), este fue su efímero paso por la orquesta de Caló. También fue corta su trayectoria con Florindo Sassone. Otros de sus breves pasos fueron con Osvaldo Piro y Atilio Stampone. También se le presentó la oportunidad de integrar la orquesta dirigida por el bandoneonista Ángel Domínguez en el año 1957 por LR4 Radio Splendid, con este director tampoco fueron muchas sus grabaciones, solamente dos, “Suerte loca” y “Por que te quiero así” en el año 1957.

En 1962 participó del último disco que Biagi grabaría como director en el que dejó apenas cinco temas: “Palermo”, “Si no estuvieras tú”, “Y a mi que”, “Duerme mi niña” y “Con un silbido en los labios”. 

Tras el fallecimiento de Biagi y con la orquesta disuelta comienza su etapa de solista grabando en 1966 con el “Cuarteto Puro Tango”, dirigido por Miguel Nijenshon. Lamentablemente para los finales de los años sesenta, el tango ya era una decadencia pura, las orquestas que quedaban eran pocas y también pocas las grabaciones, debido a esta falta de interés por nuestra música ciudadana muchos cantores tuvieron que recurrir a actuar en cantinas y algunos que otro locales de tango. Recién en 1980 vuelve a grabar bajo la dirección de Victor D´Amario (una de las pocas orquestas que todavía quedaba en pié). Así culminó la carrera muy breve de este cantor que hoy casi olvidado merecía haber tenido más oportunidades.

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ALONSO, ALBERTO

(12 de abril de 1893 – Montevideo – Uruguay – 27 de septiembre de 1974) – Pianista – Director y Compositor.

          Debutó como pianista en el año 1907, tocando en los cines para animar las películas mudas. Algunos años más tarde comenzó a dirigir pequeños tríos y cuartetos, actuó en los cafés de la Boca en Buenos Aires durante algún tiempo Viajó de regreso a su país para reemplazar a Harold Philips en el conjunto musical del cabaret Moulín Rouge de Montevideo. En éste se vinculó con Minotto (Enrique Di Cicco) y después formaron su propia orquesta conocida con el nombre de Alonso - Minotto.  Registró en el disco La Cumparsita de Matos Rodríguez en el año 1917. Su gran admiración por Roberto Firpo influyó en su creación artística al componer los tangos Tres de oro, Pobre hijo, Quereme nena, La alborada, Pebetita, Yuyos, Despertar, Nobleza criolla, La cachimba, Tres de oro, Puro cuento y Como la mosca, tango que le grabara Carlos Gardel.

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ALONSO, MARIO

(22 de junio de 1922 – 16 de julio de 1972) – Cantor, autor y actor.

          Provenía de una familia de artistas, eran sus hermanos: Pola, Iris, Tito y Héctor.

Se inició como vocalista en 1945 en la orquesta de Roberto Dimas actuando en confiterías y locales de tango y por LR3 Radio Belgrano. Participó en la Orquesta de José Garcia y sus Zorros Grises, sin llegar al disco.

Durante 1949 participó en la película Mis cinco hijos, participando de la misma todos sus hermanos.

También para ese año fue contratado por Francisco Canaro, debido al alejamiento de Enrique Lucero. Alonso debutó por LR3 Radio Belgrano y llegó prontamente al disco dejando un total de 31 registros como solista o en dúo. Se mantuvo en esta orquesta hasta 1955, año en que comenzó su labor como solista y realizando giras por Centro América durante varios años.

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ALONSO, OSCAR

(12 de octubre de 1912 -  16 de enero de l980) -  Nombre de familia: Pedro Carlos Brandan – Cantor.

Oscar Alonso nació en la localidad de Florentino Ameghino, Provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Pedro Carlos Brandan.  Contaba con pocos meses de edad, cuando su familia se traslada a la localidad de San Antonio de Areca. Provincia de Buenos Aires. Su padre fue el resero Pedro Brandan, que Ricardo Güiraldes cita en su libro “Don Segundo Sombra”, y desempeñaba sus funciones como capataz de la estancia de la familia Güiraldes, de la mencionada localidad bonaerense, su madre, se llamaba Cecilia Muñoz.  En el año 1926 nuevamente se mudan, afincándose definitivamente en Buenos Aires. El 15 de noviembre de 1928 debuta como cantor, tenía solo dieciséis años, su acompañamiento era un piano y lo ejecutaba un tal Pampillón, el debut se produjo en un café de la calle Lavalle y Esmeralda. Al poco tiempo se presenta en Radio “La voz del Aire”.

Oscar todavía no había adoptado su nombre artístico definitivo, y lo hacía como Carlos Brandan, por supuesto que el Carlos, era en admiración por Carlos Gardel, a quien conocería mientras actuaba en el café “El Nacional” allá por 1933 y según afirmaba Catulo Castillo, que en cierta oportunidad el propio Gardel le dijo a Don Pascual Carcavallo “Pucha que canta lindo este morocho”. Cuentan que también el mismo Gardel lo fue a saludar a su camarín y le dijo: “Yo me voy y el tango queda en tu garganta de oro. Cuidala pibe, y no te engrupas”.

El propio Homero Manzi, decía al respecto, “Cada vez que escucho a este muchacho me hace temblar”. En síntesis, todo un cantor, muchos afirman que el mejor… ¡Después de Gardel!... y eso lo dijo Aníbal Troilo.

Don Teodoro Prieto, era el dueño y director artístico de LS2 Radio Prieto- Argentina, (una emisora de la ciudad de Buenos Aires que en 1932 pasó a denominarse “Radio Argentina”) y fijándose en los méritos de Brandan lo contrata para actuar en su emisora y fue él quien lo bautizaría con su nombre artístico definitivo, Oscar Alonso.

En 1931, actuó acompañado por la orquesta de Anselmo Aieta.

 Sus primeras grabaciones fueron para el sello Odeón registradas en 1936 siendo sus dos primeros temas grabados en un disco doble faz de 78 RPM, “Llueve” tango de Horacio Petorossi y “Que es lo que soy”, tango de Agustín Delamonica y Hugo Gutiérrez, ambos registros del 8 de mayo de 1936. El 11 de mayo del mismo año registraría “San José de Flores” y “Comparancia”, finalizando sus grabaciones en este sello el 7 de junio de 1937, grabando la canción “Mañanita campera” y el tango “Que nunca me falte”.  Recién volvería al disco entre 1945 y 1946 para los sellos Odeón de Buenos Aires y Sondor de Montevideo, dejando aproximadamente solo seis registros. A estos lapsos de grabación mencionados debemos agregar casi una docena de temas tomados en forma particular o careciendo los mismos de fecha de grabación, tal como el caso de las milongas “Versos de un payador para el General Perón “y " Versos de un payador para la señora Eva Perón”, grabaciones en el sello Odeón obras pertenecientes a Homero Manzi y Hugo del Carril, y que este último los había registrados con anterioridad.

 Llegó al cine formando parte del elenco de las películas “Pampa y Cielo” (1938), “Buenos Aires canta” (1947) y “Los locos del cuarto piso” (1937)

Realizó giras por Chile, Colombia, Venezuela y Cuba donde estuvo radicado por algún tiempo dejando grabados algunos registros tomados de sus actuaciones en la Radio.

 A su regreso en 1949 lo hizo bajo la dirección de Héctor María Artola, dejando registradas cinco versiones muy bien logradas. Su primer disco fue “La Novena”, luego vinieron, “Che bandoneón” y “Silencio”, finalizando el 18 de agosto de 1952, con “No me pregunten porque” y “Que viejo estoy”, a partir de entonces no volvió a grabar durante mucho tiempo.

 Estuvo sin trabajar durante muchos años, quizá esto por cuestiones de descuido de su propia persona y su militancia política.            

Vuelve a actuar recién en 1966 para el sello Odeón y dos años más tarde secundado por Carlos García, con quien grabó un total de cuatro discos de vinilo, siendo su último trabajo con este maestro en el año 1974.

Oscar Alonso fue uno de los pocos cantantes de voz estrictamente Gardeliana.

 Durante toda su trayectoria artística grabó aproximadamente 100 registros incluidas las tomas de radio efectuadas durante su gira por Cuba y las grabaciones particulares.

Pudo haber ganado más fama y prestigio, pero lamentablemente el tiempo en que desarrolló su carrera no fue propicio para un cantor solista. En primer lugar, la gran importancia que adquirieron los cantores mejicanos y el bolero que opacaron al tango, pero por suerte fue un período muy efímero. También hay que mencionar que el grueso del público se volcaba más al territorio del baile que del cantor, y además la presencia de grandes orquestas con sus cantores que se iban convirtiendo en los preferidos del público.

La misma suerte habían corrido, Hugo Del Carril, que se dedicó de lleno a la cinematografía, y solistas como Oscar Ugarte y Héctor Palacios, también fueron olvidados muy rápidamente.

Lamentablemente cantó mucho para la radio, pero sus grabaciones fueron muy pocas. Oscar Alonso debía haber merecido otro destino más propicio y con mucho más del reconocimiento popular, pero las circunstancias de la vida hicieron que se convirtiera en un cantor un poco olvidado.

Catulo Castillo, escribió en la contratapa del vinilo que hoy público (Inquilino de la Noche) el título del álbum.

“¡Inquilino del tango…!

Y también de la noche, cuando el misterio universal y cósmico de revelar la eternidad, cabe en la voz, la lágrima y el secreto de un hombre que se quiso llamar: ¡Oscar Alonso…!

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ALVAR, ROBERTO

(3 de diciembre de 1932 – n/d) Nombre de familia: Roberto Oscar Álvarez - Cantor -

Datan sus inicios del año 1957 en la orquesta de Graciano Gómez, un año más tarde ingresa a la orquesta de Ángel D'Agostino, realizó sus dos primeras grabaciones con los tangos, Ángel Vargas, del 16 de septiembre de 1959 y La Violetera grabado el 25 de abril del mismo año.  Continúa su carrera como solista y en 1960 actúa en España, siendo acompañado en esa oportunidad por Oscar Alemán. Regresa a Buenos Aires y tras cumplir una serie de actuaciones por Radio El Mundo, regresa junto a D'Agostino, deja en esa oportunidad una sola grabación, Señores yo soy el tango, registro del año 1962. En 1973 abandonó su carrera de cantor, dedicándose a la actividad comercial.

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ALVARADO, HÉCTOR

Nombre real: Cisterna, Nicolás Rafael, Cantor y compositor - (24 marzo 1925 - 3 mayo 2015) - Lugar de nacimiento: - Córdoba Argentina

Por Néstor Pinsón 

Así adolescente, comenzó la labor profesional en la orquesta de Lorenzo Barbero, en su provincia de Córdoba, cantando en clubes y radios locales. En 1945 se retiró de esa formación para ir a cantar a Buenos Aires, a la orquesta de Pedro Maffia, con quien no registra grabaciones, pero se hace conocer, pues actúan en los sitios de mayor renombre de la época. Antes de cumplirse un año, se desvinculó de Maffia y va a la orquesta de Pedro Laurenz en la cual también permanece poco tiempo. Después, pasó a la formación de Alberto Mancione con quien actúa durante cuatro años, pero sin realizar grabaciones. En 1950, fue convocado por Lucio Demare para ser el único cantor de su orquesta y graban en el sello Columbia. Era el clásico tenorino —tan de moda en los años anteriores—, de buen registro y expresión dramática. Aunque su vibrato, en algunos temas, se acentuaba y se hacía más notorio de lo conveniente. Fueron cuatro los títulos que nos dejó en el disco: “Pa´ mí es igual”, “Noche de reyes” (septiembre de 1950), “Bailongo de los domingos” (mayo de 1951) y “Malena” (septiembre de 1951). En 1954, retornó a la orquesta de Mancione, luego de transitar por diversas formaciones. Comparte el micrófono con su colega Jorge Ledesma. Vuelve a los estudios de grabación con siete nuevos registros. Ya solista —junto a José Canet formaron el Quinteto Garufa—, que actuó en la televisión y, en 1959, llegaron cuatro títulos más para sumar a su discografía. Al tiempo se fue alejando del medio artístico, pero aceptando todas las invitaciones para cantar en reuniones de amigos. Nunca dejó de vocalizar. Tanto fue así que, pese al paso del tiempo, en 2011 fue invitado al Festival de Tango de La Falda (Córdoba), donde actuó con 86 años, acompañado por tres guitarristas. Y no sólo eso, además grabó un disco con tangos clásicos: “Berretín”, “Malena”, “Naranjo en flor”, “El cantor de Buenos Aires”, “Che bandoneón”, “Ventanita de arrabal”, “Contramarca”, “Tiempos viejos”, “Bandoneón arrabalero”, “Tinta roja”, “Cómo se pianta la vida”. Al año siguiente, exactamente el 12 de octubre de 2012, las autoridades de su provincia le brindaron un homenaje al cumplir sus 87 años.

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ALVAREZ, ÁNGEL

Músico.

Se inició profesionalmente en 1946 como bandoneonista de la orquesta de Eduardo Blanco. Luego actuó en distintos conjuntos. Viajó a España y Portugal con la delegación que actuó como embajadora del tango en 1952.

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 ALVAREZ, BERNARDO JUAN

(15 de noviembre de 1912 – n/d) – Bandoneonista y compositor.

          Se inició en 1938 en la orquesta de Edgardo Donato. Ese mismo año junto a Alberto Mancione forman la orquesta Los Dados Blancos, conjunto que tuvo muy poca duración. Fue integrante del dúo Rizzuti – Álvarez.

 Como compositor dejó 35 temas registrados en SADAIC: Yo quería verte buena, Yo fui una calle, Vana redención y Pronto, entre otras.

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ALVAREZ, DANIEL H.

(18 de febrero de 1908 - 5 de octubre de 1983) – Bandoneonista, director y compositor- Nombre de familia Daniel Héctor Álvarez – Seudónimo: Sardina

          Comenzó a los once años de edad estudiando el violín, con los maestros Sagese y Gianeo, del violín pasó de inmediato a estudiar bandoneón, siendo su primer trabajo como bandoneonista en el Quinteto de Antonio Scatasso. En 1926, Francisco Lomuto lo escucha y lo invita a que integre su orquesta, debuta en la misma en el Cine Grand Splendid como primer bandoneón. En 1927 se presentaron en Montevideo. Junto a Lomuto realizó todas las grabaciones que este había dejado para el sello Odeón comenzando el 27 de agosto de 1931 a grabar para RCA Víctor.

En 1934 formó su propia orquesta, manteniéndola hasta 1950. El personal de la misma estaba compuesto por: Armando Balioti (Piano), Benjamín Holgado Barrio y Claudio Casano (Violines), Alvarez, Nicolás Peppe y Ricardo Pedevilla (Bandoneones), Bacigaluppi (Contrabajo) y Agustín Volpe (Cantor). Actuaron ante los micrófonos de LR4 Radio Splendid, y las desparecidas Ultra y Stentor. Fueron acompañantes del Trío, Irusta- Fugazot-Demare y en 1936 se disuelve el conjunto. Sus próximas actuaciones las hizo en un trío formado por Alfredo Malerba y Antonio Rodio, quienes eran los acompañantes de Libertad Lamarque.

Posteriormente forma otro conjunto para actuar en Radio Ultra y luego forma el binomio De Angelis- Alvarez para también actuar por la mencionada emisora.

Fue integrante del conjunto Los Magos del Tango.

Una vez dejada la actividad artística para dedicarse a la enseñanza de música. Al frente de su agrupación, realizó a acompañamientos de importantes figuras, Tita Galardo, Libertad Lamarque y el Dúo Buono - Striano, entre otros.

De su obra de compositor dejó registrados en SADAIC once obras: Ángela, Aquel Nocturno, Como se muere de amor, Esperemos que cambie la luna, Mar de fondo, Meditando, Noches de luna, Pasá la promesante, Polizón de glorias, Señora me da la pelota 

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AMADORI, LUIS CESAR

(28 de mayo 1902 Ciudad de Pescara - Italia - 5 de junio de 1977 Buenos Aires.) Autor, director cinematográfico y teatral - Seudónimo: Leo Cárter.

Nació en Italia, su arribo a la Argentina se produjo cuando contaba con solo cinco años de edad. Cursó sus estudios hasta llegar a la Universidad en la Ciudad de Córdoba, abandonándolos al poco tiempo de su inicio para dedicarse de lleno a la actividad de escritor y periodista.

Tiempo más tarde, su nombre comienza a destacarse en la cinematografía nacional, llegando a ser uno de los más famosos y renombrados directores argentinos logrando éxitos por más de veinte años. Se inició en el cine en 1936 y finalizó su carrera en 1955.

Su primera película fue Puerto Nuevo (1936), film dirigido junto a Mario Soficci. Sus dos últimas realizaciones fueron en 1955, El barro humano y El amor nunca muere. Durante toda su carrera filmó setenta y ocho largometrajes. Su trayectoria en nuestro país se vio interrumpida al ocurrir el golpe de estado de 1955, donde junto a otros artistas fue cuestionado, permaneciendo detenido durante algunos días y debiendo emigrar a España, durante el tiempo de su exilio filmó dos películas, El Último Tango y La Violetera, con la actriz Sarita Montiel.

En el periodismo se había iniciado durante la década de 1920, colaborando para el vespertino Ultima Hora y la revista Caras y Caretas, tras publicar en los mismos reportajes a gente del teatro, se despierta así su vena de libretista teatral. Comenzó escribiendo comedias de tono muy sencillo y en pocos años llegó a ser el director - propietario del teatro Maipo. La misma actividad de escribir para el teatro, lo llevó inevitablemente a escribir letras de tango, los cuales se presentaban en las comedias o espectáculos de revistas, ello, se debía a que en cada comedia siempre actuaba una actriz - cantante.  En un principio sus colaboradores fueron gente de teatro como Antonio Botta, José González Castillo, Ivo Pelay o Enrique Santos Discépolo. Discepolín y Amadori se conocen cuando el primero le llevó la música de Esta noche me emborracho, tango que fue estrenado por Azucena Maizani. Surge a partir de entonces una estrecha colaboración entre ambos surgiendo a través de los años otros éxitos tales como: Confesión, Alma de Bandoneón y Desencanto, esta obra fue estrenada por Tania en la película, El Pobre Pérez, film donde actuó el actor cómico Pepe Arias, bajo la dirección del propio Amadori. También colaboró con Francisco Canaro, recordándose obras como Madreselva, De Contramano, Quisiera amarte menos y muchas otras más. Dejó registrados en SADAIC un total de 370 obras.

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AMATO, CELSO ENRIQUE 

(12 de octubre de 1929) – Bandoneonista y compositor- Nombre de Familia: Celso Enrique Amato

          Tuvo sus actuaciones en varias orquestas: Pedro Laurenz, Miguel Caló, Enrique Rodríguez, Domingo Federico y Juan D´Arienzo.

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AMENDOLA, AFILIO (Compañía Amendola).

Firma comercial de principios de siglo XX —su época de esplendor fue entre 1912 y 1917—, dedicada a la venta de discos y fonógrafos. Fabricante de los discos Atlanta, donde grabaron, entre otros, Prudencio Aragón, Vicente Greco, Roberto Firpo, Augusto Berto y Ángel Villoldo.

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AMERICANO, Restaurante.

Ubicado en la Cortada Carabelas y Cangallo, existió en los principios del pasado siglo. Tenía un salón donde actuaban las pequeñas orquestas de ese entonces. Allí se estrenó el celebérrimo "El choclo'' por la agrupación de José Luis Roncallo, cuando el tango aún no era bien visto y se lo presentaba como "danza criolla".

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AMOR, ALBERTO

(25 de enero de 1917 – 1999) – Cantor y letrista – Nombre de familia: D´Amore Vinicio Guillermo

    Tenía solo 19 años de edad se vincula en 1935 a la reciente orquesta que formaba Florindo Sassone y quien lo bautizó con el nombre artístico de Alberto Amor.

    Su debut se produjo en el Café El Nacional de la calle Corrientes y por L.R.1 Radio El Mundo y L.R.3 Radio Belgrano y en el Cabaret Marabú siempre con la misma orquesta.

En 1937 pasa por un breve lapso a cantar con el conjunto de Ciriaco Ortiz pero enseguida vuelve con Sassone, quien seguía con sus famosas audiciones por Radio El Mundo. Más tarde integró otras orquestas pero sin llegar a grabar con ninguna de ellas. En 1939 se integró a la orquesta de Carlos Di Sarli pero por muy poco tiempo, también con Osvaldo Pugliese y con Antonio Rodio.

En 1943 se produce un hecho importante para este cantor al ser convocado por Rodolfo Biagi en reemplazo de Jorge Ortiz que se había pasado a la orquesta de Miguel Caló, también en ese mismo año se integra a la orquesta de Biagi, Carlos Acuña. El primer disco grabado por Amor en la orquesta de Biagi fue el tango “Por algo será” grabado el 3 de marzo de 1943 y deja su última placa con “Y dicen que no te quiero”, grabado el 23 de septiembre de 1947, durante este lapso dejó un total de 30 registros grabados.

Tras una brillante trayectoria con Biagi, Alberto Amor, decide en 1949 formar su propia orquesta con la cual realizo giras exitosas por todo el país debido a la fama que había adquirido en los años de actuación junto a Biagi. En 1950 se incorpora a la orquesta de Francisco Grillo actuando por L.R.4 Radio Splendid, y el café Tango Bar y  la boite Marabú, con esta orquesta dejó grabados cuatro registros.

En 1955, al producirse el golpe militar que derrocó al Juan Domingo Perón, tanto Grillo como Amor tuvieron que exiliarse por el solo hecho de haber sido simpatizantes del derrocado presidente. El alejamiento fue largo y al volver Argentina con un presidente electo por el pueblo retorna al país dejando las actuaciones y dedicarse a la actividad comercial.

Fue el autor del tango “Ragazzina” con letra de Norberto Samonta.

Alberto Amor fue un cantor de voz muy personal y excelente fraseo pero lamentablemente en una época en que los cantores abundaban en nuestro tango.

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AMOR, FRANCISCO

(7 de enero de 1906 - 5 de junio de 1972) – Cantor, autor y compositor. Nombre de familia: Francisco Iglesias Amor.

Nació en la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires.

Comenzó a cantar en 1936 en la orquesta de Florindo Sassone por LR3 Radio Belgrano y en el café El Nacional de la calle Corrientes. En 1937 hizo teatro en la compañía de Cesar Ratti en el desaparecido teatro Apolo. Integró el elenco de la película Viento Norte dirigida por Mario Soficci. A raíz de esta intervención Francisco Canaro lo incorpora a su orquesta, haciéndolo desde 1938 hasta 1943, teniendo como compañero a Roberto Maida, dejando en esta orquesta muy buenas grabaciones. También junto a Canaro, realizó intervenciones en varias comedias musicales las que eran producidas por el propio director. Años más tarde junto a Ernesto Famá integraron la orquesta Amor - Fama, que era dirigida por Federico Scorticatti, realizando importantes giras por el interior y exterior del país.

En 1947, nuevamente el cine lo convoca interviniendo en la película Buenos Aires canta. En 1956, LR1 Radio El Mundo contrata a Canaro para participar del famoso programa El Glostora Tango Club, allí actuó junto a otros cantores de la orquesta. Llegó por última vez al disco en el Uruguay, grabando para el sello Antar Telefunken de Montevideo, donde se radicó dedicándose al dibujo y la pintura.

De su obra como compositor dejó registrados en SADAIC un total de veintidós temas y entre los más recordados están: A mi déjame en mi barrio, con letra y música propia, Aníbal bandoneón con Arturo Hércules Gallucci, El desalojo y Serafín. con Alberto Hilarión Acuña, El estrellero, con Mariano Mores, Flor de té con Rufino Arriola y Frente a una copa, con Elías Santiago Wainer.

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ANGEL D´AGOSTINO

    Nació en el barrio porteño de Congreso el 25 de mayo de 1900 y murió en su casa de la calle Paraná el 15 de enero de 1991. Vivió 78 años enredado con el tango. Pasó por la guardia vieja y siguió la nueva paso a paso. Sobrevivió largamente a la guardia del Cuarenta, vio nacer y desarrollarse al piazzollismo con el mismo interés con que había visto nacer a Gardel (para el tango). trabajar y triunfar. Vio mucho, muchísimo: la irrupción del jazz, el estallido del shimmy. la aparición del Charleston; vio llegar al bolero en gargantas maravillosas (Ortiz Tirado, Pedro Vargas. Juan Arvizu). Asistió, por los años sesenta, a la embestida del canto tierradentrano (folklórico, le dicen) y a la expansión estridente del rock nacional. ¿Cuál fue la ver­ dadera época de oro del tango?, le preguntaron cuando cumplió 80 años. Y contestó: Desde los tiempos de Ángel Villoldo el tango siempre conoció momentos de triunfo. Para mí, todas las épocas han sido magnificas. D' Agostino, aunque bien de la guardia vieja, fue músico de conservatorio con miras a concertista. Pero le tiraba la milonga y era un chiquilín cuando con otros dos chiquilines, Juan D' Arienzo y un tal Bianchi, formó un trío de pantalones cortos. A los trece años tocaba en casas de baile, se, jactaba al cumplir los 90. Anduvo por teatros, acompañando a cantantes que ya eran ilustres -la gran María Barrientos- o que lo serían -Lola Membrives-, pasó por muchos palcos y por muchos escenarios, pero nunca soñó con París. Un viaje a Chile y otro al Uruguay constituyeron las únicas salidas al exterior. Jamás se sintió preso en su patria; en realidad no entendía que alguien pudiera sentirse preso en el lugar donde nació y donde creció.

Por entonces. los músicos de tango no sólo tocaban tangos y D' Agostino no fue la excepción. Había estado en la jazz de Eduardo Armani cuando, en 1920, se incorporó en la orquesta de Juan Maglio. Ese mismo año formó su propia orquesta -el maestro Agesilao Ferrazano al violín-, que fue la primera en acompañar la proyección de películas mudas (cine Paramount). No compuso mucho, pero lo poco que compuso ha quedado: Café Domínguez y con el bandoneón de Alfredo Attadia y los versos de Cadícamo, Tres esquinas.

A José Lomio, que ya era Ángel Vargas, lo conoció en 1932. Se lo presentó el empresario del teatro Cómico, Vázquez, marido de Paulina Singerman.  Lo llevó a cantar con él, pero debieron pasar poco menos de diez años para que grabaran juntos.  En noviembre de 1940 registraron No aflojes y Muchacho y ocho meses más tarde.  Un copetín y Tres esquinas.

Cada uno de ellos parecía hecho para el otro; sin embargo, los problemas de cartel perturbaron la relación del músico y el cantor que aspiraba en vano a compartir el primer lugar. Vargas se fue y volvió y murió luego prematuramente. No había podido compartir el cartel, pero sí los aplausos, y triunfaron en la famosa Ronda de Ases, organizada por la radio El Mundo en 1943, frente a Fresedo, Troilo, Di Sarli. Lucio Demare y el mismísimo Juan D' Arienzo.

D' Agostino explicaba que el éxito de su orquesta se debía a que respetaba la melodía de las composiciones. Busqué tangos que pudieran ser bailados y escuchados a la vez. Quise que la melodía, que es el alma de la música, no pasara inadvertida. Lo logró. Pero no sólo era músico, sino también bailarín; por eso concilió melodía y bailabilidad. Tomó esos dos ingredientes, los vertió en la coctelera, agregó la voz de Vargas, batió todo bien batido, con energía, pero no demasiada. El coctel no era para embriagar a nadie, pero sabía distinto y casi dulcemente.

Jose Gobello

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ÁNGEL GREGORIO VILLOLDO

"Fray Pimiento"

Seudónimo de tinte anarquista usado por Ángel Gregorio Villoldo.

   Nació en Buenos Aires el 16 de febrero de 1861 (según Orlando Del Greco) y murió en la misma ciudad el 14 de octubre de 1919. Paralelamente al tango que se bailaba en las academias y lupanares y al que se escuchaba en los cafés, creó un tango para ser cantado, sobre fórmulas literarias tomadas en préstamo del cuplé. Además, fue muchas otras cosas; entre ellas, poeta de óptimo oído para la música del verso y autor de diálogos de compadritos que se inscriben en lo mejor del costumbrismo porteño. Se dice que desempeñó oficios varios -el de cuarteador y el de tipógrafo, entre otros-, pero principalmente fue hombre del varieté. Cantaba con buena voz, pulsaba la guitarra, soplaba la armónica, recitaba y canturreaba monólogos, no pocos de ellos sicalípticos (es decir, cargados de picardía erótica), y cultivaba su envidiable oído musical. Alternó, de igual a igual, con todas las estrellas del varieté, incluidas las que emigraron al teatro mayor, como doña Lola Membrives, que, lo mismo que Gardel-Razzano -por entonces los autores más representativos del canto criollo-, le grabó Cantar eterno.

Las andanzas urbanas de Villoldo no podrían seguirse sin un buen conocimiento de la ciudad. Sus grandes bigotes tipo manubrio eran igualmente populares en La Boca y Barracas al Norte como en Palermo y la Recoleta. Hombre jovial y extravertido, cosechó amigos sin esfuerzo alguno. No sabemos si fue amigo de Gardel, pero de que al menos la fama del dúo Gardel-Razzano llegó hasta él y no lo puso celoso, hay pruebas. La primera versión discográfica de Gardel-Razzano fue una pieza de Villoldo (la mencionada más arriba). No se sabe, en cambio, que Gardel haya cantado ninguno de los cuplé malevos o lupanarios que también se llamaban tango (y no los habría rehuido por lo que tuvieran de cuplé, puesto que grabó Loca, que es un cuplé por donde se lo mire). En general a Gardel se lo consideraba artísticamente más emparentado con los payadores que con Villoldo. Algo significa que el espectáculo con que reapareció El Mago cuando ya era astro del cine hispano se llamara De Gabino a Gardel.

En 1907, como es sabido, el sello Gath y Chávez -una de cuyas estrellas era la Membrives- envió a Villoldo y al matrimonio Flora Rodríguez/Alfredo Gobbi a grabar a París. Lo hicieron y Gobbi continuó luego su trashumancia por España, donde grabó discos casi a destajo.

En París escribió Villoldo -que ya tenía una obra muy vasta-el tango Elegancias, dedicado al magazine Mundial, que dirigía Rubén Darío. Por entonces según afirmó Héctor Bates, era Villoldo quien monopolizaba de hecho el repertorio tanguero. La nómina de sus composiciones es harto extensa. Incluye por cierto Cuidado con los cincuenta (1906), pero también se trata de un cuplé. Aparte de El choclo, que compite con La Cumparsita en eso de ser tenido por paradigmático, dejó los amilongados El porteñito y El torito; Una fija que es una página muy bella, y títulos y músicas en montón. León Benarós, el gran poeta y humanista, solía jactarse: Tengo todo lo de Villoldo. Lo que no decía es cuántos armarios necesita para conservarlo.

A Villoldo se lo llamó el papá del tango porque así lo publicitaba la grabadora que lo tenía contratado. Aunque el eslogan pudiera ser desmedido, sin duda Ángel Gregorio Villoldo fue la figura más relevante del tango durante la primera década del siglo. Quizá no fuera impropio decir que había entonces un tango para el jet set de la época (Laura, La Vasca); otro para que el malevaje hiciera su catarsis en El Estribo, La Paloma u otros cafés, y un tercero, para el pueblo sin discriminación alguna, en el varieté. Allí implantó Villoldo el tango; allí fue lo que habría de ser Gardel en Barcelona y en París. Lástima que sus composiciones no se toquen ya: D' Arienzo sólo grabó seis de ellas (algo así como el seis por ciento de sus grabaciones); Troilo, sólo una, y Pugliese, ninguna.

Jose Gobello

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ÁNGEL VARGAS

     Ángel Vargas, por verdadero nombre José Lomio, nació en Buenos Aires  (Parque de los Patricios) el 22 de octubre de 1904 y murió en la misma ciudad el 7 de julio de 1959. Se lo llamó El Ruiseñor de las Calles Porteños. Es posible que quienes lo llamaron así nunca hubiesen oído cantar a un ruiseñor, pero igualmente acertaron, porque Vargas tenía una voz dulce, como la de ese pájaro tan querido en la tierra de sus mayores.

Rosita Quiroga conservaba una fotografía de Vargas, que el cantor le había dedicado. Me la mostró cuando le dijo que su estilo, su manera de cantar el tango, tal vez no había dejado una escuela, pero sí un alumno valioso: Angelito Vargas. ¿Cómo calificar ese estilo? Tal vez un buen adjetivo sea querendón, con el sentido que damos aquí a esa palabra, que es cariñoso o, mejor, encariñado. También podría hablarse de un estilo caricioso, que significa lo mismo, pero sugiere una suerte de caricia para los oídos. Vargas era seis años menor que Rosita y prácticamente su vecino, pues ella habitaba en La Boca, precisamente en el barrio donde debutó Angelito (café de Almirante Brown y Pedro de Mendoza), bisoño cantor de barrio, lector del colombiano José María Vargas Vila, popularísimo entonces y hoy olvidadísimo, que en 1924 estuvo en la Argentina, donde sólo Alfredo Palacios lo tomó en serio y de donde se marchó indignado llamando a Buenos Aires "bluffópolis, esnobópolis".

Rosita tenía una voz pequeña que manejaba cantando como en familia. La voz de Vargas no era muy vasta, aunque diáfana y bella. El arte de la una y el otro residían en el fraseo, es decir, un sutilísimo instinto que lleva a privilegiar la frase -literaria o musical- con relación a la palabra o al compás. ¡Debieron haber cantado en dúo, acompañados por el bandoneón, también querendón, también caricioso, de Ciriaco Ortiz!

Los críticos de tango manifiestan muy alto concepto de Ángel Vargas. Jorge Góttling dejó escrito que la voz de Angelito será siempre una hilacha íntima, un silbido apenas confesado, y que quien lo bautizó como ruiseñor sabía mucho de pájaros y de tangos. Roberto Selles apela a la palabra duende, en el sentido garcilorquiano.

"Ángel Vargas -ha definido con su agradabilidad, con su manera propia de decir, con su duende- fue, es y seguirá siendo una de las más auténticas voces del tango”.

La carrera profesional de Vargas -que en su primera juventud había sido tornero en el frigorífico La Negra-, contada a partir de su debut con la orquesta de Landó-Matino (café Marzotto, 1930) se prolongó durante tres décadas. Fue una carrera más extensa que la de Gardel (1914-1935) y en su transcurso se desempeñó como chansonnier de no pocos conjuntos y pisó muchos palquitos. El veterano Augusto P. Berto y los modernos Luis Stazo y José Libertella apreciaron por igual su arte personalísimo, que sólo a un oidor superficial podía recordarle a don Ignacio Corsini. Pero el nombre de Ángel Vargas está indisolublemente ligado al de Ángel D' Agostino -cuatro años mayor en edad- con quien comenzó a cantar en 1932, se reencontró en 1934 y se acollaró en 1938, convocados los dos por la Casa Víctor para una movida discográfica, que no se detuvo hasta 1946. Comenzó con No aflojes, un tanguísimo de Maffia y Piana, que la orquesta del primero había grabado en 1934 con la voz de Mariano Balcarce, y finalizó con Camino de Tucumán, de Cátulo Castillo y José Razzano.

Desvinculado de D' Agostino, Vargas continuó cantando y grabando con orquesta propia, sucesivamente comandadas por Eduardo del Piano, Armando Lacava, Alejandro Scarpino, Toto D' Amario, Luis Stazo, José Libertella. Aquellos años de los dos ángeles del tango fueron, empero, su época de oro. En ella el Ángel menor desplegó todos los yeites de su arte sutilísimo, en ella conquistó el corazón de millones de porteños. Murió joven, como si hubiera tenido prisa para ir a ocupar la plaza de tenor que el buen Dios le tenía reservada, desde toda la eternidad, en el coro de los otros ángeles, igualmente amados, que le cantan sin cesar.

Jose Gobello

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ANGELLETTI, ARMANDO

Violinista de primera línea que pasó por diferentes orquestas entre las cuales se recuerdan: Francisco Canaro, Elvino Vardaro, Joaquín Do Reyes y Mario Maurano. Autor de los tangos Con toda mi alma y El Tango Club.

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ANIBAL TROILO

     Aníbal Troilo nació en Buenos Aires   (Cabrera  2937,   barrio del Abasto), el 11 de julio de 1914 y murió en la misma ciudad el 19 de mayo de 1975. Su apodo Pichuco le acompañó desde niño y   tal   vez   sea   deformación   del napolitano píccíuso, que significa "llorón".

Su primer maestro de bandoneón fue Juan Amendolaro y no tuvo otros, pero sí, en cambio, tres modelos que eran ídolos; Pedro Maffía, Pedro Laurenz y Ciríaco Ortiz. Con su poca teoría y su mucha genialidad tocó, casi de niño, en la orquesta de Eduardo Ferro y, más tarde, en el sexteto con que el legendario Juan Maglio (Pacho) se presentaba en el café "Germinal". Estuvo en el sexteto de Elvino Vardaro y Osvaldo Pugliese; luego, en los conjuntos de Ciríaco Ortiz y Julio De Caro; apareció en la película Los tres berretines (1933), junto a José María Rizzuti y Vicente Tagliacozo; tocó con Juan Carlos Cobián y en diversas agrupaciones más o menos efímeras hasta que, en 1937, a los 23 años, formó su propia orquesta y con ella se presentó en la radio El Mundo y en el cabaret "Marabú", A su frente se mantenía activo cuando lo llamó sorpresivamente la muerte.

La orquesta de Troilo equilibró admirablemente la bailabilidad con la musicalidad y el canto. Y el mismo Pichuco fue uno de los tanguistas más completos de todos los tiempos, porque tañó regularmente su instrumento hasta el día de su muerte, incorporó en su plantel a músicos de primera línea y arregladores buen gusto tanguero y singular bagaje técnico y convirtió definitivamente a los estribillistas en cantores. Ulyses Petit de Murat dejó escrito acerca de Troilo que "su cara de luna se quedaba colgada, durante la ejecución, de quién sabe qué extraño cielo". El sonido de su fuelle, cadenero como ningún otro, reemplazaba con ventaja a la batuta más fogosa. A todo lo cual deben sumarse un vasto número de composiciones nacidas de su inspiración siempre en vela, entre ellas, dos páginas inmortales, Responso y Milonguero triste, y, además, Barrio de tango, Sur, La última curda, Garúa, Che, bandoneón, María, Pa que bailen los muchachos y otras muchas.

La discografía de Pichuco cubre tres décadas, que comprenden la guardia del 40, la crisis tanguera de los años sesenta y la instalación de la era piazzollana. Durante esos 34 años y los que siguieron hasta su muerte, Pichuco fue el hombre más querido y menos discutido de Buenos Aires.

Sin duda, fue una necesidad del tango. Éste, apagados ya los fuegos del cuarenta, tal vez estuviera necesitando un poco de amor y un poco de comprensión. Troilo le aportó un tesoro de amor, porque fue una de esas personas que no se pueden tratar sin quererlas. Y por cariño a Troilo, muchos habrán amado el tango, que pelea su sobrevivencia en un triple terreno: el de la admiración, el del respeto y el del cariño.

Excelentes músicos le conquistan admiraciones; la escuela pública enseña ahora a respetarlo. Quizá el camino más seguro sea el que recorrió Troilo, el del cariño. Y hoy, cuando han transcurrido más de veinte años desde el día de su muerte, no es difícil admitir que Pichuco ha hecho por el tango, haciéndose querer, mucho más que haciéndose admirar.

Jose Gobello

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ANSELMO AIETA

AIfredo Aieta nació en el barrio de  San Telmo el 5 de noviembre de 1896 y murió en la misma ciudad el 25 de setiembre de 1964. Fue el penúltimo de los once hijos de los inmigrantes calabreses Francisco Aieta y Rosa Cascardo. La joven académica Irene Amuchástegui lo ha recordado como un intuitivo que lo ignoraba todo acerca de la notación musical. No fue el primer orejero del tango. Tal vez, hasta que apareció Delfino casi todos lo eran, quien más, quien menos.

Chico pobre, obligado a trabajar desde la infancia porque en su casa había trece estómagos que reclamaban combustible, aprendió el complicado manejo del bandoneón gracias a la generosidad del Taño Genaro (Genaro Sposito), un fueyero, autor de La cubanita, que en 1920 se fue a Francia con Pizarro y allí hizo su carrera. El chico tenía un oído musical prodigioso. Pronto le crecieron las ambiciones y se puso a tocar en los cafés e, inclusive, a dirigir una orquesta. En 1912 (a los 16 años) desgranó su primer tango, La primera sin tocar (expresión ésta del juego del rango y mida). Contemporáneo fue El Huérfano, que trascendió más tarde, hacia los años veinte, cuando Francisco García Jiménez (por mediación del violinista Rafael Tuegols, que lo había tenido por colaborador en Zorro gris) le adosó los versos que dicen: "Un día te cruzaste mujer, mi camino, yo andaba por ía sombrío y al azar". Gardel grabó estos alejandrinos en 1923; poco antes, omitiéndolos, habían grabado El Huérfano las orquestas de Canaro, Firpo y Maglio.

Con aquel tango que aún se recuerda comenzó una tesonera y curiosa colaboración entre un músico intuitivo y un poeta que procuraba perfeccionar constantemente sus recursos literarios, picaba alto y se sintió muy feliz cuando por los años sesenta comenzó a publicar en el suplemento rotrograbado de La Prensa. Una nómina de las composiciones debidas a estos dos fecundos creadores exigiría demasiado espacio. Digamos que Gardel llevó diecisiete de ellas al fonógrafo, incluida Viva la Patria, compuesta para celebrar el derrocamiento del gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Festivas algunas, otras dramáticas, irónicas éstas, descriptivas aquellas, todas muestran en Aieta una creatividad inusual. Aieta, como Arólas, no llevaba la música desde la cabeza, donde bullía como un crisol incandescente, a las líneas del pentagrama; ella pasaba del corazón a la cabeza y de la cabeza al bandoneón, convocada muchas veces por los versos previos de García Jiménez, en cuya retórica no exenta de complicaciones ("en el naipe del vivir suelo acertar carta de la boca", "bajo los chuscos carteles pasan los fíeles del dios jocundo) se introducía con gran soltura el músico.

Tras su experiencia con Canaro -quien no lo recuerda en sus memorias-, Aieta se cortó solo y llegó a comandar tres orquestas a la vez, señoreando en los palcos más asediados por el público -incluido el de "El Nacional"-. Las dirigía desde su fueye, que pulsaba a la antigua y sonaba personalisimo. Sus composiciones fueron centenares y le rentaron para vivir a lo grande y cultivar el deporte de los príncipes, que eso dicen que es el turf. Aún se oyen sus clásicos, aún dan su cuota parte a sus herederos Siga el corso. Alma en pena, Palomita blanca. Suerte loca. En plena efervescencia de los músicos de conservatorio, este orejero impar estaba en los atriles de las grandes orquestas; Troilo le grabó diez piezas; Pugliese, cuatro; Fresedo, doce; Piazzolla, La chiflada, el 30 de junio de 1945, y Héctor Mauré se empinó, con su versión de Príncipe (tango estrenado, dicho sea de paso, por Marambio Catán casi a la altura de Gardel. Irene Amuchástegui ha dicho que Aieta escribió más de 300 obras destinadas a los más ilustres intérpretes y al silbido de los porteños más rasos. ¡Caray! ¿No habrá sido el silbido el primer sonido del tango?

Jose Gobello

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 ANTONIO AGRI

Nació en Rosario (Santa Fe) el 5 de mayo de 1932 y murió en la ciudad  bonaerense   de  Lomas   de Zamora el 17 de octubre de 1998. Fue uno   de   los   mayores  violinistas   del tango.

La frase de Piazzolla se ha repetido muchas veces: Tengo un violinista que es Vardarito, Francini y Bajour al mismo tiempo, pero se llama Antonio Agri. El fenómeno había sido elegido para formar en el quinteto Nuevo Tango, en abril de 1962. Elvino Vardaro, Enrique Mario Francini, y Szymsia Bajour habían tocado ya con Piazzolla, cada uno con lo suyo, con su propio virtuosismo y su intransferible sonido. También había militado a sus órdenes otro violinista preclaro, Hugo Baralis; todos ellos, ramas de un mismo árbol a cuyo tronco, quizás indefinido aún, gustamos nombrar Negro Casimiro. David Tito Rocatagliata, Alcides Palavecino, Ernesto Ponzio, Agesilao Ferrazzano, Manlio Francia, Julio De Caro, Cayetano Puglisi, Remo Bolognini, Pepino Bonano con su violín cometa, Raúl Kaplún, Antonio Rodio, Reynaldo Nichele son otras ramas de una densa progenie que multiplica de manera desmedida el tejido de referencias y comparaciones.

Y propone, además, un calificativo inquietante: fanguero. Porque el tango requiere (o, al menos admite) virtuosismo y musicalidad, pero sobre todo exige tanguedad. ¿Era el de Antonio Agri un violín tanguero? Esto de ser tanguero es cosa del fraseo. Y el fraseo es cosa de la entonación, cosa del dejo arrabalero, canyengue, esquinero cuando menos, con que se expresan los instrumentos músicos, comenzando por la voz humana. Y como cada tanguero tiene su propia tanguedad, que habita en su corazón pero condiciona sus oídos, toda inquisición y toda revaloración al respecto sólo pueden plantearse en jurisdicción de la más estricta subjetividad. Por eso, para unos el paradigma o poco menos de la tanguedad es Baralis. ¿Por qué razón no lo mencionó Astor como ingrediente de ese coctel fabuloso que fue Agri?

De todas maneras, pese a su familiaridad con la música grande y a la admiración que le profesaban excelsos violinistas de aquende y allende el océano,  Agri tenía él mismo un look  tanguero, cierto cancherismo, cierto decir sin decirlo guarda, ahí va la posta, que trascendía suburbio. Además era modesto, afectivo, de rara calidez, de llaneza admirable, que invitaban a decir   de él lo que la liturgia dice de Santa Cecilia, la patraña de la música que ella misma era una melodía.   En el caso de Agri, una melodía de arrabal.

En sus meses postreros, acosado por el cáncer, Agri había conquistado la admiración de músicos y trabajaba en una obra propia, él, que negaba ser compositor. Por entonces anotaba que los europeos entusiasman cuando escuchan los silencios bien colocados y que grandes músicos europeos se quedan maravillados por los yeites tangueros de mi violín. «Yeite» es palabra de ardua definición. Un sinónimo lunfardo es «rebusque», una suerte de apartamiento ingenioso de lo convencional o regulado. Con el mismo sentido, Piazzolla empleaba la palabra «roña». Hay tangos exquisitos, refinados, como Flores negras, como Los pájaros perdidos, pero para que suenen a tango es necesario ponerles un poquito de roña, un poquito de fango arrabalero. Sebastián Piana hablaba de cadencia, y venía a ser lo mismo. Y uno se pregunta si la tanguedad reside, al fin, en esos «yeites», en esa «roña», en esa cadencia que tal vez no puedan ser captadas por el oído más agudo si su dueño carece de un prolongado ejercicio de la porteñidad.

Agri nos dejó en plena madurez, es decir, cuando era el Agri total; cuando nadie lo habría confundido con un coctel de Bajour, de Francini y de Vardaro. Con él se fueron sus «yeites» tangueros, totalmente personales e intransferibles, como la roña de Piazzolla y la cadencia de Piana. Nos queda, en los compactos, el sonido hermosamente canchereado de su violín y, a algunos, también, la huella de su ternura y la lección de saber ser, al mismo tiempo, en cada acorde, en cada nota, un artista exquisito, un profesional responsable y un hombre cabal, cada uno todo entero en el otro.

Jose Gobello

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ANTONIO DE MARCHI

Antonio   De   Marchi   nació   en Pallariza  (Novara,  Italia)  el  25 de agosto de 1875 y murió en Buenos Aires el 21  de febrero de 1934.

No es justo ocuparse del desarrollo y la evolución del tango sin mencionar a este ilustre piamontés que abrió a la danza porteña los salones de nuestra aristocracia. Llegó a Buenos Aires a fines del siglo XIX. Su abuelo Silvestre lo había hecho setenta años antes, como representante de Suiza, y había instalado una droguería muy próspera. Su padre, Antonio, habíase casado con Mercedes Quiroga, hija de Facundo. Antonio, que, con su hermano Alfredo, estaba encargado de la droguería familiar, se casó, a su vez, con María Roca, hija del general Julio Argentino Roca. Era, principalmente, un deportista y, temperamentalmente, un pionero. Fundó, en efecto, la Sociedad Sportiva; creó el Cercle de l'Epée, para difundir la esgrima; fomentó el automovilismo; organizó los Boy Scouts de Buenos Aires; formó los batallones escolares que desfilaron en las fiestas del Centenario; impulsó el hipismo; cultivó la amistad de Jorge Newbery, facilitó al Aero Club el campo de la Sportiva, desde donde, el 25 de diciembre de 1907, partió el globo Pampero, tripulado por Eduardo Newbery y Aarón de Anchorena, Luego, al estallar la primera guerra mundial, regresó a su país y se incorporó allí en las tropas combatientes. Vuelto a la Argentina, después del armisticio, promovió la visita de la Misión Aeronáutica Italiana y presidió el Comité Aeronáutico, entre cuyos dirigentes se contaba Daniel Videla Dorna, otro gran tanguero, que, en 1913 había sido miembro del jurado en el concurso del "Palace Theatre". Además, tuvo tiempo para divertirse y hacer una intensa vida social. Fue presidente del Dopolavoro, una institución cultural promovida por el gobierno de Mussolini, al que favoreció con su simpatía. La muerte le ahorró la vergüenza de Etiopía y el pacto con el nazismo.

En 1912, Antonio De Marchi, a quien el rey de Italia había otorgado el título de barón, organizó en el 'Paláis de Glace" una velada destinada a exhibir ante la deslumbrada burguesía porteña la danza criolla que estaba haciendo estragos en París y contra la que los obispos franceses comenzaban a lanzar duras invectivas (que el Papa reinante, -San Pío X-nunca convalidó). La orquesta de Bachicha tocó los tangos de moda y Enrique Saborido abundó en cortes y quebradas. Un año más tarde, en setiembre de 1913, De Marchi volvió a las andadas y desde la presidencia de la Sportiva organizó el famoso concurso del "Palace Theatre -cine flamante y suntuoso de la calle Corrientes-, donde una orquesta dirigida por el violoncelista Carlos Marchal tañó los tangos concursantes, bailados por los mejores danzarines de entonces, Francisco Ducasse, Juan Carlos Herrera, César Ratti, Argentino Podestá y el mismísimo Cachafaz. La sala estaba poblada por gente de apellidos apabullantes, comenzando por el de Esther Llavallol de Roca, suegra del organizador. El  jurado, presidido por Julián Aguirre e integrado por Antonio Chimenti, Vicente Madero y Daniel Videla Dorna, otorgó el primer premio a una pieza, El Tony, firmada por un tal Nirvassed, que resultó ser el chacarero de origen francés, músico orejero, José de Wavrin. Pacho, que ya cortaba el tránsito desde el palquito del café "Ambos Mundos", de la calle Paraná, obtuvo un premio consuelo. Pero los verdaderos ganadores resultaron Vicente Greco y Francisco Canaro, quienes, desde entonces, fueron convocados a tocar en los bailes de los grandes palacios del Barrio Norte, y Juan Carlos Herrera, el profesor de baile preferido de la fiesta. Ya se sabe que, después de haber pasado del peringundín a las garconieres, de las garconieres a París, de París al "Palace Theatre" y del "Palace Theatre" a los salones, el tango se aposentó en la clase media. ¡Gringo varón el barón!.

José Gobello

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APPIOLAZA, ANIBAL

(24 de septiembre de 1927 – 28 de junio de 2008) – Bandoneonista, bandoneonista, compositor y arreglador.

          Se inició como director a partir de 1947 en su ciudad natal, Mendoza. En Buenos Aires realizó sus actuaciones por Radio Splendid. De su obra de compositor registró en SADAIC un total de sesenta y seis obras entre las que se destacan: Un tango para la barra, Vals inmortal, A los gomías, Hoy la he visto llorar, Otoñal, Soy candombero, entre otras más.

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ARAGON, PRUDENCIO

(28 de abril de 1887 -  4 de noviembre de 1963) – Violinista, guitarrista y compositor-  Apodo: El Johnny.

Nació y falleció en Montevideo – Uruguay-. Desde muy pequeño aprendió música bajo la enseñanza de sus hermanos. En la argentina realizó giras por el interior del país mientras se encontraba radicado en Rosario. Lugares muy famosos y hoy históricos de Buenos Aires contaron con su presencia: Lo De Hansen, El Tambito y El Estribo. Integró distintos conjuntos como los de Vicente Greco, Vicente Loduca y Francisco Canaro. Se conocen algunas grabaciones que dejó para el sello Atlanta. Actuó en Chile y también en Montevideo.

De sus tangos más famosos y renombrados rescatamos: El talar, El Pardo Cejas, (grabado por Walter Yonsky con el Cuarteto del Centenario), Siete palabras, obra en la que también colaboró y grabó Juan Maglio (Pacho). El Piñerista, Don Victorio y El Tape.

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ARANA, OSVALDO

(20 de agosto de 1932 – 28 de julio de 1994) – Cantor. Nombre de familia: Francisco Osvaldo Rotondaro -

          Su debut como cantor profesional se produjo en el Café El Nacional en la orquesta de Jorge Argentino Fernández en 1948 permaneciendo en la misma durante un año. Para 1951 actuó en el mítico Tango Bar y tiempo más tarde integró la orquesta de Emilio Orlando. En 1956 se incorpora a la orquesta de Florindo Sassone teniendo como pareja vocal a Carlos Almagro, también participo con Alberto Di Paulo, (en esta orquesta con otros dos cantores, Héctor Montes y Ricardo Ruiz), Leopoldo Federico y Osvaldo Fresedo.

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ARBELO, HECTOR

(11 de septiembre de 1921 – 17 de noviembre de 2003) – Guitarrista y compositor. Nombre de familia: Héctor Alberto Arbeló.

          Siempre se dedicó al acompañamiento de cantantes, Julio Sosa fue uno de ellos con quien llegó a realizar algunas grabaciones durante 1962. Más tarde acompañó en distintas giras al cantor Rubén Juárez.

Como compositor dejó registrados en SADAIC un total de ocho títulos: Cuando has de volver (con Dante Dibenedetto), En esta esquina (con Bradich y Estévez), Mis noches Bohemias (con Elsa Rivas), No creo en amor y Para ti Mabel (con música y letra propia), Para ti árbol (con Lidia Iglesias), Tal vez no volverás (con Leopoldo Díaz Vélez) y Tenía razón Discepolín (con Dante Dibenedetto)

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ARCIERI, ANTONIO

(9 de septiembre de 1909 – 5 de mayo de 1952) – Violinista y director – Nombre de familia: Antonio María Arcieri -

Sus inicios como músico profesional lo hicieron desde muy joven en un conjunto formado por, Antonio Sureda (bandoneón), Humberto Canataro (guitarra) y Juan Aquilini (piano).

 Con el correr de los años participó en distintas orquestas entre ellas la de Osvaldo Pugliese, Miguel Caló, Osvaldo Piro, Los Reyes del compás y Héctor Varela entre otras.

Tuvo también su propia orquesta denominada Los Matreros con la participación de importantes vocalistas, Juan Carlos Jordán, Juan Carlos Miranda, Raúl Quiroz, Víctor Juan Pontino y Osvaldo Ribó.

Participaron en su orquesta otras importantes figuras del tango:  Nicolás Luis Visca, Alberto Di Paulo, Luciano Leocata, Ricardo Ángel Pedevilla y Víctor Luis Lavallen entre otros.

Con Aquilini y Sureda formaron En Trío América.

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ARCOS, MANUEL

Bandoneonista y compositor.

          Fue integrante de la orquesta de Enrique Fava y Julio Pollero, más tarde se integró a la orquesta de Osvaldo Fresedo.

De su obra de compositor, dejó registradas en SADAIC un total de veintiuna obras: El día de tu ausencia, con música de Argentino Galván, El mal de ausencia (con José Della Roca), Bendita madre (con Osvaldo Pugliese), No me falles corazón (con Osvaldo Fresedo), como autor de música y letra: Derrota, Muere la tarde, No le cantes a la luna y Viejo tango arrabalero.

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 ARDUH, JORGE.

(5 de diciembre de 1924 - 22 de mayo de 2023)- Músico, pianista, director y compositor - Nombre de familia:Jorge Salomón Arduh Flores.

     Jorge Arduh, pianista y director nacido en Las Junturas, Provincia de Córdoba, conocido en esa provincia como El Fantasista del piano, bautizado así por un presentador de la confitería Pilsen, cuyo local estaba ubicado en el centro de la ciudad.  Estudió con el maestro Juan José Rossi y en la Escuela de Arte de la Universidad de Córdoba.  Integró las orquestas los Caballeros y la de Lorenzo Barbero. El 1° de noviembre de 1949 formó su propia agrupación con la que llegó al disco, tras más de medio siglo de éxitos ininterrumpidos en pistas típicas o improvisadas o en suntuosos salones.  Siempre con la orquesta, esa amalgama de bandoneones, violines y piano sujetados al arreglo que dio estilo y personalidad musical. El mismo ha escrito en todas sus grabaciones los arreglos para su orquesta por más variado que fuere su repertorio (virtud poco frecuente en la mayoría de los directores.) Hay que agregar por convicción genérica que la música del tango ha dado sus pasos más largos y afirmativos a través de la orquesta típica. Jorge Arduh, artista del interior de la Argentina, con su matiz especial en el que cuenta el paisaje y la gente, desde Córdoba irradió luz de ciudad nueva por los dilatados mundos que recorrió su orquesta. En sus sonidos hay evocación de calles y salones, aproximaciones felices de olvidos y desengaños. Con el final del siglo pasado, Jorge Arduh cumplía 50 años con el tango, 50 años ininterrumpidos, a toda orquesta. En 1995 fue declarado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Córdoba. Durante 26 años actuó en el Festival de La Falda (Córdoba), sin faltar un solo año. Durante el último festival realizado en la mencionada localidad se retiró para siempre de la actuación, fue en el año 2009.  Pasaron por su orquesta cantores de gran valía: Carlos Soler, con una trayectoria de más de treinta años en la orquesta. Marcelo Santos, Luís Román, Daniela Sosa, Eduardo Franco, Roberto Grandi, Eduardo Franco y Luís Ludueña, también, pero en forma fugaz pasó por esta orquesta Ángel Cárdenas. Es autor de los tangos: Norte querido, Mi Negro lindo, Emma Carolina, Tus ojos tienen y muchos otros más.

Integrantes de la Orquesta en el CD Escalas en Japón:

Bandoneones: Heriberto Olguín, Samuel Liz y Osvaldo Giamo.

Violines: José Medina, Cesar Antonio Corrado, Benjamín Regis y Ricardo José Guida.

Contrabajo: Ricardo Brozzo.

Piano y orquestación: Jorge Arduh

Cantores: Daniela Sosa, Carlos Soler, Luis Román y Javier Di Ciriaco.

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ARENAS, ALBERTO

(25 de septiembre de 1910 – 12 de enero de 1988) – Nombre de familia: Tomás Guida

          Arenas había nacido en el barrio del Abasto. Fue un cantor de voz potente y afinada y además contaba con una muy buena presencia.  Debutó en radio La Nación en 1935 con el nombre de Alberto Guida, en 1936 ingresa a la orquesta a Alberto Pugliese, también fue cantor de la orquesta de Mario Rocha y en 1944 se desempeñó como solista pasando también por emisoras de radio capitalinas como Radio Porteña y Radio Callao. En 1945 ingresó a la orquesta de Francisco Canaro, siendo el mismo director quien le cambió el nombre por el de Alberto Arenas, fue en oportunidad de actuar en la comedia que presentaba Canaro en el Teatro Alvear, “El Tango en París” en la que también participaban Guillermo Rico y Alicia Vignoli.  Al año siguiente Canaro pone en escena otra de sus comedias musicales “La canción de los barrios”, en la misma participó Arenas junto a Virginia Luque y María Esther Gamas.  Con Canaro llegó a dejar un total de 80 registros grabados, así como también participando de todos los espectáculos que el maestro director montaba todos los años, realizando además todas las giras que emprendía la orquesta, participando en actuaciones por radio. Hasta que en 1957 el cantor se desvincula de la orquesta. Gracias a su participación junto a Canaro fue el logro para que su nombre trascendiera por todo el país, pero lamentablemente su nombre se fue opacando trabajando a medida que se le iban presentando algunas actuaciones.

Muchos años después grabó con el cuarteto de Enrique Mora y 1980 viajó a Colombia durante una gira que duró menos de un mes. 

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ARGENTINO GALVÁN

Argentino Liborio Galván nació en Chivilcoy (provincia de Buenos Aires) el 13 de julio de 1913 y murió en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1960. En mi libro Conversando tangos (1976) escribí: «Los Astros del Tango eran siete: Elvino Vardaro y Enrique Mario Francini, en los violines; Mario Lalli, en la viola; José Bragato, en el cello; Rafael del Bagno en el contrabajo, Julio Ahumada en el bandoneón y Jaime Gosis, en el piano. El octavo Astro -la octava maravilla del mundo- era el arreglador Argentino Galván». Lo suscribo veinte años más tarde (1998).

El estudioso Gaspar J. Astarita, chivilcoyano también, ha recogido en un notable librito (Argentino Galván, Chivilcoy, 1977) los rasgos biográficos de este músico impar. Nos dice que a los 12 años comenzó a buscar su destino musical; que estudió violín (y la música necesaria para tañerlo) con la profesora María Luisa Reyes; que prestamente se entreveró en la música local y en 1931 formó su propio sexteto; que Alfredo Gobbi y Luis Cantore, de gira por aquellos pagos, lo estimularon a largarse a Buenos Aires; que ya por entonces se convirtió en un autodidacto del arreglo; que en 1932 Osvaldo Fresedo le tocó su primer tango llamado Mariposa y que, ya en Buenos Aires, recaló en la famosa pensión "La Alegría" (Salta 321) donde compartió manteles e ilusiones con Enrique Mario Francini, Julio Ahumada, Armando Pontier, Antonio Ríos, Héctor Stamponi, Alberto Suárez Villanueva, Emilio Barbato y otros caballeros del ensueño.

Poco a poco los sueños se fueron realizando. En 1937 Galván se hizo cargo de los arreglos de la orquesta de Miguel Caló. Allí tocaba un virtuoso del violín, Raúl Kaplún, y Galván lo aprovechó para liberar al instrumento de su rutina de cantor de melodías de modo que pudiera desarrollar todas sus posibilidades sonoras. Creo haber dicho ya que cabría preguntarse si la década del cuarenta no comenzó con el primer solo de violín que Galvan confió a Kaplún. Desde el trampolín de la orquesta de Caló no le fue muy arduo al chivilcoyano lanzarse a la fama. No carecía, ciertamente, de prestigio propio: no en vano Roberto Maida le habría confiado la dirección de la orquesta a la que me refiero en la semblanza de su par Héctor Artola.

Para conocer a Galvan no hace falta detenerse en sus actuaciones. Es más útil memorar los arreglos de la versión Troilo/Marino de la Milonga triste de Piana, de la versión Troilo/Rivero de Sur y de otros centenares destinados a orquestas de variada titularidad. Astarita recuerda los de Tigre viejo, para Francini-Pontier; El día de tu ausencia, para Fresedo; Rosicler, para José Basso; Adiós Bardi La Beba para Pugliese. Permítase agregar Recuerdos de bohemia, para Troilo (dos caras de un 78, 1946), del que en mi Crónica General de Tango (1980) digo: «Con la versión Galván/Troilo de Recuerdos de bohemia culmina el tango música, culminan los esfuerzos tesoneramente sistematizados por Julio De Caro. Allí, si no concluye el tango, comienza al menos la disputa».

De lo mucho que cabría agregar no deben olvidarse las 34 ilustraciones sonoras que preparó Galvan y dirigió para la Historia de la Orquesta Típica (disco y folleto) de Luis Adolfo Sierra y al menos los nombres de dos de sus composiciones: la Milonga con traje nuevo y la también milonga Pa que trabaje el grandote, con lucimiento especial del contrabajo, que anticipa Contrabajeando, de Troilo y Piazzolla.

Ortega y Gasset dijo que el hombre es sus ideas. Conozcamos al hombre Galvan a través de lo que pensaba acerca de los arreglos del tango: «El tango admite perfectamente la incorporación de nuevos timbres instrumentales, especialmente las maderas, la flauta (ya familiar), el clarinete, el oboe, el fagot. Y algún metal, como el corno. Además la percusión, de cuyo concurso no puede prescindirse. Todo esto sin desplazamiento de las cuerdas, ni del bandoneón, que es la voz instrumental del tango».

José Gobello

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ARGENTINO, RICARDO

(25 de septiembre de 1918 – San Pablo - Brasil) – Nombre de familia: Carlos Palomo- Cantor.

          Fue un cantor que pasó por varias orquestas, entre ellas las de: Francisco Rotundo, Joaquín Do Reyes y Carlos Figari.

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ARGENTINO, ROBERTO

(1 de septiembre de 1952) – Cantor – Nombre de familia: Roberto Vecchi.

           Se dio a conocer en 1972 año en el que gana El Gardel de Oro en el festival de La Falda, Provincia de Córdoba.   

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ARIAS, ANIBAL

(25 de Julio de 1922 – 3 de octubre de 2010) – Guitarrista, pianista y contrabajista. Nombre de familia: Aníbal Oscar Arias -

          Fue acompañante de varios cantantes y cancionistas en sus etapas de solistas, Edmundo Rivero, Jorge Casal, Oscar Alonso, Héctor Maure y otros. No solo era ejecutante de guitarra, sino también tocaba el piano y el contrabajo. Fue integrante de otros conjuntos: El Cuarteto A Puro Tango, de Miguel Nijensohn, también formó tríos y cuartetos con importantes figuras como Tarantino, Alessio, Dragone y muchos más. Desde 1969 hasta 1975 integró el Cuarteto de Aníbal Troilo, junto a José Colángelo, en el piano, y Rafael Del Bagno, contrabajo, actuaron en el desaparecido Caño 14 y en El viejo Almacén.Fue guitarrista de afamados y conocidos cantantes y cancionistas: Oscar Alonso, Argentino Ledesma, Susana Rinaldi, Roberto Rufino, Libertad Lamarque y muchos otros más.La Orquesta del Tango lo encontró desde su formación en 1980, formación que estaba dirigida por Carlos García y Raúl Garello. Realizó viajes por distintos países de América y Europa.

En 1985 realiza su primera incursión en el disco como solista para el sello RCA Víctor álbum titulado La guitarra romántica del tango, para seguir posteriormente con otros tres discos compactos, Una guitarra para Gardel, Nuestras guitarras y Seis cuerdas y una voz con la participación de Oscar Ferrari. También realizó grabaciones junto a Osvaldo Montes. Fue docente y académico de honor en La Academia Nacional del Tango.

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ARIAS, ROMAN

(15 de septiembre de 1925) – Músico –Contrabajista.

          Se contó entre los muy buenos contrabajistas que pasaron por distintas orquestas. Este músico integró a través de toda su carrera artística distintas agrupaciones contándose entre ellas: Alfredo Gobbi, Pedro Laurenz, Alberto Mancione, Domingo Federico y   Los solistas de D´Arienzo.

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ARNAIZ, CARLOS

(22 de abril de 1914 – 13 de abril de 1982) - Violinista -

Músico con una gran trayectoria en distintas orquestas de tango, fue requerido siempre por los más destacados directores de su época. Integró el sexteto de Juan Carlos Howard, interviniendo en grabaciones para el sello Columbia. Cursó sus estudios musicales con los maestros Vezzelli y Martí. Su inicio como profesional lo hizo en la Orquesta Porteña de Juan de Dios Filiberto, en la cual permaneció hasta 1940. Más tarde se lo contó entre los atriles de las orquestas de Antonio Sureda, Lucio Demare y Enrique Alessio.  Fue también violinista de la orquesta de Ángel D'Agostino durante seis años. También participó de otros conjuntos típicos como los de José Basso, Carlos Figari, Armando Pontier, Francisco Canaro, Carlos Di Sarli, Juan D´Arienzo, Alfredo Attadia, Alfredo De Angelis, Joaquín Do Reyes, Jorge Caldara, Aníbal Troilo, Florindo Sassone y Alberto Di Paulo. A partir de 1953, integró la formación estable de Radio Splendid bajo la dirección de Francisco Troppoli y Ángel Domínguez.

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ARNAIZ, CLEMENTE

(11 de julio de 1911) - Violinista -

Se inició como profesional en el año 1936 en distintos programas de radio, pero su mayor actuación estuvo unida a la orquesta de Juan D´Arienzo.

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ARMANDO MARÍA TAGINI

Armando María Tagini nació en Buenos Aires el 9 de junio de 1906 y murió en la localidad suburbana de San Andrés el 12 de junio de 1962.  

Militó en la tupida falange de cantores nacionales que en la década de   1920 crearon el tango canción y cuyo destino ha sido el anonimato.  No ganó Tagini con su voz el lotecito que retiene en la memoria colectiva sino con la vivacidad de su musa.

A fines de 1927 el ya autor de La gayola (con Tuegols). Gloria (con Humberto Canaro). Bajo fondo (con Ciriaquito) y Perfume de mujer (con Guichandut) declaraba al vespertino "Crítica": “Debuté en la típica de Aieta. En Radio LOZ en enero de 1926. Con ese conjunto estrené Siga el corso, Tus besos fueron míos, La violetera y Bajo Belgrano.  Las letras de esas canciones son debidas al distinguido poeta Francisco García Jiménez, mi autor preferido”, Tagini pasó luego a otras emisoras. En 1928 se había convertido en un letrista profesional. autor de letras de tangos y de paratangos, como el shimmy A orillas del Nilo y el foxtrot Esfinge (En el golf, el tenis club o el salón tu gentil presencia es un imán), musicalizados por Mauricio E. Migrot. Ese año no consiguió que Marioneta fuera nominado en el concurso Max Glücksmann, pese a lo cual fue grabado muy pronto por Azucena Maizani, Ignacio Corsini y Carlos Gardel. Hoy persiste, con buen derecho y notable gallardía, en el repertorio de no pocos intérpretes. En 1931 cantó con acompañamiento de guitarras en la radio Nacional (luego Belgrano). Ese año se casó con Juanita Basca; en 1934 nació su primer hijo. en 1938; el segundo y fue raleando su actividad canora hasta despedirse de ella en 1941.

Gaspar J. Astarita, que ha dejado en su valioso periódico Tango y Lunfardo una prolija semblanza de Tagini, dice que éste nunca pudo llevar su voz a los fonógrafos. Otros muchos

empero, dejaron grabadas sus letras; entre ellos, Gardel registró La Gayola (1927). Gloria (1927). Mano cruel (1928), Marioneta (1928). Misa de Once (1929), Perfume de mujer (1927) y Buey manso (1930). Luego obtuvo Tagini por lo menos otros dos éxitos notables: La marcha nupcial, con música de Juan Clauso. que Corsini registró en marzo de 1932, y El cornetín del tranvía, música de Oscar Arona, que, en 1937, logró el primer premio del certamen abierto entonces por SADAIC, tango del que puede recordarse la versión que en junio de aquel año dejó la orquesta de Francisco Lomuto con su excelente cantor Jorge Ornar.

Tagini prefirió a otros modelos entonces vigentes -Contursi, Flores, Romero, González Castillo- el que le ofrecía García Jiménez, su contemporáneo, que sólo lo superaba en siete años de edad y cinco de tanguero (Zorro gris es de 1921). El vate de Siga el corso tiraba más a literato que a letrista y a poeta. Sus versos oponían al lunfardo algunos vocablos de más elevado nivel social (zarpa ruda, dama de organdí). Tagini prefirió un lenguaje al ras de la gente modesta. Se inició con uno de los grandes tangos malandras, La gayola, representativo del que Aprile llamó el arrabal salvaje, pero era un romántico, tan finamente romántico como trasciende Perfume de mujer. En Tagini, el poeta pugnaba por manifestarse y el letrista lo retenía en su específico cometido. Uno y otro cohabitaban en tensión permanente. Alas tenía Tagini para volar más alto, pero se decidió por una escritura sencilla, más próxima al vuelo lírico de Manzi que a la retórica de García Jiménez; noble y comedida como lo era él mismo, que no porque si recibió el título de caballero cantor antes de que lo luciera Ignacio Corsini.

José Gobello

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ARIZ, MIGUEL

(6 de agosto de 1912 – San Sebastián – España) – Violinista.

          Llegó siendo muy niño a la argentina. Estudió música tomando al contrabajo como instrumento. Una vez finalizados los mismo se inició en el mundo del tango, lo contaron entre sus atriles: Armando Pontier, Atilio Stampone, Víctor D´Amario y Aníbal Troilo entre otros.

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ARONA, ANTONIO OSCAR

(7 de noviembre de 1905) – Violinista, pianista, guitarrista y compositor.

          Eran aún un niño cuando comenzó a estudiar música teniendo a su propio padre como maestro. De su obra de compositor podemos destacar algunos de sus tangos. El cornetín del tranvía y Menta y Cedrón, ambas con letra de Armando Tagini, Bailongo de los domingos, a quien le puso letra Francisco García Jiménez. Juan Mondiola, cuya letra y música le pertenecen, Parque Patricios, entre los más conocidos.

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 AROZTEGUI, MANUEL GREGORIO

(4 de enero de 1888, Montevideo, Uruguay – 14 de noviembre de 1936) – Pianista y compositor.

          Además de tocar el piano dominaba la guitarra, el mandolín y el violín. Desde muy niño se radicó junto a su familia en Buenos Aires donde realizó toda su obra. Fue su maestro de música Carlos Hernani Machi. Tocó en cafés de la época y también trabajó en los cines animando así las viejas películas mudas. De su obra autoral compuso un total de catorce obras y que aún son famosas:

Amalia, Bar Olimpo, El Apache Argentino, de 1913.  El Cachafaz, compuesto para el mes de octubre también de 1913. Champagne tango, El granuja, El Jaileife, En la Rambla, Jeannette, La Gigolette, La Regalona, Más o menos, Paraná y Vengan muchachos.

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ARREGLADOR O CONCERTADOR MUSICAL

          Es un músico profesional que se dedica a la escritura de arreglos. Los primeros arregladores surgieron a partir de 1930 aproximadamente y lo hicieron en las orquestas de Osvaldo Fresedo u Julio de Caro, entre aquellos pioneros del arreglo podemos nombrar a Julio Rosemberg, Julio Perceval, Alejandro Gutiérrez del Barrio, Sebastián Lombardo y Mario Maurano.

          La capacidad en los estudios como músicos, hicieron que, en años posteriores, hicieron que muchos profesionales se transformen en excelentes arregladores, convirtiéndose en los más solicitados, dos nombres valen para dar un ejemplo: Argentino Galván y Héctor María Artola. También hubo directores de orquesta que se transformaron en arregladores: Osvaldo Pugliese, Lucio Demare, Horacio Salgan y Alfredo Gobbi, por nombrar algunos. Todos ellos comenzaron a destacarse dentro de su doble función de director – arreglador, tomando una dimensión especial dentro del plano de la orquesta típica. Podríamos decir que en realidad fueron los antecesores de aquellos músicos que en los años cuarenta realizaron en sus orquestas la misma función: Astor Piazzolla, Ismael Spitalnick, Héctor Stamponi, Osmar Maderna y muchos otros más que se destacaron en ésta labor.

ARREGLO Y ORQUESTACIÓN

          La expresión arreglo se refiere a lo que hace con lo escrito por el compositor y el término orquestación es para los instrumentos para materializar esta decisión. En la música clásica, todo lo escrito se materializa en la partitura y el intérprete debe respetar lo anotado. En cambio, en la música popular se suele contar únicamente con partes para piano, que constituyen una guía en la melodía, con algunos acordes rudimentarios. Por tal motivo es necesario darle forma y completar musicalmente lo que se ha escrito, siendo necesario haber un arreglo.

El arreglo admite algunos cambios en sus melodías, en los acordes de las melodías, establece contracantos, realiza solos de instrumentos, adornos, en fin, todo lo que pueda embellecer el tema primitivo de la obra o armonizar la carencia en la partitura original. Un buen arreglador hace todo sin llegar a desnaturalizar a la melodía original. Cuando esto no ocurre y los arreglos se tornan en desaliñados se hace imposible reconocer la melodía.

Orquestación significa cuales instrumentos o voces ejecutarán el concebido arreglo, es decir si determinados pasajes estarán a cargo de bandoneones, violines etc. o de todos juntos.

Resulta evidente que el arreglo y orquestación son las claves que definen los estilos de las diferentes orquestas o conjuntos. Cada uno le da a la suya una forma diferente que la hace distinta de la obra. Sin un buen arreglo no hay ejecución posible. En sus principios el tango era ejecutado por tríos y cuartetos, aproximadamente para 1915 comienzan a iniciarse las orquestas típicas, para esos tiempos se trabajaba en lo instrumental sobre la base de partituras para piano y violín. Las mismas eran provistas por las distintas editoriales y tenían una muy elemental concertación de tipo armónico y confiando el acompañamiento a la guitarra, luego reemplazada por el piano. El canto de los instrumentos era en forma unísona, ejecutados generalmente por el bandoneón y el violín, esos arreglos eran ejecutados por maestros europeos afincados en nuestra tierra. AQ medida que se incorporaron al tango músicos con estudio y mejor formación, caso Juan Carlos Cobián y Julio de Caro, comenzaron a aparecer las primeras manifestaciones pautadas respecto a la concertación y de contenido estrictamente tanguero. Si bien todavía la estructura de la obra tenía como punto de partida el original para piano, fue en esta labor que comenzaron a aparecer, solos, contracantos y variaciones, podríamos afirmar ya, que fueron las precursoras del arreglador luego de 1930. Fueron Julio de Caro y Osvaldo Fresedo que ofrecieron algunas versiones de tango con agrupaciones   numerosas y con el agregado de nuevos instrumentos para orquestas de tango, tales como la batería el arpa o el vibráfono. El cine sonoro argentino sirvió también a la manifestación de nuevos arregladores que pusieron su talento al servicio de las bandas de sonido, Héctor María Artola, Argentino Galván, Lucio Demare, Mario Maurano y Alberto Soifer, entre otros, se desempeñaron en forma paralela entre los arreglos para películas y orquestas de tango. También las empresas editoras supieron contribuir con producciones de importancia difundiendo obras con arreglos para orquesta, mucho se debe a dos de ellas, la Editorial de Alfredo Perroti y la de Julio Korn. La importancia del arreglador en las orquestas de tango tuvo su auge entre 1940 y 1950, cuando la práctica elemental fue desplazada por el aprendizaje disciplinado de los hombres de tango que tomaron sus enseñanzas de grandes maestros como Alberto Ginastera, Athos Palma o Julián Bautista, por nombrar a algunos. Estos maestros a su vez adaptaron con toda originalidad los conceptos académicos de la concertación a las exigencias del tango Rioplatense.

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ARRIETA, ROBERTO

(12 de septiembre de 1915 – 17 de septiembre de 1978) – Nombre de familia: Pedro Rosa Arrieta – Cantor

              Nació en la Provincia de Santa Fe, pero era muy pequeño aun cuando la familia se traslada a la Ciudad De Buenos Aires. Comenzó a cantar cuando tan solo tenía 16 años en la orquesta de Juan Maglio (Pacho), en 1935, se vinculó al Sexteto de Carlos Di Sarli, con este director trabajó poco tiempo pasando de inmediato a cantar con la orquesta de Anselmo Aieta. También estuvo vinculado con otros directores: Juan Canaro, Alejandro Scarpino, Pedro Laurenz, Pedro Maffia, José Luís Padula y Elvino Vardaro. El 14 de abril de 1942, ya incorporado a la orquesta de Lucio Demare, graba para el sello Odeón, “Un tango guapo” (de Roberto Del Pino y Oscar Roma), presentando en la otra faz del disco, “El Naranjerito”, cantado por Juan Carlos Miranda, con Demare llegó a grabar solamente tres temas, “Soy muchacho de la guardia”, “Canción de rango” y “Un tango guapo”. Tras su desvinculación de esta orquesta en 1943, pasó a ser integrante del elenco de Radio Belgrano y Radio Mitre.  En 1945, cumple una etapa definitoria para su carrera artística, siendo contratado por Miguel Caló, llegando a totalizar con esta orquesta 26 registros como solista y cuatro a dúo.  Realizó giras por centro América y por Estados Unidos. A su vuelta al país en 1954 se incorpora nuevamente con Caló, teniendo como compañero de rubro a Alberto Podestá. En ese mismo año actuó con Leopoldo Federico y por las radios: Argentina y Belgrano. Vuelve a grabar con Caló en 1957 y más tarde realizó una gira con la orquesta de Juan Canaro. Más tarde se radicó temporalmente en los Estados Unidos retornando al país en 1972 y volviendo a grabar con Caló.  Fue además autor y compositor contándose entre sus tangos: Alma grande, Te quiero tanto, “Mil veces feliz”, “Versos para mi madre”, “Buenos Aires lejano”, “Fuente de recuerdos”, “Lagrimas de hombre”, “En lo de Tota”, “Silencio Medellín”, Por más lejos que estés”, “Fue en diciembre” e “Historia de un rosal”.  Arrieta fue un barítono de personal fraseo y un modo muy particular. Un cantor muy recordado en especial con Miguel Caló 

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ARRIOLA, RUFINO

Contrabajista. Nacido el 17 de agosto de 1910. Luego de pasar por diferentes conjuntos, integró la delegación que en 1954 conformó la embajada del tango en el Japón.

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ARTIGAS. Teatro.

Antiguamente fue el Casino de Montevideo. Con el nuevo nombre actuaron las orquestas típicas de Aníbal Troilo, Enrique Rodríguez y Francisco Canaro, entre otras,

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ARTOLA, HECTOR MARÍA

(30 de abril de 1903 en San José, Uruguay- 8 de julio de 1982) - Músico – Bandoneonista, director, compositor y arreglador.

          Se inició en Uruguay en 1920, integró la orquesta Donato - Zerrillo. Para 1927 viajó a Europa incorporándose al conjunto Bianco - Bachicha, actuaron en los teatros; Opera de París y Capítol de Marsella. Más tarde en Barcelona acompañó al trío Irusta - Fugazot- Demare. Para 1932 junto al pianista Ricardo Malerba, y el violinista Antonio Rodio, acompañó a la cancionista Libertad Lamarque. Formó parte del conjunto Los Poetas del Tango, integrado además por: Antonio Rodio (violín). Miguel Bonano (bandoneón), Miguel Nijensohn (piano) y Francisco Fiorentino, como vocalista.  A partir de 1935, compartió un plano importante en su carrera destacándose como arreglador, junto a otro famoso como fue Argentino Galván.  Participó también en la orquesta de Francisco Canaro, ocupando la plaza dejada por Federico Scorticatti. También fue director del conjunto que acompañó a Antonio Maida. Actuó también por radio, haciéndolo por LR4 Radio Splendid en 1939. Formó una orquesta sinfónica por la que pasaron importantes vocalistas: Oscar Alonso, Alberto Marino, Chola Luna, Raúl Medina, Jorge Vidal, Carlos Yanel, Ruth Durante y Carmen Duval.

          Todo el talento de arreglador, supo expresarlo en orquestas como las de Aníbal Troilo y Osvaldo Fresedo. En 1956 grabó para el sello TK dejando una serie de versiones estilizadas, escribió la música de las películas Ayúdame a vivir, El tango en París y Porteña de corazón.

De su obra como compositor dejó registrados en SADAIC un total de 25 temas:

Ayúdame a vivir (con Alfredo Malerba y Atilio Supparo), Canto a la vida (con Atilio Supparo), Como el incienso (con Roque de Paola),Con el mango apretao (con Andrés Chinarro),De muy adentro (Con José Dames), Desconsuelo (con Andrés Carlos Bahr),En un rincón (con Homero Nicolás Mancione –Homero Manzi-), Equipaje (con Carlos Bahr),Falsedad (con Alfredo Navarrine),  Florcita linda con Reinaldo Roberto Reparaz), La melodía del corazón (Con Fioravante De Cicco y Carmelo Santiago), Madre y Guitarra (con Reinaldo Roberto Reparaz), Marcas (con Carlos Andrés Bahr), Mis Delirios (con Juan Scalon), No me debes ni te debo (con Carlos Andrés Bahr), Nocturno (con Alfredo Navarrine), Nunca (con letra y música propia), Plegaria a San Juan Bosco (con Roque De Paola), Plegaria para un drama de tango (con letra y música propia), Que será de mi (Con Mario Canaro), Rienda al corazón (con Carlos Andrés Bahr), Se va la lancha (con Francisco Antonio Bastardi), Serenidad (con Alfredo Navarrine), Tango y copas (Con Carlos Andrés Bahr) y Yo soy la milonga (Con Carlos Andrés Bahr y Miguel Bonano).

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ASPIAZU, EUSEBIO. "El cieguito".

Guitarrista de fines de siglo XIX y comienzos del XX, fue un innovador con su instrumento, ya que ejecutaba una guitarra de once cuerdas. Además, sus conocimientos musicales — aunque era autodidacto — le permitía dominar la difícil técnica del bordoneo y de punteos que acentuaban sus condiciones. Actuó durante muchos años en El Tambito, integrando un trío con Vicente Pecci (flauta) y Ernesto Ponzio (violín), En las temporadas veraniegas, trabajó en el recreo La Fazenda con Ponzio y con Félix Riglos, en reemplazo de Pecci. En 1932 reapareció con Ponzio en un espectáculo teatral, El tango porteño. Al año integró la orquesta de Ponzio - Bazán.

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ASTOR PIAZZOLLA

     Astor Pantaleón Piazzolla Manetti nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires el 4 de julio de 1992, a raíz de una trombosis cerebral que le sobrevino en París el 4 de agosto de 1990. El nombre Astor le fue impuesto en homenaje al violinista Astor Bolognini -hermano de Remo y de Ennio-.

Astor se educó en Nueva York, donde se radicaron sus padres en 1925, En 1930 estudió bandoneón con Andrés D' Aquila y luego tomó clases de música con el pianista Bela Wilda, discípulo de Rachmaninov. En 1934 se produjo su encuentro con Carlos Gardel, junto a quien se lo ve en una escena del filme El día que me quieras. Regresó a Mar del Plata y allí actuó en conjuntos locales. Radicado ya en Buenos Aires y tras esporádicas actuaciones en las orquestas de Miguel Caló, Francisco Lauro y Gabriel Clausi, en 1939 ingresó como bandoneonista en la de Aníbal Troilo, en la que permanecería durante cinco años. A ese lapso pertenecen sus estudios de música con Alberto Ginastera, y de piano, con Raúl Spivak; su matrimonio con Dedé Wolff, el nacimiento de su hija Diana y el de su hijo Daniel y su bautismo como músico de escuela con su Suite para cuerdas y arpa.

Separado de Troilo, comienza a dirigir en 1944 la orquesta de Francisco Fiorentino y en 1946 forma su propia orquesta, con la que actúa en el "Tango Bar" y en otros lugares céntricos, y compone el que siempre consideraría su primer tango. El desbande. No abandona los estudios y cursa dirección orquestal con Hermann Scherchen, en tanto crea algunos tangos memorables, que anticipan la que comenzará a ser su música: Para lucirse; Contrabajeando, Lo que vendrá, Prepárense, Tanguango, Triunfal. En 1953 obtiene el premio Pablen Sevitzky con Buenos Aires, Tres movimientos sinfónicos; en 1954 viaja a París, donde se produce su encuentro con la gran maestra Nadia Boulanger, en el que define su futuro. Regresa a Buenos Aires y forma el tan famoso como efímero octeto con cuyas grabaciones puede decirse que inaugura la era piazzolliana.

De allí en más, la labor de Piazzolla no admite pausa. Compone ansiosamente y toca con frenesí. Forma sucesivos conjuntos cuyos integrantes selecciona con rigor y disciplina con energía. Si se considera que la obra de Piazzolla comienza en 1946 con El desbande y concluye en 1990, con Le grana tango, para cello y piano, que le estrena Matislav Rostropovich, y con Five tango sensations, que el mismo año graba con el cuarteto de cuerdas Kronos, se deduce que cubre 46 años, un lapso en el que produjo no menos de ochocientas obras (cifra estimativa, porque no se ha compilado aún el inventario final de una creatividad en permanente ebullición).

Es posible que, hasta ahora, sólo dos de esas creaciones, Adiós, Nonino (1959) y Balada para un loco (1969), hayan alcanzado repercusión en las grandes masas populares. Él mismo cultivó una música situada a mitad de camino entre la popular y la de escuela, burocráticamente llamada erudita. Esa música, sin embargo, la suya, expresa al porteño de hoy, como el tango villoldeano expresó al compadrito y la que difundieron las orquestas típicas y los cantores nacionales entre 1920 y 1960, a la ciudad repoblada por los inmigrantes. Y además parece expresar también al hombre global -si acaso existe-, a juzgar por la asiduidad con que la ejecutan músicos de todo el mundo.

José Gobello

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ALBERTO VILA

Alberto Vila nació en Montevideo el 25 de setiembre de 1903 y murió en la misma ciudad, donde ya no estaba radicado, sino que se encontraba de paso, el 23 de febrero de 1981.

Fue principalmente un galán cantor. Su coterráneo, el memorioso investigador Horacio Loriente, recuerda que la carrera de Vila comenzó luego de un ensayo privado de la famosa Troupe Ateniense dirigida por Víctor Soliño, Roberto Tontaina y Ramón Collazo (El Loro). Con esa Troupe debutó en el teatro "Solís", de Montevideo, el 6 de octubre de 1927, haciendo imitaciones de Carlos Gardel. Semanas más tarde, el 27 de diciembre, se presentó en el teatro "Coliseo" de Buenos Aires, Su viaje a ésta, precedido de referencias encomiásticas, valió al apuesto cantor, de voz profunda y pastosa, afinado y expresivo, un contrato con la grabadora Víctor, para la que registró, el 3 de diciembre, cuatro pía-cas: Ensueño, de Manzi y Sureda; Perdónala, de Soliño, Tontaina y Agnese; Niño bien, de Soliño, Fontaina y Juan A. Collazo, y Che, papusa, oí, una letra de Enrique Cadícamo a la que puso música Gerardo Matos Rodríguez (la relación entre músico y letrista no prosperó porque Cadícamo, sabedor de que en una primera instancia Matos había dudado de los méritos de la letra, le retiró el saludo). Desde entonces y hasta 1942, cuando dio por finalizada su carrera discográfica, Alberto Vila registró ciento tres composiciones, según los rigurosos cómputos del infatigable Roberto Gutiérrez Miglio; cantidad más bien exigua, si se consideran sus aptitudes y su renombre.

La actividad de Vila superó los carriles habituales gracias a las condiciones de actor y de cantante que los cineastas le descubrieron. Fue, ciertamente, estrella de la radiofonía, lo mismo en el Uruguay y en la Argentina, y lo convocaron, como a tantos ilustres artistas, al famoso y consagratorio teatro "Empire" (esquina noroeste de Maipú y Corrientes), donde en 1929 compartió el cartel con la entonces famosísima Josephine Baker, Su actividad cesó, sin embargo, en 1946» después de actuar en su última película. Doce filmó en diez años, desde Radio Bar (1936, director Manuel Romero), hasta Adiós, pampa mía (1946, también de Romero), Su filmografía incluye Sucedió en la Argentina (1942), rodada en Hollywood, con Maureen O'Hara como protagonista. En esa película canta en inglés y en castellano, acompañado por una orquesta que dirigía Lud Gluskin.

También cabe mencionar dos filmes uruguayos, Soltero soy feliz (1938), con Ramón Collazo, y Los tres mosqueteros (1943), con Iris Marga, quien había debutado en el cine argentino en Petróleo (1940) del director Arturo Moma. Recuerda Loriente que las principales escenas de Los tres mosqueteros fueron registradas en las escalinatas del parque Capurro, de Montevideo. Asimismo ha de recordarse su participación en una de las más bellas películas argentinas, La casa del recuerdo (1940, dirigida por Luis Saslavsky), en la que entona a dúo con Libertad Lamarque una agradable canción lamentablemente no llevada al disco.

Julio Sosa y Alberto Vila fueron, sin duda, los dos mayores cantores de tangos nacidos en la otra banda, cada uno con su personalidad y sus méritos, óptimos intérpretes de las canciones de acento recio (Brindis de sangre, Che, papusa, oí) f como de aquellas otras en las que letra y melodía exigen una expresión tierna y melancólica (Margo, Sueno de juventud). En una carrera discográfica de quince años Vila grabó 103 registros; la de Sosa se prolongó durante dieciocho años y acumuló 144 grabaciones.

José Gobello

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ATTADIA, ALFREDO

(19 de enero de 1914 - 30 de enero de 1982 – Caracas, Venezuela) – Nombre de familia: Alfredo Adolfo Attadia.

Bandoneonista, arreglador, director y compositor – Apodo: El bandoneón de Oro.

Nació en la localidad de San Andrés partido de San Martín en la Provincia de Buenos Aires.  Estudió con el maestro Agustín Dellafranca y a los 17 años de edad se inició como profesional en una orquesta de señoritas que actuaba en la confitería París de San Andrés. Tiempo más tarde actuó en la orquesta de Alberto Pugliese.  Formó también parte de la Típica Florida junto a Alfredo de Angelis y en 1933 se integró al Sexteto de Alfredo Gobbi, actuando al lado de Aníbal Troilo, José y Orlando Goñi y Ángel Furchi como contrabajista. Después pasa a la orquesta de Ricardo Malerba y posteriormente acompañó al cantor Aldo Campoamor. Cuando Rodolfo Biagi forma su primera orquesta, fue convocado para trabajar como primer bandoneón y arreglador. Deja esta agrupación y tras pasar en forma fugaz por la orquesta de Armando Baliotti, es requerido de inmediato por Ángel D’Agostino, siendo su labor además de primer bandoneón y arreglador.  A mediados de 1943, junto al cantor Ángel Vargas, se desvinculan de esta orquesta formando un rubro propio, conjunto que duró muy poco, debido que a los pocos meses Vargas, volvió con D’Agostino. Attadia siguió al frente de la orquesta y se fue a Montevideo donde actuó durante un año. A su regreso incorporó a los cantores Ricardo Gómez y Alberto Ortiz. En 1947 contrató al cantor Héctor Pacheco, debutando en Radio El Mundo y actuando a la vez en el cabaret Chantecler. Durante ese período Attadia se identifica de inmediato al gobierno de Juan Perón, siendo convocado durante 1948 por el sello discográfico Lince, registrando con la voz de Héctor Pacheco el tango Descamisado, de Antonio Helú y Enrique P. Maroni, grabando de la otra faz la Marcha Peronista, de Sebastián Piana y Enrique Maroni.

          El 23 de diciembre de 1948 graba para el sello Odeón, registrando con la voz de Héctor Pacheco, Milonga para Gardel y de la otra faz Senda Florida, cantado por Jorge Beiró. Tras realizarse estas grabaciones, Pacheco, se retira de la orquesta por estar en desacuerdo con la incorporación de Beiró. Ocupa su plaza Armando Moreno, que venía de haber actuado con Roberto Garza, Moreno, realizó tres grabaciones, Araca Corazón, El Yacaré y Las cuarenta, finalizando la orquesta sus grabaciones con el sello Odeón. Esta Orquesta se desvincula de Odeón en octubre de 1949. La misma comienza un ciclo de notables actuaciones en Radio Belgrano, el Dancing Ocean de la calle 25 de mayo 279 y en el Moulín Rouge. Y vuelven a grabar recién en Julio de 1951, convocados por el sello Pathe, y además actúan con gran éxito en Montevideo en el Café Ateneo de la avenida 18 de julio y Plaza Cagancha. Tras el retiro de Armando Moreno, ocupa su lugar Enzo Valentino, que se había ido de la orquesta de Domingo Federico, graban el tango Cualquier cosa, de Herminia y Juan Velich, obra que ya Valentino había grabado con Federico, dejando el mismo record de ventas, en la otra cara del disco quedó registrado el Instrumental Color de Rosa, también grabaron Recuerdo de mi madre, la milonga Betinotti y el tango Tus besos fueron míos.

          Las últimas actuaciones de la orquesta de Alfredo Attadia fueron para Radio LR1 Radio El Mundo y LR3 Radio Belgrano, en 1955, tras el golpe militar que derroca a Juan Domingo Perón como otros tantos artistas debió exilarse; radicándose definitivamente en Caracas, Venezuela, donde falleció a los 68 años.

Su obra de compositor incluye los éxitos: Tres esquinas, colaborando en música junto a Ángel D’Agostino, con letra de Enrique Cadícamo, El Yacaré, con Mario Soto, Hay que vivirla compadre, nuevamente en colaboración con D’Agostino y letra de Héctor Marcó, El Cocherito con versos de Santiago Adamini. Con José María Contursi colaboró en Y te deje partir, y los instrumentales: El negro Pintos, Compadreando, Entre copa y copa y Notas de bandoneón.

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ATWELL OCANTOS (ver Claudio Frollo)

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AUBRIOT BARBOZA, ROBERTO 

Nombre de familia: Roberto Ramón Aubriot Barboza

Autor nacido el 8 de octubre de 1882. Uruguayo, habitué, del cabaret Royal de Montevideo. De su obra de compositor recordamos: El quinielero (con Clazeuau Mortet), Quimera (con Viapiana y González), Como la mosca, (con Alberto Alonso), Incurable (con Guillermo Desiderio Barbieri), Juventud (con Juan Bauer). Carlos Gardel le grabó varios de sus temas. Falleció el 11 de enero de 1942.

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AULICINO, OSVALDO ANTONIO

Contrabajista nacido en Lanús el 22 de diciembre de 1931. Realizó sus estudios con Horacio Cabarcos y con Hamlet Greco. Acompañó a la orquesta de Alfredo Gobbi durante una década. Luego formó algunas agrupaciones que tuvieron diversas labores en teatros y televisión. Finalmente, pasó a integrar la orquesta de Osvaldo Piro a quien acompañó durante varios años.

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AVELLANEDA, PEPITA  

Nombre de familia: Josefa Calatti.

Su nacimiento dataría de 1884, aunque la fecha no puede ser confirmarla.  Fue porteña. Debutó a fines de 1890 en el teatro San Felipe de Montevideo recitando y cantando coplas picarescas. Luego se trasladó a Buenos Aires para cantar en un cafetín del Bajo y en diversos cafés de la Boca interpretando tangos de Villoldo, Gobbi (padre) y otros. En 1904 actuó en el Concierto Varieté Music Hall de entrada libre, pero de consumición obligatoria. También actuó en el Armenonville y en el Paláis de Glace. Compartió cartel con Florencio Parravicini en las veladas nocturnas del teatro Roma y del café concierto Variedades. En la historia del tango ocupa el primer lugar como cancionista, en la época en que todavía al tango se lo consideraba como una danza popular. Falleció en Buenos Aires el 21 de julio de 1951.

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AVENA, OSVALDO

(12 de agosto de 1921- 14 de octubre de 2002)

Guitarrista, director y compositor.

           Se inició acompañando a Héctor Mauré, en los comienzos de éste en 1935. Luego, durante algunos años incursionó en otros ritmos musicales latinoamericanos y en el jazz en el conjunto de Enrique Villegas, para más tarde volver al tango. Tuvo lucidas actuaciones como acompañante de Susana Rinaldi y como docente del instrumento. Estuvo seis meses en la Unión Soviética, acompañando a la colombiana Leonor González. A su regreso en Francia, filmó documentales para la televisión gala.

Fue autor de Magoyando, Fogoneando, Eterno arrabal, exilio en la ciudad, (instrumentales), Responso para un hombre gris, Un mundo nuevo, Tiempo de Don Sebastián, Yo te busqué, Milonga del casamiento, Milonga para el Domingo, Milonga por Celedonio, Moreneando, Mujer de hogar, Necesito tu sueño, Un lobo más, Buenos Aires, vos y yo (todos con Héctor Varela). Colaboró también con otros letristas y músicos dejando un total de 30 obras registradas en SADAIC.

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AVILES, ADOLFO RAFAEL

 (11 de mayo de 1898 – 9 de diciembre de 1971) – Pianista, compositor, director y letrista.

Fue uno de los primeros músicos que formaron conjuntos de jazz, pero siempre se mantuvo fiel al tango y las canciones camperas.

Su labor fue muy extensa, su primer tango data de 1916 al que tituló El amasijo, dentro del mismo género dio a conocer también: El Poncho del olvido, Micifuz, La borrachera del tango y Cicatrices, los cuatro en colaboración con Enrique P. Maroni.  Se cuentan también entre su obra:   Desolación, con Eduardo Vieira y Tesorito, con letra de Juan Andrés Caruso. Cicatrices obtuvo tal resonancia que en los Estados Unidos fue grabado como Cicatrices del amor (Scars of love). Entre otros géneros también escribió valses, zambas y shimies. Durante la década de 1930 inició su larga trayectoria como cronista cinematográfico. Fue también director de su propia orquesta. Incursionó en el tango y en el jazz cuando fue contratado por el cine París para su inauguración. Allí fue como director de orquesta típica. Anteriormente, ejecutaba el piano en la Asociación Cristiana de Jóvenes. Luego instaló una casa de música, pasando a la crítica cinematográfica en LR4 Radio Splendid en 1932. Aquí desarrolló una fructífera labor empresarial. Es autor de la zamba Los ojazos de mi negra y de los tangos La borrachera del tango, El poncho del olvido, Firpo, Micifuz, Tesorito, y otros más.

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AVLIS (Consultar en Silva Cabrera, Erasmo)

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AYALA, ROBERTO

(29 de abril de 1943) - 

Cantor – Nombre de familia: Agustín Félix Gutiérrez.

Se inició en un programa de televisión que se llamaba La Campana de Cristal y se transmitía por Canal 7 de televisión. Luego pasó a ser vocalista de la orquesta de Leopoldo Federico tras ganar un concurso organizado por LR4 Radio Splendid, ocupando el lugar que había dejado Julio Sosa (1926-1964), recientemente fallecido y manteniéndose en esta orquesta desde 1965 a 1968.

Comienza su etapa de solista también en un recordado programa de televisión. También fue un destacado cantor en diversos locales nocturnos de Buenos Aires.

También canto durante muchos años en el programa Grandes Valores del Tango. Efectuó giras por Centro américa y también llegó al Japón. También integró El Sexteto Tango, la orquesta de Alberto Di Paulo y Atilio Stampone. Cantó en cantinas de Palermo y La Boca.

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AZNAR, ABEL

(26 de junio de 1913 – 5 de marzo de 1983) 

Poeta y músico. Nombre de familia: Abel Mariano Aznar. Seudónimo: Faro.

          No se destacó como otros grandes autores de su época, pero tuvo la condición de que su rima atraía al gusto popular. Le cantó al amor y al engaño y muchos de sus éxitos lograron ser importantes en ventas comerciales.

          Solamente completó sus estudios primarios y cuando contaba con solo ocho años de edad comenzó sus estudios de violín los que completó a los trece.

          Comenzó a vincularse con el ambiente artístico cerca de 1930, cuando conoce al director de Radio La Abuelita el actor Federico Mansilla. También se ganó la vida dando lecciones de inglés y traduciendo libros, el idioma lo había aprendido de su madre que era irlandesa y a raíz de ello se fue desvinculando del ambiente.  Cuando vuelve a retomar su labor artística, conoce a su colega Reinaldo Yiso, quien al tiempo de mantener cierta amistad le lleva una música que había compuesto el bandoneonista Luciano Leocata, Aznar le pone letra y lo titulan, Y… volvemos a querernos. El tema fue estrenado por Florindo Sassone con la voz de Jorge Casal, en el bar La Armonía y de inmediato lo llevan al disco el 25 de enero de 1949. También Sassone le grabó Y… mientes todavía. Fue Osvaldo Ruggiero, sobrino de Leocata y quien se desempeñaba en ese entonces como bandoneonista de Pugliese que le lleva el tema, grabándolo el maestro con la voz de Alberto Morán el 31 de mayo de 1949. Anteriormente Pugliese le había grabado con la voz de Chanel, La mascota del barrio, Y en el corsito de barrio que Aznar había hecho en colaboración con Reinaldo Yiso. Fueron también grabados por Pugliese los siguientes temas: Y… mientes todavía, cantado por Alberto Morán el 26 de julio de 1950, Y… todavía te quiero, con la voz de Jorge Maciel el 21 de junio de 1956. Y no le erré, en la voz de Ricardo Medina, del 24 de julio de 1959, Sueño Malevo, cantado por Alfredo Belusi en 1960 y Jamás lo vas a saber grabado con Jorge Maciel en octubre de 1966. Abel Aznar contó con la colaboración de músicos importantes, uno de ellos y quienes conformaron una gran dupla fue con Luciano Leocata componiendo trece obras. Con Carlos Di Sarli hizo: De que podemos hablar, Sonatina, con Marcelino Hernández, Jamás lo vas a saber, No te entiendo corazón, Nuestra última partida, Te doy un beso y me voy y Una cita con el tango (todos estos con Manuel Sucher), Anoche te soñé (con Mario Canaro), Azúcar, Pimienta y sal (con Héctor Varela y Ernesto –Titi- Rossi), De puro curda (con Childe Delmar Velázquez y Hugo Di Carlo Campos), Lo que vos te mereces (con Childe Delmar Velázquez), María la del portón (con Guillermo Andrés Natale), Nuestra última partida (con Sucher y Gago), Sueño malevo (con León Lipesker), Y llorarás como yo (con Erma Suarez). Esta es solo una pequeña nómina de los temas dejados registrados en SADAIC por Abel Aznar, siendo el total de sus obras de dos cientos treinta y tres..

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BAEZ, ERNESTO

–Guitarrista.

          Fue acompañante de cantantes y cancionistas tocando tanto la guitarra como el guitarrón. Desde la formación del Cuarteto de Roberto Grela fue integrante del mismo. Más tarde también actuó junto a Troilo y Grela tras la deserción de Héctor Ayala. En 1961 fundó el conjunto “Los tres de Buenos Aires”

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BAFFA, ERNESTO

(20 de agosto de 1932- 11 de abril de 2016)

Nombre de familia: Ernesto Guillermo Baffa – Bandoneonista, director y compositor.

Estudió con los maestros Francisco Cesta y Marcos Madrigal.

Se inició en 1948 con Héctor Stamponi y en 1953 pasó a la orquesta de Horacio Salgán, en remplazo de Leopoldo Federico. En 1965 fue convocado por Aníbal Troilo permaneciendo en esta hasta 1965, además de estar con Troilo forma un trío con Osvaldo Berlingieri y Cabarcos trabajando en ambos hasta que en 1968 deja definitivamente a Troilo, pasando el trío a conformarse en orquesta Baffa- Bellinghieri, grabando además muchos discos.

De su extensa obra de compositor dejó registrados en SADAIC trescientas trece obras entre las que podemos nombrar: A Don Julio De Caro (con Luis Stazo), B.B (con Osvaldo Bellinghieri), Boulevard (con Raúl Garello), Buenos Aires hoy (con Roberto Pérez Prechi), Chumbicha (con Raúl Garello), Dogor querido (con Roberto Vallejos), Organito arrabalero (con José Libertella) Pa la guardia (con Antonio Scelza).

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BAHR CARLOS

(15 octubre 1902 - 23 julio 1984) – Letrista y compositor Nombre de familia: Bahr, Carlos Andrés - Seudónimo/s: Alfa, Luke, J. y C.

      Nació en el barrio de La Boca de la ciudad de Buenos Aires y sus padres eran Augusto Bahr, nacido en Hamburgo, Alemania y Colette Dierken, nacida en Francia.

En 1914 al inicio de la primera guerra mundial, su padre, que  era propietario de un barco partió para Alemania para ponerse al servicio de su país. Solamente se supo que llego a su puerto  natal, de su vida, se desconoció totalmente su destino.

Debido a este hecho su familia se mudó a Bernal, (localidad de la Provincia de Buenos Aires), allí Carlos Bahr realizó sus estudios primarios sin llegar a terminarlos. Sin embargo fue un autodidacta que escribió poesías e incursiono en crónicas teatrales y periodísticas, también conocía el idioma alemán, el francés y el italiano. Recién a los veintiocho años comenzó a vincularse con poetas y  músicos y fue para eso años de los comienzos de Bahr con el tango  acercándose a músicos talentosos a los que acercaba sus letras. De sus primeras se conocen el vals “Cuentas viejas” y el tango “Algo bueno” con música del bandoneonista Alfonso Gagliano, aproximadamente en 1934 o 1935. Los cuales al parecer no obtuvieron el éxito esperado. En 1936 escribió dos tangos que fueron estrenados y grabados por Mercedes Simone, “Fracaso” y “Maldición”, ambos con música de Roberto Garza, bandoneonista de la orquesta de la orquesta de Mercedes. En 1938 SADAIC organiza un concurso de milongas y el que Bahr resulta ganador con “Milonga compadre”, a quien le puso música el bandoneonista José Mastro, la que fue grabada ese mismo año por Pedro Laurenz con la voz de Juan Carlos Casas.

Comienza a conocerse la obra de Bahr en la década del cuarenta, “Desconsuelo”, “Tango y Copas” y “Marcas” con música de Héctor María Artola, también dio a conocer “Precio”, con Manuel Bernardo Sucher, (quien fue su mayor colaborador) y “Gracias” con Elías Rubistein.

Vinculado también en la década mencionada a Miguel Calo director de la Orquesta de las Estrellas, compuso con Calo “Con la misma moneda” y “Valsecito” con Domingo Federico, “Cosas de amor”. Tambien con Enrique Mario Francini colaboro en “Canción inolvidable”, “Mañana iré temprano” y “El mismo dolor”. Junto a Carlos Lazzari dejaron “”Como una de tantas”, “De vuelta”, “Estas conmigo”. Tambien se recuerdan otros de sus más grandes éxitos “Cuando talla un bandoneón”, “Corazón no le hagas caso” y “Cada día te extraño más”, los tres con Armando Pontier. Sin embargo dos de los más difundidos fueron  “Soledad la de Barracas” (con Roberto Garza) y “Pecado” (bolero con música de Francini y Pontier), que trascendió las fronteras siendo grabado por distintos artistas internacionales.

Del total de su obra autoral dejo registrados en SADAIC cuatrocientos ochenta y seis temas, de los cuales y en gran mayoría fueron poco conocidos y su difusión fue escasa. Pero se pueden agregar algunos éxitos llevados al disco por distintas orquestas como: “Amor y Tango” con José Basso, “Amor y Vals” con Rodolfo Biagi, “Aquí he venido a cantar” con Fulvio Salamanca, “Dame mi libertad” con Manuel Sucher, “Equipaje” con Héctor M. Artola ,”Me están sobrando las penas” con Basso y Galván, “Muriéndome de amor” con Manuel Sucher, “No te apures carablanca” con José García López, “Noche de locura con Manuel Sucher, “Si no me engaña el corazón” con Mauricio Miserizky, “Sin balurdo”, “Toma estas monedas”, “Y suma y sigue”, con Salamanca y D`Arienzo,

José Gobello

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BAJOUR, SIMON

(4 de abril de 1928 – 8 de febrero de 2005)   - Nombre de familia: Szynsia Bajour Violinista y compositor.

Nacido en la ciudad de Nasielks, Polonia, desde muy temprana edad arribó a nuestras tierras junto a sus padres. Ejecutante de primer orden entre los violinistas, intérprete de portentosa seguridad, sonido brillante y vibrato cerrado, se destacó casi siempre en el encabezamiento y conducción de los violinistas, habiendo tenido en la mayoría de las orquestas que integró destacadas intervenciones en carácter de solista. Debido a su madurez y temperamento, fue requerido por importantes directores: Stampone - Federico, Atilio Stampone, El Septimino los Astros del Tango, Astor Piazzolla, Enrique Alessio, Carlos Di Sarli donde compartió atriles con Elvino Vardaro, Roberto Guisado, Carlos Arnaiz, Antonio Rossi, Elías Slon, Claudio González y Juan Scafino. Viajó junto a Osvaldo Pugliese y su orquesta cuando el maestro director realizó su gira por Europa durante 1959. En el viejo mundo mejoró su técnica asistiendo a distintos cursos de perfeccionamiento. También durante su extensa trayectoria, figuró con el nombre de Tito Simón.

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BALCARCE, EMILIO

 (22 de febrero de 1920 – 19 de enero de 2011) –

Violinista, bandoneonista, director, arreglador y compositor.

Nombre de familia: Emilio Juan Sitano.

       Comienza sus estudios de violín a la edad de diez años, fueron sus maestros, Paiva y Vidal. Ricardo Ivaldi lo lleva a su orquesta cuando solo tenía quince años cumplidos y allí debuta como profesional.  Cuando tenía 18 años de edad forma su propia agrupación en la cual no tocaba el violín, sino el bandoneón, instrumento que había aprendido a ejecutar por su propia cuenta. Años más tarde se identifica para siempre con el violín actuando junto a Edgardo Donato y Manuel Buzón (1942.) En 1943 presenta su propia agrupación para el exclusivo acompañamiento del recién promovido Alberto Castillo, actuando en radios y discos. En 1946, debuta en el café Marzotto de la calle Corrientes, esta vez acompañando al vocalista Alberto Marino, quien recién se había desvinculado de Aníbal Troilo, grabando para el sello Odeón. Poco después se dedica a las orquestaciones profesionales realizando trabajos de calidad para directores en los que podemos contar a: José Basso, Aníbal Troilo; el binomio Francini - Pontier, Alfredo Gobbi, Leopoldo Federico y Osvaldo Pugliese. En 1949, se produce su ingreso a la orquesta de Pugliese, en calidad de violinista y arreglador compartiendo labor en la fila de violines con Carrasco, Herrero y Camerano. En 1968 junto a Osvaldo Ruggiero, Víctor Lavallén, Julián Plaza, Cacho Herrero y Aniceto Rossi, forman el Sexteto Tango, llevando como cantante a Jorge Maciel. Este conjunto realizó importantes giras por Japón, España, Rusia, Holanda y varios países de sud américa. Pero su labor más importante fue la de arreglador.

En el año 2000 la Secretaria de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires lo nombra director de La Escuela de Tango de Buenos Aires, dedicándose a la enseñanza en cursos que duraban dos años.

De su obra de compositor dejó registrados en SADAIC, 34 obras, entre las que se destacan: De contrapunto, El apronte, El Tobiano, Bien compadre, Si sos brujo, La Bordona, (instrumentales), Lecherito del Abasto (con Luis Caruso), Por una muñeca (con Manuel Barros). Cuando caigan las hojas (con Ítalo José Curio) y otras obras más grabadas por distintas orquestas.

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BALERÍO, JUAN

Editor de tangos de principios de siglo. Fue uno de los primeros en dedicarse a la impresión de tangos para piano y para violín, y que pagó a los compositores por sus obras. Introdujo así una variante al sistema de pago fijo que se imponía en aquel momento.

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BALESTRI, ENRIQUE

Violinista de la generación del '40. Actuó con Miguel Caló, Jorge Caldara, y desde 1959, exclusivamente con Atilio Stampone.

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BALIOTTI, ARMANDO

(5 de enero de 1907) – Pianista – Compositor.

          Sus inicios datan de 1920 como músico lo hizo tocando en cines para amenizar las películas mudas. Más tarde se integró a la orquesta de Francisco Pracánico actuando con la misma en el Cabaret Chantecler. Pasó después a la de Miguel Caló, trabajando en el Cine Astral. En 1927 debutó con su propio conjunto denominado Balioti – Ginzo en el Cine Los Andes del barrio de Boedo. Al año siguiente, con una nueva agrupación, se presentó en el salón Imperio de la calle Lavalle. Con Anselmo Aieta formó un cuarteto de repercusión internacional. También formó parte de Los cinco del tango, con Mario Maffia, José L. Padula, Salvador Greco y Roberto Dumas, que actuaron por Radio Belgrano. Sus tangos nías notorios fueron Desaliento, Ahora no me conoces, A las siete en el café, Juan De Dios, Óyeme mamá, Trasnochando, Señores yo soy del centro y Los años pasan, entre otros. Dejó registrados en SADAIC, un total de 90 obras. 

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BALLESTEROS, ALBERTO

Periodista uruguayo, nacido en 1892. Comenzó su labor como hombre de letras colaborando con Manuel Romero, en la pieza teatral Conflictos internacionales, estrenada en 1916 por la compañía Arata-De Rosas. Luego, a través de la escena, compuso diversas letras de tango. Sus temas: Dicen que dicen, con música de Enrique Delfino, fue uno de los más logrados. Falleció en Buenos Aires el 20 de octubre de 1931.

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BALTAR, AMELITA

 Nombre de familia: María Amelia Baltar

 Cancionista nacida en 1940. Su logro más notable fue la obtención del primer premio del Festival de la Canción 1969, Balada para un loco, compuesto por Astor Piazzolla y Horacio Ferrer. Con ellos tuvo cierto suceso interpretando sus composiciones, que fueron llevadas al disco. En Caracas obtuvo el segundo premio del festival Onda Nueva, entre cuarenta y cinco países. Y en el séptimo festival de Río de Janeiro fue finalista. Actuó para la televisión francesa y la italiana.

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BANDA

Conjunto musical compuesto por instrumentos sonoros de viento y percusión.

A principios de siglo XX, muchas de ellas incluyeron tangos en sus repertorios. Las principales fueron la Banda de la Policía Federal, dirigida por Albérico Spátola. La Banda de la Ciudad de Córdoba, a cargo de Rafael Fracassi, quien también fue cantor de tangos. Y la de Buenos Aires, dirigida por don Antonio Malvagni.

Cayetano Silva, (autor de la marcha patriótica San Lorenzo) y de por lo menos dos tangos, dirigió varias de ellas. Todas éstas, además de sus actuaciones públicas, dejaron testimonios discográficos.

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BARALIS, HUGO RICARDO

Contrabajista.

Cuando este instrumento alcanzó gravitación, en los primeros años del siglo, este intérprete fue uno de los músicos más importantes. Trabajó en varias orquestas de primera línea, tales como las de Julio De Caro y Osvaldo Fresedo, entre otras. Es autor de Misterio (grabado por Gardel) y de Quién diría, entre otras. Falleció en 1949.

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BARALIS, VÍCTOR HUGO

(2 de abril de 1914 – 4 de febrero de 2002) - Violinista, director y compositor.         

           Se inició en su carrera profesional en la orquesta de Minotto Di Cicco en el año 1928 en el Cabaret Armenonville, y por Radio Cultura. También fue integrante del conjunto de Rafael Rossi.

Entre 1933 y 1937 se integró al sexteto de Elvino Vardaro constituyéndose en el discípulo más fiel de la línea Vardariana. Más tarde pasó a la orquesta de César Ginzo. En 1938 ingresó a la flamante orquesta de Aníbal Troilo, en la que se mantuvo hasta 1943. Cuando Juan Carlos Cobián regresa de EE.UU., se une a esta orquesta como primer violín. Al desvincularse Astor Piazzolla y Francisco Fiorentino de la orquesta de Troilo, ingresa a la flamante orquesta como primer violín, hasta 1951, año de la disolución del conjunto. Dirigió la orquesta que acompañaba al cantor Alberto Marino, prosiguiendo más tarde como director independiente con el vocalista Juan Carlos Rolón. También fue primer violín en la orquesta de Julio De Caro. Viajó al Japón cuando allí se presentó Juan Canaro, componiendo en esa oportunidad el tango Anoné, que significa, escucha, en el idioma japonés. Entre 1955 y 1958 se contó entre los fundadores del Octeto Buenos Aires, dirigida por Astor Piazzolla, contando también con la participación de Atilio Stampone, Leopoldo Federico, Enrique Mario Francini, Horacio Malvicino, José Bragato y Juan Vasallo.  Fue también primer violín de la orquesta de José Basso, labor que desempeño entre 1956 y 1957. También integró el Cuarteto de las Estrellas entre 1960 y 1961.

Su obra de compositor fue muy escasa, solamente dejó registrados en SADAIC, cuatro obras: Anoné, Guli, Por culpa tuya y Siempre a punto.

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BARBATO, EMILIO

(18 de noviembre de 1911 – 10 de agosto de 1984) – Pianista y compositor.

    Músico que se destacó entre los más destacados de la generación del cuarenta, fue compositor y pianista. Pese a haberse iniciado como concertista de piano, pero muy pronto se decidió por el tango.

En 1937 inició su carrera profesional, compartiendo uno de los dos pianos de la orquesta de Roberto Zerrillo en Radio Belgrano, pasa más tarde por la orquesta de Mario Maurano y más tarde se vinculó con Nicolás Vaccaro.

Pero fue en el conjunto de Osvaldo Fresedo donde se puede apreciar en toda su plenitud su exquisita técnica integrándose a esta orquesta en el año 1942 en reemplazo de Lalo Scalise.

Como compositor dejó en SADAIC, diez y ocho temas: Adiós, adiós corazón, (con Félix Lipesker y Manuel García Ferrari), Cartas viejas (con Nicolás Barbati y Emilio Fratantoni), el popular nacional Cielito Lindo, Loco torbellino (con Homero Expósito), Nana (con Félix Lipesker y Ovidio Catulo González Castillo), Mi piano (con Manuel Juan García Ferrari).

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BARBE, ARMANDO

Cantor – Nombre de familia: Armando Rene Santous.

   Cantor, nacido en 1906. Se inició en la radio, viajando durante largos años por diferentes países a partir de 1930. Con un estilo netamente gardeliano, tuvo cierta resonancia en Niza, París y los Estados Unidos. Intervino también, como actor, en algunas películas de la década del '30. Fue vocalista más tarde de la orquesta de Julio De Caro, compartiendo el cartel con Héctor Farrell.

   Fue autor de los tangos: Che pibe péinate el jopo y (con música de Salvador Merico) y Tranqueando p´al recuerdo con música de Manuel Parada).

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BARBERO, LORENZO

 (6 de septiembre de 1918) – Violinista, director y compositor - 

Nombre de familia: Isidro Lorenzo Barbero

          Fue un director de una orquesta muy sencilla, pero a la vez muy popular. La misma ejecutaba tangos y además otros géneros folclóricos. Barbero nació en la Provincia de Córdoba en un pueblo llamado James Craig y desde niño aprendió a tocar el violín bajo la tutela de su padre que ejecutaba el mismo instrumento. A los doce años, instalado ya con su familia en la ciudad de Córdoba, comenzó a estudiar música con el maestro Domingo Patruco, mientras que a su vez realizaba sus estudios secundarios. Contaba solo con 23 años cuando organizó su primera orquesta auténticamente argentina, la misma se denominaba Agrupación Copacabana, debutando en el teatro Capitol de Córdoba, no solo contaba con 20 músicos sino también que en ella participaban bailarines. Después hizo su primera aparición en Radio en la emisora LV2 y posteriormente por radio Splendid filial Córdoba, a raíz de sus actuaciones en radio su orquesta comenzó a tener un gran éxito en otras provincias. Realizó su primera gira recorriendo varias provincias del norte llegando hasta Paraguay. Sus presentaciones fueron exitosas hasta que llegó a ser convocado en Buenos Aires por Jaime Yankelevich, llegando a actuar en radio Belgrano y en el primitivo canal 7. Su debut en radio fue en la audición Gran Federal, a esta agrupación la denominó Orquesta de la Argentinidad, la misma estaba integrada por 25 músicos y contaba con diversos instrumentos regionales. En 1951 llegó por primera vez al disco grabando para el sello Odeón, contaba con dos cantores; Roberto Florio y Carlos Del Monte. Cuando Florio dejó la orquesta para irse con Francini – Pontier, lo reemplazó Jorge Sobral. Otras voces que pasaron por esta orquesta fueron: Pablo Moreno, Osvaldo Ribó, Carlos Uriarte, Oscar Brizuela, Enrique Lucero, Mario Córdoba, Alberto Montan Luna y Daniel Rey. Además de ser un destacado director, también fue director artístico del sello discográfico Disk Jockey y productor ejecutivo de canal trece.

    Como compositor dejó registrados en SADAIC un total de 248 temas, entre algunos que podemos recordar, Deschave canero (con Oscar Kinleiner), El tango de los che (con Dante Smurra y Juan Alfredo Pedernera), Milonga para mis lágrimas y Ritmo de Buenos Aires (con Oscar De La Fuente), Lluvia en el campo y Serranita (con Diego Mesa), Pastelitos calientes (con José Felipe Pérez Roselli), Benito Quinquela Martin (con Alberto Cosentino), cabe destacar que la mayoría de sus obras compuestas también pertenecen a otros géneros en especial los folclóricos.

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BARBIERI, GUILLERMO DESIDERIO

(25 de setiembre de 1894 - 24 de junio de 1935) - Guitarrista y compositor.

    Compositor que se distinguió no solo por su contribución a la música de Buenos Aires, sí - no también por su aporte a la música criolla. Pero el recuerdo de su nombre persiste por su actividad como acompañante guitarrístico de Gardel. Había heredado su vocación de músico a través de su padre, aprendió a tocar la guitarra desde niño sin ningún maestro que le enseñara, en realidad fue un verdadero autodidacto. Nacido en el Barrio de San Cristóbal, ya para los primeros años de 1920, estaba conformando un trío con Félix Rodríguez, en bandoneón y Pedro Vallarino en violín, luciéndose el terceto en fiestas, serenatas y milongas. Aproximadamente hacia 1921, conoce a Gardel y Razzano. (Cabe acotar que entre los datos que dio Barbieri en distintos reportajes y los que aporta el estudioso Miguel Moreno son muy variados, quedando entre 1919 y 1921 la fecha en que se conocieron). El primer director que le grabaría un tema fue Roberto Firpo. En 1921, este brillante conductor le grabó Los Ruiseñores. Antes de conocer a Gardel, participó de varios dúos con célebres bandoneonistas de la época: Eduardo Arolas, Juan Maglio (Pacho), Vicente Loduca y Arturo Severino.

 De su vasta obra que dejó registrada en SADAIC suman un total de 67 temas: Entre los que recordamos, Cruz de Palo, Anclao en Paris, La novia ausente, El que atrasó el reloj (los cuatro con Enrique Cadícamo). Incurable, (con letra de Aubriot Barboza) Trovas, (con Domingo Riverol), Preparate p´al Domingo y Resignate hermano, (con José Rial). Viejo Curda, (en colaboración con José de Grandis). Pa lo que te va a durar y Viejo Smoking, (con letra de Celedonio Esteban Flores), También puso letra a algunas de sus obras como compositor: Quien tuviera 18 años, Dicha pasada y Pordioseros, De su delicada inspiración nacieron algunos valses se hicieron famosos: Tus manos, con Cadícamo, Flores azules y Rosas de otoño. Fue acompañante de Gardel desde 1926 hasta el día del trágico accidente ocurrido en Medellín, en 1935.

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BARBIERI, MAXIMO

(18 de noviembre de 1914 – 3 de julio de 1999) –

Guitarrista y compositor.

    Comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio Williams de la Ciudad de Quilmes baja la tutela del profesor Kilmer Heller. Sus primeras presentaciones fueron como muchos de los músicos de nuestro tango en pequeñas actuaciones en clubes o festivales barriales.

     En general fue un músico que se dedicó a acompañar a diversos cantantes, tal como lo exigían en aquellos años. Su primera actuación con uno de ellos fue con Enrique Carbel, haciéndolo por una emisora hace muchos años desaparecida, Radio Mayo. Años después fue guitarrista estable de L.R.3 Radio Belgrano y de L.R.4 Radio Splendid y L.R.1 Radio El Mundo, acompañando a distintos cantantes como Azucena Maizani, Alberto Marino, Edmundo Rivero y Enrique Dumas. En 1943 se incorporó a la famosa Orquesta Característica de Feliciano Brunelli.

    En 1958 compartió un cuarteto con Carlos Figari.

    Su llegada al disco se produjo en 1967 junto a los guitarristas Domingo Laine, Avelino Casao y Perci. No solo incursionó en el tango, sino que también en otros géneros como el folclore con el que se destacó con su propio conjunto de cuerdas. Además de ser un destacado músico fue un escritor, aunque no muy difundido y conocido.

De su obra de compositor dejo registrados en SADAIC

A LA MADRE , A MEDIA RIENDA, ACUARELA RIBEREÑA, AGRESTE, ALTERANDO EL MARCADOR, AMARGO REGRESO, AMOR EN TINIEBLAS, AQUELLA CASA DE CRISTAL, AUSENTE, AVIVATE CHANTAPUFI, AY CORAZON, BAION DE LA J, BAJO EL SOL DEL LITORAL, BARRIADA DE MIS AMORES, BIEN PAMPEANA, BIEN PLANTAO, BIEN SOLO, BIEN TRISTE, CABALLO E NORIA, CAÑAMELERA, CHARQUEANDO, CHIRLOS, CHUZIANDO, CIELO TRISTE, CON DOS BEMOLES, CON TU PERMISO GUITARRA, CONSEJO GAUCHO, CUANDO VUELVAS, DE AFUERA, DE BUENA FE, DE CORTE ACTUAL, DE CUERO CRUDO, DE IZQUIERDA, DE LEY, DE MI ARRABAL, DE UNA HEBRA, DE VOLCAO, DE VUELTA Y MEDIA, DESCHAVE LUNFA, DESPUES DE ELLA, EL LAPIZ QUE TU ME DISTE, EL PAYADOR, EN TUS QUINCE AÑOS, ENTRE DUDA Y JURAMENTO, ENTRE TIZONES, ESTILO PA UN SUEÑO,ESTOY VIVIENDO UN ROMANCE, FIBRA DE AZTECA, FOISSE EMBORA, GALOPIANDO, GRACIAS LE DOY A LA VIDA, HOY VIVO ENTRE TINIEBLAS, INDIA CAUTIVA, LA ESTRELLERA, LA MADRE, LA NOCHE ME DIO UNA CITA, LA TABA,LAS CUATROCIENTAS, LETRA MUERTA, LO QUE SOS Y LO QUE FUISTE, MARIPOSA NOCTURNA, MEDITANDO, MI ZAINO EL CAMINO Y YO, MIS PIERNAS, MUJER, NANA PARA MARIA JOSE, NO ATROPEYEN, NOMBRANDOLA, NUESTRA ADOLESCENCIA, PA LA COLONIA, PA LOS QUE SUEÑAN, PA RECORDAR, PACHOCHO, PAREN LA OREJA, PERDONA NO ME HACIAS CASO, POR MI QUERIDA CIUDAD, POR MILONGA, PORQUE LE TEMO A LOS TRUENOS, PORQUE ME QUERES CAMBIAR, PORQUE TE QUISE Y TE QUIERO, PROTESTA CRIOLLA, PUERTA AFUERA, PUNTO Y APARTE SANTIAGUEÑO NI QUE HABLAR, SE FUE, SOBRE LA MARCHA, SOLTERIANDO, SOLTERO ME I DE QUEDAR , SOY DE VILLEGAS,TE VOY A PEGAR, TIENTOS, TU REGRESO, VALS DE LA PRIMAVERA, VIDALA PARA LA GUAGUA, VIEJO MATE CALABAZA, Y PARA QUE,YA PODES CONTAR CONMIGO.

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BARES, CARLOS

(1 de enero de 1906 -  Nombre de familia: Carlos Sciarreta. Cantor -

Nació en la ciudad de La Plata (Pica. de Buenos Aires.) Sus principales actuaciones fueron realizadas en las distintas radios.

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BARDI, ALBERTO

(13 de septiembre de 1937) –  Músico, pianista, cantor –

Nombre de familia: Domingo Alberto Piluso. Apodos: Tito – La voz del suburbio.

    Nació en el barrio de Parque de los Patricios, Ciudad de Buenos Aires. Desde su cuna que se lo conoce con el apodo de Tito, ya quien fue la partera que asistió a su alumbramiento quien lo bautizó al momento de nacer. Comenzó sus estudios de piano desde muy chico, aprendiendo allí las nociones elementales que años más tarde le servirían para cantar. Pese a no haber finalizado los mismos, Alberto Bardi toca a su manera, más bien de oído y esto le sirvió para elegir sus propios tonos al cantar y además la extensión o tesitura de los temas que interpreta. El canto es una cosa innata en Bardi, quien nació con el oído, la voz, la dicción y la métrica musical, condición natural que trae desde su nacimiento. Desde pibe, solía presenciar los ensayos que su tío Romeo Piluso, (flautista de larga trayectoria en el Teatro Colón, El Cuarteto de Adolfo Pérez (Pocholo), La Orquesta de Mariano Mores y El conjunto Los Tuba tango), realizaba en el patio de su casa natal en la calle Aconquija del barrio de Parque Patricios. En 1950 junto a sus padres y su hermano Horacio, se mudan al barrio de Boedo, desde ese entonces Tito vive en la casa donde había nacido su madre y además vivían sus tíos y abuelos paternos. Durante los primeros años de la década del sesenta comenzó sus estudios de canto con el maestro Eduardo Bonessi, prosiguiendo los mismos con los maestros Ricardo Domínguez y Hugo Duro y foniatría con el doctor Hugo Parmigiani. Fue precisamente en 1969 cuando se encontraba en el conservatorio del maestro Domínguez y donde también concurrían Agustín Magaldi (hijo) y Enzo Valentino, quien al escuchar a Alberto se interesó en él. A los pocos días, el propio Enzo se presentó en la casa de Tito junto a Osvaldo Amura (representante de Alfredo De Angelis). Amura le preguntó si tenía alguna grabación ofreciéndole Alberto una versión con acompañamiento de guitarras que tenía en uno de aquellos primeros Geloso a cinta abierta. Además, le solicitó que cantara un poco arriba del registro y así se realizó esta improvisada prueba. Para finalizar, Amura; se llevó el grabador y a los dos días lo llamó por teléfono informándole a Tito Bardi que había sido contratado por el sello Odeón. A partir de ese momento, Amura se convirtió en su representante bautizándolo además con su nuevo nombre artístico. Su primer trabajo para el mencionado sello discográfico fue la grabación de un doble 33 RPM que contenía cuatro temas, Una lágrima, Piedad, Malevaje y Riojana mía, registros de 1968 y publicados en 1969. La intención de Tito no era dedicarse por entero al tango, pero para esos años trabajaba como técnico mecánico en el taller metalúrgico de su padre, Don Alberto Piluso, y para poder realizar su sueño de cantar debía abandonar sus tareas habituales. Fue así que a nuestro cantor se le creó un conflicto moral. De su padre dependían 10 familias, aunque igualmente el destino de Tito estaba echado.  El 26 de enero de 1973 fallecía inesperadamente Don Alberto y Tito tuvo que hacerse cargo del taller, pero sin bajar los brazos igualmente se presentó en el canal 9 y cobrando un bolo mínimo que según recuerda equivalía a quince días de trabajo en el taller. También canal 2 contó con su presencia, pero como no se podían hacer dos cosas a la vez, tuvo que dejar el canto en 1970. Durante diez u once años solamente cantaba acompañado por algún guitarrista amigo o acompañándose con su piano en su casa. Fue para 1980, que Alberto decidió dedicarse a cantar nuevamente en forma profesional, realizaba sus presentaciones donde lo invitaban y fue en una de ellas donde conoció al bandoneonista Celedonio Daliard.  Así fue que Tito, le solicita a Daliard que traiga a un guitarrista, siendo Lorenzo Ranieri el músico convocado y así comenzaron a grabar en la casa de Tito.  Como es de suponer y después de varios años de inactividad artística, la voz de Bardi estaba intacta.  Junto a Ranieri comenzaron a concurrir a la peña El Organito quienes realizaban espectáculos en La Bodega del Café Tortoni, local donde por muchos años estuvo trabajando sin fines de lucro, solamente con el afán de sostener al tango. Justamente en ese local fue donde Juan Ángel Russo, rebautiza a Tito como “La voz del suburbio”, esto con la aprobación del público que concurría y conocía su voz tan personal y característica. El porqué de este seudónimo se daba debido a que Alberto era un cantor salido del arrabal, acompañado por guitarras, pero por sobre todas las cosas nacido así de cuna. Comienza una nueva etapa de perfeccionamiento junto al maestro Carlos Duro y también a actuar en programas de radio, recorriendo numerosas emisoras de Buenos Aires, y muchas veces guiado por Don Osvaldo Castillón quien entusiasmado con lo voz de Tito lo llevaba a actuar donde pudiese en especial en distintos programas de radio.  Desde 1881/2 hasta 1992 grabó junto a los guitarristas Jorge Juárez y Jorge Scigliano cerca de 40 temas. También tiene registros realizados con el marco de las guitarras de Lorenzo Ranieri, José Francisco Savignano y Atilio Eduardo Pascale de quienes debo destacar la escuela que tuvieron estos tres grandes guitarristas.

Ranieri había sido alumno de Domingo Riverol, Savignano estudió con Guillermo Desiderio Barbieri y Pascale con José María Aguilar, los tres maestros guitarristas de Gardel. Quiero señalar que estos discípulos formaron un conjunto de guitarras llamado Carlos Gardel. Los últimos trabajos de Tito, fueron para el año 2000 donde realizó cuatro videos para el Canal Solo Tango, videos que fueron calificados con cinco estrellas en Youtube.  

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BARDI, AGUSTIN  

(13 de agosto de 1884 - 21 de abril de 1941) - 

Violinista, pianista y compositor-  Apodo Mascotita -

Se inició en un trío con el bandoneonista Genaro Spósito, más conocido como el Tano Genaro, y un guitarrista apodado El Tuerto, de apellido Camarano. Este trío amenizó bailes hasta que debutaron en el café Royal, local que pasó a la historia como café del griego. Más tarde actuó junto a Vicente Greco en el café El Estribo y con Eduardo Arolas en el café T.V.O. También estuvo incluido en una de las grandes orquestas de Canaro. Fue un compositor de relevantes aptitudes, a tal punto que a tantos años de su desaparición todavía se lo señala como uno de los grandes del tango. Su primer tango fue titulado Vicentito, y es de 1912, para seguir con tres obras fundamentales que aún se siguen interpretando: Lorenzo, Gallo Ciego y Que noche. Colaboraron con Bardi, autores tan notorios como: Enrique Cadícamo, Francisco García Jiménez, Luís Bates, José Luís Caruso y muchos otros más. La mayoría de sus obras fueron siempre grabadas por famosos. Su obra es una de las más fecundas en la historia toda. El nombre de Bardi quedó asociado al de otros grandes músicos como Arolas, Cobián o Villoldo. Muchos de sus tangos tienen sabor a campo: El Taura, Que Noche, se han sentado las carretas, son algunos de estos ejemplos. Tiempo más tarde, otros compositores se asociaron a su tendencia criollista. Había nacido en la localidad de Las Flores (Prov. de Bs.As.), Pero toda su infancia y la mayoría de sus días los pasó en el barrio de Barracas. Como otros músicos, fue un intuitivo, no tuvo estudios musicales, solo le bastaron las enseñanzas de guitarra, instrumento que le había enseñado un tío en su niñez, posteriormente realizó algunos estudios de piano. Sin embargo y a pesar de la numerosa obra que dejó, nunca se dedicó por entero a la música, siendo también su labor como pianista muy discontinua. Había actuado durante un breve lapso con los hermanos Pascual y Graciano De Leone, incursionó también con Eduardo Arolas y Ernesto Ponzio, tuvo un paso muy fugaz por el café T.V.O., del barrio de Barracas. Pero lo más importante en la vida de este maravilloso músico, fue que el sustento fundamental de su vida fue su trabajo en una empresa de mudanzas, en la que ingresó como peón, jubilándose como gerente de la misma. Asimismo, Bardi, se contó entre los fundadores de S.A.D.A.I.C.

          Entre sus obras siempre destacadas podemos nombrar: “El Baquiano”, “El Buey Solo”, “Se han sentado las Carretas”, “CTV.”. “Chuzas”. “El Cuatrero”, “El Rezagao”, “El Pial”, “El Paladín”, “Pico Blanco”, “Tinta Verde”, “Florentino”, “La Guiñada”, “La Racha”, “Viejo Espejo”, “El Abrojo”, “Independiente club”, “Adiós Pueblo”, “Florcita”, “Gente Menuda”, “La Orillera”, “El Taura”, “Barranca Abajo”, “Las Doce menos Cinco”, “Acuérdate de Mí”, “El Forastero”, “La última cita”, “Misterio”, “Polvorita”, “El Rodeo”, “Golondrina”, “Tiernamente”, “Tiempos Mozos”, “Triste Queja”, “Yo también Fui Pibe”, “Cachada”, “Cartas Amarillas”, “Confidencia”, “Amén”, “A la Sombra”, “Sin Hilo en el Carretel”, “¡Oiga Compadre!”, “Nunca tuvo Novio”, “No me escribas”, y, “Tierrita” con letra de Juan Caruso, “Cabecita Negra” con versos de Atilio Supparo, “Madre hay una Sola” con la colaboración de José de la Vega. 

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BARDI, Agustín, (h).

Hijo del anterior, también pianista. En 1953 se presentó en Radio Belgrano un conjunto de cuerdas dedicado a la difusión de tangos melódicos con arreglos orquestales de Argentino Galván. En él tuvo destacada participación.

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BARRAL, CARLOS

Cantor – Nombre de familia Carlos Ruiz

Vocalista nacido en 1943, Debutó profesionalmente en 1964, presentándose en canales de televisión y en Radio Splendid. En teatro se presentó con el conjunto La nueva canción.

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BARREIRO, JOAQUIN

Autor: compuso en colaboración con Antonio Casciani Un año más y Farabute, además de Timbero y La última ficha. Falleció en 1956.

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BARREIROS BAZAN

(Falleció el 10 de enero de 1970) - Nombre de familia: José Barreiros Soliño  - Directivo radial, guionista, autor y glosista.

Durante la década del cuarenta versificó tres tangos que fueron un éxito formidable: Así me gusta a mí, llevado al disco por Ángel D’Agostino con la voz de Ángel Vargas, Mi Novia de Ayer, exitosa grabación de Alfredo de Angelis y Floreal Ruiz y Silbar de boyero, grabado por Osvaldo Pugliese. También escribió la letra de, Guapo y querendón; Compás de amor y Que vas buscando muñeca. Se contó también como profesional en la radio en el año 1941, iniciándose como animador y conduciendo el recordado programa Ronda de Ases, además, ocupó el cargo de jefe interino de la redacción de Radio El Mundo, escribiendo libretos para programas de Tango en las que participaban distintas orquestas típicas y recordados cantores. 

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BARRIOS, CARLOS 

 (11 de octubre de 1924) - Cantor. Nombre de familia: Juan Carlos García -

   Comenzó sus estudios de canto en la Escuela de Canto del Teatro Argentino de la Plata, cumplidos catorce años ya trabajaba en distintos lugares de esa ciudad.

En la Ciudad de La Plata actuaba ya con bastante fama Víctor D´Amario y tras dar una prueba quedó incorporado a la misma. Tras un breve lapso con este director pasó a cantar en la orquesta de Carlos Marcucci, pese a no llegar al disco hizo sus presentaciones en la Boite La Cigalle y en L.R.1 Radio El Mundo, una vez disuelta esta formación pasó a integrar la orquesta de Jorge Argentino Fernández. En junio de 1947 pasó a la orquesta de Ricardo Malerba, actuando por L.R.3 Radio Belgrano y realizando giras por el interior del país llegando hasta Brasil. Al regreso de la misma se incorporó como empleado en el correo argentino y a su vez seguía su carrera como cantor en una orquesta que dirigía el violinista Juan Galante actuando en los bailes que organizaba el Automóvil Club Argentino y por Radio Libertad. Debido a sus actuaciones fue recomendado a Osvaldo Fresedo en 1953, siendo contratado de inmediato una vez escuchado por el director, debutando en la Boite Rendez Vous (propiedad de Fresedo) donde tenía como compañero de rubro a Héctor Pacheco. Muy pronto llega a grabar con esta orquesta, su primer registro fue “Tiempos Viejos” tango de Canaro y Romero grabado el 20 de mayo de 1953 y dejando un total de ocho grabaciones. En 1955 quedó como único cantor en la orquesta tras el alejamiento de Héctor Pacheco quien había grabado sus dos últimos temas en enero de ese año. Junto a Fresedo cubrían un ciclo por L.R.4 Radio Splendid y en 1956 pasaron a L.R.3 Radio Belgrano.

Tras un breve alejamiento de la orquesta y dedicándose únicamente a su trabajo en el correo.

En 1961 vuelve a la orquesta de Fresedo, donde ya estaban incorporados Hugo Marcel y Blanca Mooney, actuando por Canal 7 de Televisión y L.R.1 Radio El Mundo y grabando para el sello Columbia, grabando, “Tango mío” de Osvaldo y Emilio Fresedo (22 de mayo de 1961), “Naipe marcado” de Ángel Greco (3 de setiembre de 1961) y “Perro e´sulky” de Hector Stamponi y Oscar Zito (14 de setiembre de 1961). Tras una falta de actividad discográfica de Fresedo en 1962, Barrios graba su último tema en esta orquesta, el tango “Migaja” de Eduardo Armani y Roberto Gil, registro del 2 de mayo de 1963.

Con esta grabación se produjo el alejamiento definitivo de Carlos Barrios, volviendo a su trabajo en el Correo Central.

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 BARRIOS, EVARISTO

Payador

Nacido en Abasto (La Plata), en 1889. Se destacó como improvisador y contrapuntista, presentándose en Brasil y Uruguay. Sus famosos "Relatos gauchos" fueron recopilados en varias publicaciones especializadas. Dejó numerosas grabaciones en el sello Víctor.

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BARSANTI, ARNALDO

(2 de abril de 1889 – 16 de agosto de 1971) – Pianista, guitarrista, flautista- Compositor-

    Se destacó como autor de los tangos Anastasio el pollo, Échale aceite a la manija, Los invisibles (dedicado a Pablo Podestá), y de obras teatrales como  El mamboretá y La vida frente a la ley, entre tantas otras. Perteneció a la comisión directiva de SADAIC, siendo además diplomático en Europa desde 1928 hasta 1934.

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BARTHE, JUAN CARLOS

Pianista de cierta repercusión en Montevideo, su país natal. Actuó en radios y cafés. Es autor del tango Gacho gris, grabado por Gardel. Falleció en 1952.

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 BARTOS, OLGA

En pareja con Joseph Konig, formó un dúo de baile que tuvo su momento en la segunda década del siglo XX. De origen vienes, se especializó en darle al tango un corte estilizado.

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BASSIL, OSCAR

(18 de agosto de 1930 en Buenos Aires) –

Bandoneonista, compositor y director – Apodo: El Turquito

Se inició como músico en la orquesta de Roberto Severindo en el año 1939. En 1942 colaboró en el conjunto de Félix Guillan en unos de esos bailes que se daban en el Palermo Palace. Durante toda su trayectoria artística trabajó en distintas orquestas: Osmar Maderna, Atilio Stampone, Héctor Varela, Luciano Leocata y Fulvio Salamanca.

 En 1949 se vinculó con Francisco Canaro, manteniéndose en la misma durante quince años, con esta orquesta viajó a Japón con La Embajada del Tango, en una gira que duró desde el 25 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 1961, completaban la fila de bandoneones: Domingo Federico, Ambrosio D. Scapola y Antonio Germade.  Este era el segundo viaje de Basal a Japón, ya que el primero lo realizó con la “Embajada Argentina del Tango” en 1954. En 1990 realiza su tercer viaje como director de “La Orquesta Símbolo Francisco Canaro”, completando con una cuarta gira en 1992 al frente de su orquesta y llegando a grabar un disco larga duración en una de sus actuaciones en vivo en la Ciudad de Osaka. Estuvo incorporado a los canales 7 y 13 de televisión. Pero lo más fundamental de su carrera fue cuando tuvo a su cargo la Banda de la Armada Argentina con la cual recorrió el mundo ofreciendo su espectáculo Tango a Bordo.

Compositor que dejó registrados en SADAIC un total de 43 temas:

 “Orillera” con letra de Ivo Pelay, “Esquina de antaño” una milonga instrumental, “Compás de espera” entre otros.

El cine nacional contó con su participación en dos películas: "Otra cosa es con guitarra" en 1945, y "Al compás de tu mentira" en 1951. Uno de sus últimos trabajos realizados fue la grabación de un compacto realizado en el año 2000 y presentado el 6 de mayo de ese año bajo el nombre de Quinteto Pirincho.

 En este disco Bassil mantiene el estilo de Canaro, participando en el mismo el cantor Alberto Golán. Durante los últimos años Bassil se encontraba radicado en la Ciudad de Mar del Plata.

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BASSO, JOSE

(30 de enero de 1917 – 14 de agosto de 1993) – Músico, pianista, director y compositor. Nombre de familia: José Hipólito Basso

          Se contó entre uno de los directores de más estirpe tanguera, como así también entre los que se mantuvo al frente de su orquesta por más de cincuenta años. Se presentaba siempre con la ejecución del tango Ahí va el dulce, de Juan Canaro.

            Nació en la Ciudad de Pergamino, Provincia de Buenos Aires en 1919. En 1936, afincado ya en la Ciudad de Buenos Aires, realiza sus comienzos como profesional en la orquesta de los hermanos Emilio y José De Caro, reemplazando a Héctor Grané. Después se desempeñó como pianista en los conjuntos de Francisco Grillo y José Tinelli, además de formar un trío junto a Gallardo y Ayala, hizo un fugaz paso por las orquestas de Antonio Bonavena, Anselmo Aieta y Alberto Soifer, era el momento en que Soifer dirigía la Orquesta Estable del programa “Ronda de Ases”.

Esta mitológica audición se empezó a transmitir por LR1 Radio El Mundo en 1942, pero como el público era muy  numeroso el estudio de radio quedó chico entonces comenzó a difundirse la audición desde el Teatro Casino donde semana a semana actuaban los principales directores de la época, Alberto Soifer aparte de dirigir su orquesta hacía los arreglos musicales cuando las orquestas actuaban juntas. Aníbal Troilo no dejó pasar por alto el estilo y la calidad que tenía Basso en la Orquesta de Soifer y como estaba buscando un pianista debido a que Orlando Goñi ya le había comunicado de retirarse de la orquesta.

Así se incorpora Basso a la orquesta de “Pichuco”, fue para septiembre de 1943, permaneciendo en la misma hasta 1947. En su etapa como pianista de Troilo, comenzó con el tango “Farol”, de los hermanos Expósito, registro del 30 de septiembre de 1943.Durante el lapso en que se mantuvo en esta orquesta intervino en 88 registros. Sus dos últimas grabaciones como pianista de esta agrupación serían: “Flor de lino”, cantado por Floreal Ruiz y de su otra faz “El milagro”, cantado por Rivero, grabaciones del 29 de abril de 1947.

Finalizada su etapa con Troilo, inicia su actividad como director independiente. Para ello se rodeó de los mejores músicos del momento y una vez seleccionados, dio a conocer su orquesta. Esta primera agrupación contaba con los bandoneones de Julio Ahumada, Eduardo Rovira, Adolfo Francia y Andrés Natale. Los violines estaban a cargo de: Mauricio Mise, Francisco Orefice, Rodolfo Menéndez y Domingo Serra. El violonchelo de Leopoldo Marafiotti y en el contrabajo Rafael del Bagno. Los cantores fueron, Ortega del Cerro y Ricardo Ruiz. Basso debutó en forma tripartita, actuando por Radio Belgrano, Café Marzotto de la Avenida Corrientes 1124 (Local que tras la desaparición del café pasó a llamarse Reastaurante Arturito) y el cabaret ubicado en la Avenida Leandro Alem Ocean Dancing.  

La base del estilo musical de Basso fue en un principio de característica Troileana pero en forma progresiva llegó a tener una fisonomía propia de altísima calidad y arreglos muy acertados logrando así ser uno de los pocos directores que mejor interpretó los temas de Piazzolla, haciendo que ellos se pudieran bailar. Son consumadas  las grabaciones que dejó de “Para lucirse”, “Prepárense”, “Triunfal”, “Contratiempo” y en especial “Nonino”.

Para llegar a grabar tuvo que esperar hasta 1949, registrando en ese año un par de grabaciones para RCA. Víctor, las cuales no tuvieron difusión comercial, sino que fueron a modo de prueba. Las grabaciones efectuadas fueron: “Mi noche triste”, “Sentimiento Gaucho “Se han sentado las carretas” (Instrumental) y “Dos que se aman”.

Tras la desaprobación por parte del sello grabador, Basso fue llamado a la semana por el sello Odeón, empresa en la que firma contrato. Graba su primer disco, “Claveles blancos”, con la voz de Ricardo Ruiz y “El bulín de la calle Ayacucho”, cantado por Francisco Fiorentino.  Siguió sus actuaciones por radio, televisión, clubes y en la boite “Sans Souci”. 

Antes de detallar las actuaciones de los cantores de la orquesta, debo mencionar que los dos primeros vocalistas fueron Ortega del Cerro que solo estuvo en la orquesta en 1947 y nunca llegó al disco, junto a él estaba Ricardo Ruiz (1947-1949) y Francisco Fiorentino (que reemplazó a Ortega Del Cerro en 1949),  Fiorentino y Ruiz inauguran la etapa discográfica de Basso.

Al poco tiempo de comenzar a grabar se separan de la orquesta los que fueron reemplazados por Oscar Ferrari (1950 – 1955), Jorge Durán (1950 – 1953), Rodolfo Galé (dejó solo dos grabaciones en 1953), Floreal Ruiz (1949 – 1956), Alfredo Belusi (10 de junio de 1956  debuta por Radio Belgrano  hasta 1960 que cumple su primera etapa). Retorna a la orquesta en 1964 hasta 1967. Jorge Durán (1950–1952), Héctor De Rosas (debutó por LR3 Radio Belgrano en 1964 y grabó para el sello Music Hall), se retira en 1966. Carlos Rossi (1966-1967), Luis Correa (1968-1969), Juan Carlos Godoy (1968-1969), Eduardo Borda (1986) y Quique Ojeda (1986)

José Basso también actuó por televisión por Canal 7 en un programa que se llamaba “Hit Parade” en otros canales participó en “Grandes Valores del Tango”, “Amistangos”, “Sabados Circulares” y otros más.

Locales de tango contaron con su presencia: “Caño 14”, “Relieve”, “El Viejo Almacén” y “El Rincón de los Artistas”.

Viajó a Japón el contrato era por un mes y se quedaron ocho, llevó como cantores a Alfredo Belusi y Carlos Rossi. En la década del setenta volvería a repetir esta hazaña en ese país con una orquesta integrada con grandes músicos: Piano, arreglos y dirección, José Basso, Bandoneones: Roberto Pansera, Juan Carlos Bera, Eduardo Corti y Lisandro Adrover. Violines: Osvaldo Rodriguez, Armando Husso, Jorge Singla, José Fernandez y el agregado de violinistas japonenes. Contrabajo: Francisco De Lorenzo.

Durante la dura época de caída para el tango (años 1970), la radio ya no contrataba orquestas de tango, sin embargo Basso se mantuvo actuavndo en televisión, bailes y locales nocturnos. El 29 de junio de 1990 en un acto realizado en el salón Dorado del Teatro Colón, la Academia Nacional del Tango nombró a Basso Académico de Honor. Distintos vocalistas aparte de los ya mencionados pasaron por su agrupación: Rodolfo Galé, Alfredo Belusi, Roberto Florio, Alfredo Del Río, Héctor De Rosas, Carlos Rossi, Luís Correa, Juan Carlos Godoy, Alberto Hidalgo, Aníbal Jaulé, Quique Ojeda, Eduardo Borda. Se contó también entre los primeros directores que actuó en la primera época de la televisión argentina, junto a Troilo, y D´Arienzo, eran las agrupaciones más solicitadas por ese medio. También se presentó en importantes locales nocturnos: Caño 14, Relieve, El viejo almacén y El Rincón de los Artistas, entre otros.

Paralelamente a su orquesta Basso dirigió otros conjuntos con el nombre de “Pepe y su Cuarteto Loco”, “José del Alto” y “El 4 de Pepe Basso”.

De su amplia obra como compositor dejó 57 obras registradas en SADAIC.

TANGOS INSTRUMENTALES

 “11 y 1”. “Pacachi”. “Brazo de oro”. “De diez siete” y “El Pulga”

VALSES

“Celeste lluvia”, “Nuestro vals”

MILONGAS

“ La camalela” (Instrumental), “Payada criolla” – con Enrique Pedro Maroni-, Milonga de Albornoz y Milonga  para los Orientales – con Jorge Luis Borges-, “Milonga Cheta” – con Faruk, “Viejo Café” – Julio Porter-, “Pobre negro” – Francisco García Jimenez-, “Milonga del siglo XV” – Dante La Roca. 

TANGOS CON LETRA:

“Me están sobrando las penas” – Argentino Galván y Carlos Bahr-. “Amor y Tango”- Carlos Bahr-, “Rosicler” y “Anteayer” – Manuel Francisco García Jimenez-, “Atrevete” – Luis Bottini-, “Un Tango para La Falda”- Juan Carlos Mareco-.- “Copas y Tango”- Manuel Nuñez-, “Donde estás Japonesita” –Norberto Aroldi-, “Siempre en mi amor”- Eugenio Majul-, Yo te canto novia mía”- Héctor Stamponi-, “Por que sí” y “Cuerpo y Alma” – Juan Pueblito- “María la del Porton” – Andres Natale -, “Mundana” – Manuel Barros -, “Tu beso y nada más”- Angel Cabral y Floreal Ruiz-, “Una Historia más” – Riel y Raúl Hormaza-

OTRAS OBRAS DESCONOCIDAS DE BASSO

“Bailemos otra vez, “Cantó un jilguero azul”, “El solterón”, “Humillación”, “Muñeca celosa”, “Muñequita rubia”, “Pronto te veré”, “Sacale punta al lápiz”, “Vieja Corrientes”, “Canción del egresado”, “Coral”, “Estaba bien seguro”, “Marbella”, “Muchas gracias por tu amor”, “Por un papel”, “Que vas buscando muñeca”, “Si pido más me paso” y “Yo soy J.B”.

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BASTARDI, FRANCISCO

(4 de octubre de 1883 -  6 de marzo de 1976) - Autor -

Fue durante largo tiempo de su vida, actor y comediógrafo. Se inició en la escena como integrante de la compañía de Pablo Podestá cuando este último actuaba en el Teatro Apolo. Durante un tiempo fue director de la Casa del teatro. De su autoría recordamos la letra de los tangos: Tierra Negra La cabeza del italiano, Don José, Entra nomás, Volvé a casa, Oiga y otros.

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 BATES, HECTOR TOMAS ANTONIO

(22 de marzo de 1894 – 23 de junio de 1964) – Periodista – Compositor.

Pionero de la radiofonía argentina y aficionado a la cinematografía, incursionó también en la crítica de cine. Nació en Mendoza en 1894. Su vinculación al tango se produjo a través de la radio, en una importante audición de reportajes a las personalidades más destacadas de la época. A partir del 6 de junio de 1934, cuando Francisco Canaro habla ante los micrófonos de Radio Stentor, da comienzo a la audición "Tangos, autores e intérpretes". Luego, el programa transitaría por diversas emisoras. Con el material reunido y en colaboración con su hermano Luis, escribió uno de los libros fundamentales de nuestra historia,     La historia del tango, fuente informativa para todos aquellos que, posteriormente, se dedicarán al estudio de nuestra música. En la década del '30 dirigió una orquesta típica. Fue autor, además, de muchos libretos para radioteatro. Compuso los valses Nelly, Clyde, Ibis, El regreso, El último vals, etc. Junto a su hermano Luís escribieron “La historia del tango: sus autores”, cuyo contenido trataba sobre entrevistas efectuadas en distintas radioemisoras y en la revista Antena.

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BATES, LUIS

Además de realizar el trabajo historiográfico juntamente con su hermano y de ser coautor de los temas antes expuestos, compuso también los valses Talando y Noviecita.

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BATISTELLA ZOPPI, MARIO

(5 de noviembre de 1893 – Verona – Italia – 10 de diciembre de 1968.) Nombre de familia: Mario Zoppi Bates Stella

Nacido en Verona- Italia, llegó a Buenos Aires cuando tenía siete años de edad. Desde joven estudió en París y Viena, iniciándose en la trayectoria artística en 1930. En Francia se unió a Gardel y juntamente con Alfredo Le Pera y escribió los argumentos de la película Espérame, que Gardel filmó en Joinville - Francia -, también colaboró en las letras de muchos temas cantados en este film, entre ellos: Me da pena confesarlo, Melodía de Arrabal y Recuerdo Malevo. Autor de un repertorio muy extenso, contribuyó con el tango por más de 35 años, en páginas de antología: Amores de estudiante, con Le Pera. Rebeldías, con letra de Joaquín Mora. No aflojes, con Pedro Maffia. Cuartito Azul, con música de Mariano Mores. Pinta brava, con música de Charlo, Bronca, con Edmundo Rivero y Te amé y Remembranzas, con música de Mario Melfi.

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BAUER JUAN 

 (27 de noviembre de 1897, España - (13 de setiembre de 1952. Montevideo) Pianista, director y compositor. Nombre de familia: Juan Bauer Oribe - Apodo: Firpito

Nació en España y desde muy niño junto a sus padres se afincaron en Montevideo. Allí estudió y vivió toda su vida. Comenzó a componer en 1924, año que dio a conocer su primer tango, No te quiero más. Entre otras páginas también compuso: Celos. Pa que tomas. Te acompaño el sentimiento. La cosita. Papirusa. Pobre diablo. Corazón de porteña.

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BAYARDO, LITO 

(3 de marzo de 1905 - 7 de marzo de 1987) - por su propia determinación.) – Autor, cantor, periodista y actor.

Comenzó recitando los versos que él mismo escribía por Radio Cerealistas de Rosario, se lo conocía en ese entonces como Lito García Ferrari, finalmente tomó su seudónimo cuando la compañía teatral de Gloria Bayardo pasa por Rosario. Se inició como periodista en 1931.  En Buenos Aires debuta como actor en la compañía del teatro Odeón, bajo la dirección de Enrique Timoteo Susini. Hizo más tarde radioteatro con José González Castillo y con los hermanos Navarrine. En 1937 formó el dúo vocal Bayardo - Palacios. Intervino en varias películas argentinas, donde se recuerda su personificación de Ambrosio Ríos, en la película El último payador, personificada por Hugo del Carril. Publicó libros en versos y en prosa. Fue dirigente de S.A.D.A.I.C. y de La Unión de Artistas de Variedades En 1928 en un concurso realizado por Max Glucksman, su tango Duelo Criollo, recibe el cuarto premio. Entre otras de sus obras podemos mencionar: Esta noche. Tapado Gris. Mi piano. Remordimiento. Adiós, adiós, corazón. La canción, este último con música de Juan de Dios Filiberto. A su memoria. Con la otra. Cuatro Campanadas. Cuatro lágrimas. Flor de pena. Flores del alma. La mentirosa. Los ojos de mi madre. Mal de amores. Milonga querida. Pájaro ciego. Rosita y Serenata campera... entre otros. Víctima de un mal incurable, decidió poner fin a sus días con un disparo en la sien.

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BASTERRA, HORACIO (Ver Horacio Sanguinetti)

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BAYON HERRERA LUIS

(23 de setiembre de 1889 en España - 30 de marzo de 1956) - Autor - Comediógrafo - Director cinematográfico -

Al igual que muchos otros autores más, llegó al tango por vía del teatro. Sus mejores obras fueron conocidas por el público a través de las diversas obras teatrales donde se estrenaban tangos. El Taita del Arrabal y Un Tropezón son dos obras de hondo dramatismo de este autor. Nació en Bilbao, España el 23 de setiembre de 1899. También se dedicó al sainete y luego por entero a la revista porteña. Encabezó varias compañías teatrales junto a Ivo Pelay y Manuel Romero. Como cineasta colaboró en Luces de Buenos Aires, rodada en Joinville, Francia e interpretada por Carlos Gardel y Sofía Bozán, esta película lo puso en carrera para proseguir luego en Buenos Aires con Jettatote (1938), Mi suegra es una fiera (1939); Cándida (1939), El Astro del Tango (1940) y Él más infeliz del pueblo (1940), solamente cuatro ejemplos de entre las veinticuatro películas que dirigió.

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 BAYOT, ROBERTO

(12 de noviembre de 1937) – Cantor – Nombre de familia: Roberto Ángel Bayot

  Comenzó su carrera artística como muchos otros lo habían hecho, a través de la radio, las reuniones sociales, familiares y concursos, llegando a ganar su primera presentación cuando solo tenía 16 años.

 Varios años después sin tener actuación alguna, comenzó a actuar por Radio Splendid y tiempo más tarde debuta como profesional en la orquesta de Eduardo Del Piano, pasando posteriormente a la de Osvaldo Fresedo con quien llega al disco grabando para el sello CBS Columbia dos temas en el año 1961, Mi Verdad y Siempre dos.

Tiempo más tarde es contratado por el sello Odeón, grabando bajo la dirección de Carlos García.

Continuó después grabando con el acompañamiento de guitarras.

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BAZAN, JUAN CARLOS

(26 de junio de 1886 – 9 de mayo de 1936) – Clarinetista, flautista, compositor y director.       

Nació en Buenos Aires en 1888, se contó entre uno de los primeros músicos más representativos de la primera época del tango y considerado el clarinetista más importante del tango. Se había iniciado como flautista, pero más tarde optó por el clarinete. Ya para 1903, Bazán comenzó a actuar en reuniones danzantes. En 1910 actuó en El Velódromo de Palermo junto a Roberto Firpo en piano y Alcides Palavecino como violinista. En 1916 formó una orquesta debutando en el teatro Nacional, con la compañía Vitone - Pomar. En 1917 se integró a la orquesta gigante de Canaro - Firpo, quienes amenizaron las veladas carnavalescas del Teatro Colón de Rosario. Junto a Ernesto Ponzio, Vicente Ponzio y el arpista Tortorelli integró la Orquesta Guardia Vieja, completaban este plantel: Enrique Saborido, Eusebio Aspiazu, José Luis Padula, Vicente Pecci, Eduardo Árbol, Ernesto Muñecas, Alcides Palavecino y Domingo Pizarro. Compuso los tangos: El brujo, con letra de Carrasquilla Marino, Palace de Glasee, La chiflada, El brujo, Pampa, La timba, Club Pueyrredón y Pétalos y otras obras más.

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BAZAN, OSVALDO

(3 de marzo de 1923) – Nombre de familia: Osvaldo Alfredo Torino – Cantor.

   Comenzó a estudiar música y canto desde su adolescencia. Sus comienzos, -como el de muchos otros cantores-  se produjeron en su barrio natal cantando en fiestas y distintos espectáculos, cuando solamente tenía dieciséis años de edad. A principios de los años cuarenta comenzó sus actuaciones como cantor profesional bajo el nombre de Osvaldo Coronado. En 1946 se integró a la orquesta de Emilio Balcarce y un año más tarde pasa a la orquesta de Osvaldo Donato, cantando ya como Osvaldo Bazán. Corrían los primeros meses de 1949, cuando se produce su incorporación en la orquesta de Juan Sánchez Gorio, ocupando el lugar de Jorge Linares que se había retirado del conjunto y teniendo como compañero a Luis Mendoza, que se había iniciado en la orquesta en 1944. Sus primeras actuaciones fueron ante los micrófonos de Radio El Mundo y muy pronto comenzó a grabar para el sello Orfeo, participando también en numerosas giras que efectuó la orquesta por el interior del país.  Durante su permanencia en esta orquesta, Bazán dejo grabados 6 registros a dúo con Luis Mendoza y 19 como solista. Entre los registros a dúo se recuerdan “Comodoro Rivadavia”, “Adiós Palomita Adiós” “Señores permiso”, versiones perfectamente logradas junto a su compañero de rubro. Impecables son algunas de sus versiones como solista, “Corrientes y Esmeralda”, “Cuando me entres a fallar”, “Fatal y tanguera”, “Mi madre y vos” entre otras. Y algunos títulos no muy difundidos y muy poco grabados “La monjita", "Cuando seas mayorcito", "La escarapela" y "Maestrita de mis pagos". El retiro de Bazán de la orquesta de Sánchez Gorio se produjo en 1959, yéndose a radicar al interior de país y recorriendo al mismo como solista

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BEBA VIDART

Eliane Rene Schianni Bidart nació en Buenos Aires el 3 de abril de 1924 y murió en la misma ciudad el 27 de agosto de 1994. Tres años antes de su muerte, la Asociación Argentina de Intérpretes, con las firmas de Leopoldo Federico y Horacio Malvicino, felicitaba calurosamente a la Academia Porteña del Lunfardo por haberla designado Académica de Número. Ocupó allí el sillón "Juan Francisco Palermo", dejado por la poeta Nyda Cuniberti cuando pasó a emérita. Agradézcales profundamente el honor -había escrito al presidente de la institución, que lo era Sebastián Piana-, aunque mis condiciones son un tanto limitadas.

Nadie es exactamente lo que cree ser; en realidad, somos lo que hemos hecho. Beba Bidart había hecho mucho. Escolar en el famoso "Teatro Infantil Labardén", corista en el "Casino", vedete en el "Maipo", estrella en la tevé, cantante y bailarina de tangos, inventora y animadora de Taconeando, una suerte de pendant de El Viejo Almacén, donde los parroquianos podían bailar con ella y fotografiarse en plena danza; mujer cabal que comprendió como el más bello destino de las mujeres es la maternidad y adoptó a un niño -en los bellos días en que a nadie atormentaba el tema de la identidad, porque, al fin y al cabo, no somos nuestros genes sino nuestras obras- y entregó su corazón ardoroso a amores imposibles (el único amor imposible es el que no se merece). Ni su carrera ni su arte fueron muy distintos a los de otras vedetes, salvo, tal vez, por su modestia y por el respeto a sí misma: -Bailo con usted, señor presidente, le dijo a Menem, pero le aclaro que lo hago como radical. Sin embargo, siendo igual a tantas otras artistas, se levantó sobre la línea del horizonte como un símbolo. Esta muchacha querendona y de aire doméstico llevaba puesta la personalidad como una aureola y como un podio. Jorge Góttling la retrató bellamente: La Beba es la versión de la Bardot de nuestro mundo. Fue la mina del enorme ratoneo. El deseo estaba puesto también en la lícita envidia o admiración de millones de mujeres con ruleros y batones, para las cuales significaba una suerte de vocera de sus cerradas proyecciones, una reivindicación de ciclos de vida cerrados nada más que en la imaginación. Ese hijo, morocho, y sonriente, y compañero, que no necesitaba versión genética alguna para ser el hijo de Beba, puede dar cumplida cuenta de que su mamá siempre pasó en Buenos Aires como si no hubiera salido de la calle Quito.

El 5 de noviembre de 1991 le telefoneé pidiéndole que me dictara sus datos civiles, pues los necesitaba para su ficha académica. Me cantó el día de su nacimiento con toda naturalidad. Tomé coraje y le pregunté: ¿Puedo poner Schianni Bidart de Ximénez? Yo sabía que se había reencontrado con Roberto Ximénez, su primer novio, bailarín mexicano a quien había visto yo (y supongo que ella también), por los años cincuenta, bailando en el "Avenida" con la compañía de Pilar López. Todavía no -me respondió-, pero espero que pronto sí, y fue como si el teléfono además de su voz me trajera su sonrisa. No pudo ser, y murió sólita y su alma, de pronto, en una madrugada infausta. Al atardecer de aquel 27 de agosto yo estaba en Morón. Me disponía a hablar sobre La justicia en las letras de los tangos, cuando me trajeron, al mismo tiempo, la noticia de la muerte de Beba y de la de Roberto Goyeneche, a quien casi simultáneamente se le había cortado también el piolín de su barrilete de sueños. Recordé un poema de Rimbaud, “París se repeuple” y lo traduje al revés: Buenos Aires se despuebla.

José Gobello

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BECCAR, Eduardo.

    Nació en 1901, Incursionó en el teatro con la comedia Al marido hay que pegarle. Se vinculó con el tango como autor de letras tales como Titiriteros, Noche callada y otras. Falleció en 1955.

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BEDRUNE, ABEL FRANCISCO

 (4 de junio de 1889 - 12 de julio de 1967) – Bandoneonista, compositor y director.

      Nació en Rosario, donde cumplió parte de su carrera artística. Debutó como músico profesional en 1910 en un bar llamado El Caburé, y así durante muchos años se mantuvo en actuaciones en clubes y en la radio Rosarina L.T.3

     En 1940 se radicó definitivamente en Buenos Aires, actuó con su orquesta en lugares importantes de la Ciudad y fue contratado por L.R.3 Radio Belgrano. Una vez desintegrada la orquesta volvió a Rosario donde prosiguió sus actuaciones en teatros, bailes y radios.

     Fue profesor de bandoneón, destacándose entre sus alumnos Julio Ahumada y Antonio Ríos.

     De su obra como compositor dejó registrados en SADAIC ocho obras: Carne de pecado (con Rene Ruiz), El bordoneo, El diputado y Siempre flor (Instrumentales), Estoy esperando (con José Oliva Nogueira), Flor de milonga (con Emilio Magaldi), Tu desdén (con Santiago Paris), Vladimir (con Oscar Manduca). Sin embargo, en el libro “El tango, el bandoneón y sus intérpretes” (Tomo II), citan más títulos no hallados en SADAIC: La machona –Ranchera- (con José Oliva Noguera), De punta a punta, Don Rodolfo, Don Vicente, El Bordoneo, El Chon – dedicado a su amigo El Chon Eduardo Pereyra-, El Lecherito, El marroco, Hay que reír, Pepito(milonga), Siempre flor y Varieté.

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BEDRUNE, EBE

(27 de junio de 1924 -  8 de enero de 1996) –

Pianista, directora y compositora - Nombre de familia: Ebe Nélida Olga Bedrune. Seudónimos: La Mujer del Tango, La Dama Blanca.

    Después de Paquita Bernardo, fue la otra mujer que dirigió una orquesta y supo descollar en un oficio artístico, reservado exclusivamente para hombres. Ebe Bedrune, falleció un lunes 8 de enero de 1996 a los 71 años de edad, como consecuencia de una neumonía. Había irrumpido con fuerza, talento y vocación en los años 40, cuando era apenas una veinte añera. Por aquellos tiempos se la llegó a conocer como  La mujer tango, y su aparición fue tan fuerte en el espectro arrabalero que hasta llegó a dirigir la orquesta de Juan Carlos Cobián. La particular personalidad de Ebe se logró imponer no solo por sus grandes conocimientos en materia tanguera, sino también por su belleza y su forma de vestir ya que inevitable en sus presentaciones, vestía un Smoking con pantalones. La historia de la incursión en la música de esta popular artista se remonta al año 1944, cuando su padre Abel Bedrune un prestigioso director de orquesta de Rosario, decidió venir a Buenos Aires con su familia. Oriunda de la ciudad de Santa Fe, Ebe empezó a acompañar a su padre, en las distintas presentaciones que solía hacer por radios de la Capital Federal y también en clubes y teatros. Ya conocedora de los secretos del dos por cuatro, en una de esas actuaciones, el padre de Ebe, (Abel Bedrune) enfermó y no pudo salir a escena, la presentación era  en el Teatro Gran Rex, cuyas plateas ya se encontraban repletas de gente. Fue en tales circunstancias que el animador  Lalo Harbin le propuso a la joven, salir a escena y dirigir la orquesta, reemplazando así al director. Ella aceptó el desafío y  fue un éxito. A partir de entonces las ofertas comenzaron a lloverle. Las críticas no pudieron ser mejores y cada vez sus seguidores eran más, aún en una época donde brillaban los grandes como Carlos Di Sarli, Juan D’Arienzo, Aníbal Troilo y otros directores de renombre. Fue la autora de  Muchachita rubia (con Alfredo Cordisco)

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BELTRAN, ROBERTO

(17 de junio de 1916 – 2 de julio de 1971)

Nombre de familia: León Zúcker - Cantor.

 Nacido en el barrio del Abasto, debutó en el café Mitre a los nueve años. Posteriormente actuó en la glorieta La Victoria. En 1939, llevado por Enrique Alessio, debutó con Osvaldo Pugliese en el Moulin Rouge, donde permaneció por espacio de seis meses. Luego estuvo con Juan Caló y más tarde con Tito Ribero. Desde 1944 trabajó tres años con Edgardo Donato, grabando discos y actuando en radio. También fue solista. Debemos recordar que era hermano del actor Marcos

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BELUATTI, PEDRO

Nació el 13 de mayo de 1913. Por largos años fue bandoneonista de la orquesta de Julio De Caro.

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BELLO, LALO

Bailarín profesional, nacido en 1915, En 1943 ganó el concurso de tango canyengue del Luna Park, en pareja con su esposa Delia Hernández. Muchas famosas orquestas lo secundaron en su danza. Aníbal Troilo lo contrató para una gira por diversos países. Es autor de numerosas coreografías.

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BELLOTO, Américo

Violinista nacido en 1913. Trabajó con las orquestas de Carlos Tirigall y de Oscar Ventura. Además, tuvo una audición de música europea por radio Municipal, trabajando con el pianista Locatelli y el violoncelista Russo. Falleció en 1955.

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BELUSI, ALFREDO

(10 de enero de 1924 - 1 de enero de 2001) –

Nombre de familia: Alfredo Beluschi – Cantor.

    Nació en la localidad de Los Quirquinchos, Provincia de Santa Fe.

Se inició como vocalista a los diez y siete años en el conjunto de Leónidas Montero, que dirigía el Cuarteto Los Ases, en el Club Social “Zona Sur” de Rosario. Integró además en su provincia natal las orquestas de Raúl Bianchi, durante siete años, recorriendo localidades de la Provincia de Santa Fe.  Pasó más tarde a ser cantor de la orquesta más importante de Rosario, la de José Sala, con éste último comenzó su labor en el disco grabando para el sello discográfico local “Trio” el tango Prohibido, de Sucher y Bahr en el año 1953, y dejando además cerca de doce temas registrados para la misma discográfica.

El éxito logrado por Sala-Belusi fue muy grande y en 1954 fueron contratados para trabajar en Buenos Aires. La Orquesta debutó en el mítico “Tango Bar” de la Avenida Corrientes, y también por L.R.3 Radio Belgrano en la legendaria audición de Jabón Federal, y por canal 7 de televisión. De inmediato fueron contratados por la grabadora CBS, registrando su primer disco, el tango, Una Canción, de Anibal Troilo y Cátulo Castillo, al que siguieron otros éxitos más.

Escuchar a Belusi con Sala no encontraremos al Belusi de Basso o Pugliese, sino a un cantor más melódico que con el tiempo se fue transformando en un vocalista con garra y reciedumbre.

    En 1956 se incorpora a la orquesta de José Basso, debutando en L.R.3 Radio Belgrano el 10 de junio en horario central de radio (veinte horas) en aquellos años. Llega al disco el 27 de agosto de 1957 con el tango De Puro Curda, de Carlos Olmedo y Abel Aznar, dejando un total de once registros grabados en esta orquesta, siendo esta su primera etapa con Basso, culminando la misma el 26 de abril de 1960 con el tango No tengo la culpa, de Carlos Olmedo y Arturo De La Torre. La segunda etapa se cumplió entre 1964 a 1967, teniendo como pareja vocal a Héctor De Rosas y Carlos Rossi, con esta orquesta viajó a Japón.

Su mayor éxito lo logra en la orquesta de Osvaldo Pugliese con quien comenzó a grabar el 20 de octubre de 1960, registrando Con voz rebelde, tango de Eduardo Corti y Carlos Zein, entre estos registros grabó seis temas a dúo con Jorge Maciel. En 1969 con el acompañamiento de Héctor Stamponi debutó como solista en Caño 14. Además grabó con Osvaldo Requena  y Jorge Dragone e hizo algunas apariciones por TV. También actuó en el reordado local nocturno El Rincón de los Artistas, ubicado en Alvarez Jonte y Boyacá. Fue siempre un cantor de condición recia, su figura y su voz le daban de fuerza varonil la que siempre lo caracterizó.

    Alfredo Belusi, un cantor muy poco recordado, hoy quiero dejarles esa importante obra casi completa de toda su discografía.

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BENAROS, LÉON

    Periodista nacido en 1915. Se destacó como un estudioso e investigador de la música popular. Con el seudónimo de Ernesto Segovia firmó diversas notas sobre nuestro tango. Fue redactor de distintas publicaciones dedicadas a la música popular.

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BEN MOLAR (Mauricio Brenner).

      Editor y productor musical, nacido el 3 de octubre de 1915. Empleado en la casa Fermata en 1942, llegó a ser gerente de la empresa. Esto le permitió difundir un vasto repertorio de música popular. Su misión más loable fue la concreción del álbum 14 con el tango, en el cual intervinieron igual número de artistas, músicos y poetas. Además produjo los 14 de Julio De Caro. Gracias a su iniciativa, la Municipalidad instituyó en 1971 el Día Nacional del Tango, que se celebra el 11 de diciembre.

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 BERA, JUAN CARLOS

    Bandoneonista de primera línea de la orquesta de José Basso. En muchos temas se destaca por su capacidad corno solista, cosa que se puede certificar escuchando placas como Guardia vieja  Once y uno y Amurado. Es autor, además, de temas como ABC del tango. Tu infierno y Cuando muere el corazón, entre otros.

“Fue uno de los más importantes bandoneonistas de la generación del cincuenta. Prácticamente, la mayor parte de su carrera la cumplió, con rango de primer bandoneón solista, en la orquesta de José Basso. En esa agrupación se distinguió por su fraseo afiligranado, su seguridad y su depurado sonido. Su bandoneón se destaca en los solos de los tangos: “GUARDIA VIEJA”, ‘DON JUAN", “VIEJA AMIGA”, “AMURADO' “11y1” y otros. En el año mil novecientos sesenta, compuso con Omar Murtagh un dúo de bandoneón y contrabajo para registrar discos en el sello “BEMOL” con la original denominación de “LA ORQUESTA TIPICA MAS CHICA DEL MUNDO”. En otra instancia de su carrera dirigió las orquestas para Silvia del Río y María Graña.   

En el año mil novecientos setenta y cuatro integró un trío con el pianista Jorge Dragone y el contrabajista Enrique Marcheto para intervenir en el programa de televisi6n “DE TANGO SOMOS”. Como todo buen tanguero se presentó en Japón. Compuso los tangos “A.B.C.DEL TANGO”, “TU INFIERNO”, “CUANDO MUERE EL CORAZON" y otros...

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BERGAMINO, Juan

Guitarrista de la guardia vieja, autor del famoso tango Joaquina, dedicado a la china milonguera Joaquina Marán.

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BELLINGHIERI, OSVALDO

 (20 de febrero de 1929- 8 de febrero de 2015 –

 Pianista, director y compositor. Nombre de familia: Osvaldo David Bellingieri

     Comenzó su labor profesional como pianista en la orquesta del cantor Héctor Mauré, dirigida por Alberto Cima. Con el correr de los años se fue incorporando a otras agrupaciones de importancia como las de Domingo Federico, Joaquín Do Reyes, Héctor Varela y muchos directores más. Contaba con solo 17 años de edad, cuando su padre le permitió viajar por un mes y se quedó por más de tres años, recorrió varios países de Centroamérica llegando hasta Cuba donde estuvo radicado un año.

A su vuelta a Buenos Aires, se vincula con Miguel Caló realizando una gira por algunos países de medio oriente.  Se encontraba de paso por Bolivia, interpretando música tropical junto a Dante Leone, cuando Aníbal Troilo le envía una solicitud de que retorne a Buenos Aires para incorporarse a su orquesta, era el año 1957.  Junto a Pichuco se mantuvo durante once años desvinculándose en 1968. En forma paralela a sus actuaciones y grabaciones con Pichuco, integró diversos conjuntos, “El Trío Los Modernos” y “Los Notables del Tango”, en esta oportunidad junto a Leopoldo Federico, Leo Lipesker y Omar Murtagh. Llegando a grabar con ambos conjuntos. También fue director de la orquesta de Libertad Lamarque durante 1965.  Para esos años se vincula a Ernesto Baffa y dos años más tarde forman la afamada orquesta Baffa – Berlinghieri, participando como vocalista Roberto Goyeneche. También fue pianista de las orquestas de Héctor Stamponi y Atilio Stampone. Vuelve a unirse a Leopoldo Federico y el contrabajista Fernando Cabarcos, para formar un trío que grabó para el sello Víctor, en 1972, el conjunto se denominaba “Tango por tres” En 1975 se desempeñó como director musical de la cantante española Nati Mistral, realizando giras e incluso llegando a actuar en Japón. Durante ocho años participó del espectáculo “Tango Argentino”, protagonizando excelentes giras por varios países del mundo. En 1989, al frente de su propia orquesta participó en la edición de un Cd, álbum al que denominaron “Identificación”. En junio de 2000 se publicó otro de sus álbumes titulado “Sueño querido”, grabado entre 1972 y 1973 para el sello Music Hall, obra que contiene títulos como: “Los mareados”, “Margarita de Agosto”, “Pisciano”, por nombrar algunos.

De su obra de compositor recordamos los temas “Che Discepolín”, “A mis viejos”, “Pisciano”, “Ritual”, “Tamar”, entre otras más. Bellinghieri siempre se mantuvo activo trabajando en distintos escenarios de la Ciudad de Buenos Aires. Pese a que en 2011 tuvo graves problemas de salud, a raíz de una neumonía contraída, el maestro Bellinghieri siguió activo.

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BERMUDEZ, ALFREDO

     Vocalista de varias orquestas, registró en el disco distintas versiones con la agrupación de Pedro Laurenz. También cantó con Horacio Salgan y el sexteto de Juan Carlos Howard, entre otros.

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BERMUDEZ, CARLOS

(7 de junio de 1918 – 23 de julio de 1993) – Cantor.

    Cantó por primera vez como profesional en una orquesta de barrio, la de Juan Bava con esta agrupación llegó por primera vez al disco grabando la marcha del club Atlanta. Tiempo más tarde cantó en la orquesta de Alberto Nery y luego pasó a la orquesta de Pedro Laurenz, se inició el 26 de abril de 1944 y finalizó su actuación en la misma en diciembre del mismo año. Fue el reemplazante de Alberto Podestá. Tras dar una prueba frente al director en la casa del autor José Rótulo, Bermúdez quedó incorporado a la misma. Sus primeras grabaciones fueron “Llueve otra vez” y “Más solo que nunca” registros del 26 de abril de 1944. Actuaron por Radio L.R.3 Radio Belgrano, los sábados y domingos hacían bailes y también en distintos cabarés, fue un año de mucha labor para Bermúdez. En el mes de julio de 1944 se incorporó como pareja vocal Jorge Linares, con quien dejó un hermoso vals grabado a dúo “Mendocina”. Fue cantor de Horacio Salgan, pero sus actuaciones solo se limitaron a audiciones de radio y en el mítico “Tango Bar” ya que nunca llegó al disco con esta orquesta. Viajó a Colombia junto al conjunto “Los Cantores del Valle”, que también integraba Edmundo Rivero.

También fue vocalista de la orquesta de Pedro Maffia.

Con el sexteto de Juan Carlos Howard llegó a grabar seis discos, Realizó giras por Chile, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador donde llegó a grabar un disco larga duración con artistas locales. En sus últimos tiempos como cantor lo hizo en “El Viejo Almacén”.

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BERNARDO, PAQUITA 

 (1 de mayo de 1900 - 14 de abril de 1925) - Bandoneonista - Directora y Compositora. Nombre de familia: Francisca Cruz Bernardo

    Fue una mujer que tocó el bandoneón cuando el tango era solo para hombres, y que encima la veían mal. A los quince años de edad había comenzado a estudiar piano en el Conservatorio de Catalina Torres. El primer bandoneón que tocó era el de José Servidio, quien le permitió acceder al mismo, a partir de ese momento este instrumento la cautivó tanto que dejó truncos sus estudios de piano para dedicarse por entero al bandoneón. Pasa así a estudiar con Pedro Maffia, y en pocos años ya tenía la capacidad necesaria como para dirigir un conjunto. Y es así, que aunque siendo mujer, forma una orquesta por la que pasaron figuras como José Martínez, Carlos VG. Flores, Francisco de Caro y hasta el mismo Osvaldo Pugliese. La base rítmica de la orquesta estaba a cargo de su hermano Arturo Bernardo, quien tocaba la batería. Fue una renovadora del tango.  Su inició como directora lo hizo en el café Domínguez, contando los memoriosos de aquellos años que era tal la afluencia de público que hubo que cortar el tránsito sobre la calle Corrientes. Formaban esta agrupación: Elvino Vardaro y Alcides Palavecino – violines -, Osvaldo Pugliese – piano – Miguel Loduca – flauta – y su hermano Bernardo en batería. No pudo acceder a entrar en una sala de grabación, debido a que algunos directores de orquesta se opusieron al hecho de hacerlo en Odeón, pues tenían miedo a que la joven bandoneonista tuviera éxito y opacara así a sus orquestas. En cambio Gardel hizo versificar dos de sus tangos y los grabó, se trató de los tangos, La Luciérnaga y La Enmascarada. También se cuenta que El Morocho le habría cantado su vals, Villa Crespo. Como compositora dejó los siguientes temas además de las ya nombrados: Floreal – tango – también otro vals, al que tituló Cerro Divino y dos pasodobles: La maja y Dejadme solo. Falleció cuando apenas tenía 24 años.

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BERNASCONI, NORBERTO

Nacido en Lanús en 1912, comenzó el aprendizaje del violín, junto con su hermana Amelia, perfeccionándose con el maestro Luis Gianneo. Su incursión en el tango fue con los conjunto de Ernesto de la Cruz, Roberto Zerrillo, Julio De Caro y Juan Canaro, entre otros. Con Osvaldo Pugliese integró la orquesta que viajó a la URSS, China y Japón.

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BERON, ADOLFO

(21 de diciembre de 1915 - 7 de noviembre de 1982) – Guitarrista y compositor- Nombre de familia: Adolfo Manuel Berón

    Nacido en la Ciudad de Zarate, Provincia de Buenos Aires, perteneció a una familia de artistas de conocida y prolongada trayectoria.   Fue el mayor de los hermanos Berón.  Elba y Rosa Berón, (ambas cancionistas) y de los cantores Raúl y José. Aprendió a tocar la guitarra bajo la tutela de su padre – Don Manuel-, quien además les enseño a todos los hermanos

 En sus comienzos animó fiestas familiares, bailes y lugares diversos de su ciudad. A partir de 1936, ya radicada toda la familia en Buenos Aires fue quien acompañó a sus hermanos, presentándose por L.R.3, Radio Belgrano. Posteriormente lo hizo con importantes cantores y cancionistas, también integró un dúo con el cantor Oscar Ferrari, hasta que formó su propio conjunto integrado por tres guitarras y un contrabajo alcanzando gran notoriedad en la década de los años cincuenta. A merced de sus cualidades artísticas, Adolfo Berón fue bautizado como: La Guitarra del Tango, llegando a la cima de su popularidad en la década del cincuenta.

    En 1967 inauguró un local en Mar Del Plata donde actuaron importantes figuras del tango. Grabó más de veinte discos larga duración para importantes discográficas nacionales. También para esos mismos años le fue entregado su Primer Disco de Oro, su última grabación se produjo en 1982.

Como compositor dejó registrados en SADAIC:

Cachirleando – con Enrique Uzal-, Acércate hija mía y Un tango para mi pueblo – con Vicente De Marco y Nicolás Severo Gerardi-, Bendito amor, Estrellita feliz – Cuatro notas a Gardel -con Vicente De Marco-. Beroniando, Marcado está mi destino, Pa que chamuyen y Tu olvido– los cuatro de su autoría-, Como el coyuyo – con Andrés Chinarro. Paciencia, será otra vez – con Carlos Ribeiro – Plegaria de un querer – con Mario Canaro y Maria Luisa Radonde – Mi Lazo – con Julio Boccazzi-

Adolfo Berón falleció en 1982 a raíz de un accidente de tránsito.

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BERON, ELBA

(31 de diciembre de 1930 – 5 de marzo de 1994) – Cancionista.

          Provenía de una familia de músicos, su padre era cantor, compositor y guitarrista y les inculcó el arte a todos sus hijos quienes aprendieron desde la niñez. Resultado de ello, fue que todos los hijos se consagraron y con el tiempo se destacarían en la música criolla y luego el tango. Adolfo, José, Raúl, Elba y Rosa, debutó en la radio, en 1943, junto a su hermana Rosa, fue en la matinée de Juan Manuel, y allí interpretaban canciones criollas, milongas, y valses. Elba tenía una coloratura de voz parecida a la de sus hermanos Raúl y José. Tenía un fraseo muy personal. Rosa, aportaba al dúo una voz más aguda, logrando un perfeccionamiento que fue la clave del éxito que mantuvieron durante diez años tras actuaciones en radio y grabaciones. Corría una época, entre 1945 y 1955, en la que la música nacional se encontraba defendida y estimulada a través de una Ley de Difusión, que exigía que el 50% de la música difundida en radios, en espectáculos, confiterías etc. debía de ser música nacional. Además, se implementó el número vivo en las funciones cinematográficas. Actuaron en importantes radios y confiterías bailables. En 1956, el dúo se disuelve, debido a que Rosa contrajo matrimonio con un jugador del club San Lorenzo de Almagro, Roberto Resquín, de modo que, al ser contratado por un club colombiano, esto obligó al matrimonio a trasladarse. A partir de ese momento Elba continuó su carrera como solista, pero definida hacia el tango. En 1960 participó en la comedia musical de Enrique Santos Discépolo, Caramelos Surtidos, donde cantó el tango Y a mí que, de Troilo y Catulo Castillo, quien además era director de la misma. Finalizada la temporada teatral, fue contratada por Aníbal Troilo, reemplazando al cantor Ángel Cárdenas, siendo la primera mujer que participó como cancionista en esta importante orquesta, colaborando en la misma desde febrero de 1961 a noviembre de 1963. Dejó grabados cuatro discos, el primero: Y a mí que, después Desencuentro de Cátulo y Troilo. Luego una milonga que llevaba música de su hermano -Adolfo Manuel Berón y letra de Orlando Uzal-, Cachirleando, se titulaba y el último registro fue Coplas, de Troilo y Martínez Alba, donde se lució haciendo un dúo memorable con El Polaco Goyeneche. Tras un corto período de inactividad de Pichuco, Elba comenzó a cantar como solista, hasta 1977, en ese año vuelve a unirse a su hermana Rosa e inauguran un local llamado La casa de las hermanas Berón, ubicado en el barrio de San Telmo, siendo su director, Paquito, hijo de Elba, que era pianista, arreglador y compositor. Trabajaron en televisión. Durante los años 70 Elba grabó un disco larga duración con la dirección de Miguel Nijensohn, titulado Tangos Reos. También las hermanas Berón, tuvieron su tanguería en Mar del Plata.

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BERON, JOSÉ

(22 de noviembre de 1918 – 26 de abril de 1976) - Cantor y guitarrista

          Al igual que sus hermanos pertenece a una destacada familia de cantores y músicos. Nació como todos ellos en la localidad Bonaerense de Zárate.

Aprendió a tocar la guitarra al igual que sus hermanos, bajo la enseñanza de su padre (Don Manuel). Se inició con su hermano Raúl, actuando en un cabaret de Montevideo y en Radio CX14 Radio El Espectador. Se desempeñó junto a su hermano Raúl en una emisora de radio ya desaparecida L.R.6 Broadcasting La Nación, emisora que a partir de 1929 pasó a llamarse Radio Mitre. Pasaron también por L.R.3 Radio Belgrano, Radio Nacional y L.S.4 Radio Porteña.

En 1941 el dúo de hermanos se interrumpe debido a que Raúl fuera convocado por Miguel Caló, mientras tanto José continuaba su carrera como solista.

En 1943 se integra a la orquesta de Emilio Orlando debutando en el popular programa Ronda de Ases que se transmitía por L.R.1 Radio El Mundo, manteniéndose junto a este director hasta 1945, para pasar a una nueva etapa como solista realizando giras por el interior del país y en el Uruguay.

En 1947 volvió a cantar antes los micrófonos de Radio Mitre y también fue convocado por Roberto Caló. Luego de otra etapa como solista en 1959 vuelve a ser contratado por una orquesta, la de Enrique Alessio, con quien llega al disco. En 1960 pasó por la orquesta de Eduardo Rovira con quien grabó solamente un tema.

Actuó también como solista con acompañamiento de piano y guitarra, grabando para el sello Music Hall un disco larga duración de doce surcos titulado Tango y Criollismo.

En 1970 finalizó su carrera artística radicándose en la Ciudad de Rosario.

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BERON MANUEL

(Guitarrista – Cantor – Compositor)

          Este músico era el padre de los tan famosos hermanos Raúl, Adolfo, José, Rosa y Elba. Reconocidos cantores y guitarristas durante los años 40.

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BERON, RAUL

(30 de marzo de 1920 – 28 de junio de 1982.) – Cantor.

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BIAGI, RODOLFO

(14 de marzo de 1906 – 24 de setiembre de 1969) – Pianista, director y compositor. Nombre de familia: Rodolfo Alberto Biagi.

     Logró un estilo y una personalidad propia, basado en una modalidad muy simple, llegando a lograr una fama y un mérito excepcional. Nació en el barrio de San Telmo. Al finalizar la escuela primaria comenzó sus estudios musicales. Sus padres deseaban que obtenga un profesorado y que ingresara a la Escuela Normal Profesores Mariano Acosta, pero Rodolfo soñaba con ser músico y lo tuvieron que inscribir en el conservatorio La Prensa, descubriendo allí su verdadera pasión por el piano. A los trece años sin que sus progenitores lo supieran, debutó como pianista poniéndole fondo musical a las películas mudas en un cine de barrio, cierta noche, concurrió  el director Juan Maglio (Pacho), quien quedó asombrado como tocaba el joven de solo quince años de edad, incorporándolo de inmediato a su orquesta. Tras foguearse con Pacho, pasa a la orquesta del bandoneonista Miguel Orlando, quien actuaba en el Maipú Pigalle. Una noche del año 1930, José Razzano le propone acompañar a Gardel en algunas  grabaciones. El 1 de abril de ese año, junto al violinista Antonio Rodio, y las guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol, grabando para el sello "Odeón". Los temas registrados fueron: “Viejo Smoking”, “Buenos Aires” y “Aquellas farras”, el fox trot “Yo seré para ti, tú serás para mi” y el vals “Aromas del Cairo”. Asombrado por la calidad del pianista, Gardel lo invita a una gira por España, pero Biagi no aceptó. Pasa a integrar entonces la orquesta de Juan Bautista Guido, (músico a quién se lo conoció por el apodo de El Lecherito),  más tarde a la de Juan Canaro, con quien realizó una gira por  Brasil. Biagi era habitual concurrente al Chantecler, desaparecido cabaret donde tocaba su amigo Juan D’ Arienzo, quien tenía como pianista a Lidio Fasoli, músico que había echado fama por que siempre llegaba tarde a su trabajo, fue en ese momento en que D´Arienzo le propuso a Biagi, ingresar a su orquesta. El debut se produjo en 1935 y es allí donde comenzaría el pianista a delinear con sus mechados nerviosos y rítmicos marcando en forma definitiva el compás de esta orquesta, consagrándola de tal manera, que D´Arienzo, quedó caracterizado con este estilo por el resto de su carrera, logrando así que los pianistas que le sucedieron, seguirían de igual manera la forma de ejecución. La orquesta de Juan D’Arienzo se presentaba en el Cabaret Chantecler y en Radio El Mundo, hacía bailes y giras,  con esta agrupación Biagi, grabo 71 registros.  En 1938, se separa del Rey del Compás para formar su propia orquesta, debutando el 1º de setiembre en el Cabaret Marabú, sus interpretaciones siempre fueron con obras tradicionales del tango, centralizando el interés del público hacia el baile. Como muchos directores tuvo su apodo y a Biagi le correspondió  el de "Manos brujas", fondo que ejecutaba el director en sus presentaciones por la radio. Su primer cantor fue Teófilo Ibáñez, luego lo sucedieron  Andrés Falgás, Jorge Ortiz, Alberto Lago, Alberto Amor,  Carlos Acuña, Carlos Saavedra, Carlos Heredia, Carlos Almagro y Hugo Duval, quien permaneció en la orquesta hasta su disolución, junto a Jorge Ortiz. Al respecto es de observar que en esta orquesta nunca actuó una mujer como  cancionista. En 1942 realizó una gira por Chile con un notable éxito.

A comienzos de 1950, fue la primer orquesta en presentarse en el recientemente inaugurado Canal 7 de televisión, y muchos años después lograría un rotundo éxito por Canal 13 en un programa llamado “Casino Phillips”,  también actuó en el Glostora Tango Club, programa que difundía radio “El Mundo”. Durante 17 años grabó para el sello Odeón, iniciándose el 19 de agosto de 1938,  luego pasó a Columbia y su etapa final la hizo en Music Hall, dejando un total de 186 registros en toda su carrera como director.  Su obra autoral no fue muy extensa, pero lo poco que realizó fue muy popular: dejó un instrumental, “Cruz diablo”, grabándolo en solo de piano. En colaboración con Juan Carlos Thorry, escribieron “Indiferencia” Con Carlos Bahr, colaboró en los valses, “Amor y vals”,  “Como en un cuento” y el tango “Humillación”. Con Francisco Gorrindo produjeron dos tangos: “Gólgota” y “Magdala”. Junto a Homero Manzi, el tango “Por tener un Corazón”.  Y las milongas “Campo afuera” y “Por la huella”, con Rodolfo Sciamarella. No habrá sido un profesor, como deseaban sus padres, pero fue un verdadero maestro, Rodolfo Biagi, un músico con todas las de la ley a quién recordamos hoy con estas grabaciones instrumentales de su orquesta, agregando además dos solos de piano que dejó grabados para el año 1927.

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BONAVENA, ANTONIO

(14 marzo 1896 - 22 julio 1960) - Bandoneonista, director y compositor

    Fue un compositor prolífico y abarcó muchos géneros y ritmos musicales: tangos, valses, milongas, foxtrots, shimmys, tarantelas, pasodobles, rancheras, chacareras y polcas. Su agrupación no tenía un estilo muy marcado, que pudiera distinguirse de otras formaciones de su época, pero podemos enrolarlo dentro del tango tradicional.

Se supo rodear de muy buenos músicos y su orquesta sonaba prolija, con la cadencia de un tango rítmico y bailable.

Fue un excelente bandoneonista, que amaba su instrumento y se dedicó también a su enseñanza.

Nació en San Costantino de Briatico, Italia (región de Calabria). Llegó con su familia a la Argentina a la edad de 11 años y siendo adolescente comenzó a estudiar el bandoneón.

Su hermano Vicente fue el padre del famoso campeón argentino de peso pesado Oscar Bonavena (Ringo).

Comenzó su tarea profesional en 1925, en la recién inaugurada Radio Prieto, acompañando a los cantores y cancionistas del elenco de la emisora.Al mismo tiempo integraba diversos conjuntos, hasta que formó su orquesta en 1926. Con ella actuaba en Radio Argentina y también en la emisora La Voz del Aire.Dos años más tarde se vincula al sello Electra registrando, entre 1928 y 1929, 16 temas con un conjunto denominado Trío Regional, que interpretaba un repertorio de rancheras, foxtrots, valses y un solo tango, “Nicanora”.

En 1928, registra con su orquesta cinco temas (ningún tango) acompañando al cantor solista Carlos Viván (dos temas) y a la cancionista Mary White (tres temas).En 1930 cambia de sello grabador pasando a Columbia. En él, entre 1930 y 1932, graba con su orquesta 72 temas.

En estas grabaciones integraban su orquesta los bandoneonistas Federico Scorticati, Gabriel Clausi y Vicente Sipulla; los violinistas Octavio Scaglione, José Fiocco, Antonio Buglione y Ángel Milito; el piano de José Tinelli y el contrabajista Francisco De Lorenzo. Como estribillistas actuaban Antonio Rodríguez Lesende, Antonio Buglione y Jorge Omar. En algunas ocasiones participaron también,Joaquín Mora y Alberto Cima, en bandoneones, los violinistas Antonio Rodio y Cayetano Puglisi y los pianistas Lalo Scalise y Orestes Cúfaro.

Entre 1932 y 1934, fue contratado para actuar amenizando las veladas del Casino de la ciudad de Mar del Plata.

De regreso a Buenos Aires desarrolló una larga labor en los tradicionales cafés de la calle Corrientes, en los bares nocturnos y cabarets, como Chantecler o Casanova. En uno de ellos, el Petit Salón, durante el año 1938 debutó en su orquesta un nuevo y joven cantor, Roberto Rufino de sólo 16 años.

Por esos años también actuaron en su orquesta el pianista Manuel Sucher, luego el joven José Basso y los cantores Luis Mendoza y Roberto Flores (Chato).

Como compositor produjo “Pájaro ciego”, junto a Lito Bayardo, y los tangos: “Arlette” (letra de Horacio Sanguinetti), “Color de cielo”, “Organito del suburbio” y “Tus cartas” (todos con letra propia), “El gavilán”, “Mala racha [b]”, “Pordiosera”, “Seguí nomás hermano”, “Sigan tomando muchachos” (con Rodolfo Scafidi) y “Virgencita de Luján”.

Los valses: “Cariño que mata”, “Lirio blanco”, “Llanto de madre”, “Martirios del alma” y “Una esperanza”. Los foxtrots: “Francesita [b]” y “Amor de oriente”; los shimmys: “Japonesita” y “Se va el tren”; las rancheras: “Metele que son pasteles [b]”, “La polca de espiante” y las milongas: “El barrio del tambor” y “Pueblera”.

Con esta breve semblanza Todo Tango quiere rescatar un excelente músico, injustamente olvidado.

Todo Tango García Blaya

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BUSTOS, MARIO

(21 de marzo de 1924 – 2 de enero de 1980) – Nombre de familia: Mario Nazareno Álvarez – Cantor.

          Realizaba sus estudios secundarios en el colegio Otto Krause, cuando dos de sus compañeros que después también sobresaldrían como figuras lo instan para que se dedique al canto, ellos eran, León Zuckerman,  y  quien más tarde sería Leoncito Beltrán y Mauricio Borestein, luego el actor Tato Bores.

          Comenzó su carrera como cantor junto a José Canet, quien luego de escucharlo se lo lleva a Domingo Federico, que buscaba un reemplazo por Oscar Larroca, este director lo bautiza como Mario Bustos, pues hasta ese momento había cantado como Mario Escudero. Debuta en radio Splendid el primero de agosto de 1948,  alineado junto a otros dos cantores, Enzo Valentino y Hugo Rocca. Llegó al disco grabando para el sello RCA Victor el 14 de octubre de 1949, registrando el tango, Justo el 31.

En 1950 se retira de esta orquesta, vinculándose a la orquesta de Eduardo Del Piano, haciendo pareja vocal con el cantor Héctor De Rosas. Su primer tango grabado en el sello Pathe con esta orquesta fue Margot, a fines de 1954 se retira de la misma, debido a una afección a sus cuerdas vocales que había descubierto quien fuera su maestro en la orquesta de Federico.

Decide entonces alejarse de la actividad e ingresa al diario La Prensa como corrector de pruebas.  Durante un encuentro con Julio Sosa, este le recomienda ver al Dr. León Elkin, quien lo opera y tras un tiempo de rehabilitación aparece nuevamente en escena como: Mario Bustos y su orquesta dirigida por Osvaldo Piro, con quien comienza a actuar en El Palacio del Baile. También actuaron en otros lugares de la Capital, hasta que fue descubierto por D’ Arienzo, con este director debutó en el Marabú y de inmediato comenzó a grabar para el sello Victor en 1957 manteniendose en la misma hasta noviembre de 1959.

A partir de 1960 fue dirigido por Jorge Dragone, en 1961 por Armando Lacava y en 1963 por Osvaldo Ferri. En 1966 viajo  como artista invitado a Japon con Florindo Sassone dejando también seis temas grabados con este director. Finalmente en 1969 vuelve a la actividad grabando con la orquesta de Osvaldo Requena.

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BUZÓN, MANUEL

 (18 de diciembre de 1904 -14 de julio de 1954) - Pianista - Director y Compositor.

     Destacado pianista, director y compositor. Realizó desde muy joven sus estudios musicales recibiéndose como profesor superior de piano en el año 1924. Comenzó su labor artística ese mismo año  como pianista y cantor en   LOY Radio Nacional.  En 1926, fue nombrado director artístico de la misma, desvinculándose  en 1928. En mayo de 1929, viajó a  España con una numerosa orquesta. Se presentaron en la Exposición Internacional de Barcelona, distintas ciudades y sobre todo en el Palacio de Oriente donde actuó ante los Reyes. En agosto del mismo año  actuaron en el Principal Palace de Barcelona, Teatro Cómico y Radio Barcelona, también (siempre en España), grabó  para la empresa RCA Víctor, bajo la marca La Voz del Amo. Fue para febrero de 1930 tras lograr resonantes éxitos en la madre patria, se embarca nuevamente para Buenos Aires y  en agosto de ese año  debuta con su orquesta en el teatro Rívoli de la calle Triunvirato del barrio de Villa Crespo. Al año siguiente actúa simultáneamente en LR2 Radio Argentina, LS2 Radio Prieto, LR9 Radio Fénix,  pasando de inmediato a Radio El Mundo.  También realizó actuaciones en el Teatro Marconi,  que estaba ubicado en Rivadavia 2230.  En 1932, actuó al frente de su orquesta por  Radio Callao, pionera emisora que con el correr de los años pasó a denominarse Radio Del Plata.  Además, se cuenta como el primer director de orquesta típica que actuó por Radio Municipal, en esa oportunidad tenía como cantor de su orquesta a Oscar Carranza. Entre 1942 y 1943, grabó 16 registros para el sello Odeón con los vocalistas Amadeo Mandarino, que se había incorporado a la orquesta en 1937 y  Osvaldo Moreno que  era su hermano, y para no usar el mismo apellido, tomó el apellido materno. De su obra de compositor se recuerdan sus tangos:  Cancionero, Al cerrar los ojos, Mediodía, Calla Bandoneón, Tarde gris, Bigotito, La serenata de Ayer, y algunas obras más, siendo su  página más difundida  la milonga Mano Brava.  Como dato adicional respecto a la mencionada estación de radio cabe acotar que en 1929 se le cambió la denominación por la de LR3 Radio Nacional y en 1934 pasó a llamarse Radio Belgrano, llegando la misma a ser una de las más importantes del país, hasta que finalmente en 1993 pasó a ser  Radio Libertad




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CANARO, JUAN

(23 de junio de 1892 – San José – Uruguay – 16 de marzo de 1977) – Bandoneonista y compositor

     Al igual que casi todos sus hermanos, nació en San José Uruguay. Comenzó estudiando bandoneón con un instrumento que se había ganado en una rifa, alrededor de 1907 comenzó sus estudios como autodidacto. Sus primeras actuaciones fueron en romerías y lugares no muy populares. En 1913 con su hermano Rafael realizaron una gira por el interior del país, más tarde trabajó con Samuel Castriota. Radicado en Montevideo conoció a Pascual Cardarópoli, el compositor del tango La Sonámbula, quien fue su verdadero maestro ya que le enseñó solfeo, teoría y lectura de música. A partir de ese momento estuvo ya en condiciones de componer y arreglar partituras. Retorna a Buenos Aires en 1916 y trabaja en diversos conjuntos. En 1922 formó su primera orquesta, momento en que deja la orquesta de su hermano Francisco. En 1924 retorna otra vez con Francisco al inaugurarse el Tabarís y es allí donde estrena su famoso tango Ahí va el dulce. En 1930 se aleja en forma definitiva de su hermano para continuar como director solista. En 1931, llega por vez primera al disco como director grabando para el sello Víctor. Un año más tarde mientras actuaba en el Tabarís, deja el bandoneón para ejercer como director de la misma, realizó además giras por  Brasil y Uruguay durante 1935. Actuó también en la recién aparecida LR1 Radio El Mundo, posteriormente forma rubro con el cantor Fernando Díaz. Como lo hacían muchas orquestas por esos años, también le tocó realizar giras, haciendo una por América  la que duró varios meses. En 1954 viajó a Japón, convirtiéndose en la primera orquesta que llegó a esas latitudes, llevaba como cantantes a María de la Fuente y Héctor Insúa, participando también los bailarines  Julia y Lalo Bello. En 1960 vuelve a Japón y cuando retorna a Buenos Aires vuelve a grabar en el año 1963 siendo sus últimos cantores Susy Leiva y Roberto Arrieta. Como compositor dejó algunas obras muy interesantes. El mano brava – dedicado a Minotto Di Cicco –  y otro título que muy pronto se convirtió en popular, Ahí va el dulce.

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CABANO, TITO.

Autor de los tangos Pincelada de puerto, Por que tendré este corazón. Un boliche y Cuarto cualquiera. En Uruguay se desempeñó como cantor.

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CABARCOS, FERNANDO HORACIO

 Nació el 23 de abril de 1923. Profesor de contrabajo y al mismo tiempo notable ejecutante en las orquestas de Francini- Pontier y Armando Pontier. Es autor del tango instrumental Aerotango,

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CABRAL, WALTER

(27 de octubre de 1917) – Nombre de familia: Walter Obdulio Cabral - Cantor.

Se inició siendo un niño cantando en la orquesta de Anselmo Aieta. En el año 1936 fue el primer cantor que grabó en la orquesta de D’Arienzo, en la discográfica RCA Víctor, dejó con esta orquesta un total de cuatro registros  Silueta Porteña (milonga), y los valses Irene, Tu olvido y Un placer. Al separarse de esta orquesta forma un dúo con su hermana Fedora, y tiempo más tarde regresa a la orquesta de Aieta.  Integró también la orquesta de Alfredo Gobbi, formando dúo de cantores con Pablo Lozano, Cabral, nunca llegó al disco con Gobbi. Su debut con el Violín Romántico del Tango, se produjo en 1943 en la boîte Sans Souci. Se retiró de la actividad artística en 1947.

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CACACE, ANTONIO.  

Bandoneonista que actuaba en la década de 1910 con Graciano De Leone en Buenos Aires y en Montevideo. Falleció en 1929.

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CACERES, OLDIMAR

Compositor y bandoneonista

Nació en Uruguay en 1926. Se inició con la orquesta de Láurenz-Casella y al mismo tiempo estudiaba armonía y cursos de orquestación. Actuó durante dos años en Brasil y a la vuelta trabajó corno arreglador del conjunto de Hugo Di Carlo. Debutó con conjunto propio en radio El Espectador de Montevideo en 1953. En 1957 creó el Octeto y posteriormente condujo una orquesta típica dedicada a divulgar los tangos populares de la década del cuarenta con los vocalistas W. Galli y W. Rodríguez. Luego evolucionó hacia las nuevas concepciones gangueras y compuso varios tangos de esa tendencia: Retorna, Tangueando, Barrio Latino, y los tangos milonga Zorro viejo y A primera vista.

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CACOPARDO, JOSE

Violinista del sexteto de José María Rizzuti. Viajó a Europa y en Alemania formó fiarte de la orquesta de Vicente Gorrese. Luego, en una gira que abarcó del Báltico al Mediterráneo, actuó Con Bernardo Alemany.  En Buenos Aires creó orquesta propia con la que acompañó a numerosos cantantes.

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CADENERO

Expresión popular que designa al músico de orquesta típica capaz die arrastrar a los demás, hacia su estilo, debido a su capacidad.

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CADICAMO, ENRIQUE

(15 de  julio de 1900 – 3 de diciembre de 1999) – Compositor- autor- poeta- escritor- Nombre de familia: Enrique Domingo Cadicamo – Seudonimos: Rosendo Luna – Yino Luzzi.

       Figura fundamental de la evolución literaria del tango, quien dejo registrados en SADAIC 526 temas en distintos géneros que concordaron con la corriente arrancada por Celedonio Esteban Flores con títulos como “Madame Ivonne”, “Muñeca brava”, “Pompas” o “Che pausa oí”. Identificado con todos los personajes o situaciones porteñas su obra incluye al cabaret con “Dolor milonguero”, el barrio con “Boedo y San Juan”, por el apartado arrabal con “Otros tiempos y otros hombres” y también con personajes del 900 que ya pasaron a ser solo recuerdos y ya no quedan como “El Cuarteador”, “La barranca” y “Shusheta” (Joven vestido a la moda, elegante).

No hablar solo de sus letra, ya que también se destacó como compositor firmando como Rosendo Luna en títulos como “Boedo y San Juan”,”Palais de Glace”, “Por las calles de la vida”, “Tres amigos”, “Mientras gime un bandoneón”, “El trompito”, “Llora vida mía” y “Tango gris”. Tambien en su obra poética se identificó como Dino Luzzi.

El cine también tiene incluido a Cadicamo como director en “Virgencita de Pompeya” y “Noches Cariocas”.

Escribió junto a grandes directores como Juan Carlos Cobian “A pan y agua”, “Nostalgias”, “Los mareados”, “Niebla del “Riachuelo” y “El motivo”. Tambien colaboro con Osmar Maderna, Osvaldo Pugliese y Ángel D`Agostino entre otros.

 

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CAFE CONCERT

Café que funcionó en la tradicional esquina de Suárez y Necochea en el barrio de La Boca. Entre los tangos que ahí se interpretaban mencionaremos El porteñito de Villoldo por la gran popularidad que alcanzó.

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CAFE DE  LOS ANGELITOS.

A pesar de que, en sus primeros tiempos., en su salón nunca actuó una orquesta de tango ni desfilaron intérpretes, se hizo famoso por la cantidad de artistas de este género que lo frecuentó por las noches. De allí, su nombre: los' "Angelitos" se refiere a los "nenes" que paraban allí. Carlos Gardel y Gabino Ezeiza y otras notables figuras ligadas al tango y al espectáculo solían permanecer durante largas veladas en este sitio. Cátulo Castillo le dedicó un tango con música de José Razzano.

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CAFE EDÉN.

 Porteño café de La Boca (Suárez y Necochea) de la primera década del siglo XX. En él actuaron los hermanos Vicente y Domingo Greco.

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CAFE   EL  CABURE.  

Estaba ubicado en la esquina de Entre Ríos y Cochabamba. En él actuaron Arturo Bersstein (el alemán), Ricardo González, "Mochila”, Luis Bossi, Arturo Severino y otras celebridades de la época.

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CAFE GARIBOTO.

Popular café de antaño que frecuentaban Canaro, Greco, Maglio, etc. Estaba ubicado en San Luis y Pueyrredón. Enrique Cadícamo Le dedicó su inspiración en algunos de sus poemas.

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CAFRE, MIGUEL

Cantor y autor de la guardia vieja. Como intérprete se presentó con su esposa con el nombre de Los Cafre. Como letrista, se impuso con Tabernero. También hizo, entre otras cosas. Traición,

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CALABRO, ALFREDO VICENTE

19 de noviembre de 1911 - 5 de julio de 1977.)  Bandoneonista - Director y Compositor.

Se contó entre los músicos que  animaron la generación del cuarenta. Comenzó como   profesional aproximadamente en 1927, compartiendo cartel con otros jóvenes valores tales como Alfredo Gobbi y Orlando Goñi, haciendo sus actuaciones en la confitería Metropólitan. Más tarde integró la orquesta de Anselmo Aieta y tiempo después la de Cayetano Puglisi en sus actuaciones por radio Fénix. Entre otras orquestas, se recuerda su paso por la de Fresedo, Nobile y D´Agostino. En 1937 ingresó como primer bandoneón en la orquesta de Osvaldo Pugliese, en las actuaciones que hacía esta agrupación en el café Germinal. Junto a Demare y Vardaro actuó por radio Belgrano. Viajó al exterior con la orquesta de Juan Canaro y en 1943 formó la propia para actuar por radio Mitre, con el aporte vocal del Héctor de la Fuente. En 1949 compartió la dirección de su orquesta junto al cantor Enrique Campos, con este conjunto dejó grabaciones para el sello Sondor, siempre dentro de un esquema muy parecido al de Alfredo Gobbi y Osvaldo Pugliese. Fue compositor de los tangos: Tiene razón amigazo, Vos haces lo que querés, Decime y Corrientes y Maipú. 

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CALDARA, JORGE

(17 de setiembre de 1924 – 24 de agosto de 1967) Bandoneonista – Director y Compositor.

Fue un ejecutante de mucha sensibilidad y además un brillante compositor. Había nacido en el barrio de Abasto pero siendo muy niño toda la familia  se muda al barrio de La Paternal.  Comenzó sus estudios de piano pero más tarde a propuesta de su padre lo convence para cambiar por el bandoneón. Se inicia en el estudio de este instrumento en su barrio, bajo la tutela de un profesor del mismo barrio de La Paternal. Contaba con solo 14 años cuando ya había adquirido suficientes conocimientos y allí nomás ingresa a la orquesta del Cieguito Tarantini, quien actuaba en el café El Nacional de la calle Corrientes, pero lamentablemente Jorge no estaba preparado para actuar en una orquesta, abandonando esta empresa y comenzando a  perfeccionarse reinicia sus estudios de bandoneón teniendo como maestros  de Minotto Di Cicco, Carlos Marcucci y después a Félix Lipesker.  Merced a los esfuerzos con el estudio, emprende la idea de crear un conjunto barrial, forma entonces, la “Orquesta Juvenil de Buenos Aires”, estaba integrada por los mismos compañeros de estudio iniciando así una nueva etapa como músico profesional y al frente de su propio conjunto consiguen trabajo en el Café Germinal de la calle Corrientes, los días los martes en reemplazo de Aníbal Troilo.  Con el tiempo los músicos de fueron abriendo y Caldara no tuvo otra alternativa que buscar orquesta. Ingresa así a la “Típica Los Mendocinos”, que dirigía Francisco Lauro. Para 1939, pasa a integrar la típica de Alberto Pugliese y en 1944  a la  de Emilio Orlando como segundo bandoneón. Fue también integrante de la orquesta de Osvaldo Pugliese, estuvo en esta orquesta por más de diez años, durante los cuales se destacó como compositor. Pugliese le estrena y graba sus tangos “Patético” (1948), “Pastoral” (1950) y “Por pecadora” (1952). Fue para esos años y debido a la admiración y respeto que tenía por el maestro director que Caldara le dedica el tango "Puglieseando”.  Después de más de diez años en esta orquesta se retira de la misma en  1954, año en que se traslada a Japón junto a su familia, radicándose en Tokio, y por intermediación de la cancionista Rango Fujisawa, que lo había invitado a realizar tal empresa.  Emprende allí una nueva etapa como bandoneonista, formando una orquesta integrada toda por músicos japoneses  debutando en la misma ciudad. Sus actuaciones comenzaron a difundirse a través de las emisoras de radio: Nipón, Binza y N.K.H, llegando también a actuar en televisión. En Japón, llegó al disco solo en dos oportunidades dejando registrados dos tangos instrumentales: “Lorenzo” y “Jueves”. La permanencia de Caldara en Japón duró un año, retornando al país en 1955, año en que forma su primera orquesta. La misma comenzó de inmediato a actuar por las radios “El Mundo” y “Splendid” y además a grabar para el sello Odeón, contaba la misma con muy buenos ejecutantes y además contó con importantes cantantes: Raúl Ledesma, Carlos Montalvo, Horacio Dugan y Miguel Martino. Mientras tanto y en forma paralela a su orquesta, integró el cuarteto, “Estrellas de Buenos Aires”, lo formaban; Hugo Baralis (violín), Armando Cupo (piano) y Quicho Díaz (contrabajo). Con este cuarteto hizo giras por América y grabó discos para Odeón.  Para los años sesenta formó una orquesta en sociedad con los cantores Ricardo Ruiz y Rodolfo Lesica, llegando a grabar un disco simple. De su obra autoral se destacan los instrumentales: "Bamba", dedicado a su hija, "Papilino", dedicado a su hijo, "Tango 05", dedicado a la Fuerza Aérea Argentina, "Mi bandoneón y yo", "Cuando habla el bandoneón", ambos en colaboración con Luís Stazo, "Sentido", en colaboración con Daniel Lomuto, "Con T de Troilo", "Patético", "Pastoral", "Puglieseando" y "Patriarca". Entre los tangos cantados: "Gorrión de barrio", su primer tango, "Muchachita de barrio" con letra de Mario Soto, "Solo, Dios, vos y yo", dedicado a su esposa, con letra de Rodolfo Aiello, "Estés en donde estés" letra de Martínez, "Pasional", su obra más popular, "Por pecadora" y "Profundamente", los tres con versos de Mario Soto, "No ves que nos queremos", con Abel Aznar y "Paternal", con Norberto Samonta.

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CALDARELLA, JUAN

(15 de mayo de 1891- Sicilia, Italia – 20 de marzo de 1978) – Guitarrista y compositor.

          Caldarella fue el autor de dos famosos tangos: Canaro en París y Seguime si podés, colaborando con los hermanos Scarpino.  Se inició como guitarrista y cantor en un programa de radio muy famoso por los años 30, “Chispazos de tradición”. Durante 1957 junto al violinista Hernán Oliva, el baterista Sormani y el cantor Héctor Juncal, formaron un conjunto al que llamaron “Los Tururú Sereneiders”, en el mismo, Caldarella era el ejecutante de serrucho al que frotaba con un arco de violín

 

CALDERARO, Armando.

Nació en Bs. As. el 22 de mayo de 1921. Bandoneonista y arreglador. En 1938 debutó en la orquesta de Pascual Biafore y luego pasó a integrar el conjunto que acompañaba a la cancionista Libertad Lamarque, dirigido por Alfredo Malerba. Entre los años 1943 y 1947 formó parte de la orquesta de Horacio Salgan, pasando luego a la de Florindo Sassone y más tarde al conjunto de José Basso. En el año 1955 se incorporó al elenco estable de radio Splendid. Su primera labor de arreglador fue para el tango El corazón me engañó en el año 1941. Varios directores le encargaron los arreglos orquestales, así como también cantores y cancionistas. Dirigió la orquesta del solista Jorge Sobral.

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CALDERON, ALDO

(16 de mayo de 1924 – 6 de diciembre de 1983) –  Nombre de familia: Aldo Ives Calderón – Cantor y guitarrista.

          Comenzó a cantar en cafés y peñas de su ciudad natal, Rosario, Provincia de Santa Fe, para ese entonces lo hacía acompañado de su guitarra. Su voz era de un claro decir y excelente coloratura.  Decidido a probar suerte marcha hacia la Capital Federal, debutando por Radio Mitre en el programa “La matiné de Juan Manuel”, también fue contratado para cantar en la desaparecida confitera La Querencia, ubicada en la Avenida de Mayo.    La primera orquesta que contó con su voz fue la de Francisco Rotundo. El 8 de julio de 1948, Floreal Ruiz se retiraba de la orquesta de Troilo, para vincularse con Francisco Rotundo, se produce así un enroque, llevándose Troilo a Calderón a su orquesta. Todavía estaba en la orquesta de Pichuco Edmundo Rivero, así fue que junto a Calderón formaron pareja vocal. En marzo de 1949 graban a dúo el tango Una lágrima tuya. En octubre de ese año Rivero deja la orquesta de Troilo quedándole a Troilo un solo vocalista, Calderón, hasta que en 1950 se incorpora al mismo Jorge Casal. Cuando Pichuco se desvincula del sello RCA – Víctor, quedaron sin editar varios discos que Calderón y Casal habían grabado a dúo: Media noche, Tarde, Atenti pebeta, y Destellos entre otros. A partir de ese momento Troilo se vincula al sello TK y en febrero de 1951 Calderón grabaría su último disco con la orquesta de Troilo, “Tata no quiere”. A partir de ese momento, Calderón fue solista de la Víctor y de Radio Splendid, siendo acompañado por la orquesta de Ismael Spitalnik, con quien también grabó hasta mayo de 1954 un total de 14 registros. En 1956 comenzó a realizar giras por el interior del país acompañado por distintos conjuntos de guitarras siendo el repertorio folclórico más que tanguero. Falleció en Rosario cuando tenía 59 años de edad.

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CALDERON, CARMEN

(8 de febrero de 1915) – Bailarina.

Una de las más. eximias bailarinas de tango de todos los tiempos, compañera de los más grandes cultores de ese difícil arte, como "El Tarila" y "El Cachafaz", entre otros. Maestra normal, jamás ejerció porque su pasión por el baile fue más fuerte que su vocación didáctica. Con Benito Ovidio Bianquet (El Cachafaz) recorrió el país, Brasil, Uruguay y Chile. Además, actuó en los filmes Giacomo, Variedades y El Morocho del Abasto, entre otros. Trabajó en los teatros Nacional, Apolo, Casino, Liceo, Maipo, Porteño y Enrique Santos Discépolo, además de los fastuosos salones de fiestas aristocráticas, donde demostró su jerarquía. El 8 de febrero de 1942, el “Cachafaz" murió en sus brazos, de un síncope cardíaco en la Ciudad de Mar Del Plata.

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CALO, ANTONIO

Contrabajista, nacido en 1918, se inició, como sus hermanos Antonio, Armando, Roberto y Miguel, tocando en la orquesta de éste. Más tarde se convirtió en director del conjunto de música ligera Tony - Armand que formara con su hermano Armando.

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CALO, ARMANDO

(25 de junio de 1922) – Contrabajista y director.

          Armando Caló tuvo como hermanos a Miguel, Roberto, Antonio, Juan y Salvador. Todos tuvieron la particularidad de ser músicos. Se inició como profesional en 1940. Integró las orquestas de tango de Argentino Galván y la de Miguel Caló. Tiempo más tarde se une a su hermano Antonio, formando un conjunto de música internacional al que denominaron Tony – Armand. En el año 1986 dirigió la orquestas Revue Tango (This is Tango), realizando giras por Estados Unidos y Centroamérica.

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CALO, JUAN

(19 de marzo de 1910) – Bandoneonista –

          Actuó en la orquesta de su hermano, Miguel, después con Orlando Goñi y Alfredo Gobbi, en 1935 formó su propio conjunto con el que actuó en diversas emisoras de radio. Se trasladó a los Estados Unidos donde siguió trabajando como músico, llegando a ser una importante figura del medio.

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CALO, MIGUEL

(28 de octubre de 1907 – 24 de mayo de 1972) – Pianista, violinista, director y compositor.

          La familia Caló estaba compuesta por trece hermanos de los cuales seis fueron músicos. Miguel, Roberto, Antonio, Armando, Juan y Fredy. Miguel Caló tuvo una formación teórica de violín y bandoneón iniciándose hacia 1926 en la orquesta de Osvaldo Fresedo, y en 1927 integró la orquesta de Francisco Pracánico. En 1929 formó su primera orquesta la que disolvió enseguida para viajar con Cátulo Castillo a España. En 1931, viajó junto a Fresedo a los Estados Unidos, y en 1932 de vuelta en Buenos Aires forma otra agrupación con un estilo familiarizado a Fresedo y un sonido parecido a Di Sarli, grabando para el sello Splendid, ésta orquesta tenía como pianista a Miguel Nijensohn, como cantores  participaron Carlos Dante, Alberto Miel y su hermano Roberto Caló, esta primera etapa finalizaría en 1939.  La etapa de mayor importancia para Miguel Caló fue durante los años cuarenta, allí se instalan músicos jóvenes de gran talento que con el tiempo se transformaron en grandes directores. Desarrolló un estilo que unió al tango tradicional y al tango renovador de esos años, con un piano espectacular a cargo de Osmar Maderna, a quien después reemplazaría Miguel Nijensohn. De los grandes valores que pasaron por esa agrupación podemos nombrar a Domingo Federico, Armando Pontier, Carlos Lazzari, Eduardo Rovira, Julián Plaza  (bandoneones). Entre los violinistas se destacaron, Enrique Mario Francini, Antonio Rodio, Nito Farace y los contrabajistas Ariel Pedernera y Juan Fassio. No solo se destacaron los músicos,  también los cantores, todos, de gran relevancia: Raúl Berón, Alberto Podestá, Raúl Iriarte, Carlos Roldan, Luis Tolosa, Jorge Ortiz, Luis Correa. También participaron en grabaciones especiales la cancionista japonesa Rango Fujisawa y el mejicano Lucho Gatica. Como compositor dejó algunas obras que aún perduran y son verdaderamente muy buenas como ejemplo en  las que colaboró con Maderna, donde no solo compusieron la música sino también la letra,  “Jamás retornarás” y “Que te importa que te llore”. Con Homero Expósito nos dejó “Dos fracasos”. Con letra de Enrique Dizeo, la milonga, “Cobrate y dame el vuelto”,  y muchas obras más siempre en colaboración con destacados autores: Homero Expósito, Marvil (Elisardo Martinez Vila), Enrique Dizeo, por nombrar algunos. En 1963 volvió a formar la  Orquesta de las Estrellas, donde participaron Armando Pontier y Domingo Federico con sus bandoneones, los violinistas Enrique Mario Francini y Hugo Baralis, en el piano Orlando Trípodi y los cantores Alberto Podestá y Raúl Berón. Actuaron por radio El Mundo en 1963  y  radio Belgrano en 1966, retornando a El Mundo en su prestigioso programa “El Glostora Tango Club”,  además grabaron un disco de larga duración con 12 temas, entre abril y junio de 1963.

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CALO, ROBERTO

(26 de abril de 1913 – 26 de abril de 1985) Nombre de familia: Francisco Caló

          Era el tercero de los hermanos Caló quienes también fueron músicos: Miguel, Juan, Salvador, Antonio y Armando. Desde muy pequeño estudió piano y canto, iniciándose como estribillista en la orquesta de su hermano Juan, por Radio La Nación. En 1933, ya era cantor solista actuando por distintas emisoras porteñas. En 1938 se integró como cantor en la orquesta de su hermano Miguel, ingresando como reemplazo del cantor Carlos Morel. En 1941, formaron junto a su hermano el rubro Juan y Roberto Caló, el que apenas duró un año. En 1945, Roberto formó una orquesta con la que se presentó en diferentes países latinoamericanos. A su regreso abandonó el canto para dedicarse a la dirección orquestal, haciendo su debut en Radio Splendid. En 1946 pasó a Radio Belgrano, teniendo como cantores a Enrique Campos y Carlos Roldán. Al año siguiente se incorpora en reemplazo de los cantores antes mencionados, Hugo Del Cerro.

          Actuó en el Dancing Empire, de Corrientes y Esmeralda. En el Marzotto de la calle Corrientes. El Marabú, El Chantecler, la Confitería Richmond´s Esmeralda Pasaron por esta orquesta otros cantores; Oscar Larroca, Roberto Ray, Alberto Santillán, Carlos Rivera, Carlos Roldán, Héctor De Rosas, Rodolfo Galé, Tito Reyes y Jorge de la Peña. Hubo tres que no llegaron al disco Jorge Maciel, Raúl Lavalle y Carlos Barbé.  En 1952 grabó por primera vez para el sello Orfeo. Este sello sería el encargado de invitar para 1953 a la cancionista Azucena Maizani, y Roberto Caló fue quien acompañó a la misma. En 1956 cambió de sello pasándose a la compañía Víctor, con el aporte vocal de Roberto Rufino. Siempre en este sello, acompañó en 1957 la reaparición de la cancionista Aída Denis. Eran malos tiempos para el tango y Roberto tuvo que disolver su orquesta, dedicándose a la producción de espectáculos. De su obra de compositor recordemos: Soñemos, Después que te perdí, Te vi llegar, No culpes al amor y tres instrumentales: En fa menor, Flauteando y Colores.

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CALVO, Eduardo. 

Escritor nacido en Santiago de Compostela el 13 de agosto de 1896. Compuso numerosos tangos, pasodobles, corridos y zambas. Entre su obra se destaca Amefrolem, uno de los temas lunfardos más logrados. Además compuso Bésame en la boca, estrenado por Ada Falcón. Falleció en Buenos Aires el. 26 de marzo de 1959.

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CANALE, AMADEO

Letrista. Compuso temas como Hollín y Oro y seda, grabados por Gardel. Falleció el 31 de julio de 1926.

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CAMPOS, ENRIQUE

(10 de marzo de 1913 – Palermo – Uruguay – 13 de marzo de 1970) – Nombre de familia: Enrique Inocencio Troncone – Cantor, autor y compositor.

          El nombre de Campos se encuentra entre los cantores más destacados del tango. Sus inicios datan del año 1936 cuando comenzó como cantor profesional en el Club Helvético, de la localidad de Colonia Suiza, Uruguay, actuaba con su verdadero nombre, Inocencio Troncone. Tiempo más tarde cambio su nombre artístico por el de Eduardo Ruiz, tras actuar en diferentes conjuntos en Uruguay llega a Buenos Aires,  iba a integrarse a la orquesta de Antonio Rodio, cuando una rápida gestión de Ricardo Tanturi se adelanta, integrándose a la Orquesta Típica Los Indios.

Reemplazaba a Alberto Castillo, quien se había desvinculado de la misma. No bien se integra a la misma, Tanturi lo convence para cambiar su nombre artístico, Eduardo Ruiz, por el de Enrique Campos. Cuentan que Tanturi abrió al azar una guía telefónica y le dijo aquí está su nombre.  Campos, debutó con Tanturi en L.R.1 Radio El Mundo en 1943, y de inmediato comenzó a grabar discos. Sus dos primeros registros fueron  el 4 de agosto de 1943, con Muchachos comienza La Ronda y el vals, Al Pasar. Se desvincula de esta orquesta en junio de 1946. Prosigue como solista y con acompañamiento de guitarras. En marzo de 1947 ingresa a la orquesta de Francisco Rotundo, compartiendo cartel con Mario Corrales, el otro cantor de la orquesta, quien más tarde cambiaría su nombre por el de Mario Pomar. Se presentaban por L.R.4 Radio Splendid, y actuaron en el café El Nacional de la calle Corrientes, también conocido como La Catedral Del Tango y el Teatro Empire. Tras su desvinculación de Rotundo forma la suya propia la cual era dirigida por  bandoneonista Alfredo Calabró, teniendo como presentador al periodista  Raúl Hormaza. De esta orquesta solo queda un disco grabado en la argentina y comercializado por el sello Sondor de Montevideo.  En 1950 se integra por segunda vez a la orquesta de Francisco Rotundo, en esta oportunidad Carlos roldan dejaba la orquesta y quedaba como compañero de rubro Floreal Ruiz.  Graba con esta orquesta el 10 de agosto de 1951 con el tango Llorando la Carta.  Deja nuevamente a Rotundo y pasa a integrar la orquesta de Roberto Caló, corría el año 1952. Dos años más tarde, es llamado nuevamente por Rotundo, integrándose a la misma por tercera vez, en esta oportunidad tuvo como pareja vocal a Alfredo Del Río. En 1957 forma su nueva orquesta, esta vez bajo la dirección del pianista Dante De Simone.  Vuelve a Montevideo donde actúa por televisión. De regreso a Buenos aires comenzó a actuar en el desaparecido local tanguero, El Farolito de Villa Crespo. Fue compositor de varios temas: Esclavas y reinas, Dale Artime, y otros más.

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CÁMARA, CAYETANO SEBASTIÁN

 Bandoneonista nacido el 25 de noviembre de 1911. Se constituyó en uno de los grandes exponentes del tango de la década del cuarenta que sobresalieron en la tarea de instrumentista y arreglador.

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CAMARANO, JOSE – Apodo El Tuerto -

Guitarrista de un conjunto que actuaba en los barrios, y en tercetos y cuartetos en los principios del siglo XX. Participó en los actos del Centenario. Grabó discos con su conjunto para la desaparecida marca Era. Su actuación más prolongada fue formando el trio con Genaro Espósito en bandoneón y Agustín Bardi en violín.

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CAMBALACHE

Club nocturno que por muchos años perteneció a Tania. Inaugurado en 1960, desfilaron por allí importantes figuras del quehacer artístico

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CAMBARERI, JUAN

(15 de abril de 1916 - 18 de febrero de 1992) - Bandoneonista, director y compositor. – Nombre de familia: Juan Cambariere

 Oriundo de la ciudad de Viedma, capital de la provincia de Río Negro. A principios de 1920 su familia se traslada a la Ciudad de Buenos Aires, afincándose en el barrio de Balvanera.  Siendo muy niño todavía su padre lo lleva a estudiar el bandoneón. Primero lo hizo con un profesor de la zona del mercado Spineto y a los diez años ingresa a un conservatorio. Con el tiempo se convirtió en uno de los grandes virtuosos, apodándoselo El Mago del Bandoneón.  Era todavía un adolescente, cuando Roberto Firpo lo lleva a su orquesta, tenía como compañero a  otro joven pianista, Carlitos García. Las exigencias que tenía el director y el cumplimiento estricto de las mismas por parte de Cambareri, hace que el propio Firpo lo convoque a formar parte del Cuarteto Los de Antes, creado por el mismo Firpo. Cabe acotar que este cuarteto fue uno de los más importantes de la historia del tango, tanto por su permanencia como en su popularidad. A partir de su actuación en el mismo, Cambareri fue adquiriendo un estilo musical en el que se destacaba su digitación y particular sentido rítmico. Permaneciendo en el mismo durante 14 años. Debido a su destreza y maestría, Cambareri, fue requerido por Jaime Yankelevich, dueño de la desaparecida Radio Belgrano para participar en el programa más escuchado en toda la argentina y países limítrofes; La audición de Jabón Federal, que se transmitía los jueves a las 21:00 y los domingos de 12:30 a 14:00 horas. Para ello forma un cuarteto que se encontraba integrado por José Fernández en violín, Fernando Porcelli en contrabajo, Juan Rizzo en piano y el cantor Américo Podestá, a quien reemplazó más tarde Carlos Casares.  La fama del cuarteto de Cambareri comenzó a trascender, causa por la que convocado por grandes empresarios para actuar en locales y clubes.  Permaneció durante grandes temporadas en Uruguay y grabó para el sello Sondor de Montevideo, siendo sus dos primeras grabaciones La Puñalada y El amanecer. En Buenos Aires realizó sus grabaciones para el sello Pampa, - subsidiario de Odeón - . En 1955 fue el director estable de Radio Belgrano, continuando con los espacios de Jabón Federal. Alejado el cantor Alberto Casares, cubrió su lugar Héctor Berardi, hasta que se disolvió el cuarteto. No solo fue artista de Radio Belgrano, sino también de otras emisoras. Grabó además para el sello Music – Hall, apareció en varios programas de televisión. Cambareri demostró siempre tener una amplia experiencia, capacidad y virtuosismo.

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CAMBÓN, JUAN CARLOS

(24 de enero de 1912 – 20 de junio de 1955) – Músico, pianista, director y compositor

      Más conocido como actor que como músico. Fue integrante de los famosos “Cinco Grandes del buen Humor”, junto a Rafael Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol y Guillermo Rico, quienes protagonizaron varias películas argentinas: "Cuidado con las imitaciones" - 1948 - ,"Cinco grandes y una chica" -1950-, "Cinco locos en la pista" -1950-, "Fantasmas asustados" -1951-, "Locuras tiros y mambos" -1951-, "Locuras, tiros y mambos" -1951-,"La patrulla Chiflada" -1952-, "Vigilantes y ladrones" -1952-, "Trompada 45" -1953- y "Desalmados en pena" -1954-. En su faz para muchos desconocida como músico, fue el director del "Cuarteto Típico Los Ases" integrado por: Juan Carlos Cambón (Piano y dirección), Jorge Sara (Bandoneón), H R Dematei y O Raeli (Violines), cultivaron un repertorio guardiaviejista, muy parecido en ciertas ocasiones al cuarteto de Roberto Firpo y de gran repercusión en los años ´40

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CAMILLONI, JULIO

(11 de mayo de 1906 – Italia – 9 de enero 1977) – Autor -

          Es el autor de: Predestinada, A mis manos, Mensajera, Tu angustia y mi dolor.  A los quince años compuso su primer tema, Guitarras en la noche. A partir de allí, surgieron más, de un centenar de títulos, como A mis manos, La última, Estás en mi corazón, Tengo un amigo y Después de esta canción. Ha escrito además, composiciones infantiles. En 1969 obtuvo el primer premio del Festival de Buenos Aires, por su obra. Hasta el último tren.

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CAMINO, MIGUEL ANGEL

 Escritor, nacido en 1877. Autor del poema El tango, incluido en el volumen Chaquiras, que publicara en 1926. Lo más representativo de su obra está condensado en los libros Chacayaleras y Nuevas Chacayaleras. Autor además, de varias piezas teatrales muy populares como La ley del pobre, Chacha y El club de los suicidas, entre otras. Escribió la letra de los tangos Casita de barrio y Mentías, que grabó Gardel. Utilizó para sus poemas populares el seudónimo de Milón E. Mujica. Falleció el 7 de abril de 1944

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CAMPOAMOR, ALDO

(21 de marzo de 1914 – 27 de octubre de 1968) – Nombre de familia: Aldo Vitorio  Chiavegato – Cantor –

     Nació en la ciudad de Buenos Aires, era todavía un adolescente cuando con sus padres  Gino Y Teresa, se trasladan a la ciudad de Cosquín en la Provincia de Córdoba, donde  su padre trabajaba como encargado de una quinta muy grande y Aldo le ayudaba en las tareas diarias de la distribución de verduras. Allí precisamente fue donde despertó su vocación por el canto y sus comienzos fueron en reuniones y fiestas del lugar al parecer con una orquesta de la misma ciudad.  En 1937 se traslada a Buenos Aires comenzando a trabajar en el coro de la obra de “Gabino a Gardel” que se representaba en el Teatro Nacional. Más tarde se integró como cantor en la orquestas de Juan Canaro, Pedro Maffia, Roberto Zerrillo y Elvino Vardaro con quien actuó en Radio Belgrano.  También fue solista en la desaparecida Radio Ultra. Con el paso del tiempo trabajó como cantor en la orquesta de Horacio Petorossi, por Radio Prieto, también con Ricardo Malerba y Federico Scorticatti. Junto a Rafael Canaro viajó a Francia donde dejaron algunos registros grabados para la Odeón Francesa. Entre estas obras se encuentra el tango “Viejos Tiempos”, tema de Gardel y Razzano que nunca fuera grabado hasta ese entonces. También fue cantor solista de Radio El Mundo, donde actuó muchos años acompañado por guitarras y la orquesta estable de la emisora. Durante 1946 a 1947 estuvo vinculado a la orquesta de Astor Piazzolla con quien dejó varias grabaciones, abandonando la misma en 1948 comenzando su labor como solista.  En 1958 fue invitado a participar en la compañía de Mariano Mores en la obra “Luces de mi Ciudad”, realizando con la misma compañía  una gira por Venezuela.

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CAMPOAMOR, MANUEL

Pianista nacido el 7 de noviembre de 1877 en el Uruguay. Acompañó a Gabino Ezeiza, y actuó a principios de siglo en casas de baile como la de María La Vasca. Su .actuación fue bastante breve, realizando grabaciones notables, como solista de piano. Además, acompañó en el disco a diversos payadores. Es autor de tangos como Sargento Cabral (el primero, compuesto en 1899), En el séptimo cielo, La metralla, La C.. .ara de la L... una, Mi capitán y Ahí nomás. Falleció en 1941.

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CANARO, FRANCISCO

(26 de noviembre de 1888 – San José de Mayo – Uruguay – 14 de diciembre de 1964) – Apodo Pirincho. Violinista, director y compositor.

          La historia de Canaro es una historia densa, con muchas anécdotas y situaciones que con el tiempo tomaron categoría de mito.

          Niño nacido en la mayor pobreza, no tuvo estudios y lo única alternativa que tuvo ante tanta indigencia fue el trabajo. A través de tantos años de trabajo fecundo y sin descanso sus ideas tomaron forma de ejemplo. En 1935 logró un propósito que traía in mente desde 1918, la fundación de SADAIC, cabe acotar que en los terrenos donde se actualmente se encuentra el edificio fueron donados por el mismo Canaro. Cuando la familia llega a Buenos Aires fueron a parar a una casa de 9inquilinato de la calle Sarandí y antes de cumplir los diez años ya andaba vendiendo diarios por la calle. También fue pintor en las obras del edificio del Congreso de la Nación. Comenzó su atracción por la música aun cuando era un niño tocando la guitarra, instrumento que le enseñó un vecino. A Canaro lo cautivaba el violín, pero como no tenía dinero para comprarse uno verdadero, se fabricó el mismo un precario instrumento con una lata de aceite vacía y un mango de madera, y así salió a amenizar bailes por la vecindad y ganarse sus primeros pesos.  Ya maduro y con un violín de verdad, hizo su debut como músico en la localidad de Ranchos. De regreso a Buenos Aires conoció a un vecino que se llamaba Vicente Greco, quien comenzó a impartirle nociones musicales. Para 1908, tenía su destino en el tango y actúa para esos años por algunos cafés con camareras que abundaban en el barrio de la Boca. Tras su unión con su amigo Vicente Greco, comienzan a realizar giras y a ganar dinero. Sus dos primeros temas los compuso en 1912, con dos temas: Matasanos y Pinta Brava. Comenzó así a acumular obras que hasta el día de hoy se discute si realmente fueron suyas o se las apropió a cambio de favores y dinero. Pero como sus condiciones de ejecutantes no eran tan buenas, fue para 1914, cuando dejó el violín y empuñó la batuta, se presenta como tal en los bailes del internado de ese año, baile que organizaban los estudiantes de medicina. Junto a su orquesta comenzó a ingresar a las residencias aristocráticas, donde el tango no era muy buen visto. Musicalmente sus conjuntos no cultivaron un estilo definido. Canaro prefirió adaptarse a cada momento, encontrando siempre la manera de conservar su espacio sin entrar en competencia con otros astros del género. Sobre el abultado número de sus grabaciones no hay estimaciones coincidentes: las cifras varían entre 3500 y 7000. Fue el encargado de incorporar por vez primera a un estribillista, figuras que después se convertirían en el cantor de tangos, y el primero fue Roberto Díaz. También se contó como pionero en la incorporación del contrabajo en una orquesta, siendo el primer músico en ocupar la categoría de contrabajista Leopoldo Thompson. Para 1925 viaja a París, donde el tango ya estaba haciendo furor, viajaban con él los estribillistas Roberto Fugazot y Agustín Irusta, dúo al que unió al pianista Lucio Demare. Se mantuvo en gira por dos años. A su vuelta al país ya había orquestas de renombre, en forma muy perspicaz emprende una gira por el interior y se dio a conocer así en todos los rincones del país. Otra de sus eficaces medidas de hacerse conocer fue a través de la radio, llegando a convertirse en una de las mayores atracciones de este medio, con estos dos hechos, el apellido Canaro fue reconocido por todos. Fue también productor de comedias musicales. Si bien el teatro musical no fue creación. Se valía de mínimos argumentos como pretexto para presentar sus números musicales. Sus cantores eran galanes, y a algunos tangos los modificaba para convertirlos en "sinfónicos", utilizándolos como oberturas o intermezzo, ejecutados por la orquesta desde el foso. Exhumaba antiguos tangos, rebautizándolos, y les volvía a cambiar el nombre si se les agregaba letra. Así, su tango sinfónico "Pájaro azul" provenía de su anterior "Nueve puntos"; "Halcón negro", de 1932, era previamente "La llamada", y ya con letra pasó a ser "Rosa de amor". Trató asimismo de imponer un nuevo ritmo, el tangón, que no resultó. También intentó con el milongón. Su único fracaso se lo propinó el cine. Fundó la productora Río de la Plata, pero ninguna de las películas de ese sello le dio ganancias, y más tarde le costó desprenderse de la empresa.

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CANARO, HUMBERTO

Otro de los hermanos Canaro, se dedicó también a la música popular siendo pianista y compositor. Es autor de Alfredo, Gloria, Palo verde y Tortuga. En 1935 dirigió su orquesta en audiciones    de     Radio Splendid. Junto con Pedro Arrieta compuso los tangos Fiebre, Ventaja, Novia mía, Nuevas esperanzas. Falleció en 1952.

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CANARO, MARIO

(14 de mayo de 1903 -  19 de junio de 1974) – Nombre de familia: Mario Carmelo Canaro Contrabajista, violinista, bandoneonista, contrabajista, cantor, director y compositor.

    Fue el menor de los hermanos Canaro y el único nacido en la argentina, precisamente en el barrio donde vivió la mayoría de sus días la familia en el barrio de San Cristóbal. Su vocación por la música la compartió con sus hermanos mayores y en 1927 viajó a Francia junto a Francisco, cubriendo un atril como violinista,  allí aprovecha para actuar junto a Pirincho y además perfeccionarse como músico en el conservatorio “Bruselas”. Pero en realidad el instrumento al cual se volcó en forma definitiva fue el contrabajo. Además integró todas las orquestas que a través del tiempo fueron formando sus hermanos tocando algún instrumento y también cantando, como por ejemplo lo hizo en la orquesta de su hermano Rafael. También compartió la dirección junto a su hermano Juan el “El Sexteto de los Hermanos Canaro”. Tuvo su propia orquesta, llegando a trabajar en radio, cabarets y también llegando al disco sin ser copiosa su producción en este medio. Realizó con la misma, giras por Europa y Brasil. De su obra de compositor podemos rescatar varios e interesantes títulos: “Quiero verte una vez más”, tango que lleva letra del recordado autor José María Contursi,  “Recuerdos de París”, “Oigo tu voz”, con letra de Francisco García Jiménez, “El cielo y tú”, en colaboración con Héctor Marcó,   y varios títulos más pero de menor trascendencia que los ya nombrados.  Uno de esos tangos desconocidos de Mario Canaro, es "Así es el mundo", con letra de Juan Andrés Caruso, compuesto en 1926 y llevado al disco por Francisco en ese mismo año. Durante su estada en Francia, Mario llevó la partitura a Carlos Gardel pero siempre obtuvo un resultado negativo, debido a que “El maestro” se negó rotundamente a grabar este tema. En 1931 Gardel compone "Tomo y obligo", y la primera parte de este tango lleva la misma música de "Así es el mundo". En realidad "Tomo y obligo" no es original de Gardel, la primera parte ya la comenté, mientras que la segunda parte es similar al tango "No le digas que la quiero", de Enrique Delfino en música con letra de Alberto Vacarezza. Gardel grabaría "Tomo y obligo" en 1931 con las guitarras de Riverol, Vivas y Barbieri y ese mismo año con la orquesta de Francisco Canaro. Otro tango con la misma melodía es “El Gaucho”, compuesto por Tito Schipa junto a Santoro y Neri, grabado por el tenor en 1928 en Estados Unidos.  Singularidades de nuestro tango, copias, permutas, transmutaciones que fueron muy comunes en muchas obras. Para que el lector tenga un sentido más directo de este tema, comparto un audio (en bastante en mal estado) de “Así es el mundo”.  Las obras que se publican fueron tomadas de un viejo casete del año 1983, y otras rescatadas de viejos discos de 78 R.P.M.

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CANARO, RAFAEL

(22 de junio de 1890 – Uruguay – 28 de enero de 1972) –  Guitarrista, Contrabajista, director y compositor.

          Nació en San José – R.O. del Uruguay - ,  pero desde su niñez  junto a sus padres y hermanos se trasladaron a Buenos Aires. Los hermanos Canaro, fueron todos músicos y directores de sus propias orquestas, a partir de Francisco, que fue el más famoso y conocido de todos, le siguieron,  Humberto, Rafael, Juan y Mario. Sus inicios como músico profesional fueron como guitarrista, optando más tarde por el contrabajo, debido ello a que la guitarra poco a poco estaba siendo desplazada de los conjuntos de tango. En 1925 viajó con su hermano Francisco a París, desempeñándose como contrabajista y ejecutante de serrucho, también para esos años viajaron a Nueva York. Cuando Francisco vuelve a Buenos Aires, Rafael decide quedarse y radicarse en París, compartiendo la dirección de una orquesta junto a su hermano Juan,  recorriendo además España y Alemania. En 1931, Juan Canaro retorna a Buenos Aires, y allí es donde Rafael comienza a dirigir su propia orquesta, llegando a grabar para los sellos: Regal y Odeón de España y  Columbia de Francia, llegando también a dejar algunos registros en el sello Homocord de Alemania. Durante su estadía en Europa, alternaron sus filas famosos músicos y excelente cantores entre los que podemos contar al pianista Fioravante De Cicco, al bandoneonista y arreglador Héctor Artola y a los cantores: Aldo Campoamor, Alberto Tagle, Alejandro Fernández, Carlos Dante, Ernesto Fama, Félix Gutiérrez, Francisco Alongué, José Cohan, Joaquina Carreras, Jorge Cardozo, Luis Mariano, Luis Scalon, Luis Toussín, Mario Canaro, Raoul Sander, Ricardo Duarte, el francés Roger Toussand, y los españoles Luis Mariano y Carmen Sevilla. Retornó a Buenos Aires cuando estalló la segunda guerra mundial, volviendo a España al finalizar la misma, trabajando en famosos locales y también en el famoso cabaret Ambassadeurs de París.  De su obra de compositor mencionaremos: Sentimiento Gaucho, compuesto a medias con su hermano Francisco y la letra de Juan Andrés Caruso, La Palmera, Ciertos Amores, Pizpireta, Lejanía, La batuta y Ciertos amores

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CANATARO, HUMBERTO FAUSTINO

Nació en 1905. Comenzó como concertista de guitarra y luego se volcó a la música popular como acompañante de cantores y en un cuarteto junto a Arcieri, Aquilini y Sureda. Acompañó también a dúos criollos, tales como Torelli - Mandarino. Proveniente de una familia de músicos, casi todos sus hermanos (a excepción de Ricardo, pianista), son también ejecutantes de la guitarra.

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CANCIONERA. Revista.

El primer número apareció en 1931 con el subtítulo '"Revista Típica Uruguaya". Su creador, y escritor de gran, parte de su contenido, fue el periodista Emilio Tancredi. En un principio quincenal, se convirtió, debido a su popularidad, en semanario. Hasta 1964, en que dejó de editarse, contribuyó a la divulgación de todo lo relacionado al tango a través de notas y reportajes de gran calidad.

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CANCHA  DE   ROSENDO.

Recreo del bajo Belgrano vecino a los studs. En 1904 actuaron diversos conjuntos, como el cuarteto de Juan Carlos Bazán.

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CANET, JOSE

(15 de diciembre de 1915 – 10 de marzo de 1984) – Guitarrista y compositor.

          Siempre estuvo dispuesto a unir su guitarra a una voz del tango,  tenía la influencia de los guitarristas de Gardel, Magaldi o Corsini. Fue uno de los pocos  que no estuvo influenciado por Roberto Grela, siendo además el creador de una escuela de tango. Su estilo tenía las raíces de los guitarristas clásicos. En muchas de sus actuaciones agregó a sus conjuntos de guitarras otros instrumentos de cuerda: violines, contrabajo y violonchelo. Desde muy chico admiró a los guitarristas que acompañaban a Corsini: Armando Pagés, Rosendo Pesoa y Enrique Maciel. Su primer profesor  fue Jesús González. En 1933 comenzó su carrera profesional acompañando al cantor Santiago Devin. Cuando se vinculó con el cantor Alberto Gómez, comenzaría allí una trayectoria que duraría de 30 años, recorriendo países de América. En Cuba desarrollaron una extensa labor de actuaciones y grabaciones en discos.  En 1938 el entonces periodista y poeta Amleto Vergiati, le entrega unos versos para que él le ponga música, la misma se titulaba Julián Pardales – un personaje imaginario del barrio de Los Corrales.- A Canet le gusta el poema, pero le sugiere a Vergiati que cambie Pardales por Centeya, cambiando además y para no arruinar la rima, Corrales por Pompeya, así es como se hace, naciendo así la milonga Julián Centeya. Este nombre se convertiría de inmediato en el seudónimo artístico del poeta, quien hasta entonces utilizaba el de Enrique Alvarado. También fue acompañante de varios cantores entre ellos: Oscar Alonso, Juana Larrauri, Roberto Medina, Guillermo Rico y muchos otros más. Formó parte del Quinteto Garufa, con el antor Héctor Alvarado. Como muchos otros artistas tuvo su propio local que funcionó en el sótano de Callao 451 y al que llamó El Rincón de José Canet. Fue el acompañante de Nelly Omar durante su vuelta al canto en 1965. En 1981, Canet sufre una hemiplejia por lo que debe abandonar su actividad. Entre sus obras de compositor figuran: el vals, Me besó y se fue, La abandoné y no sabía, Hoy al recordarla, Sigo queriéndote igual, todos con letra propia. También: Los cosos de al lao, con Marcos Larrosa, Serpentina de esperanza con letra de Afner Gatti, Julián Centeya, milonga con letra de Julián Centeya y muchas obras más.

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CANOSA, FRANCISCO

Autor de Regalo de bodas, Que se vayan, La charanga, Pedacito de papel, Nota policial, entre otros ternas compuestos de 1925 a 1940, Falleció el 20 de setiembre de 1941.

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CANTÓ, ANTONIO

(16 de febrero de 1923 -  1977) - Periodista- Comentarista Radial- Autor-

          Director Y Animador de espacios radiales en distintas emisoras porteñas. Fue redactor de la revista Cantando y columnista de Diario El Mundo. Fue autor de numerosos ensayos biográficos de figuras del tango

De su autoría dejó los siguientes títulos: Por eso vengo a cantar. Que Dios te bendiga. Un tango para el recuerdo. El último cuento y Testamento de arrabal.

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CANTORE, ENRIQUE

Violinista nacido en Rosario en 1905. En sus comienzos tocaba para el cine mudo. Tocó en. la primera fila de varias orquestas importantes. En 1939 recorrió toda América con el conjunto de Roberto Garza. Fundador de la primera orquesta de la Asociación General de Músicos de la Argentina. Es autor de Página gris, Ella me dio esta pena, Mi patroncita. Además de músico fue poeta, crítico teatral, novelista, cuentista, libretista de televisión del Canal 9 y autor de ocho piezas para radioteatro que fueron interpretadas por Luis Medina Castro y Perla Santalla. Colaboró en el primer disco de la Academia Porteña del Lunfardo.

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CAÑO 14.

Club nocturno y escenario tanguero muy de moda en el siglo pasado por donde desfilaron los más importantes exponentes de este género musical. Estaba ubicado en la calle Talcahuano 975, de la Ciudad de Buenos Aires. Aníbal Troilo Edmundo Rivero, Héctor Stamponi, Roberto Goyeneche, Néstor Fabián, el Sexteto Tango son, entre otras, algunas de las figuras que lo han prestigiado.

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CAO, PANCHITO

(3 de diciembre de 1920 – 14 de setiembre de 1979) Nombre de familia: Francisco Cao Vázquez – Clarinetista, director y compositor.

Comenzó integrando la orquesta Porteña de Juan de Dios Filiberto para dedicarse luego al jazz, música ligera e internacional. En 1958 volvió al tango siendo acompañado por Horacio Malvicino en guitarra acústica, Aldo Nicolini, en bajo, en un trío que se llamó los muchachos de Antes, cultivó un estilo reminiscente de las modalidades musicales de principios del siglo XX. Grabaron para el sello Disc Jockey. CAO, Panchito. (Francisco Cao Vázquez). Nació en San Telmo el 3 de diciembre de 1920. Músico de tango y jazz. Formó parte de la orquesta de Juan de Dios Filiberto antes de dedicarse al jazz y la música ligera por largo tiempo. Luego regresó al tango como director del trío Los Muchachos de Antes.

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CAPRIO, FERNANDO

Nació el 21 de marzo de 1910. Vocalista y actor de radioteatro uruguayo. También incursionó en el tango como bailarín. Es autor de los tangos Pobre buzón, Duda cruel y de la milonga Zapatito de raso.

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CAPURRO, DOMINGO

Bandoneonista, alumno de Pedro Maffia en la academia que éste tenía con Sebastián Piana. Integró la orquesta de Lucio Demare y el conjunto Demare – Vardaro.

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CAPUS, VICENTE MARIO ALFREDO

Periodista francés del diario Le Fígaro a partir del año 1893. El diario La Razón de Buenos Aires reprodujo en muchas oportunidades las crónicas de este periodista donde ponderaba al tango argentino.

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CARABELLI,  ADOLFO

(8 de setiembre de 1893  - 25 de enero de 1947) - Músico - Pianista - Director y Compositor. – Nombre de familia: Adolfo Leandro Carabelli

Desde muy pequeño Carabelli cursó estudios de piano, composición, armonía y contrapunto , siempre con una orientación exclusiva hacia la música clásica (la única que se dictaba en aquellos años en todos los conservatorios), siempre bajo la conducción de los mejores profesores.  Contaba con solo quince años cuando  viajó a Italia donde perfeccionó sus estudios de música clásica, obteniendo el título de maestro compositor en la ciudad de Bolonia.  A los 21 años regresó al país debido a que en Europa había estallado la Primer Gran Guerra. Comenzó a alternar sus actuaciones entre la música clásica y el jazz. Fueron muy conocidas sus orquestas, la primera de jazz se denominó la River Jazz Band y siempre se destacó por la perfección en los arreglos que les imponía a las mismas. En 1926 la empresa RCA Víctor lo contrata como director artístico del sello, siendo el encargado de formar una orquesta que integre al jazz con el tango. Comenzaron a publicarse discos donde predominaba más el jazz que la típica. Algunos discos se publicaban como “Adolfo Carabelli y su Orquesta”, “Adolfo Carabelli y su orquesta Típica”, y “Adolfo Carabelli” y su Jazz Band. A finales de la década del ‘20, formo la Típica Víctor, que es, para muchos, la expresión más cabal del tango de todos las épocas. Lamentablemente  sus discos hoy tienen muy poca difusión en ésta época, por lo cual debemos hacer una reflexión respecto a estas grandes orquestas típicas y acomodar un poco los espacios de la difusión para dedicarles el tiempo necesario para que el oyente pueda llegar a escuchar nuevamente a estas importantes agrupaciones.

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CARACCIOLO, ALBERTO PASCUAL

Nació en Buenos Aires el 23 de marzo de 1918. Bandoneonista y compositor. En 1933 actuaba en radio América y desde 1935 con diversas orquestas típicas. Perteneciente al grupo renovador del tango, formó en 1962 un quinteto de tango contemporáneo con el cual dio un recital en la Facultad de Medicina de Buenos Aires organizado por el Círculo de Amigos del Buen Tango. Actuó por varias radios de la capital. Compuso entre otras obras las páginas: (Buscar en SADAIC)

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CARACIOLO, PEDRO

Integrante del sexteto Germinal como destacado contrabajista en los años 1933 a 1938 y colaborador de Elvino Vardaro. En ese período actuó esporádicamente en el sexteto de Ángel D'Agostino.

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CARAS Y CARETAS.

El 8 de octubre de 1898 apareció por primera vez un semanario de la importancia de éste. Nunca otra revista fue recibida con tanta significación por el público. Su fundador fue José Sixto Álvarez "Fray Mocho"; Eustaquio Pelllicer fue el redactor. Revista profusamente ilustrada, que contó con el aporte del dibujante Manuel Mayol. Era considerada de carácter festivo, artístico, literario y de actualidades. Para el tango tuvo mucha gravitación, ya que desde sus páginas se producía la mayor divulgación de todo Lo relacionado a este género, por entonces incipiente. Vale mencionar que en sus páginas colaboraban las plumas más destacadas, argentinas y extranjeras.

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CARBEL, ENRIQUE

Nombre de familia: Efraín Francisco Barbel - (3 diciembre de 1917 en la localidad de Gobernador Gordillo La Rioja - 29 de noviembre de 1945 en Buenos Aires) - Cantor

          Oriundo de La Rioja se radicó en Buenos Aires en 1931 trabajando como canillita y lustrador de zapatos. A instancias de Silvio Spaventa que tenía una audición por la desaparecida Radio Mayo ingresó a la misma debutando como cantor y llegando a ser muy popular como cantor solista.  Continuó luego por Radio Stentor. En 1936 grabó un disco de dos fases para el sello Víctor: En un beso la vida y Charlemos. Un año después llegó otra vez al disco, esta vez en la orquesta de Juan D’ Arienzo, con quien registro el tango Paciencia. Participó en la película Fronteras de Ley en 1941. Falleció a los 28 años, momento en que se encontraba en pleno ascenso artístico.

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CARDAROPOLI, PASCUAL

Autor del tango La Sonámbula, uno de sus mayores éxitos. Italiano de origen, nació el 7 de julio de 1881; se radicó en la Argentina, dedicándose por entero al tango. Pianista de profesión, tocó en el bar Central y en la confitería Italiana acompañado por violín (Domingo Petillo) y bandoneón (Pedro Polito). Luego formó orquesta y debutó en Maxim, un cabaret de la calle Suipacha.

CARDEI, LUIS

3 julio 1944 - 18 junio 2000) Cantor – Nombre de Familia: Luis Cardei

     La resurrección del cuarenta, la nostalgia de una época de cantores insuperables y la alegría de recuperar el recuerdo de aquellos tiempos del tango invicto, todo eso fue Luis Cardei. Un pedacito de cantor, una enormidad de ser humano. Escuchar su voz, profunda y pequeña, nos transporta al Buenos Aires de los patios con glicinas, del chirrido del viejo tranvía, de la bohemia del trocen, de las revistas del Maipo y El Nacional, de los primeros boletos en el hipódromo y de tantas otras cosas. Fue un cantor intimista, de fraseo porteño y delicado que generaba un clima emotivo con su media voz que se va quebrando lentamente, como si se fuera apagando. Si hiciera falta clasificar a este muchacho nacido en el barrio de Villa Urquiza, diríamos que pertenecía a la raza de los Raúl Berón, de los Ángel Vargas, de los Enrique Campos, de los Floreal Ruiz, de las grandes medias voces de la música ciudadana. Lo descubrimos ya entrados los años 90, sencillo, humilde, acompañado por su amigo Antonio Pisano con su bandoneón. Su vida artística había transitado por las sórdidas noches de cantinas y bodegones, con su repertorio de reliquias casi olvidadas, paradójicamente rescatado por el exclusivo escenario del Foro Gandhi y, fundamentalmente, por ese gran intuitivo que fue Cacho Vázquez, entonces titular del Club del Vino. Corría el año 1994, cuando recibí la invitación de Cacho y allí lo vi por primera vez. Me acuerdo que necesitó ayuda para subir al escenario y que se tomó su tiempo para empezar. Me emocioné y quise compararlo y no pude, era una voz familiar pero distinta. Me llevé de recuerdo su disco, editado por el Club del Vino, sin caja ni información, que contiene bellezas como “Ventarrón”, “Viejo baldío”, “Un momento”, entre otras. Padecía una espantosa enfermedad, la hemofilia y, como si esto no hubiera sido bastante, de chico sufrió la poliomielitis. Durante 25 años actuó en la Cantina Arturito de Parque Patricios junto a Pisano, con un repertorio de corte gardeliano, que rescataba muchos temas olvidados, tangos y valses, que contaban historias simples, a veces inocentes, de honda frescura. Admiraba a Gardel y renegaba del tango con letras modernas, que definía como intelectualizadas: «Después surge el poeta que perfuma el tango, lo intelectualiza y entonces, para sentir la letra ya hay que pensarla. Yo necesito emocionarme con el argumento ya que juego interpretando al personaje». En sus recitales ponía humor y se reía cuando lo llamaban el nuevo Goyeneche y aclaraba que no creía en las sucesiones pero, si le dejaban pedir, quería ser Gardel. Cuando el público le requería los clásicos: “Cambalache”, “Naranjo en flor”, “Los mareados” o “La última curda”, respondía indefectiblemente como disculpándose, con una sonrisa: «No los sé». Y comentaba con su bandoneonista: «Vamos a tener que aprenderlos, Antonito, porque la gente siempre nos pide esos temas». Participó en la película de Fernando Pino Solanas, La nube, estrenada el 3 de septiembre de 1998. Ese año inició una experiencia como titular de una tanguería en el Paseo La Plaza, en la esquina de Montevideo y Sarmiento. No le fue bien. Sus últimos recitales fueron en mayo de 2000, en el café literario Opera Prima, de la calle Paraná 1259. La muerte sobrevino por un contagio de hepatitis C en una transfusión rutinaria y nos robó a este artista cabal, que tuvo su momento de gloria, tan fugaz como merecido.

FUENTE: Ricardo Garcia Blaya -  Todo Tango-. 

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CÁRDENAS, ANGEL  

Nombre de familia: Ángel Bártoli

Nació el 19 de julio de 1927. Vocalista de la orquesta de Aníbal Troilo. En sus comienzos cantaba acompañado de guitarras, poseía voz de tenor. Con la orquesta de Tití Rossi actuó como solista.

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CÁRDENAS, EUGENIO

Nombre de familia: Asensio Eugenio Rodríguez (6 de setiembre de 1891 - 1 de enero de 1952) - Autor -

El surgimiento como letrista de tangos se lo debe a Carlos Gardel, quien le grabó veintiocho obras mismas llevan música de Guillermo Desiderio Barbieri y Rafael Rossi. Fue un autor de versos sencillos y pulcros. Muchas de sus obras fueron en su tempo verdaderos éxitos que aún perduran: Besos que matan – con Barbieri. Una lágrima – con Verona y Senda florida, - con Rossi. Dejó también otros conocidos títulos, Fiesta criolla, Volvé mi negra, Vida amarga, Te fuiste hermano, Tierra hermana, Rosas de abril y otros tantos éxitos.

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CARELLA, TULIO

Nació en Buenos Aires el 14 de mayo de 1912. Publicó en 1956 "El tango" (Mito y esencia), valioso volumen sobre la gravitación en la historia social y literaria de la música popular. Comediógrafo y ensayista, se desempeñó también corno crítico teatral y cinematográfico en diarios de la capital.

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CARLEVARO, AGUSTÍN

Guitarrista uruguayo, se destacó como solista. Nació en Montevideo en 1913. En sus comienzos sólo incluía algunos tangos en su repertorio. Gran admirador de Carlos Gardel, se dejó influir por su estilo, que se reflejaba en sus ejecuciones. En 1962, al vincularse con las nuevas corrientes de la música popular se dedicó de lleno al tango, interpretando sobre todo las composiciones de Astor Piazzolla.

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CARLI, José

   (17 de julio de 1927 en Chacabuco  Provincia de Buenos Aires – 4 de Diciembre de 2005) – Nombre de familia: Ángel Bartoli - Cantor – actor y compositor.

Se inició como cantor de tangos y canciones criollas a principios de 1940 con un acompañamiento de guitarras. También para esos años comienza su labor en radio y locales nocturnos. Realizó giras por el interior de país y estuvo vinculado a una importante empresa cinematográfica como actor de la misma.  El 2 de mayo de 1956 se vincula a la orquesta de Troilo y con su definida voz de tenor, abarca un repertorio que había sido característico de Floreal Ruiz y de Aldo Calderón.  Grabó con Pichuco 16 discos a partir de Julio de 1956, siendo tres a dúo con Goyeneche. Entre sus interpretaciones sobresalen, Te llaman Malevo,  ejemplar grabación del año l957. Cesó su permanencia en ésta orquesta a principios de 1960. Luego, se vincula a la orquesta de Titi Rossi, realizando giras por Centroamérica y Estados Unidos.   Intervino en las películas nacionales: Sabaleros y Juvenilla.  Su último trabajo en el disco quedó impreso en marzo del año 2000 en un CD al que lanzaron a la venta con el nombre de Siempre Ángel Cárdenas. De su obra de compositor le pertenecen: “Entre tangos y milongas”, “Frente a frente con la vida”, Milongueando y varias obras más.

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CARLINO, ALFREDO

Boxeador y escritor. Nació en 1912. Escribió "Ciudad de Tango", publicado en 1966. Fue también poeta y periodista. Por radio Provincia dirigió la audición Tango y Poesía junto al maestro Eduardo Roviray luego, por otra emisora, Tango en el Año. Alfredo Gobbi, Roberto Pansera y Los tres ases del tango lo contrataron para que ilustrara con sus glosas poéticas los espectáculos de tango.

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CARMEN CALDERON

Carmen Micaela Risso de Cancellieri declara ahora 93 años, aunque algo sugiera que se le cayó una sota. Lo que importa es que sigue moviendo les gigots con la agilidad de aquellas francesitas que por agitarlas con brío eran llamadas gigolettes. Es la más famosa bailarina de tangos, más que una Mistinguette nacida sobre la avenida La Plata al 900, una versión canyengue de María Ruanova.

La más famosa y tal vez la primera. Porque aquellas señoras citadas por Viejo Tanguero, apodadas Pepa la chata o María la tero, y aún la misma Carmen Gómez, hacían del tango un simple aperitivo de otros menesteres. Fuera de las academias y peringundines no se encontraban bailarinas de tango, y en ocasiones tan conspicuas como el concurso del "Palace Theatre" (1913) hubo que reclutarlas entre las actrices y coreutas de la escena hispano-criolla. El Cachafaz tenía por partenaire una bailarina española -Isabel San Miguel- cuando, en 1933, José Giambuzzi el Tarila le presentó a Carmen, si bien por entonces ya se lucían en los salones la Cachito y la Flaca Esther.

Carmen había aprendido a tanguear con su padre y su hermano, apasionados tangueros. Con sus hermanas menores iba a los bailes suburbanos, más como gobernanta que como bailarina. Pero una noche bailó, alguien reparó en ella y le bocinó a El Cachafaz. Éste tenía su academia sobre la calle Lavalle, próxima a Callao. Del mejor modo posible despidió a la San Miguel, como había despedido ya a Emma Bóveda y a Elsa O'Connor, y contrató a Carmen. Ese mismo año debutaron en el cine de San Fernando, con la orquesta de Pedro Maffia. Y con El Cacha continuó bailando Carmen hasta la noche fatídica del 13 de febrero de 1942, cuando, en el Rancho Grande de Mar del Plata, entre tango y tango, justo a las 23,15, el hombre hizo mutis abrazado a la muerte. Cuando había tomado a Carmen por compañera ya tenía 48 años. La vida le había enseñado mucho, sobre todo en las arduas cátedras que dicta por la noche. Carmen tampoco era una adolescente. Tenía su personalidad y ya adornaba sus propios pasos con triplicaciones, caminados y chaíreos de su inventiva. El Cacha la dejaba hacer. Y la dejaba opinar: Para mí el tango no es triste. Cada tango me trae un recuerdo feliz, declaraba en agosto de 1941. Y el cronista comentaba: Carmencita nos ha defraudado. Salimos a buscar una Francesca Berttni de Puente Alsina y nos encontramos con una maestrita que, sintiendo el llamado de la milonga, colgó su título y se largó por el mundo a enseñar el tango. Carmencita piensa y siente, habla y ríe. Es humana. Es alguien. No es algo.

Muerto El Cacha comenzó a bailar con El Tarila. También lo hizo con José Méndez, en el programa Ronda de Ases, de la radio El Mundo. Formó pareja con José Baña, con Carlos Almada, con Alfredo Núñez y; ocasionalmente, con infinidad de admiradores, siempre feliz y esperanzada en medio de las mayores desdichas. En 1964 tomó por compañero a Juan Averna, bastante menor en edad, y demostró que una bailarina de las de antes (ella, en todo caso), puede llevar a un bailarín joven. En 1975, la Academia Porteña del Lunfardo honró a ambos otorgándoles la Medalla de Plata que los acredita como amigos, en el curso de una velada memorable ofrecida en el Centro cultural General San Martín...

Escribo esto el 23 de agosto de 1998. Ayer Carmen bailó en una academia de la Policía. Lástima que no estuviera Saura, para enterarse del carisma de esta mujer única, él, que la soslayó en su película Tango; para que viera cómo la aclamaban, y la besaban, y ella seguía en pie, desafiando el aluvión de cariño que se despeñaba desde los corazones... ¿A los 93 años? Dar favor, la verdad no está en el almanaque. La verdad está en un tango que le escribí: Carmencita Calderón, vos sos la piba sin tiempo, milonguera de alto rango, sos eterna como el tango que te lleva en su compás...

José Gobello

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CARNÉ, MERCEDES

Nació el 12 de abril de 1912. Actriz y cancionista argentina, dedicada, a partir de 1930, a su labor de cancionista de tangos, siendo una de las más destacadas de la época y luego a actriz de radioteatro. Grabó secundada por Osvaldo Fresedo Tango mío y Confesión, entre otros temas.

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CARNELLI, MARIA LUISA

(31 de enero de 1898 – 4 de mayo de 1987) – Escritora – poetisa – periodista y autor

           A raíz de la prohibición paterna, se inició en el camino del tango bajo los seudónimos de Luis Mario o Mario Castro. Nacida en La Plata comenzó a escribir a los doce años. Cursó el Liceo Normal. Después de contraer nupcias se integró como periodista a la revista El Hogar y distintos diarios de Buenos Aires. Fue también periodista en América y Europa.  En 1927 con música de Edgardo Donato, escribió su primer tango, Se va la vida. De inmediato vinieron, Cuando llora la milonga, con música de Filiberto y El Malevo,  musicalizado por Julio De Caro. Junto a Rafael Rossi publicó P’al Cambalache y La naranja nació verde. Con Francisco de Caro, Primer agua. También con los hermanos De Caro, Moulin Rouge y Dos lunares.  Con Ernesto Ponzio, Quiero Papita y 18 Quilates. Estas son algunas de sus tantas obras.

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CARRASCO, JULIO

(3 de marzo de 1907 en Uruguay) - Músico –Violinista – Compositor -

Se inició como violinista en Montevideo, su ciudad natal, pero la etapa de consagración la tuvo en Buenos Aires como violinista de la orquesta de Osvaldo Pugliese a la cual se incorporó en 1939 y se mantuvo en allá por más de 25 años, convirtiéndose en una de las clásicas figuras de esta orquesta. Compuso varios tangos de los cuales fueron estrenados por la orquesta Pugliese: De Floreo, Flor de Fango y Mi lamento, todos de 1947. En 1966 se retiró de la actividad artística.  Compuso además de los tangos ya nombrados: Stud Del Pueblo y Noches de carnaval.

 

 

 

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CAROPRESE, ALBERTO

 Nació el 23 de diciembre de 1920, en Bs. Aires. Alumno del maestro de bandoneón Eladio Blanco, se inició profesionalmente en el año 1937 con la orquesta de Alberto Gambino. Es autor de Murales de cantina.

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CARPENA, HOMERO

 Nació en Mar del Plata el 17 de febrero de 1910. Autor de los tangos Trenza de ocho, Del tiempo de Gardel, Qué lejos mi Buenos Aires, con música de Roberto Pansera; Camino gris, con música de Alberto Cima y El cielo en las manos, con música de Astor Piazzolla, Actor y director teatral y cinematográfico.

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CARRASCO, JULIO

Violinista uruguayo perteneciente a la generación de 1925. Nació el 3 de mayo de 1907. Tocó en la orquesta de Osvaldo Pugliese a lo largo de veinticinco años, completamente consustanciado con su director. Autor de los tangos milonga de estilo moderno: De floreo, Flor de tango y Mi lamento, que estrenara Pugliese en los años 1947 a 1954. Anteriormente había compuesto Stud, El Pueblo y Noche de Carnaval. Permaneció en la actividad artística hasta 1966.

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CARRERAS SOTELO, ENRIQUE

(7 de noviembre de 1898 – 12 de abril de 1951) – Autor y actor teatral.

          Fue el autor de Patadura, con música de José López Ares y que lo grabara Gardel. También escribió la letra de Milonguero viejo, con música de Carlos Di Sarli, dedicado a Osvaldo Fresedo. Con Juan Maglio (Pacho), nos dejó Congojas, Esta vida es puro Grupo, con música de Alberto Tavarozzi, Chinita, con Eleuterio Iribarren y varias obras más.

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CARRETERO, ANDRES M.

 Notable autor de temas populares. Escribió "El Compadrito y el Tango" (El hombre de la angustia comercial),

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CARRIEGO, EVARISTO

Gran poeta argentino. Nació en Entre Ríos en 1883 y se radicó en el barrio de Palermo. Sus poemas, verdaderos cantos a los arrabales porteños, sirvieron de inspiración a Hornero Manzi para escribir la letra de algunos de sus tangos. De ninguna manera fue amigo de Celedonio Flores, ya que a la muerte de Carriego, aquél tenía dieciséis años. Lo que no puede negarse es la influencia carriegana en la poesía del "Negro"' Cele. Falleció el 13 de octubre de 1912.

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CARRILERO, JOSE

 Nació en España, Madrid, en 1870. Violinista y autor del sainete lírico porteño —a los veinte años se radicó en Buenos Aires—, fue uno ríe los precursores de la difusión del tango a través de los escenarios teatrales. Las primeras obras que escribió se estrenaron en el teatro Apolo con la compañía de Pablo Podestá, Falleció en Buenos Aires el 8 de agosto de 1934.

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CARUSO, LUIS

Músico – Bandoneonista – Director – Compositor - Arreglador y Autor.

Se inició desde muy joven como integrante de la orquesta de su tío José Servidio, junto al cual actuó hasta 1934. En 1936 se radicó en Montevideo. Cerca de 1939 formó su propia orquesta, haciendo sus presentaciones en radios, cafés y teatros. Se destacó como inspirado letrista en los tangos: Y siempre igual, Quedó en venir a las nueve, Anselmo acuña el Resero, Muchacha, Borra y apunta de nuevo, Aquel muchacho de la orquesta, Disimulemos, Lecherito del  Abasto, Lilian y  Carretero.  Con su Cuarteto acompañó al cantor Julio Sosa, grabando para el sello Sondor Sondor, de Montevideo en el año 1948. Integraban este conjunto. Luis Caruso –bandoneón-, Mirabello Dondi – violín-, Rubén (Pocho) Pérez – piano- y Roberto Smith –contrabajo.

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CASA DE LAURA.

En la primera época del tango existo esta casa de bailes en la calle Paraguay cerca de la que es hoy la Avenida Pueyrredón. Rosendo Mendizábal compuso en el piano que poseía esta casa su conocido tango El entrerriano, en 1897. Su propietaria se llamó Laura Montserrat.

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CASA DE MADAMIE MONTANEI.

Casa de bailes situada en Talcahuano y Lavalle a la que concurrían los personajes más distinguidos  y adinerados de la época.

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CASA DE MARÍA "LA VASCA".

Esta casa  tenía la particularidad de que cobraba la hora de baile (tres pesos).. Funcionaba en la calle Carlos Calvo al 2700, a fines del siglo XIX. En ella actuaban conjuntos de tango y especialmente pianistas solistas. Uno de los más asiduos componentes fue Manuel Campoamor. Su propietaria se llamaba' María Rangolla.

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CASADO, CARLOS

(31 de mayo de 1939 en la Ciudad de Chacabuco Provincia de Buenos Aires) - Cantor.

    Se inició en el arte de la música y el canto merced a las influencias familiares que traía. Estudió con los maestros Eduardo Bonessi,  Moviglia y Horacio Alcorta. Es un importante lutier en pianos y guitarras.  Actuó en orquestas las locales de: Roberto Betunar, Orquesta Típica Splendid y Héctor Marselleti,  hasta que se anotó y llegó a la final de concurso de voces Radiofilm, por  radio Belgrano. Su premio fue el contrato como cantor solista por la emisora, con el apoyo de Leopoldo Federico con la orquesta estable. Luego ingresó a Patio de Tango con las guitarras de José Canet.  Pasó posteriormente ingresó a la orquesta de Osvaldo Piro en 1965, ocupando el lugar de Carlos Nogués. Su discografía documenta su registro de barítono tenor y sus giros melódicos de grata flexibilidad. En 1975 grabó para el sello MH, con la orquesta de Armando Pontier con quien continuó hasta 1982, alternando sus actuaciones con la orquesta y en el Viejo Almacén.

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CASANOVA, LUIS

Pianista de las famosas "pensiones" montevideanas y colaborador de Eduardo Arólas. Perteneció también a un trío, acompañado del bandoneonista Pedro Láurenz y el violinista Luis Martizky, que actuaba en el café La Cueva del Chancho en la ciudad de Buenos Aires. Formó posteriormente su orquesta (1926) en la que debutó Alfredo Gobbi (hijo), como primer violín. Se presentó en los bailes de la sociedad Italia Unita, en tal carácter. Es autor de los tangos;  En otros tiempos y Hacete amigo del juez (grabados por Ignacio Corsini) y Retrechera, Falleció el 20 de setiembre de 1971.

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CASARES, HORACIO

(26 de setiembre de 1932) – Nombre de familia: Ignacio Andrés Mobilio

Nació en el barrio de Villa Crespo y comenzó desde niño sus estudios de canto con los maestros Polero y Cremona. A los 16 años intervino en un concurso realizado en el café Marzotto, donde ya utilizaba su nombre artístico. Se inició en varias orquestas de barrio entre ellas la de Enrique Bardi. Actuando en una de estas, fue escuchado por el violinista y director de la Orquesta Símbolo Osmar Maderna, Aquiles Roggero, quien lo cita en Radio El Mundo para dar una prueba, rinde la misma y hace su debut el 15 de setiembre de 1954. Realizó sus actuaciones por la misma emisora, contando como compañeros a Jorge Durán, después Tito Dávila y más tarde a Jorge Hidalgo. Durante su permanencia en esta orquesta que duró desde 1954 a 1958, dejó 8 registros para el sello Pampa. El 1º de julio de 1958, ingresó a la orquesta de Carlos Di Sarli, debutando en el Dancing, Mi club, dejando además cuatro registros grabados, Casares, fue el último cantor de la orquesta de Di Sarli, tras su disolución luego de  la muerte del maestro director. De allí en más comenzó su etapa como solista. Actuó en televisión en los programas: El Especial, Casino Phillips y Grandes Valores del Tango. Realizó giras por el interior del país, Chile, Perú, Uruguay, Méjico y Brasil.  A partir de 1970 grabó para importantes sellos discográficos. También colaboró con distintos directores, Horacio Malvicino, Jorge Dragone, Alberto Di Paulo, Lito Scarso, Lucio Milena y Víctor D’ Amario.


CASAS, JUAN CARLOS

(23 de marzo de 1914 – 21 de agosto de 1986) Nombre de familia: Basilio Constantino Casas.

    Nació en Tandil, Provincia de Buenos Aires. Sus primeras actuaciones las hizo en una orquesta de su ciudad natal.

Estudió canto en la academia PAADI que dirigían los hermanos Rubistein y donde además de aprender se realizaban concursos que se transmitían por radio. De uno de ellos surgió Casas, quien primero actuó con el guitarrista Horacio Petorossi y más tarde con Joaquín Do Reyes.

Fue el propio Pedro Laurenz quien lo escuchó cantar, incorporándolo a su reciente orquesta. Fue el reemplazante de Héctor Farrel que se retiró de la misma el 24 de setiembre de 1937 y el 12 de mayo de 1938 graba “Vieja amiga” y “Milonga compadre”, acotando también que fueron los dos únicos temas que grabó Laurenz durante ese año. Casas deja la orquesta de Laurenz en 1942. Tiempo más tarde realizó una gira con Juan Canaro, llegando a Puerto Rico Perú, Bolivia, Venezuela y Colombia. También estuvo radicado y actuando en Barcelona y en París donde actuó en la boîte L´Aiglón junto a otras figuras internacionales.

 A su regreso a Buenos Aires dejó de vincularse con el medio para dedicarse a la actividad comercial.

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CASCIANI, ANTONIO

Autor popular denominado con el apodo de "El canillita poeta". Carlos Gardel incluía en su repertorio Farabute y Un año más, tangos de corte netamente lunfardo compuestos por este autor. Había comenzado a escribir, junto a otros compañeros vendedores de diarios, en el año 1928. Justino no más,  Se conoce, Tristeza y Se murió de amor son otros títulos que escribió. Falleció en 1967.

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CASINELLI, ROBERTO

(3 de febrero de 1921 – 17 de junio de 1995) - Nombre de familia: Periodista, comentarista y poeta.

          Se inició en el tango como periodista. De inmediato participó como jurado en el Club Federal Argentino en 1944, concurso que fue ganado por Roberto Florio, quedando en el segundo puesto Roberto Goyeneche. En 1957 comenzó su labor como redactor general en una revista que se llamaba Cantando.

Como autor, escribió las letras de los tangos: Celedonio, con música de Roberto Goyeneche, Amor de Marinero y  Estrella (con música de Cholo Hernández). Su última labor la realizó como columnista en el diario Crónica.

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CASTAGNIARO, OSCAR

(3 de octubre de 1921 -  7 de noviembre de 1993) - Músico – Bandoneonista – Director - Compositor

Músico que se dio a conocer en la orquesta de Pugliese, con la cual se mantuvo desde 1945 a 1952. Como compositor dejó entre otras obras: Testamento de arrabal y Por qué canto el tango, tangos que se dieron a conocimiento público por la misma orquesta. Tuvo su propia orquesta y grabó para el sello TK, teniendo como cantor a Roberto Florio, siendo la modalidad de la misma  casi igual a la de Pugliese. Actuó por radio Belgrano teniendo como vocalistas a Pedro De Luca y Osvaldo Randall y también acompañó al cantor Roberto Chanel en sus actuaciones por Radio Belgrano.

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CASTAÑA, CACHO

Músico- Autor y compositor -Nombre de Familia: Humberto Vicente Castagna.

 Nació el 11 de junio de 1942. Pianista y compositor argentino. A los trece años ya tocaba, mientras estudiaba el piano, en algunos boliches porteños. Luego de recibido (1958) se incorporó a la Orquesta Típica de Buenos Aires compuesta sólo por adolescentes como él. Luego de permanecer un año en dicha orquesta pasó al conjunto de Marcos Larrosa y después a la de Oscar Espósito. Además del piano utilizó la guitarra —que aprendió solo a tocarla— para componer. Sus primeros títulos son De noche y llovía y Las nubes que bajan. En 1962 se fue de gira a cantar con un conjunto de amigos y en Los Huracanes. Posteriormente, en algunos locales se acompañaba con su guitarra y cantaba zambas y tangos, además de algunas composiciones suyas que improvisaba en el momento. Fue distinguido con tres discos de oro por su labor fonográfica tan extensa. Es autor de Café La Humedad, A Buenos Aires, Se le perdió un violín, Trenes a Buenos Aires en los ojos, Mi viejo, el italiano,. Desde el balcón de mi casa, El mundo de la fantasía y Subite a mi coche.

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CASTELAR, ALBERTO

(1 de diciembre de 1918 – 2003) – Músico, pianista, director y compositor.

Nombre de familia: Alberto Nahon.

Alberto Castelar nació en la Ciudad de San Pedro (Provincia de Buenos Aires)

     Si bien su tarea por la música de tango no fue afanosa, pero su fuerte lo hizo con la música litoraleña, folclore argentino y en varias oportunidades obras del vecino Paraguay. Durante su carrera formó varios conjuntos con los que llegó al disco con todos ellos.

Deja su ciudad natal en los primeros años de 1930 y en Buenos Aires comienza con sus estudios de música y piano. A principios de 1940 comienza una larga relación con artistas como Herminio Giménez, Mauricio Cardozo Ocampo, Felix Perez Cardozo y Osvaldo Sosa Cordero. De todos los nombrados Castelar incluiría con el tiempo temas en su repertorio discográfico. Sus primeras grabaciones en discos las realizó junto a Samuel Aguayo músico y autor paraguayo (1909-1923) en el sello R.C.A. Víctor. En los años ´50 comienza a grabar con una seria de temas de música litoraleña y paraguaya también en el sello Víctor siendo algunos de los títulos registrados “Anahi” de Osvaldo Sosa Cordero, “Boquita de miel” con música de José Esculies y letra de Osvaldo Sosa Cordero Mi correntina”, “Pajaro campana” de Felix Perez Cardozo y otros. También grabó para el sello Pampa junto al bandoneonista Damasio Esquivel, continua su carrera con su conjunto folclórico registrando distintos álbumes en los sellos “Disk Jockey” y “Polydor”.De su obra de compositor se distinguen: “Casimiro Balderrama”, “Mi correntina”, “Flor de irupé”, “Solo en Corrientes”, “Tesorito”, todas ellas obras litoraleñas, entre su amplio repertorio editado.

CASTELLANOS, PINTÍN

Pianista, compositor y director

(10 de junio de 1905 - 2 de julio de 1983) - Nombre completo: Horacio Antonio Castellanos Alves

          Uruguayo, nacido en Montevideo, los datos aportados por los estudiosos Uruguayos lo describen como un tipo de buen porte, buen vestir y dedicado a las actividades deportivas y a la música. Las melodías populares nacieron en su espíritu desde muy niño, cuando veía pasar a los negros candomberos repiqueteando sus parches y siempre consustanciado con el ambiente orillero. Tenía solo 14 años cuando compuso su primer tango, El Pirata. No existen más datos sobre su vida, recién comienza a conocérsele a partir de 1933, cuando ya contaba 28 años de edad. Una noche de ese año 1933, ocurrió un hecho que le cambiaría la vida, cuando brindó al público asistente que asistía al club nocturno Carrasco un tango al que había titulado La puñalada. En ese título quedará sentada toda la fama de Pintín (según la opinión de otro uruguayo, Juan Legido.) Dejó más de doscientas obras registradas, pero ninguna de la repercusión de La Puñalada.  Cuentan que al comenzar el verano de 1936, Juan D’Arienzo (como ya acostumbraba), se presentaba en Montevideo para realizar otras de sus temporadas. Se dice además que Rodolfo Biagi, pianista en ese entonces de la orquesta D’Arienzo, fue el encargado de tallar en ritmo de milonga el tango de Pintín Castellanos y que junto al violinista Mancuso tuvieron la función de transcribirla. ¿Cómo viene esta transformación? Hay un dato curioso que quizá pueda ser verdad o no. Decían algunos tangueros del Uruguay que a D’Arienzo le pasaron el dato. Y pasó que un tiempo antes que el director llegara a escuchar La Puñalada, dicen que estaba Castellanos tocando en un local, cuando por alguna razón comenzó a impacientarse y quiso terminar de tocar su tango acelerando cada vez más su ritmo. Alguien con buen oído comprendió que como milonga andaría mejor y así se corrió la bola. D’Arienzo estrenó La Puñalada en el café Tupí Nambá, de Montevideo y la lleva por vez primera al disco el 27 de abril de 1937. El 12 de junio de ese mismo año la graba Canaro pero en ritmo de tango. No se sabe si fue a pedido o a puro gusto, que el negro Celedonio Flores le puso letra, hallándose una solo versión grabada, la de Alberto Gómez, el 2 de diciembre de 1937. Definitivamente como milonga, Canaro la lleva al disco dos veces más, el 8 de octubre de 1946 y el 29 de noviembre de 1951.

          Tras la desaparición de Castellanos, un periodista Uruguayo llegó a contabilizar 127 versiones de esta obra. Cabe destacar el notable acierto de D’Arienzo, al grabarla por segunda vez el 23 de noviembre de 1943, insertando en la otra faz La Cumparsita, según memoraba Héctor Ernié, de estas dos creaciones uruguayas se vendieron 18 millones de placas. Volvería D’ Arienzo a grabar este éxito en dos oportunidades más la del 12 de setiembre de 1951 y la del 10 de diciembre de 1963. En 1939, Pintín dirigió una orquesta en la que su primer violinista era Alfredo Gobbi, contaban con un vocalista que se llamaba Eduardo Ruiz, quien más adelante pasaría a llamarse Enrique Campos. Se presentaron en el Palacio de la Cerveza en Montevideo.  Las obras de Castellanos fueron siempre rítmicas, percusionadas, es por eso que la mayoría de sus creaciones son milongas y candombes. Pero no solo La Puñalada fue la atracción de las obras de este compositor uruguayo, Julio De Caro le llevó al disco el tango Anocheciendo, en 1930, antes de su composición emblemática. Apenas fallecido Gardel, Pintín le rindió homenaje con El Pájaro muerto, que grabó Charlo acompañado por guitarras el 15 de agosto de 1935. Francisco Lomuto le registró Besos de mujer, cantado por Jorge Omar, Fresedo, grabó La Puñalada, el 19 de diciembre de 1950. Enrique Rodríguez le llevó al disco un título extraño, Nyanzas y Malevos, eran dos nombres correspondientes a grupos de negros candomberos y se denominaban a cada uno de esos grupos, naciones, cada una a cargo de un jefe, entre esas naciones estaban también Los Cabinda, Los Congos y Los Benguelas. (De su libro Entre cortes y quebradas, editado en Montevideo en 1948) Quien más le grabó temas a Pintín Castellanos fue D’Arienzo, quien le registró: A puño limpio, Barrio de Guapos, Candombe oriental, Cajita de Música, El potro, El temblor, La endiablada, La Puñalada, Meta Fierro, Me gusta bailar la milonga, Peringundin, Tirando a matar, todas instrumentales y con letra dos más: Chaparrón,

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CASTILLA

Bar ubicado en la calle Corrientes al 1200 en el que actuaba el quinteto de tangos de Augusto Berto, fue uno de los primeros locales dedicados al tan

CASTILLO, JUAN PEDRO CASTELLANO

 Músico, director y arreglador. Dirigía la orquesta estable que grababa discos para el sello Columbia acompañando a vocalistas. Tania fue una de ellos. Luego Carlos Gardel lo solicitó para su última gira como arreglador de la orquesta que lo acompañó a Nueva York, que dirigía Terig Tucci Intervino también como arreglador y director de la música de las películas Cuesta abajo y El tango en Broadway incluyendo en ellas dos composiciones suyas, Viejos tiempos y Ausencia. Luego regresó a Buenos Aires, desvinculándose de Gardel y salvando así su vida, ya que Gardel y casi todos sus compañeros fallecieron cuando regresaban. Compuso además de los citados, Nuestra casita y Saudade. Falleció en Bs. Aires

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 CASTILLO, ALBERTO 

Nombre de familia:   Alberto Salvador De Luca - (7 de diciembre de 1914 - 23 de julio de 2002) – Cantor, compositor y letrista. Nombre de familia: Alberto Salvador de Lucca -

Como muchos otros cantores tuvo una cadencia rea, pero no se pareció a ninguno, como tampoco su estilo. El tango le comenzó a gustar cuando era un adolescente, - tenía solo 14 años –y un año más tarde se encontraba cantando junto al guitarrista Armando Neira, con el nombre de Alberto Dual y también como Carlos Duval, seudónimos que lo protegían de la disciplina que le imponía su padre. Pasó por las orquestas de Julio de Caro, – 1934 –  en 1935 con Augusto Pedro Berto, actuando en el Teatro Maravillas y en 1937 con Mario Rodas que se presentaban por L.S.8 Radio París (una de las tantas emisoras que desaparecieron del dial).

En 1938, decidió abandonar sus actividades artísticas dedicándose por completo a la carrera de medicina. Faltaba solo un año para recibirse cuando se integra a la orquesta Típica Los Indios, dirigida por Ricardo Tanturi y el 8 de enero de 1941 graba sus dos primeros discos, el vals Recuerdo de Alfredo Pelaia  y el tango La vida es corta, de Tanturi y Gorrindo, ya para ese entonces actuaba con el nombre artístico de Alberto Castillo. – a proposición de Pedro Eduardo Valle, hombre de radio -. En 1939 se recibió de médico en la especialidad de ginecología, instalando su consultorio en la casa paterna. Pero no duró mucho en esta profesión, ya que al poco tiempo se dedicó por entero al tango. Su manera de moverse en el escenario, el modo de tomar el micrófono e inclinarlo hacia uno y otro lado, su mano derecha junto a la boca como un vendedor callejero, su pañuelo cayendo del bolsillo del saco, la corbata floja y el cuello de la camisa desabrochado. Todo esto era inusitado para los cantores de ese entonces, también eran inusitadas las peleas que se armaban en los bailes.  Cuando se desvincula de Tanturi, inicia su carrera como solista, incorporando a su repertorio el candombe, comenzó cantando Charol, y fue tal el éxito que de a poco fue incorporando más temas de este género, (al que vuelve a reflotar en 1993, cuando graba con los auténticos decadentes Siga el baile). A partir de 1946, se vincula a la cinematografía llegando a filmar más de diez películas. Su estampa y su voz la seguimos todavía recogiendo de las películas y los discos que dejó grabados.

Como letrista dejó registradas en SADAIC varias obras entre ellas Yo soy de la vieja ola, Muchachos escuche, Cucusita, Así canta Buenos Aires, Un regalo del cielo y varios tangos más.

Su voz todavía sigue escuchándose en distintos programas de radio y también en Blogs dedicados al tango, q

 Apodado "el popular", tuvo orquesta propia a partir de 1924. Falleció el 16 de febrero de 1961.

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CASTRIOTA, SAMUEL

 Nació en 1885 y fue uno de los primeros pianistas dedicados al tango. Su trascendencia en el género se la debe a la música de Lita, con letra de Pascual Contursi, y que Gardel inmortalizara con el nombre de Mi noche triste. Se inició' en los cafés de la Boca junto a Vicente Greco, Vicente Loduca y Francisco Canaro. Es autor de otras composiciones, pero ninguna logró alcanzar el éxito del ya citado Mi noche triste. Falleció el 8 de julio de 1932.

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CASTRO, JUAN JOSE

Nació el 7 de marzo de 1895. Músico por excelencia, amante de lo popular, realizó estudios de piano, violín y violoncelo, este último instrumento con los maestros García y Ferrari. Luego se perfeccionó en París y a su regreso siguió la carrera de director de orquesta de concierto. Además de piezas breves de tema tanguistico que revelan su pasión, por lo popular, es autor de Sinfonía argentina, Sinfonía de Los campos, Martín Fierro y la ópera Proserpina y el extranjero.

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CASULLO, FERNANDO HUGO

Autor del Diccionario de Voces Lunfardas y Vulgares, con prólogo de Francisco García Jiménez.

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CATULO CASTILLO

Nació en Buenos Aires el 6 de agosto de 1906 y murió en Paso del Rey (provincia de Buenos Aires) el 20 de octubre de 1975. Fue hijo de José González Castillo y, como su padre, hombre de talento múltiple. Poco antes de su muerte, el Fondo Nacional de las Artes le otorgó el Gran Premio Anual. Un año antes, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires lo había declarado Ciudadano Ilustre.

Cátulo fue hombre de Boedo, de la Peña Pacha Camac, fundada por su padre; de la Librería Munner, donde comenzó el movimiento literario que tomó el nombre de una calle, que aún no era un barrio. Allí estudió, de niño, algo de música, con el maestro Cianciarullo. Como tenía la inspiración muy fresca, en 1923, a los 17 años, compuso la primera parte de Silbando, le pidió a Sebastián Piana que compusiera la segunda, a su padre le pidió la letra y a Gardel que lo cantara. Luego, en 1924, compuso Organito de la tarde, que no logró el primer premio en el concurso Max Glücksmann, sino el segundo, pero, en cambio, lo estrenó Azucena Maizani y no tardó en convertirse en un clásico.

En 1928 agrandó la orquesta con la que actuaba en las glorietas de Boedo y marchó con sus músicos (Caló, Malerba) y su cantor (Roberto Maida) a España y a Francia. Le fue bien e inclusive grabó con su grupo en España, donde el tango comenzaba a abrirse camino a partir de la presentación de la compañía escénica Muiño-Alippi, en la que militaban el cantor Vicente Climent y la cancionista Celia Louzán. Pero su vocación era principalmente literaria y pronto abandonó el papel pentagramado para dedicarse a la enseñanza en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla, del que fue secretario y, luego, director; en él creó la cátedra de bandoneón, que confió a Pedro Maffia. Para entonces había compuesto ya un buen número de tangos, a los que el padre aplicaba los versos del caso. Quién había comenzado junto a Piana, reservándole a su amigo, algo mayor que él, la segunda parte (lo mismo que haría Maffia en No aflojes), se convirtió en letrista de los dos éxitos más resonantes del autor de Sobre el pucho: Tinta roja y el vals Caserón de tejas.

Cátulo, que había colaborado con Troilo en María (1945), al morir Manzi, en 1951, se convirtió en el letrista más importante. Ni sus actividades en la SADAIC, que nunca abandonó, ni su labor en la burocracia cultural (fue presidente de la Comisión Nacional de Cultura) le impidieron escribir letras tan bellas como las de Domani, La calesita, Café de los Angelitos, El patio de la Morocha, Una canción y esa pieza singularísima en la que el tango canción parece alcanzar el cénit: La última curda. Uno de sus éxitos postreros fue El último café (música de Héctor Stamponi), con el que ganó el certamen organizado por la firma Odol en 1963.

La poesía de Cátulo se distingue por el empleo de rimas internas, que aumentan la musicalidad del verso, y ciertos amagos surrealistas, que se quedan en amago.

En 1954, siendo diputado nacional, el autor de esta semblanza debió informar el proyecto de reforma a la ley de propiedad intelectual, patrocinada por la SADAIC. Con ese motivo conoció a Cátulo y descubrió en él una persona de inusitada ternura. De aquella amistad surgió la conferencia ilustrada sobre el lunfardo que se ofreció en el teatro Cervantes en noviembre de 1954, en cuya organización Cátulo puso más trabajo y más entusiasmo que si el orador hubiera sido él mismo.

José Gobello

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CASULLO, FERNANDO HUGO

Autor del Diccionario de Voces Lunfardas y Vulgares, con prólogo de Francisco García Jiménez.

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CAVADINI, RUBÉN

Escribió el ensayo Tango o una nueva, expresión de Buenos Aires?, en 1970. Este autor considera que si la música popular acompaña espontáneamente la evolución de un pueblo se asegura su trascendencia con una imagen sana y noble.

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CAYOL, ROBERTO LINO

(23 de setiembre de 1887 – 29 de julio de 1927) Autor y periodista.

          Fue comediógrafo y sainetero y aportó obras de gran interés al teatro popular porteño. En su faceta de letrista de tangos (en su gran mayoría con música del pianista Raúl de Los Hoyos),  produjo obras como: Anoche a las dos, Viejo rincón, Noches de Colón y algunas otras más. Su labor periodística la realizó en la revista Caras y Caretas. 

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CELEDONIO ESTEBAN FLORES

El  Negro Cele nació  en Buenos Aires   (calle  Talcahuano   58)   y murió en la misma ciudad el 28 de julio de 1947 (Malabia 2154).

Un papel de carta que usaba el año de su muerte registra, en membrete, los títulos de cuarenta y ocho éxitos. Crítica afirmó en la nota fúnebre: «Murió rico, pero bohemio». Julián Centeya se desahogó «Buenos Aires pierde al último vate de positiva importancia» y Carlos de la Púa sentenció: «Cuando en la barriada porteña la lealtad se pague con nobleza y la traición, con sangre, cuando cada personaje y cada cosa recobren su verdadero valor, su auténtica personalidad, entonces vos, hermano, pasarás al frente con tus poemas inmortales, con cualquiera de los cuales ganaste la estatua».

Todo comenzó al finalizar la segunda. Cele, que era un chiquilín dado al boxeo, concurría a los bailes de Villa Crespo y había reunido sus poemas de autodidacto en un cuaderno escolar con el título Flores y yuyos. Ganó un concurso poético abierto por el diario Última Hora, al que había presentado unos socarrones alejandrinos declamables titulados Por la pinta.

Gardel, que ya andaba al acecho de repertorio tanguero, echó el ojo a esos versos, hizo llamar al autor, le pidió permiso para cantarlos y ordenó al Negro Ricardo que les pusiera música. Así nació el tango Margot, que opone al tono sentimental y quejoso de Contursi un aire desfachatado y sobrador. (Gardel-Razzano firmaron aquella música, y los herederos de Ricardo debieron litigar para recuperar la paternidad birlada).

Llegaron después Mano a mano, que esta vez Flores llevó a Gardel sin que lo llamara; su introducción en el ambiente radiofónico, su amistad con Charlo y Rosita Quiroga, el contrato de exclusividad que firmó con esta fabulosa cancionista (por entonces, con vara alta en la Víctor) y luego sus tangos, compuestos en los versos alejandrinos más musicales y más redondos de toda la poesía argentina, en la voz de Carlos Gardel, hecha corno a la medida de esa poética canchereada: Canchero, Gorriones, Lloró corno una mujer, Mala entraña, Tengo miedo, Viejo Smoking. Para ese tiempo, Rosita Quiroga había difundido ya Muchacho, La musa mistonga, Sentencia, Viejo coche y Audacia. Y todavía Gardel agregó creaciones inolvidables: La mariposa, Pan, Te odio, Sí se salva el pibe, Por seguidora y por fiel

Hombre querendón, de una sola esposa, y ella legítima, María Luisa Vinci, muy de los suyos, aunque alguna vez las luces del centro la alejaran fugazmente por malos pasos, no comenzó a escribir con la mira puesta en el tango. Para éste lo ganó la intuición infalible de Gardel. Flores era un vate arrabalero que pudo recopilar sus versos, tangueables o no, en dos libros preciosos: Chapaleando barro (1929) y Cuando pasa el organito (1935), A este último corresponde Corrientes y Esmeralda, que ya andaba en 1934 convertido en tango en la orquesta de Francisco Lomuto con Fernando Díaz al canto.

Flores murió en la mejor de su vida, cuando tallaba la generación del Cuarenta. Lástima que se haya ido sin escuchar las vigorosas versiones de Canchero, Cuando me entres a fallar, Audacia, Biaba y otras virilidades que recreó Edmundo Rivero.

Cuando comenzó a escribir tangos, Flores era un chiquilín inexperto como Contursi, aunque sus lecturas fueran más abundantes que las del autor de Ivette. El negrito enjugó las lágrimas de Contursi con el pañuelo compadrón que llevaba en el cabalete y, como quien dice, pasó a otra cosa. Pero no devolvió al tango las insolencias de Villoldo o del viejo Gobbi, sino el aplomo -la capacidá- del hombre corrido que puede mirar la vida como lo que es, agua que corre.

José Gobello

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CENTEYA, JULIÁN

(15 de octubre de 1910, Parma, Italia – 26 de junio de 1974) Autor- poeta y escritor. Nombre de familia: Amleto Enrique Vergiatti – Seudónimos: Julián Centeya y Enrique Alvarado.

     Poeta y escritor afincado desde muy niño en el barrio de Boedo, su familia había emigrado desde Italia en 1912. Perteneció al grupo de Boedo como autor y periodista. Es autor de La musa del tango, Mil glosas de Tango, El misterio del tango y El vaciadero, entre otros libros. En sus tiempos de periodista trabajó en varios diarios importantes de la capital como Crítica, Noticias Gráficas y El Mundo, en los semanarios Cine argentino,  Sábado y Prohibido; en este último llegó a ser el director. Supo dar  varias conferencias sobre personajes de tango en teatros de la capital y del interior. Grabó un disco (Antología lunfarda) que incluye obras suyas, versiones musicales de Pedro Maffia y José Canet y la voz de Carlos Solari, para el sello Mahus. Para la R.C.A. Víctor grabó El hombre gris de Buenos Aires con sus poemas y la orquesta de Aníbal Troilo. Autor de libretos para la radiofonía. Compuso Lluvia de abril, Más allá de mi rencor, Lison, Pa'los muchachos, La vi llegar; El pescante, con Homero Manzi, Más allá, con José María Contursi, Manón, con Antonio Podestá, Claudinette, con música de Delfino y la milonga Felicita. Falleció el 26 de junio de 1974.

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CIRIACO ORTIZ

Ángel Ciriaco Ortiz nació en Córdoba el 5 de agosto de 1905 y murió en Buenos Aires el 9 de julio de 1970. Con mejor derecho que de Malena podría decirse de Ciriaquito que sus venas tenían sangre de bandoneón, pues su padre era un consumado ejecutante de ese instrumento, y a fines del siglo 19. Aquel Ciriaco legendario fue el maestro de Ciriaquito.

No tenía 20 años el morochito cuando emigró a Buenos Aires, persuadido por el pianista Nicolás Vaccaro, autor de Barajando, de que en la capital le esperaba su destino. Pronto halló conchabo en la orquesta de Juan Carlos Bazán, y de allí en más hizo el camino de todos los músicos de tango, camino lleno de meandros, de recodos y de ritornelos. Su fama de bandoneonista fue creciendo a la par que la de sus chistes y chascarrillos, que parecen ser lo más recordado de sus andares y quedares. Felizmente, el fraseo moroso y coloquial que cultivaba, chamuyeta y querendón, como de tardecita provinciana bajo la parra hospitalaria, perdura en grabaciones encantadoras. ¡Qué macana habría sido que Ciriaquito naciera antes que Edison! Pero no; tuvo la precaución de comenzar a grabar sus discos -el 15 de setiembre de 1929, para más señas-, cuando el sabio ya había perfeccionado el gramófono. Formó para ello un trío con los guitarristas Vicente Spina (autor de el vals Tu olvido) y Ramón Andrés Menéndez. Para entonces ya había fraseado en la orquesta de Roberto Firpo e inclusive había formado un pequeño conjunto en el que tenía de ladero a Luis Petrucelli, alejado del sexteto de Julio De Caro, donde lo reemplazaría Pedro Laurenz.

En el después de aquel momento cenital -el de la formación del trío-, cabe una fecunda estada en la orquesta de Francisco Canaro, su actuación en el sexteto Vardaro-Pugliese, su desempeño en el Quinteto de Ases, diseñado por Homero Manzi (cuatro fueyes: Maffia, Marcucci, Laurenz, Ciriaquito; un piano: Piana), y en el Trío Número Uno de Radio El Mundo, junto a Cobián y a Cayetano Puglisi, y en el quinteto Los Virtuosos (Marcucci, Julio y Francisco De Caro, Elvino Vardaro). Además deben contarse la música que puso a los alejandrinos de dieciséis que le dio Celedonio Flores con el título Atenti, Pebeta, tango que difundió Alberto Gómez (1929), y algunas otras. Su cursas musicus es extensísimo. Fueron 40 años de trajinar con las botoneras en ambas márgenes del Plata, y también muy lejos del estuario color de león, de inventar chistes y de ejercer con virtuosismo inigualado el arte de hacerse querer.

Mi memoria rescata un reportaje que alguna vez le hice para una revista porteña. Yo lo había descubierto cuando modulaba con su bandoneón sin segundo, como silabeando la letra de Mano a mano, sentadito al frente de una orquesta muy numerosa dirigida por Marianito Mores (años 50, teatro que se llamaba por entonces "Enrique Santos Discépolo"), ciertas noches de "El Viejo Almacén", donde disfruté la hospitalidad del gran Edmundo Rivero (y espero no haber abusado de ella), cuando su fueye le chamuyaba no sé qué cosas rantifusas a la guitarra de Edmundo Zaldívar... Bella alucinación la que me lo presenta ahora, desovillando con su derecha la melodía inefable de Los pájaros perdidos, mientras Astor se esfuerza en vano por enredarlo en los acordes endiablados que teje su izquierda entre traviesa e insurgente... Quizás alguna vez -si, como escribió Julián, hay un mundo pa' los que se piantan- el buen Dios me dé el gusto de ese concierto que sólo su omnipotencia podría hacer posible.

José Gobello

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CORDO, OSVALDO

(7 mayo 1923 - 26 mayo 1985)- Cantor y guitarrista Nombre de familia: Alfredo Agustín Alberti - Seudónimo: Mocito

    Desde pibe aprendió a tocar la guitarra bajo las enseñanzas de su padre y a los quince años comenzó sus estudios de canto con el maestro Arturo Bonessi. Debutó en L.R.2 Radio Argentina en la orquesta de Miguel Padula. En 1948 tras el alejamiento de Oscar Serpa en la orquesta de Fresedo, se incorporó a la misma en julio de ese mismo año en la que solamente dejó cuatro grabaciones: “Por las calles muertas” tango de Sebastián Lombardo y José María Contursi, “Cafetín de Buenos Aires” de Mariano Mores y Enrique Santos Discepolo y “Volverás” de Osvaldo y Emilio Fresedo, estos tres temas grabados en una misma fecha 16 de julio de 1948, finalizando el 22 del mismo mes con el vals “Motivo de vals” de Horacio Salgán y Carlos Bahr.

Su debut con Fresedo se había producido en el famoso y recordado cabaret “Rendez . Vous”. Hay que recordar también que en su breve período tuvo como compañero de rubro a Roberto Ray, quien se había reincorporado a la orquesta. A mediados de 1949, Cordó comenzó a tener problemas de salud retirándose de la orquesta. Reapareció en 1951 como solista, pero al poco tiempo sufre una recaída y su recuperación le obligó estar un tiempo más prolongado fuera de los escenarios. A principios de 1959 fue contratado por LS6 Radio del Pueblo. Además, actuaba en la Confitería La Armonía, una de las catedrales del tango de la calle Corrientes 1437 y en el legendario cabaret Maipú Pigall.

En sus actuaciones en vivo fue acompañado por las guitarras de los hermanos Castro. En 1959 grabó para el sello TK pero los discos no salieron a la venta. En los primeros meses de 1970 su salud se complicó, y falleció en 1985 cuando solo tenía 62 años.

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CORREA, LUIS

(2 abril 1928 - 23 abril 1992) - Cantor - Nombre de familia: Luis Correa.

   Fue uno de los tantos cantores que se formó junto a las grandes orquestas de principios de la década del cincuenta. Luis Correa fue dueño de una cálida voz, afinado, con mucho oficio, un estilo muy particular y una delicada media voz. Al igual que su compañero Alfredo Belusi, Correa también había nacido en la Provincia de Santa Fe, en una localidad llamada El Trébol.

Sus inicios como cantor profesional datan del año 1951 en un local de la Ciudad de Mar del Plata.

En esos años las diversas emisoras de radio de Buenos Aires realizaban concursos de cantores y fue así como Correa participó en Ronda de Cantores, programa que auspiciaba LR1 Radio El Mundo siendo apadrinado por otro de los grandes cantores de la historia de nuestro tango, Oscar Alonso.

El inicio como cantor profesional se produjo en la orquesta de Francini – Pontier en el año 1954 llegando al disco con do tangos; Perdóname, de Héctor Stamponi y Catulo Castillo y Noche de locura, de Manuel Sucher y Carlos Bahr, ambos temas grabados el 4 de noviembre de 1954. Vuelve a grabar sus últimos dos temas en esta orquesta: Ronda azul de Marsilio Robles registro del 2 de marzo de 1955 y Barra querida de Cesar Felipe Vedani y Carlos Sánchez grabación del 13 de junio de 1955, con estos dos tangos finaliza su labor de cantor en la mencionada orquesta. En 1956 incorporado a la orquesta de Alberto Mancione, graba la milonga Chuzas de Rene Ruiz y Enrique Uzal, registro del 25 de julio de 1956.

 Tras otro breve paso en la orquesta de Ernesto (Titi (Rossi) se incorpora a la agrupación que dirigía Fulvio Salamanca en 1959, con esta orquesta grabó siete temas: Pensalo bien de López y Calvera (21 de septiembre de 1959). Así se baila hoy de Cardenal y Vera (22 de diciembre  de 1959), Milonga con toda el alma de Salamanca, Álvarez y Morgade (22 de diciembre de 1959), Patricio eterno de Salamanca y Huasi (22 de diciembre de 1959), Inocencia de Mercedes Simone (12 de julio de 1960), Los dos la queremos de Celenza y Ghiso (1961) y Yo soy del tiempo aquel de Cantó y Moreno (1961) y el famoso vals peruano Amarraditos de Pedro Belisario Pérez y Margarita Durán.

Entre 1962 y 1963 graba cuatro temas con la orquesta de Héctor Varela: Lilian, Que tenés que hablar de mí, Esas cosas del corazón y Si me esperaras a mí.

En ese mismo año de 1963llega al disco en la orquesta de Miguel Caló, dejando solo dos registros: Dos fracasos de Miguel Caló y Homero Expósito (19 de noviembre de 1963) y A mucha honra de Pinella y Cardenal (4 de diciembre de 1963.

En 1964 comienza su carrera como solista en Colombia, y realiza giras por diversos países de América recorriendo Chile, Brasil, Puerto Rico, Venezuela y Ecuador.

 Regresa al país en 1968 y se incorpora a la orquesta de José Basso con quien graba seis registros como solista y dos a dúo con Juan Carlos Godoy que también se había incorporado en ese mismo año. Los temas con Pepe Basso para el sello Music Hall fueron: Donde estas Japonesita de Basso y Aroldi y El rosal, una canción de Gerardo Matos Rodríguez y Manuel Romero (ambos a dúo) y como solista: Yo no sé qué me han hecho tus ojos, vals de Francisco Canaro, Necesito olvidar de Sciamarella y Romero, Milonga del Siglo quince de Basso y Larroca, Una piba como vos de Dante Gilardoni, Por vos filosofía de Leo Lipesker y Aznar, Secuestro, una milonga de Viglione y Cardenal (tema que nunca se editó).

Correa, también actuó en radio, televisión y teatro y el final de su carrera lo hizo en una gira por Estados Unidos presentándose en el local de Rincón Latino de la ciudad de Miami y también en Los Ángeles y Nueva York.

Su deceso se produjo en la Ciudad de Mar del Plata cuando solo tenía 64 años de edad.

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CORSINI, IGNACIO

(13 de febrero de 1891 – 26 de julio de 1967)

Cantor, actor, compositor y autor. Nombre de familia: Ignacio Corsini. – Apodo: El Caballero Cantor

          Como muchas figuras del tango, Ignacio Corsini nació en Italia en un pueblo llamado Troina en Sicilia, y a los cinco años emigró junto a su madre radicándose en el barrio de Almagro.

En 1907 comenzó a actuar en teatro y en pocos años fue adquiriendo fama como actor y también como cantor llegando también a incursionar en la cinematografía. De sus representaciones teatrales se destacan sus actuaciones en famosas compañías como las de Luis Arata, Gregorio Cicarelli y los hermanos Podestá. En 1916, justamente con esta compañía, comienza a trabajar en el Teatro de Verano de la calle Entre Ríos, donde permanece durante varios años como actor-cantor allí estrena un clásico de Martín Coronado, La piedra del escándalo.  Luego será actor de diversas compañías teatrales estrenando como galán-cantor más de cien temas y trabajando preferentemente en el teatro Apolo.

Formó su propia compañía con Gregorio Ciccarelli, y tuvo una de sus grandes noches de consagración cuando, el 12 de mayo de 1922, estrenó en la pieza teatral El rey del cabaret el tango Patotero sentimental. El suceso se repetiría cuando en 1927 interpreta Facchia tosta, cantando el entonces fracasado tema Caminito, que Corsini haría inmortal. En 1928 se dedicó con exclusividad al canto, aunque en 1934 regresó al teatro, interpretando en el teatro Sarmiento La canción de los barrios.

Grabó discos a partir de 1914 en Víctor y desde 1920 en Odeón. Llegó a registrar más de setecientas placas constituyéndose en el gran intérprete criollo que con su repertorio ingresó en todas las familias generando en pocos años a ser un reconocido cantor de tangos admirado por el público.

En febrero de 1928 decidió abandonar la actividad teatral para dedicarse a la de cantor solista, acompañado por las guitarras de Rosendo Pesoa, Armando Pagés y Enrique Maciel, con este trío de reconocidas guitarras por aquellos años debuta en el teatro Astral llegando a ser cada presentación un éxito a tal punto que de inmediato fue contratado para actuar por “L.O.Y Radio Nacional”, la que en 1934 pasó a denominarse como “Radio Belgrano”. También y en años sucesivos fue contratado por distintas emisoras porteñas: “París”, “Excélsior” que en 1992 pasó a llamarse “La Red”, “América” que con el tiempo cambió su denominación por “Radio Del Pueblo”, “Splendid”, “Argentina”, “Stentor”, “Rivadavia” y “Buenos Aires”. La última actuación de Corsini por radio se registró en mayo de 1949 donde interpretó por última vez “La pulpera de Santa Lucía” ante los micrófonos de “Radio Belgrano”. Corsini también fue autor y compositor y de su obra podemos nombrar solo tres que dejó registradas en SADAIC: Aquel cantor de mi pueblo (con Enrique Maciel), Juan de Los Santos Arena (letra y música) y Tristeza Criolla (con Julián de Charras).

 Sin embargo, los mayores éxitos de Corsini son las obras que compusieron Héctor Pedro Blomberg y Enrique Maciel, en especial los temas de la época inspirados en la época Rosista, como “La pulpera de Santa Lucía” un vals que estrenó en 1929 por radio Nacional y al que Gardel, (su gran amigo) nunca lo quiso cantar.  Esta grabación a más de noventa años de ser estrenada todavía sigue en vigencia tanto en programas de radio como en reediciones discográficas de temas cantados por Corsini.

En 1948 se retiró de la actividad cantando en radio Belgrano, escenario de más de cien títulos por él estrenados y que no pudo grabar debido a la crisis de la materia prima (a causa de la guerra) y a ciertos manejos directivos de representantes de Odeón.

En toda su carrera artística dejó cerca de setecientas grabaciones.  Su estilo fue muy refinado y sobre todo con una perfecta afinación, le tocó cantar en una época en la que tuvo que rivalizar con otros dos grandes, Carlos Gardel y Agustín Magaldi. Hoy solamente su voz es un recuerdo y volvemos a disfrutar de la misma con estas grabaciones que ya pasaron a ser historia y que siguen demostrando que es posible cantar tangos y otros géneros con sobriedad y buen gusto.

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CUELLO, JUAN ALBERTO

(21 de enero de 1938 – 1 de septiembre de 1981) – Cantor.

    Alberto Cuello, otro de los tantos cantores que comenzaron sus carreras artísticas desde muy jóvenes.

    Iniciado con solo 20 años de edad en la orquesta de Mario Azzerboni, pasando luego por el Cuarteto de Juan Bongioni, Héctor D´Esposito y Aquiles Roggero.  En septiembre de 1964 ingresó junto a Carlos Aguirre a la orquesta de Alfredo De Angelis. Comenzó sus actuaciones en esta orquesta por L.R.1 Radio El Mundo durante el último ciclo de De Angelis en el Glostora Tango Club.

     Cuello y Aguirre, fueron reemplazantes de otros dos importantes cantores de esta orquesta; Juan Carlos Godoy y Roberto Mancini. El 27 de octubre de 1964, graba por primera vez para el sello Odeón, el tema; Sombras nada más y en el reverso quedó registrado Amor de Verano, cantado por Carlos Aguirre. Cabe destacar que Cuello, dejó grabados en la orquesta De Angelis, trece registros como solista y 3 a dúo con Aguirre durante el período que contó entre 1964 a 1969.

Es así que en esos tiempos en que el tango se mantenía en constante picada, De Angelis quería seguir atrayendo a la juventud, pero sin lograrlo lamentablemente, es por eso que entre las grabaciones de los mismos grabaron temas más modernos pertenecientes a compositores que nada tenían que ver con el género tales como Sandro o Salvatore Adamo. El 3 de marzo de 1969, graba su último tema Vals de verano de Salvatore Adamo y a los pocos meses (julio de 1969), se incorpora Julián Rosales como su reemplazante.

  Comienza su etapa como solista volviendo a grabar recién en 1970 un disco larga duración titulado “Copas, amigas y besos” (sello Magenta – 13.073), donde se incluían algunos temas nuevos como Mas allá del adiós, Te quedarás en mi vida y otros ya conocidos tales como Copas, amigas y besos y Donde estás corazón. Actuó por televisión en el recordado programa Grandes Valores del Tango, realizó giras por Chile, Perú, Colombia y Uruguay.

En 1976 vuelve a cantar con la agrupación Los Reyes del Compás, dirigida por Ernesto Franco junto a Alberto Echague, actuando en locales tangueros como El viejo almacén, Caño 14 y La Viruta. Contratado por el sello CBS- Columbia, vuelve a grabar como solista junto a Héctor Pacheco en un larga duración al que titularon La Embajada del Tango.

Luego el trabajo fue disminuyendo cada vez más y se recuerda como alguna de sus últimas actuaciones por Canal 11.

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CUPO, ARMANDO

(26 de diciembre de 1921 – 21 de julio de 1990) – Nombre de familia: Armando Oscar Cupo – Pianista, director y compositor.

          Estudió desde niño piano,  teoría y solfeo en un conservatorio de su barrio natal, Liniers. A los 16 años integró un quinteto. Fue acompañante de Roberto Chanel en emisoras de radio y otros espectáculos durante años 1937 y 1938. Integró muy fugazmente la orquesta de Enrique Rodríguez en 1940, pasó luego a la de Emilio Orlando y Florindo Sassone, también durante un breve lapso de tiempo. En 1952 acompañó a Roberto Rufino para grabar en el sello Orfeo. Esta agrupación la cual dirigía desde el piano estaba integrada por Elvino Vardaro, Tito Besprovan, Atilio Blanco, Fidel de Luca y Emilio Fariñas (violines), Edelmiro D’Amario, Pascual Mamone, José Dames y Luciano Leocata (bandoneones) y  Alcides Rossi, (contrabajo). Junto a Rufino llegaron a dejar diez registros. Al finalizar este rubro dirigió la orquesta que acompañaba a Alberto Morán, lo hizo casi con mucho de los músicos del conjunto anterior siendo el arreglador del mismo Pascual Mamone. Junto a Morán realizaron un total de 46 grabaciones. En 1960 junto a Hugo Baralis, Jorge Caldara y Kicho Díaz formaron un cuarteto al que denominaron Estrellas de Buenos Aires. Fue director de la orquesta estable de Radio El Mundo durante 1965. En 1967 grabó un disco larga duración con miguel Montero. Fue también director de la orquesta estable del programa Grandes Valores del Tango que se emitía por canal nueve. En 1972 se encontró entre los fundadores del Sexteto Mayor, conjunto que integraban, Fernando Suarez Paz y Reynaldo Nichele (violines), José Libertella y Luis Stazo (bandoneones) y Omar Murtagh (contrabajo). Este sexteto debutó en La casa de Carlos Gardel. Separado de este conjunto creó su propio sexteto con el que actuó en Radio El Mundo y Caño 14. Durante 1980 debido a la falta de trabajo que tenían las orquestas de tango, decide abandonar su tarea.

Como compositor dejo registradas en SADAIC 17 obras:

A la orden – Bien moderna – Del setenta y tres - con Luis Stazo –

Al glorioso ñuls – Sarmiento de Junin - con Leopoldo Díaz Vélez y Adolfo José Fabregas

Bien de tango – La camperita -  Instrumental –

Con este corazón – con José Rotulo –

Donde estas Mariel – con Reinaldo Ghiso y Juan Pouey –

Floreciente – con Juan Salomone –

Mi fe – con Jaime Rabinovicz –

Por la vereda del tiempo – Un sueño de barrio - con Pascual Tudino –

Siempre a tiempo –con Pascual Mamone –

Una vida más – con Mario Soto –

Y no puedo olvidarte – con Abel Aznar –

Ya no somos –con Víctor Álvarez y Juan Pouey-

DOMINGO SANTA CRUZ

Domingo Santa Cruz nació en el barrio del Once, en Buenos Aires, el 20 de diciembre de 1884 y murió en la misma ciudad el 5 de agosto de 1931.

No alcanzó a vivir medio siglo, pero al promediar su vida era ya un bandoneonista popular en 1915, Yacaré -Felipe Femández-, que escribía en Crítica. el diario de Natalio Botana, desde los días inaugurales de 1913, lo llamó decano de la mersa fuellera. Sin embargo, era tres años menor que Pacho y contaba dos menos que Arturo Hernann Berstein, el alemán.   

Oscar Zucchi, que ha dedicado la primavera y el verano de su vida a hurgar en las entrañas del bandoneón y en los entresijos de su historia, pone especial empeño en desmentir a Francisco García Jiménez, que lo daba negro. Santa Cruz no era hombre de color, sino más bien achinado, lo que podría sugerir alguna mezcla de sangre aborigen, pero no africana. La blancura absoluta no estaba en su epidermis, sino en su boina de militante cívico -nombre éste que recibió también cierto vaso de cerveza, pues la espuma semejaba la boina partidaria-, como cívico, dedicó uno de los grandes tangos de todos los tiempos, Unión Cívica -que Alfredo Bevilacqua le tradujo a partitura musical-, a Manuel J. Aparicio, periodista y político, a quien Gaspar J. Astarita ha dedicado un estudio ejemplar. El titulo no se refiere a la Unión Cívica Radical, sino a la Unión Cívica de la Juventud, de la cual aquélla fue un desprendimiento encabezado por Alem. Si no perdurara el nombre de Santa Cruz por Unión Cívica, no se habría borrado de los repertorios de polcas, especie musical que enriqueció con una página obligada, Amelia.

Fue el rengo Santa Cruz hombre amigo de tocar en lenocinios, particularmente en el interior del país. Su fueye, conductor -puesto que pulsándolo dirigía a su típica-. se hizo escuchar, sin embargo, durante el primer lustro de la década de 1920 en LOX Radio Cultura y en LOY Radio Nacional. Su repertorio estaba compuesto no sólo de tangos, sino, como los de tantos otros músicos, también de paratangos, principalmente shimmys y pasodobles. Otro de sus tangos es Hernani, dedicado a Carlos Hernani Machi, quien había tocado con él y quien, presumiblemente, le pasarla algunas creaciones al pentagrama. Pero debe mencionarse también Pirovano, dedicado a los practicantes del hospital Pirovano de Tres Arroyos, ciudad a donde llegó en 1931, acompañado por su hermano Juan, que era pianista y le había conseguido un contrato asaz jugoso en uno de los lenocinios de la ciudad. Las luchas entre bandas de caftens y de macrós había dado triste fama a Tres Arroyos, donde tallaban fuerte Mayer Shran, Nino Balletta y la Pakuski, dueños de más de veinte prostíbulos diseminados por toda la provincia. Uno de los que encontró Domingo en Tres Arroyos se llamaba El Verde. Nos gusta imaginar que tocó allí, porque en El Verde de Guaminí tocaron, hacia 1907, Canaro y Pacho. Allá en el sur hizo crisis la tuberculosis que arrastraba Santa Cruz. Bates dice que murió en la pobreza, después de su regreso a Buenos Aires, donde sus colegas le organizaron el festival de beneficio que era de rigor. ¿Qué se habían hecho los famosos emolumentos percibidos en El Verde, El Colorado o El Francés?

Antes de este final poco feliz, Santa Cruz había cumplido la performance obligada de los tanguistas: cafés, prostíbulos, el viajecito a Montevideo. Además, una academia de baile y su pizca de radiofonía. Zucchi ha rastreado sabia y tesoneramente sus huellas y ha dibujado el laberinto de sus pasos. Juan Silbido (Emilio Vattuone) también rescató los nombres de los músicos que secundaron a Santa Cruz y se hizo eco de una noticia publicada por el diario Última Hora en 1931 sobre “el afligente estado” del autor de Unión Cívica. No es su dolorosa peripecia -padecida también, y aún más dramáticamente, por otros tanguistas insignes, como el Chon Pereyra, por ejemplo-, sin embargo, la que explica la inclusión de Santa Cruz entre los hombres y mujeres que hicieron el tango, sino que fue uno de los pioneros del fueye, el

“decano de los fueyeros", como sintetiza el bandoneonólogo mayor del tango, Oscar Zucchi; el primero en tocar con un instrumento de 71 voces, ya en 1910, cuando los bandoneones corrientes tenían 53.

José Gobello

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D`AMARIO VICTOR

(5 de mayo de 1909 – 20 de agosto de 2007) – Bandoneonista, director y compositor – Nombre de familia: Salvador Víctor D`Amario

    Nació en el barrio Los Hornos de la Ciudad de la Plata, completo sus estudios primarios y desde muy joven inicio los de bandoneón con el maestro Ponciano García, quien además tenía una orquesta. Sus estudios fueron de muy rápido aprendizaje y en 1929 formo parte de la orquesta de su maestro. Luego se integró a las orquestas de Domingo Bozzarelli y Fernando Potenza y también a un conjunto que actuaba por L.R.3 Radio Belgrano para acompañar a la cancionista Mercedes Carné.

En 1940 dejo temporalmente su ciudad natal se radico temporalmente en la Ciudad de Buenos Aires siempre con la intención de formar su propia orquesta. Para ello perfecciono sus estudios en el Conservatorio que dirigía Pedro Maffia y también lo hizo junto a otro gran bandoneonista Anselmo Aieta.

Solicitado por Humberto Canaro, se integró a esta orquesta. Más tarde  paso por la de José Dames.

En 1935 formo su propio conjunto con la que debuto en la Confitería Paris de La Plata, convirtiéndose así en la orquesta más solicitada de esa ciudad. Mientras que en Buenos Aires fue artista de L.R.1 Radio el Mundo y L.R.4 Radio Splendid.

El personal inicial de la misma estaba compuesto por: Víctor D`Amario, Basurro y Parietti (bandoneones), Ángel Dellatea y Jorge Lavaller (violines), Oscar Lombardi (piano) y Ángel Lombardi (contrabajo). Actuaron por Radio Provincia de La Plata, y en el Club Jockey Club de la misma ciudad. Viajo a Montevideo y realizo giras por Perú, Chile y Colombia.

Llego al disco grabando para el sello Pathe, debutando el 19 de junio de 1951 con dos temas en un disco de doble faz 78 rpm estos fueron: “Griseta” de Enrique Delfino y José González Castillo, cantado por Alberto Santillán y “Jueves”, instrumental de Udelino Toranzo. Durante toda su carrera artística dejo registradas más de cien grabaciones. Sin embargo estuvo sin grabar durante más de veinte años, desde 1953 hasta 1978.

Acompaño a muchos cantores entre ellos:   Ricardo Blanco, Alberto Morel,   Luis Correa, Osvaldo Arana, Elsa Rivas, Diego Solís, Carlos Almagro, Norma Ferrer, Alfredo Dalton, Gabriel Reynal, Carlos Cristal, Reynaldo Martín, Horacio Casares y Raúl Deval, entre otros.

Como compositor dejo ciento veinticinco obras registradas en SADAIC, de las cuales la mayoría no fueron muy difundidas, debido a que muchas de ellas fueron escritas en la década de 1980, una época en que el tango ya estaba en plena decadencia.

Entre los títulos más conocidos podemos nombrar; Bandoneón mi viejo amigo, Chamuyo Tanguero, Gusto a soledad, Mi bandoneón Premier, Mi piano esta triste, Su primer sueldo, Taximetreando, Que me oigan, y Mi viejo barrio.

Tuvo muchos colaboradores, algunos conocidos otros no tanto, con quien más escribió fue con su hermano Edelmiro Antonio (Toto), otros colaboradores fueron: Juan Manuel Mañueco, Enrique Dizeo, Abel Aznar, Ubaldo de Lio y Oscar del Priore, entre los más conocidos.

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DEL BAGNO, RAFAEL

Este instrumentista se encontró entre los mejores ejecutantes del contrabajo en nuestra música. Nacido el 29 de diciembre de 1915. Por eso, a lo largo de más de 40 años de labor profesional fue llamado a colaborar en las mejores orquestas. Del Bagno integró las agrupaciones de FRANCINI-PONTIER, JOAQUIN DO REYES, ALBERTO MANCIONE y ERNESTO DE LA CRUZ. Como los músicos citados anteriormente, fue de la partida cuando Basso armó su personal orquesta. Al desvincularse del conjunto de Basso tuvo el privilegio de integrar el septimino “LOS ASTROS DEL TANGO”, junto a Jaime Gosis, Julio Ahumada, José Bragato, Mario Lalli, Elvino Vardaro y Enrique Mario Francini, con arreglos magistrales de Argentino Galván. Sus tangos más importantes fueron "UN TANGO PARA EL RECUERDO”, con versos del  recordado periodista Antonio Cantó. 

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DEL CAMPO, ALBERTO

(10 de julio de 1924 – Santa Fe -) Nombre de familia: Agustín Ramón Villarruel – Cantor.

         Comienza a actuar en forma profesional en 1939 con el acompañamiento de Manuel Sucher y Antonio Ríos. Más tarde pasa por la orquesta de Hebe Bedrune,  y acompañado por guitarras. Durante 1941 a 1942 cantó en la orquesta de Pedro Laurenz.

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DEL RIO, ALFREDO

(5 de noviembre de 1932 – 21 de setiembre de 1978) – Nombre de familia: Alfredo Jesús Pérez – Cantor.

          Fue un cantor de grandes condiciones vocales, muy buena interpretación, disciplina y un especial cuidado de su voz, de estilo magaldiano, pero más tanguero, esto se puede certificar en las versiones de Triste destino y Disfrazado. Cabe destacar que Del Río era un gran admirador de Magaldi.     

          Comenzó a aprender canto con el maestro Digiorgio, su padre era guitarrista y cantor y fue quien le influyó y apoyó  para que se dedique al canto.

Solo tenía doce años cuando se produce su debut en el palco del café Arco Iris del barrio de Boedo, un año más tarde se integró al conjunto de Miguel Ángel Giordano y tres años más tarde, - 1948 – con Enrique Alessio. Retorna a la etapa de solista y en junio de 1952 se integra a la orquesta de Pedro Laurenz, con quien llega al disco por vez primera, para el sello Odeón, el 25 de junio de 1952.

En octubre de 1954 ingresa a la orquesta de Alfredo Gobbi, en reemplazo de Jorge Maciel, y haciendo pareja vocal con Tito Landó, siendo este el momento de más importancia en su carrera.

Para el final de 1956 se incorpora a la orquesta de Francisco Rotundo, compartiendo los cantables con Enrique Campos. Para junio de 1957 se une a Eduardo Rovira, formando el dúo Del Río – Rovira, graban para el sello Allegro y se presentan por radio el mundo. Esta formación duraría poco tiempo, debido a que al principio de 1958 vuelve a la orquesta de Gobbi, y junto a Tito Landó dejan los últimos registros de esta memorable orquesta.

En 1961 a requerimiento de José Basso, se incorpora a esta orquesta, para cubrir el lugar de Alfredo Belusi, compartiendo cartel en esta orquesta junto al Tata Floreal Ruiz.

Pero lamentablemente eran tiempos en que las orquestas iban desapareciendo, y el tango se tenía que refugiar en cantinas u otros reductos y para los cantores prácticamente no había actividad.

          Los temas grabados por Del Río fueron,  4 con Pedro Laurenz, 13 con Alfredo Gobbi, 3 con Francisco Rotundo, 7 con Eduardo Rovira y 3 con José Basso.

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DEVAL, HORACIO

(9 de julio de 1923 – 18 de enero de 2004) –

 Nombre de familia: Adolfo Tudisco – Cantor.

          Nació en el barrio de Boedo. Destacado cantor de tangos de escuela gardeliana. Desde muy joven tuvo diversos oficios y de a poco fue iniciándose como cantor en su barrio, se presentaba a cantar en todas las reuniones que se hacían en el mismo. Se inició en forma profesional cantando con los hermanos Cirulli, músicos que actuaban en bares de la zona durando muy poco tiempo en este conjunto y pasando de inmediato al Cuarteto de Enrique Mora.

          En 1941 debuta en L.S.6 Radio Del Pueblo. Más tarde se integra al conjunto de Carlos Del Río y en 1944 pasa a la orquesta del Bandoneonista, Jorge Argentino Fernández. Para ese mismo año, participa de un concurso en radio Splendid, resulta el ganador y obtiene un contrato por tres meses. para este evento se presentó como Horacio Devriew. Pasa más tarde por el conjunto Sucher – Landi, actuando ya con su nombre artístico, el mismo fue sugerido dado que su hermano Aquiles, actuaba como cantor de la Jazz Santa Anita con el nombre de Alberto Deval. Cuando Raúl Iriarte deja la orquesta de Miguel Caló, es convocado por este director para integrarse a la misma sin llegar al disco. En 1949 se integra a la orquesta de Joaquín Do Reyes, actuando por Radio L.R.1 Radio El Mundo y en el Cabaret Empire, de la calle Corrientes al 700, llega con esta orquesta por primera vez al disco, grabando Ventanita de arrabal y Lloró como una mujer. En 1950 es requerido por Horacio Salgan, compartiendo la tarea vocal con Ángel – Paya – Díaz, graba en esta orquesta tres temas: Pobre Colombina, Yo te bendigo y Sueño querido. En 1952 graba como solista en la flamante compañía TK con el acompañamiento de Argentino Galván, llegando a grabar dos temas (78 R.P.M) Arrabal Amargo y Esta noche estoy de tangos, Un año más tarde realiza una gira por todo el país y por Uruguay. De regreso a Buenos Aires es contratado por L.R.1 Radio El Mundo.

También grabó con Mariano Mores. En 1972 decide radicarse en Estados Unidos, donde continuó su carrera.

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DIAZ, ANGEL

(25 de abril de 1928 – 11 de diciembre de 1998) – Nombre de familia: José Lisandro Díaz – Apodo: El Paya.

      Cuando era apenas un adolescente ya sabía tocar la guitarra y acompañarse solo. Sus inicios profesionales fueron para 1948 cundo es llamado por Florindo Sassone para ingresar a su orquesta teniendo como compañero a Jorge Casal, en esta dejó solo una registro grabado el 11 de mayo de 1948,  año en que graba para el sello TK “Quimera” con música de Juan Manuel González y Luis Viapiana y letra de Roberto Aubriot Barboza. En 1949 se incorpora a la orquesta de Alfredo Gobbi  donde ya estaba Jorge Maciel, graba su primer disco para el sello RCA Víctor el 25 de julio de 1949, el tango “No la traigas” de Reinaldo Yiso y Gentile y de la  otra faz haciendo dúo con Maciel el vals “Tu amargura” de Martínez Smart, culmina su actuación con Gobbi grabando su última versión el 13 de octubre de 1949 con el tango “Porque soy reo” con música de Herminia Velich de Rossano, y letra de Juan Miguel Velich y Manuel Andrés Meaños.

   En 1950 pasó fugazmente por la orquesta de Ángel D´Agostino y de inmediato se une a la segunda orquesta de Horacio Salgán debutando en LR3 Radio Belgrano y en  el disco con el tango “Como abrazao a un rencor” de Rafael Rossi y Antonio Miguel Podestá el 21 de junio de 1950, cabe destacar que también Horacio Deval formaba parte de la misma grabando su último registro el 17 de diciembre de 1951 con el tango “Yo te bendigo” de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno. En los carnavales de 1952 la orquesta se presenta en el Club Atlanta con los cantores Díaz y Deval, y entre otros números actuaba un cantor solista acompañado por guitarras, se llamaba Roberto Goyeneche y su voz impactó tanto a Díaz como a Salgán, la cuestión fue que al finalizar la velada convencieron al cantor que se uniera a la orquesta, y así lo hizo.

Una semana después Goyeneche debutaba en la audición que Salgán tenía por Radio Belgrano y fue su compañero quien lo bautizó con el apodo de “El Polaco”, debido a lo rubio que era Goyeneche.

Díaz se mantuvo en esta orquesta hasta 1955 año en que graba para el sello TK el tango “Silbando” de Sebastián Piana, Catulo Castillo y José González Castillo.

Desde su desvinculación con Salgán, comenzó una larga etapa como solista actuando en salones, cafés y realizando giras por el interior del país y en algunas oportunidades acompañado por El Polaco, quienes desde su encuentro en el Club Atlanta mantuvieron siempre una íntima amistad. Paulatinamente fue retirándose de la actividad artística hasta que en 1990 y por iniciativa de Goyeneche fue contratado para cantar en el “Café Homero”. En 1992 vuelve nuevamente a presentarse ante un gran público en el “Festival de Tango de Granada” (España), acompañándose con su guitarra y en el piano Héctor Stamponi.

Ángel Díaz no pudo llegar a tener la fama que se merecía y sus grabaciones fueron muy pocas. Se lo considera como a uno de los mejores cantores que tuvo el tango, merecedor de ocupar un lugar de privilegio en la historia del tango.

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DIAZ, JUANCITO

(14 de junio de 1914 – 22 de setiembre de 2007) – Pianista y compositor

 Nombre de familia: Juan Víctor Díaz – Apodo: El Caballero Solista del tango.

          Nacido en el pueblo de Peyrano, Provincia de Santa Fe, allí fue donde estudió y se recibió de profesor de piano. A los 17 años comenzó a trabajar como pianista en Rosario. En 1940 comenzó a trabar en la orquesta de Manuel Pizarro, primero como pianista y más tarde también como orquestador. Poco tiempo después, su primo, Fulvio Salamanca, lo manda a llamar para incorporarse a la orquesta de Juan D´Arienzo, pero el resultado fue que a este director no le convenía tener dos parientes en su orquesta, pero Juancito logró quedarse y se mantuvo colaborando con la misma durante dos años. En setiembre de 1951 actuando en el desaparecido teatro Politeama se consagró allí como el primer concertista de tangos de la historia

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DI CICCO, MINOTTI

(11 octubre 1898 - 9 septiembre 1979)- Bandoneonista y director- Nombre real: Di Cicco, Minotti

    Minotto fue un gran técnico del bandoneón y un estudioso eterno de su instrumento. Vinculado largos años —con algunas pausas— a la orquesta de Francisco Canaro, a lo que aportó siempre las disciplinas de su director, era intérprete solista para sus amigos íntimos, de temas melódicos, brindados al amparo de su calidad de sonido y perfecta digitación.

Estuvo a la altura de los grandes de su época. Buenos Aires siempre soñó con el trío de la M, uniendo a Minotto con Maffia y Marcucci. No fue más que un sueño.

Refería Héctor Artola, que mucho lo admiró, que era un músico responsable. Se tomaba su tiempo para estudiar nuevos temas que cuando más tarde debía tocar con la orquesta Canaro, representaban la perfección en sonido y la limpieza de sus notas.

Minotto Di Cicco nació en Montevideo, Uruguay. Tenía dos hermanos músicos: Ernesto, bandoneonista como él y Fioravanti pianista, que fuera un triunfador en Europa. A los doce años inicia estudios de piano y solfeo. Deja luego el piano por el acordeón, instrumento que lo atrae mucho. Tres años más tarde, con un instrumento semitonado debuta profesionalmente con Carlos Warren (piano) y Ataliva Galup (violín) en el Café Petit Salón (bajos del Moulin).

Viaja a Buenos Aires y compra un bandoneón. Su maestro fue Alberto Rodríguez, muchos años integrante de la orquesta de Osvaldo Fresedo y antes director de su propio conjunto.

En 1915, ya bandoneonista, Minotto forma trío con Alberto Alonso (piano) y Luciano Aturaola (violín) en el Bar Trianón (Andes entre San José y Soriano). Sumándose Federico Lafemina en violín, pasan al Café Nuevo (18 y Ejido) cumpliendo exitosas temporadas.

En el verano de 1917, el pequeño conjunto ya no tenía los mismos violines. Estaban allí, entonces, Juan José Castellanos y Juan Trócoli.

Buenos Aires, auspiciados por Dellazoppa y Morixe, representantes de la Victor en Montevideo, a grabar discos. Fueron diez y ocho temas, entre los cuales estaba “La cumparsita” y el único tango firmado por Minotto, titulado “Marquezito”. La profesionalidad del gran músico estuvo dedicada a la siempre buscada perfección del instrumento, dejando al margen la composición.

Al regresar a Montevideo, Minotto, Warren y Lafemina se presentan en el Moulin Rouge. Es entonces que Francisco Canaro lo convoca desde Buenos Aires para cubrir la vacante dejada por Osvaldo Fresedo. Por lo tanto, Minotto integra la orquesta gigante Firpo-Canaro que actuara en Rosario en los carnavales de 1918.

Vuelve a Montevideo a fines de 1921 y forma su propio conjunto que ofrecía la siguiente alineación: Fioravanti Di Cicco (piano, reemplazado luego por Francisco De Caro); Minotto, Ernesto Di Cicco y Eustaquio Laurenz (bandoneones); Horacio Zito y Juan Trócoli (violines), agregándose luego Julio De Caro.

La empresa Victor instala, en 1922, en forma especial, sus máquinas grabadoras en Montevideo para recoger el repertorio de la renombrada Orquesta Minotto. Predominan maxixas y pasodobles y quedan para la historia sólo tres tangos: “Fruta prohibida”, de Enrique Delfino, “Pura espuma”, de Emilio Ferrer, y “Picaflor”, de Pascual Mazzeo. Ese año la orquesta se presenta en los escenarios importantes de Montevideo.

Se radica en Buenos Aires, iniciando sus actividades al frente de un conjunto en el cine Select Buen Orden, del cual pasó al Select Suipacha, presentándose luego en el Bar Richmond de la calle Florida. En esta ocasión, volvió a formar parte de la orquesta como primer violín Julio De Caro, por espacio de seis meses.

Minotto realiza una pausa y en 1923 deja la orquesta y vuelve a filas de Francisco Canaro. Reemplazaba a Anselmo Aieta, formando pareja con Juan Canaro. Por entonces realiza en forma particular un viaje a Europa y a su regreso —en enero de 1924— realiza un concierto de bandoneón solista en la Radio Paradizábal de Montevideo.

Entre 1923 y 1926, además de grabar junto a la orquesta de Canaro, registra en Odeon diez temas, de los que corresponde destacar los tangos “Camarada”, “Padre nuestro”, “Ave María”, “Buenos Aires”, “A media luz” y “Noches de Colón”, existiendo además una prueba inédita de “Milonga con variación”.

A fines de 1927, Minotto se aleja una vez más de Canaro, formando nuevamente su orquesta. Debuta en los bailes de carnaval del Armenonville, con José Tinelli (piano); Baralis y Buglione (violines); Minotto, Gabriel Clausi y Francisco Fiorentino (bandoneones). Buglione y Fiorentino cantaban los estribillos. Este conjunto tuvo variantes. El Anuario Teatral Argentino señala los siguientes músicos: Juan Trombino (piano); Minotto, Ángel Ramos y Ernesto Bianchi (bandoneones); Mario Brugni y Carlos Spaggieri (violines) y Hugo Baralis (contrabajo).

Al año siguiente, Minotto forma una orquesta de 35 músicos para realzar los bailes de carnaval del Teatro Broadway de la calle Corrientes.

En 1930 integra un trío, realizando un excelente ciclo en LR3 Radio Nacional, con Cayetano Puglisi y José Tinelli.

Es contratado por la Columbia Viva Tonal. Ese extraordionario elenco en el que Minotto solamente dirigía, contó, entre otros, con José Tinelli (piano); Federico Scorticati, Ernesto Di Cicco y Gabriel Clausi (bandoneones); Mario Brugni, Antonio Rodio y Antonio Buglione (violines); contrabajo Luis Bernstein. Estribillos por Antonio Buglione, reemplazado al final de las grabaciones por Jorge Omar. Fue su postrer labor como director.

Inicia Minotto un nuevo ciclo vinculado a Francisco Canaro en 1932, en plena temporada teatral de la exitosa pieza La Muchachada del Centro, labor que habría de prolongarse hasta obtener su jubilación. En esa etapa forma parte del Quinteto Pirincho e interviene con gran brillo en varias películas.

La música popular está en deuda con Minotto. Su ausencia física se produjo en Montevideo el 9 de setiembre de 1979, donde tuvo en sus últimos años el cariño y el afecto de sus hermanas, otros familiares y algunos amigos.

Casi cincuenta años de honesta labor al servicio del tango de un gran artista, de un intérprete tan importante del bandoneón, merecen el constante recuerdo y la adecuada difusión de su talento. De su importancia lo dice todo la opinión del maestro Julio De Caro, que siempre que se propuso formar un gran conjunto, ya en la década del 60, tuvo una primer idea: contar con Minotto, amigo de toda su vida y del que fue siempre admirador.

Publicado en el libro Ochenta Notas de Tango. Perfiles Biográficos, Ediciones de La Plaza, Montevideo 1998. Auspiciado por la Academia de Tango del Uruguay.

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DIZEO, ENRIQUE

 (26 de junio de 1893 –6 de mayo de 1980) – Poeta.

          El nombre de Enrique Dizeo,  cual no ha quedado en el olvido. Letrista destacado cuya labor se prolongó por más de cincuenta años. Sus versos fueron sencillos y directos y han quedados clavados en la emoción popular. Su primer tango fue “Romántico bulincito”, con música de Augusto Gentile. Cuando se produce la revolución literaria del tango con la aparición de Homero Manzi, Francisco García Jiménez y otros más, también Dizeo se incorpora a ellos comenzando una labor con un lenguaje más cuidado, data de esa época la aparición del Vals,  “Que nadie sepa mi sufrir”, con música del cantor Ángel Cabral, pieza que hizo furor en el país y en el extranjero.  También son los tangos: “Más solo que nunca”, “Acordándome de vos”, “Cada día te quiero más”, “Mi regalo”, aunque sin dejar de lado las pinceladas ciudadanas tan brillantes y  tan porteñas como: “El Encopao”, “No es más que yo”, “Ficha de oro”, “Con toda la voz que tengo” y otros más. De sus primeros años de autor todavía están en vigencia títulos como: “Copen la banca”, “Pan comido”, “Echaste buena”, “Que se vayan”, “Andate con la otra”, y muchos otros donde se advierte el fácil manejo que tenía del lunfardo y donde se hallan mezclados términos turfísticos, pícaros y audaces. Gardel fue quien le dio el gran espaldarazo al grabarle varias de sus obras durante la década del veinte, especialmente con la antológica versión de “Pan Comido”, que le grabó el Zorzal.  Le pertenecen además: "Quiere fumar", "Salutación a Carlos Gardel", "Tan grande y tan sonso”, “Tiene razón amigazo", "Un cielo para los dos", "Viejecita mía", " Y como le iba contando", "Y con eso donde voy", entre otros. Nació en la Ciudad de Buenos Aires. Cursó solamente sus estudios primarios. Trabajó en diversos lugares sin oficio, fue un bohemio, y la calle le enseñó a formar su personalidad. También el mundo de las carreras de caballos sería otro de los medios donde desarrolló su vida.

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DOMINGUEZ, ANGEL ADOLFO

(15 de septiembre de 1918 – 13 de septiembre de 1974) – Bandoneonista, Director, Arreglador y Compositor.

          Se inició en el estudio del bandoneón teniendo como maestros a Alejandro Scarpino y Roberto Peppe.

Excelente bandoneonista aunque no muy conocido por el público se mantuvo activo desde los primeros años de 1940 hasta 1970.

Comenzó su labor como profesional cuando solo contaba con catorce años de edad en la orquesta de Antonio Polito. Tiempo más tarde integró las orquestas de Ángel D´Agostino, Osvaldo Pugliese, Elvino Vardaro, Joaquín Mora, Pedro Laurenz, Florindo Sassone, Francini – Pontier, Alberto Mancione, Astor Piazzolla y Osvaldo Manzi. 

En 1952 cuando el cantor Roberto Chanel decide proseguir como solista, Ángel Domínguez se pone al frente de la orquesta para acompañar al mencionado cantor, debutaron por Radio Belgrano, el mítico Tango Bar y grabaron para RCA Víctor. En esta oportunidad, el maestro Domínguez dejó una serie de grabaciones instrumentales contándose entre ellas; Mal de Amores, Si sos brujo, El monito, todas llevadas al disco con un muy buen gusto y un estilo muy diferenciado de otras orquestas típicas del momento.

En 1955 se presentó como director de su propia orquesta con los cantores Carlos Almagro y Roberto Rial.

En 1963  dirigio la orquestas del cantor Armando Laborde. En 1964 ingresó a radio Splendid para secundar al vocalista Carlos Maidana. Se presentó en el Festival de Baradero en 1966 dirigiendo el marco orquestal con la actuación de muchos cantores, también participó junto al actor Ángel Magaña en un programa de televisión dedicado enteramente al tango. (Nuestro Tango es Así ¿o no?).  Entre 1970 y 1971 acompaño con su orquesta al cantor Miguel Montero.

De su obra de compositor dejo registradas en SADAIC 24 obras

Ahí va la yapa – Vermut de tango – Yupanqui - Instrumental –

Celos por quererte – con Miguel Ángel Monteros –

Como tú – Llámame – Santa mía -con José Rotulo –

Con mayúscula: - con Miguel Ángel Barcos –

Entre Almagro y Caballito – Fatal y Tanguera – Vos aquí sobras -con Aldo Queirolo-

Es tarde amor – con Rodolfo Manuel Taboada-

Filosofía en sol – con Leopoldo Diaz Velez-

Hoy como nunca – con Eugenio Majul-

Mi chiquilina – con Reinaldo Yiso –

No creí – Porque te quiero así - con Luis Daniel Uncal –

No te des vuelta al mirarme – con Miguel Ángel Monteros y Oscar Nicolás Fresedo –

Novia fea –con Manuel Antonio López-

Piensa – con Osvaldo Nestor Rizzo-

Se te dio vuelta y para que – con Juan Bernardo Tiggi-

Triste querer – con Osvaldo Néstor Rizzo

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DUVAL, HUGO

(13 de diciembre de 1928 – 22 de agosto de 2003) – Cantor –Nombre de familia: Luciano Hugo Giurbino

    Otro de los cantores que tuvo el privilegio de estudiar con el maestro Eduardo Bonessi. Dotado de una hermosa voz y un personal fraseo. Su trayectoria no fue tan amplia como la de otros cantores que pasaron por varias orquestas, la suya, estuvo prácticamente ligada a la orquesta de Rodolfo Biagi con quien realizó una exitosa carrera llegando a ser junto a Jorge Ortiz el cantor que más discos dejaron registrados en esta orquesta.

    En 1945 comenzó a actuar en clubes y espectáculos barriales y tiempo más tarde como “numero vivo”, - espectáculo obligatorio que tenían los cines en aquellos años-. No faltó tampoco la oportunidad de integrar concursos de cantores,  tan famosos en esa época, fue así como gracias a uno de ellos el violinista Raúl Kaplún lo invitó a incorporarse a su orquesta, en la misma tenía como pareja vocal al Roberto Goyeneche, pero nunca llegaron al disco. Cabe destacar que Kaplún fue un director con muy pocas grabaciones con su propia orquesta, ya que solo dejó registrados siete temas.

    En 1950 se incorpora a la orquesta de Rodolfo Biagi y también lo hace Carlos Heredia, ambos cantores reemplazaban a Alberto Amor y Carlos Saavedra que habían dejado la misma.

     El 13 de septiembre de 1950 debuta en el disco para el sello Odeón con su nombre artístico de Hugo Duval cantando a dúo con Heredia “Serenata Campera”, un vals de Feliciano Brunelli y Lito Bayardo, también el 4 de octubre de 1951 grabarían a dúo el vals de Pedro Pidoto y Ramón Arguello “Adoración”, estos serían los dos únicos temas que grabarían a dúo durante toda la trayectoria en la orquesta ambos cantores. Como solista dejó 33 registros  para los sellos Odeón Columbia y Music Hall, sello en el que terminaría su etapa en el disco en el año 1962 y en cual se incorpora la voz de Carlos Almagro en un disco larga duración con doce temas y en el que Duval se destaca con versiones como “Arriba Jara” de Héctor Marcó, “Estrella” de Casinelli y Hernández y el clásico “Mariposita” recordado tango de Aieta y García Jimenez.

Duval se mantuvo en esta orquesta hasta agosto de 1969, ya que al mes siguiente (24 de septiembre)  fallecía Rodolfo Biagi.

Siguió su carrera como solista en giras y programas de televisión y participó de un casete con un conjunto evocativo denominado Don Rodolfo.

Esta es la breve biografía de un cantor que permaneció durante casi toda su carrera en la misma orquesta, siempre fiel a su director y con la simpatía y el respeto que guardaban por él los músicos de la misma.

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EDUARDO AROLAS

Lorenzo Aróla -que se autobautizó Eduardo Arólas- nació en Buenos Aires (Barracas al Norte) el 24 de febrero de 1892 y murió en París el 29 de setiembre de 1929. Era hijo de un inmigrante que firmaba con una cruz. Lorenzo tuvo en Buenos Aires la escuela que quizá no hubiera tenido en Francia, estudió dibujo, se enamoró del bandoneón y aprendió rudimentos musicales que de ningún modo necesitaba para apuntalar su genialidad. Rosita Quiroga, ya anciana, recordaba su tez aceitunada, sus ojos verdes (que Canaro veía negros), su aire gitano. Tanta belleza no hizo felices sus amores.

Catorce años sumaban entonces la edad necesaria para que Flor de fango se entregara a las farras y los músicos populares, a las delicias del gotán. No tenía muchos más Eduardo Arólas cuando andaba tocando por los boliches de La Boca y de Barracas, ya compuesta su ópera prima, Una noche de garufa, bellísimo tango, aunque opacado por El Mame y La Cachila. Francisco Canaro, que ya se había fogueado en los lenocinios bonaerenses y en las grandes orquestas codirigidas con Firpo, le dio una mano. Y Arólas anduvo con su fueye de café en café, abriéndolo y cerrándolo con brío, casi con desesperación, porque no alcanzaba a expresar todo lo que tenía adentro, y lo rompía entonces impiadosamente, de modo que el instrumento quedaba como un paraguas vuelto al revés, según memoraba Enrique Delfino. Y así continuó tocando, con Firpo primero, -época inaugural, cuando compusieron en yunta Fuegos artificiales- y luego al frente de sus propias orquestas, y creando afiebradamente, como si supiera que su tiempo sería mucho más breve que el concedido a otros para conquistar posteridad. La nómina de sus piezas es extensa y con registrarla no se hace gran cosa. Mejor será, quiero suponer, sugerir que se preste atención a la versión de La Cachila que dejó el piano acariciado por Lucio Demare, o la de Suipacha, por Pugliese, o La trilla, por Francini-Pontier, o Catamarca, por D' Arienzo; o que se escuche la grabación del recital Arólas romántico, ofrecido por Oscar De Elía hace un par de años, y quedará entonces la sensación de haberse topado con un pequeño Mozart de arrabal.

La muerte prematura contribuyó a rodear a Arólas de cierta aura de leyenda, pero tampoco de eso necesitaba. Hombre de ambientes más turbios que cristalinos, es posible que haya seguido en el barrio conventillero pautas éticas que la sociedad sólo toleraba entre el raso y los caireles. De compadrito relajado se lo tildó porque gustaba colocarse algún anillo sobre los guantes. Y así fue tramándose la historia de su muerte violenta.

«En una cayeja, solo / y amasíjao por sorpresa, / fue que cayó Eduardo Arólas / por robarse una francesa», versificó Cadícamo. Los papeles dicen que murió de tuberculosis pulmonar en el hospital Bichat. Manuel Pizarro, que en 1924 ya era en Europa el rey del tango y se codeaba con la haute internacional, de recalada en El Garrón, lo asistió con genuina nobleza criolla. Sus restos fueron repatriados años más tarde por iniciativa de Cátulo Castillo.

Emelco le dedicó una película, Derecho viejo, del director Manuel Romero (1951), y Juan José Míguez asumió su estampa. En ella se cantaban, con música de Sebastián Piana, estos octosílabos de León Benaros:

«Por él lloramos a solas; pido atención, compañeros: ¡A sacarse los sombreros! ¡Estoy hablando de Arólas!"

José Gobello

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EDUARDO MADERO

Vicente Madero Álzaga nació en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1885 y murió en la misma ciudad el 24 de mayo de 1946. Fue hijo de Cayetana Álzaga, dueña de la estancia La Fortuna, en San Vicente (provincia de Buenos Aires) y de Francisco Domingo Madero. Su abuelo, Francisco Bernabé Madero, fue uno de los caudillos de Los Libres del Sur, fundador del pueblo de Maipú y vicepresidente de la Nación durante la primera presidencia del general Roca (1880-1886).

Ha recordado Victoria Ocampo: "Llegó la época en que todos los jueves, lloviera o tronara, entraba a casa, seguido por sus acompañantes, El Pibe de la Paternal, Osvaldo Fresedo. Se bailaba tango la tarde entera. Los campeones de estas memorables jornadas eran Ricardo Güiraldes (sin más celebridad que la que nosotros, sus amigos, sospechábamos que alcanzaría a tener) y Vicente Madero. Este último era un genio en la materia y no creo que nadie haya llegado a superarlo. Cuando caminaba el tango, todo su cuerpo, al parecer inmóvil, seguía elásticamente el ritmo, lo vivía, lo comunicaba a su compañera que, contagiada, obedecía a ese perfecto y acompasado andar. Poco importaba entonces que las palabras de aquellos tangos fueran dramáticamente sentimentales. Estaban redimidas por bailarines tan perfectos como Vicente y Ricardo".

¿Cuándo ocurrían estas tenidas tangueras? Sn duda después de 1913, año en que la Sociedad Sportiva, presidida por Antonio De Marchi, organizó el célebre concurso del Palace Theatre, del que Madero integró -junto a Daniel Videla Dorna y el músico Antonio Chimenti - el jurado presidido por Julián Aguirre. Y antes de 1920, cuando Madero era habitué de los cabarets parisienses, inclusive el "Princesse", a donde  llevó a bailar a Manuel Pizarro y a cuyo propietario, Elio Volterra, convenció de que le cambiara el nombre "Princesse" por "El Garrón". Gardel llegó a París, por primera vez, por consejo de Pizarro, en 1928. Para entonces Madero, si no había aquietado ya sus "ansias constantes de cielos lejanos", estaba por hacerlo, pues entre 1930 y 1946, año éste de su muerte, se desempeñó como prosecretario de la Cámara de Diputados de la Nación.

Vicente fue un jaileife total. Morocho, alto, esbelto, vestía trajes oscuros y corbatas negras. Fabricaba su propia gomina y luego de aplicársela se sujetaba el cabello con una toalla, o con una media, para ajustarlo a la cabeza. Era tan exquisito que mandaba lustrar las suelas de sus botas porque -sostenía- al cruzar las piernas debían lucir brillantes. Estas y otras cosas me contó, con cariño conmovedor, su hija, Malú Madero de Fernández Ocampo, cuando, en 1979, pude entrevistarla gracias a Puyeta Videla Dorna. ¿Cómo bailaba el tango su padre?, pregunté entonces a doña Malú. "No con firuletes -contestó-. Era un tango caminado. Recuerdo que me decía, cuando me enseñaba a bailar. Tenes que tranquear largo". Puyeta acotó: "Tranquear largo y saber agarrar a la mujer. Pero era un tango elegante, fino, aristocrático".

¿Aristocrático? En términos generales -y nadie tome esta clasificación más que como un punto de partida hacia necesarias precisiones- podría decirse que hubo una línea popular del baile del tango, representada principalmente por El Cachafaz, y una línea aristocrática, cuya expresión máxima fue Vicente Madero. Entre uno y otro, una numerosa pléyade de bailarines danzó impenitentemente inclinándose hacia una u otra banda: Bernabé Simarra, Ricardo Güiraldes, Enrique Saborido, Juan Carlos Herrera, Francisco Ducasse, Elías Alippi, César Ratti, El Mocho, El Tarila... ¿Y Rodolfo Valentino? ¿Y Marión Brando? ¿Y Al Pacino? Creo que han dejado para el recuerdo y para el archivo caricaturas del tango, pero muy tiernas caricaturas, que también valen, porque el tango no es una profesión, sino un sentimiento.

José Gobello

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 ELVINO VARDARO

Elvino Vardaro nació en Buenos Aires, en el barrio de Almagro, el 18 de julio de 1905 y murió en Córdoba el 6 de agosto de 1971. Es el referente obligado cuando se habla del violín en el tango. Coincidiendo con Luis Adolfo Sierra, para quien el violín es posiblemente el más antiguo de todos los instrumentos del tango, he escrito alguna vez que el tango nació en un violín; que fueron los músicos negros, violinistas casi todos -a quienes personifiqué en Casimiro-, los que convirtieron en música -ritmo, melodía, armonía y timbre- los firuletes que la alpargata bordada y, si cuadraba, el taquito militar, alardeaban sobre el piso de las academias.

Vardaro no fue un intuitivo ni un orejero. De chiquilín cursó en los conservatorios y sin ser demasiado grande -15 años o poco más- recibió su bautismo de fuego en la orquesta de Juan Maglio, y su confirmación en la de Paquita Bernardo y en la de Roberto Firpo. De ahí en más, florecieron sus acordes en diversas orquestas, inclusive en la primera de Pedro Maffia (1928) y la que enseguida codirigió con Osvaldo Pugliese. En 1933 formó su propio sexteto, que sobrevivió durante tres años en medio de la indiferencia de los comerciantes de la música. Lo componían, al segundo violín, Hugo Baralis; al piano, José Pascual -el famoso autor de Arrabal-; a los bandoneones, el joven Aníbal Troilo y Jorge Argentino Fernández, y al bajo, Pedro Caracciolo. De aquella agrupación ya mítica quedan sólo recuerdos y suposiciones. Demasiado avanzada para su tiempo, no alcanzó a dejar documentos fonográficos, salvo alguno, perdido en la marea de los años que bien podría enriquecer y envanecer a coleccionistas afortunados. Los seis eran muchachos geniales; lo que hicieron más tarde demostró que también eran tangueros.

Hace unos años se editó un LD con 14 interpretaciones de orquestas que incluían el violín de Vardaro. Nombrémoslas: Luis Petrucelli, Trío Víctor, Juan Guido, Juan Carlos Cobián, Los Provincianos, Adolfo Carabelli, Carlos Marcucci, Típica Víctor y Osvaldo Fresedo. Tal vez la tecnología logre algún día aislar el sonido del violín de Vardaro en la masa sonora de los conjuntos típicos. En tanto, no hay más remedio que agregar al placer de escucharlo, el encanto de descubrirlo. Quizá en aquel LD -debido a la pasión tanguera de Sierra, ese gigante a quien decían Luisito- falte la versión de La Cumparsita por la orquesta grande de Piazzolla (aquella a la que llamaban La Cumparsola), donde el violín de Vardaro canta en las alturas, inmediatamente por debajo o tal vez encima de los coros celestiales. Si Homero Expósito no lo toma a mal, diría que ese canto nos da la sensación de un arco de violín clavado en el medio del pecho.

Otras orquestas -sobre todo, la Típica Víctor- contaron a Vardaro en sus filas. Era el violinista más requerido, pero tal vez nunca haya podido hacer lo que en verdad amaba, un tango que fuera refinado y auténtico a la vez. Por los años sesenta se sumó a las huestes del Nuevo Tango y, siendo mucho mayor que Piazzolla, militó disciplinadamente a sus órdenes. Es maravilloso -dijo- cómo Astor nos capta y nos comprende a cada uno de nosotros en sus arreglos. También confesó: En cierta oportunidad pude ir a tocar con D' Arienzo, ganando cinco veces lo que en ese momento recibía. Pero no fui. D' Arienzo no es lo que yo quiero. Con D' Arienzo tocaba otro gran violinista del tango, que había sabido tener una orquesta nada desdeñable: Cayetano Puglisi. Llegado el momento crucial de su vida y de la vida del tango, Vardarito se fue a tocar como violín de fila a la Orquesta Sinfónica de Córdoba. Esa era la música que él había amado desde sus días de niño prodigio, cuando a los 14 años -10 de julio de 1919- dio un concierto en el salón La Argentina con obras de Beethoven y de Bach. Luego arribaron al tango artistas que lo superaban en técnica: Francini, Bajour, Agri... Pero como dijo otro gigante del violín tanguero, Reynaldo Nichele, el sonido de Vardaro tenía ese misterio que ninguna palabra podría explicar.

José Gobello

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ENRIQUE PEDRO MARONI

Pedro Maroni nació en Bragado (Provincia de Buenos Aires) el 17 de marzo de 1887. En 1914 ya estaba en Buenos Aires, ciudad donde murió el 30 de diciembre de 1957. Sería impropio decir que en esta capital realizó toda su obra pues ella se inició en su pueblo natal, cuando César Ratti le estrenó, en 1912, Los bohemios de Bragado.

Maroni fue principalmente un hombre de teatro aunque su nombradla fuera más bien producto del tango y de la radio. Su primer sainete, Mala cría, compuesto en colaboración con Rogelio Giudice, fue presentado en el teatro "Buenos Aires" en 1917. Muchos siguieron a éste, olvidados todos, pero no demasiado injustamente. Un programa de cabaret, estrenado el 6 de junio de 1924 y compuesto en colaboración con Pascual Contursi, merece, sí, un recuerdo, porque en su representación el actor uruguayo Juan Ferrari cantó, con música del tango La Cumparsita, de Matos Rodríguez, los versos que comienzan "Si supieras ", dando origen a un largo pleito al que ya nos referimos en la biografía del famoso músico uruguayo. Dice el estudioso, uruguayo también, Horacio Loriente: «La letra de Si supieras la firman Contursi y Maroni, pero éste tuvo la lealtad de confiar a José Di Clemente que le pertenecía en su totalidad a Pascual Contursi. Como el sainete era de los dos, las cosas quedaron así para la historia».

El cancionero de Maroni comprende un centenar de composiciones, unas más afortunadas que otras en términos de éxito, pero de parejo valor. De ellas Gardel grabó catorce, que es un buen número: Callecita de mi barrio (A. Laporte, O. Gasparini), Cicatrices (A. Avilés), Compañero (Filiberto), Chola (A. Polito), La borrachera del tango ( A. Avilés), La hija de j apone sita (R. Montes, J. de la Vega), La mina del Ford (F. del Negro), La salteñita (F. Scolatti Almeyda) Machaza mi suerte (F. Pracánico), Micifuz (A. Avilés), Rosal de amor (A.D. Riverol), Si supieras, Tortazos (música firmada por J. Razzano y atribuida a L.E. Casaravilla Sienra) y Virgencita de Pompeya (Filiberto). No debe dejarse de mencionar que Ignacio Corsini le grabó (el 29 de noviembre de 1927), con toda la letra, el tango Hipólito Irigoyen, que lleva música del mismo poeta. La orquesta de Francisco Canaro lo grabaría pocos días más tarde, el 9 de diciembre, es decir, en plena campaña electoral (cuando al autor de esta nota, que tenía ocho años, alguien le había enseñado a gritar "Irigoyen, presidente; Melo-Gallo, que reviente").

Maroni desarrolló una extensa labor radiofónica. Se anticipó en décadas a los comunicadores que hoy leen frente al micrófono los titulares de los diarios; el leía párrafos íntegros, con una hermosa voz persuasiva y una dicción ejemplar. Aunque en 1937 una revista lo hubiera designado locutor N° 1, era mucho más que un locutor (también, aunque en otro estilo, eran mucho más que locutores Juan Carlos Thorry, Jaime Font Saravia, Iván Casado, Iván Caseros, Carlos A. Taquini, Carlos Ginés, Alberto Aguirre y otros, sin reposición ni clonación). De aquellos años, por tantos motivos fundacionales, son los tres libritos de versos que dejó Maroni: La humilde cosecha (1929), Arreando sueños (1932) y Camino de violetas (1932). Al primero pertenecen las famosas décimas Apología del tango, una de las cuales dice: «Tango que me hiciste mal / y que sin embargo quiero / porque sos el mensajero / del alma del arrabal, I No sé qué encanto fatal / tiene tu nota sentida / que la mistonga guarida / del corazón se me ensancha / como pidiéndole cancha / al dolor que hay en mi vida».

Una importante avenida de Bragado lleva el nombre de Maroni. Su tumba está en esa noble ciudad. Hace pocos meses con mi mujer y una delegación de la Academia Nacional del Tango depositamos una rosa sobre ella.

José Gobello

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ENRIQUE SABORIDO

El autor de La Morocha nació en Montevideo hacia 1877 y murió en   Buenos   Aires   el    19   de setiembre     de     1941,     mientras desempeñaba tareas  administrativas en la intendencia de Guerra.

«Algún piano mandaba tangos de Saborido», escribió Borges en Fundación mítica de Buenos Aires. Haber sido citado por Borges proporciona cierta sensación de inmortalidad que el autor de esta nota también puede disfrutar. Decir Saborido es decir La Morocha; para los más entendidos es también decir Felicia. Sin embargo, esos tangos que mandaba el piano evocado por Borges podían ser también El Pochocho, Mosca muerta, Berlina de novios, Caras y Caretas, ¿Qué haces de noche? o cualquiera de los otros muchos que Saborido compuso en el transcurso de una vida relativamente breve.

La historia de La Morocha ha sido muchas veces contada, con detalles diferentes que no comprometen la veracidad general. La cosa fue en la Navidad de 1905, en el bar "Ronchetti" (de Reconquista y Lavalle), apeadero de niños bien donde era familiar la bella figura de la tonadillera uruguaya Lola Cándales. Habría sido esta dama quien estrenó La Morocha, después de que Ángel Villoldo pusiera versos cupleteros (aunque inspirados en un poema de Orosmán Moratorio) a la melodía de Saborido. Luego Flora Rodríguez de Gobbi incluyó la pieza en su repertorio e igual cosa hizo otra tonadillera de aquellos años, Lola Membrives, que devendría una de las actrices más importantes de la lengua española. El hecho es que Saborido hizo una carrera un poco distinta a la de los otros creadores del tango. Por lo pronto fue bailarín y profesor de baile, con academia propia, de modo que cuando el tango dominó a París, hacia 1910, el joven pianista se contó entre los primeros docentes que abrieron academia del otro lado del Atlántico. Cuando llegó, en 1913, ya estaban allí Villoldo y el mismo Gobbi, que habían ido a grabar canciones y monólogos y a presentarse en el varieté. Y estaba también tangueando y ganando concursos, muy de chiripá y tamañas espuelas nazarenas, Bernabé Simarra, con su perfil de tomahawk (hacha de los pieles rojas), según lo vio en 1912 el gran caricaturista Sem. Para entonces, Saborido se había presentado ya en el Paláis de Glace, en una demostración organizada por Antonio Demarchi con el noble propósito de reiterar que el tango no era precisamente un baile obsceno, como afirmaban, entre otros, don Leopoldo Lugones y don Enrique Larreta. Aparentemente le fue bien en París. Lo acompañó entonces como pianista Carlos V. Geroni Flores (el negro Flores, dice Bates). Saborido y el autor de La cautiva se jactaban de haber sido los introductores del tango en Francia. Cuando llegaron, sin embargo, la fiebre del tango ya se había desatado allá.

La primera gran guerra, como se sabe, dispersó a los tanguistas que se hallaban en Europa. Los Gobbi se fueron a España, donde actuaron y grabaron muchísimo y Simarra también anduvo por allí. Saborido regresó y aquí siguió tocando y componiendo. En enero de 1932 formó en la orquesta de la guardia vieja, dirigida por Juan Carlos Bazán y Ernesto Ponzio, que se presentó en el teatro "Nacional", en una suerte de pendant con el "tango moderno" representado por ¡Roberto Firpo! Se había quedado adherido al recuerdo de las carpas de Adela, detrás del Colegio Militar, en el Parque Tres de Febrero, donde se bailaba sobre el piso de tierra. Como Borges, Saborido había visto bailar el tango contra un ocaso amarillo. Pero también lo había visto bailar en París, en los suntuosos th.es tango y champagne tango. Un día se recluyó en su casa de Villa Devoto, junto a su hija Rosario, se agenció un empleo público para ayudarse a vivir y compuso todavía alguna cosita. Había escogido la nostalgia, confundiéndola tal vez con la autenticidad. A lo mejor fue por eso que Borges lo recordó en su poema.

José Gobello

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ERNESTO PONZIO

Ponzio (El Pibe Ernesto) nació en   Buenos   Aires,   probablemente el   10 de julio   1885, y murió el  21  de octubre de   1934 en su casa de Banfield (provincia de   Buenos   Aires),   junto   a   su esposa, Adela Savino,  con  quien se había casado en 1906.

Pertenecía a una familia de músicos (su padre era profesor de arpa y su tío, violinista). La orfandad lo llevó a demostrar por las cantinas lo que estaba aprendiendo en el conservatorio Williams, es decir, tocar el violín. Cuando tenía trece años tornó del aire una melodía y compuso con ella Don Juan. Luego tocó hasta 1911, en varios conjuntos, alternando con músicos no carentes de cierta fama: Eusebio Aspiazú, Juan Carlos Bazán e inclusive Eduardo Arólas (trío Ponzio, Arólas, Thompson, 1910). De ahí en más fue atrapado por la marginalidad.

El Pibe pasó muchos años en la cárcel. Miguel Ángel Lafuente, estudioso de corta pero enjundiosa labor, que tiene en sus manos importante documentación relativa a Ponzio, pasa un poco por encima la peripecia carcelaria del músico, pero no tanto como para no informarnos que a éste se le fue la mano la noche del 18 de enero de 1924 en un lenocinio o fírulo del barrio rosarino de Pichincha, y descerrajó un balazo a Pedro Báez, matándolo ípso facto.

Lo condenaron a 20 años de prisión y, por reincidente, a reclusión por tiempo indeterminado en territorios del Sur. Según Lafuente, formó un conjunto musical en la cárcel, pero no hay mayor referencia sobre ello. Lo que sí se sabe es que en 1928 ya estaba nuevamente en circulación, tal vez porque el presidente Marcelo T. de Alvear, el aristócrata más democrático que ha tenido nuestro país, ejerció con el Pibe sus facultades soberanas de conmutar penas e indultar.

Lo cierto es que Ponzio, criado en el malevaje y hombre de sangre caliente, ya había conocido más de un calabozo. Hombre simpático, pero de mala hiel y de alma cerrada, se dejaba arrebatar por su genio, que no toleraba agravios. No era un compadre capaz de no alzar la voz y de jugarse la vida, como Jacinto Chiclana; más bien era capaz de quitársela a otro, a puro bufonazo. Hombre de dedo ágil, y alma torva, aunque por rachas más bien perdonadoras, era temido por unos, esquivado por otros y querido por algunos.

Ya en Buenos Aires, en 1932 formó en la Orquesta Típica de la Guardia Vieja, que Juan Carlos Bazán organizó para ofrecer un espectáculo en el teatro Nacional, en contrapunto con la Roberto Firpo, presentada como moderna. Se lo ve también en la película Tango (1933). Estuvo musicalmente activo hasta su muerte, que lloraron, con óptima prosa los escritores porteños de mayor enjundia: Nicolás Olivari, José Antonio Saldías, Enrique González Tuñón.

Su obra no es vasta: algunos tangos de autoría cuestionada (Don. Juan, Ataniche), otros como Quiero papita o Culpas ajenas (con letra de Jorge Curi, que le grabó Gardel). Dicen los que saben que fue quien introdujo el pizzicato en la interpretación tanguera, pero tal vez más que a la historia del tango, El Pibe Ernesto (que se pasó la vida reclamando la paternidad de El entrerriano) pertenezca a la leyenda. Y la leyenda es la flor de la historia.

José Gobello

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FALGAS ANDRÉS

(15 de enero de 1916 - 15 de mayo de 1995) - Nombre de familia: Andrés Salvio Miguel Falgás – Cantor, compositor y letrista -

    Nació en el barrio de Caballito, donde realizó estudios primarios y secundarios. En 1933 se presenta en un concurso realizado por L.R.4 Radio Splendid y auspiciado por el polvo limpiador Puloil, ante la presentación de cientos de participantes quedó como ganador del concurso Hugo Gutiérrez y segundo Andrés Falgás, fueron acompañados por el Trío Puloil, integrado por Miguel Caló, Luis Brighenti y Raúl Kaplún. El premio fue una medalla y varios meses de actuación por la emisora. Siguieron así otras actuaciones en radio siendo acompañado por distintos conjuntos.

Tiempo después se consagró en otro certamen de las mismas características organizado por radio L.R.3 Belgrano en el año 1935 donde también participó Carmen Duval.  El 5 de mayo de 1936 graba por vez primera para Odeón.

En 1938 ingresa a la orquesta de Juan Canaro, realizando actuaciones en radio, locales y grabando cinco discos. Poco más tarde reemplaza a Teófilo Ibáñez en la orquesta de Rodolfo Biagi, donde dejó once registros grabados comenzando con el tango “Dichas que viví”, grabado el 13 de julio de 1939 y finalizando con otro tango, “A mi no me interesa”, registrado el 12 de abril de 1940.

 Desvinculado de esta orquesta se vincula otra vez  con Juan Canaro, realizando una larga gira por América. Repentinamente Canaro deja la orquesta, pues extrañaba a su familia, el bandoneonista Gabriel Clausi se hace cargo de la situación para cumplir con los contratos firmados, se crea entonces la orquesta Los Reyes del Tango. Sigue viajando y de vez en cuando pasa por Buenos Aires, canta con el acompañamiento de Tití Rossi, por Raúl Garcés y por Julio De Caro, durante 1951. Fue autor y compositor y de su obra autoral se recuerdan: “Mañana a las ocho”, “Buzón de mi vereda” y “En el olvido”, los tres con letra de José María Contursi, también tuvo otro conocido colaborador como lo fue Abel Aznar.

Cantó hasta bien pasados los setenta años de edad. Fue un embajador del tango y un ejemplar y correcto cantor, cuyo timbre y fraseo son inconfundibles.

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FAMA, ERNESTO

(18 de agosto de 1908 - 19 de julio de 1984) -  Cantor - Actor -

          Nació en el Barrio del Once, cerca de donde se hallaba el antiguo Mercado Spineto, desde muy niño comenzó a estudiar canto con el maestro Corbani. Fue actor y cantor del Teatro Infantil Lavardén. Se inició como profesional en el Teatro El Nacional. A comienzos del año 1928, viajó a París con Osvaldo Fresedo, como Integrante de la embajada del tango a París. En la ciudad luz inauguraron el Cabaret Nouvelle Garrón en Montmartre, actuando también en el Montmartre y El Lido,  cabe destacar que con este director nunca había actuado en público, pero si había realizado grabaciones para el sello Odeón. A su vuelta de París se integra al Sexteto de Carlos Di Sarli. Pasa más tarde a integrar la orquesta de Francisco Canaro, con quien registró cerca de 240 temas. Se desvincula de este director en 1940, junto con el cantor Francisco Amor. Ambos cantores formaron su propia orquesta, la cual era dirigida por Federico Scorticatti, sin llegar al disco. Además de las orquestas mencionadas, participó con la Típica Víctor, La Orquesta Típica Porteña, La Típica Columbia, luego en su etapa como solista fue acompañado por Alberto Gambino, grabando además con acompañamiento de guitarra. Fue actor de radioteatro,  e intervino en forma fugaz en varias películas.

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FARREL, HÉCTOR

(4 de agosto de 1908) - Nombre de familia: Héctor Cardinalli - Cantor –

Artísticamente comenzó actuando con el nombre de Héctor Morel, haciéndolo en varias orquestas por  distintas radios. Viajó a España donde también participó en la película “Mercedes”.  

Otra vez en Buenos Aires, participó del trío Morel - Lesende - Mora -. Posteriormente adoptó el apellido Farrel, ingresando a la orquesta de Pedro Laurenz con quien grabó solo dos discos en el período comprendido entre Julio y Setiembre de 1937, se trató de,  “Abandono” y “Milonga de Mis amores”. También participó como vocalista en la orquesta de Julio De Caro finalizando su carrera como solista.

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FERRARI, OSCAR

(9 de agosto de 1924- 20 de agosto de 2008)) – Nombre de familia: Oscar Samuel Rodríguez de Mendoza. – Cantor.

          Nació en el Barrio de Balvanera. En 1930 sus padres se trasladan a Montevideo, en Uruguay fallece tempranamente su padre y 1936 retorna junto a su madre a Buenos Aires,  afincándose en el Barrio de Barracas. Se inició en forma profesional  tras una breve actuación en la Típica Gómez y participa de un concurso que organiza el Luna Park, enseguida es contratado por Juan Caló con quien debuta en la Boîte La Colmena. A partir de 1945 comienza a tomar clases de canto a cargo del maestro y cantor Hugo Gutiérrez. Contaba con solo 21 años cuando ingresa a la orquesta de Edgardo Donato estrenando en esta orquesta el tango que sería su caballito de batalla, Galleguita. Más tarde pasa en forma fugaz por la orquesta de Astor Piazzolla. Recién en 1949, Oscar Ferrari comienza a ser conocido por el público al ingresar a la orquesta de José Basso, comparte en esta agrupación las funciones con Fiorentino, primero, y luego con Jorge Durán. Entre los años 1956 y 1960 actúa junto a Armando Pontier, teniendo como pareja vocal a Julio Sosa. Tras su labor en este conjunto comienza  su carrera como solista, realizando giras por el interior del país.  También para ese momento comienza su carrera como escritor. En 1970 vuelve a integrar la orquesta de Armando Pontier y en 1973 la de Leo Lipesker, para luego retomar su carrera como solista. Recorre con éxito Colombia, Uruguay, Paraguay, Chile y en el año 1995 se incorpora a la orquesta de Beba Pugliese, con quien tiene oportunidad de actuar en París. A partir de 1997 vuelve a presentarse como solista, a la vez que dicta clases de canto en la Escuela Argentina de Tango. Durante el transcurso de su carrera artística fue distinguido con la “Orden del Porteño”, el “Discepolín de Oro”, el “Homero Manzi de Oro” y en diciembre del año 2002 recibe de la Academia Porteña del Lunfardo el “Diploma a la Gloria del Tango”.

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FIORENTINO, FRANCISCO

(23 de septiembre de 1905 - 11 de septiembre de 1955) – Cantor, bandoneonista y compositor.

 Era hijo de inmigrantes italianos que habían llegado a estas tierras provenientes de Giovinazzo, un pueblito muy humilde de Italia. La familia se estableció en el barrio de San Telmo y allí fue donde nació Francisco. Su infancia no fue muy feliz, ya que a los doce años tuvo que abandonar estudios primarios para ponerse a trabajar como ayudante de un sastre que había en el barrio. A la par de trabajar, comenzó a tomar algunas lecciones de bandoneón a través de las enseñanzas que le impartía su hermano Vicente y a los pocos meses de aprendizaje se convirtió en un precoz ejecutante. Tuvo la suerte de encontrar un verdadero maestro que lo comenzó a orientar en la ejecución del bandoneón que fue Minotto Di Cicco. El momento de su inicio como cantor profesional fue en Radio Splendid y al poco tiempo también lo hacía por radio Brusa, fue allí donde dejó su trabajo como sastre para dedicarse de lleno a  la música. En 1924 su maestro Minotto lo recomienda a Francisco Canaro y Fiore ingresa como bandoneonista y estribillista de la orquesta teniendo como primer bandoneón a su propio maestro, este debut se produjo en el teatro Casino y Fiore cumplía las dos tareas, al momento de cantar una pequeña parte de la letra dejaba el bandoneón y tomaba un megáfono. Su presencia en esta orquesta duró solo un año y en 1925 deja la misma y pasa a formar un trío con su hermano Vicente y el pianista José Martínez. Finalizada sus actuaciones como trío a raíz de la separación de Martínez, forman un cuarteto teniendo en esta oportunidad a Joaquín Mauricio Mora como primer bandoneón y al pianista Simoni Alfaro. El conjunto llevó el nombre de “Cuarteto Florentino y su barra brava” y se presentaban en cines y en los cafés “El Nacional” y  “Germinal”. En 1927 retorna a la orquesta de Canaro esta vez como estribillista llegando a grabar siete tangos. Al año siguiente es convocado por Juan Carlos Cobián para desempeñarse como cantor y bandoneonista, era una orquesta de músicos excepcionales que lamentablemente resultó un fracaso, a raíz de este traspié, Fiore vuelve al cuarteto con Mora y su hermano. En 1929 trabajó nuevamente con Canaro y también con Firpo. Para 1930 fue Juan D´Arienzo quien lo convoca para actuar como estribillista, para esos años, D´Arienzo al frente de su primera orquesta grababa para el sello “Electra”, cuyo propietario era Don Juan Amándola, tío de D´Arienzo por parte materna. Lamentablemente esta orquesta tampoco duró mucho, pasando así Fiorentino a trabajar como estribillista de Ángel D´Agostino. Tiempo más tarde integró la “Orquesta Típica DACAPO”, dirigida por Julio Fava Pollero y en 1930 la de Pedro Maffia con quien llegó también al disco. Ese mismo año dejó un registro grabado con la “Orquesta Típica Víctor”. En 1932 fue llamado para integrar la fila de bandoneones de la orquesta que había formado Minotto (su maestro), pero la misma duró poco tiempo, debido a que el director retorno ese mismo año a la orquesta que había dejado, la de Canaro. Al poco tiempo de quedar sin trabajo junto a Minotto, Fiore se incorpora como bandoneonista con “Los Ases Argentinos del Tango”, con este conjunto viajan realizando una gira por Alemania, siendo la misma un total fracaso. A su regreso a Buenos Aires comienza de inmediato a trabajar con Roberto Zerrillo, un conjunto que en esos años competía con las mejores orquestas. Actuaban en el teatro “San Martín” de la calle Esmeralda y por la radio “La voz del Aire”, en esta orquesta solo dejó un registro grabado. En 1934 se presentó como solista debutando en Radio Nacional, pero no pudo llegar al final del ciclo debido a las permanentes diferencias que tenía con el director de la emisora Don Jaime Yankelevich. En 1935 participó de un programa que se llamaba “Las matinés de Juan Manuel”, que se irradiaba por Radio Argentina, llegando también a participar por esa misma onda con  la orquesta Malerba – Vaccaro. También fue cantor de la orquesta de Daniel Álvarez en 1936 y más tarde se unió a “Los Poetas del Tango” para actuar por Radio Belgrano. Una vez finalizado el ciclo de audiciones de radio continuó su carrera como solista actuando en locales céntricos y de barrio.  Fue Aníbal Troilo quien le dio su gran oportunidad a Fiore al convocarlo para integrar su flamante orquesta en 1937. Para ese año el conjunto comenzó sus actuaciones en el “Marabú” y en Radio Splendid. En 1938, Pichuco, graba sus dos primeros tangos para la empresa Odeón pero en versiones instrumentales. Recién al año siguiente se pasan a la casa “Columbia” pero los discos grabados no llegaron a salir a la venta. Los temas que no se llegaron a editar fueron: “Tierrita", "El motivo", "El carrerito", "Sueño de juventud", "Milonga de mis amores", "Corrientes y Esmeralda", "Lo han visto con otra", "La Cumparsita", "Y no puede ser", "Bajo un cielo de estrellas" y "Vieja amiga". Recién en 1941, Troilo fue convocado nuevamente para la grabación de discos, haciéndolo en esta oportunidad para el sello RCA Víctor, era un momento en que el joven director ya venía cosechando éxitos por Radio El Mundo los domingos al mediodía y actuando en locales y cabarets nocturnos. Se inicia en Víctor una de las duplas más famosas de nuestro tango, Troilo – Florentino, grabando su primer disco con los temas “Mano brava” y “Yo soy el tango” registros efectuados el 4 de Marzo de 1941, finalizando su labor en la orquesta de Pichuco el 30 de Marzo de 1944 con el vals “Temblando”. Quedaba atrás una etapa brillante donde Troilo con toda su sabiduría musical le había adaptado su voz  a las características de la orquesta convirtiendo a Fiorentino en un ídolo de multitudes. Tras la separación de esta orquesta, se une a Orlando Goñi, pianista de  se había iniciado con Troilo, pero que había sido separado de la misma,  lamentablemente otra vez para el cantor esta unión fue un total fracaso. De inmediato, se une a Astor Piazzolla quien también había desertado de la orquesta de Pichuco, formando así  su propia orquesta bajo la dirección y arreglos del propio Astor. Comenzaron a actuar en septiembre de 1944 por Radio Belgrano, el palco del “Tango Bar”, la confitería “Picadilly” y grabando para la compañía “Odeón” entre 1945 y 1946. Cuando Piazzolla deja esta orquesta toma su lugar Ismael Spitalnick, continuando sus grabaciones para el mismo sello.        Pero debido a la falta de trabajo Fiore decide disolver la orquesta. En 1948 el cantor Ortega Del Cerro se retiraba de la orquesta de José Basso, para ello decide llamar a Florentino para actuar junto al otro vocalista que tenía  la orquesta, Ricardo Ruiz. Actuaban en importantes locales nocturnos, en radio y además llegó a dejar seis grabaciones, desvinculándose de la misma en 1950. Poco más tarde se vincula con Alberto Mancione, pero sus grabaciones no llegaron a tener la notoriedad que había tenido con Troilo.  Continúa sus actuaciones acompañado por un trío de guitarras pasando más tarde a la orquesta de los Uruguayos Puglia – Pedroza, grabando para el sello Sondor de Montevideo,  esta sería la última orquesta en la que actuaría Francisco Fiorentino. Sus actuaciones comenzaron a ser más esporádicas, ya actuaba como solista en fiestas y  eventos particulares. El 11 de septiembre de 1955, mientras el cantor volvía de actuar en un pueblo llamado Tres Árboles en la Provincia de Mendoza el automóvil en que viajaban volcó y cayó en un arroyo, Florentino tuvo una pérdida de conocimiento a raíz del golpe quedando su cabeza sumergida en apenas pocos centímetros de agua. La muerte se produjo por ahogo. Así se fue el Tano Fiore, un grande que dedicó su vida al tango.

Fue compositor de los tangos: Agua de pomo, Orquestas de mi ciudad y Pa que seguir.

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FLOREAL RUIZ

Ruiz nació en el barrio de Flores, en Buenos Aires, el 29 de marzo de 1916 y murió relativamente joven, a los 62 años, el 17 de abril de 1978. Su nombre es el del octavo mes del calendario creado por la Revolución Francesa y corresponde a los días primaverales que corren entre el 20 de abril y el 19 de mayo. El Tata, que así lo llamaban; aunque fuera más joven que Edmundo Rivero y que Enrique Campos, sus colegas en las orquestas de Troilo y de Rotundo, no nació en Floreal, sino en Germinal, que es más perfumado.

En octubre de 1944, cuando lo convocó Pichuco para cubrir la vacante de Fiorentino, Floreal era un cantor exitoso. Dejando de lado su prehistoria, debe recordarse que había cantado con Alfredo De Angelis, desde que éste debutó en el "Marabú”, en setiembre de 1940, y que había grabado con ese conjunto y recibido aplausos sin tasa en presentaciones del Glostora Tango Club. Su estada con Troilo -del "Marabú" al "Tibidabo", como quien dice- se prolongó entre 1944 y 1949. Omar Regalía anotó prolijamente en uno de sus trabajos: desde su primera grabación, Marioneta (6 de octubre de 1944), hasta Lagrimitas de mi corazón, en dúo con Edmundo Rivero (8 de julio de 1948), sus versiones fonográficas fueron 31.

En 1949, el Tata, que había cambiado el "Marabú" por el "Tibidabo", cambió el 'Tibidabo" por "La Enramada". En ese local tocaba entonces la orquesta del uruguayo Francisco Rotundo, esposo de la ex cancionista y a la sazón senadora nacional Juana Larrauri. Rotundo tentó a Floreal con una oferta suculenta: 2.500 pesos mensuales, frente a los 700 que le pagaba Troilo. « ¿Por qué Pancho no me lleva a mí?», masculló Pichuco cuando su cantor le avisó que lo dejaría amurado, como en un tango de Contursi. Troilo llevó para reemplazarlo a Aldo Calderón, que recorrió el camino inverso: del sombrío Palermo a la luminosa Corrientes. Con Rotundo, Floreal hizo una buena campaña. Su aporte y el de otras estrellas -Campos, (Carlos Roldán, y  Julio Sosa- convirtieron la de Rotundo en una orquesta muy solicitada en locales como "El Nacional" y el "Richmond" de Suipacha. Más de veinte versiones jalonan el paso de Floreal por esa orquesta; entre ellas, la logradísima de Melenita de oro.

La caída de Perón significó para Rotundo más o menos lo que el triunfo de Perón había significado para Libertad Lamarque. Los regímenes cambian, las ideologías caducan, pero la discriminación política parece ser siempre una constante en la Argentina. Floreal pasó entonces a la orquesta de José Basso, que tallaba fuerte. De su presencia quedan testimonios como su tercera versión de Marioneta y Bailemos, el afortunadísimo tango de Pascual Mamone. Estuvo con Basso hasta 1964. Comenzó luego su carrera de solista, que fue también muy fecunda. Su prestigio y su carisma habían ganado con los años y el disco no le fue esquivo. Grabó todavía treinta y seis composiciones, más otras tres -las últimas: Sur, Toda mi vida y Una canción-, acompañado por Raúl Garello en un disco de homenaje a Troilo. Luego, la afección a las vías respiratorias, el paro cardíaco y el silencio.

El erudito Néstor Scalone, que además, canta, considera al Tata algo así como el paradigma del fraseador. La palabra fraseo está incorporada en la literatura tanguera. Según la Real Academia el fraseo es el arte de formar, enunciar y entonar las frases. En términos tangueros sería, como anota Ferrer, la «manera peculiar que cada intérprete vocal o instrumental acusa para dividir rítmicamente la frase musical». Rivero, en su estudio sobre el canto de Gardel, dice que el fraseo trata de expresar con propiedad el verdadero sentido de las palabras y su música. Si el fraseo fuera el modo de cantar, diríamos que en Campos era cansino; en Julio Sosa, enérgico, en Rivero, viril; en Charlo, melodioso; en Marino, lírico; en Berón, porteño y esquinero. Pero si el fraseo es el arte de interpretar las frases poéticas con dicción perfecta, que las haga inteligibles, y con un tempo ajustado a su índole, la gran maestra del fraseo fue Mercedes Simone. Floreal fue un cantor que entendía lo que cantaba y expresaba lo que entendía. En ese sentido fue, indudablemente, un óptimo fraseador, y hace bien Scalone en destacarlo.

José Gobello

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FLORES, CELEDONIO ESTEBAN

(3 de Agosto de 1896 – 28 de Julio de 1947) – Autor.

          Nació en la ciudad de Buenos Aires, barrio de Congreso. Cursó sus estudios primarios en la escuela Roca sita en Libertad al 1500 frente al teatro Colón. En 1907 comenzó a estudiar violín en la academia Williams, y años más tarde comenzó a aprender dibujo en la academia de Bellas Artes. Pero estos estudios no hacían a la vocación de Celedonio, a quien le encantaba leer y escribir por sobre todas las cosas, y desde entonces comenzó a modelar su personalidad de escritor tras largas lecturas de sus autores favoritos; Belisario Roldan, Almafuerte, Alfonsina Storni, Amado Nervo, Rubén Darío y Evaristo Carriego. Así fue como Celedonio comenzó a plasmar sus versos en una libreta que con el correr de los años darían forma a sus sublimes tangos los que lo convertirían en unos de los famosos poetas de nuestra música popular a la par de González Castillo y Pascual Contursi, antecesores vates cuya escuela continuaría Celedonio Esteban Flores. A la par de dedicarse a escribir versos, comenzó a practicar boxeo en el Club Universitario, llegando a ser elegido para representar a nuestro país en la categoría livianos en un campeonato sudamericano. Tanta fue la vocación que tuvo por el boxeo que con el tiempo llegó a ser profesor impartiendo clases en el Club América de Villa Crespo.  Corría el año 1920 cuando el desaparecido diario Ultima Hora promueve un concurso de poetas, el premio consistía en una nada despreciable suma de pesos y además la publicación de la obra ganadora. Para ello Celedonio envió un poema de su cosecha al que había titulado “Por la pinta”, siendo el mismo el ganador del concurso. El diario llegó a manos de Gardel y Razzano quienes de inmediato comenzaron a tratar de ubicar al autor y una vez resuelto el caso, Celedonio, se entrevistó con los interesados quienes le propusieron cambiar el título por el de “Margot” y que al mismo le pondría música el guitarrista José Ricardo y por sobre todas las cosas sería grabado por el propio Carlos Gardel.  Así fue como comenzó la fulgurante carrera de nuestro poeta quien decidió dedicarse a la escritura de tangos comenzando a brotar nuevos poemas todos éxitos en la voz de Gardel con quien ya había trabado una profunda amistad. El próximo éxito del poeta fue “Mano a mano” que de inmediato se lo llevó a Gardel, después vendrían “La mariposa”, “El bulín de la calle Ayacucho” (que existió de verdad y estaba ubicado en Ayacucho 1443), “Canchero”, “Audacia”, “Mala entraña”, “Corrientes y Esmeralda”, tema que no le grabó “El Zorzal” por qué en mismo exaltaba su figura en la parte que dice: “Sueñan con la pinta de Carlos Gardel”. Y así fueron surgiendo otras figuras que elegían sus temas porque sabían que eran rotundos éxitos: Ignacio Corsini, Rosita Quiroga, Julio Sosa, Edmundo Rivero, etcétera. Como todo porteño tuvo sus pasiones, el fútbol, donde iba a ver a Racing Club, su equipo favorito y el hipódromo al cual concurría con muchos de sus amigos del ambiente. Como escritor publicó dos libros “Chapaleando Barro” de 1929  y “Cuando pasa el organito”, escrito en 1935.  Pero en 1943 llegó la hora de incomprensión para nuestro poeta. Un golpe militar derroca al gobierno elegido por el pueblo y lo primero que hacen es establecer una dura censura a todo aquello que tuviera que ver con la expresión y la cultura del pueblo, fue así que se prohibieron los tangos cuyas letras contuvieran protesta social y palabras lunfardas, que en realidad eran las que le daban sabor y sentido al tango,  fue así que Flores y Discépolo fueron los más perjudicados. Palabras como: “Conventillo”, “Alcohol”, “Arrabal”, “Bulín”, “Mina”, “Percanta” y muchas otras más cayeron dentro del esquema de la censura que venía de parte de los que nada sabían que en verdadero origen del tango estaba arraigado a las mismas. Tanta infamia traída de la mano del  gobierno de facto y su aliada la iglesia, hicieron que Cele caiga en una profunda depresión. Encerrado y sin salir de su casa de la calle Malabia 2154, sin tener contacto con tantos amigos de toda su vida, el Negro Cele falleció un 28 de Julio de 1947. Tenía apenas 51 años pero la injusticia le había hecho perder las ganas de vivir.  Poco tiempo después el General Juan Perón, para ese entonces presidente electo de los argentinos, deja sin efecto la medida. Lamentablemente Cele ya no estaba.

FLORIO ROBERTO

 (9 de noviembre de 1929 - 5 de octubre de 1993 )- Cantor - Nombre de familia: Rodolfo Angel Florio -

Surgió como triunfador de un concurso organizado en el club Federal Argentino de la Calle Conde 3565, era una selección de nuevas voces efectuado durante al año 1946, el mencionado concurso, era dirigido por el recitador y actor Mario Lusi. El tango final y ganador fue  La última cita. En 1952 realizó su primera grabación con la orquesta de Juan Castagniaro con el tango Madre hay una sola, Luego colaboró con Alfredo de Angelis y con Carlos Di Sarli. Encabezó su propia orquesta, la cual dirigió e hizo los arreglos Orlando Trípoli, y también compartía cartel con Jorge Durán. Realizó una gira por EE.UU. y al regresar cantó en la orquesta de José Basso. Nació el 9 de noviembre de 1929, en el barrio de Villa Urquiza. Florio, era sobrino de Osvaldo Pugliese, y pese a ello, nunca actuó con su tío. Se inicia cantando por cafés de barrio, y luego, pasa a integrar la orquesta de la Argentinidad que dirigía Lorenzo Barbero--- que inauguró el festival del tango de La Falda Córdoba en 1962. Pero el problema de Florio, estaba radicado en su primer nombre que era Rodolfo, y provocaba en quienes lo anunciaban una cacofonía molesta, pues pronunciar Rodolfo Florio, más de uno se trababa, el segundo nombre que tenía El Chocho Florio, era Angel, entonces, el maestro Barbero, le sugirió Roberto y asunto concluido. Después de Lorenzo Barbero, colaboró con Oscar Castagniaro, Francini - Pontier, Armando Pontier, Alfredo De Angelis, Carlos Di Sarli, José Basso y su binomio Florio Durán y con el Sanjuanino pianista Orlando Trípodi, Florio, le ganó un concurso realizado en el Federal Argentino al Polaco Goyeneche.

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FOGAZA,  ALFONSO

 Uruguayo. Se inició profesionalmente como pianista de los cines de Montevideo y en 1915 hizo sus primeras armas en el tango al tocar como solista en las .famosas "pensiones". En 1918 se vinculó a la orquesta de Arólas que actuaba en el cabaret Moulin Rouge. Posteriormente formó orquesta propia con la que tocó en cabarets, cafés, cines y recreos de la época. Compositor de corazón, El entrevero, Viejo Verde, De chabón y Horacio Ferrer, entre otros.

FRANCISCO ALFREDO MARINO

Francisco Alfredo Marino, el autor de  los versos de El ciruja, nació en Buenos Aires, barrio de Almagro, el 30 de enero de 1904 y murió en la misma ciudad el 21 de marzo de 1973.

De chico no más se agenció una guitarra y comenzó a pulsarla de oído, hasta hacerlo con soltura profesional. En 1922 -18 años- se presentó como cantor en el famoso café "Nacional", donde hasta entonces nadie había osado cantar desde el palquito. En 1924 formó con Pablo Eduardo Gómez un dúo que se presentó en el cabaret "Casino Pigalle" y luego en el mencionado café. En éste actuaba, por entonces, la orquesta de Ernesto de la Cruz que, naturalmente, carecía de vocalista. Una apuesta acerca del empleo del lunfardo en las letras de tango movió al cantor y guitarrista Marino a improvisarse letrista. Produjo así una página magistral, un clásico que aún perdura, El ciruja. Este y sus contemporáneos La gayola (Tagini y Tuegols) y Barajando (Escáriz Méndez y Vaccaro) son los últimos grandes tangos malandras: el lirismo de Manzi despuntaba ya tímidamente en Viejo ciego. Los versos de Marino fueron musicalizados por Ernesto de la Cruz, y con la orquesta que éste acaudillaba los estrenó Pablo Eduardo Gómez. Marino jamás los cantó en su vida. Gardel, en cambio, ni corto ni perezoso los grabó ese mismo año, lo mismo que Ignacio Corsini y Rosita Quiroga.

Al siguiente -1927- se lo encuentra a Marino acompañando con su guitarra y junto a las de Iturralde y Barroso a Juan Carlos Marambio Catán. Ese año se casa, y abandona la farándula, pero en 1930 no resiste la invitación que le hace Carlos V. Geroni Flores para incorporarse en la orquesta que estaba formando y con la que llevaría el tango a Europa. Va como guitarrista (los cantores son Julio Vega y Héctor Morel). Pronto, empero, se independiza de la orquesta y forma con Morel un dúo que luego se convierte en trío cuando se les suma la morena americana, Nildey Watkins, cantante de blues. Sus andanzas europeas hacen una suerte de pendant con las de Marambio: el autor de Acquaforte marcha hacia el este y el de El ciruja prefiere España y Marruecos.

Ya de regreso en Buenos Aires Héctor Morel se convierte en Héctor Farrel y Marino se incorpora corno chansonnier en el famoso sexteto de Elvino Vardaro (1934). Pero lo que realmente le tira es el teatro y corno actor se lo ve en dos comedias musicales de Canaro y Pelay, La patria del tango y Mal de amores; donde el canto corría por cuenta de Agustín Irusta, Roberto Fugazot y Roberto Maida. Hizo una buena carrera y se lució inclusive junto a López Lagar que era entonces una especie de marca en el orillo del buen teatro. En el radioteatro, Marino se hizo famoso en las series Los Pérez García y Peter Fox lo sabía. También se asomó al cine argentino en algunas películas como Turbión, El loco Serenata, Pelota de trapo y Su última pelea. Estuvo durante 22 años en radio El Mundo y en 1967 se le confió la dirección de esa emisora.

Marino dio al tango una treintena de letras, además de la versión expurgada de El ciruja, que obtuvo, durante la veda radiofónica del lunfardo, la respectiva aprobación de Radiocomunicaciones. Algunas, como Vieja volanta y El aguatero, no carecen de cierto encanto evocativo. Ninguna alcanza, sin embargo, la altura de El ciruja y ningún verso de la literatura tanguística ha igualado la expresividad del dodecasílabo imbatible que también admiraba Francisco Villaespesa: "campaneando un cacho'e sol en la vedera".

El 30 de junio de 1972 la Academia Porteña del Lunfardo realizó una sesión pública en homenaje a Marino. Marambio Catán recordó episodios de sus andanzas comunes, Luis Ricardo Furlan hizo un análisis poético de El ciruja y yo dije muchas cosas, menos la que repito siempre y digo ahora para salvar aquella omisión: ¡Qué bueno que el autor de El ciruja, justamente el autor de El ciruja, sea todo un caballero! Aquella tarde el autor de El ciruja no pudo agradecer el homenaje porque se puso a llorar.

En 1993, Silvia Laura Papa, alumna de la entonces Universidad del Tango de Buenos Aires, en la cátedra Cantantes de Tango, dictada por Roberto Gutiérrez Miglio, presentó una completa monografía sobre Francisco Alfredo Marino.

José Gobello

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FRANCISCO BRANCATTI

Se inició en Montevideo el 2 de julio de 1890 y murió en Estanislao  Zeballos (provincia de Buenos Aires) el 4 de julio de 1980. Gardel, Corsini, Magaldi y Rosita Quiroga difundieron sus canciones. La versión de Mandria que dejó Rosita es para la más ceñida antología del tango canción.

Se contó entre los hijos de inmigrantes que cultivaron esa prolongación de la poesía gauchesca que fie el tradicionalismo. Poeta de inspiración no indolente, tenía también voz grata y afinada, y este don lo impulsó a formar uno de los tantos dúos criollos que estaban de moda a comienzos de siglo XX y pululaban cuando no se hablaba de folklore sino de criollismo. Lo hizo con León Lara, uruguayo también, pero de Florida. Como los bululúes, eran trashumantes y se desempeñaban con invariable aplomo en los escenarios teatrales y en las tenidas de pulpería. Así anduvieron, como tantos, por el interior argentino, y se arriesgaron luego a Río de Janeiro, a Madrid, a Lisboa. Almas criollas, errantes, viajeras, querer detenerlas era una quimera. Mas, como todo se acaba en esta vida, después de ocho años, Brancatti sintió colmadas sus ansias constantes de cielo lejano y se despidió amistosamente de su compañero León Lara, quien se fue a formar dúo con otro de los grandes, Néstor Feria. El montevideano se puso a escribir canciones, y como el tango ya era canción, también escribía tangos. Camperos, por supuesto.

El tango campero o agauchado es una subespecie que Horacio Salgan a canonizado con la bellísima evocación titulada Aquellos tangos camperos, florecida bajo sus dedos mágicos y reflorecida maravillosamente bajo los muy sabios de Daniel Baremboin. El campo estaba demasiado cerca del centro y el tango, por muy centrero que fuese, no podía ignorarlo. ¿Centrero o arrabalero? Caray... El arrabal estaba en cualquier conventillo del centro. Ya en 1912 grabó Maglio unos aires criollos, potpourrizados por Domingo Santa Cruz, y los Recuerdos de la pampa, de Bevilacqua. En el abecé de la historia del Tango están los nombres de Agustín Bardi (El baquiano, El buey solo, El cuatrero, Se han sentado las carretas, Pico blanco, El abrojo) y de Carlos Posadas (El jagüel El biguá, El guanaco, Iguala y larga). Uno y otro pueden ser epígonos de lo que León Benarós ha llamado la más pura esencia criolla. Que esa esencia se transmitiera a través de Posadas, noble producto del mestizaje que distinguió, ennobleciéndola, a la colonización española, puede entenderse; menos fácil de comprender es que el criollismo pudiera expresarse mediante argentinos de primera generación, o a lo sumo de segunda, como Bardi. Pero así fue la cosa; allí está la prueba, y lo que debe buscarse no es la comprobación, sino la explicación.

El primer tango canción -más que tango, cuplé; pero de todos modos tango, La Morocha- es campero, aunque de un campito próximo al puerto. Luego irrumpen los gauchos que lloran sus penas de amor traicionado, oriundos todos ellos de La hueya, el famoso poema de El Viejo Pancho. No creo que Alberto Arenas, que mezclaba trenzas y corazón en su pobre maleta de gaucho nómade, ni, en general, los personajes de los hermanos Navarrine, organizadores de la troupe Los de la Raza, atesoraran aquella más pura esencia. Más próxima a ella están los tangos de Brancatti, de los cuales Gardel grabó cinco, incluido Contramarca, una linda página, con música de Rafael Rossi, que gustó a Julio Sosa y consiguió su voz. Hay buenos motivos, asimismo, para recordar Amigazo, con música de Juan de Dios Filiberto, también grabado por El Mago. En esta composición, como en Mandria, contó Brancatti con la colaboración de Juan Miguel Velich, hombre de largos andares radiofónicos.

El tango canción ha sido -por lo menos en la garganta de los cantores nacionales- una prolongación del canto criollo. Tiene al menos eso de genuino el tango campero. Literariamente nunca alcanzó la fuerza del tango arrabalero (Viejo rincón, Sobre el pucho), ni la belleza del tango urbano (Sur, La última curda). Sus mejores páginas, realmente muy bellas, pertenecen a un estado intermedio entre el tango campero y el tango urbano, un escenario de ardua localización geográfica, por donde Manzi (Tapera, Milonga triste) y Homero Expósito (Trenzas, Yuyo verde) se desplazan cómodamente. Allí no llegó la cabalgadura de Brancatti. Pero eso no quita representatividad al autor de Echando mala...

José Gobello

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FRANCISCO CANARO

Francisco Canaro nació en San José de Mayo (Uruguay) el 26 de noviembre de 1888 y murió en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1964. En sus 3700 grabaciones    de   música   popular   se encierra todo el tango.

Como escribió sus memorias, poco que se dijera de Pirincho podría ser novedoso. Fue un trabajador incansable, una inteligencia alerta, una imaginación en vilo, una disciplina de Káiser. No inventó el tango, no lo hizo, no lo renovó. Pero a él se debe la continuidad de esta especie musical que de tanto en tanto nos da el gozo infinito de verla resurgir en el rescoldo.

Ejemplo impar de tenacidad, se fabricó un violín con una lata de aceite; luego aprendió a tañer un instrumento en serio (si alguien sabe quién le enseñó que lo diga), recorrió el camino de rutina por lenocinios y peringundines, aprendió a leer música y a escribirla (¿quién le enseñó, por Dios?), supo de dúos y de tríos con instrumentos diversos (ningún timbre es intrínsecamente impropio para el tango), militó junto a Greco y otra gente que estaba componiendo la historia sin darse cuenta en la murga que se llamó, por primera vez, orquesta típica. Anduvo con el oído abierto a las melodías que poblaban el aire en la urbe que conoció ya cosmopolita, las tradujo en sonidos simples, lineales, sin mucha fioritura, sin mucho arrequive, como para oídos todavía no desbastados por la cultura.

Escribió a destajo y también por encargo, como los periodistas, pero sobre el pentagrama, y el pueblo se sintió expresado por lo que escribía. Por eso lo siguió por los bailes, por los palquitos, por los estudios de radio, por los teatros. Siempre supo lo que quería y escogió siempre a la gente capaz de hacerlo y hacerlo bien. No era un asceta, pero su generosidad iba mucho más allá de la anécdota, y eso lo saben no pocos de sus músicos. No fue músico de conservatorio, pero compitió, juvenilmente, con los pequeños del Cuarenta y ahí no más, como para abrir la década, plantó Adiós, pampa mía, que cantó todo el mundo, desde Alberto Arenas, que lo estrenó, hasta Gianna Pederzini. No hizo del tango un patrimonio generacional, y lo buscó a Mores -impensado sucesor en el tiempo del inefable e infalible orejero José Martínez- y lo hizo hombre de tango. Canaro ganó mucho dinero, con los discos, con los bailes, con la radio, con las comedias musicales. Sólo perdió plata cuando se metió a producir filmes (a veces también en el hipódromo y cuando le prestaba a Gardel). Llevó el tango a París y a los Estados Unidos, siempre con buena fortuna, y en el Japón formó parte de la multitud que lo aplaudía el príncipe Akihito, que después fue emperador. Nunca dudó de sí mismo, pero nada lo envaneció. Siempre fue Pirincho Canaro y en términos artísticos sobrevivió a Firpo y a Maglio. Su público estaba en todas partes; allí donde hubiera un gramófono estaba Francisco Canaro. No hubo habido tanguista que grabara tanto: Fresedo, mil doscientas composiciones; D' Arienzo, poco menos de mil. Después de Gardel fue la figura más importante del tango. No faltó quien dijera que convirtió al tango en un producto y que no lo remontó a las altas esferas de la música sino que pasó por el circuito comercial que hizo tanta música como marketing. Lo que se quiera, pero en todo puso un intuitivo e instintivo decoro, ajeno al mal gusto. Tendió con algunas composiciones -Halcón negro, Pájaro azul hacia la alta música, y, sin dejar de ser un líder, fue también un trabajador imparable.

José Gobello

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FRANCISCO DE CARO

Nació en Buenos Aires el 23 de marzo de 1898 y murió en la misma ciudad el 31 de julio de 1976. Pudo enterarse, pues, que en 1974 había recordado Lucio Demare: “En aquella época -comienzo de la década de 1930- había muchos músicos que lucharon bastante con sus cosas, como Juan Carlos Cobián, que era el aristócrata del tango, el tipo que estaba metido en la aristocracia, en salones donde tocaba el piano. El gran valor de ese tiempo era Julio De Cario, Yo, por mi parte, había puesto los ojos en su hermano Francisco De Caro. A mí me encantaban Flores negras, Loca bohemia y creo que ésa es la línea que seguí.”

La línea seguida por el autor de Mañanitas de Montmartre había sido tomada por Francisco en el conservatorio de su padre, don José De Caro, del que era primogénito, y avanzó sobre ella durante 70 años, pasando por lo de "Madame Blanche", el café "El Parque", el "T.V.O."; por algunos lugares nocturnos y nocturnales de Montevideo, ciudad donde según Horacio Loriente- tocó por primera vez con su hermano Julio, en una orquesta organizada por Minotto Di Cicco-, por el bar "Los Andes", por el "Marzotto", y luego se confundió con la de Julio, con quien, en 1918, había compuesto el tango Mala pinta, que Roberto Firpo llevó a los fonógrafos en 1919, La convergencia se consumó poco más tarde, en el sexteto famoso -Julio y Emilio De Caro, a los violines; Maffia y Petrucelli, a los bandoneones; Francisco, al piano y Leopoldo Thompson, al contrabajo-. Y no se alteró cuando, poco después, salió Petrucelli y entró Laurenz. Dijo Luis Adolfo Sierra -que a su frondoso saber, nutrido en vivencias incansables, sumaba la frecuentación amistosa de Julio De Caro-, en la que podría determinarse la etapa inicial de aquella orquesta se advertía nítidamente la influencia temperamental ejercida por el bandoneón de Pedro Maffia, de pasada modalidad, con propensión a tos matices afiligranados y a los pianísimos. Al evocar aquella orquesta, que era el gran valor de entonces Demare, Sierra no se detuvo mayormente en Francisco: sólo mencionó el acompañamiento armonizado del piano. Se refería al empleo de la décima -dos notas más allá de la octava- en los acordes ejecutados con la mano izquierda; la institucionalización de ese recurso sería el mérito de Francisco, Esto no es mucho, pero fue más allá, puesto que, sobre la línea de Cabían, hizo del piano -por lo general relegado a menesteres rítmicos- un protagonista de la música total, a la par del bandoneón ya famoso de Maffia y del violín medio pretencioso y medio acreditado de Julio.

Demare miraba, en su juventud veinteañera, hacia el piano de Francisco De Caro, y, al cabo del tiempo, el mayor pianista actual del tango, Horacio Salgan, proclama el carácter fundador del piano del hermano mayor de Julio y declara que Francisco abrió un camino por el que el tango continúa avanzando. Desde otro ángulo, Loriente asegura que en toda la trayectoria de la orquesta de Julio el protagonismo de Francisco hace en primer plano y agrega: El testimonio vigente de los discos confirma su consagración y el deleite que supone los pasajes solistas interpretando fielmente los temas milongueros o arromanzados, en especial estos últimos, a los que se afilió casi siempre,

Francisco compuso tangos muy bellos, como Mí diosa (que Gardel le llevó al disco en 1926, letra de José De Grandis mediante), el famosísimo Flores negras (1926), Loca bohemia (1928), Dos lunares (1929), Páginas muertas (1931), Bibelot (1934), Ideal (1935), Son composiciones arromanzadas, para decirlo con Loriente; es decir que están en la línea trazada inicialmente por Delfino con Belgique (1917) y consagrada por él mismo en la nomenclatura tanguística con Griseta (1924) al que llamó tango romanza. Ésa es la línea en que se ubicó Demare, y, con él, muchos otros pianistas que hicieron gloriosamente su parte en esa gran empresa común que es el tango.

José Gobello

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FRANCISCO FIORENTINO

Fiorentino nació en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 25 de setiembre de 1905 y murió en un accidente en Mendoza el 11 de setiembre de 1953. Hacía 25 años que cantaba profesionalmente. Se dijo que con él nació el cantor de orquesta, y tal vez fuera así no más, porque antes había habido cantores (Charlo, Irusta, Roberto Díaz( que cantaban con orquesta, pero no formaban parte de ella.

Fiore tenía un hermano violinista -Vicente- y él mismo era bandoneonista. En 1927 tañía su instrumento en la orquesta que Juan D' Arienzo lideraba en el "Chantecler" y, cuando era el caso, se les animaba a los estribillos. Al año siguiente ya estaba en la de Juan Carlos Cobián: con ella, el 11 de julio de aquel año grabó el tango ¿Me querés?, del director del conjunto. Para entonces ya había grabado con Francisco Canaro y, ocasionalmente, con Roberto Firpo. En su carrera estuvieron también la orquesta de Julio Pollero, la de Pedro Maffia, la Víctor y, por supuesto, el conjunto de su hermano. En 1931 hubo una aventura en Berlín, con Los Ases del Tango, como bandoneonista y estribillista, y un regreso apresurado, al cabo de ocho meses económicamente muy duros (se asistía a los opresores de la República de Weimar; Adolf Hitler había afilado sus garras y estaba al acecho).

Ya en Buenos Aires se incorporó como estribillista en la orquesta de Roberto Zerrillo, se presentó como solista, cantó con Los Poetas del Tango (Héctor María Artola, Miguel Nijenshon, Miguel Bonano, Antonio Rodio) y con Ricardo Malerba. Llegamos a 1938. Aníbal Troilo, que no había podido seducir a Rodríguez Lesende para que cantara en su flamante orquesta, lo llama a su lado. Tenía entonces 33 años, la edad en que Gardel asumió plenamente su destino tanguistico. Algunos dicen que el cantor Fiorentino nació el día que entonó su primer tango junto a Troilo y Orlando Goñi. Cátulo Castillo canonizó aquella tríada memorable en versos estremecidos. Y bastante olvidados: «Orlando Goñi te grita desde la bruma de un piano: / Vení, Francisco, que ahora sos vos el que paga el gasto. / Y vuelven horas lejanas y es el mismo Tibidabo / y está Pichuco en sus cosas y están hablando despacio / los duendes que hay en la noche cuando es Dios quien copa el mazo».

Fiore permaneció con Troilo durante cinco años. Ya se sabe que Pichuco, después de su placa inicial (Come il faut- Tinta verde, 7 de marzo de 1938), tardó exactamente tres años en retomar a un estudio de grabación. El 4 de marzo de 1941, Fiore dejó la primera de las versiones que haría con Pichuco; Yo soy el tango, de Homero Expósito y Domingo Federico. En el curso de su gesta troileana produjo otras muchas memorables: Tinta roja, Malena, Garúa, pero ninguna tan honda, tan tanguera, tan nochera, tan de las entrañas como la de Pa que bailen los muchachos (Troilo y Cadícamo, 16 de abril de 1942). Nunca el tango fue expresado con tanta bravura por una voz que no era de tango, que no parecía impregnada de tabaco y alcohol, que, como la de Alberto Gómez y la de Ignacio Corsini, se habría juzgado más indicada para un coro celestial que para un cabaret. ¿Qué filtro milagroso le habían dado a beber Goñi y Troilo a aquel bandoneonista devenido cantor -más diseur que chanteur-para convertirlo en el que, sin mucho respeto por la cronología, pero con muchísimo por la categoría, ha sido llamado el primer cantor de orquestas típicas.

Lo posterior cuenta menos. Emigró con Piazzolla de las filas de Troilo y formó orquesta propia dirigida por quien quizá tuviera prisa en desprenderse de él. Luego estuvo con José Basso, con Alberto Mancione. El conocedor Nicolás Lefcovich ha escrito: «Antes de Troilo, nada; después de Troilo, nada. Solamente sesenta grabaciones con Pichuco le dieron derecho a figurar en la historia de nuestro cancionero porteño». "D'accord".

Se cuenta que días antes del accidente, Fiore le había dicho a un amigo: «Gardel se fue en el momento oportuno. Yo, en cambio, perdí el tren». Ni Gardel, ni Fiore conquistaron la fama con su muerte. Cuando murieron ya eran famosos, ya habían conquistado la eternidad tecnológica de la voz grabada. Gardel fue más infortunado porque casi no tuvo tiempo de disfrutar escuchándose en el disco.

José Gobello

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FRANCISCO LOMUTO

Francisco Juan Lomuto nació en Buenos Aires el 24 de noviembre de 1893 y murió en Tortuguitas (provincia de Buenos Aires) el 23 de diciembre de 1950.

Nació y se crió en una familia de músicos. Su padre, Víctor Lomuto. fue violinista; un hermano, Víctor, bandoneonista; Enrique, pianista: Héctor, jazzman; Pascual Tomás, que firmaba Oscar, periodista y. también, autor de la letra de Nunca más (1923). Su madre le enseñó a tañer el piano y en el Conservatorio Santa Cecilia aprendió la música necesaria para componer, a los 19 años, su primer tango, El 606 (el mismo nombre, que correspondía a un específico medicinal, lleva otro tango contemporáneo, firmado por R. Sales de Araujo De joven se entreveró en el ambiente y pudo así lograr que en 1922 María Luisa Notar le cantara en el teatro "San Martín" su tango Muñequita, que lleva preciosos versos de Adolfo Carlos Herschell: lo grabó Gardel, al igual que, luego, otros versos no menos hermosos de Herschell, los del estilo Pobre gallo bataraz.

Pronto formó Lomuto un dúo de pianos con Héctor guasada, el autor de Indio manso, y luego integró la orquesta que animaba los bailes del barco Cap Polonio, por la que pasarían también Pedro Main a y Manuel Pizarro. Enseguida organizó su primera orquesta, con la que comenzó a grabar en el año 1923 para el disco Nacional. Sus grabaciones iniciales fueron las de los tangos Mal paso, de Pedro Polito, y Tierra del Fuego, que había compuesto en el barco. Allí comenzó una carrera muy larga y fecunda, de extendida repercusión popular. Con un perfil muy propio y bien definido, Lomuto se enroló en una corriente mucho más próxima a la de Francisco Canaro (su gran amigo) que a la de Fresedo y De Caro, que son los otros dos mayores referentes de aquella época en que el tango -gracias, sobre todo, a la radiofonía- señoreó sobre el sentimiento popular.

En las diversas etapas de su carrera, don Pancho Lomuto contó con músicos tan valiosos como Oscar Napolitano, Martín Darré -que fue su arreglador y también el de la jazz de Héctor y, aun, de la famosa orquesta vienesa de Dajos Bela-, Federico Scorticati, Lalo Schifrin y Juan Carlos Howard. Tuvo como estribillista en sus grabaciones para Nacional a Charlo -lo compartía con Canaro- y, luego, al incorporarse a la grabadora Víctor, en 1931, a Fernando Díaz y, en 1935, a Jorge Ornar, experimentado el primero, novicio el segundo y los dos excelentes. Puesto que hizo todo lo que solía hacerse apareció en filmes como Melgarejo (1937) y La rubia del camino (1938); no desdeñó la comedia musical (La vuelta de Miss París, de 1932) y llevó su tango a España (1947) y al Brasil (1949), seguido siempre por el éxito. Lomuto compuso tangos muy simples y gratos, cuyos versos escribió y firmó con el seudónimo Pancho Laguna, tales como, Dímelo al oído, de 1934, que Tito Schipa grabó enseguida, y Churrasca, que el mismo año le arrebató nada menos que a Él pescante el primer premio del concurso abierto por Francisco Canaro. En 1929 ya había compuesto Cachadora y en 1933 lanzó Si soy así, que Gardel no desaprovechó.

Martín Darré, uno de los hombres más lúcidos del ambiente, que durante dos décadas trabajó junto al maestro, dejó escrito en los anales de la Academia Porteña del Lunfardo: "Lomuto fue una figura singular y pareciera que el destino se hubiese propuesto coronar aquella singularidad a su muerte con un dato más: cuando aquel hombre corpulento, afable, sonriente, querido, respetado, mimado por el éxito, pasa a ser, al momento de abandonar la vida, sin transición alguna, uno de los personajes más olvidados aun dentro del mundo al que perteneció". Darré dijo esto en 1983, Hoy, la orquesta de Lomuto, otrora condenada al place por la presencia avasalladora de Canaro y Fresedo, está siendo valorada en su justa medida por los estudiosos y los aficionados.

José Gobello

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FRANCISCO PRACANICO

Nació en una familia de músicos de la ciudad bonaerense de San Femando el 15 de mayo de 1898 y murió en la misma ciudad el 30 de diciembre de 197l.

A partir de Madre (letra de Verminio Servetto, 1922), Gardel le grabó trece composiciones.

Cuando le pasó aquel tango, como en la casa no había piano, se lo cantó. Cantando empezó su carrera; cantando y tocando la guitarra en un circo. También ejercía otro menester ineludible: tocar el piano en los cines mudos.

En 1914 ingresó en el conservatorio de Adolfo Carabelli y en 1918 era pianista en la orquesta de Augusto P. Berto. Para entonces había compuesto ya su primer tango, Monte Protegido (1916). nombre de un barco argentino hundido por la armada alemana durante la primera guerra mundial. Luego compuso Tatita (1917)) y; en 1918, Pampa, que la orquesta de Roberto Firpo grabó en 1919. Quien escuche este tango y haya escuchado Toda mi vida (Troilo, 1941), si no padece de sordera musical, no dejará de advertir una curiosa coincidencia. En el mismo año Firpo le grabó Lydia; en 1920, Páselo y en 1922, Madre. sin canto. La orquesta Select le grabó Ciudad de San Femando en 1920. Razzano escuchó a Pracánico tocar Madre en la casa de música Romero y Femández, donde tañía el piano, y lo invitó a pasárselo a Gardel. Y allá se fue el hombre, con su pipa y su guitarra. Carlitos, que aún estaba inventando el modo de cantar tangos, no tardó en grabarlo con las guitarras de Ricardo y Barbieri, e Ignacio Corsini se desquitó grabando Sombras (también con versos de Servetto) en 1923. (Gardel grabaría Sombras en 1924 y Corsini, Madre en 1930).

En 1934 Celedonio Flores compuso un poema que al año siguiente incluiría en su segundo libro de versos, Cuando pasa el organito. Se titulaba Corrientes y Esmeralda, nombre que ya había utilizado Enrique Delfino para uno de sus tangos grabados por la orquesta Select, y José Antonio Saldías para un sainete (1925). Pracánico puso música a ese tango cuya letra, menos criptica que la del poema tuvo mucha difusión en la década de 1940.

En 1935. Atilio Mentasti encargó a Piana y Manzi, de quienes El pescante estaba resultando un éxito, un tango para la película Monte criollo, que Arturo Mom rodaría con Azucena Maizani. Manzi escribió los versos, muy hermosos, del tango homónimo; Piana compuso la música. y me contó Piana, con esa humildad conmovedora que lo distinguía: "A Mentasti. no le gustó lo que yo había hecho y entonces le pidieron la música a Pracánico, que presentó una composición muy linda". "¿Y usted qué hizo con la música, Sebastián?". "Y qué iba a hacer. La tiré". Eso de ser llamado en caso de apuro es algo que enorgullece a los tanguistas a Piana también le había ocurrido: cuando Delfino no entregó Lucecitas de mi pueblo para un filme de Lumiton porque no le pagaban lo que él quería, el autor de Milonga sentimental tuvo que escribir a toda carrera la música de Noche provinciana.

Francisco Pracánico era un músico cabal con el que se podía contar. Por eso, sin duda, en 1925, cuando Maurice Chevallier e Ivonne Vallée se presentaron en el teatro Porteño y Manuel Romero quiso hacerles cantar un tango, escribió los versos y pidió la música al gran sanfernandino. "Nunca podré olvidarte, tango querido del arrabal, y allá, en Montmartre, tu melodía, por todas partes me seguirá". Y no por otra razón el gran cantor paraguayo Samuel Aguayo, a quien se tiene por el inventor del chamamé -y la verdad es que lo inventó en la medida que Gardel inventó el tango-, pidió a Pracánico la música de Corrientes Poty.

La obra de Pracánico -Praca, como le decía Gardel, quien a Canaro le decía Cana- es numerosa y diversa. Podrían citarse la ranchera Hasta que ardan los candiles (1931), que además de Gardel le grabó Charlo. y los tangos Te odio (1929) y Mentiras (1932), sobre versos de Cele Flores. que tuvieron la misma suerte.

Nuestros tanguistas han sido, por lo general, muy fecundos, y Pracánico no resultó la excepción. Salvo en San Femando. donde es tenido, con todo derecho, como una gloria local, su nombre no alcanzó, sin embargo, la repercusión lograda por otros músicos que podrían igualarlo, pero no superarlo. Por estas cosas ha de ser que se pinta a la justicia con una venda en los ojos.

José Gobello

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GABINO CORIA PEÑALOZA

Según su libreta de enrolamiento, Gabino Coria Peñaloza nació el 19 de diciembre de 1879 en el pueblo Acequias, provincia de Mendoza. La partida de defunción lo da por nacido en Tres Acequias, en la misma provincia. Su muerte se produjo en Chilecito (La Rioja), el 31 de octubre de 1975, poco antes de cumplir los 96 años. Jorge Conté realizó, en 1976, una prolija investigación sobre el nacimiento de este poeta y la comunicó a la Academia Porteña del Lunfardo, en cuyo archivo se conserva.

Gabino pasó su niñez en Villa Mercedes (San Luis), y de joven se radicó en Buenos Aires, donde vivió la bohemia literaria. Publicó sus versos en las revistas populares -Caras y Caretas, entre ellas-. Estuvo también con Julio Díaz Usandivaras en la aparición de la famosa revista Nativa (1923). Su vinculación con el autor de Quejas de bandoneón (1920) data de cuando Juan de Dios Filiberti comenzaba a firmarse Filiberto. Su primera colaboración, El pañuelito, es de 1921. Un crítico entonces famoso, Gastón O. Talamón, escribiría más tarde que aquella composición y las que siguieron sobre la misma línea -La cartita (1921), El ramito (1923), Caminito (1926)- son "canciones porteñas que pueden llegar a figurar al lado de las vidalas, las tonadas, los estilos, los tristes y las milongas". Filiberto las denominó tangos y como tales han quedado unánimemente consensuadas.

Caminito obtuvo entre abucheos, como el Hernani de Víctor Hugo, como el Bolero de Ravel- el primer premio en un concurso organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en el año 1926. Fue para carnaval y destinado a canciones nativas. Pese a los disconformes, Ignacio Corsini cantó esta pieza, con éxito atronador, el 5 de mayo de 1927, en el estreno del sainete Facha Tosta, de Alberto Novión. Antes lo habían llevado al fonógrafo Carlos Gardel y la orquesta de Francisco Canaro, éste en dos versiones sin canto. De ahí en más, la difusión de Caminito fue universal, y en 1959, siendo intendente municipal el señor Hernán Giralt, se impuso el nombre Caminito a una calleja de La Boca ("cien metros curvos desde Garibaldi y Lamadrid hasta Pedro de Mendoza"). Se respondía de ese modo a un reclamo popular que venía manifestándose por lo menos desde un lustro atrás. Pero el poeta se disgustó porque decía que sus versos estaban inspirados en un caminito del pueblo riojano de Olta. No muchos años antes de su muerte, mediante una iniciativa de Cátulo Castillo, se impuso el nombre Caminito a una calle de Chilecito. ¿Y el verdadero caminito de Olta, cubierto de trébol y juncos en flor? ¡Caramba! El tiempo lo había borrado antes de 1920. El mayor triunfo letrístico, si no económico, de Coria fue, sin embargo, el bello tango Margaritas, con música de Juan Carlos Moreno González, que obtuvo el premio de honor del concurso Max Glücksmann en 1929.

En 1926,  cuando Caminito comenzó a vencer al tiempo, ocurrieron otras cosas memorables para el tango. De ese año es la primera edición de Cosas de Negros, el libro del uruguayo Vicente Rossi. Allí se queja el autor de que la letra del tango ande vivaqueando en los alrededores de los conventillos y sollozando en los cabarets. A eso llama Talamón, el mismo año, encanallamiento arrabalero. Y en ese año se escribe y se estrena el último gran tango canalla, El Ciruja. Pero también ese año aparecen Discépolo, que no sólo canta peripecias del arrabal, sino que las juzga para absolverlas o condenarlas, y aparece Manzi, con Viejo ciego, que canta a la ciudad misma, a sus hombres, a sus mujeres y a los sueños de los hombres y de las mujeres, con acento nostálgico y querendón. Manzi representa el triunfo definitivo del esfuerzo que Coria Peñaloza y Filiberto discípulo  éste,  al fin,   de Alberto Williams y de Eduardo Fornarini hicieron por desencanallar al tango, llenándole los pulmones con los vientos purificadores que soplan desde el campo.

José Gobello

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GARCIA JIMENEZ, FRANCISCO

(22 septiembre 1899 - 5 marzo 1983) - Poeta y letrista - Seudónimo/s: Joe Francis.

     Nacido en Buenos aires, hijo de padre español y madre argentina. Solo tenían catorce años cuando quedo huérfano de padres y debido a ello tuvo que abandonar sus estudios y dedicarse a trabajar para poder mantener su hogar junto a su madre. La suerte le favoreció y en 1914 contaba solamente con quince años de edad obteniendo un empleo en las oficinas de Ferrocarriles donde permaneció durante 35 años, logrando jubilarse en 1949.

    Nunca se desanimó pese a ser un empleado y comenzó a revelarse por su pasión por las letras. Comenzó como cronista periodístico y poeta y en 1910 ya publicaba algunos poemas, más tarde vinieron los ensayos, las memorias y posteriormente las obras teatrales. La primera de ellas fue para 1918 titulada “La Décima Musa” en colaboración con José de la Vega, obra que tuvo bastante público, lo que le animó a seguir en distintas modalidades como revistas, comedias y sainetes. En total produjo una treintena de letras de obras las cuales se estrenaban en compañías teatrales de categoría. Fue colaborador en importantes revistas de aquellos años: “La Prensa”, “El Hogar”, “Mundo Argentino”. “La Nación” y otras publicaciones.

   En 1920 Rafael Tuegols estrena su tango “Zorro gris” y ese tango fue el bautismo de García Jiménez encargado de ponerle letra y obtener el mérito de que muy pronto se lo grabara Gardel. En 1921 con las guitarras de Barbieri y Ricardo, cabe acotar que la mayoría de las letras de García Jiménez fueron para tangos que ya compuestos, el músico hablaba con el autor y este le ponía letra.

     Tambien son recordados sus libros, algunos hoy todavía vigentes como “Así nacieron los Tangos”, “Carlos Gardel y su época”, “Memorias de Buenos Aires”, “Vida de Carlos Gardel.

    En el cine fue guionista de algunas películas argentinas: “Se llamaba Carlos Gardel” y “La Historia del Tango” (1949) y “Mi noche Triste” (1952).

     Como autor dejo registradas en SADAIC doscientas una obras, siendo su mayor colaborador el bandoneonista Anselmo Aieta, y entre las que Carlos Gardel les grabo catorce.

 Entre los más difundidos y grabados por la mayoría de las orquestas típicas se encuentran:

Adiós Nino – música de Armando Taggini –

Bajo Belgrano – Carnaval - El huérfano – Entre sueños – La chiflada – Mañana – Mariposita – Palomita blanca – Príncipe – Prisionero – Suerte loca –Tus besos fueron míos  - Ya estamos iguales – Yo me quiero disfrazar – Zorro gris -  música Anselmo Aieta -

Barrio pobre – música Vicente Belvedere

Como perro en cancha e bochas- música Aníbal Troilo

El porteñito – música Ángel Villoldo.

El vals de los novios – música Rafael Rossi.

Farolito de papel – música Justo J. Lespes y Teófilo Lespes.

Lunes – música José Luis Padula.

Malvón – música Oscar Arona.

Mamboretá – música María Isolina Godard

 Oigo tu voz – música Mario Canaro.

Otra vez carnaval - música Carlos Di Sarli

Pobre negro – música José Basso

Tiempo – música Oscar Roggiero.

    García Jiménez fue un hombre de enorme cultura y sólida formación intelectual, prácticamente un autodidacto y que con el correr de los años sus letras todavía siguen vigentes.

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GARELLO, RAÚL MIGUEL

(3 de enero de 1936 – 29 de setiembre de 2016) Bandoneonista, director, arreglador y compositor.

Nació en la ciudad de Chacabuco, Provincia de Buenos Aires. Está considerado como uno de los músicos de la promoción post – Piazzolla. Estudió con el maestro Salvador Criscuolo, debutó en un quinteto que dirigía el mismo profesor. Desde 1949 a 1953, fue integrante de la orquesta de Héctor Marsiletti en la ciudad de Chacabuco. Tiempo más tarde se radica en Buenos Aires. Inmediatamente se vinculó a la orquesta estable de Radio Belgrano, donde conoció a Leopoldo Federico, a quien reemplazó luego en el cuarteto de Roberto Firpo (hijo.) Participó en diferentes agrupaciones como la de Mario Brugni, acompañó a prestigiosos cantores de la época como Carlos Dante y también   grabó con Roberto Pansera. Junto a los bandoneones de Alfredo de Franco y Osvaldo Piro integró un conjunto para acompañar a Alberto Morán, dirigiendo al año siguiente, la orquesta que llevaba el rubro del citado cantor. Fue bandoneonista y arreglador de la orquesta de Aníbal Troilo desde 1967 hasta 1975. Desde 1965, ya como director, actuó y grabó con destacados solistas: Roberto Goyeneche, Rubén Juárez, Floreal Ruiz, Roberto Rufino, Eladia Blázquez, Edmundo Rivero, el español Dyango y Susana Rinaldi, figurando en los discos del sello Víctor, como “Orquesta Típica Porteña”. También escribió para las orquestas de Enrique Francini y Leopoldo Federico. En 1974 debutó con su primera agrupación, un sexteto, en “El viejo almacén” de San Telmo. El año 1977 marca el inicio de una sensacional serie de cuatro discos instrumentales, con su orquesta ampliada con el concurso de 27 músicos. Desde 1980 fundador de la “Orquesta del Tango de Buenos Aires”, alternando como director y arreglador con el maestro Carlos García. El 9 de julio de 1990 alcanzó una preciada meta: actuó al frente de su orquesta en el Teatro Colón. Ya en 1988 había vivido con su conjunto otra experiencia no menos incitante: la participación en una película: “Tango for two”, dirigida por Héctor Olivera. Algunos años después, entre agosto de 1987 y febrero del ‘88, Garello y Horacio Ferrer escriben todos los temas del álbum “Viva el Tango” y “Homenaje a Woody Allen”.  Luego, con su orquesta y el cantor Gustavo Nocetti actuaron junto a Ferrer en los escenarios de Buenos Aires, Montevideo, Ámsterdam y La Haya y en varias ciudades de Turquía. A mediados de los ´90 efectúa una serie de arreglos de temas de Gardel y Le Pera para gran orquesta, dos bandoneones y piano, presentándose en la ciudad francesa de Toulouse junto a la sinfónica local dirigida por Michael Plasson. Intervienen también en ese concierto: Julio Pane en bandoneón y Salvador Giaimo en piano y se llevó al disco. Dicha actuación se repite a fines de la década, en la ciudad alemana de Dresden con la filarmónica local.

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GERARDO MATOS RODRÍGUEZ

Gerardo Hernán Matos Rodríguez nació en Montevideo el 28   de   marzo   de    1897 y murió en la misma ciudad el 24 de abril de 1948.

El nombre de este pianista no profesional está indisolublemente ligado al del tango que arrancó al teclado durante los carnavales de 1916. Era entonces estudiante universitario y lo compuso para Estudiantes del Uruguay. Cuando la comparsa carnavalera formada por sus amigos y compañeros se acercó a la Vaquería, un peón exclamó en cocoliche dialectal algo así como; " Allí viene la Cumparsita de los estudiantes". Alguien tuvo entonces la idea de bautizar con el nombre La Cumparsita al tango -medio marcial, pero no marcha ni marchita- creado por Becho.

Quiso el destino que Roberto Firpo estuviera por entonces tocando con su cuarteto -Agesilao Ferrazzano y Cayetano Puglisi a los violines y Bachicha al bandoneón-en el café "La Giralda", y a él le llevaron los amigos de Matos la partitura, garabateada, sobre papel pentagrama do, por Carlos Warren, con la esperanza de que el autor de El amanecer la incluyera en su repertorio, Así lo hizo Firpo, no sin agregarle un contra canto de violín que ponía cierta atmósfera melancólica a los compases lucubrados por el autor.

La intervención de Firpo en el arreglo de La Cumparsita es todavía hoy motivo de arduas polémicas. Pero, como quiera que fuese, don Roberto lo presentó en el bar "Iglesias" de Buenos Aires y lo llevó al disco más o menos simultáneamente con el cuarteto de Alonso-Minotto (Di Cicco) y el conjunto de Juan Maglio.

Pese a que malvendió su obra a la casa Breyer, Matos encontró el modo de estar en París en 1924 y allí se enteró de que La Cumparsita había sido recreado con el nombre de Sí supieras por Pascual Contursi y Enrique P. Maroni, quienes ponían los versos llorosos compuestos al efecto en boca del cantor Juan Ferrari, y que ya Gardel los había grabado con las guitarras de Ricardo y Barbieri. Matos regresó sin pérdida de tiempo a Buenos Aires e inició su largo pleito que concluyó en octubre de 1948 -laudo de Francisco Canaro mediante-, cuyo fin no pudo ver porque había muerto seis meses antes.

Matos se redescubrió músico con el éxito de Sí supieras y compuso, sobre letra de su amigo Víctor Soliño, la melodía de Mocosita, Gardel grabó este tango pero la grabación, al igual que la de Si supieras, debió retirarse del comercio porque Rosita Quiroga reivindicó la exclusividad de la interpretación.

De ahí en más, Becho continuó creando, con ágil inspiración y no sin entusiasmo. Los más cantados de sus tangos son Che» papusa, oí (versos de Enrique Cadícamo, 1927} y La muchacha del circo (Manuel Romero, 1928). Se arriesgó también al sainete musical (La Cumparsita, con libro de Ivo Pelay, 1932), pero nunca aceptó figurar como director de orquestas o conjuntos musicales. Su nombre, sin La Cumparsita, tal vez ya se habría disipado; sin embargo, sus otros tangos llevan músicas muy bellas.

José Gobello

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GODOY, JUAN CARLOS

(21 de agosto de 1922 – 12 de febrero de 2016) -  Cantor – Nombre de familia: Anibal Llanes

  Si bien siempre estuvo cantando como aficionado en reuniones donde era invitado, recién debutó como cantor profesional cuando tenía 34 años de edad. En una de esas reuniones en las asistía, al final de la misma lo hicieron cantar y fue casual que se encontrara en la misma Vicente Salerno, que era violinista de la orquesta de Ricardo Tanturi. Para esos días Tanturi ya contaba con la presencia de dos muy buenas voces, Elsa Rivas y Horacio Roca, y así fue presentado a Tanturi,  quien le tomó una prueba en L.R.1 Radio el Mundo cantando el tango Griseta. A Tanturi le gustó la voz y Godoy quedó incorporado a la misma. Esa misma noche el director le cambia el apellido de Llanes y lo bautiza como Godoy. Sus comienzos fueron en el año 1956 y grabó por primera vez el tango Y decís que no te quiero (de Tanturi y Yiso) el 22 de octubre de ese mismo año, en la otra faz del disco de 78 RPM Elsa Rivas grabó Besos Brujos. Los demás temas registrados fueron: Provinciana linda (a duo con Elsa Rivas), No la nombres corazón y Salimos a bailar.

Se mantuvo en esta orquesta durante dos años dejando solo  cuatro registros.   Pasa de inmediato a la de Alfredo De Angelis debido a que Carlos Dante abandonaba la misma, Don Alfredo le tomó una prueba en su domicilio en Banfield.

Su primer registro en esta orquesta fue No culpes al amor, grabación del 7 de abril de 1958,  al poco tiempo  se va de la orquesta Oscar Larroca e ingresa Roberto Florio, pero ambos tenían el mismo tono y nunca pudieron cantar a dúo, recién al ingresar Lalo Martel pudo realizar dúos y mucho mejor con Mancini, con quien se llevaba a la perfección. Junto a esta orquesta grabaron para Discos Fuentes de Colombia, donde Godoy hizo una grande y exitosa carrera. Fue cantor de José Basso con quien grabó solo siete temas. Tambien en Colombia grabó dos discos larga duración con El Sexteto Mayor. Como solista actuó en los Estados Unidos, Chile y Ecuador.

Su última grabación fue para cuando Godoy ya tenía más de ochenta años.

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GUIDO, JUAN BAUTISTA

(1 de febrero de 1898 – 5 de octubre de 1945) – Bandoneonista, director y compositor. Apodo: El Lecherito

          Comenzó a estudiar bandoneón cuando tenía solamente trece años de edad, fue su maestro  uno de los primeros ejecutantes del bandoneón, hombre de la guardia vieja, José Severino, a quien apodaban La vieja. Tanta fue la dedicación y el rápido aprendizaje de Guido, que al poco tiempo su propio maestro lo invita a integrar un conjunto por él dirigido y que estaba compuesto por tres bandoneones, tres guitarras, tres violines y una flauta. Respecto al apodo del Lecherito, este venía en razón de que su padre vendía productos lácteos. Cuando cumplió quince años, decidió largarse solo, formando un trío con violín y guitarra para debutar en el café 43, de su barrio natal, - Parque de los Patricios -,  en la calle Uspallata 1720. Este reducto tanguero de aquellos años debía su nombre a que los empleados y obreros de la firma tabacalera Piccardo, eran concurrentes al lugar. Sin lugar a dudas, la exitosa actuación del pequeño conjunto, comienza a agrandar la figura del Lecherito, permitiéndole pasar a trabajar junto al pianista Samuel Castriota, en el café Olimpo de la Avenida Pueyrredón 1461. Al poco tiempo, termina sus conocimientos sobre el bandoneón, al actuar junto a Vicente Greco, en la famosa casa de Laura. En 1916 forma un quinteto junto al pianista José María Rizzutti, Nicolás Di Massi y Gernichi en violines y José Galarza en flauta. Actúan con importante éxito en el Café La Morocha y en el bar Los Leones, dada la trayectoria del conjunto, pasan de inmediato al Tabarís. Tras formar otro cuarteto pasa a integrar de inmediato la orquesta de Roberto Firpo, junto a Elvino Vardaro, Cayetano Puglisi y José Servidio.  Vuelve a actuar en su barrio, Parque Patricios, haciéndolo en el café Benigno de la calle Rioja 2177, junto a su maestro Severino. Actuó por radio y estuvo en la inauguración de LR5 Radio Excélsior., llegando a ser un  número de atracción durante los años de 1920 a 1930. Grabó para el sello Víctor entre los años 1928 a 1930 dejando cerca de 80 registros. La formación para estas grabaciones estuvo formada por: Guido y Domingo Platerotti en bandoneones, Elvino Vardaro, Alcides Palavecino, Eugenio Menjolou y Emilio Puglisi, en violines, Alfredo Corletto en contrabajo y el pianista era Pedro Vergez, siendo el estribillista Juan Lauga. Integró también en 1935 “La orquesta de la Guardia Vieja”, dirigida por Ángel Greco, hermano del legendario Vicente Greco. Sus últimas actuaciones las realizaron en 1945, ya con malestares de salud, lo hizo en  una popular audición de radio que dirigía el popular acuarelista Lopecito y se llamaba “De Villoldo a Gardel”.

   Como compositor dejo registrados en SADAIC catorce composiciones:

Ansia suprema, Canción de amor - (letra de Asensio Eugenio Rodríguez)

Ay Vidalita (letra: Enrique Cadicamo y Pedro Hipolito Noda).

Coquetita (letra:Enrique Jacobelli)

Corazón ciego (letra José Sassone).

Desde piba (letra Francisco Alemán)

El tiempo será testigo (letra Enrique Dizeo)

La flor (letra José  Rial y Pedro Sassone)

La Gringa – Mi Piba- Muñeca de carne - (letra Francisco Antonio Capone)

Linda estampa (con Pedro Vergez y Francisco Antonio Bastardi)

 Pa que veas – (letra Francisco Rimoli)

Tarde gris (letra Luis Rubinstein).

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HÉCTOR MARÍA ARTOLA

El bandoneonista y arreglador Héctor Artola nació en San José de Mayo el 30 de abril de 1903 y murió el 8 de julio de 1982. El historiador Luis Adolfo Sierra dejó escrito que «a Argentino Galván y a Héctor Artola corresponde la sistematización del arreglo musical en el tango; Galván y Artola fueron los dos grandes creadores que llevaron al atril al tango instrumental».

El arreglo no es, como tal vez pudiera suponerse, producto del protagonismo de algunos tanguistas que pasaron por los conservatorios y quieren aplicar a creaciones ajenas lo que en ellos han aprendido; por el contrario, lo considero tan esencial del tango como la interpretación y tal vez no menos que la creación misma. Un tango, como cualquier composición musical, es un conjunto de sonidos y no de los signos que los representan. Esos sonidos requieren, para existir, de los instrumentos o de la voz humana, pero también de alguien que los haya concertado y; si fuera el caso, enriquecido mediante los recursos propios del arte musical. Enrique Delfino recordaba  que los creadores manifestaban rústicamente sus creaciones por medio de sus instrumentos y que los intérpretes anotaban presurosamente las notas que iban desgranando Arólas o Bardi, para incorporarlas a sus repertorios. No interpretarían puntualmente -es de suponer- las notas registradas de prisa sobre el pentagrama. Con ellas armaban un tango, que es una sucesión de sonidos ordenados de acuerdo con determinada técnica musical y con el conocimiento diversamente aceptado por los oyentes y bailarines. No creo que pueda establecerse con precisión matemática cuánto hay de Arólas y cuánto de Canaro, que fue su primer arreglador, en Una noche de garufa. Al cabo, creación, arreglo e interpretación corresponden a tres formas de autoría, distintas pero todas ellas indispensables.Artola fue un creador. Lo dicen sus composiciones, que no son pocas y de las que prefiero Tango y copas, sobre todo en la versión de Libertad Lamarque (1943). También fue un bandoneonista de "refinado estilo"  y director solicitado y aplaudido una y otra vez. Se lo recordará siempre, sin embargo, -y el recuerdo no es caprichoso- como el músico que en 1953 dirigió para Odeón sus propios arreglos de Nostalgias, Halcón negro, Mi noche triste y Margarita Gauthier, que han quedado como "testimonios cabales de la inteligencia e inspirada labor de Artola" .

No debe olvidarse, de todos modos, que Quico Artola hizo la habitual carrera de tanguista, en Montevideo, en Buenos Aires y en Europa, como bandoneonista de conjuntos grandes o pequeños, a las órdenes de músicos que no eran mancos ni sordos y que, cualquiera hubiese sido la "cantidad" de música que conocían, se sabían todo el tango: Edgardo Donato, Eduardo Bianco, Juan Bautista Deambroggio (Bachicha). También acompañó a cantantes (con Alfredo Malerba y Antonio Rodio, a Libertad Lamarque); orquestó para Fresedo, para Troilo, para Do Reyes, para Vardaro e inclusive integró la orquesta dirigida por Argentino Galván que Roberto Maida organizó, al desvincularse de Canaro, para actuar en el cabaret "Ocean" y que, debió ser disuelta al poco tiempo porque "la gente no salía a bailar". Hizo, en definitiva, todo lo que debía hacer un tanguista y también muchísimo más, y eso en una larga carrera, iniciada en 1924, (en tanto cursaba en Montevideo su segundo año de abogacía), junto al pianista Juan Bauer y el violinista Roberto Zerrillo, y concluida en 1970, cuando las radios estatales, que lo eran casi todas, eliminaron de sus programas a los artistas para reemplazarlos por discos.

Lo que hizo Artola con el tango (y por el tango) habría sido imposible sin una profunda sensibilidad tanguera, que es algo que no se compra en las casas de música, sino parte del patrimonio más íntimo de la propia personalidad. Pero tampoco se hace sin conocimientos musicales superiores al promedio. ¿Qué maestros impartieron a Artola esos conocimientos? Sería bueno saber quiénes fueron para poder nombrarlos con gratitud.

José Gobello

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HEREDIA, CARLOS

(10 de mayo de 1920 –  Fall.sin datos) – Cantor – Nombre de familia: Carlos Balverdi

    Nacido en la Provincia de Córdoba, localidad de Santiago Temple. Se inició siendo un niño cantando junto al Chango Rodriguez y “pasando el plato”. En 1940 es convocado para cumplir su servicio militar y al finalizar el mismo se radica en Buenos Aires incorporándose de inmediato al cuarteto Fuster. Decidido por completo a dedicarse al canto comienza a tomar sus clases con Eduardo Bonessi y poco después recomendado por su maestro  se incorpora a la orquesta de Mario Azerboni. En 1947 se ingresa a la orquesta de Alfredo Gobbi actuando en el Café El Nacional de la Calle Corrientes y por L.R.1 Radio El Mundo, dado el éxito de la orquesta la discográfica R.C.A Víctor contrata a Gobbi y desde el principio el cantor Carlos Heredia comienza a grabar con la misma el 16 de mayo de 1947 con el vals “La Entrerriana” compuesto por Alfredo Gobbi (padre) y en dúo con Hugo Soler, también y siempre a dúo con Soler, grabó el tango “Amor de forastero” (30 de julio de 1947) y los valses “Adoración” ( 4 de noviembre de 1947) y “Amemonos” ( 31 de enero de 1948), siendo estos los únicos registros que dejó en esta orquesta no llegando a grabar ninguno como solista. En febrero de 1948 tras su paso con Gobbi comienza a actuar con el acompañamiento de guitarras por L.R.1 Radio El Mundo y también en el mítico café “Tango Bar” ubicado en Corrientes 1269.

En 1950 se incorpora a la orquesta de Rodolfo Biagi, también en con este director fueron pocos los temas grabados siendo su primer registro el tango de Eduardo Bonessi “Matala” (13 de abril de 1950), a los que siguieron “Serenata campera” de Feliciano Brunelli y Lito Bayardo grabado a dúo con Hugo Duval (13 de septiembre de 1950), “Caricias” (30 de julio de 1951), el vals “Adoración” también a dúo con Duval (4 de octubre de 1951), y el tango “   “Y volvemos a querernos) de Leocata y Aznar (4 de octubre de 1953) siendo esta su última grabación en esta orquesta. Tras su breve período con Biagi vuelve a Radio El Mundo en 1954 y además realiza algunas giras por el interior del país.

En 1955 ingresa a la orquesta de Rubén Sosa grabando para el sello TK. En 1958 graba con Oscar de la Fuente para el sello Bemol. Sus actuaciones finales fueron con el Cuarteto de Eduardo Risso y a fines de los años sesenta retorna a su provincia natal (Córdoba) realizando giras por el interior del país.

Esta pequeña semblanza refleja la personalidad de un cantor que como muchos otros quedan en el olvido. 

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MANZI, HOMERO

(1 de noviembre de 1907 – 3 de mayo de 1951) – Nombre de familia: Homero Nicolás Manzione. Poeta y letrista.

          Fue un poeta que siempre se dedicó a la canción sin publicar nunca algún libro de poesías. Escribió temas camperos y tangos con los que alcanzó su mayor repercusión y gracias a los mismos llegó a la popularidad. Sus letras siempre fueron comprensibles para el hombre común, nunca utilizó el lunfardo.    Sus versos tienen mucha nostalgia, y en especial la nostalgia del barrio, el barrio pobre, el suburbio; fueron siempre su gran motivo de inspiración. Su tango Sur, con música de Aníbal Troilo, escrito en 1948, es muy probable que haya sido su obra suprema y un canto nostálgico  a  ese barrio del suburbio (Barrio de Pompeya).

   Nacido en Añatuya, localidad de la Provincia de Santiago del Estero. Cuando contaba con siete años de edad, su familia se traslada a Buenos Aires y comienza sus estudios primarios en el colegio Luppi, ubicado en el barrio de Pompeya. Desde chico, en el camino que hacía de su casa a la escuela, fue captando Manzi  los lugares que años más tarde plasmaría en sus letras, el terraplén del ferrocarril, el paredón, una rara mezcla de ciudad y pampa que se manifestaría  primero en Barrio de tango, de 1942 y más tarde en Sur. Pero la obra de Manzi, no se remonta a los años 40, ya había escrito para 1921 con música de Francisco Caso un vals, al que titularon ¿Por qué no me besas?, pieza sin trascendencia alguna. Pero lo fundamental de su obra fue su unión con Aníbal Troilo, naciendo así uno de los binomios más importantes de toda la historia de nuestro tango y que lamentablemente tras la muerte del poeta el 3 de mayo de 1951 se perdió para siempre, quedando el recuerdo de Manzi, en la obra que le compondría  Pichuco, tras su deceso, Responso, un conmovedor tango instrumental. El otro aporte de Homero Manzi a la música del plata fue hacer rejuvenecer y volverle a dar jerarquía a la milonga, género que convivió junto al tango desde los principios. Lo hizo junto a Sebastián Piana, registrando ambos 38 obras en SADAIC,  aunque no solo de milongas se nutrió esta dupla, sino que también escribieron tangos tan sobresalientes como El pescante y De barro, además también de un vals muy hermoso, Paisaje. No se puede dejar de lado al tango Viejo ciego, que no llegó a terminar y que completarían el mismo Piana junto a Cátulo Castillo. El romanticismo también figuró dentro de su obra poética, fue para 1940, y de esos años quedaron piezas como: Fruta amarga, Torrente, Después, Ninguna o Fuimos.  De su extensa obra también debe destacarse su unión con Lucio Demare con quien dejo diez temas. No podemos olvidar tampoco otros éxitos de Manzi tales como El último organito, con su hijo Acho. Solamente vivió 44 años, falleció muy joven, pero esos años le alcanzaron no solo para dejar tangos y milongas de antología, sino también para ejercer el periodismo la cátedra  y el cine. Además tuvo una intensa labor dentro de la militancia política de aquellos años. Pero su memoria aún se mantiene viva gracias a las letras de tango que nos dejó y que fueron  registradas en SADAIC en un total de ciento ochenta y nueve, muchas de ellas desconocidas y no llegadas al disco.

Esta fue su obra: 

A su memoria – Ensueño – (música Antonio Sureda)

A través de los años – Llanto -  Lluvia – Los leñadores – (música  Pedro Maffia)

Adiós tierra Santiagueña – (música Pedro Lezcano)

Alba - Arrabal – El conservatorio – Gota de lluvia – Los dos – Más allá – Muchacha – Ni me podrá olvidar – Pajarito – Romántica – Tu nombre – (música Félix Lipesker)

Añorando – (música Julio De Caro)

Aquella casita – (música Juan Bauer)

Argentina - Ay de mi - Canto del Ayer - Carnavalera - Dale, Dale - De barro - De tu casa a mi casa – Doloras – El artista – El pescante – Esquinas porteñas –Mañanera – Milonga de los fortines – Milonga triste – Milonga de puente Alsina – Milonga del 900 – Milonguitas del 900 -  Milonga sentimental – Noche provinciana – Nocturno a Rosario – Paisaje – Pajarito ciego -  Pampa luna – Papa Baltasar – Pena mulata – Pluma de nido – Quinta edición – Recién puedo llorar – Serenata gaucha – Sombras porteñas – Tierra de olvido – Traición – Tus palabras – Volverás pero cuando – Voz de tango – (música Sebastián Piana)

 

Así es el tango – Niebla – (música Edgardo Donato)

Ayer – (música Arturo de Bassi)

Bandoneón amigo – Ronda de Ases – (música Osvaldo N. Fresedo)

Barrio de tango - Che Bandoneón – Discepolin – Rememorando (Recordando) – Romance de barrio – Sur -  (música Aníbal Troilo)

Canción infantil – (música Mario Maurano)

Canto de ausencia – (música María Esther Pacheco Huergo)

Carnavalito- (música Adolfo Armando Abalos y Napoleón Benjamín Abalos)

Chimentos (música desconocido)

Creo – El vals de los recuerdos -  Monte Criollo – Muchacho del Cafetín – Vivir, vivir – (música Francisco Pracanico)

Desagravio - con José María Contursi -  (música Francisco J. Lomuto)

Desde el alma - con Víctor B. Piuma Vélez – (música Rosa Clotilde Mele)         

Después -  Duerme – Fruta amarga – Lloraras, lloraras – Un instante – (música Hugo Gutiérrez)

Donde iras ilusión – con Catulo Castillo – (música Alfredo A. Malerba)

El pucho – Elegía -  En un corralón de Barracas – Espejito de agua -  Mala estrella -  Matungo – Palabras sin importancia -  Puerta abierta – Tiempo y huella – (música Juan Carlos Cedrón)

El ultimo organito – (música Homero N. Manzione -Acho Manzi-)

En un rincón – (música Héctor M. Artola)

Eras el amor – (música Acho Manzi y Hugo Gutiérrez)

Eufemio Pizarro – (música Catulo Castillo)

Frou – Frou – (música Henri Jacques Chatau)

Fueye –  Llámame – Oro y plata – Tu pálida voz – (música Carlos Pérez de la Riestra –Charlo-)

Fuimos – (música José Dames)

Gato – Penumbras – Tu desprecio – (música Edgardo Donato)

Hermana – Luna – Malena – Mañana zarpa un barco – Negra María – Solamente ella – Sosteniendo recuerdos – Tal vez será mi alcohol – Telón -  (música Lucio Demare)

Mano blanca – (música Arturo de Bassi)

Mariana –  Mi taza de café – Pianito de juguete – Puerta cerrada – Ropa Blanca – Te lloran mis ojos – Una vez en la vida – (música Ricardo Malerba)

Milongon – (música Francisco Canaro)

Ninguna – Su carta no llego – (música Raúl Fernández Siro)

No quiero –  Pregunto – (música Jorge Monsalve Velázquez)

Nobleza de arrabal con Juan Andrés Caruso – música Francisco Canaro – Parece mentira – (música Francisco Canaro)

Ojos al mirar – (con Francisco Caso y Armando Baliotti)

Por la gueya – (música Rodolfo Biagi)

Por qué no me besas – Versos – Yo me quiero divertir – (música Francisco Caso)

Princesa arrabalera – (música Catulo Castillo y Pedro Maffia)

Ramayon – (música Cristóbal Herreros)

Ramón – (música Efraín Orozco)

Recién – (música Osvaldo Pugliese)

Tapera – Torrente – (música Hugo Gutiérrez)

Un día llegara – (música Carlos Di Sarli)

Una lagrima tuya – (música Mariano Mores)

Valsecito de antes – (música Antonio Sureda)

Veinticuatro de agosto – (música Pedro Blanco -Pedro Laurenz-)

Viejo ciego – (con Sebastián Piana y Catulo Castillo)

Yuyo y brama – (música Alfredo Lezcano) 

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HUGO DEL CARRIL

Piero Bruno Hugo Fontana (desde 1933 Hugo del Carril), nació en Buenos Aires (barrio de Flores), el 30 de noviembre de 1912 y murió en la misma ciudad, el 16 de febrero de 1986. El 24 de junio de 1935, al morir Carlos Gardel, ya había cantado mucho, utilizando diversos seudónimos (Pierrot entre ellos), pero sólo tenía grabadas una pocas composiciones como estribillista de la orquesta de Edgardo Donato. Transcurrieron no muchos meses y Manuel Romero convocó su voz y su estampa para el filme Los muchachos de antes no usaban gomina (1937).

Cuando se estrenó Tres argentinos en París, con el título Tres anclados en París (para aplacar a la censura), Hugo lució como actor aplomado junto a monstruos como Florencio Parravicini, Enrique Serrano y Tito Lusiardo. De modo que no quedaron dudas sobre su destino y mucho menos cuando en Madreselva (1938), compartió el cartel con Libertad Lamarque, que comenzaba su gloriosa performance de Superestrella, Novia de América y otras responsabilidades afines.

Hugo del Carril, quizá fuera todavía por entonces, un galán cantor, como Alberto Vila. Pronto fue un actor que además cantaba. Nunca abandonó el canto, pero su actividad fue primordialmente cinematográfica. El cine difundió su fama por el continente y así llegó a México, cantó en el consagratorio El Patio y filmó antes de que lo hiciera allí, en 1946, Libertad Lamarque. Era realmente lo que el título de uno de sus filmes declaraba: El astro del tango (1940). Él lo sabía, actuaba en consecuencia, mas nunca perdió la modestia. Sebastián Piana solía recordar la humildad con que Hugo trepó la alta escalera de su casa para que le pasara Papá Baltasar. Era, como Gardel, un astro sin pretensiones de divo y además un hombre cabal, de firmes ideas políticas. En 1949 grabó la marcha Los muchachos peronistas. Luego, perseguido por Raúl Alejandro Apold, el todopoderoso Subsecretario de Informaciones, que archivó aquella grabación y la reemplazó por otra encomendada a Héctor Mauré, se radicó un par de años en España y no cedió un adarme de sus convicciones. A la caída de Perón permaneció algunas semanas detenido en la Penitenciaría Nacional. Allí estaban también Luis César Amadori, Atilio Mentasti y, entre algunos centenares de detenidos y procesados por causas políticas, quien esto escribe. Mientras Amadori cultivaba la hurañía y el mal carácter, a Hugo se lo veía jovial, como si estuviera en un picnic.

No sin dificultades económicas pudo continuar más tarde su carrera de cantor, de actor y de director cinematográfico. Ya había hecho Las aguas bajan turbias (1952) y La quintrala (1955). Luego agregó a su filmografia títulos memorables como Culpable (1960), La sentencia (1963) y una interpretación antológica en La mala vida (1973), de Hugo Fregonese. Perdió dinero en un emprendimiento empresario, formó una hermosa familia, fue buen marido y buen padre y, aunque nunca pudo rehacer su economía, devastada por el cine, (en 1973 fue necesario otorgarle una pensión graciable), el peronismo, retornado al poder, lo colmó de los homenajes que el resentimiento y la discriminación le habían negado. No faltó luego la torpeza que desplazara sus grabaciones de las consolas radiofónicas, (siempre ha habido prohibiciones y listas negras en la Argentina), pero nadie logró desplazarlo del corazón de los fangueros, que admiraban su canto, tierno y viril, pícaro y dramático, como el de Gardel, y la apostura del muchacho bien plantado, descubierto por el ojo avizor de Manuel Romero. Tampoco pudo nadie despojarlo del respeto de los no fangueros. Sólo los mediocres de siempre, los que ignoran que a los hombres no debe juzgárselos por las causas que defienden, sino por la sinceridad y el valor con que lo hacen, sólo ellos lo consideraban con un dejo de suficiencia. Los mediocres gustan medirse con los grandes y es entonces cuando más se advierte su pequeñez.

José Gobello

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IBAÑEZ, TEÓFILO

(22 de julio de 1907 –  10 de marzo de 1986) – Músico y cantor.

Fue uno de los primeros estribillistas de orquestas de tango con una amplia labor discográfica. Su registro era de tenor y su timbre de voz era muy limpio.

             Había nacido en Pamplona, España y contaba con solo cuatro meses de edad cuando sus padres emigraron hacia estas tierras. Cursó estudios primarios hasta el segundo grado en la escuela Coronel Fraga, del barrio de Barracas. Desde muy niño aprendió el oficio de carnicero y con el tiempo llegó a tener su propio puesto de ventas en un mercado que se encontraba ubicado en las calles Gualeguay y Azara. Se inició como cantor en 1929 cuando su amigo Miguel Calantone, que era vendedor de discos en la casa Max Glucksman se lo presentó a Roberto Firpo. Teófilo hizo una prueba en la propia casa del maestro y allí mismo quedó contratado para cantar en la orquesta.  Sin abandonar la misma se desempeñó también en la Orquesta Típica Víctor, De la orquesta de Firpo pasó a la de Osvaldo Fresedo con quien logró excelentes grabaciones, presentándose  más tarde con Julio De Caro. En 1938 se incorporó a la flamante agrupación de Rodolfo Biagi, destacándose por ser el primer cantor de la misma, dejando siete registros para el sello Odeón a partir del 19 de agosto de 1938 cuando grabó Gólgota y finalizando el 27 de abril de 1939 con el tango La Novena.  Dejó algunos estribillos grabados con La Orquesta Típica Porteña. También  se presentó como solista. Fue el autor del famoso vals “La vieja serenata”, con música de Sandalio Gomes y le pertenecen además  otros dos temas “Siempre soñar” y “El mundo está loco” 

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 IGNACIO CORSINI

El 26 de julio de 1967 murió Andrés Ignacio Corsini por culpa de una trombosis cerebral. Para lo que ahora se estila, era todavía joven: había nacido en Catania (Italia) el 13 de febrero de 1891. Tenía, pues, 76 años y hacía 17 que no cantaba.

A los 19 años, es decir, en 1910, se casó con una actriz, que era una niña de 15, Victoria Pacheco. Se dice que cantó El carretero (de Arturo de Nava) delante del presidente Figueroa Alcorta y la infanta Isabel de Barbón, en los festejos del Centenario (1910). Lo cierto es que comenzó emulando a Betinotti, siguió con Nava y llegó finalmente al tango. Su itinerario fue paralelo al de Gardel: pero Gardel le ganó la carrera hacia el tango, sin duda porque Pascual Contursi se le cruzó en su vida mientras Corsini hacía el Julián Andrada de Juan Moreira. Cuando Corsini se graduó -por decirlo así- de cantor de tangos, entonando El patotero sentimental (de Romero y Jovés) en el estreno de El bailarín de cabaret (12 de mayo de 1922), acompañado por la orquesta del músico milanés Félix Scolatti Almeyda, Gardel ya había difundido por la menos unos veinte tangos de éxito.

Corsini fue galán cantor -esto es, un actor joven que sabía cantar y que lo hacía en escena-. Por entonces, los cantores de tango aún no existían y los cantables de los sainetes corrían por cuenta de las actrices y de los actores. De ese modo, Manolita Poli, Evita Franco y María Esther Podestá debieron estrenar gran número de tangos que luego, casi automáticamente, pasaban al repertorio de Gardel. Éste y Corsini -como Azucena Maizani- provenían del canto campesino; pero en tanto Gardel abordó el tango con acompañamiento de guitarras, Corsini y Maizani, lo mismo que habían hecho Poli y Franco, se acompañaron inicialmente con orquesta. Gardel permaneció fiel a sus escoberos y fue él. sin duda, quien impuso las guitarras como acompañantes canónicos del tango canción. Por supuesto, las cancionistas -salvo Rosita Quiroga- recurrieron a otros instrumentos, pero los cantores nacionales -comenzando por el mismo Corsini, y continuando por Magaldi, Gómez y Charlo, que le seguían en el ranking de popularidad- también se valieron durante mucho tiempo de los servicios prestados con admirable ductilidad por guitarristas y hasta por guitarreros.

Los cuatro o cinco ídolos de aquellos años treinta cantaban el tango cada uno con su propio estilo. La de Corsini era una voz diáfana de tenor, que no dejaba perder una sílaba de lo que estaba diciendo. Sabía ser querendona (Caballito criollo) y dramática (Brindis de sangre), pero más bien sonaba coloquial, ajena al énfasis de Gardel o de la Maizani, a las quejumbres de Magaldi, al nonchalance con que parecía cantar Alberto Gómez a la musicalidad de Charlo. Era la voz 'de Corsini y solo de él perpetuada todavía en los venerables discos que atesoramos.

No es cierto que Gardel rehusara cantar lo que Corsini cantara para alejar odiosas e inevitables comparaciones. La prueba está en que grabó Caminito, una de las grandes creaciones de don Ignacio. Negarse a cantar La pulpera de Santa Lucía fue un homenaje que tributó a su amigo, a quien quería con la ternura que Gardel ponía en su cariño; un amigo que era su rival, sobre todo porque mantuvo siempre su personalidad; lo mantuvo en el canto y en el estilo de vida, en eso que Celedonio Flores llamó el modo de ver y de filosofar.  Gardel y Corsini se admiraron recíprocamente, con cariño y admiración que, en ambos casos, tenían sólido fundamento. Si los comentaristas, exégetas, historiadores del tango o lo que fuéramos, tuviéramos el talento de Plutarco podríamos escribir las vidas paralelas de Gardel y Corsini, de Azucena Maizani y Rosita Quiroga, de Canoro y de Firpo, de Mercedes Simone y Ada Falcón, de Troilo y Piazzolla. de Manzi y Discépolo. Pero, hélas, no somos Plutarco.

José Gobello

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JORGE LUIS BORGES

Nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

Los tangueros no quieren a Borges. No considero tangueros a los tangófilos, que se sienten dartañanes, y lo mismo arremeten contra Piazzolla y contra las grabadoras; ni a los historiadores. ni a los exégetas. ni a los tanguistas (que son quienes hacen los tangos).

Tanguero es el que gusta de escuchar tangos sin mayores prejuicios, quien los siente y los disfruta, quien les debe cierto cosquilleo en las articulaciones y repite sus versos como si fueran sentencias de La Rochefoucauld o del Viejo Vizcacha. Los tangos preferidos por el tanguero son aquellos escuchados en los mejores momentos de su vida, cuando era joven, los bailaba y a su compás se tiraba los primeros lances. La fracción más numerosa es la de quienes eran jóvenes por los años cuarenta. De ahí en más, ya casi no hay tangueros: hay Piazzolla nos o indiferentes.

Cada porteño tiene un tango a su medida, fabricado con sus propias emociones. Pero la medida de Borges parece serle exclusiva, nadie confiesa compartirla ... Una tarde cualquiera, hace muchos años, se detuvo en una esquina de Palermo uno de los doscientos y tantos organitos que surcaban la ciudad moliendo primeramente habaneras (cfr. Leopoldo Lugones) y, luego, tangos (cfr. González Castillo). Pudo haber sido en 1921. En marzo de ese año, los Borges habían regresado de Europa. Digamos que fue por octubre o noviembre. Borges marchaba solo por la calle Honduras, inventando los versos de Fervor de Buenos Aires y memorizando lo que inventaba. De pronto aparece el organito y, a su conjuro, cuatro muchachos forman dos parejas y se ponen a bailar. La tarde está cayendo. No hay brumas violetas sobre el cielo gris, porque el que anda paseando no es Lugones, sino Borges.

El ocaso se ha teñido de un amarillo brillante, como el de un huevo frito. La silueta de los bailarines desde el medio de la calzada recorta sobre el horizonte lejano. que deja ver un retazo allá, donde el callejón se pierde. Piruetean sin tasa. Disfrutan a sus ansias y el pudor que pone luz en medio de la pareja facilita el enérgico juego de las piernas.

En ese tango. Borges reencontró a Buenos Aires que se le ofrecía bajo las especies de una coreografía endiablada. Los compadritos llevaban un bultito en la sisa. Eran breves fiyingos que Borges exaltó a cuchillos, y supuso a sus portadores capaces de usarlos. Ser capaz, en el lenguaje de los compadritos, no sólo es poder. sino hacer lo que se puede cuando se debe hacerlo. De esa laya es la capacidad. Tal vez aquellos bailarines no fueran capaces de empuñar el arma, ni de clavarla tras un salto a lo gato, sino apenas arteramente por la espalda. Pero Borges idealizó aquel instante mágico. Y para él, el tango fue una diablura instalada en una mitología de puñales. Con el recuerdo puesto en aquel ocaso casi culinario, Borges escribió muy bellas letras para milongas, que los intérpretes no rechazan, sino que se jactan de repetir: Alto lo veo, y cabal. con el alma comedida.

Pero los tangueros no lo quieren. Y tal vez no lo quieran, principalmente. porque se metió con Gardel. Y con Gardel no se jode. Gardel es nuestro punto de referencia, la imagen de lo que nos gustaría ser. Reírse de Gardel es como si se rieran de uno. Y Borges. que veía al tango como a un guapo incapaz de una lágrima o de una ternura. sostenía que la letra lo había hecho sensiblero; ese Contursi, ese Celedonio que nunca habían manejado una faca. ese Gardel que llevaba una lágrima en la garganta. Complaciente. dijo luego que las letras forman una vasta e inconexa Comedia Humana de Buenos Aires... Sin embargo, él renegaba de esa comedia humana mechada de gringos parlanchines. sólo reconocía al tango mudo que había visto bailar aquella tarde de 1921.

No lo quieren a Borges porque se quedó en la segunda década. Y porque teorizó sobre el tango con una agudeza en la cual el tanguero veía, ve, algo así como un propósito de arrebatárselo.

Yo lo quiero. Creo que Borges es un benemérito del tango, porque lo paseó de bracete por la alta literatura y porque, a los que solamente lo sentíamos, nos enseñó a penarlo.

José Gobello

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JOSÉ ALBERTO CORRIALE

José  Alberto   Corriale   nació   en Buenos Aires el 4 de setiembre de 1915 y murió en la misma ciudad el 7 de noviembre de 1997.

El investigador Osvaldo Esteban Firpo le ha dedicado una completísima monografía de la cual es una recensión esta nota. De todos modos, recordemos que Corriale fue un solicitadísimo percusionista y que la percusión no carece de tradición tanguera. La batería (conjunto de instrumentos de percusión montados en un dispositivo único que toca un solo ejecutante) apareció en los conjuntos típicos durante la segunda década del siglo.

En su Historia de la Orquesta Típica, Luis Sierra da una nómina de veinte bateristas. Entre ellos figura precisamente Pepe Corriale, quien fue mucho más que un percutor; fue un músico cabal e inclusive un teórico de su propio arte, como lo demostró en su trabajo sobre La batería en el tango. En sus breves páginas recuerda allí que en una grabación realizada con la orquesta de Raúl Garello «la batería llega al borde de lo increíble: atrevimiento que no podía ser pensado en la época del 40 o del 50, que la batería realizara la variación de “Canaro en París».

Corriale ejerció su arte no sólo en las orquestas de Canaro, Fresedo y De Caro, sino también en la Sinfónica Nacional. Lo más curioso de su labor transcurrió en el cine teatro "Ópera", del que durante 17 años fue asesor musical. En ese carácter estuvo presente en las actuaciones del Folies de París, del Gran Ballet del Marqués de Cuevas, de Edith Piaf, del Lido, de Támara Taumanova, de Carmen Sevilla, de Paquita Rico, de Cab Calloway; de Paul Anka, de Sammy Davis, de Caterina Valente, de Xavier Cugat y de una vastísima constelación de étoiles de todas las magnitudes. Viajó luego por el ancho mundo, acompañando a Nati Mistral, y fue parte en los grandes conjuntos de Mariano Mores, Astor Piazzolla, Osvaldo Berlinghieri, Atilio Stampone, Leopoldo Federico y Raúl Garello. Además, fue socio número 5 y primer presidente del Sindicato Argentino de Músicos.

Corriale dijo de sí mismo: «Confieso que desde los once años ejecuté la batería y que he hecho todos los géneros (sinfónico, lírico, jazz, tropical). “Al tango lo llevo en el alma y siempre quise que la batería tuviera otra presencia en su ritmo». Esta convicción lo llevó a formar el quinteto Pepecó, con el que incorporó a la interpretación del tango timbres hasta entonces inéditos, incluidos algunos que, logrados con platillos, crearon nuevos colores y novedosas variantes rítmicas.

Corriale fue, fundamentalmente, un innovador, algo que ciertamente no delataba su look; pero sí su conversación y el brillo de sus ojos cuando hablaba de sus hazañas de percusionista. Mariano Mores y su inolvidable arreglador Martín Darré apoyaron todas sus iniciativas y Astor Piazzolla le permitió utilizar bongos, tomtones, bells y el güiro. «La rítmica que incorporé con los tomtones en los rellenos -anotó- hoy es usada por casi todos los arregladores y cuando no cuentan con batería, tratan de imitar los mismos golpeando la caja del contrabajo o la del bandoneón.»

De pronto, pareció que la incorporación del contrabajo al diseño de la típica -Francisco Canaro se atribuyó esa trouvaille - desalojaría para siempre al redoblante, al bombo y al platillo. Sin embargo, el pasado siempre vuelve a encontrarse con nuestras vidas y no es saludable tenerle miedo, como no lo es, tampoco, temer al futuro. La continuidad del tango no se da en línea recta. Tiene sus meandros, tiene sus vueltas y revueltas. Pepe Corriale dio testimonio de esa continuidad, de ese pasado que se enriquece haciéndose futuro e ignorando algunos desdenes del presente que el fluir de la vida deja parados en la vereda, haciendo el ridículo.

José Gobello

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JOSÉ GONZALEZ CASTILLO

El viejo Castillo nació en Rosario (Santa Fe) el 25 de enero y murió en Buenos Aires el 22 de octubre de 1937.

 Ha de haber sido el primer poeta que instaló en los barrios de la ciudad los dramas pasionales cantados por el tango (Pompeya, en Sobre el pucho, en 1922; Barracas, en Silbando, 1923).

El 11 de marzo de 1914 el vespertino Crítica anunciaba el regreso de José González Castillo (de 29 años a la sazón), quien había pasado un largo tiempo en Chile. Razones políticas le habían aconsejado cruzar la cordillera. De chico había querido ser cura y como monaguillo se desempeñó en Orán (Salta). Luego se sintió atraído por la escena y también por ideas adversas a la fe católica. Corno era la moda, se hizo libertario. A los veinte años conoció la pobreza. Se ganaba la vida corno peluquero, pero se dejó la barba y adoptó el seudónimo Barbarroja. En 1905, algunos panaderos aficionados al teatro le estrenaron Los rebeldes. En 1907 Pepe Podestá le representó Del fango y en 1908 Vittone, Mumo, Ballerini y Lucrecia Borda, Entre bueyes no hay camadas, una deliciosa piecita de cuatro personajes que hoy es un clásico de la literatura lunfardesca. El mismo año estrenó otra belleza, El retrato del pibe; en 1909, Luigi, y La telaraña en 1910. En 1911 pensó que estaría más tranquilo en Valparaíso y allá se fue.

Cuando regresó no era un desconocido. Entonces, en medio de una impresionante movida sainetera, se dedicó a cultivar el teatro ideológico, llamado teatro de tesis. Aunque sus diálogos perdieron frescura, arrastraba mucho público y se hizo famoso. Su producción fue muy vasta: El mayor prejuicio, 1914; Los invertidos,1915; El hijo de Agar, 1915; La mujer de Ulises, 1918; Gracia plena, 1919; La santa madre, 1920; La mala reputación, 1920; Hermana mía,1925.

No abandonó, sin embargo, el sainete y en 1918 estrenó, en el teatro Buenos Aires, aquel que anudaría su vinculación con el tango. Los dientes del perro, firmdo por Alberto T. Weisbach, cuya puesta en escena dirigió Elías Alippi. Éste tuvo la idea de presentar en escena un cabaret y contrató a la mejor orquesta del momento, la de Roberto Firpo, para que tocara allí los tangos de moda (tal como ocurría en los cabarets de verdad). Su amigo Carlos Gardel le sugirió entonces que hiciera cantar un tango que él mismo había cantado y grabado ya. Mi noche triste. Alippi aceptó la sugerencia y Manuela Poli cantó los versos de Contursi con un éxito tan grande que en la segunda temporada hubo que reemplazarlo por otro porque la plata de derechos a repartir era mucha y Contursi y Castriota discutían sobre el reparto. Juan Pablo Echagüe escribió en La Nación: El cuadro del cabaret tiene una vivacidad y un colorido que la música. el canto y la danza realzan constantemente. Pero del tango.  minga.

Para la segunda temporada se contrató a la orquesta de Juan Maglio y González Castillo escribió la letra de ¿Qué has hecho de mi cariño?, para que Poli la cantara con la música de Royal Pigall, del mismo Maglio. Y González Castillo, el ideólogo, el fundador y mentor de la famosa Peña Pachacamac, el impulsor de la Universidad de Boedo, siguió escribiendo piecitas escénicas y ahora también letras de tango. De las que escribió, Gardel registró once para los gramófonos: Acuarelita de arrabal, Aquella cantina de la ribera, Clarita, Griseta, Juguete de placer, Organito de la tarde, Páginas de amor, Por el camino, ¿Qué has hecho de mi cariño?, Silbando y Sobre el pucho. Organito de la tarde fue una creación de Azucena Maizani (1924): Sobre el pucho y Silbando, las dos primeras composiciones escritas profesionalmente por Sebastián Piana: Griseta, estrenada por el tenor Raúl Laborde, es el primer tango oficialmente llamado tango romanza. Pero queda mucho más: El circo se va, Música de calesita -con su hijo Cátulo-, la bellísima Milonga en rojo (música de Demare y Fugazot), grabada por la orquesta del autor de la música, Lucio Demare, con Juan Carlos Miranda, en septiembre de 1942, y A Montmartre, con música de Enrique Delfino. escrito en 1928 para despedir a su hijo que viajaba a Europa.

Por la huella de González Castillo exploró Manzi el profundo territorio de la nostalgia. Creo que el organito crepuscular trovado por el viejo Castillo lo precedió en su tierna aventura.

José Gobello

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JUAN ANDRES CARUSO

Francisco Canaro vio a Juan Andrés Caruso como "un poeta nato y podría decir de refinada inspiración". Dice que nació en Bahía Blanca, pero Jorge Larroca, que escribió con afecto y responsabilidad profesional la biografía del letrista de Cara sucia, establece que el lugar de nacimiento, ocurrido el 20 de setiembre de 1890 (según la información policial el 22), fue la ciudad de La Plata. Murió en Buenos Aires el 1° de marzo de 1931.

Antes de radicarse en Buenos Aires estuvo, sí, en Bahía Blanca, donde durante algún tiempo hizo periodismo lugareño. Ya en la Capital Federal ingresó en la redacción de La Montaña. Habitó en el barrio de San Cristóbal próximo a los Greco y a los Canaro, y trabó con el mayor de ellos, Francisco, apodado Pirincho, una afectuosa amistad que le permitió, en 1917, iniciarse como letrista, poniendo versos a un tango del maestro, Cara sucia, que tuvo mucha repercusión (en realidad, glosaba un tema anónimo). Luego derramó su "refinada inspiración" sobre gran número de partituras musicales que en las nóminas de la SADAIC, recogidas por Larroca, superan el centenar y medio... y no están todas. No menos de una treintena fueron compuestas para su amigo Pirincho. Carlos Gardel le grabó treinta y ocho de ellas, entre las que no se cuenta la de Alma de bohemio, registrada en cambio para el disco por Ignacio Corsini en 1927. Carlos Gardel sólo grabó dos composiciones de Roberto Firpo, pese a que había sido su compañero cuando debutó profesionalmente en el "Armenonville". Las letras de Caruso son de diverso carácter y van desde Cascabelito (José Bohr) a Se acabaron los otarios (Francisco Canaro), Ladrillo (Juan de Dios Filiberto), No me escribas (Agustín Bardi), Cartitas perfumadas (Ángel Greco). También fue Caruso hombre de teatro, no sólo porque escribió para la escena, sino porque se desempeñó en tareas empresariales. Larroca registra treinta y dos piezas debidas a Caruso, desde Niervitas and Company Limited (1918) a El camino de Buenos Aires (1928). Con la misma decisión el autor escribió para el género libre, que los españoles llaman sicalíptico (de sicalipsis: malicia sexual, picardía erótica) y para el llamado realista, e inclusive para el histórico, "tratado con honestidad y altura", según afirma su biógrafo, cómo en Juana Azurduy y El Tigre de los Llanos. Vale la pena detenerse en el sainete lírico Nobleza de arrabal, con música de Francisco Canaro, que la compañía de Felipe Panigazzi le estrenó en el teatro "Variedades", frente a la plaza Constitución, el 8 de octubre de 1919, porque en ella Delfina Fuentes y el mismo Panigazzi cantaban el tango Nobleza de arrabal, con letra original del mismo Caruso. Como es sabido, Hornero Manzi cambió esa letra por otra de su propia inspiración, que firmó Juan Arauco y cauto Nelly Ornar (lo mismo haría con la del vals Desde el alma, de Rosita Meló).

Jorge Larroca estima que fue Caruso quien impuso el tango pintoresquista, "ese que se nutre en el espíritu burlón del porteño y fija, en versos precisos, aspectos sutiles y vulnerables de la idiosincrasia del habitante de Buenos Aires". Sea de ello lo que fuere, Juan Andrés Caruso merece algo más que algunas líneas de compromiso en una historia del tango, no sólo porque fue el letrista más veces llevado al fonógrafo por Carlos Gardel, sino porque se contó entre los primeros, entre aquellos pocos que, como Pascual Contursi, José González Castillo y Luis Roldan, debieron crear un lenguaje literario capaz de expresar a un pueblo cosmopolita, abrumado todavía por altos índices de analfabetismo, y también acertar con los temas que podían suscitar el interés de ese público. Las preferencias de Gardel constituyen, dé todos modos, un juicio de valor nada desdeñable.

José Gobello

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JUAN CARLOS BAZÁN

El 26 de enero de 1932 el empresario Pascual Carcavallo presenta en el teatro Nacional, reunidos en una misma velada, a la orquesta de la Guardia Vieja, dirigida por el clarinetista Juan Carlos Bazán, y al tango moderno, representado por la orquesta de Roberto Firpo. El moderno era tres años mayor que el guadiaviejista. Bazán había nacido en el barrio porteño de la Concepción el 26 de junio de 1887. Su deceso se produjo sólo 49 años más tarde, el 9 de mayo de 1936. Lo de "guardia vieja" y "moderno'' no era cosa del almanaque, sino de los instrumentos utilizados por Bazán para integrar su conjunto: piano, dos guitarras, cinco violines, un clarinete, una flauta y minga de bandoneón. También estuvo ausente el bandoneón de las primeras presentaciones de Bazán. Éste se inició, en efecto, con Ernesto Ponzio, el Pibe Ernesto, violín pionero del tango, y con un tal Tortorelli, que tocaba el arpa india, la que pronto dejó luego lugar a la guitarra del cieguito Eusebio Aspiazú y a la flauta de Félix Riglos. Su primer encuentro con Firpo ocurrió en lo de "Hansen": el piano del ya autor de Alma de bohemio, los violines de Francisco Postiglioni y Alcides Palavecino. Luego, pasó a la orquesta de un bandoneonista, Arturo Bernstein, el alemán, donde un Carlos Marcucci aún bisoño tocaba el segundo violín. Bazán había comenzado como tipógrafo en el diario La Prensa, -se dice que Villoldo lo fue de La Nación- y requirió al clarinete que le proveyera el pan cotidiano sólo cuando ya la linotipo había desplazado a la tipografía.

Con los recuerdos frescos, Bazán narró a Héctor Bates su actuación con Firpo en el "Velódromo", donde inventó la famosa Chiflada, soplada a la puerta de aquel local para seducir a los noctámbulos que marchaban hacia el "Hansen". También supo actuar en el teatro "Nacional", formando parte de la representación de un sainete escrito por Carlos Mauricio Pacheco, llamado Cabaret. No era, ciertamente, una orquesta de la guardia vieja, puesto que tenía bandoneón, instrumento con el que se había familiarizado tocando en la orquesta de Bernstein. Luego, tocó en Barracas, junto al bandoneón de Luis Petrucelli, en un conjunto de Samuel Castriota, y enseguida con Arólas, en un cuarteto trashumante completado por Tito Rocatagliata y Juan Carlos Cobián.

La vida musical de Bazán no fue distinta a la de tantos otros músicos que a veces tuvieron orquesta propia y a veces militaron en ajenas, que viajaron por el país y por los países próximos en busca de orejas complacientes y tabas con ganas de ser meneadas. Con quien más tocó fue con Firpo, pero también en la orquesta Víctor se lo identifica. El clarinete es uno de los no escasos instrumentos que no son ya convencionales en el tango. Su inventor fue un fabricante de Leipzig, Cristóbal Denner (1655-1707), e hizo rápido camino: en 1778 lo incluyó Haydn en su primera misa, y en 1799 Beethoven, en su primera sinfonía. El tango ha de haber tomado el clarinete de las filarmónicas, que nunca faltaron; no ha de haber tenido muchos clarinetistas, pues si bien se menciona a Carmelo Águila, integrante de la orquesta de Lomuto quien le grabó la rumba Chapita, el foxtrot Lita y el pasodoble Mujer hechicera, el realmente famoso fue Bazán. José Sebastián Tallón recuerda en su libro El tango en su etapa de música prohibida que «los tanguistas que pasaban por La Boca eran en su mayoría italianos meridionales. La guitarra y la armónica -para sorpresa y desconcierto de los tangueros actuales (siento revelar estas cosas)- las reemplazaban por el clarinete».

Bazán no sólo compuso La chiflada. Loríente asegura que escribió más de treinta composiciones, casi todas tangos, pero, entre ellas, algunos parafangos: un chotis, un shímmy; un fox trot. ¡Cuándo no! Gardel le grabó Nena (letra que en 1926 rimó para una música de Ciriaco Ortiz) y El Brujo, con versos de Enrique Carrasquilla Mallarino (1926).

José Gobello

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JUAN CARLOS COBIÁN

Nació en Pigüé (provincia de Buenos   Aires)   el   31    de mayo de 1896 y falleció en Buenos Aires el  10 de diciembre de 1953.

En 1913, la empresa del Armenoville decidió contratar al quinteto del bandoneonista Genaro Espósito, que tocaba en el bar Iglesias de la calle Corrientes; pero finalmente no contrató al quinteto, sino a su pianista, Roberto Firpo. El Tano Genaro lo reemplazó por un adolescente de 17 años que estaba tocando en el cine Las Familias, de la calle Santa Fe: Juan Carlos Cobián. Éste había hecho su conservatorio en Bahía Blanca, donde tuvo por maestro a un chiquilín casi genial, Numa Rossotti. Rossotti había estudiado con el maestro Williams y, apenas cumplidos los 18 años, el maestro lo envió a dirigir el conservatorio que había abierto en Bahía Blanca. Esto ocurrió en 1907; tal vez en 1909 o 1910 tuvo por alumno a Cobián, quien aprendió teoría, solfeo, composición, armonía, quizá contrapunto y, desde luego, piano. A Rossotti dedicó Cobián su tango A pan y agua, "porque él le había enseñado a escribir". Aunque más no fuera por haber sido maestro de Cobián, merecería Rossotti algún recuerdo en la historia del tango.

Cobián comenzó a componer siendo muy joven. Cuando Contursi le puso letra a El motivo -convirtiéndolo en Pobre paica-, hacia 1920, Cobián ya tenía 23 años, pero había editado anteriormente El orejano, El gaucho, Mosca muerta. Dice Cadícamo que cuando los ejemplares de esos tangos y los de Salomé, Sea breve y Carne y uña llegaron a los atriles de los sextetos típicos, sus músicos levantaron una tempestad de protestas, pero no justamente porque se tratara de ejemplares falsificados, sino por la incomprensión de sus ejecutantes al hallarse de pronto frente a aquellas partes de piano escritas audazmente con la más avanzada ortodoxia. Tal vez haya sido Cobián el primero en componer tangos. Otros músicos los creaban en raptos de inspiración, o por mero oficio del oído, muchas veces bellísimos, como los de Arólas, los de Bardi, los de Delfino, los de Firpo, pero carecientes de la técnica de la composición en la medida en que la poseía el autor de Shusheta.

Cobián empleó un lenguaje musical más elevado que el que hasta entonces era habitual en el tango; un lenguaje en el que nada quedaba del canyengue y en el que se asomaban rachas melódicas transoceánicas. Fue, en su momento, con Delfino, Geroni Flores, Fresedo y, enseguida, uno y otro De Caro, un vanguardista -el primero de todos-, cuando la palabra vanguardia se usaba en las crónicas de la guerra, pero no en las del tango. Quizá no haya avanzado demasiado en el camino de la renovación porque le interesaba componer lo que sentía y no aquello que parecía destinado a impresionar a la burguesía. Pero la incomprensión de quienes mejor debieron haberlo comprendido nunca lo hizo volver atrás.

Si algo pudo impedirle alcanzar horizontes más vastos fueron sus hábitos de vivir bien, su concepto un tanto aventurero de la vida. En la década de 1930 obtuvo, de todos modos, éxitos resonantes cuyos ecos aún perduran (Nostalgias, Niebla del Riachuelo). Enseguida, en los bailes del carnaval de 1937 realizados en el Politeama, sobrevino el ocaso. Tenía entonces 41 años y hacía un cuarto de siglo que venía enriqueciendo al tango. Por el camino que contribuyó a abrir transitaron los De Caro y los músicos del Cuarenta. Mejor para él si no alcanzó la época en que el ruido desplazaría a la música.

José Gobello

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JUAN DE DIOS FILIBERTO

Nació en el barrio porteño de La Boca el 8 de marzo de 1885. Murió allí mismo el 11 de noviembre de 1964.

Antonio J. Bucich, el gran historiador boquense, rescató del olvido algunos apuntes manuscritos que dejó Filiberto sobre la historia del tango en su barrio. En ellos recuerda el músico que ya en 1875 se cantaba en La Boca la milonga con guitarra y clarinete. Afirma además que para ese año se tocaban tangos en las casas de familia y que en 1877 se triscaba el tango en los bailes públicos, junto a la zamba, el pericón. el gato, la polca, el chotis, el vals, la mazurca ... Creo, con perdón de Filiberto. que 1875 era un poco pronto para que el tango se bailara en las casas de familia. Por entonces. quizá, el tango comenzaría a formarse en las academias. Algún muchacho divertido se habrá animado. a lo mejor a firuletear algunos cortes en el patio de un conventillo, pero de eso a que se bailara en las casas de familia hay mucha distancia.

Dice también Filiberto que en las academias tocaban tríos de flauta, clarinete y guitarra. Eso no se discute; pero, ¿en qué academias? En la de Zani, en Suárez y Necochea: en la de Tancredi, en Necochea entre Brandsen y Suárez; en la de Nani, por allí a la vuelta ... Por esos años hay otros lugares en la calle Corrientes donde también tanguean, junto a los compadritos, los italianos recién desembarcados. En esos lugares van creciendo dos chiquilines inseparables, el tango y el lunfardo; pero ésa es otra historia, una linda historia.

Para Filiberto el tango era cosa, el de las orillas: es decir, de los barrios. Las orilleros el límite de la ciudad con campo y Filiberto dividió su corazón entre el campo y la ciudad.

En 1915 escribió su primer tango. Guaymallén. "El indio -explicó Filiberto. nieto de gringos inmigrantes­ nada tiene que ver con el tango; pero yo quería que mi primera pieza musical llevara un nombre autóctono. Con eso quería significar el carácter nativista del nuevo músico argentino que nacía. De ahí en más, muchas de sus composiciones resultan más agrestes que urbanas. Supongo que, si escribió tangos como El pañuelito, El ramito o Caminito fue porque vivía espíritu altamente sobre esa delgada frontera que separa el compadraje de alpargata bordada, del malevaje de taquito militar. De todos modos. el tango campero, que generalmente asume una retórica sanguinolenta -Mandria, A la luz del candil-, tiene otro tono en Filiberto; un tono nostálgico, algo clorótico.

Quejas de bandoneón (1920) es, sin dudas, la obra maestra de Filiberto. Es el sexto de sus tangos, la séptima de sus composiciones y la segunda que firma con el apellido Filiberto -antes se firmaba Filiberti-. Si no fuera por este tango, que muestra una profunda raíz suburbana, uno diría que Filiberto no fue un tanguista. sino un músico que escribió tangos. (¿Y Malevaje? Sí, Malevaje. Pero, ¿cuánto de suburbio puso allí Filiberto y cuándo Discépolo?). Es una atmósfera campera la que impregna la mayor parte de la obra filibertiana. El clima de suburbio -en el sentido porteño que tiene esta palabra: suburbio es cafetín, gente de traza ambigua, pasiones, cuchillos y una murga tanguera entristeciendo la noche- aparece apenas en Quejas de bandoneón, La vengadora, Langosta, Yo te bendigo, Ladrillo, Cuando llora la milonga, Malevaje y quizá alguna otra página.

Queda en el tintero Caminito, pero ha sido recorrido ya tantas veces que no creo que valga la pena reincidir.

José Gobello

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JULIÁN CENTEYA

Amleto Vergiati nació en Parma (Italia) el 15 de octubre de 1910, desembarcó en Buenos Aires por la planchada del Conte Rosso en 1922, se casó con Elena Vattuone (Gori Omar, hermana de Nelly) y murió el 26 de julio de 1974, dejando una madre que lo sobrevivió, una hija, un nieto, una hermana y una legión de seguidores que se disputaban su amistad.

En un escrito reciente, Oscar del Priore rescata a Centeya como letrista de tangos, menciona algunas de sus composiciones y nos ilusiona con una nómina más vasta. Claudinette, con música de Enrique Delfino, página muy bella, la que Julián prefería -y que Delfino colocaba junto a Santa Milonguita (que amaba más que a la Milonguita primigenia)-, y La vi llegar (música de Enrique Mario Francini), que ha tenido gran número de grabaciones, desde la inicial de Miguel Caló, con su cantor Raúl Iriarte, por vero nombre, Rafael Fiorentino, son las más conocidas. Letras hermosas, con algo de ese barroquismo malevo con que Julián nos encandilaba en sus versos y nos dejaba mudos de admiración en sus prosas orales (no diré que fue un García Sanchiz arrabalero porque era muy superior a García Sanchiz, aunque éste tampoco fuera manco).

Pero ni el de La vi llegar ni el de Lluvia de abril son el mejor Julián Centeya. De su talento agreste y compadrito, de su rara mezcla de Jorge Luis Borges y Felipe H.Hernández sólo podemos tener una idea los que escuchamos sus improvisaciones (por ejemplo, la de la noche en que se presentó la operita María de Buenos Aires, con un diálogo en el que copó la banca "por capacidá”, como habría dicho Carlos de la Púa). Sus charlas radiofónicas, que fueron de lo mejor que en muchos años nos dio la radiofonía, no solían alcanzar la altura a que podía rayar su talento oratorio en una sobremesa o, digamos, en la presentación de una muestra del pintor Felipe de la Fuente.

Todo aquello es hoy arena que la vida se llevó, como en el verso de Manzi. Quedan sus libros, las dos musas -la de barro y la mistonga-, que tampoco nos devuelven un Julián Centeya todo entero, pero nos acercan a su totalidad pluriforme. Roído y todo por la bohemia, el talento impenitente de Centeya lo acompañó siempre al tope, hasta que se derrumbó con su vida.

El Centeya letrista tiene poco que ver con el Centeya poeta. El letrista es una mélange o un coctel de romántico, modernista y surrealista. En La vi llegar está Homero Manzi de cuerpo presente, acompañado por sus fantasmas, flotando en una atmósfera de nostalgia minuciosamente elaborada. Lo mismo ocurre en Lluvia de abril y en Claudinette. Lo que no está de ningún modo es el poeta de Atorro, el Francois Villon porteño, mucho más Francois Villon que Carlos de la Púa. Aunque no es fácil penetrar en los entresijos de su identidad. Él dijo que un seudónimo -Julián Centeya- se le había convertido en un personaje. Lo era desde 1938, cuando comenzó a usarlo para firmar sus crónicas de cine. Enseguida se construyó una genealogía nueva para sustituir la propia y también un nuevo hábito, el de nochear entre el humo del ambiente; él, que procedía de una familia obrera y madrugón laborioso. Ni a él ni a sus amigos les importaba demasiado averiguar si el hombre teñido de gris verleniano era Enrique Alvarado, el mismo de Recuerdo de la Enfermería de San Jaime, o Julián Centeya, el de la Musa Mistonga, o si era apenas un símbolo entre jodón y cabrero de la ciudad. Personalmente creo que la poesía, -que es la única verdad- lo esperaba en la niebla de los bodegones, y que hizo muy bien yendo una y otra vez a su encuentro.

José Gobello

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JULIO DE CARO

Nació en  Buenos Aires  el   11 de    diciembre    de    1899    y murió en Mar del Plata el 1 de marzo de 1980.

Con el sexteto de Julio De Caro, el tango ingresó decididamente en jurisdicción de la música. La primera grabación data de 1924 -el tango Todo corazón, sin canto-. De Caro, miembro de una familia musical, estudió con su padre, don José, y algo también con su hermano Francisco, que era un año mayor. Impulsó, sin duda, una revolución estética del tango. Nacido como coreografía y desarrollado como baile en las piernas prodigiosas de Bernabé Simarra, Benito Bianquet (El Cachafaz;), Enrique Saborido, Juan Carlos Herrera, Vicente Madero, el tango ya era canto en la voz de Gardel, cuando Julio De Caro, profundizando los logros de Fresedo y de Cobián, lo insertó en la música. Nada de eso habría sido posible sin la gran transformación espiritual, iniciada tal vez en París y expresada literariamente por Pascual Contursi. En cuanto a la estética, es decir, la búsqueda de la belleza como fundamento del arte, llegó al tango con las melodías de Firpo y las metáforas silvestres de Contursi.

En Julio De Caro, como en tantos otros tanguistas, vivieron en simbiosis el creador, el ejecutante y el director. Las obras suscriptas por Julio De Caro son muchas; algunas, tangueras a más no poder, como Mala junta (1927), y otras, realmente exquisitas, como Copacabana (1927). Fue, sin duda, un creador entre dos grandes Creadores, Francisco De Caro y Pedro Laurenz. Como violinista, aunque hubiera suscitado la admiración de Fritz Kreisler, no alcanzó la envergadura que logró Francisco en el piano. Como director supo armar conjuntos de impecable disciplina, dando a cada ejecutante su lugar y al conjunto propio, en pie de igualdad con el de cada uno. Tuvo el acierto de no haber sacrificado nunca la bailabilidad y realizó el casi milagro de que bailarines y meros oyentes le profesaran un cariño y una adhesión puramente artística, sin contagios ideológicos ni carismáticos. Porque carisma, lo que se dice carisma, no tenía De Caro. Tenía talento, buen gusto y un ansia conmovedora de superación. Quizá sean ésas, realmente, las columnas sobre las que se asentó el decarismo. Cuando fue más allá de eso, con los intentos sinfonistas de 1935 y 1936, en los que complicó a Alejandro Gutiérrez del Barrio, a Julio Perceval, a Julio Rosenberg, se quedó en el camino e inclusive dio un paso al costado. Piazzolla no pudo evitar, hasta que su personalidad avasalladora se impuso, que se lo considerara un músico sólo para los entendidos, para los iniciados. De Caro pudo haber sobresalido o no, pero nunca se marginó ni fue marginado. Para el pueblo profano (¿el vulgo?), la de Caro era una orquesta más junto a Canaro, Lomuto, Fresedo y Donato. Nadie dijo de su música "esto no es tango".

De Caro buscó audiencias refinadas y cultivó amistades tan ilustres como la de Eduardo de Windsor. Desde ese punto de vista, hizo con el violín o la batuta la que el barón De Marchi había hecho con su empuje y su simpatía; que la alta burguesía escuchara el tango y lo aceptara. Además, hizo escuela, dejó discípulos y si en los bailes de carnaval lo aplaudían como a cualquier otro y lo seguían como a Canaro o a Lomuto, alcanzó, en cambio, un galardón sin paralelo: que en 1961 Piazzolla le dedicara el tango Decarísimo.

José Gobello

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JULIO SOSA

Julio María Sosa Venturini nació en Las   Piedras   (Departamento   de Canelones, Uruguay) el 2 de febrero de 1926 y murió en Buenos Aires, en un accidente automovilístico, el 26 de noviembre de 1964.

En 1963, un año antes de morir, declaraba Julio Sosa: La esencia porteño, es la misma ahora que la de 1935-1947, época dorada del tango. Esa época me provee de temas insuperables para integrar mi repertorio. No han perdido actualidad. No carecía de razón, pero pudo haberse remontado un poco más en el tiempo, porque, entre los últimos tangos que grabó, los hay anteriores.

No desdeñó, sin embargo, los más modernos -El último café. Qué folia que me haces-, dichos con la misma convicción que lucía en Contramarco.

De chiquilín no miraba de afuera el cafetín montevideano "Luces de Canelón Chico". Allí debutó, como aficionado y espontáneo, hacia 1942. Lo oyeron Hugo Di Cario y Luis Caruso, lo probaron, lo aceptaron, lo incorporaron en sus conjuntos. En junio de 1948 pisó por vez primera un estudio de grabación (Sondor, de Montevideo) y grabó cinco composiciones con Luis Caruso, entre ellas Sur, que Edmundo Rivero acababa de estrenar en el Tibidabo". En 1949 se vino a Buenos Aires, y no es que hubiera desembarcado con el pie derecho, sino que tenía la garganta fresca, el oído fiel y un acento varonil no muy frecuente. Por eso, en agosto del año siguiente, comenzó a grabar con una de las orquestas más conspicuas de aquellos años, la de Francini-Pontier. Debutó cantando un vals sentimental, en dúo con Alberto Podestá, pero poco a poco se largó solo con El ciruja, Dicen que dicen, Por seguidora y por fiel Viejo smocking y Olvidao y ascendió vertiginosamente a la cumbre del ranking. Ya estaba en el estrellato y en camino hacia el idolato (si se permite aquí la inauguración de este neologismo), donde sólo tenían cabida Gardel, Corsini y Magaldi.

Pasó después a la orquesta de Francisco Rotundo y es de esa etapa que le viene la designación comercial El varón del tango (nadie debería interpretarla en desmedro de la virilidad de los otros intérpretes). Retornó entonces algunos éxitos de Agustín Magaldi, que le caían muy bien (Levanta la frente, Dios te salve, m'hijo), a los que agregó, ya con la orquesta de Armando Pontier, Llorando la. carta. Con esa orquesta dejó una versión memorable de Margo y otras de El rosal de los cerros y Brindis de sangre, muy logradas pero incapaces de hacer olvidar las creaciones fabulosas de Azucena Maizani.

La postrera etapa de su carrera comprende los dos años que cantó acompañado por la orquesta de Leopoldo Federico, asociación artística entre un cantor rigurosamente popular y un músico orientado hacia el virtuosismo. Sosa fue adoptando cierto aire sobrador, que encantaba a su público juvenil.

Por entonces no pocos jóvenes y adolescentes repartían sus preferencias sabadeñas entre él y Palito Ortega. Sin duda, Federico se adecuó más a Sosa que éste a aquél, pero uno y otro dieron en el gusto del público y con ellos el tango recobró las últimas adhesiones multitudinarias con las que se había beneficiado durante los años cuarenta.

La muerte interrumpió aquella experiencia tan positiva para el tango. Ella instaló definitivamente a Sosa en el idolato. Se habló, entonces, de una conjura (¿de quién, por Dios?), pero el juez de la causa, el doctor Jorge V. Quiroga (víctima, él sí, diez años más tarde, de las balas asesinas disparadas por el terror), desestimó tal versión: nadie lo había chocado cuando conducía a cien kilómetros por hora: se encontró con un semáforo y se estrelló contra la verja de una finca. Tenía 38 años. Lo último que había cantado profesionalmente (radio Splendid, con Leopoldo Federico) había sido La gayola: Pa' que no me falíenjlores cuando esté dentro 'el cajón. No le faltaron.

Hoy, a treinta años largos de su muerte, Julio Sosa tiene millones de admiradores, que recuerdan inclusive su más bien olvidable libro de poemas, Dos horas antes del alba. Nada le fue regalado; todo lo conquistó con el supremo talento que consiste en hacer lo que se sabe hacer al modo que se sabe. Los tangueros uruguayos hallaron, por fin, un ídolo. Bien ganado se lo tienen.

José Gobello

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KAPLÚN, RAÚL

(11 de noviembre de 1911 – 22 de enero de 1990) – Nombre de familia: Israel Kaflún-  Violinista, compositor y director.

          Actuó con las orquestas de Lucio Demare y Armando Baliotti, tuvo también su propia orquesta. Durante muchos años fue violinista de la orquesta de Miguel Caló, cuyo arreglador era Argentino Galván, dándole a Kaplún la responsabilidad de lucirse en los solos. Fue autor de: Que solo estoy, Canción de rango, Una emoción y Solitario entre otros. Durante 1950 llegó a grabar para el sello TK dejando solamente ocho registros, con la participación vocal de Carlos Jordán. También intervino en su orquesta el Polaco Roberto Goyeneche, quien lamentablemente no llegó al disco. 

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LAGO, ALBERTO

(2 de noviembre de 1919 – 8 de septiembre de 1999)

Cantor, compositor y letrista – Nombre de familia: Rodolfo Alfredo Lago

Nombre real: Lago, Rodolfo Alfredo

     Desde muy joven tuvo vocación por el canto, fue su primer profesor Lorenzo Pasturenzi, y a la par que estudiaba se iba fogueando en fiestas familiares y clubes de barrio donde lo invitaban a cantar. En 1935 tuvo su primer oportunidad de actuar en un escenario importante de Buenos Aires, el Cine Metropol de la calle Corrientes, venía de la mano de su maestro y lo acompañaba un violinista que también estaba en sus inicios, Argentino Galván, quien con el correr del tiempo se convertiría en uno de los mayores arregladores de la historia del tango. En 1938 debutó con la orquesta de José Luis Padula cantando por L.S.10 Radio Callao (emisora que en 1958 pasó a llamarse Radio Libertad y tiempo más tarde Radio del Plata). Por un corto tiempo estuvo incorporado a la orquesta de Pascual Biafore.

En 1940 conoce a Hugo Del Carril quien le presenta a Tito Ribero que era el director de la orquesta que acompañó muchos años a Hugo. De inmediato Ribero lo lleva a Lago por una gira y terminada la misma se incorpora a la orquesta de Enrique Di Lorenzo, actuendo en el escenario del Cabaret Tabaris y también realizando una gira por Chile.

En 1941 es requerido por Rodolfo Biagi, quien le hace cambiar su nombre de pila que también era Rodolfo por el de Alberto, graba por primera vez en esta orquesta el 3 de diciembre de 1941 el tango “No puede ser” de Juan Carlos Howard y Julio Jorge Nelson. Su presencia en esta orquesta fue muy corta, el 22 de mayo de 1942 deja su último registro “Metido”, tango de Principe Cubano, con Biagi solamente llegó a grabar cinco registros. Despues de dejar a Biagi se incorpora como solista en L.R.1 Radio el mundo acompañado por el director de la orquesta estable de la emisora, Juan Larenza y también con las recordadas guitarras de Remersaro, Robles y Laino. También pasó por las orquesta de Osvaldo Pugliese y Julio De Caro, pero sin llegar al disco con ninguno de estos directores.

Cuando la empresa RCA Víctor contrata a Juan Caldarella, este los lleva como cantor con quien grabó doce temas, pero con la rareza de que ninguno de estos temas fue tango, sino valses, pasodobles y otros géneros. Entre 1945 a 1947 se vinculó a las orquestas de Rafael y Humberto Canaro, por supuesto actuando separadas una de la otra. Con César Zagnoli y su orquesta trabaja por L.R.6 Radio Mitre, luego forma su propia orquesta haciendo sus presentaciones en el Hotel Crillón.

Fueron después varias en las orquestas en las que participó y realizó importantes giras. Tras dejar su carrera como cantor se incorporó a SADAIC donde fue asesor y finalizó desempeñando tareas administrativas.

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LAMBERTUCCI, ROBERTO

 (21 de febrero de 1919 – 26 de enero de 1991) – Letrista – Seudónimo: Roberto L. Balsán.

 Nació en Buenos Aires. Pertenece por su estilo, sensibilidad y actuación a la generación de 1940, aunque su primer tango “Viejo farolito” con música de su padre, lo escribió en 1934. Fue grabado por Osvaldo Fresedo en 1939 con el cantor Ricardo Ruiz. Posteriormente escribe “Me llaman el zorro” (1942), con música de Mario Perini, que alcanzó popularidad en la versión de Ricardo Tanturi con Alberto Castillo. Juntamente con su numerosa obra de letrista —que incluye muchos temas del género melódico internacional—, escribió libros para radio y para televisión, canciones infantiles, de las cuales “El pirata Barbanegra” y “Caminito de las nubes”, son las más divulgadas. También escribió teatro para niños, con La princesa del circo encantado, representada en el Teatro Smart porteño y en el Argentino de la ciudad de La Plata y tres obras compuestas sobre la base de canciones populares: Estampas Argentinas, con temas de proyección folclórica, Oración porteña y Los 10 Mandamientos, las dos con temas de tango. Se desempeñó, además como versionista al castellano del repertorio de melodías norteamericanas. Ha colaborado con los compositores Enrique Munné, Fernando López, Robeto Pansera y Osvaldo Fresedo. Como ya dijimos, ofreció su obra de letrista alternando entre los autores de la generación de 1940. Además, colaboró con Enrique Campos y Mario Perini en “Rey del tango”; con el mismo Perini en “Vieja esquina”; con Fernando López en “Capullito” y con Martín Darré en “La calle maldita”. Luego de 1960, dio sobre música de Pansera, un valioso tema cantable, “Mi canción de ausencia”, con un formidable registro de Roberto Goyeneche con el acompañamiento de la orquesta de Armando Pontier. También obtuvo un gran éxito con su vals “Señora princesa”, con música de Atilio Bruni y que llevaron al disco Juan D'Arienzo con la voz de Mario Bustos y Héctor Varela con Raúl Lavié. Otros tangos para destacar son: “Tu lágrima de amor”, con música de Carlos Figari y “Tu olvido y yo”, con Manuel Sucher. Y en una tentativa de obra de mayor aliento, musicalizada por Fresedo y Pansera, Los 10 Mandamientos, expresados en diez temas de tangos, que llevó al disco Fresedo con su orquesta y el cantor melódico Daniel Riolobos, en 1969. Con Horacio Salgán escribió, en 1973, el conjunto de tangos denominado Los Cosos de Buenos Aires, grabado por el cantor Miguel Montero.

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LARROCA, OSCAR

(5 de julio de 1922 – 26 de agosto de 1976) – Cantor – Nombre de Familia: Oscar Antonio Moretta

   Oscar Larroca nació en el barrio de Almagro y desde niño tuvo vocación por el canto influenciado por su padre, Don Nicolás Moretta que tocaba la guitarra y también cantaba. Observado por su progenitor de las condiciones naturales que tenía Oscar, lo inscribe en el Conservatorio Nacional de Música, de donde egresa como profesor de guitarra. Una vez finalizado sus estudios musicales comienza a estudiar canto.

Sus comienzos fueron acompañándose por su guitarra en fiestas familiares y escolares.

En los inicios de los años 40, distintas emisoras de radio capitalinas tenías sus programas en los que participaban numerosos aspirantes a cantores. Por la famosa L.R.6 Radio Mitre, se emitía un programa que se llamaba “Las matinés de Juan Manuel” (programa que también había pasado por L.R.2 Radio Argentina y la desaparecida Radio Prieto), fueron muchas la figuras que pasaron por este programa en sus momentos iniciales con el tango, entre ellos Francisco Fiorentino, Aldo Calderón y Alba Solís entre otros. Larroca se mantuvo en este programa durante tres años acompañado por las guitarras de Pascual Avena, Enrique Maciel (h) y Demasi, así fue comenzando a moldear su estilo y su experiencia ante los micrófonos.

Corría el año 1945 y Domingo Federico buscaba un reemplazante para acompañar a Carlos Vidal que se había iniciado con la misma. Tomada su prueba de rigor queda incorporado a la misma debutando por L.R.4 Radio Splendid llegando al disco el 19 de junio de ese año y haciendo dúo con Vidal en la grabación del tango de Luis Rubistein, “Un pasaje de mi vida”. Tras seguir grabando a dúo la milonga “Zapatos” y “Tango del querer”, recién graba como solista el 22 de octubre de 1945 el tango “Voz de barrio”, de Enrique M. Gaudino y Víctor Braña. El 30 de diciembre de 1946 graba su último registro con Federico, el tango, “Te espero en Rodríguez Peña”, de Héctor Varela y Carlos Waiss. Además de haber actuado en teatros, clubes y audiciones de radio, Larroca, llegó al cine en la película “Otra cosa es con guitarras”, estrenada el 15 de junio de 1949 y dirigida por Antonio Ber Ciani, actuando junto al director y cantando a dúo con Vidal.

En 1950 se inicia con la orquesta de Roberto Caló, dejando solo dos registros, “Che bandoneón”, que fue un disco acetato de prueba y “El metejón”, para el sello Orfeo.

Para 1951 se produce en la vida del cantor un hecho de mucha importancia en su carrera, lo que lograría la consagración definitiva y un reconocimiento por parte del público. Se desvinculaba de la orquesta de Alfredo De Angelis el cantor Julio Martel que junto a Carlos Dante habían formado uno de los dúos más famosos de esos años. Fue el violinista Víctor Braña que escucha a Larroca y de inmediato se lo presenta a De Angelis, por su puesto la aceptación fue inmediata y así queda contratado Larroca como nuevo cantor de la orquesta.

Oscar, logra adaptarse al estilo de la orquesta formando además una buena combinación vocal junto a Carlos Dante naciendo así el famoso dúo Dante- Larroca,  debutando por el Glostora Tango Club el 1 de abril de 1951 por L.R.1 Radio El Mundo, el 10 de mayo de ese año llega por primera vez al disco grabando tres temas, “Flor de fango”, Llévatelo todo” y “Por qué me das dique”. Si bien todos fueron éxitos, pero no hubo otro como “Almagro”, dedicado a su querido barrio natal y el que sería caballito de batalla en un futuro.

Oscar se mantuvo en la orquesta De Angelis durante siete años, y el 17 de abril de 1958, graba su último disco a dúo con Juan Carlos Godoy, el tango; “Yo no sé llorar”. Comienza una nueva etapa y lo hace junto a Carlos Dante, quien se había  retirado de la orquesta en diciembre de 1957 formando el dúo Dante- Larroca, debutando en La Querencia de Avenida de Mayo, pasando por el Tango Bar, La Armonía y el Maipú Pigall y realizando giras por el interior del país, Chile y Uruguay.

Una vez finalizado como dúo, Larroca se traslada a Medellín donde participa en la recordación de  los 25 años del fallecimiento de Gardel. En Colombia trabajó para la famosa cadena radial Caracol, debutando en Radio Antioquia, bajo la batuta de Joaquín Mauricio Mora. Finalizados sus compromisos, viaja a Chile, presentándose en Radio Minería, locales bailables y demás espectáculos de tango.

De regreso a Buenos Aires el panorama para los tangueros no era muy propicio que digamos. Otro tipo de música había invadido las radios y las discográficas, produciendo así una falta en las fuentes de trabajo para los artistas tangueros.

Debido a esta situación, Larroca vuelve a hacer sus presentaciones en el exterior, pasando por Chile, Venezuela, Ecuador, pero radicándose en Colombia donde se convirtió en artista exclusivo del sello Sonolux, grabando bajo la dirección del bandoneonista Juan Carlos Bera.

Cuando volvía a Buenos Aires sus actuaciones eran relegadas a los pocos locales de tango que perduraban, haciendo alguna que otra presentación en televisión en los pocos programas que todavía se mantenían, entre ellos Grandes Valores del Tango

Sus últimos trabajos lo hizo junto a Miguel Nijenshon y en 1975 un disco larga duración (que sería el último) dirigido por Jorge Dragone.

Larroca falleció siendo aún muy joven, todavía mantenía sus condiciones vocales.

Un cantor que será recordado con el paso del tiempo.

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LAURENZ, PEDRO

(10 de octubre de 1902 -7 de julio de 1972) – - Bandoneonista – director y compositor. Nombre de familia: Pedro Blanco Acosta – (El apellido Laurenz, pertenecía al primer esposo de su madre)      

    Una de las más importantes figuras de nuestro tango que se destacó como bandoneonista y compositor, sin embargo su carrera como director no llegó a tener el éxito esperado, pero sin llegar a desmerecer la importancia de su figura como uno de los más virtuosos músicos en la historia de nuestro tango en la que se destacó como el fundador de una escuela de ejecución.

    Nació en el Barrio de Villa Crespo donde vivió gran parte de su infancia, comenzando   sus estudios de violín en 1916. Un año más tarde se traslada con su madre y su hermana a Montevideo, donde estaban radicados sus medios hermanos Félix y Eustaquio que eran bandoneonistas, los mismos le sugirieron para que se dedique a estudiar bandoneón y fueron ellos los que le impartieron las primeras lecciones. Su primera actuación la realizó con modesto cuarteto que actuaban en un café de Montevideo. En 1922 el pianista Luis Casanova forma un quinteto para actuar en Montevideo y el mismo estaba integrado por Eustaquio y Pedro en bandoneones, Edgardo Donato y Roberto Zerrillo en violines. Finalizadas sus actuaciones, Casanova decide actuar en Buenos Aires pero esta vez con un cuarteto formado por: Pedro en bandoneón, Emilio Marciano y Juan Marischi en violines, debutando en el café “La Cueva del Chancho” de Godoy Cruz y Córdoba. En 1923 disuelta esta agrupación se incorpora con los violinistas antes mencionados y agregándose como violinista Enrique Pollet  al conjunto del pianista Roberto Goyeneche para tocar en una glorieta de Palermo y también por la desaparecida Radio Cultura, en una de esas actuaciones, Laurenz, estrena su primer tango “El Rebelde”. En ese lapso Goyeneche abandona el conjunto por razones de salud haciéndose cargo del mismo Pollet, quedando solo Laurenz del anterior conjunto e incorporando a Cesar Bertolotto en piano, Marchiano y José Di Clemente en violines pasando a actuar en el bar Iglesias de la calle Corrientes al 1500.

En 1925 llega por primera vez a grabar pero en esta oportunidad junto a Pedro Maffia en dúo de bandoneones y también con Armando Blasco.

En 1926 ingresó al sexteto de Julio De Caro, también en ese año Pedro Maffia se desvincula del mismo y forma su propio conjunto quedando Laurenz como primer bandoneón y como segundo Armando Blasco. En 1934 todo el conjunto se desvincula quedando solo Francisco De Caro. Fue entonces que Laurenz decide formar su propia orquesta debutando en café “Los Treinta y seis billares” ubicado en Corrientes 936. Formaban este conjunto: Laurenz, Armando y Alejandro Blasco en la fila de bandoneones, Osvaldo Pugliese en piano José Niesow y Sammy Friedenthal en violines, estando a cargo del contrabajo Vicente Sciarreta. Pese a ser un conjunto de verdaderos profesionales provenientes de la escuela Decareana, las empresas grabadoras no demostraron ningún interés por la misma.

El nuevo arquetipo del tango ya estaba siendo dominado por D´Arienzo donde con su ritmo picante, obligaba a otros conjuntos a acelerar el compás y eso es lo que él público pedía, orquestas con un ritmo vigoroso donde se podían lucir con el baile, pero Laurenz no se  prendió y siguió dirigiendo a su orquesta a su gusto y manera. Recién en el mes de julio de 1937 llega al disco contratado por el sello RCA Víctor en el que se mantuvo hasta abril de 1943 dejando treinta registros grabados, en julio de ese mismo año pasa a Odeón, dejando también la misma cantidad de grabaciones que en sello anterior finalizando en enero de 1947. Recién volvería a grabar en 1952 en el sello Pampa en que dejó registradas solo ocho versiones. Vuelve al disco otra vez en 1966 grabando un disco vinilo larga duración para el sello Microfon. Si bien la cantidad de grabaciones efectuadas durante tantos años no fueron grandes, ya que solo dejó un total de ochenta temas que son los que componen su discografía.

Respecto a sus cantores el único que contó con gran popularidad fue Alberto Podestá, quien grabó quince registros entre abril de 1943 a enero de 1944. Otros vocalistas que pasaron por su orquesta fueron: Héctor Casas, Juan Carlos Farrel, Martín Podestá, Alberto Del Campo, Carlos Bermúdez, Jorge Linares, Héctor Juncal, Alfredo Del Río y Alberto Fuentes que solo grabó un tema.

En 1958 nace  “El Quinteto Real”, un conjunto que se mantuvo firme por diez años dotado de un equipo de profesionales. El personal de este primer quinteto fue: Pedro Laurenz (bandoneón), Horacio Salgán (piano), Enrique Mario Francini (violín), Ubaldo de Lio (guitarra) y Rafael Ferro (contrabajo).

    Pese a que el tango estaba pasando por una de sus peores épocas debido al cambio cultural nacido en la juventud y que solo se interesaban por la música foránea que les imponían las empresas grabadoras dejando de lado el interés por el tango y el folclore, la fama del quinteto se difundió a nivel mundial viajando en dos oportunidades a Japón para actuar ante un público con otra cultura pero desde hacía años amantes del tango.

   En 1966 una vez disuelto el Quinteto Real, formó bajo su dirección y con Ricardo Walzac (violin), José Colángelo (piano), Rubén Ruiz (guitarra eléctrica), y Luis Pereyra (contrabajo), con ellos grabó un disco larga duración entre enero y noviembre de 1966 y se volvió a reeditar en 1992 en formato CD, este sería el último trabajo en estudio de Pedro Laurenz.

   En 1970 se dio el lujo de actuar en el Carnegie Hall de Nueva York, con un cuarteto integrado por Fernando Suarez Paz (violín), Osvaldo Potenza (piano) y Julio Rodolfo en contrabajo y canto.

Las últimas actuaciones de Pedro Laurenz ante el público fueron en Mar del Plata, en el local tanguero REFASI y donde también se contó con la presencia de Astor Piazzolla y Aníbal Troilo.

 De su obra de compositor  quedaron obras realmente maestras:

Mal de amores – con Lito Bayardo -, Risa loca –José De Grandis- Amurado – con Pedro Maffia y José De Grandis-, De puro guapo y Lo que nunca se olvida –con Manuel Andres Meaños-, Mala junta – Julio de Caro, Veinticuatro de agosto – Homero Manzi -, El fueye de Arolas, Patria mía, Que saben los giles – con Héctor Marcó-, Tuve un sueño, Anochecer y Esquelas –Mario Gomila-, Hoguera –Carlos Bahr-, Vieja amiga, Como dos extraños, Es mejor perdonar y Milonga de mis amores –con José María Contursi, Gaucha –Luis Rubistein-, Marinera –Carlos Marín-, Orgullo criollo – Julio De Caro -

Y también sus famosos instrumentales:

La Revancha, De antaño, Rechiflao, Sin Tacha, Triste atardecer, Siete colores, Pampeana, Adios. Esquinero y  Mascarita y además dos rancheras, La cariñosa y Enamorado.

   El 7 de julio de 1972 fallecía Pedro Laurenz  quien fuera con Pedro Maffia los creadores de una verdadera escuela del bandoneón.

LAVALLÈN, VICTOR

(18 de octubre de 1935 - ) – Bandoneonista, compositor y arreglador – Nombre de familia: Víctor Luis Lavallen.

     Comenzó sus estudios musicales como trompetista, pero con el tiempo cambio por el bandoneón merced a las lecciones que le enseño un tío suyo.

Desde muy joven se trasladó desde su ciudad natal (Rosario) a Buenos Aires y se integró a la orquesta “Los Serrano” que dirigía Eduardo Serrano pero al poco tiempo fue despedido debido a su poca experiencia.

Comenzó a estudiar con Eladio Blanco y con una mejor formación retorno a la orquesta Los Serrano, años más tarde paso por las orquestas de Antonio Arcieri y Lorenzo Barbero. Ingreso a la orquesta de Miguel Calo en 1951 y se mantuvo en la misma hasta 1954, grabo con esta orquesta y realizo importantes giras.

Años más tarde fueron varias las orquestas que integro: Joaquín Do Reyes, Ángel Domínguez, Miguel Nijenshon, Enrique Mario Francini, Juan José Paz y Atilio Stampone.

En 1958 se incorporó a la orquesta de Osvaldo Pugliese, integrando la famosa fila de bandoneones que completaban Osvaldo Ruggiero, Julián Plaza, Ismael Spitalnik y Arturo Penon. En su papel de músico y arreglador se sostuvo hasta 1964.

Es de recordar al año 1968, año; en que se enferma Pugliese y además reinaba en la orquestas una serie de problemas, fue entonces cuando se reúnen para formar un sexteto y dejando definitivamente a Don Osvaldo forman el Sexteto Tango.  Ruggiero y Lavallén (bandoneones), Emilio Balcarce y Oscar Herrero (violines), Alcides Rossi (contrabajo), Julián Plaza (piano) y el cantor Jorge Maciel.

Tras grabar y viajar en importantes giras en 1987 decidió retirarse del mismo. Sin embargo siguió participando junto a importantes figuras y orquestas, entre ellas “La Orquesta Municipal del Tango” bajo la dirección de Carlos García y Raúl Garello y “La Orquesta Color Tango” junto al bandoneonista Roberto Álvarez. Más tarde participo de la orquesta “Forever Tango”.

En 2007 dirigio su propia orquesta y grabo el álbum “Amanecer Ciudadano” y en 2010 vuelve a grabar “Buenosaireando”, acompañado por Eduardo Bruschini (Bandoneón), Pablo Estigarribia (piano), Silvio Acosta (contrabajo) y Washington Williman (violín).

DE SU OBRA COMO COMPOSITOR DEJO REGISTRADOS EN SADAIC 24 OBRAS:

A la sombra de un fueye – Amanecer Ciudadano – Atemporal – De norte a sur – Fueyeando – Meridional – Mistonguero – Instrumentales–

Buenosaireando – Eso es amor – Tango de la víspera - con Ítalo José Curio -

De espaldas al reloj – Una historia más - con Alejandro Washington Ale (Alberto Podestá)-

De menor a mayor – Lavallen Sinfónico -con Pablo Alejandro Estigarribia –

Frase – Imagen campera - con Félix Rosario Arena –

Generación X – con Alejandro José Bruschini –

Mito Urbano – con Bruno José Ludueña –

Otra vez Buenos Aires – Vigilia -con Darío Ramón Cardozo -

Primero el seis – con Osvaldo Néstor Rizzo-

Romance de primavera – con Alfredo Pittis –

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LESICA, RODOLFO

(12 de noviembre de 1928 – 19 de julio de 1984) – Nombre de familia: Rodolfo Alberto Aiello – Cantor – Apodo: El Rolo -

      Nació en el barrio de Parque Chacabuco. Su padre Carmelo Aiello era acordeonista y compositor y tenía un conjunto barrial, (debemos recordar a Don Carmelo por su famosa polca “El Viejito del Acordeón”.

Lesica era un cantor de voz potente, su registro era de barítono y tenía una coloratura muy afinada. debutó como cantor de esta orquesta cuando solo tenía 12 años con el nombre de Rodolfo Alberti, teniendo como compañero de rubro a Guillermo Coral, quien más tarde integraría la orquesta de Francisco Canaro y posteriormente se convertiría en un famoso actor e imitador junto a Los Cinco Grandes del Buen Humor bajo el nombre de Guillermo Rico.

La primera actuación de Lesica  fue en el Hurlingham Club, del barrio de Caballito, ubicado en  Cachimayo y Asamblea. En 1945 cuando su padre disuelve la orquesta comienza a trabajar como taxista, fue en uno de sus tantos viajes en el que conoció a Héctor Varela y en el mismo viaje  Lesica le canta un tango, siendo invitado por el director a dar una prueba la que por supuesto, fue muy positiva. Su debut con Varela se produjo en el mes de Junio de 1950 en el Cabaret Chantecler, siendo el otro cantor de la orquesta Armando Laborde. Antes de integrarse a la orquesta y  a instancias del maestro Varela,  Rodolfo; cambio su apellido de Alberti por el de Lesica. Con esta orquesta actuó por L.R.3 Radio Belgrano y comenzó a grabar para el sello Pampa. En 1952 abandonó la orquesta retornando a la misma al poco tiempo, teniendo como compañero a Argentino Ledesma. Cuando Varela decide disolver su orquesta, Lesica forma junto a Raúl Lavié, que había reemplazado a Ledesma,  formando un conjunto llamado Los Ases del Tango. En 1958 comenzó a trabajar en la orquesta de Jorge Caldara con quien realizó 14 grabaciones.  En el año 1959, retorna por tercera vez a la orquesta de Varela, compartiendo los cantables con Armando Laborde y Ernesto Herrera. Un año más tarde tras un fugaz paso por la orquesta de Joaquín Do Reyes, se inicia como solista del sello Emi Odeón, bajo la dirección de Mario Demarco. A fines de 1970 realizó sus últimas grabaciones con la dirección de Alberto Di Paulo.

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LEIVA, SUSY

(31 de agosto de 1933 – 4 de octubre de 1966) – Nombre de familia: Susana Teodora Ramona Leiva – Cancionista.

      Se inició cantando por Radio Nihuil de Mendoza siendo aún una adolescente. En Buenos Aires cantó por radio Belgrano también en un local que se llamaba “El Tronío”, ubicado en la avenida Corrientes. Asimismo actuó en “La alameda” de Avenida de Mayo y en la peña folclórica “Achalay”, donde cantaba tangos, estilo y milongas. Tenía registro de soprano. El momento que la lanzó a la fama sucedió un 1° de mayo de 1954 cuando fue elegida La Reina del Trabajo, Susy Leiva representaba a la Unión Argentina de Artistas de Variedades, y fue el propio gremio quien a partir de la elección comenzó a promocionar su figura. Participó a partir de entonces, primero, con Juan Canaro quien en ese mismo año de 1954 recién llegaba de su triunfante gira por Japón. En 1958 emprendió una gira con Canaro, visitando Brasil y Méjico, en este país deja registrados tres temas para el sello RCA Víctor “Remembranza”, “A Media luz” y “Evocando a Gardel”, este último tema a dúo con Roberto Arrieta.  En esos años, la actriz Libertad Lamarque se encontraba radicada en Méjico y fue en la casa de la ya mencionada donde conoce a Mariano Mores, quien la acompañó en esa importante velada y admirado por su voz decide incorporarla a sus espectáculos.  Fue para el tiempo en que Mores compone “Frente al mar”, tema que se convertiría en su éxito más popular, y que dejaría grabado con esta orquesta y coro.  Junto al director recorren Cuba y Méjico y de nuevo en Buenos Aires se presentan en el Teatro Astral y realizan importantes presentaciones en teatros del interior del país.  También dejó un disco larga duración bajo la dirección del maestro Víctor Buccino. En 1964 graba otro disco vinilo bajo la dirección de Martin Darré. También otro L.P con Mario Marzan.

 Intervino en tres películas: “Don quijote ruedas”, “Ritmo amor y juventud” y “Casa de mujeres”. Se encontraba en plena ascendencia artística cuando al regresar de una actuación en la ciudad de Rosario, junto a su esposo, el automóvil en el que se trasladaban chocó de frente con otro vehículo, muriendo instantáneamente.

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LIBERTAD LAMARQUE

Libertad Lamarque nació en Rosario el 24 de noviembre de 1908. Pronto cumplirá  89   años y  se  la  ve   optimista y   activa  como  siempre.   Cuando sólo tenía 70 contestó a una admiradora  que le preguntaba sobre los secretos de su eterna juventud: "Cirugía, señora, cirugía". Era una broma. Lleva la juventud en el alma y ahora mismo, colmada de años, de triunfos, de experiencias y de amarguras, sigue siendo, como en 1946, cuando salió a la conquista del continente, la novia de América.

Su madre era gallega, Pepa Bouza, y su padre, Gaudencio Lamarque, uruguayo de ascendencia francesa. Hojalatero de oficio, recibió con sus esposa los siete hijos de ésta. Don Gaudencio profesaba ideas de las que se llamaban avanzadas y anotó a la niña con el nombre Libertad. De chiquilina atrajeron a Libertad la canción y las tablas. Ya jovencita, Pascual Carcavallo la incorporó en su famosa compañía del teatro "Nacional". Actuaba y cantaba. En 1930 debutó en el cine, en Adiós, Argentina, filme mudo de Mario Parpagnoli, y en 1933 fue estrella en el primer filme sonoro realilizado en el país, Tango, del director Moglia Barth. De ahí en más, su carrera es una sucesión de triunfos, en la radiofonía, en el disco, en las tablas, en los sets. En 1938, Luis César Amadori torció su destino hacia los grandes filmes. Ya había protagonizado dos películas del Negro Ferreyra, Ayúdame a vivir y La ley que olvidaron, y, en 1935, también El alma del bandoñean, en la que el mismo Amadori hada sus pininos de director junto a Mario Soffici. Madreselva fue el primer gran filme de Libertad: su galán era allí Hugo del Carril. Luego siguieron catorce películas más en la Argentina, cuarenta y una en México y una en España. Dificultades con el poder político la obligaron, en efecto, a radicarse en México, en cuyo cine debutó en 1947 siendo pareja de Jorge Negrete en Gran Casino, dirigida por Buñuel. Su película Rosas blancas para mi hermana negra (1970) recaudó en México más que La novicia rebelde. Líber era ya una señora de 62 años. Luego hizo otros tres filmes en la Argentina, uno de ellos, La sonrisa de mamá, junto a Palito Ortega. Libertad tuvo un matrimonio breve e infausto con un apuntador teatral de apellido Romero y otro, largo y feliz, con el músico Alfredo Malerba. Se la llama la "Reina del Tango", título que ganó en un certamen realizado en 1931; pero es más que eso, una cantante capaz de asumir con la misma solvencia una tonada criolla y un aria de op.ereta. Sin duda es la primera diva y la primera estrella (si no la única) del cine argentino y, con Dolores del Río y María Félix, una de las tres del cine hispanoamericano. Andariega incansable, es agasajada en ambos mundos y particularmente querida en México y Puerto Rico. A la caída de Perón regresó a su patria sin rencores, ofreciendo bellos ejemplos de grandeza de ánimo. Cuando en 1967 se presentó en el teatro "Odeón" haciendo la Dolly Levi de Helio, Dolly, mucha gente, de pie, sobre las butacas, gritaba "Líber, Líber"... El cariño de su público se había mantenido intacto durante su ausencia.

José Gobello

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LINDA THELMA

Linda Thelma, por verdadero nombre Ermelinda Spinelli, nació en un lugar de Italia no documentado y en una fecha incierta de la penúltima década del siglo XIX. Murió en el hospital Rawson de Buenos Aires, el 23 de julio de 1939, al cabo de dos años de internación.

Cuando me hice cargo de la cátedra Introducción al Tango, en la ahora metamorfoseada Universidad del Tango de Buenos Aires, encomendé a mis alumnos una investigación de Linda Thelma, la más famosa de las tonadilleras criollas y una de las primeras artistas que profesó el canto del tango. Todos trabajaron con empeño y la doctora María Isabel Donadío logró compilar un nutrido dossier que está depositado, con el número 3.499, en la biblioteca de la Academia Porteña del Lunfardo, donde pueden consultarlo estudiantes y estudiosos. La doctora Donadio exhumó el acta de defunción de la artista. En ella se lee que era argentina y tenía cuarenta y nueve años. Tito Livio Foppa también dice que era argentina, y porteña, y que había nacido en 1884. Lily Sosa de Newton, en su Diccionario de mujeres argentinas, repite estos datos y lo hacen también otros autores. En discordia parcial se manifestó Osvaldo Sosa Cordero, que coincidió en el año 1884, pero la dio como italiana aunque "se consideraba genuinamente porteña" (digamos que como Ignacio Corsini, Ambrosio Río, Alfredo Pelaia, Alberto Moran y otros que no son pocos). Donadío ha indagado en publicaciones de época y registra así algunas expresiones despectivas que el diario Crítica dedicó a Linda Thelma en 1915. Poco después informaba, sin embargo, Que «la precoz tonadillera ítalo-criolla, señorita Linda Thelma, anuncia para el jueves (25 de febrero) su seretta donare celebrando "sus bodas de plata con la tonadilla ingenua" y se refiere a "las apasionadas simpatías que ha sabido conquistarse". Insiste la gacetilla en que se trata de una cantante ítalo-criolla y que lo que celebra es el 25° aniversario de su debut en el teatro nacional. Había debutado, pues, en 1890, y suponiendo que tuviera entonces diez años, la fecha de su nacimiento debería estar fijada en 1880. Por el tono de las sucesivas publicaciones de Crítica, 1915 fue para Linda Thelma un año de grandes triunfos.

En la nota necrológica, Crítica recordaba la belleza morena de sus veinte años, que podía más que su personal talento. Agrega que "encarnaba un tipo exacto de criolla y se movía con la audacia de un guapo en los pasos de baile". Agreguemos que, con Pepita Avellaneda, fueron las primeras en cantar los viejos tangos rufianescos, y que lo hizo con atuendo masculino, anticipándose en ese candoroso través mismo a la gran Azucena Maizani.

Por lo que se sabe, se había iniciado en el teatro en 1904 y hacia 1908 abandonó la comedia para dedicarse al varieté. Según Foppa, estuvo en España, donde recogió grandes éxitos que la indujeron a consagrarse por completo a la canción argentina -desde el melancólico estilo al tango provocador-, la que le valió que la famosa Madame Rassimí, cuando se presentó en Buenos Aires, en 1922, la invitara a actuar en la Reúne de Printemps, del "Moulin Rouge", en París. En esa ciudad se encontró con Francisco Canaro, quien la contrató como cancionista de la orquesta que presentaría en el "Mirador" neoyorquino. Una enfermedad le impidió luego actuar. De regreso, y de paso por Lima, se enredó en una relación sentimental con Augusto Bernardino Leguía, un político devenido dictador que gobernó al Perú entre 1919 y 1930.

En Buenos Aires, Linda Thelma intentó reverdecer sus laureles, pero ya se la había olvidado. Se presentó como "número vivo" en un cine de Constitución, ante los bostezos de la menguada platea; luego intentó cantar "entre las risas y las burlas" en un teatro deshonesto del Bajo durante una velada muy amarga para sus viejos admiradores. Enseguida la enfermedad y la muerte. Su voz de tiple ha quedado en algunos discos fonográficos; su belleza y su picardía, en la leyenda.

José Gobello

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LUIS ADOLFO SIERRA

Luis   Adolfo   Sierra   Makintosh nació en París el 23 de enero de   1916 y murió  en  Buenos Aires el 7 de diciembre de  1997. Fue   el   mayor   crítico   del   tango, entendiendo   aquí   por   crítica   el estudio analítico y sistemático.

Quien en 1913 se firmó "Viejo Tanguero" no fue sólo el primer historiador del tango, sino también su primer crítico. Como prehistoriador lo acredita su trabajo sobre El tango, su evolución y su historia, publicado en el diario Crítica en 1913, que hace unos años reedité facsimilarmente para la Academia Porteña del Lunfardo. Sus crónicas del concurso del "Palace Theatre", desarrollado en setiembre de aquel año, eran más que crónicas, eran verdaderas críticas que contraponían dos visiones distintas del tango: la primitiva, que era la suya, y la de Antonio María De Marchi, acuñada en París. Salvo un par de notas sueltas de Juan Carlos Lamadrid, fue necesario aguardar la aparición de Luis Adolfo Sierra en escena, opinando y enseñando, para que surgiera una nueva disciplina intelectual, que lo es, llamada no impropiamente tangología, en la que hay sitio para mucha gente: para músicos y poetas, para coleccionistas y críticos, para historiadores y difusores. Sierra unía a sus vivencias tangueras, conservadas desde la niñez, un bagaje cultural muy vasto que le permitía soslayar la improvisación y el ditirambo. Desde sus exposiciones radiofónicas, desde sus escritos periodísticos, dictó cátedra de tango en una y otra banda del Plata.

De niño vivió en los altos de las oficinas de Max Glücksmann, lo que le permitió tratar, por los años treinta a Gardel, a Corsini, a Maglio, a Cobián, a De Caro. Concluyó su carrera de derecho, pero sólo ejerció la abogacía para defender a músicos y letristas. Estudió bandoneón con Pedro Maffia y después de algún intento de actuación pública junto al inolvidable Enrique (Mono) Villegas, abandonó el instrumento y se dedicó a indagar el tango como fenómeno cultural. Aportó lo suyo a la creación tanguística y lo hizo en dos ocasiones memorables: en 1955 colaboró con él Piazzolla recién regresado de París, en la formación del Octeto Buenos Aires y, cuatro años más tarde, contribuyó a la formación de Los Ases del Tango, organizados por Argentino Galván, que representaban un regreso al tango tradicional.

En Montevideo colaboró activamente en el Club de la Guardia Nueva, fundado por Horacio Ferrer. Ha recordado Boris Puga, el gran estudioso uruguayo, que se aguardaban con expectativa sus visitas al club, donde brindaba charlas de gran valor, y en cada viaje que los estudiosos orientales hacían a Buenos Aires, «él era el infatigable anfitrión que nos presentaba figuras del tango: Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Enrique M. Francini, Elvino Vardaro, Eugenio Nóbile, Ciriaco Ortiz, Julio Ahumada, Argentino Galván, Lucio Demare».

Aparte de su Historia de la Orquesta Típica (dos ediciones) y de su estudio sobre El tango romanza, Sierra dejó dispersa una numerosa obra escrita. Sólo para la Academia Porteña del Lunfardo -de la que fue miembro hasta su muerte- compuso 59 trabajos, sabios y de grata lectura, que darían un valiosísimo volumen.

En los últimos años, Luisito Sierra confrontó una situación personal muy amarga. En esas horas no le faltó la solicitud afectuosa de sus amigos de la Academia Porteña del Lunfardo y de la Academia Nacional del Tango.

José Gobello

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 LUIS CESAR AMADORI

Nació en Pescara (Italia) el 28 de mayo de 1902 y murió en Buenos Aires el 5 de junio de 1977. Se lo recuerda especialmente como director de cine, pero Gardel, que no pudo ver ninguno de ellos, lo conocía como autor de letras de tango, de las que grabó cinco: Cobardía, Confesión, Fondín de Pedro de Mendoza, Madreselva y Rencor. Si restamos Confesión, que es creación de Discépolo, quedan cuatro. Amadori no previo la gloria póstuma de Gardel. En la pericia que presentó al juez en lo civil el 16 de setiembre de 1936 decía textualmente: "El auge que dio a las obras de Carlos Gardel el sentimiento producido en el ánimo popular por su trágica muerte, los homenajes realizados en su memoria y la repatriación de sus restos deben tomarse como el índice máximo de popularidad y por ende de la producción de derechos de autor. Después de este momento las obras del mencionado autor han comenzado ya a declinar; declinación que irá creciendo en proporcional geométrica en el transcurso de los años". ¿Cómo prever entonces que Plácido Domingo por un lado y Luis Miguel por el otro grabarían El día que me quieras?

Primero, el periodismo; enseguida, el teatro; más tarde, el cine, y en todos, el tango. Tal la trayectoria de quien, con sus versos, convirtió en Madreselva el tango La polla, de Canaro. Pasó, en efecto, de la redacción de Ultima Hora al escenario. Cuando escribió, en 1936, las canciones de la película Puerto Nuevo, que codirigió con Mario Soffici, ya era un letrista muy solicitado. Esto, desde Felisa Tolosa, vals criollo en cuya letra colaboró Ivo Pelay y cuya música compuso Raúl de los Hoyos: hacia 1929 lo estrenó la olvidada Amanda Las Heras en el teatro Maipo. Eran lindos versos, aunque demasiado amargos para un vals; sonaban mejor a tango. Amadori pisó fuerte en el teatro Maipo, del que llegó a ser dueño. Escribía las letras de muchas de las canciones que se presentaban en las revistas escénicas y otras las firmaba en colaboración con el autor. Fueron casi siempre estrenadas por las estrellas más rutilantes de la constelación tanguera: Azucena, Libertad, Mercedes, Tania, Charlo. Muchas de ellas permanecen todavía. Quién hubiera dicho, por ejemplo, estrenado por Tania en el Maipo en 1932, reaparece de vez en cuando en el repertorio de cantores actuales (recuérdense, en todo caso, las dos encendidas versiones que dejó Julio Sosa).

Más letrista que poeta, Amadori conocía su oficio. El periodismo y el teatro le habían enseñado el camino que lleva al versátil y conmovedor corazón del pueblo. Por eso sus tangos siempre tuvieron éxito, y también lo alcanzaron sus películas. Ferreira le entregó una Libertad Lamarque que era una estrellita en cierne y en Madreselva la convirtió en una gran estrella. Ni su cine ni sus tangos la entraña tanguera de las obras de Romero, pero su aporte no debe minimizarse. Presintió que Cambalache sería un clásico, se lo birló a Mentasti -que lo había encargado para estrenarlo en un filme- y lo presentó en el Maipo. Luego trabajó para Mentasti y a su sombra cosechó lauros y pesos. Caído Perón, fue encarcelado, con Hugo del Carril y el mismo Mentasti, pero su prisión fue breve. La vivió gruñendo y protestando. Se indignó cuando unos periodistas quisieron fotografiarlo en la celda (Roberto Maidana e Ignacio Covarrubias debían andar en eso: ellos fueron los que entonces me fotografiaron en la número 263). Luego viajó a España e hizo allá una brillante carrera. Tras el éxito fabuloso de Sarita Montiel en El último cuplé (del director Juan de Orduña), rodó, con la misma estrella, El último tango. Su fortuna fue heredada por Zully Moreno, su esposa, que retiene el teatro Maipo. Allí donde Azucena cantaba, con atuendo masculino (travestismo iniciado, al parecer, por Linda Thelma), Portero, suba y dígale a esa ingrata, ahora tanguea Eleonora Cassano.         

José Gobello

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LUIS RUBISTEIN

Nació en Buenos Aires el 2 de julio de 1908 y murió en la misma ciudad el 10 de agosto de 1954. César Tiempo, en una cariñosa evocación, lo presentó en la viejísima casa de Balvanera Sur, a una cuadra del Once, donde pasó su infancia. Tenía doce años, combatía su tartamudez cantando tangos y milongas en el Parque Goal de Avenida de Mayo y Sáenz Peña y cuando se dio cuenta de que había nacido para descubrir el color de las nubes y distinguir la música de los pájaros atorrantes de la de los polifónicos, y pensar que una lágrima es el diamante que el corazón les regala a los ojos, abandonó el hogar y se fue a vivir a una piecita en la casa que ocupaba Anselmo Aieta. Comenzaban a llamarlo Petit Gardel.

Luis y sus hermanos fueron cuatro de los muchos hijos de inmigrantes judíos que se aporteñaron al compás de los tangos. José Judkovski ha reseñado esa maravillosa e impensada consecuencia de los pogromos, una gesta iniciada tal vez por los Bernstein y el ruso Gutman, y que seguramente no tendrá fin. Los Rubinstein -Luis, Oscar (Oscar Rubens, 1914-1984), Mauricio (Maury; 1916-1984), Elías (Elías Randall, 1929)-vivieron una infancia con más penurias que caramelos. Luis fue aprendiz de gorrero, repartidor de leche y de almacén, y al cabo de los trabajos y los días, resultó poeta y músico (es decir, tanguista completo), inventor de la Primera Academia Argentina de Intérpretes (PAADI) y, por fin, próspero inversor en el mercado inmobiliario.

Inició su carrera de poeta apoyándose a la vez en Aieta y en Rosita Quiroga. Aquel, que le llevaba doce años, musicó su tango primero, Estoy borracha. Rosita se lo grabó en noviembre de 1926. Como se ve, Rubinstein fue tan precoz como entonces se usaba: a los 18 años ya tenía un tango en los fonógrafos, en la voz de una estrella que había grabado cosas como Julián, Mocosita, Sentencia, Viejo coche y De mi barrio. Después -dice Orlando Del Greco-, publicó centenares con músicas de relevantes compositores... y muchos, muchísimos con las propias, que creaba de oído, pues nada sabía de pentagramas. Su mayor proeza letrística fueron los versos que compuso para el tango 6a. del R. 2, atribuido a Peregrino Paulos, reactualizado por la orquesta de Pedro Maffia, cuando tocaba en el cabaret "Pelikan". Lo rebautizaron Inspiración. Cantaron esos versos para siempre Libertad Lamarque y Agustín Magaldi. Para entonces, Gardel le había grabado Tarde Gris (17-6-30), con música de Juan B. Guido, pero todavía Mercedes Simone no cantaba Cadenas (1933) ni Milagro (1936), que son sus máximas creaciones tanguísticas, si bien no debe olvidarse, entre los centenares que dice Del Greco, Charlemos (1941), popularizada por Carlos Di Sarli con el chiquilín Roberto Rufino, y por el veterano Ignacio Corsini, ni tampoco Tu perro pekinés (sobre el tema de Los vueltas de la vida, de Manuel Romero, y Anoche, de Cátulo Castillo, que Troilo y Rivero grabaron en febrero de 1948.

Rubinstein -los cuatro hermanos- fueron los que podríamos llamar bohemios de medios, pero no de fines. Supieron conciliar lo útil con lo agradable, lo cual no constituye ciertamente un desvalor. En una época en que el mercado tanguero era propicio, y hasta ávido, crearon la PAADI para dotar de intérpretes aptos a una especie musical que encontraba en el canto su expresión predominante. Tiempo dijo que el cuerpo de Luis se convirtió entonces en campo de batalla de dos espíritus, el travieso, saltarín e iluminado por la más fresca poesía, y el burgués, dedicado a altas empresas de las que salía siempre airoso. Sus operaciones inmobiliarias hacían tanto ruido como sus creaciones musicales. Pero el autor de Dominio no pasó en vano por el territorio del tango y me encanta rescatar sus huellas cuando puedo hacerlo.

Murió muy joven, como Gardel. En 1954 sólo tenía 46 años. Como el protagonista de Charlemos, fue a su modo el cautivo de un sueño tan fugaz que no alcanzó a vivirlo.

José Gobello

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MAGLIO, JUAN

(18 de noviembre de 1880 – 14 de julio de 1934) –Bandoneonista, director y compositor.- Nombre de familia: Juan Félix Maglio. – Apodo: Pacho

          Se contó entre uno de los más importantes músicos posteriores a la guardia vieja, junto a Eduardo Arolas, Genaro Esposito y Vicente Greco, quienes en realidad fueron  los pioneros de la difusión del tango. Fue el primer intérprete que grabó solos de bandoneón, al principio en los viejos discos Columbia (acústicos) y también en los eléctricos de Odeón, una de sus mas lindas versiones logradas es la del tango La sonámbula, tango de Cardaropoli.

 Su técnica muy depurada lo llevó a ser el preferido del público en la venta de discos. Como sería el furor que causaban sus grabaciones, que durante los años de 1910 era común escuchar a la gente cuando iba a comprar un disco pedirle al vendedor “Deme un Pacho”. Nacido en el barrio de Palermo, desde muy niño le atrajo el bandoneón. Respecto a su apodo, el mismo viene de parte de su padre quien lo llamaba Pazzo, que significa loco en italiano, debido a las travesuras que el músico hacía en su niñez, como los amigos del barrio no podían pronunciar bien la palabra, le quedó Pacho.  Cuando más tarde su padre advirtió el entusiasmo que Pacho tenía por el instrumento, le regaló uno de 13 botones, (es para destacar que también su padre tocaba el bandoneón y el acordeón armónico), tiempo más tarde comenzó su aprendizaje con uno de 35 voces, hasta llegar con el tiempo a uno de 75 botones.

Su maestro fue Domingo Santa Cruz – el autor del tango Unión Cívica. Cerca de 1899, debutaba en el café El Vasco del barrio de Barracas, con un trío que completaban Julián Urdapilleta en violín y en guitarra Luciano Ríos. Tres meses después pasaron a otro café ubicado en la esquina de Piedras y Estados Unidos. Pasan luego al café El Pino de la avenida Santa Fe en el barrio de Palermo, también actuaron en varios pueblos de la Provincia de Buenos Aires.

 En 1910 tocó en el legendario café La Paloma de avenida Santa Fe y el arroyo Maldonado – hoy Av. Juan B. Justo.- De La Paloma pasó al café Gariboto de Pueyrredón y San Luis, al Ambos Mundos de Paraná casi esquina Corrientes y en otro famoso café de esos años llamado, La Morocha, de Carril y Corrientes.

 En 1912 fue contratado para grabar en la casa Columbia, transformándose el cuarteto en lo que se denominó Orquesta Típica Criolla Juan Maglio Pacho. Integraban al mismo José "Pepino" Bonano (violín corneta), Carlos "Hernani" Macchi (flauta), Luciano Ríos (guitarra de siete cuerdas) y, por supuesto, Pacho en el bandoneón. También grabó para R.C.A Víctor y Discos Nacional Odeón.

Para ese mismo año, Pacho, compone su primer tango al que tituló El Zurdo,  dedicado al jockey Luis Laborde. Para 1920 organizó una nueva orquesta. En sus últimas actuaciones, cuando ya su nombre era solo un recuerdo formó un sexteto de estilo antiguo. Una curiosidad se da a partir de 1930 cuando forma un conjunto para interpretar música paraguaya, exclusivamente polcas, la mayoría de las cuales lleva títulos en guaraní y fueron firmadas por el propio Maglio, o con el seudónimo Oglima, que era  su apellido al revés.  A lo largo de su carrera grabó casi 900 temas, la gran mayoría instrumentales, cuando recurrió a los cantores estos solamente actuaron como estribillistas.

Tres meses antes de su fallecimiento, el 17 de abril de 1934, llega al disco por última vez para el sello Odeón. Grabó la ranchera "Que esperanza", de su autoría y el vals "Recordándote", de Gerardo Metallo, siendo también su última aparición para ese año por Radio Belgrano. En sus últimos registros grabados en el sello Odeón, Pacho, obtiene una evolución instrumental parecidas a las de Canaro y Firpo y también un ritmo más lento y marcado.

    Como compositor dejó varios tangos aún difundidos: Quasi nada, subtitulado (El Combate), Armenonville, Un Copetín, entre los tantos instrumentales. También compuso tangos con letra de destacados autores.

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 MALENA

Malena, «la del tango», nació en Buenos Aires el 30 de abril de 1913 y murió en Montevideo el 22 de enero de 1960. Se apellidaba Tortolero y sus padres eran españoles.

En mi libro Conversando tangos (1976) intenté exponer el proceso de idealización o mitificación de Elena Tortolero, valiéndome de un relato, obviamente fragmentario, con el que Lucio Demare me había honrado cierta noche, cuando tocaba en "Cambalache" el piano de Discépolo. Otro músico, también pianista, Mario Valdéz, fundado en probanzas aportadas por el cantante Roberto Palmer, pone los puntos sobre las íes de mi escrito, rectifica lo rectificable y amplía lo que merece ser ampliado. Queda en pie lo que me dijo Demare acerca de la música, pero, entre las ruinas de la fábula, sucumbe la adorable Nelly Omar, de cuya voz imaginé que había sido sobrepuesta por el recuerdo pertinaz a los datos de la realidad contingente. Bien se sabe que Azucena Maizani cantó prontamente Malena y con celeridad notable lo llevó al disco (el 13 de marzo de 1942). Díjose entonces que había sido Azucena -cuya voz no era sombría, sino de plata pulida- la inspiradora de los versos de Manzi-. Yo me dije que era más coherente atribuir la inspiración a Nelly Ornar, cuya voz, sí, perfumaba a yuyo de suburbio, y enriquecí la realidad sin mayor agravio de la verdad histórica que, aparte de que no es toda la verdad, ningún mejor destino podría tener que el de convertirse en leyenda.

Ahora me informan Valdéz y Palmer que Manzi escuchó a Malena de Toledo cantar en un lugar nocturno de Porto Alegre. Fue durante una escala del barco que lo llevaba a Estados Unidos. Le impresionó su voz y, a bordo, compuso los versos y se los mandó a Demare. A su regreso, poco tardó en conocer la música creada casi de un tirón por el autor de Dandy. Juan Carlos Miranda, que estrenó Malena en el "Novelty", decíame ratificando la información de Palmer/Valdéz, que la noche del estreno Manzi llevó a Demare a escuchar a Malena que estaba cantando en algún lugar de La Boca. Todavía no era la esposa de Genaro Salinas, el tenor mejicano a quien había conocido en Cuba. Cuando se casó con él dejó de ser a la vez Elena Tortolero y Malena de Toledo, para ser Elena de Salinas. Éste murió en Caracas en 1957. Palmer, que la trató largamente, pone especial cuidado en precisar que Malena realmente tenía voz de sombra -o de pucho, pues fumaba incesantemente-. Sus ojos, sin embargo, no eran oscuros como el olvido, sino claros como la buena memoria. Tampoco bebió jamás. Mal haría quien interpretara los versos de Manzi como un retrato hiperrealista de Malena de Toledo. Con algún recuerdo, con alguna vivencia enmendó el poeta las falsificaciones perpetradas por la realidad.

De aquella Malena que Manzi escuchó cantar en Porto Alegre quedan discos y evocaciones. Oscar del Priore, que atesora su voz en algún 78, dice que su canto le suena a Tania; Osvaldo Pugliese, que la llevó en alguna gira, no se impresionó tanto como Manzi y la memoraba de mediocre para abajo. Sus manos tampoco semejaban palomas apichonadas por el frío porque estaban siempre en movimiento. De todos modos, Malena dejó de cantar al casarse con Salinas -de cuyos dos hijos, Genarito y Concepción, fue madre postiza pero archicariñosa-. Se quedó, sin embargo, en el tango y en la canción como autora de bellas letras, musicadas algunas por Osvaldo Avena (Ya no vendrás, Nadie) y otras por Palmer (Cuando dijiste adiós, Cuando las nubes pasan).

Fue la de Elena Tortolero de Salinas una vida embellecida no sólo por el canto, sino por el amor a su marido y a los hijos de éste. Todos somos nosotros mismos y nuestra propia circunstancia. Ortega y Gasset lo dijo. Dos circunstancias decisivas hubo en la vida de aquella muchacha treinteañera que Manzi escuchó cantar una noche de 1941 en un boliche de Porto Alegre: una fue el mismo Manzi que la sacó de la historia y la convirtió en leyenda; otra, Salinas, que la arrebató a la leyenda y la reinstaló en la historia. ¿Qué habría sido Elena Tortolero sin Manzi? ¿Qué habría sido sin Salinas?

José Gobello

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MANCIONE, ALBERTO

(8 de octubre de 1915 – 4 de julio de 1998) – Bandoneonista, director y compositor. Nombre de familia: Genaro Tortora.

    Alberto Mancione fue otro de los músicos intuitivos que tuvo nuestro tango, el mismo aceptaba que había estudiado poco pero ya siendo un adolescente se dedicó por entero a la música, pese a haber tenido que trabajar desde muy pibe para ayudar a la familia.

    Sus inicios datan de 1934 cuando se integra a un sexteto dirigido por el bandoneonista José Figueroa, un típico conjunto que como muchos de aquellos años tocaban de todo un poco. Tiempo más tarde pasó con Armando Baliotti, Roberto Firpo, José De Caro y Edgardo Donato.

    En 1938 se presentó en el desaparecido Palermo Palace formando así su primer conjunto. En 1939 junto con el bandoneonista Bernardo Álvarez forman un conjunto al que denominaron “Los Dados Blancos”, integrada por muy buenos músicos como Juan José Paz, José Orrego y José Cimarro, también estuvo durante algún tiempo Osvaldo Requena. En 1941 se disuelve la misma.

    Forma su primer e importante orquesta en 1942 y el 25 de abril de ese año le toca inaugurar junto a Aníbal Troilo el mítico “Tibidabo”, cabaret que estaba ubicado en la avenida Corrientes 1244 y donde se turnaban las orquestas, Mancione por la tarde y Pichuco a la noche.

   El personal de esta primer orquesta de Mancione era: Alberto Mancione, Jorge Gutiérrez, Juan Salomone y Antonio López en la fila de bandoneones, Doroteo Guisado, Rodolfo Fernández y Casanovas en violines, el pianista; José Cimarro y Pablo Piazza en contrabajo, el cantor Horacio Torres. Al poco tiempo Torres deja la orquesta y ocupa su lugar Floreal Ruiz, pero a los seis meses de estar en la orquesta la deja y se pasa a la de Alfredo De Angelis.

   Mancione fue contratado por el sello RCA Víctor en julio de 1950 y debuta el 28 de julio de ese año con los tangos “Tinta Roja” cantado por Francisco Fiorentino quien se había incorporado a la orquesta el 16 de mayo de ese año, y de la otra faz (recordemos que eran discos 78 RPM de doble faz) el tango “Ventarrón”. Fiorentino se va de la orquesta el 30 de marzo de 1951 grabando el tango “El motivo”, lamentablemente con Mancione solo dejó tres temas.

   También actúo en dos de las emisoras de radio más importantes de aquellos años, LR1 Radio El Mundo y LR4 Radio Splendid, realizaba gran cantidad de bailes y también actuaba en locales nocturnos en especial se recuerda “El Farolito de Villa Crespo”, donde actuó con un cuarteto en los años setenta. Realizó importantes giras por todo el país y en el exterior contaron con su presencia en Uruguay y Chile.

   Por su orquesta pasaron importantes cantores además de los ya mencionados, y fueron: Jorge Ledesma, Ángel Varela, Héctor Alvarado y Luis Correa llegando a grabar todos mientras que José Torres, Carlos Reyes, Alberto Carol, Olguita Cabrera y Osvaldo De Santis (quien más tarde grabaría como Osvaldo Ramos), todos estos no llegaron al disco. También acompañó durante varios meses a Argentino Ledesma durante 1968.

   Como compositor su obra no fue abundante en SADAIC solo dejo registradas diez y siete obras:

Anoche murió una rosa- con Julio Cesar Curi y Osvaldo Fernandez –

Canyengue y tristona – F.F – Fiel milonga - Instrumental –

Dolor de huella – Señores permiso - con Angel Enrique Di Rosa-

Entrañable –con Jorge Orlando Lema –

La negra Dorotea –con Roberto Angel Ortega-

Lo que tu llamas amor – Para el pueblo – Un dia sin fecha- Yo te condeno a vivir- Con Julio Cesar Curi –

La luna el cigarrillo y yo – Con Hilda Beatriz Di Rosa –

Moderno – Con Roberto Camilo Vallejos-

Pobrezas – con Eugenio Majul –

Si bajaras de esa nube –con Francisco Fortunato Silva –

Total – con Juan Salomone -

    Alberto Mancione realizó casi toda su carrera con su propia orquesta con la que se mantuvo al frente por más de veinticinco años.

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MANUEL PIZARRO

Nació en Buenos Aires (en el barrio del Abasto) el 23 de noviembre de  1895 y murió  en Niza (Francia) el 10 de noviembre de 1982. Con Eduardo Bianco fue la máxima expresión tanguera en Europa y, en París, sinónimo de tango.

Llegó a aquella ciudad en 1920, pero no fue el primer tanguista que hizo pie a orillas del Sena después de la primera guerra mundial. Ésta esparció por el mundo a la mayor parte de los ciento cincuenta profesores que había] hecho de París la capital europea del tango. Antes que Pizarro llegaron, con la paz, Celestino Ferrer y Carlos Güerin Filipotto; un poco después, Eduardo Blanco.

Pizarro aprendió a tañer el bandoneón con su vecino Juan Maglio (Pacho), quince años mayor en edad y experiencia. Er; un chiquilín cuando formó un trío con el pianista Niels Jorge Paulos -hermano de Peregrino, a quien le disputó la autoría d 6a, del R2, luego rebautizado Inspiración- y con el legendario Ernesto Zambonini. En 1914 -a los 19 años- compuso si primer tango, Batacazo, y siguió su carrera en diversos con juntos, incluido el famoso quinteto (Pascual Cardarópoll a piano; Rafael Tuegols y Julio De Caro a los violines y Luis Bernstein al contrabajo) que Eduardo Arólas dirigía desde si fueye en el "Maxim's". Pizarro enterraría al Tigre de Bandoneón en París, el 25 de setiembre de 1924, el mismo di; en que descubrió que se llamaba realmente Lorenzo Arólas.

En 1920, la empresa Lombart, que explotaba el Tabarís" contrató a Pizarro para tocar en Marsella, con Genaro Spósito (el taño Genaro) y un violinista francés. Dos meses actuaron e] aquella ciudad petrolera que nos había enviado ya alguno souteneurs, aquí llamados macrós. Luego emprendieron viaje París, donde estaba tirando manteca al techo Vicente Madero la más empinada manifestación aristocrática del baile de tango. La amistad de Madero con Ello Volterra logra que éste tibie por "El Garrón" el nombre de su cabaret "Princesse" y  contrate a Pizarro para que forme orquesta con Ferrer, Filipotto y José Sciutto. Ataviados con pilchas gauchas, los músicos consiguieron hacerse escuchar con simpatía; pero todo comenzó realmente cuando Rodolfo Valentino -a quien Filipotto y Ferrer habían conocido en Nueva York en la mala y í en 1920 ya había bailado algo así como un tango en Los cuatro jinetes del Apocalipsis-, saliera a la pista, no sin recibir; es una útil lección del vasco Aín,

En 1922 Pizarro ya era amigo del embajador argentino en Francia, Marcelo Torcuato de Alvear, a quien acompañó a Buenos Aires cuando vino a asumir la presidencia de la nación. Formó entonces en la primera de las orquestas organizadas por Francisco J. Lomuto para amenizar los cruceros turísticos que el Cap. Polonio hacía hasta Tierra del Fuego, En mismo barco viajó a Rotterdam y enseguida a París, a amar la batuta de "El Garrón". Desde allí expandió su fama dirigió sus pasos a Madrid, Biarritz y San Juan de Luz, cuando acogió a Eduardo Arólas, cuando, enfermo de alcohol y amargura debido a un desdichado percance sentimental, fue a ver a su viejo amigo del "Maxim's"; allí facilitó la presentación Gardel- demasiado caro para "El Garrón" -en el cabaret Florida" y en la Costa Azul, Madero había sido el gestor del éxito de Pizarro allí mismo. Por carácter transitivo, Madero se vincula al éxito de Gardel y es bueno señalarlo aquí, porque es rendir homenaje a la justicia.

Cuando estalla la segunda guerra, Pizarro recala en Barcelona con otros artistas argentinos y, previa escala en Egipto, retorna a la Argentina. Finalizado el conflicto vuelve a París. En 1971 estuvo de paseo en Buenos Aires y Montevideo, lo veía saludable y vigoroso. Murió once años más tarde, Gardel le grabó tres tangos: Noches de Montmartre (letra de Luis César Lenzi), Todavía hay otarios (letra de Héctor R. Behety) y Una noche en El Garrón (letra de Luis Garros Pe, seudónimo éste de Luis Gaspar Pierotti, manager de Gardel).

José Gobello

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MANUEL ROMERO

Manuel Romero nació en Buenos  Aires el 21 de setiembre de 1891 y murió en la misma ciudad el 3 de octubre de 1954. Fue uno de los mayores letristas del tango, aunque habitualmente se lo omite cuando se menciona a los grandes, tal vez porque fue también un grande en el teatro y en el cine.

Se inició en el periodismo, estuvo en la legendaria Crítica de Botana, en Última Hora y en la Montaña. De crítico teatral pasó a sainetero. Su primera pieza escénica -Teatro breve-, en colaboración con Ivo Pelay-data de 1919. El Gran Premio Nacional en cuya representación José Muñiz cantó Polvorín, y El bailarín de cabaret, donde Ignacio Corsini estrenó El patotero sentimental son de 1922. De 1923, En el fango de París, con Carlos Morganti cantando Buenos Aires; de 1926, Los muchachos de antes no usaban gomina, con José Muñiz y, luego Agustín Irusta cantando Tiempos viejos, y así, muchísimas más. Un viaje a París lo deslumbra con las grandes revistas escénicas y se propuso revitalizar ese género en Buenos Aires. Lo hizo en el viejo teatro "Ópera" , en el "Porteño" y, sobre todo, en el "Sarmiento", en cuyas temporadas Sofía Bozán estrenó tangos inolvidables de Romero, tales como Los vueltas de la vida, Aquel tapado de armiño, Quema esas cartas, Qué querés con ese loro.

En 1931 llevó su compañía del "Sarmiento" a la capital de España. Tuvo un éxito aceptable en el teatro de la "Zarzuela", y luego pasó al "Palace de París", para una breve temporada destinada principalmente a los turistas. Como recuerda el cantante francés Jean Sablón en sus memorias, terminado el contrato, el empresario francés Varna montó otro espectáculo en francés, cuya vedette era Carlos Gardel, quien cerraba la representación cantando tangos vestidos de gaucho y pulsando una guitarra. Fue entonces cuando, en conversaciones con Gardel (que ya había filmado los famosos cortos de Morera), Romero lanzó la idea de filmar Luces de Buenos Aires título inspirado en City Lights, de Charles Chaplin que se estaba exhibiendo en todo el mundo).

Romero aportó el argumento -en colaboración con Luis Bayón Herrera-, escribió las letras de las canciones y ejerció la dirección de hecho, aunque el director designado fuese el chileno Adelqui Millar. Como se sabe, Luces de Buenos Aires consagró a Gardel como la más taquillera de los cantantes del cine hispano, incluido José Mojica. La filmación se hizo en Joinville, en las cercanías de París. Allí permanecieron Gardel, filmando Espérame, La casa es seria y Melodía de arrabal y Romero, dirigiendo las versiones españolas de películas originariamente habladas en francés: La pura verdad, con Goyita Herrero (y diálogos nada menos que de Pedro Muño) y ¿Cuándo te suicidas?, con Imperio Argentina en el papel que en el filme original había desempeñado Noél-Noél.

Aquellos filmes eran muy malos, pero Romero no se desanimó. Volvió a Buenos Aires, siguió con sus revistas escénicas, y en cuanto amaneció el cine criollo, se prendió a él y no lo abandonó hasta su muerte. Su primera película fue Noches de Buenos Aires (1934), con Tita Merello y Fernando Ochoa, que estaban actuando juntos en el teatro "París", y la última, Ue Paesano (1953), con Nicola Paone. Jorge Miguel Couselo, un crítico tan lúcido como informado, le contabilizó 53 películas, 178 piezas teatrales y 146 letras.

Hombre de ojo audaz, Romero vio astros en potencia en Carlos Gardel, Hugo del Carril y Alberto Castillo; brindó a José Gola su mejor papel (Fuera de la ley, 1937) e hizo de Niní Marshall poco menos que una Carlota Chaplin. A él se le debe haber preservado en el cine la imagen de Florencio Parravicini y de la mejor Paulina Singerman. Pero aun como cineasta tiene su lugar en la historia del tango. Una de sus películas se tituló La vida es un tango (1939, con Parravicini, Hugo del Carril y Sabina Olmos). Cultivaba una cosmovisión tanguera en el teatro y en el cine. Como dijo un crítico que lo admiraba, Manuel Peña Rodríguez, el tango emuló su trabajo y del tango provenían sus personajes. Romero, que llegó al cine en el esplendor de la guardia del Treinta -una guardia cancionera-, murió con la guardia del Cuarenta, en 1954, justo cuando en Estados Unidos despuntaba Elvis Presley y en París tramaba Piazzolla la conquista musical de la megalópolis porteña.

José Gobello

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MANZI, HOMERO

(1 de noviembre de 1907 – 3 de mayo de 1951) – Nombre de familia: Homero Nicolás Manzione. Poeta y letrista.

          Fue un poeta que siempre se dedicó a la canción sin publicar nunca algún libro de poesías. Escribió temas camperos y tangos con los que alcanzó su mayor repercusión y gracias a los mismos llegó a la popularidad. Sus letras siempre fueron comprensibles para el hombre común, nunca utilizó el lunfardo.    Sus versos tienen mucha nostalgia, y en especial la nostalgia del barrio, el barrio pobre, el suburbio; fueron siempre su gran motivo de inspiración. Su tango Sur, con música de Aníbal Troilo, escrito en 1948, es muy probable que haya sido su obra suprema y un canto nostálgico  a  ese barrio del suburbio (Barrio de Pompeya).

   Nacido en Añatuya, localidad de la Provincia de Santiago del Estero. Cuando contaba con siete años de edad, su familia se traslada a Buenos Aires y comienza sus estudios primarios en el colegio Luppi, ubicado en el barrio de Pompeya. Desde chico, en el camino que hacía de su casa a la escuela, fue captando Manzi  los lugares que años más tarde plasmaría en sus letras, el terraplén del ferrocarril, el paredón, una rara mezcla de ciudad y pampa que se manifestaría  primero en Barrio de tango, de 1942 y más tarde en Sur. Pero la obra de Manzi, no se remonta a los años 40, ya había escrito para 1921 con música de Francisco Caso un vals, al que titularon ¿Por qué no me besas?, pieza sin trascendencia alguna. Pero lo fundamental de su obra fue su unión con Aníbal Troilo, naciendo así uno de los binomios más importantes de toda la historia de nuestro tango y que lamentablemente tras la muerte del poeta el 3 de mayo de 1951 se perdió para siempre, quedando el recuerdo de Manzi, en la obra que le compondría  Pichuco, tras su deceso, Responso, un conmovedor tango instrumental. El otro aporte de Homero Manzi a la música del plata fue hacer rejuvenecer y volverle a dar jerarquía a la milonga, género que convivió junto al tango desde los principios. Lo hizo junto a Sebastián Piana, registrando ambos 38 obras en SADAIC,  aunque no solo de milongas se nutrió esta dupla, sino que también escribieron tangos tan sobresalientes como El pescante y De barro, además también de un vals muy hermoso, Paisaje. No se puede dejar de lado al tango Viejo ciego, que no llegó a terminar y que completarían el mismo Piana junto a Cátulo Castillo. El romanticismo también figuró dentro de su obra poética, fue para 1940, y de esos años quedaron piezas como: Fruta amarga, Torrente, Después, Ninguna o Fuimos.  De su extensa obra también debe destacarse su unión con Lucio Demare con quien dejo diez temas. No podemos olvidar tampoco otros éxitos de Manzi tales como El último organito, con su hijo Acho. Solamente vivió 44 años, falleció muy joven, pero esos años le alcanzaron no solo para dejar tangos y milongas de antología, sino también para ejercer el periodismo la cátedra  y el cine. Además tuvo una intensa labor dentro de la militancia política de aquellos años. Pero su memoria aún se mantiene viva gracias a las letras de tango que nos dejó y que fueron  registradas en SADAIC en un total de ciento ochenta y nueve, muchas de ellas desconocidas y no llegadas al disco.

Esta fue su obra: 

A su memoria – Ensueño – (música Antonio Sureda)

A través de los años – Llanto -  Lluvia – Los leñadores – (música  Pedro Maffia)

Adiós tierra Santiagueña – (música Pedro Lezcano)

Alba - Arrabal – El conservatorio – Gota de lluvia – Los dos – Más allá – Muchacha – Ni me podrá olvidar – Pajarito – Romántica – Tu nombre – (música Félix Lipesker)

Añorando – (música Julio De Caro)

Aquella casita – (música Juan Bauer)

Argentina - Ay de mi - Canto del Ayer - Carnavalera - Dale, Dale - De barro - De tu casa a mi casa – Doloras – El artista – El pescante – Esquinas porteñas –Mañanera – Milonga de los fortines – Milonga triste – Milonga de puente Alsina – Milonga del 900 – Milonguitas del 900 -  Milonga sentimental – Noche provinciana – Nocturno a Rosario – Paisaje – Pajarito ciego -  Pampa luna – Papa Baltasar – Pena mulata – Pluma de nido – Quinta edición – Recién puedo llorar – Serenata gaucha – Sombras porteñas – Tierra de olvido – Traición – Tus palabras – Volverás pero cuando – Voz de tango – (música Sebastián Piana)

 

Así es el tango – Niebla – (música Edgardo Donato)

Ayer – (música Arturo de Bassi)

Bandoneón amigo – Ronda de Ases – (música Osvaldo N. Fresedo)

Barrio de tango - Che Bandoneón – Discepolin – Rememorando (Recordando) – Romance de barrio – Sur -  (música Aníbal Troilo)

Canción infantil – (música Mario Maurano)

Canto de ausencia – (música María Esther Pacheco Huergo)

Carnavalito- (música Adolfo Armando Abalos y Napoleón Benjamín Abalos)

Chimentos (música desconocido)

Creo – El vals de los recuerdos -  Monte Criollo – Muchacho del Cafetín – Vivir, vivir – (música Francisco Pracanico)

Desagravio - con José María Contursi -  (música Francisco J. Lomuto)

Desde el alma - con Víctor B. Piuma Vélez – (música Rosa Clotilde Mele)         

Después -  Duerme – Fruta amarga – Lloraras, lloraras – Un instante – (música Hugo Gutiérrez)

Donde iras ilusión – con Catulo Castillo – (música Alfredo A. Malerba)

El pucho – Elegía -  En un corralón de Barracas – Espejito de agua -  Mala estrella -  Matungo – Palabras sin importancia -  Puerta abierta – Tiempo y huella – (música Juan Carlos Cedrón)

El ultimo organito – (música Homero N. Manzione -Acho Manzi-)

En un rincón – (música Héctor M. Artola)

Eras el amor – (música Acho Manzi y Hugo Gutiérrez)

Eufemio Pizarro – (música Catulo Castillo)

Frou – Frou – (música Henri Jacques Chatau)

Fueye –  Llámame – Oro y plata – Tu pálida voz – (música Carlos Pérez de la Riestra –Charlo-)

Fuimos – (música José Dames)

Gato – Penumbras – Tu desprecio – (música Edgardo Donato)

Hermana – Luna – Malena – Mañana zarpa un barco – Negra María – Solamente ella – Sosteniendo recuerdos – Tal vez será mi alcohol – Telón -  (música Lucio Demare)

Mano blanca – (música Arturo de Bassi)

Mariana –  Mi taza de café – Pianito de juguete – Puerta cerrada – Ropa Blanca – Te lloran mis ojos – Una vez en la vida – (música Ricardo Malerba)

Milongon – (música Francisco Canaro)

Ninguna – Su carta no llego – (música Raúl Fernández Siro)

No quiero –  Pregunto – (música Jorge Monsalve Velázquez)

Nobleza de arrabal con Juan Andrés Caruso – música Francisco Canaro – Parece mentira – (música Francisco Canaro)

Ojos al mirar – (con Francisco Caso y Armando Baliotti)

Por la gueya – (música Rodolfo Biagi)

Por qué no me besas – Versos – Yo me quiero divertir – (música Francisco Caso)

Princesa arrabalera – (música Catulo Castillo y Pedro Maffia)

Ramayon – (música Cristóbal Herreros)

Ramón – (música Efraín Orozco)

Recién – (música Osvaldo Pugliese)

Tapera – Torrente – (música Hugo Gutiérrez)

Un día llegara – (música Carlos Di Sarli)

Una lagrima tuya – (música Mariano Mores)

Valsecito de antes – (música Antonio Sureda)

Veinticuatro de agosto – (música Pedro Blanco -Pedro Laurenz-)

Viejo ciego – (con Sebastián Piana y Catulo Castillo)

Yuyo y brama – (música Alfredo Lezcano) 

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 MARÍA ESTHER PODESTÁ

María Esther Podestá nació en  Buenos Aires el 24 de noviembre 1896 y murió en la misma ciudad el 18 de setiembre de 1983. Jorge Miguel Couselo la llamó el último eslabón de un clan célebre. Era el clan Podestá, fundador del teatro criollo. A los 16 años contrajo matrimonio con Segundo Pomar, que la doblaba en edad.

Entre los 643 folletos de la Biblioteca Criolla que el antropólogo alemán Robert Lehmann Nitsche legó al Instituto Iberoamericano de Berlín puede hallarse uno, sin mención de lugar ni de fecha de edición, que se titula Últimas canciones de María Podestá, la rubia cantora. Los mal informados podrían suponer que esa rubia era María Esther, mas no es así. Es que el árbol genealógico del clan Podestá es muy frondoso e intrincado. María Podestá era tía de María Esther, nieta, a su vez, de Jerónimo Podestá (el segundo de los nueve hijos de Pedro Podestá y María Teresa Torterolo) e hija de José Francisco. Como todos los miembros del clan, María Esther anduvo por los escenarios en su primerísima edad. En sus memorias, que confió a la buena pluma de José Miguel Couselo, dice que debutó a los tres años, en 1899, y que lo hizo cantando vidalitas, trepada a una silla. Entonces los artistas -así se llamaban los actores y las actrices-, además de decir gallardamente sus parlamentos, sabían cantar y bailar y si además eran circenses, también andar por los aires con mucho donaire.

Actuando, cantando y bailando llegó María Esther a los 26 años, ya hecha una señora. Sus grandes ojos, que encandilarían a Enrique Gómez Carillo -periodista guatemalteco, personaje fugaz y conflictivo marido de la famosísima tonadillera Raquel Meller eran familiares en los escenarios y en los modestos sets del modestísimo cine nacional. Desde 1915 era aplaudida vedette de la compañía de Luis Vittone y Segundo Pomar. En ella, el 6 de junio de 1919, mostró su garra de actriz haciendo la María Teresa de Gracia plena José González Castillo y Alberto T. Weisbach. Eso ocurrió en el teatro "Ópera", y muy poco más tarde, entre las mismas bambalinas, protagonizó un pequeño episodio al que nadie, ni ella misma, le dio importancia, y al que debe, sin embargo, el recuerdo de los tangueros, que no somos pocos. El 12 de mayo de 1920 Vittone-Pomar estrenan una pieza bastante pobrecita de Weisbach y Samuel Linnig, Delikatessen Haas - Bar Alemán. En escena se desempeña una orquesta de señoritas. Una de las violinistas -seguramente jabonera, es decir, que tañía cuerdas enmudecidas con jabón- se llama Blanca y es interpretada por María Esther Podestá, En el elenco estaba José Muñiz. Es el galán de Blanca. A ésta le pide un camarero, interpretado por Vittone: "Canta, muchacho, esa canción que cantas en casa". Y ella canta un tango tramado por Linnig y Enrique Delfino, Milonguita, seguramente el primer tango de dos partes y en consecuencia el primer tango canción propiamente dicho. Raquel Meller que ha llegado a Buenos Aires con su arrogante esposo, contratada para actuar precisamente en el "Ópera", escucha Milonguita, lo incorpora a su repertorio y lo graba. Gardel lo lleva también rápidamente al disco fonográfico.

Aún no hay cancionistas de tango. Estas aparecerán en 1923, cuando Azucena bise incansablemente Padre nuestro. Por entonces cantan tangos las actrices -Manolita Poli, María Luisa Notar-, las tonadilleras -Luisa Sala, Linda Thelma- y los actores -José Muñiz, Drames-. La voz de Gardel y la orquesta de Roberto Firpo, que lo graba sin canto, salvan, con la Meller, la sobrevivencia de Milonguita.

Muchos otros tangos cantó en escena María Esther Podestá; muchas canciones de otras especies musicales. Tuvo una vida larga y laboriosa, una ancianidad lúcida y adorable. Enalteció un apellido ilustre y con igual solvencia se desplazó en el picadero y en los estudios de televisión. Tantísimas otras damas de la escena hicieron lo mismo, tantísimas otras cupletistas se hicieron cargo, con idéntico cariño, de ese niño indefenso echado al mundo por Contursi y Manolita Poli, que era el tango canción. Muchas, muchísimas; pero sólo María Esther Podestá, única y sola, estrenó Milonguita. Y por haber estrenado  un tango que presumiblemente no conocerá el olvido, tiene su sitio en la tangología y en la tanguería.

José Gobello

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 MARÍA LUISA CARNELLI

María Luisa Carnelli de Castro nació en La Plata (provincia de Buenos Aires) el 31 de enero de 1898 y murió en una clínica del barrio de Belgrano el 4 de mayo de 1987.

Llegó a la letra del tango desde la poesía. A los 24 años publicó su primer libro de poemas, Versos de mujer; a los 26, el segundo, Rama frágil Enrique González Tuñón (el mayor de los dos Tuñones, que era de 1901, mientras que Raúl, el hermano menor, era de 1905), su amigo, publicaba en el vespertino Critica relatos inspirados en las letras de los tangos en boga, que constituyen ahora importantísimos referentes de la literatura lunfarda. Esto ocurría en el año 1925. La poetisa platense creyó entonces, y no se equivocó, que podría convertirse en letrista. Pergeñó los versos de El malevo -amable retrato de Carlos de la Púa, que rumiaba ya su poesía altillera de La crencha engrasada- y los entregó a Julio De Caro, quien los convirtió en tango y los estrenó en los carnavales de 1928. Firmó aquellos versos con el nombre de su hijo, Mario Castro. Pronto, sin embargo, cambiaría este seudónimo por el de Luis Mario, que es el que aparece en la partitura de Cuando llora la milonga (uno de los tangos más tangueros de todos los tiempos), registrado por Juan de Dios Filiberto el 7 de setiembre de 1927 y grabado por Gardel en agosto de 1928.

Otra letra escribió María Luisa para Filiberto, a quien recordaba como un músico muy exigente con los letristas: Linyera, que obtuvo el primer premio de tangos con letra en uno de los concursos Max Glücksmann; tango con el que el olvido ha sido impiadoso, o, tal vez piadoso. Carlos Gardel le grabó, en cambio, Pal cambalache (23 de octubre de 1929), una letra amable y muy original que en la versión discográfica se atribuye a Raúl González Tuñón. A propósito de este malentendido y de que ciertas perversidades pretendían rastrear en sus letras el estilo de Enrique, me escribió -hace ya muchos años- María Luisa: «Alguna vez se ha dicho por ahí que Enrique González Tuñón era el autor de mis letras, pero ése es un error. Enrique nunca escribió letras. En cambio lo ha hecho, sí, su hermano Raúl que tiene algunas muy hermosas por cierto, como Con tarjeta de cartón, una bonita ranchera de Moreno González, pero no Pa'l cambalache».

Esta es una pieza única porque en ella la poeta ensaya un humor que nunca se dio en el tango, tal vez porque el porteño no lo conoce. El humor supone comedimiento y finura y el porteño tiende a las expresiones clamorosas y exageradas. Es como si viviera en estado de hipérbole (lo que por algún costado podría explicar el éxito de Discépolo). El mismo propósito humorístico, si bien más próximo al sarcasmo discepoliano que a la finura de Pa'l cambalache, se manifiesta en Se va la vida (música de Edgardo Donato, quien la firmó con Roberto Zerrillo porque éste era su compañero de rubro orquestal). Fue durante mucho tiempo caballito de batalla de Azucena Maizani, quien lo grabó en 1929 y contemporáneamente lo grabó también Agustín Magaldi.

Tal vez a estas letras prefiriera María Luisa las que escribió para Ernesto Ponzio -El pibe Ernesto-, uno de los violinistas inaugurales del tango, a quien una larga prisión -una cana lunga- había adornado con cierta aureola de leyenda. Le puso, en efecto, versos a Quiero papita, tango de título ambiguo que Ponzio registraba en su haber, y a Viejo taura. También se enorgullecía del éxito de Primer agua (música de Francisco De Caro). Se comprende: los padres no suelen preferir a los hijos más bellos. En sus últimos tiempos escribió piezas muy gratas con Roberto Selles, poeta y músico de raro talento.

A la inversa de Cadícamo, que abandonó la alta poesía para dedicarse a los cantables, María Luisa siguió publicando libros de versos, a veces sobre la línea beligerante de Neruda y Raúl González Tuñón: Poemas para la ventana del pobre, Mariposas venidas del horizonte, UHP Mineros de Asturias. Militó en el Partido Comunista y muchas veces puso legítimamente su poesía al servicio de sus ideas. No hizo lo mismo con el tango, y el tango se lo agradece; aunque no, precisamente, porque aquéllas fueran de izquierda (las ideas no mejoran ni empeoran a nadie), sino porque toda ideología política supone uno u otro partido y el tango es para el pueblo entero.

José Gobello

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  MARIO PARDO

Mario Alberto Pardo nació en Cerro Largo (Uruguay) el 2 de noviembre de 1887, y por un tranquito no alcanzó el centenario, pues murió el 29 de agosto de 1986, en Burzaco (provincia de Buenos Aires). En noventa y nueve años dedicados a la música popular tuvo tiempo de hacer muchas cosas; entre otras, cambiarle el compás a Gajito de cedrón, esa maravilla de gracia, picardía y buen gusto que brindó a Gardel la ocasión de dejarnos una de las diez o doce versiones fonográficas más brillantes de su esplendorosa carrera (el 3 de marzo de 1927, con Ricardo y Barbieri). Linda Thelma cantaba los preciosos versos de Alfredo Navarrine con otra melodía.

Pardo era músico de escuela. Había estudiado en el Conservatorio San Pietro Omaiello, de Nápoles. Fue director de banda en su patria y luego abdicó la batuta para dedicarse a la música criolla en la Argentina. A los ochenta y tantos años evocó su vida en un reportaje tan cálido como desordenado. Por lo que de su memoria pudo rescatarse, se presentó inicialmente como concertista de guitarra; en 1918 conoció a Max Glücksmann, quien lo llevó a los discos Nacional; fue abandonando rápidamente la música de escuela para arrimarse a la popular y en 1919 formó junto a Ignacio Corsini en las presentaciones de la compañía de José J. Podestá. Cultivó la amistad de Eduardo Arólas, quien le dedicó el tango La guitarrita (al que Contursi rebautizaría como Qué querés con esa cara, y que, con tal nombre, fue grabado por Gardel en 1920), frecuentó todos los escenarios del circuito de Glücksmann y anduvo por los estudios de la radiofonía en pañales desde 1921, por lo menos. Acompañó con su guitarra los primeros gorjeos que Tania dedicó al tango (Río de Janeiro, digamos que en 1924), el 4 de noviembre de 1934 se presentó en el teatro Colón al frente de un conjunto de cien guitarras (fue la noche del triunfo más grande de mi carrera, memoraba con más orgullo que nostalgia), registró 140 composiciones (Orlando del Greco dixit) y de ellas (dixit Horacio Loríente), las más perdurables son las que forman parte del repertorio gardeliano: el citado Gajito de cedrón, Linda provincianita, el famoso tango La maleva y La tropilla (o El triunfo, compuesto en colaboración con el legendario tradicionalista Santiago Hipólito Rocca), grabado en 1922 por el dúo Gardel-Razzano y en 1930 por Gardel, sólito y su alma, con las violas de Barbieri, Riverol y Aguilar cuidándole la retaguardia.

Entre el canto tradicionalista y el tango no hay una tierra de nadie, sino una tierra de ambos. Es la que transitaron, orondamente, Carlos Gardel e Ignacio Corsini, entre otros, y Rosita Quiroga y Azucena Maizani, entre otras. Los cuatro lo hicieron portando la guitarra criolla - ¡Cuántas veces, bajo el brazo de la zurda, por cubrirte del sereno, te llevé!-, y sólo la mandaban al ropero en los momentos de depresión -si acaso alguna vez la sentían-, pero no cuando se pasaban de la zamba al tango, ni de las ternuras de Saúl Salinas (Pobrecita la pastora que ha fallecido en los campos) a las guapeadas de Ángel Greco (Naipe marcao, cuando ya es junao tiene que rajar). Mario Pardo se acercó al tango con la doble solvencia que le daban el conservatorio napolitano y sus largos andares codo a codo con los tanguistas trashumantes, que todos lo eran por aquellas primeras décadas del siglo. Cuando Gardel y Corsini, Rosita y Azucena, pisaban fuerte en el tango, cuando hasta pisaba fuerte aquella toledana impredecible a la que acompañó en Río de Janeiro cuando se arriesgó a Fumando espero, don Mario se quedó en esa tierra intermedia, que se fue achicando, achicando, porque luego llegó el folklore - con Atahualpa, Falú, la Negra Sosa, que amojonaron el límite entre una y otra especie musical-. Don Mario Pardo se convirtió así en un monumento semoviente. Uno se acercaba a él como a la estatua de San Martín.

José Gobello

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MARTEL, JULIO

(14 de mayo de 1923 - 9-2-2009) – Nombre de familia: Julio Pedro Harispe. – Cantor

          Fue una de las voces más reconocidas en la orquesta de Alfredo De Angelis junto a la de Carlos Dante.

   Tenía muy buena voz con un registro de barítono.

    Nació en la Provincia de Buenos Aires en un pueblo llamado Baigorrita, cabe destacar que su hermano Raúl Oscar, a quien conocimos como Lalo Martel, también fue cantor en la orquesta de De Angelis.

    En 1928 la familia se traslada al pueblo de Caseros, localidad de la Provincia de Buenos Aires, y en 1938 se mudan a Munro, localidad también perteneciente al Gran Buenos Aires. Hizo sus primeras armas como cantor en la mencionada localidad acompañado por guitarras y en 1941 debuta como cantor de orquesta en la agrupación de Juan Giordano.

    Como ocurrió con muchos cantores y cancionistas de tango los concursos fueron verdaderos semilleros de cantores y fue para 1943 cuando Julio se inscribe en un concurso organizado por L.R.! Radio El Mundo para integrar la orquesta de Alfredo De Angelis. Habían participado del mismo un centenar de aspirantes, pero Julio se quedó con el ansiado premio.

Cuentan como anécdota que el apellido Harispe no pegaba para el cantor y que el glosista Néstor Rodi lo bautizó como Martel (que era la marca de un coñac que habían traído a la mesa para festejar el triunfo)

El debut junto a De Angelis se produjo en el café Marzotto teniendo como pareja vocal a Floreal Ruiz. Llega al disco por vez primera el 23 de septiembre de 1943, con el tango Que buena es. Hasta el 12 de diciembre de 1950 dejo en esta orquesta 46 registros como solista y 17 a dúo con Carlos Dante. Su último registro en la orquesta fue el tango Tus palabras y la noche grabado el 12 de diciembre de 1950.

Su última actuación en la orquesta fue para los carnavales de 1951 en el club Gimnasia y Esgrima de la Plata.

Intervino en dos películas argentinas, El cantor del pueblo y El Ídolo del tango donde hizo de galán. Tras su desvinculación con De Angelis, debuta como solista, realizando giras por Chile y Montevideo. Allí en esa ciudad graba con la orquesta de Puglia – Pedroza el tango Nacional, dedicado al club de fútbol de esa ciudad. Cuando a su regresoa a Buenos Aires, fue convocado por Oscar Castagniaro. 

En 1956 vuelve a cantar como solista, debutando en radio Belgrano con su orquesta dirigida por Américo Podestá, grabo con la misma cuatro temas: “Pobre colombina”, “Lechuza”,  “Por qué no has venido” y “Fueron tres años”. Tiempo después hace un exitoso ciclo de audiciones por Radio Argentina, realiza una gira por países americanos, tenía la intención de llegar a Estados Unidos, pero su éxito en Colombia fue tan grande que tuvo que quedarse un par de años, grabo para el sello Sonolux alrededor de 20 temas. Lo acompañaban en bandoneonista Enrique Méndez y el pianista Armando Lacava (que se hallaba de paso por ese país), el resto eran músicos locales. A su regreso de Colombia abandono la actividad artística.

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 MARTÍN DARRE

Martín Vicente Darré nació en Buenos Aires el 26 de mayo de 1916 y falleció en la misma ciudad el 14 de noviembre de 1991. En 1978 había compuesto la letra y la música del himno del Campeonato Mundial de Fútbol. De ella dejó dicho: «He tratado de que la música resulte fácil, pero no tonta. Para la letra he buscado un sentido educativo; fervor deportivo, pero no localista, sentido de bienvenida, de cordialidad, de convivencia».

Más allá y más acá de aquella marcha, Darré era un hombre de tango. Comenzó su vida profesional como bandeonista y en 1932 se enroló como tal en la popularísima orquesta de Francisco J. Lomuto. Tenía entonces 17 años. Pronto, sin maestro alguno, comenzó a estudiar orquestación. Se contó, así, junto a Julio Rosenberg, al organista belga Julio Perceval y al pianista Sebastián Lombardo en el primer grupo de músicos que llevaron el tango a los atriles. Fue el alma de la Orquesta Gigante de Radio El Mundo, en la que se fusionaron directores y ejecutantes de los conjuntos de Osvaldo Fresedo, Francisco Lomuto, Julio De Caro, Edgardo Donato, Juan Canaro y Ricardo Tanturi. Al mismo tiempo, hacía arreglos para la famosa orquesta vienesa de Dajos Bela y para otros cultores de la música internacional. Luego alternó el tango con el jazz. Sobre esta etapa de su vida escribió Ben Molar: «Culminó con la aparición de la agrupación denominada "Héctor y su jazz", con otro de los hermanos Lomuto, la más seria y cuidada formación argentina en la modalidad, de la que Darré fue responsable técnico y colaborador en todas sus versiones, que sumarían varios centenares a lo largo de diez años de existencia. En ese conjunto se desempeñó como pianista».

Su regreso full time al tango se produjo como orquestador del conjunto de Mariano Mores. Buscó entonces -fueron sus Palabras- «unir las esencias más puras de nuestra música popular con la riqueza instrumental de la gran música». Lo más positivo, probablemente, de su larga estada en el conjunto de Mores fue que con ella pudo demostrar Darré una parcela inexplorada de la vasta jurisdicción del tango, en la que tienen igual derecho de ciudadanía el bandoneón quejoso, el íntimo pianito, la guitarra orillera -es decir, de esa zona de nadie donde las orillas de la ciudad se juntan con las del campo-, los vientos, los bronces y hasta el serrucho que en algunas versiones de la orquesta de Eduardo Bianco puede parecer un lejano canto de querubes o una insólita quejumbre de ánimas en pena. Todo timbre, todo sonido puede ser tango; todo timbre, todo sonido alguna vez fue tango.

Aunque autodidacto musical, Darré fue hombre de pensamiento muy denso, capaz de dejar pendiente de su palabra a un auditorio de gente tan andada y tan leída como la que escuchó su discurso de recepción cuando se incorporó como miembro de número en la Academia Porteña del Lunfardo. También fue gremialista, y como tal presidió el Sindicato Argentino de Músicos, logrando que concertistas como Carlos Pessina, Raúl Spivak y Lía Cimaglia enriquecieran la nómina de afiliados. Y otrosí fue letrista de algunas composiciones de Mores, como Viejo Buenos Aires y OK, Mr. Tango, y letrista y músico de El cantar de un tango, Incertidumbre, Puentecito, Un sueño, etc. Más importancia que a esas páginas, atribuía, sin embargo, a su condición de miembro titular de la Orden de Caballería de San Martín de Tours y de la Asociación del Regimiento I de Patricios.

Murió un 12 de noviembre, apenas pasado el día de su patrono Martín de Tours. Había soportado dos intervenciones quirúrgicas que en vano trataron de salvarlo de la muerte. Menos de 30 días antes de morir, el 14 de octubre, tuvo ánimo para escribirme: «Quiero justificar mi ausencia a la sesión (de la Academia Porteña del Lunfardo) correspondiente al mes en curso. Le ruego quiera perdonar mi falta». Pasará mucho tiempo antes de que el tango engendre otro varón tan entero.

José Gobello

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MAYEL, CARLOS

(19 noviembre 1913 - 2 enero 1984) - Cantor y compositor - Nombre de familia: José Luis Anastasio

     Nació en el barrio de Mataderos, en la ciudad de Buenos Aires. Hijo de inmigrantes italianos. Desde muy pequeño, José Luis, tuvo que trabajar, primero como dependiente de un almacén y para economizar monedas, hacía todas las mañanas un trotecito de unas cuarenta cuadras para llegar a su lugar de trabajo —desde Carhué y Avenida de los Corrales hasta pasar el Parque Avellaneda— y a la vuelta, lo mismo. Así, hasta que aprendió el oficio de aparador de calzado, que le enseñó un primo. Entonces la situación económica comenzó a cambiar. Lo obtenido, como albañil, por Don Nicola, su padrastro, se destinaba para construir y ampliar la casa y el producido del taller, para alimentar a toda la familia.

  Su afición por el canto, empezó, obviamente, en el taller y después incursionó en las actuaciones artísticas, no sin antes tomar lecciones de canto con un maestro italiano lírico y también de guitarra con otro destacado guitarrista, sin embargo, nunca abandonó su oficio en el que permaneció hasta su jubilación. El canto y la composición musical, los tomó como una actividad secundaria y aunque fueron sus dos grandes pasiones durante toda su vida, nunca decidió dedicarse de pleno a ellas. No fue un muchacho de café, sólo algunos viernes, frecuentaba el viejo café El Águila, para contactar con sus amigos autores, compositores, cantores y músicos. Nunca dejó los ejercicios de vocalización para mantener en buen estado su voz.

   Se destacó por su voz brillante y afinada y su estilo melodista, Se inició alrededor de 1932, en LR9 Radio Fénix, una de las primeras emisoras de Buenos Aires, con la orquesta de Héctor de Estéfano, con el seudónimo Osvaldo Peña. Sus primeras lecciones de guitarra las recibió de Ángel Domingo Riverol, quien lo presentó y acompañó en algunos eventos artísticos. Luego pasó a la orquesta de Rómulo Mercado, que realizaba bailes en Mataderos y en otros barrios. Debutó con la orquesta de Osvaldo Fresedo en el año 1939 y se desempeño hasta 1942, grabando con el maestro 8 tangos: “Camino”, “Marcas”, “Careta careta”, “Nidito azul”, “Esta noche”, “Si el corazón supiera”, “Es costumbre o es cariño” y “Llamada de amor porteño”. En 1942, se desvincula de Fresedo,

En el período 1942-1947, Mayel formó un conjunto de cinco guitarras y comenzó a actuar, con creciente éxito como solista, en radios, confiterías y clubes.

La totalidad de su obra autoral supera los 300 temas, si bien sólo registró alrededor de la mitad. Hizo muchas en colaboración con Francisco Laino y otras con Celedonio Flores, Enrique Dizeo, Reinaldo Yiso, Aldo Queirolo, Francisco Amor, Carlos Acuña, Martín Castro, Afner Gatti, Víctor Álvarez, Julio Budano, José Paradiso y otros.

   Luego de mi nacimiento, en 1947, y por sugerencias de mi madre, Dora Fuentes, se alejó de las actuaciones artísticas, aunque, esporádicamente realizó algunos registros comerciales, entre ellos, un disco con 12 tangos y milongas propios, acompañado con guitarras. Además, varias grabaciones con las orquestas de Juan Carlos Caviello, Francisco Brancatti, Ricardo Martínez Trío y con las guitarras de Lorenzo Ranieri.

Si bien suprimió las actuaciones públicas dejó innumerables grabaciones privadas e inéditas, cantando con su guitarra, con mucho repertorio de Gardel y propio. Y puedo afirmar que mi padre compuso melodías, escribió letras y cantó, hasta pocas horas antes de su muerte.

Extractado de la biografía escrita por su hijo – José Luis Anastasio (h) – publicada en Todo Tango

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 MERCEDES SIMONE

Mercedes   Simone   nació   en Villa   Elisa   (provincia   de Buenos Aires) el 30 de abril de 1904 y murió en Buenos Aires el 2 de octubre de 1990. Dos ciudades bonaerenses están vinculadas a los comienzos de esta cancionista de tangos, tal vez la más perfecta de todas: una es La Plata, donde se radicó de niña y conoció a su primer marido, el guitarrista Pablo Rodríguez, en 1923; la otra, Bahía Blanca, donde debutó acompañada a la guitarra por su cónyuge. Poco más tarde -el 12 de octubre de 1926- se presentó en el famoso café "Nacional", de la calle Corrientes de Buenos Aires. Allí comenzó su rutina de cafés y lugares nocturnos. En uno de ellos, el "Chantecler", donde la acompañaban Rodríguez y Reynaldo Baudino, la descubrió Rosita Quiroga, que, con gente de la Víctor, buscaba nuevos valores. De la mano de Rosita grabó, el 15 de diciembre de 1927, Estampa rea, de Eduardo de Labar y Alfredo Navarrine, y El Morito, de Osear Roma y Eugenio Cárdenas. Son las primeras grabaciones en su carrera discográfica de cuarenta años (la postrera fue con la orquesta de Emilio Brameri).

En 1933 era ya primera figura y por eso se la convocó con las más rutilantes estrellas del tango para intervenir en la película Tango, donde interpretó Cantando, una creación propia que pronto se convirtió en un clásico del género, y la Milonga sentimental, de Manzi y Piaña, que había grabado el 4 de octubre de 1932 y que el 3 de febrero de 1933, cuando militaba en la compañía de revistas del "Maipo", cantó en el teatro "Solís" de Montevideo, ocasión ésta en que el gran poeta Fernán Silva Valdés la suplicó: "Dígale a ese joven Piaña, que usted me dice es el autor, que él es la milonga misma".

La vida de Mercedes Simone es la de una estrella de la radio, a la que el cine le fue esquivo. Intervino en los filmes Sombras porteños (1936), La vuelta de Rocha (1937) y Ambición (1939), pero el mayor número de admiradores se lo conquistaron los micrófonos de las broad-castings y los teatros y lugares nocturnos de toda América, desde Tierra del Fuego hasta México. De sus actuaciones en Río de Janeiro trajo Favela, la hermosa canción de Joracy Camargo y Kekel Tavares, que grabó el 27 de junio de 1934. En México, donde en 1942 triunfó en "El Patio", que cuatro años más tarde sería escenario de otro triunfo notable, el de Libertad Lamarque, cantó Noche de ronda, el famoso vals canción de Agustín Lara, que había grabado el 11 de mayo de 1937. También obtuvo éxitos singulares en Chile, en Venezuela, en Cuba, en Colombia, en la República Dominicana. De los años 1936 y 1937 son sus grandes creaciones discográficas: Habíame de amores, Mariú, India, Milagro, Milonga triste, Será una noche.

Una enfermedad cruel, que sobrellevó con admirable entereza, la enmudeció prematuramente. El 17 de junio de 1969 la Academia Porteña del Lunfardo realizó en su honor una sesión pública. Era el reconocimiento de la cultura popular a quien fue llamada con entera verdad "La dama del tango". La admiración que se profesaba a Azucena Maizani estaba hecha de cariño; la que se profesaba a Rosita Quiroga, de simpatía. A Mercedes Simone se la admiraba respetándola. Infundía respeto y, dentro de las limitaciones del público, una admiración casi intelectual.

José Gobello

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MISE, MAURICIO

Otro de los importantes músicos que supo elegir José Basso para su primera orquesta fue Mauricio Mise (Miserizky en sus documentos). Este violinista y compositor que tuviera una larguísima historia dentro del tango, fue perfilándose muchas veces como solista de agradable sonido y primer atril de fuerza en la condición del sector de cuerdas. Hizo sus primeras armas en los años veinte, como segundo violín en el Sexteto de Cayetano Puglisi y luego pasó a formar parte de la orquesta de Francisco Canaro durante un largo tiempo... Mauricio Mise fue elemento fundador, en el conjunto que José Basso presentó en el año mil novecientos cuarenta y siete. Luego pasó a la orquesta de Juan José Paz y más tarde a la agrupación de Leopoldo Federico, cuando este acompañaba a Julio Sosa.

Cuando Mise falleció, era uno de los integrantes del famoso Sexteto Mayor, De su autoría se conocen algunos de los muy buenos títulos que nos dejó, entre ellos

“ES POR ESO", “PORDIOSEROS", “PARA QUE RECORDAR”, “TU Confidencia” y su éxito de toda la vida: "SI NO ME ENGAÑA EL CORAZON".

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MONTES, HÉCTOR

(5 marzo 1929 - 3 mayo 1988) – Cantor.

    Comenzó a cantar aproximadamente en el año 1946, era todavía un adolescente y lo hacía en una orquesta barrial del barrio de Mataderos, su buen gusto y presencia fueron haciendo que con el tiempo lo vayan llamando de otras orquestas que animaban bailes por zonas aledañas.

   Eran tiempos en los que este tipo de orquestas de barrio eran requeridas debida a la demanda que tenían los grandes directores y los pequeños clubes o salones necesitaban de ellas para los bailes de fines de semana, por ello había siempre carteles que anunciaban a las orquestas o simplemente “con grabaciones”.

   El popular y recordado Reinaldo Yiso, vecino del barrio natal de Montes (Mataderos), recomienda a Francini – Pontier sobre la presencia de este cantor justo en el momento en que Alberto Podestá dejaba la orquesta (junio de 1950) ambos directores lo citaron y le tomaron una prueba en el cabaret Marabú ubicado en pleno centro de la Buenos Aires (Maipú 345). Su debut definitivo fue en abril de 1951 por los micrófonos de LR1 Radio El Mundo, teniendo como compañero de rubro a Julio Sosa que ya estaba en la orquesta desde 1949. Su primer disco grabado fue un tangazo “ Discepolín” de Troilo y Manzi, grabado el 11 de mayo de 1951, cabe acotar que durante su permanencia en esta orquesta solo dejó dos grabaciones, a la ya mencionada se agregó “Una triste verdad” de Enrique Mario Francini y Mariel Mistral (23 de enero de 1952). Sigue actuando en radio y presentaciones hasta fines de 1952, año en que deja la orquesta, siendo Pablo Moreno quien lo reemplaza.  A partir de ese momento deja la actividad artística para dedicarse a otras actividades comerciales radicándose en la ciudad de Jujuy. Retorna a Buenos Aires en 1960 y al año siguiente fue convocado por Alberto Di Paulo, tras unas breves actuaciones con este director deja definitivamente la actividad artística.

   Héctor Montes falleció en 1988, debido a una enfermedad terminal, en realidad era muy joven todavía, solo tenía 59 años de edad.

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MORENO, Armando

(29 de mayo de 1921. 8 de octubre de 1990) – Nombre de familia: Armando Bassi Apodos: El Niño y Muñeco.

    Se contó entre uno de los más populares artistas de nuestro medio. Cantaba de todo y su fraseo de tenor nos recuerda a Charlo. Afinado y además tenía media voz. Ingresó a los 18 años en la orquesta del bandoneonista Enrique Rodríguez, teniendo como compañero a  Roberto (Chato) Flores. Su debut fue en Radio Belgrano. En los bailes eran un suceso y sus dos temas más pedidos eran Tengo mil novias y el tango Son cosas del bandoneón. A mediados de 1946, Moreno se separan de Rodríguez, Moreno y el bandoneonista Roberto Garza, quienes forman rubro aparte empezando así Moreno su etapa como solista. Estos temperamentos eran habituales en aquellos años, donde surgían casi todos los días nuevas agrupaciones y vocalistas. Lamentablemente el rubro no tuvo el éxito esperado. Corría el año 1848, cuando de la orquesta de Alfredo Attadia se desvincula el cantor Héctor Pacheco. De inmediato el director convoca a Armando Moreno, quien tenía como pareja vocal a Armando Beiró. Con esta orquesta grabaron para el sello Pathe. En 1950 pasa a la orquesta de Domingo Federico, compartiendo esta vez los cantables con Enzo Valentino. En 1951 deja esta orquesta para volver junto a su primer director, Enrique Rodríguez, esta vez se iba de esta agrupación Roberto Videla, cumple así Moreno, su segundo paso por esta orquesta. En 1953 vuelve con Federico, dejando esta vez 17 grabaciones. Para 1958 vuelve por tercera vez a la orquesta de Rodríguez, esta vez con los cantores…Omar Quiroz y Oscar Corvalán. Llega el año 1960 y el trabajo comienza a declinar para las orquestas típicas, aprovechan así el director y el cantor la fama que habían obtenido y realizan giras por América, durando las mismas hasta 1965. Nuevamente como solista realizó algunos espectáculos en Buenos Aires y el interior del país, pero finalmente decide radicarse en Colombia, donde el tango todavía tenía mucha vigencia. Se radicó en forma definitiva en Bogotá, ciudad donde falleció a los 69 años a raíz de una neumonía.

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MORENO, Clemente A. ("Máximo Vago").

 Letrista y periodista que colaboró con Francisco De Caro, entre otros, hacia la década del treinta. Su tango más conocido es Aquel amor. Falleció el 14 de agosto de 1941.

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MORENO, PABLO

(21 de octubre de 1923 – 4 de setiembre de 1980) -Cantor – Nombre de familia Pablo Pappaso.

    De nacionalidad Uruguayo, Pablo Moreno nació en Montevideo. Como muchos cantores de su misma nacionalidad y después también triunfaron en Buenos Aires se inició en su ciudad natal. Integró con el tiempo las orquestas de Emilio Pellejero, la del pianista Juan Bauer, el bandoneonista Roberto Cuenca y el pianista Hugo Di Carlo.En 1952 se radicó en Buenos Aires y su primera actuación fue en la orquesta de Francini – Pontier teniendo como compañero de rubro a Julio Sosa, más tarde pasó a la de Lorenzo Barbero y finallmente como solista con la orquesta dirigida por el violinista Aquiles Aguilar.

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MURTAGH, OMAR

Es el contrabajista de mayor talento interpretativo entre los colegas de su generación. Nació en Rosario, el nueve de enero de mil novecientos treinta. Estudió con el maestro Garcilaso y debutó en la orquesta “LOS PROVINCIANOS” dirigida por Héctor Lincoln Garrot. Siempre en Rosario, también integró la agrupación de Luis Chera y el conjunto “Los Poetas del Tango”. Ya en Buenos Aires, en el año mil novecientos cincuenta y tres se presentó sucesivamente con las orquestas de Francisco Rotundo, Enrique Mario Franchini y José Basso, con el maestro estuvo desde mil novecientos cincuenta y ocho hasta mil novecientos sesenta y cinco. Luego de integrar otras agrupaciones, incluso de viajar a Japón en dos oportunidades con el “Quinteto Real”, Murtagh volvió a integrar la orquesta de Pepe Baso.MIGUEL CALÓ

Miguel Caló   nació en el barrio de Balvanera, en Buenos Aires, el 28 de octubre de 1907 y murió en la misma ciudad el 24 de mayo de 1972. Era 7 años mayor que Aníbal Troilo. Cuando éste presentó su orquesta en el "Marabú", el 1° de julio de 1937 (Orlando Goñi, Toto Rodríguez, Roberto Gianitelli, Reynaldo Nichele, José Stillman, Pedro Sapochnik y Juan Fassio, más Francisco Fiorentino), hacía cuatro años que Caló había presentado su sexteto (el director, Pedro Sapochnik, Mario Sciarreta, Luis Brignenti, Domingo Cuestas, Raúl Kaplún, más Carlos Dante). Además, tenía en su haber una felicísima gira europea con la orquesta de Cátulo Castillo y había conocido también los Estados Unidos como bandoneonista en el conjunto de Osvaldo Fresedo.

La performance de Miguel Caló es más simple que la de Troilo, quien fue un prisma de tres caras igualmente brillantes: director, ejecutante y creador. Miguel Caló no fue un virtuoso del bandoneón ni tuvo mayores tratos con la inspiración musical. Fue un hombre de buen gusto -afinado, tal vez, cuando de chiquilín integró la orquesta de Fresedo- lo bastante inteligente para captar lo que traía de renovadora la guardia del cuarenta y lo bastante decidido para enrolarse en ella. D' Arienzo había privilegiado el baile -que es la tercera parte del tango-; De Caro pugnaba por privilegiar la música (que a lo más que había llegado en sus manifestaciones audibles eran los tangos-fantasía de Canaro y de Firpo) y el canto había quedado huérfano al callar para siempre la voz de Gardel.

La guardia del cuarenta logró el equilibrio del baile, canto y música y tal vez haya sido Caló quien más plenamente lo alcanzó. No era un virtuoso como Troilo, pero dio en su orquesta lugar a los virtuosos (Francini, Maderna); buscó la adhesión de los bailarines, pero no descuidó el canto. Pasó, en efecto, por su orquesta, en los tramos iniciales, uno de los mayores cantores de siempre, Carlos Dante; fabricó un cantor muy estimable, Raúl Iriarte (no importa si en la fabricación tuvo un papel preponderante Francini); se valió de Alberto Podestá, que estaba en el esplendor de su juventud, e inclusive la renuencia a incorporar a Raúl Berón -en quien no encontraba el refinamiento que buscaba- muestra su atención a lo que en esa época constituía el elemento primordialísimo de la orquesta: la voz. La atracción del tango cantado era tal que, como es bien sabido, los bailarines detenían la danza para escuchar a jovencitos de óptima voz y afinado buen decir, que dominaban el arte sutilísimo (que ni a Pavarotti le ha sido dado) de romper corazones sin romper tímpanos.

En cuanto a la música, el experto Oscar D' Angelo señala que entre los años 1938 y 1940, Caló fue incorporando en su orquesta jóvenes y estudiosos músicos -algunos de ellos, del interior del país-, los que aportaron nuevas ideas musicales y mucho talento y le dieron nueva fisonomía y una gran personalidad. Enrique Mario Francini, Armando Pontier, y es repetir el eslogan La orquesta de las estrellas, más no debería omitirse a Argentino Galván, el primer arreglador que embelleció el sonido del conjunto, ni a Raúl Kaplún, las cuerdas de cuyo violín acunaron la guardia naciente. Caló los concertaba con gran autoridad. Quizá no supiera bien qué quería de ellos, pero tenía muy en claro qué no quería. Hizo, sin duda, música comercial, es decir, principalmente taquillera. Pero no actuó al nivel de la taquilla -como, a veces, tal vez no demasiadas, hizo D' Arienzo-; más bien buscó elevar a la taquilla al nivel de su buen gusto indiscutible, más allá de que fuera un intuitivo o un estudioso.

José Gobello

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OJEDA QUIQUE

(1 de noviembre de 1940)

Nombre de familia: Abraham Santos José Ojeda – Cantor, autor

Oriundo de la provincia de Tucumán, se inició en 1960, alternando el fútbol con el tango (fue jugador de Independiente de Avellaneda) y arma un dúo con Eduardo Borda en 1964. Con el sexteto de Armando Cupo graba su primer disco doble en 1976. Luego un larga duración con la orquesta de Alberto Nery en homenaje al maestro Juan Sánchez Gorio. En 1986 es convocado por el maestro José Basso y junto con Eduardo Borda graban una larga duración. En televisión en Grandes Valores del Tango y varios programas de los canales 2, 7 y 11 de la ciudad de Buenos Aires. Realizó una importante gira por Centro América con la orquesta de José Basso y, más recientemente, por Australia y varios países de Europa, con su compañero de rubro Eduardo Borda, integrando la compañía TangoX2, del gran bailarín Miguel Ángel Zotto y Milena Plebs, junto con quien actúa en el Teatro Alvear de la calle Corrientes. Actuó en las tanguerías: Marabú, Tropezón, Siglo XX, Vos Tango, Tango Star, Le Tangó, Don Victorio, La Casa de Aníbal Troilo, El Rincón de los Artistas y muchas otras. Es autor del tema “Equivocado pero por qué”, junto con Pocho Corsaro y Aníbal Marconi.

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OREFICE, FRANCISCO

José “Pepe” Basso no pudo elegir mejor un segundo violín para su orquesta Gran figura de la generación del cuarenta que integró las más importantes agrupaciones de aquella época dorada. Estuvo muchos años ligado a Pedro Laurenz hasta que Basso lo convocó. Orefice dio a conocer los tangos "LUCES DE BUENOS AIRES”,"COTORRITO BOHEMIO” y "EMBRUJO".

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ORLANDO GOÑI

Nació en Buenos Aires en 1914 y murió en Montevideo el 5 de febrero de 1945.

Estuvo siete años en La orquesta de Aníbal Troilo, desde 1937 a 1943. Fueron sus mejores años y tal vez los mejores de Pichuco. Se oye su piano en setenta versiones fonográficas desde Comme il faut a El distinguido ciudadano.

Cuando emigró, con Fiorentlno y Piazzolla, lo sustituyó José Basso. El bandoneonista Martín Héctor Cuestas lo recordaba tal como lo había conocido en 1928 con saco azul, pantalón de fantasía y un funyi grandote tipo Orión. Fue Cuestas quien lo acercó al sexteto de Miguel Caló, donde tocaba su hermano Domingo Cuestas de ladero del director, que aún pulsaba su instrumento. Respondió fenómeno. porque era competente, aunque tocara fuerte como un elefante. En realidad, Goñi se presentó a Cuestas. que tocaba en un cine de Mataderos con un pequeño conjunto cuyo pianista era Carlos García. Cuando éste se abrió, publicaron un aviso pidiendo un pianista. Goñi llegó con su Orión y con el antecedente de haber estudiado con Vicente Scaramuzza. Ya era amigo de Alfredo Gobbi, que le llevaba un par de años. La amistad de Goñi y Gobbi. (afinidades electivas, para decirlo con Goethe) forman parte de la historia del tango. Con Gobbi había hecho Goñi su primera experiencia artística. Luego, desvinculado ya de Caló, formó en la orquesta que el hijo del andariego organizó en 1932. Juntos estuvieron en la orquesta de Alberto Pugliese. En la de Cobián (1936) estrechó Goñi su amistad con Troilo, a quien estimuló a formar el conjunto que debutaría en el "Marabú" el 1º de julio de 1937.

Goñi no compuso tango alguno ni fue tampoco arreglador en el sentido que lo fueron Galván o Artola. Cuando se alejó de Troilo armó su propia orquesta, con músicos tan ilustres como Eduardo Rovira, Antonio Ríos y Roberto Di Filippo. Durante quince meses anduvo entonces por los dancings y los estudios de la radio Belgrano, pero en ninguna sala de grabación.  Era simplemente un pianista que fuera. además, medio director y medio arreglador a la vez. Cuando Pichuco todavía tocaba sin arreglos Goñi le organizaba la parrilla. Luis Adolfo Sierra, que siguió su trayectoria con atención muy sabia, aseguraba que Goñi transmitía su personalidad, entre desmañada y sobradara, a la conducción orquestal. Lo memoraba sentado como sin ganas frente al piano, con sus piernas extendidas, renuente al empleo de los pedales, y sus brazos como echados sobre el teclado. La izquierda de Goñi bordoneaba densa y profundamente no sólo cuando interpretaba tangos, sino también valses y milongas (confróntese la versión de Mano brava). Fue sin duda el primero que ligó el canto de su instrumento con el de la orquesta. No dejaba ningún vacío sonoro sin llenar con ripienti o soldaduras melódicas surgidos de su inventiva ágil y espontánea. Pastor Cores. un ducho bandoneonista que viene de lejos en el tiempo, dice que no son pocos los pasajes, las variaciones y las modulaciones de Goñi que han venido pasando de mano en mano. Sierra encumbró el lujoso alarde del empleo de la síncopa, que era acaso el gran secreto de su estilo interpretativo, y narraba que, cuando Troilo comenzó a utilizar arreglos escritos, los arregladores. que conocían la vena creadora de Goñi, dejaban librada a su inventiva la función conductora de la mano izquierda, “siempre robando tiempos y haciendo llegar el sonido redondo y expresivo en esa fracción de segundo, que es privilegio exclusivo de los grandes ejecutantes».

También Goñi era de estirpe musical decariana. Pesquisaba la música en la rutina del tango y concurría con Gobbi al cine Select Lavalle a escuchar al sexteto innovador de los De Caro. A la luz de fósforos indiscretos -que encendían como buscando algún acorde perdido en la penumbra- pasaban al pentagrama las trouvailles sonoras de Maffia, de Laurenz. de Julio y de Francisco. Se fue de Troilo porque el uno y el otro eran demasiado grandes para estar juntos. Le sobraba talento, portaba la música en el alma, pero le faltó disciplina. Ha sido escrito que el genio es una larga paciencia. Goñi no la tuvo ni para vivir. No sólo su cuerpo frente al piano se veía cansino; también su corazón frente a la vida. Vivió muy poco y no necesitó más para dejar su impronta en el tango. Cuatro años después de su muerte su fiel amigo le dedicó un tango bellísimo, Orlando Goñi... ¡Cha digo! ¡Cómo no dejaron algunos dúos grabados en discos! El inventor del fonógrafo ha de sentirse frustrado...

José Gobello

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ORTIZ, JORGE

(19 de septiembre de 1912 - 18 de febrero de 1989) - Nombre de familia: Juan Edelmiro Alessio – Cantor -

          Este cantor inició sus estudios de canto siendo aún un adolescente en su barrio natal,  San Cristóbal, teniendo como  maestro al celebrado Eduardo Bonessi. A la edad de 21 años, tuvo su primera oportunidad de cantar  ante los micrófonos de la desaparecida Radio Cultura, en un concurso organizado por la emisora y siendo presentado junto a otros alumnos por su maestro. Resultó ser el ganador del mismo lo que le valió un contrato por tres meses para actuar ante los micrófonos de la emisora. En cierta oportunidad fue escuchado por la cancionista Azucena Maizani, quien impactada por su voz lo recomienda al director de LR3 Radio Belgrano, quien lo contrata de inmediato para comenzar a actuar en esta popular emisora. En 1935 le llega la primera oportunidad de grabar con una orquesta y fue con Edgardo Donato con quien dejó 4 registros todavía con el nombre de Juan Alessio. Participó también en las orquestas de Antonio Arcieri,  Antonio Bonavena, recién en 1939 cuando actuaba por Radio Belgrano con Jerónimo Sureda decide adoptar el nombre artístico de Jorge Ortiz. En 1940 es convocado por Rodolfo Biagi, para ocupar el lugar de Andrés Falgás. Comenzó a grabar con esta orquesta el 19 de Junio de 1940 con el tango “Todo te nombra”  y finalizó con “Soledad la de Barracas”, grabado el 6 de Septiembre de 1945, junto a Biagi dejó un total de 37 registros, grabados los mismos en dos etapas diferentes. Se desvincula de Biagi incorporándose  a la de Miguel Caló y el 19 de enero de 1943 graba su primer disco. Compartió durante un mes, el cartel con Alberto Podestá, a quien más tarde reemplazaría Raúl Iriarte. Al desvincularse de Caló, comienza su etapa como solista, realizando una gira por Brasil, Venezuela y Chile y el  2 de enero de 1945 vuelve a la orquesta de Biagi, dejando en forma definitiva esta agrupación en Septiembre del mismo año. En 1946, reaparece como solista en el Café Marzotto de la calle Corrientes, formando rubro con el bandoneonista Jorge Argentino Fernández. Más tarde forma su propio conjunto dirigido por Adolfo Grippo, actuando por radio y haciendo diversas giras. En 1949, se radicó en forma provisoria en Brasil. A su regreso en 1952 se incorpora y graba con la orquesta de Ricardo Pedevilla, con quien dejó solamente un registro y en 1953 se retira de la actividad profesional. Vuelve a la misma en 1957, en Uruguay, con la orquesta local de Esteban Martínez (Pirincho), con quien actuó en diversas emisoras de radio del Uruguay. En 1959 se radica en forma definitiva en Río de Janeiro. En el año 1975 se presentó en Colombia durante un homenaje ofrecido a Carlos Gardel, organizado por Raúl Iriarte. Su última actuación en Buenos Aires fue en 1979, en el canal 11 de televisión en el programa “Ronda de Ases” y acompañado por la “Orquesta Símbolo Rodolfo Biagi”, compartiendo cartel con Hugo Duval, otro afamado cantor de la orquesta de Biagi. En 1983 viaja nuevamente a Colombia donde, además de actuar, graba un disco larga duración para el sello Sonolux con una orquesta típica local y con la participación de músicos argentinos. Jorge Ortiz murió de un síncope cardíaco a los 77 años, pero su recuerdo sigue entre nosotros a través de sus grabaciones. Hoy publico grabaciones de Jorge Ortiz en la orquesta de Rodolfo Biagi las mismas fueron registradas durante los dos períodos en que este cantor permaneció en la mencionada orquesta.

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 OSCAR ALONSO

Pedro Carlos Brandan -desde el comienzo de los años 30, Oscar Alonso- nació en Ameghino (cerca de San Antonio de Areco, en la provincia de Buenos Aires) el 12 de octubre de 1912, y murió en Buenos Aires el 16 de enero de 1980. Era menor que Príncipe Azul (1901), Carlos Dante (1905) y Héctor Palacios (1909), e igualaba la edad de Hugo del Carril. Cualquiera de los cinco pudo haber heredado el idolato de Gardel. Si éste hubiera sido sólo un cantor, el heredero habría sido Alonso. Pero Gardel era tantas cosas...

El padre de Alonso se desempeñaba como capataz en la estancia de los Güiraldes. El muchacho, cuando llegó al tango, ya sabía de cantares campesinos con saber de primera mano, no como Gardel-Razzano, que los conocían por mediación de los centros tradicionalistas, de Saúl Salinas y de Panchito Martino. Se instaló en la ciudad cuando en ella el plato fuerte era el tango y lo demás, entremeses. Como cantor de tangos se presentó en la radio Voz del Aire, para hacerse conocer, no más, cuando no tenía mucho más de 16 años. Anselmo Aieta tocaba en el Nacional y lo llevó con él en 1931. Debió de haber estado allí bastante tiempo, porque quiere la tradición que Gardel -a la sazón estrella de un espectáculo efímero presentado en el teatro situado pared de por medio, De Gabino a Gardel- lo oyera cantar en ese famoso reducto, lo invitara a verlo en su camarín y allí le entregara las llaves del reino: Yo me voy y el tango queda tu garganta de oro. Cuídala, pibe, y no te engrupas. Aquella garganta de oro emitía una poderosa voz de barítono, tal vez excesiva para el tango, pero, en todo caso, más valía que sobrara.

La carrera profesional de Alonso no fue nada original: radio, teatro, un poquitín de cine junto a dos colegas, Domingo Conté y Francisco Amor (Pampa y cielo, del director Raúl Gurruchaga, 1938), salas de grabación, giras por la ruta conocida, de Montevideo a Cuba, y, en las postrimerías, un poco de televisión. En todas partes cosechó respeto, admiración, aplausos y centenares de « ¡Bravo!»; fanatismo, nunca. Cantó mucho para la radio, pero no grabó demasiado. Ochenta composiciones, más o menos, apenas como Príncipe Azul en una performance mucho más breve. Es claro que entre esas grabaciones hay cinco con arreglo y acompañamiento de Héctor Artola, que son prez de la discografía tanguera (1950,1952).

Hablar de Oscar Alonso sin señalar la injusticia de su destino no parece posible. Sus condiciones de cantante debieron haber ganado un reconocimiento más vasto y sostenido. Sin duda, la época en que se desarrolló su carrera no era demasiado propicia. Fue la movida de los grandes tenores mexicanos que le arrebataron mercado al tango. Ciertamente, la competencia del bolero no fue muy prolongada ni tampoco salvaje: pronto el tango aprendió a convivir con esas ternuras como dos o tres lustros antes había aprendido a hacerlo con el jazz.

Ocurre, empero, que el tango no se tomó desquite en el territorio del cantor, sino en el del baile. Juan D'Arienzo arrastró multitudes como si hubiese sido un caudillo e implantó la guardia del cuarenta, y ésta no fue una guardia de cantores, sino de chansonnier. Príncipe Azul había muerto prematuramente en setiembre de 1935. Hugo del Carril se convirtió en estrella cinematográfica. Carlos Dante derivó rápidamente a estribillista (de D'Arienzo, de Rafael Canaro, finalmente de Alfredo De Angelis). Héctor Palacios y Oscar Ugarte -dos óptimos intérpretes- desaparecieron de la escena porque ya no había lugar para los cantores nacionales. Quienes brillaron finalmente como tales, Alberto Castillo, Alberto Marino, Edmundo Rivero, hicieron la carrera de estribillistas (si bien, para entonces, los estribillistas cantaban más que el estribillo). Y los demás siguieron adheridos a las orquestas como la hiedra al muro.

El destino de Alonso, en el que tal vez haya pesado también el descuido de su propia persona y la militancia política, no habría podido ser otro, de todos modos. Duele más, por supuesto, porque sus aptitudes eran excepcionales.

José Gobello

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 OSMAR MADERNA

Osmar Héctor Maderna nació en Pehuajó (provincia de Buenos Aires) el 26 de febrero de 1918 y murió en jurisdicción del partido de Lomas de Zamora (provincia de Buenos Aires), el 28 de abril de 1951, por causa de un accidente aéreo. Fue uno de los diez hijos de Juan Maderna y María Nigro, y el menor de los varones. A los seis años comenzó a estudiar música con la profesora Leonilda Lugonez de Azcona y; de chiquilín, por no mirar el tango desde afuera, formó sus primeras orquestas. Una de ellas, la Vitaphone, fue escuchada ocasionalmente por Feliciano Brunelli, quien no tardó en convencer a Osmar de que se radicara en Buenos Aires. Esto ocurrió en 1936, cuando tenía 18 años. Antes de que cumpliera los 21, Miguel Caló ya se lo había llevado a su orquesta para reemplazar a Héctor Stamponi (que tenía 22; el director, Caló no era mucho mayor: 32 años).

Los cinco años que pasó con Caló fueron decisivos para el jovencito pehuajense. Era pianista y arreglador. Cuatro bandoneones (Pontier de cadenero), cuatro violines (Francini al frente) y un contrabajo completaban el conjunto, que pasó a la mitología tanguera con el nombre de Orquesta de las Estrellas. De aquellos años es la versión de Sans Souci, que emocionó a su autor, Enrique Delfino.

Seguro de sus fuerzas, en 1945 Maderna se desvinculó de Caló y formó su propio conjunto. Allí estaban Leopoldo Federico y su amigo de la infancia Aquiles Roggero. Se presentó en la confitería "Ruca", luego en el café "Marzotto", pasó al "Tango Bar”, enfrentó los micrófonos de Radio Belgrano y Radio El Mundo. La vedette de la orquesta fue naturalmente, el piano, tocado con ímpetu juvenil y virtuosismo deslumbrante. Alternaba los clásicos -Chiqué (1946, el peronismo ya había llegado al gobierno y persistía la censura radiofónica), Ojos negros-, con los modernos -Margo- y con sus audaces fantasías, que aportaban al tango una musicalidad fresca y briosa (El vuelo del moscardón, Concierto en la luna, Fantasía en tiempo de tango, Lluvia de estrellas, Escalas en azul). Los discos que recogían estas composiciones se vendían sin tasa. En el exterior se interesaban por ellas, y las grabaron Henry James, George Melachrino y el mismísimo André Kostelanetz, esposo que fue de Lily Pons. Adscripto a cánones más ortodoxos, Osmar escribió también tangos muy bellos, como La noche que te fuiste (versos de Catunga Contursi, 1945), y el famoso vals Pequeña (letra de Homero Expósito, 1949).

Maderna encontró la muerte en lo mejor de su carrera. Su hermano Miguel recordó que de niño le gustaba volar y que ya a los 18 años había tomado lecciones de aviación. Al fin tuvo su avión propio. «Aquella tarde de abril en que se mató, iba en el avión de un amigo. En el suyo volaba otro. Al verlo comenzó a filmarlo y, en busca de una mejor toma, se aproximó demasiado y ocurrió la fatalidad.»

En mi Crónica General de Tango recordé que Maderna y Piazzolla surgieron contemporáneamente a un tango que les quedaba chico. A falta de mejor opción, se inclinaron entonces por lo que ha dado en llamarse el decarismo, pero uno y otro estaban resueltos a avanzar más allá de Julio De Caro. Maderna alcanzó el éxito con mayor facilidad que Piazzolla. Éste luchó durante muchos años para conseguir ser alguien. A Maderna la vida comenzó a sonreírle cuando apenas era un adolescente. ¿A dónde habría llegado si la fatalidad no hubiera quebrado a la vez sus alas y las del avión que conducía? Nada más vano que interrogar al futuro. Pero no debe a su muerte a destiempo el firme lugar que ocupa en la historia del tango. Lo ocupa por su fantasía desbordante y su virtuosismo inusitado.

José Gobello

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 OSVALDO PUGLIESE

Nació en Buenos Aires,  sobre la   calle   Canning   382,   en Villa Crespo,  el 2 de diciembre de 1905 y murió en la misma ciudad el 25 de julio de 1995.

Fue un músico precoz, como tantos otros. A los 16 años ya tañía el piano en los cines donde la mudez de la pantalla convocaba a la música y a los 19 compuso Recuerdo, uno de los tangos más importantes de todos los tiempos. En 1923 debutó profesionalmente, como pianista de la orquesta de cámara de radio Cultura. El mismo día de su debut ejecutó, como solista, un vals de Chopin y presentó, como autor, una Tarantella de concierto. Había estudiado -lo mismo que Sebastián Piaña- con Antonio D' Agostino, un maestro apenas mayor que sus alumnos, quien murió próximo a los cien años. Luego lo hizo con el exigente y reputadísimo Vicente Scaramuzza.

Cuando compuso Recuerdo ya se había dedicado por completo al tango. Fue en 1924 y tocaba, por entonces, en "La cueva del chancho",  un pequeño local de Villa Crespo. Sin embargo, el estreno del famoso tango ocurrió en el café "Mitre  también de Villa Crespo, y estuvo a cargo de un cuarteto liderado por el bandoneonista Juan Fava. El 9 de diciembre de 1926, el sexteto de Julio De Caro grabó Recuerdo y lo lanzó a la fama. Los versos de Eduardo Moreno son posteriores y los cantó y grabó por primera vez la adorable Rosita Montemar, acompañada por guitarras.

La trayectoria de Osvaldo Pugliese fue larga, perseverante y fecunda. Algunos hitos que se destacan en el camino, son su participación como uno de los músicos fundadores del sexteto de Pedro Maffia (1926), la formación del sexteto Vardaro-Pugliese (1929), el debut de su propia orquesta en el café "Nacional" (1939), la grabación de su primer disco (El rodeo y Farol), el 15 de julio de 1943. Como pianista, si bien fue uno de los muchos tributarios de Francisco De Caro, desarrolló un estilo propio que privilegiaba la conducción frente al virtuosismo. Su orquesta, adscripta a la escuela decariana, también tuvo su propio sonido y su propio ritmo, orientado hacia la bailabilidad, aunque sin detrimento de la riqueza musical ni de la atención prestada a sus vocalistas, que los tuvo tan precisos como Roberto Chanel y tan carismáticos como Alberto Moran. Sus versiones de Unión Cívica (instrumental) y de El abrojito (con canto) deben contarse entre las más felices de cuantas ha producido el tango en toda la historia de su interpretación orquestal.

La fama de la orquesta de Pugliese y su admirable y ejemplar lealtad a las ideas políticas que profesaba y que lo llevaron a la cárcel, mas no bajo ninguna dictadura, sino por arbitrio de un gobierno popular, han contribuido, tal vez, a relegar al creador, cuyo haber no se agota, ciertamente con Recuerdo. Páginas como Adiós, Bardi, A los artistas plásticos, La yumba (que en 1943 preanunció la vanguardia piazzolliana) y La Beba (publicado en 1934 y grabado en 1972) colocan a Pugliese entre los grandes creadores, del mismo modo que Igual que una sombra (versos de Enrique Cadícamo, de los que Enrique Campos dejó, en 1945, una versión insuperable) lo muestra como un melodista de estremecida sensibilidad popular.

Pocos tanguistas han sido honrados en vida tanto como lo fue Osvaldo Pugliese. Sin duda, la torpe aunque efímera persecución política de la que fue víctima le rentó muchos desagravios en forma de homenaje. Pero si fue un hombre bueno y un ciudadano intrépido, también fue un gran tanguista y uno de los dos más valiosos que la guardia del cuarenta dio al tango. El otro fue Aníbal Troilo,

José Gobello

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 OSVALDO TARANTINO

 Osvaldo Tarantino Irazusta nació el 6 de junio de 1928 y murió el 1O de setiembre de 1991.

 Tomó algunas mamaderas al compás de los valses de Chopin, puesto que su padre, José Tarantino, tenía un conservatorio musical en Valentín Alsina. Por eso, tal vez, en 1979. podía declarar la influencia que el sufrido amador de George Sand ejerció sobre su música: "Él me ofrece la cuota de romanticismo que preciso par a componer y ejecutar".

En 1973, Astor Piazzolla rehízo su quinteto y Tarantino pasó a ocupar el puesto de colegas que admiraba: Jaime Gosis y Osvaldo Manzi. Ese conjunto –además Agri, Malvicino, Díaz- dejó grabadas composiciones de inspiración muy honda: Adiós, Nonino, verano porteño, otoño porteño.

En esta última, Tarantino ejecuta una prolongada improvisación que lo muestra compenetrado hasta el mango con el espíritu Piazzollano. De su interpretación de la melodía de Adiós Nonino (a juicio de Daniel Baremboin, una de las más hermosas jamás escritas (por un compositor de tangos) dijo el mismo Piazzolla que nadie la había hecho como Taranta. Esta hipérbole debe tomarse con beneficio de inventario, porque Piazzolla era igualmente exagerado para la devaluación como para la evaluación.  Después de Tarantino la ejecutaron otros pianistas, el mismo Baremboin , entre ellos. Antes, en 1969, lo había h echo Dante Amicarelli, en una versión antológica. De cualquier manera, la de Tarantino es también para la historia.

Como pianista, Tarantino se sentía tributario de Art Tatum y de Eddie Duchin, y, entre los de estas playas, de Orlando Goñi y Horacio Salgán.  Se decía de sus interpretaciones que tenían sabor a jazz. Él precisó: "Mi mano izquierda está desarrollada dentro de los conceptos jazzísticos, mientras que con la derecha mantengo la esencia del tango". Lo cierto es que le tiraba el jazz. pero no intentó nada parecido al sincretismo de dos especies musicales casi contemporáneas, casi gemelas e igualmente ansiosas de ascender a un universo sonoro más ambicioso que el de los peringundines de La Boca o de New Orleans.

Como a tantos otros bohemios admirados y queridos. le sobraba talento y le faltaba continuidad. Dejó algunas obras valiosas -Del bajo fondo, en colaboración con su padre; Ciudad triste, que le grabó Piazzolla, y una suite tanguera para Cacho Tirao-. Hizo, no sin cierta resignación, la rutina tanguera, con inclusión del Japón y de los Estados Unidos; acompañó a cantantes (Alberto Marino, Jorge Sobral, Alba Solís). musicó versos de amigos o allegados. A la vera de Piazzolla conoció un poco más de mundo y zapó, entre otras, en la orquesta de Argentino Galván.

"Con el indio aprendí una barbaridad, -le confesó a Horacio Ferrer, su colaborador en La ciudad perdida (1977/1978)-. tocó en el Parque Japonés y en Hollywood. Sus presentaciones postreras ocurrieron en el café Homero. Allí, según dijo un cronista, entre café, cigarrillos y bebida, dictó cátedra de piano y de tango. Antes había compuesto algunas piezas con un músico de avanzada, Saúl Cosentino, y con su amigo Mario Valdéz. A éste le confesó: "Me gusta el tango- tango; el tango de Manzi y de Demare, pero Demare y Manzi ya no están. Vamos a hacer uno..." E hicieron Madera y cartón: ''Casitas de chapa, madera y cartón, y un tango en La radio, vendiendo emoción. Ha de haber escrito su parte con la mano derecha, que reservaba para el tango.

José Gobello

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 PAQUITA BERNARDO

Paquita Bernardo, "la primera enamorada del bandoneón porteño", según la llamó Ricardo M. Llanes, nació en Buenos Aires (Villa Crespo) el 1° de mayo de 1900 y murió en el mismo barrio el 14 de abril de 1925. Fue hija de los inmigrantes españoles José María Bernardo y María Giménez, quienes, la hicieron bautizar como Francisca; solían decirle "La flor de Villa Crespo" y tuvo un hermano mayor, Arturo, que la sobrevivió largamente y fue el albacea de su memoria.

Para entonces era común entre la incipiente clase media que la niña de la casa tañera el piano para poder lucir sus habilidades en las reuniones familiares. El padre de Paquita, hombre de buen pasar, envió a la niña al conservatorio de Catalina Torres. Antes que el teclado del bandoneón, los dedos de Paquita oprimieron el del piano, pero hete aquí que asistía al conservatorio José Servidlo "Balija”, fueyero adolescente que tenía su misma edad y no había soñado aún con componer, con su hermano Luis, esa endecha maravillosa que es El bulín de la calle Ayacucho. El bandoneón de "Balija" deslumbró a la niña, quien abandonó a Beethoven y se entregó ansiosa al método bandoneonística de Augusto P. Berto.

No a los 14 abriles, según la pragmática tanguera, sino a los 20, Paquita trepó al palquito del "Bar Domínguez" (Corrientes 1537), liderando una promisoria troupe de chiquilines: Osvaldo Pugliese (al piano), Elvino Vardaro y Alcides Palavecino (a los violines), Vicente Loduca (a la flauta) y Arturo Bernardo (a la batería), y al frente, ella, con su gran melena, su blusa blanca, su pollera negra y un almohadón recamado para que descansara la brevedad de sus pies. El mayor de todos debía de ser Palavecino, pero el mismo Pedro Maffia, que la apadrinaba espiritualmente, estaba en la edad de la conscripción.

Menudeaban por entonces las orquestas de señoritas (en las que formaban, con dulce cinismo algunas figurantas). En ellas, sin embargo, no había bandoneones ni señoras dispuestas a tañerlos... Caray, el tango aún era machista (aunque no misógino, como algunos mal suponen). Llanes, que en 1921 tenía 24 años y pateaba intensamente la ciudad, de cuya vida cotidiana sería el máximo historiador, recordaba que en el "Domínguez" estrenó Paquita su tango Floreal y que la policía debía desviar hacia Paraná el tránsito de Corrientes, porque los tangueros se agolpaban sobre la calzada.

En el transcurso de su carrera Paquita compuso piezas que no se han perdido. Gardel le grabó La enmascarada (letra de García Jiménez, 1924 y Soñando (letra de Eugenio Cárdenas, 1925). Roberto Firpo registró Cachito, y en Montevideo, donde actuó durante un mes, la entrañable fueyera estrenó su vals Cerro divino. No siempre integraron el conjunto de Paquita los chiquilines de 1921 y no faltó ocasión en que un chansonníer, entonces muy bien considerado, Florindo Ferrario -que más tarde sería brillante actor del teatro y del cine-, le prestó su voz. Por lo demás, la muerte de Paquita -puntualizaba Arturo- no se debió a la enfermedad entonces de moda, la tisis, sino a un resfrío al que no se dio importancia. "Aunque de frágil aspecto físico, poseía una salud muy buena.

Sería injusto suponer que Paquita ocupa en la historia del tango el lugar de una niña transgresora. Ciertamente es un personaje que tiene su arista mítica, por muy de carne, huesos y bella estampa que haya sido. De todos modos, sus composiciones, no desdeñadas por los intérpretes más prestigiosos, revelan un notable talento que, lamentablemente, se agostó en agraz. Su laborioso peregrinaje por palquitos y escenarios, en bares, glorietas y teatros, dice también que el público tanguero, nada sordo, la seguía con interés. A sus virtudes profesionales sumaba, ciertamente, su delicado encanto femenino, que no era poco, pero no era todo. Su imagen, en un estupendo grabado del gran López Anaya, preside la recepción de la Academia Porteña del Lunfardo.

José Gobello

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 PASCUAL CONTURSI

Pascual    Contursi    nació    en Chivilcoy        (provincia        de Buenos     Aires)     el     18     de noviembre de 1888 y falleció en el Hospicio    de    las    Mercedes    de Buenos Aires  el   19  de  mayo  de 1932. Fue quien demostró que el tango  podía ser cantado;  Gardel creó la manera de cantarlo.

Guitarrero y cantor de boliche, Contursi se instaló en Montevideo al promediar la segunda década del siglo y se ganó allí honestamente la vida escribiendo letras para tangos que carecían de ellas, cantándolas en los cabarets Royal Pigalle y Moulin Rouge, a veces acompañado con su guitarra y otras por lo que a mano viniera, y haciendo luego la que (pasando el platito, como quien dice). Logró allí cierto renombre y músicos de aceptado prestigio no desdeñaban acompañarlo. Así, el pianista Carlos Warren -figura notable del tango oriental- dijo que lo había acompañado en su piano cuando estrenó los versos compuestos para el tango Lita, de Samuel Castriota, titulado luego Mi noche triste, y lanzado a la fama por Carlos Gardel y Manolita Poli.

Gardel lo escuchó en la interpretación de esa quejumbre y resolvió que él también podía gemirla, pero no en un cabaret, sino en un teatro (Gardel no era cantor de palquitos, sino de escenario). Así lo hizo, venciendo la resistencia de su socio artístico y manager José Razzano y las reticencias de Castriota. Lo llevó luego al disco fonográfico, Poli lo cantó -por sugerencia de Gardel- en el sainete Los dientes del perro, y hete allí a Contursi famoso y adinerado y al tango iniciando con fortuna su avatar canoro.

Ya metido en la farándula porteña, Contursi no tardó en hacerse sainetero -profesión muy rentable en aquellos  años-, en tanto sus letras triunfaban en las gargantas de los actores y de actrices, y del mismo Gardel, que era el único cantor de tangos disponible, y, además, en cierne. Muchas páginas encantadoras de rústica belleza, de candorosa ternura, llevaron entonces decididamente el tango de los pies a los labios: Flor de fango, Ivette, Pobre paica (El motivo), De vuelta al bulín, Te doy lo que tengo, Qué calamidad, Pobre corazón mío, Ventanita de arrabal, Qué lindo es estar metido, Bandoneón arrabalero complicaron al tango con la pena de amor (que no conocía), con la nostalgia (que desdeñaba), con la misericordia (que no entraba en sus cálculos), y consumaron en sus entrañas todavía púberes una formidable revolución ética y estética.

Leopoldo Lugones rindió homenaje a Contursi nombrándolo en uno de sus romances, y él, en tanto, siguió viviendo en clave de arrabalero, con su lengue al cuello, aunque no anudado, sino suelto y asomando entre tímido y provocador debajo del saco. Con la plata de la taquilla se hizo un par de viajes a París y del segundo regresó con la sífilis -el sida de su tiempo, que había llevado en primera clase- convertida en demencia. Gardel le tendió su mano amiga, mientras la nieve caía mansamente sobre su ventana que daba al bulevar y Pascualito se paseaba en palm-beach por la plaza de la Concorde.

Llegó encerrado en un camarote y fue directo al loquero. Ninguno de sus amigos lo olvidó porque en su vida sólo había suscitado cariño. El estudioso chivilcoyano Gaspar Astarita le ha dedicado una monografía muy valiosa. Cuando hace unos años dije, en una mesa redonda, que Contursi era un hito clavado en las altas cumbres del tango para deslindar dos épocas y que existía claramente un tango contursiano y un tango postcontursiano, el poeta Osvaldo Rossler acotó: Yo nunca he oído hablar de eso. Creo que ahora son muchos los que lo han oído.

José Gobello

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 PEDRO LAURENZ

Pedro Blanco Laurenz nació en Buenos Aires el 10 de octubre de  1902 y murió en la misma ciudad el 7 de julio de 1972.

Recuerda Julio De Caro en sus memorias que cuando Luis Petrucelli, el segundo bandoneón del sexteto, se alejó, después de haber grabado un solo tango, Todo corazón, en 1925, acudió a un café de Villa del Parque para contratar, en su reemplazo, a Enrique Pollet, que tocaba allí con la orquesta de Roberto Goyeneche. Después de escuchar ese conjunto desechó la idea de contratar a Pollet, y se inclinó por su segundo, un tal Pedro Blanco, hermanastro de los hermanos Félix y Eustaquio Laurenz. «Yo lo bautizo Pedro B. Laurenz», le dijo don Julio (sólo tenía 26 años pero le gustaba que le dijeran don). Se lo llevó no más y se ingenió para retenerlo durante 9 años, hasta 1934, cuando el ya famoso autor de Risa loca (1926), Berretín (1927), Mal de amores (1928) y de la primera parte del más tanguero de todos los tangos, Amurado (1926), decidió formar su propio conjunto. Por supuesto, De Caro le había grabado aquellas composiciones y, en sus treinta años de actividad discográfica, otros 12 más (a Pedro Maffia, que lo abandonó en 1926, sólo le grabó 8).

Laurenz se presentó en "Los 36 Billares". Contaba con músicos tan brillantes como Alfredo Gobbi, José Niesov y Armando Blasco. Estaba tocando allí cuando lo sorprendió la noticia de la muerte de Gardel, a quien había encontrado en Niza pocos años atrás. Fue en el "Paláis de la Mediterranée”, al llegar con la orquesta de Julio De Caro en 1931. En ese casino cantaba El Mago y Carlos Chaplin consolaba con May Reeves sus penas de amor y aceptaba los agasajos de Sadie Barón de Wakefield (que no era baronesa). Con el bandoneón de Laurenz cantó Gardel Tomo y obligo en el filme Luces de Buenos Aires.

La orquesta de Laurenz se extinguió prácticamente al mismo tiempo que la de De Caro, en 1953. Alcanzó a dejar 68 versiones discográficas en una serie iniciada en 1937 con la Milonga de mis amores (cantada por Héctor Farrell), Vieja amiga (1938), cantada por Juan Carlos Casas y el afortunadísimo Como dos extraños (1940), también cantado por Casas. Los antiguos y briosos tangos de Laurenz que ya había grabado De Caro (los nombrados y, además, La revancha y Orgullo criollo), tuvieron en la orquesta del maestro un aire nuevo. Nélida Rouchetto, profunda sabedora de estas cosas (y otras muchas) asegura que Laurenz formó una nueva escuela musical en la que están sabiamente incluidos Pugliese, Piazzolla y Salgan. Esa escuela -dice- se define con un discurso musical de acentos irregulares, o sea rítmicos, que a veces los dejó escritos y otras están implícitas para que los atienda el ejecutante. Mas no permitamos que se nos quede en el tintero un tanguerísimo tango de Laurenz, De puro guapo, estrenado en los bailes del carnaval de 1935 en el Club Independiente y grabado inmediatamente por la orquesta de Francisco Canaro, con la voz de Roberto Maida en los versos de Manuel A. Meaños. El autor lo grabó en enero de 1940 con Juan Carlos Casas en el canto.

En 1960 Horado Salgan tuvo la feliz idea de constituir el Quinteto Real y convocó a Laurenz (que pertenecía a otra generación, aunque había brillado como él en la guardia del Cuarenta) para tocar el bandoneón. Durante diez años permaneció Laurenz en ese conjunto con el que tres veces viajó al Japón. Uno de los muchos motivos que hay para celebrar la iniciativa de Salgan es el de haber preservado el sonido del bandoneón de Laurenz, que venía de la etapa fundacional del tango-música, en un contexto moderno y no exento de alguna in-telectualización. El vigoroso fraseo de Laurenz no había perdido nada de su empuje cadenero (recuérdese que el cadenero es el caballo atado al tiro del carro para marcar el paso hacia adelante a los compañeros de faena). Tanta energía arrojó todavía sus destellos en el mismísimo "Carnegie Hall" de Nueva York, en una velada memorable ofrecida el 16 de mayo de 1970. Con ésta coronó cincuenta años dedicados a su fueye querido. En la mitología del tango ha quedado junto al otro Pedro, Maffia, de igual a igual. Horado Ferrer le cantó: «Quien lo ha visto tocar decir pudiera, que no era un jueye, che, lo que apretaba, sino un potro con teclas, que mandaba sus relinchos de sangre compañera».

José Gobello

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 PEDRO MAFFIA

 Pedro Mario Maffia nació en el barrio porteño de Balvanera el 28 de agosto de 1899 y murió en la misma ciudad el 16 de octubre de 1967.

Pasaron muchos años desde el día en que José Ricardo lo descubrió tocando en Punta Alta (1917) y le sugirió a Roberto Firpo -que andaba de gira con el dúo Gardel- Razzano- que

fuera a escucharlo. Firpo fue, lo vio, lo escuchó, lo contrató. Ha pasado mucho tiempo y Maffia sigue siendo sinónimo de bandoneón.

Con Firpo se quedó Maffia cinco años.  y luego se mudó a la orquesta de Juan Carlos Cobián, donde Julio De Caro tocaba el segundo violín (el primero, nada menos que Agesilao Ferrazano).  Luego marchó, con su ladero Luis Petrucelli, a la orquesta que organizaba Julio. Al poco tiempo, por cuestiones profesionales, Petrucelli emigró y lo reemplazó Pedro Blanco Laurenz. Allí nació aquello de los dos Pedros que hasta Piazzolla evocó en uno de sus tangos. Cumplido su ciclo con De Caro, formó su propia orquesta, en la que tocaron dos de los violinistas de los mayores, Elvino Vardaro y Cayetano Puglisi.

Su actuación fue desde entonces intensa y variada.

Intervino a veces en conjuntos que procuraban versiones más modernas y refinadas del tango: tal el Cuarteto Popular Argentino, con Sebastián Piana, Abel Fleury y Alfredo Corletto. Era cuñado de Piana y como éste, quería que el tango mantuviera su tempo, su cadencia. Por eso hizo un breve paréntesis artístico cuando, hacia 1940, las orquestas comenzaron a correr, arrastradas sin duda, por Juan D' Arienzo. Bien vale la pena recordar que a la orquesta de Maffia se debe el rescate de un bello tango del violinista Peregrino Paulos, 6a del R2 (sexta compañía del segundo regimiento). al que el instinto tanguero del director y la letra de Luis Rubinstein convirtieron en Inspiración (1930, en el cabaret Pelikan).

Maffia   poseía   conocimientos   teóricos   envidiables y una inspiración que no sólo queda manifiesta en páginas como Noche de Reyes (música bellísima, pero una letra olvidable), Pelele, Piba boba, Pura maña, Ventarrón, Taconeando, las primeras partes de Amurado, No aflojés, y otro centenar de títulos, sino también en lo que compuso para filmes como Sombras porteñas (1935) y comedias musicales como Jugando al amor, de Ivo Pelay, y Juan Tango, de Germán Ziclis.

Oscar Zucchi, en su reciente libro enciclopédico por su dimensión, -un tratado cabal por su densidad -, dice que Maffia y Laurenz plasmaron las bases definitivas de una escuela bandeoneonística aplicada a la ejecución del tango. Uno podría acotar que echaron esas bases sobre tierra firme -que no sé si era roca, pero era firme-, afirmada por Chiappe y el Pardo Sebastián. como bien dice el autor. pero además por Arolas y Greco, por Bernstein y por Maglio, por el tano Genaro y por Pepín, maestro de Maffia. El tango es una larga elaboración siempre inconclusa. La verdad última yace debajo de una honda capa sedimentaria casi imposible de catear por completo. Hoy nos deslumbran bandoneonistas admirables, algunos de ellos muy jóvenes. Proceden de un denso ramaje genealógico en la mitad de cuyo tronco, de donde arrancan ramas floridas, está Pedro Maffia. La raíz manda su savia desde muy abajo. La copa continúa buscando el cielo

José Gobello

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PETRUCELLI, LUIS

(18 de enero de 1903 – 28 de febrero de 1941) – Bandoneonista, director y compositor.

    Considerado uno de los mejores ejecutantes del bandoneón en su época, luego de pasar por varias orquestas entre la que se encuentra la Orquesta Típica Víctor y en la última etapa de su carrera lo hizo junto a Osvaldo Fresedo.

  Desde muy joven comenzó  a estudiar música en un conservatorio de su barrio y también recibió clases con el famoso  Arturo Herman Berstein, en el conservatorio que este tenía en el barrio de Barracas

   Ya, como músico profesional integró la orquesta de Ricardo Luis Brignolo, luego pasó por la orquesta de Carlos Vicente Geroni Flores, debutando en el Bar Castilla de la calle Corrientes al 1220, teniendo como compañero de atril a Carlos Marcucci. Tiempo después pasó por distintos conjuntos como el de Agesilao Ferrazzano y José Martínez.

   En 1922 formó su propia orquesta de la que formaban parte, José María Rizzuti en el piano, Pedro Maffia en bandoneón, los violinistas Bernardo Germino y José Rosito y el contrabajista Humberto Constanzo. Luego de debutar en el Casino Pigall, la orquesta se disolvió en diciembre de ese mismo año.

 En 1923 Juan Carlos Cobián formó su orquesta en la que Petrucelli ocupó su atril de bandoneonista junto a Pedro Maffia, en violines estaban Julio De Caro y Agesilao Ferrazzano y el contrabajo a cargo de Humberto Constanzo.

Este conjunto quedaría para la historia del tango pues tuvo como antecedente directo a la transformación más importante del tango. Actuaron en el Abdullah Club y grabaron unos temas para RCA Víctor, pero en agosto de ese año Cobián disolvió el mismo viajando a los Estados Unidos.

   A raíz de la deserción de Cobián, Petrucelli organiza otro conjunto para seguir actuando en el mismo local, teniendo como siempre a su lado a Pedro Maffia, el pianista Vicente Gorrese, los violinistas Bernardo Germino y Fernando Franco. Siguieron así sus actuaciones cambiando a veces de personal hasta que en 1928 decidió formar su propia orquesta la que fue contratada por la discográfica R.C.A Víctor, manteniéndose en la misma empresa hasta 1931 dejando registrados 54 temas de antología contando con la presencia del virtuoso del violín Elvino Vardaro en las mismas.

  Como en toda orquesta típica el personal se retiraba y se renovaba y una de las más recordadas formaciones de Petrucelli en RCA Víctor fueron: Luis Petrucelli y Enrique Pollet como como bandoneonistas, pianista, Vicente Gorrese, violinistas, Elvino Vardaro, Bernardo Germino y Manlio Francia, (que también aportó su voz en dúo con Roberto Díaz en la grabación del tango “Me la diste Chanta” disco RCA - BAVE 44596 de 1929) y Hugo Ricardo Baralis en contrabajo.

Con las modificaciones naturales en casi tres años de trabajo, una de las formaciones de la orquesta de Luis Petrucelli fue la siguiente: Luis Petrucelli y Enrique Pollet (bandoneones), Vicente Gorrese (piano), Elvino Vardaro, Bernardo Germino y Manlio Francia (violines) y Hugo Ricardo Baralis (contrabajo).

   En enero de 1931, finalizarían las grabaciones de Petrucelli para la empresa Víctor, tiempo más tarde se vincularía por muchos años a la orquesta de Osvaldo Fresedo.

   Luis Petrucelli, uno de los grandes y reconocidos bandoneonistas de la historia del tango, rescatado hoy y para ser recordado y difundido como lo merecen todos estos músicos que enriquecieron a nuestro genero rioplatense

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PODESTA, ALBERTO

(22 de agosto de 1924- 9 de diciembre de 2015) - Nombre de familia: Alejandro Washington Alé -  Cantor y Compositor.

     Nació en la Provincia de San Juan, se inició como cantor profesional en su ciudad natal. Estando de gira por esa provincia Rafael Buono y Salvador Striano, integrantes del dúo cómico Buono – Striano, lo escuchan cantar y lo invitan a que viaje a Buenos Aires donde lo contactarían con importantes figuras del ambiente, lo mismo ya le había ofrecido Hugo Del Carril quien también lo había escuchado. Para septiembre de 1939, se radica en la Ciudad de Buenos Aires y comienza a trabajar en la confitería Paradise,  su labor en este local era por la tarde, ya que Alberto todavía era menor de edad. Tras realizar una prueba con Roberto Caló, éste lo recomienda a su hermano Miguel y una vez  contratado pasa a ocupar el lugar que en la misma había dejado el cantor Mario Corrales, en esta orquesta trabaría una amistad que duró por vida con dos integrantes de la misma, Enrique Mario Francini y Armando Portier, - sus hermanos – tal como los definió más de una vez el propio Podestá. Con esta orquesta comenzó a grabar, siendo sus dos primeros registros los valses “Pedacito de Cielo” y “Bajo un cielo de estrellas”, cumpliendo además actuaciones ante los micrófonos de LR3 Radio Belgrano. Podestá, fue integrante de esta orquesta desde marzo de 1941 a marzo de 1942. Fue para ese mismo mes cuando deja la misma para ingresar con Carlos Di Sarli, quien ya tenía a Roberto Rufino, pero su duración en esta orquesta fue muy corta, solo nueve meses, dejando de actuar con Di Sarli a finales de 1942. Cabe acotar que fue el maestro Di Sarli quien lo indujo al cantor de cambiar su apellido, y que tomara el de Podestá, que era el apellido materno. En abril de 1943 comienza a grabar con la orquesta de Pedro Laurenz, quien estaba contratado por el sello Víctor, pero lamentablemente este sello no le ofrecía un buen mercado comercial, revirtiéndose la situación para este director cuando pasa a grabar para Odeón. Fue en este sello donde Podestá, registra “Alma de Bohemio”, - tango que lo identificaría para siempre -, mientras que en el reverso dejó grabado “Patria mía”, y a los que les siguieron una serie de serie de éxitos memorables. Su primer registro fue para el 16 de Abril de 1943 con el tango “24 de Agosto”, finalizando su labor el 1 de Marzo de 1944 con la milonga “El Criollito Oriental”.  En marzo de 1945 se incorporó a la orquesta de dirigían Enrique Mario Francini y Armando Pontier, realizando su primer registro con el tango “Margo”. Tenían además actuaciones en diversos locales bailables.  En 1951 continuó luego su carrera como solista, debutando en LR4 Radio Splendid y actuando los ya legendarios y desaparecidos Maipú Pigalle y El Tronío. También realizó giras por diversos países de América llegando a los Estados Unidos. En la década del cincuenta visitó Colombia, llegando a grabar una serie de interesantes registros bajo la batuta de Joaquín Mauricio Mora, y también con Cristóbal Ramos y Ramón Ozán. A su regreso a Buenos Aires, cantó sucesivamente con las orquestas de Enrique Mario Francini, Miguel Caló y Armando Portier, Alberto Di Paulo, Leopoldo Federico, Luís Stazo y Jorge Dragone.

Alberto Podestá, intérprete sobrio de invariable buen gusto y cultor de un estilo inconfundible, mantuvo sus aptitudes a través del tiempo y siguió haciéndolo tras una extensa carrera que lo llevó a actuar con idéntica eficacia con directores de las más distintas modalidades. Fue compositor de los  tangos “El Bazar de los Juguetes” y “Casi Caminando”

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PODESTA, MARTÍN

(19 de diciembre de 1913 – 4 de julio de 1975) – Nombre de familia: Fidel Martín Carrouche - Cantor

            Estudió canto con el profesor Chaubel. Integró la famosa Pandilla Marilyn. En 1942 debuta con la orquesta Típica Ritmo del pianista José Bova. En 1944 se incorpora al conjunto de Juan Carlos Caviello y efectúa unas pocas actuaciones con Edgardo Donato. En 1945 canta con el cuarteto de Enrique Mora y luego ingresa a la orquesta de Ricardo Tanturi. En ese momento transforma el nombre artístico de Humberto Rey que venía utilizando, por el de Roberto Videla. En el año 1950 integra el conjunto de Enrique Rodríguez hasta 1954 en que se dedica al género melódico. De ahí en más alterna su permanencia entre Buenos Aires y Nueva York. Fue autor de “Ronda de Tango”

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POLITO, JUAN

(11 de julio de 1908 – 25 de octubre de 1981) – Seudónimo: Juan Vellejos – Apodo: Manos Brujas – Pianista, director y compositor.

          Perteneció a una familia en la cual sus hermanos también eran músicos. Pedro que era el mayor y tocaba el bandoneón, Antonio, tocaba el piano, bandoneón y guitarra y Salvador que era violinista  y en 1930 se incorpora junto a su hermano Juan cuando este dirigía la “Orquesta Típica Brunswick”.  Comenzó a estudiar desde niño en el conservatorio Fracassi tomando como instrumento al violonchelo al cual más tarde cambiaría por el piano. En 1925 abandonó sus estudios tras la desaparición de sus padres. 

Debutó como profesional en 1926 en el bar Domínguez en la orquesta de Juan Maglio (Pacho). También formó parte de la orquesta de Anselmo Aieta. Para fines de 1928 formó la propia haciendo sus presentaciones en el Salón Imperio, de la calle Lavalle 708. Disuelto el conjunto forma en 1929 la orquesta Polito – D´Arienzo.

 Para mediados de 1930 fue contratado por la empresa discográfica Brunswick integrándose como director de la Orquesta Típica Brunswick, ocupando la plaza que había dejado Pedro Maffia.

En 1937 formó un conjunto llamado Los Magos del Tango. En 1938 se integra a la orquesta de Juan D´Arienzo ocupando el lugar dejado por Rodolfo Biagi. Su labor se extendió hasta 1940 cuando junto al cantor Alberto Echagüe y todos los músicos de la orquesta dejan al Rey del Compás, debutando como director por LR2 Radio Argentina, pasando en enero de 1943 a LR3 Radio Belgrano. En 1950 grabó algunos discos con su orquesta para el sello Pampa. Al año siguiente es convocado nuevamente por D´Arienzo para ocupar la plaza dejada por Fulvio Salamanca, esta vez su labor como pianista de esta orquesta se mantuvo hasta que se retiró en forma definitiva. Fue compositor de los tangos: Mano larga, La bruja, Entre sueños y muchos otros más.

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 RAMÓN SILVA VALDES

Nació en Montevideo el 15 de octubre de 1887 y murió en la misma ciudad el 9 de enero de 1975.

En 1972 obtuvo el Gran Premio Nacional de Literatura del Uruguay.

Fue Silva Valdés quien formuló la escuela poética conocida por nativismo. Dos libros de poemas, muy bellos, demuestran andando el movimiento nativista:  Agua del tiempo (1921) y Poemas nativos (1925).

Siempre es bueno recordar que cuando Silva Valdés aún escribía con influencias de Darío y Herrera y Reissig, un poeta cordobés, Ataliva Herrera, publicaba, en 1916, su Poema nativo. De donde podría inferirse que el nativismo, como el tango, tiene doble nacionalidad. Ya en el primero de aquellos dos libros, Silva Valdés había incluido algunos temas propios del tango, como el cabaret criollo. El poeta emparentaba el tango con el arrabal, con esa zona de nadie en que lo campesino se entreteje con lo urbano.

En una revista de tangos, La canción moderna, cuando aún era dirigida por su creador, Dante A Linyera, Silva Valdés desarrolló su pensamiento: Yo quise llevar al tango un poco hacia atrás, hacia los buenos tiempos del tango primitivo criollo; y por eso evoqué el ambiente desaparecido de las academias. de las chinas almidonadas, etc. y el músico, interpretándolo inteligentemente (se refiere a Ramón Collazo, El Loro, que musicó Agua florida), le comunicó un viejo estilo criollo y de coraje malevo (17 de septiembre de 1928).

El tango tiene su costado silvestre, que musicalmente sintetizó y exaltó Horacio Salgán, con esa maravilla que es Aquellos tangos camperos. Páginas de Carlos Posadas y de Agustín Bardi huelen a campo abierto, del mismo modo que otras de Filiberto perfuman, como la voz de Malena, a yuyo de suburbio. Literariamente el campo no tuvo buena suerte tanguera. Uno diría que cayó en manos de los hermanos Navarrine, pero no está bien emplear expresiones despectivas para referirse a quienes combatieron en las primeras escaramuzas libradas por el tango para conquistar el alma de la gente. No se podría hacerlo sin acusar el síndrome de "M 'hijo el dotor...". De todos modos, fue necesario aguardar que Manzi pusiese su inspiración al servicio de esa temática para que pudiéramos encontrarnos con páginas tan hermosas como Tapera y Campo afuera. Sostengo que esas composiciones deben inscribirse en el nativismo formulado por Silva Valdés: Ahora a los poetas de nuestro tiempo nos corresponde realizar otra forma de poesía con la misma materia típica.

Silva Valdés tuvo vivencias tangueras parecidas a las de Borges, aunque una cosa fuera el Palermo porteño y otra el barrio Palermo montevideano. Bailó el tango en su primera juventud y ya entonces pensaba en buscar una expresión moderna para el sentimiento de un suburbio que tampoco permanecía anclado en la nostalgia. Silva Valdés teorizó sobre el tango en verso y en prosa. Valdrá la pena compilar alguna vez sus ideas tangueras y compararlas con las de Borges. Uno y otro escritor se admiraron recíprocamente e intercambiaron cartas en verso virilmente tiernas.

Su obra no fue numerosa, pero tuvo la fortuna de que Gardel alcanzara a registrar para el disco fonográfico Clavel del aire (música de Juan de Dios Filiberto, 1930), tango del que dejó una bella versión Alfonso Ortiz Tirado, y la cifra Querencia (música del guitarrero oriental Américo Chiriff, 1931). Visitan asiduamente la memoria colectiva el citado Clavel del aire, Agua florida (en la voz de Ángel Vargas), la impagable milonga En blanco y negro, con música del gran Néstor Feria. Tampoco se han borrado los versos con los que compuso sus libros. Sus ideas tangueras tampoco merecen el olvido, aunque el tango no sea cosa del pensar sino del sentir.

En 1959 comenzó a publicar un diccionario lunfardo en el famoso semanario Marcha; pero lo abandonó tras media docena de entregas. Escribió versos lunfardos y fue miembro correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo, en cuyos muros luce su retrato, junto al de muchos otros ilustres trabajadores de la cultura popular.

José Gobello

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RIBO, OSVALDO

(30 de noviembre de 1927 – 19 de abril de 2015) – Cantor -  Nombre de familia: Andrés Bartolomé Osuna.

Nacido en Entre Ríos, se presentó desde muy joven en la ciudad de Rosario. Tiempo después, ya en Buenos Aires con toda su familia se encargan de inscribirlo en un concurso de cantores sin que él se  entere, gana el concurso en el cual también participaron  Oscar Larroca, Carlos Vidal y Roberto Carlés. El premio consistía en un contrato para cantar en la emisora, se presentó acompañado por la orquesta estable de la radio y las guitarras de Vila, Ciacio y Cortese, a los pocos meses fue llamado por la academia PAADI. (Primera Academia Argentina de Intérpretes), para que cantara las obras de su repertorio. En 1944 Alfredo Gobbi se lo lleva a su orquesta y se encarga de cambiarle el  apellido paterno, Osuna, por el de Lucero, junto a Walter Cabral en esta agrupación, actuaron en la boîte Sans Souci, pero todo terminó pronto, unos meses con Gobbi y vuelta a ser Osuna. Sus presentaciones fueron luego en cabarets del bajo, con la orquesta de Antonio Arcieri, y  en el barrio de La Boca junto a  la agrupación de Luis Giardino. Uno de los hermanos Rubistein, se lo lleva a Tanturi, se habían enterado que se iba Campos de esa orquesta y buscaban un cantor con personalidad.  Su debut con Tanturi se produjo en L.R.1 Radio El Mundo dentro de unas de las audiciones más escuchadas, Lindoro Peruva, con Augusto Codecá, la animación de Jaime Font Saravia y libretos de Billy Kerosene, Tanturi no quiso presentarlo como Alberto Osuna, prefirió organizar un concurso entre los oyentes, entretanto lo presentaba como la nueva voz de la orquesta. (Su primera placa con Tanturi fue el Vals Amores de Estudiante, grabado a dúo con Videla el 16 de agosto de 1946. Estuvo en esta orquesta durante dos períodos en los que totalizó 10 registros como solista y 4 con Roberto Videla).

Llegaron infinidad de cartas de todo el país con distintos tipos de nombres, resultando ganadoras dos hermanas residentes en San José (Uruguay), sugiriendo el seudónimo de Osvaldo Ribó. El premio consistió en un reloj de oro. Compartiendo cartel con Roberto Videla, Ribó actuó con Tanturi un largo período en radio, confitería Ruca y en bailes de importantes clubes del país. El mejor momento de su carrera, lo hizo junto a Tanturi, que pese a no haber dejado muchas placas grabadas, en realidad totalizó 14 grabaciones con esta orquesta. 

Cantó posteriormente con el cuarteto de Alberto Pugliese. Pasaron muchos años y volvió a cantar con Tanturi en 1958, vez compartió cartel con Horacio Roca. Más tarde, cantó junto a la orquesta de Lorenzo Barbero. A fines de la década del 50, cantó por L.R.4 Radio Splendid acompañado por la orquesta de Ángel Domínguez y en 1961 fue llamado por Mariano Mores para cantar en su Orquesta Lírica Popular, reemplazando a Aldo Campoamor  junto a Susy Leiva y Carlos Acuña. Su debut se produjo en el Show de CAP  que conducía Pinky. Ribó estrenó el tango Tan solo un loco amor, que no llegó a grabar, vendría después una larga carrera como solista, acompañado por Roberto Grela con sus guitarras.

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RICARDO TANTURI

 Nació en Buenos Aires. en el barrio de Barracas el 27 de enero de 1905 y falleció en la misma ciudad el 14 de enero de 1973.

Era cinco años menor que D' Arienzo y nueve mayor que Troílo. Su hermano, Antonio Tanturí, autor de Triste regreso y Pestañitas (letras de García Jiménez}. le enseñó a tocar el piano. Aprendió bien sus lecciones, tan bien como las que le impartían en la Facultad de Medicina, donde se recibió de médico. Otro estudiante, compañero y amigo, Raúl Sánchez Reynoso. había organizado una jazz-band y en ella se enroló Tanturi. Con el mismo Sánchez Reynoso y Antonio Arcieri a los violines formó más tarde un trío para presentarse en un cine de San Cristóbal: el chansonnier era Juan Carlos Thorry. Éste ya había cantado con Osvaldo Fresedo e inclusive había grabado con esa orquesta Leguisamo solo (1927) y otros tangos.

En 1931 Tanturi formó su primer conjunto -un sexteto-, al que llamó Los Indios como homenaje a un equipo de polo que llevaba ese nombre. Lo amplió luego -inclusive con un cantor oficial, Carlos Ortega- y tuvo la suerte que lo escuchara Pablo Osvaldo Valle, director artístico de la radio El Mundo. Oírlo y contratarlo fue todo uno. Simultáneamente comenzó su carrera discográfica. que alcanzaría a 178 versiones en veintinueve años de labor, entre Tierrita, de Bardi, y El resero, de Petillo, una y otra sin canto.

En 1940 comienza la gran historia de Tanturí, cuando incorpora a un cantor que se llamaba Alberto De Luca, que era nueve años menor que él, se hacía llamar Alberto Du al y finalmente fue Alberto Castillo. De la aparición de la voz de Castillo en la radio capilla de mi casa, (yo tan sólo veinte años tenía), conservo recuerdos un tanto marchitos; mucho más vivos son los del revuelo que esa voz suscitó en la tanguería. Todavía el tango podía producir acontecimientos y la integración del binomio Tanturi - Castillo fue uno ele los más notables de la guardia del Cuarenta. Sólo han de haber­ lo superado las grabaciones de La cumparsita y La puñalada (las de 1943) hechas por D' Arienzo y los versos de Malena en la voz de Fiorentlno (1941). Castillo representó, tal vez, para el avatar canoro del tango lo mismo que D´Arienzo para el avatar rítmico:  una suerte de retorno a las fuentes, justo cuando el tango se abría a los refinamientos de conservatorio. No fue poco el mérito de Tanturi al elegir a Castillo y aceptarlo en su ubicación artística, situada exactamente en las antípodas de Roberto Maida, de Femando Díaz, de Fiorentlno, de Roberto Ray, los más claros referentes del estribillismo. La proeza de la generación de estupendos cantores de orquesta, producida por la guardia del Cuarenta, fue la de haber compatibilizado el canto con la bailabilidad.  Castillo, entre ellos, porque la orquesta de Tanturi nació bailable y no relegó nunca esa cualidad que estaba en su misma esencia.

Cuando Castillo se supo vedette emigró de Los Indios hacia el primo cartello. Tanturi, con buen ojo y mejor suerte plantó en su lugar a un uruguayo admirable, que se llamaba Enrique Campos, que si no fue el más tanguero de los cantores de tango -Gardel aparte, pardiez; Gardel es el único-, le pasó raspando. Roberto Videla -llevado por el mismo Campos-. Osvaldo Ribó. Elsa Rivas, Juan Carlos Godoy fueron sucesores de aquellos dos cantores sin reposición.

Típico producto de la guardia del Cuarenta, cuando esta languideció la orquesta de Tanturi se fue apagando. Disoluciones y recomposiciones signaron los años postreros. Es duro decirlo, pero una orquesta de tangos requiere talento, buen gusto y alma porteña. También exige mercado. En los seis primeros años de la década de 1960, Tanturi no grabó un solo disco. El último lo imprimió en 1966. Sobrevivió siete años a su orquesta. Es cierto que uno lo Identifica con Castillo y con Campos, pero vale la pena prestar atención a sus veinte interpretaciones sin canto. También en ellas habita una clara y honda tanguedad.

José Gobello

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RIVAS, ELSA

(4 de octubre de 1925 – 8 de mayo de 2010) - Nombre de familia: Elsa  Concepción Rivas Cancionista.

Comenzó actuando como cantante precoz  a los nueve años de edad por LR2 Radio Argentina. Para cultivar su voz comenzó a asistir a las clases de la recordada academia PAADI (Primera Academia Argentina de Intérpretes), que dirigían los hermanos Rubistein, Como comenzó a destacarse entre los demás compañeros le dieron la oportunidad de cantar por L.S.4 Radio Porteña y a raíz de eso la contrataron como número del elenco estable de la emisora fue acompañada en esa oportunidad por el pianista Antonio Macri. A los quince años, ya se presentaba  en cines, clubes, y salas de espectáculos.  Al llegar 1948 se inscribió en un concurso que organizaba L.R.3 Radio Belgrano en busca de voces nuevas, siendo elegida la segunda ya que el jurado eligió primera a Blanca Moyano, el ganador de voces masculinas resultó ser Héctor de Rosas. Por el hecho de haber salido segunda le valió un contrato para actuar por esa emisora. Luego le tomaron una prueba en L.R.1 Radio El Mundo donde la contrataron de inmediato, era acompañada por las guitarras de la emisora y también por la orquesta estable algunas veces dirigidas por Juan Larenza y otra por Andrés Fraga, realizó giras por el interior y por Montevideo.  Se presentó durante los primeros años de la década del 50, por emisoras de Mendoza, Radio Nihuil, entre ellas. En 1956 ingresó a la orquesta de Ricardo Tanturi.  Debutó con esta agrupación por L.R.3 Radio Belgrano, junto a los vocalistas Juan Carlos Godoy  y Horacio Roca, llegó al disco en 1956 grabando para Odeón, manteniéndose en la misma hasta 1957. Al dejar la orquesta de Tanturi, comienza sus actuaciones por Radio Libertad acompañada por Leopoldo Federico. En 1959 grabó para Odeón con su propia orquesta dirigida por Juan José Paz. Durante 1962 grabó con el Octeto de Daniel Lomuto. En los años setenta se presentó en un festival llevado a cabo en Medellín y realizó una gira por Japón con la Orquesta Los Señores del Tango.  En materia autoral Elsa Rivas escribió los tangos  “Y lo mismo te perdí”, con música de Díaz Vélez, las milongas “Los Federales”, con música de Scarpino y “Yo soy así” con música de Acquarone. Siempre con la misma calidad de voz actuó en locales nocturnos como La Cachila de Agüero y Corrientes   y La Casona del Viejo Palermo de la Calle Gorriti, y muchos lugares más. En 1980 en el sello Almalí grabó con la Orquesta de Víctor D’Amario. El 29 de Octubre de 2008  junto a María de la Fuente y Nina Miranda se presentaron en el Teatro Cervantes con el espectáculo El retorno de las cancionistas, en esa oportunidad fueron acompañadas por la Orquesta Música Argentina Juan de Dios Filiberto, dirigida por el maestro Atilio Stamponi. Al momento del fallecimiento de Elsa Rivas, todavía tenía pendientes algunas presentaciones y un disco compacto por editar.

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 ROBERTO FIRPO

 Nació en Las Flores (provincia de Buenos Aires) el 1O de mayo de 1884 y murió en Buenos Aires el 14 de junio de 1959. En 1956, al cumplir las bodas de diamante con el tango desató una agria polémica cuando se atribuyó una intervención decisiva en la composición de La Cumparsita. Entonces cumplía sesenta años La gaucha Manuela, su primer tango, que nunca llevó al disco (cosa que hizo Pacho en 1913). En esa época tocaba en El Velódromo, sobre la avenida Alvear. con el violín de Alcides Palavecino y Juan Carlos Bazán al clarinete. Como se ve. en 1906. antes de que el barón De Marchi organizara las demostraciones del Paláis de Glace y del Palace Théatre. el tango se bailaba ya en el barrio Norte. Lugares nocturnos al fin, se poblaban de patoteros y cocottes. Por supuesto, los patoteros que aún no se llamaban así. sino la indiada, podían incluir también a los jóvenes hijos de aristócratas y aun de próceres.

Lo cierto es que Roberto Firpo. que en 1906 tenía veintidós años. había estudiado con Alfredo Bevilacqua, optimo maestro y autor de tangos memorables (Independencia, Emancipación, etc.). Su labor discográfica comenzó un poco más tarde y cubrió poco menos de cincuenta años. entre Argañaraz (1912) y su milonga El repique (1959). Su obra escrita es vastísima y registra títulos como Et gallito, De pura cepa, El amanecer; Didí. De madrugada y, entre decenas y decenas, Alma de bohemio, que instaló el tango romanza tres años antes de que Delfino compusiera Belgique.

Se incluye a Firpo, naturalmente. en la llamada guardia vieja, junto a Canaro y a Maglio. Tal vez podría revisarse el concepto; tal vez podría decirse que fue una especie de puente entre la guardia vieja y la guardia nueva. entre el tango iletrado (no por eso menos genial: al contrario. más genial todavía. como lo demuestran Arolas y Bardi) y el que, como quiera que hubiese sido, había pasado por el conservatorio.

Sebastián Piana se quejaba permanentemente de la poca importancia que la tangología asigna a Roberto Firpo. Solía decir que había llevado al tango cierto aire romántico, acentuado en sus valses, como Noches de frío y Recordando el pasado. Romántico es un adjetivo equívoco. Piana lo empleaba con el valor que Daría le dio en La canción de los pinos, cuando se preguntaba: ¿Quién que es no es romántico?; es decir, como trae la Academia en cuarta acepción, sentimental, generoso y soñador. ¿De dónde sacó Firpo su romanticismo (notorio también en Arolas, pero éste es posterior a Firpo, en términos cronológicos)?

Alguna vez dejó dicho que sin duda lo llevaba impreso en su temperamento, pero debió habérsele manifestado en los ejercicios de piano a los que debía entregarse cuando de jovencito, comenzó a pulsar ese instrumento. Entonces estaban de moda los llamados valses Boston, que, como nadie ignora, constituían una especie americana, de carácter melódico, sin arranques rítmicos. A la luz de esos valses, descubrió, seguramente, Firpo su temperamento romántico. Más técnicamente dice Piana: “El contorno melódico de cada uno de sus valses es de honda expresividad y sentimiento, elementos que permiten al intérprete efectuar libertad de frasco y acelerar o retener caprichosamente el ritmo”.

En su larga carrera tuvo Firpo orquestas grandes, menores y un cuarteto. Por esos conjuntos pasaron figuras señeras del tango, desde Arolas a Pedro Maffia, incluyendo a Canaro y a Fresedo. Su orquesta de los años treinta, lenta y, aunque de lineal de sonoridad muy rica, con su flauta a veces, otras con su serrucho, se escucha todavía con verdadero placer estético (los años de Teófilo Ibáñez, de Carlos Varela, de Príncipe Azul). Y las interpretaciones al piano que dejó en 1914 -El gallito, Sentimiento criollo, El amanecer, El bisturí- mantienen una frescura cura inmarcesible. Increíblemente, Fresedo sólo le grabó Alma de bohemio y Didí. Y Pugliese. que tocó en su orquesta, además de esas dos, El amanecer y Marejada, pero trece piezas a Julio De Caro.

José Gobello

 ROBERTO GOYENECHE

El Polaco Goyeneche nació el 29 de enero de 1926. Cuando murió, el 27 de agosto de 1994, ya no era el Goyeneche que había cantado con Salgan (siendo todavía colectivero) y con Troilo. Cantaba menos y actuaba más (del inglés to act, interpretar un papel]. Ya le faltaba muy poco para metamorfosearse en mito. «La juventud está muy metida con él», se asombraba Mariano Mores.

Su vida tiene algo del misterio gardeliano. Lo digo porque, al morir, sus biógrafos y apologistas lo daban por sobrino de Roberto Emilio Goyeneche, el autor de “De mi barrio y de Pompas”, en tanto otros biógrafos sostienen que era hijo del pianista que en 1922 había participado de las representaciones ofrecidas en España por la compañía Muiño - Alippi junto a Vicente Climent  y Celia Louzán, cuyo éxito abrió el camino de Madrid a Francisco Spaventa y a Carlos Gardel.  En lo que todos están de acuerdo es en la porteñidad del polaco: nadie ha dicho aún que hubiera nacido en Tacuarembó.

Tuvo una adolescencia dura y laboriosa, sentado a los volantes de vehículos de distinta tara. Luego ganó un concurso organizado por aquellos Inolvidables promotores y estudiosos que fueron Roberto Cassinelli y Raúl Outeda, y saltó de allí a la orquesta formada por el violinista Raúl Kaplún cuando éste, en 1946, se alejó de Lucio Demare. En 1953, buscando un cantor para su orquesta, Salgan escuchó a Goyeneche y quedó fascinado. «Par su manera de decir puede llegar directamente al corazón de la gente y emocionaría», explicaba. Con el autor de “A fuego lento “registró el Polaco sus primeras grabaciones comerciales (recordaba haber grabado con Kaplún un disco que no salió a la venta): Alma de loca, Yo soy el mismo, Siga el corso, Un momento y, entre otras, dos en dúo con Ángel Díaz, el Paya.

De la orquesta de Salgan pasó a la de Aníbal Trono, junto a Ángel Cárdenas. Con Pichuco habían cantado ya Florentino, Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Jorge Casal, Raúl Berón, Carlos Olmedo, Pablo Lozano. Su primera grabación con Pichuco fue la de” Bandoneón arrabalero” (en la otra cara del disco, impreso el 7 de setiembre de 1956, Cárdenas canta Chuzas, una milonga del poeta Enrique Uzal con música de Rene Ruiz), A los tres años, Troilo lo despidió: "Usted está llamado a tener popularidad y dinero -le dijo-, y no le voy a poder pagar». ¿Fue un visionario Troilo? Ni fantaseaba ni profetizaba: el destino de Goyeneche estaba a la vista. De todos modos, ser cantor no era tan tranquilo como ser chansonníer. Éste cantaba con un sueldo seguro. Al cantor -al solista, como suele decírsele esperaba un contrato aquí, otro más allá, y un camino largo que baja (muchas veces sube, menos mal) y se pierde.

El primero que le dio trabajo fue Antonio Maida, cantor él mismo, hermano de Roberto, pero menos bohemio que éste, o, en todo caso, más ordenado. Fue en Radio del Pueblo, una emisora de bajísimo perfil, perteneciente, como todas, al Estado, a cuyo frente lo habían colocado las veleidades de la política -que también es grela, como la suerte-. Entre aquel debut y su muerte pasaron 34 años, tres décadas y media en las que el polaco tuvo ocasión de hacer muchas cosas, y las hizo: radio, televisión, teatros, clubes nocturnos, cine, giras, París, Tokio.

No le faltaron honores y fue el presidente de: la República quien le entregó en 1990 el diploma de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Nadie lo merecía tanto como él. Sólo Gardel podía superarlo en acreditaciones, pero cuando Gardel murió, aún la política no había inventado ese galardón. Ni siquiera existían las medallas al mérito artístico, creadas en 1954 por ley de la Nación (que tuve la honra de informar en la Cámara como diputado): se dieron ese año y nunca más. Pero nada de lo que hizo Goyeneche fue tan importante corno su propia personalidad. Y ninguna recompensa lo fue tanto como el cariño perdónalo todo que el pueblo -es decir, la mayor parte de la población- profesa a algunos semejantes a yeites procuraban también privilegiar las palabras con relación a la música. Exageraba, es claro, ¡pero cuántas otras cosas en su vida fueron exageraciones! De algunas de aquellas exageraciones fue consecuencia la arena de su garganta (Cacho Castaña dixit); no de los años... ¿Y si aquellas patadas estuvieran reproduciendo el gesto de impotencia de Arolas cuando rompía los bandoneones?

Alguna vez Goyeneche se quejó por no haber recibido el disco de oro. Creo que Gardel tampoco lo recibió. Pero con disco o sin disco fue el referente consabido del tango canción durante una larga época; famoso y popular a la vez, cantó en París en un espectáculo que llenaba teatros, en el que lo aplaudieron con frenesí (y no fue, ciertamente, por cariño, puesto que no lo conocían). Aunque lo dijera con otras palabras, la buena gente pensaba lo mismo que a su muerte escribió Jorge Góttling: «Seria una simplicidad imperdonable afirmar que Goyeneche fue sólo un buen cantor. Inauguró todo un cosmos tanguistico al fabricar climas, con voz y gestos, en cada uno de los tangos, corno si se tratara de un decorado añadido y preciso».

Me quedan de él imágenes sueltas: gestos de admiración y de fastidio, ironías y silencios, sus sonrisas y sus risas, que no parecían de la misma persona. Rehusó armar esas piezas inconexas como si fueran las de un rompecabezas. Me quedo con la de aquella tarde, en la Botica del Tango de Bergara Leumann. Luis Alposta y yo solíamos acompañar a Rosita Quiroga a esos programas televisivos. Aquella tarde cantó Goyeneche  “De mi barrio”, corno homenaje a Rosita: luego Afiches. Yo estaba de píe, junto a Carlos García. Mientras cantaba De mi barrio, cada uno siguió atendiendo su juego. Después silabeó «Cruel en el cartel», y el estudio quedó paralizado, suspendido de su canto, como encerrado en una burbuja. La modista dejó de coser, el sonidista se olvidó de los micrófonos; el iluminador, de los spots; nosotros, de respirar. «Y apareces tú, vendiendo el último jirón de juventud...*». Carlos García me tocó suavemente el brazo y me susurró: «Ahora ve lo que es un artista*.

José Gobello

 ROBERTO GRELA

Roberto León Grela nació en Buenos Aires, (en el barrio de San Telmo), el 28 de junio de 1913 y falleció en la misma ciudad el 6 de setiembre de 1992. «Murió uno de los más grandes guitarristas del tango", tituló La Nación la nota necrológica. Lo había sido.

Uno se siente inclinado a afirmar que el primer tango se acunó en una guitarra. Es ésta una afirmación discutible, porque si el tango nació en las academias -en esos lugares los violines abundaban más que las guitarras, podría presumirse que más bien nació de un violín. Sin embargo, por mucho que nos fascine la figura del negro Casimiro, por mucho que queramos relegar la guitarra a la categoría de instrumento sustituto del piano en las primeras grabaciones de Greco, ella estuvo en las manos de los payadores puebleros, llamados milongueros porque payaban por milonga, y al son de su palabrerío ensayaron, casi seguramente, los compadritos, sus primeros quiebros. De lo que no cabe duda es de que el tango canción sí se acunó sobre la caja de un encordado, o de dos, el de Gardel y el de José Ricardo.

Esa circunstancia rebajó a la guitarra a un destino más servicial que artístico, el de acompañante. Grela no fue el primer solista, el primer escobero liberado del servicio doméstico, pero ha de haber sido el mayor de todos, o, al menos, uno de los mayores.

Empezó, es claro, acompañando a cantores de corto destino. El primero fue Domingo Gallichio, y tras él, muchísimos otros. Dirigió el acompañamiento guitarrístico de Charlo y posteriormente, entre 1936 y 1938, el de Fernando Díaz. Esta etapa no carece de alguna importancia, porque fue entonces cuando el longilíneo cantor riocuartense antes de iniciar su segunda etapa como chansonnier de Francisco Lomuto, estrenó el tango Las cuarenta, infaltable ahora -felizmente- en cualquier antología tanguera. La orquesta de Lomuto grabó este tango (versos de Gorrindo), aunque no con la voz de Díaz, sino con la de Jorge Omar, en julio de 1937, de modo que lo difundió simultáneamente con Azucena Maizani, quien no lo llevó al disco, aunque existe una grabación tomada en vivo. Por supuesto, no fue Las cuarenta el único tango compuesto por Grela. De los otros, que tampoco son tantos, pueden mencionarse Viejo baldío (grabado en agosto de 1946 por Aníbal Troilo con la voz de Pablo Lozano), Callejón (grabado el mismo año por el mismo Pichuco con Ángel Cárdenas) y A San Telmo.

Una extensa discografía permite apreciar el sonido de Grela, en cuyas interpretaciones Ferrer señala cierto fraseo de tradición bandoneonística. Autodidacto e impar orejero, no había llegado al tango, sin embargo, por el camino del bandoneón, sino por el del mandolín. Buscó una sonoridad distinta y la encontró mediante la púa de carey. No desdeñó el brío, pero sí la estridencia; privilegió los matices e hizo de cada interpretación un pequeño concierto. Esto vale para los cuartetos que integró con Pichuco y para todo lo que tocó y grabó junto a músicos de alta prosapia, como Horacio Salgan, Leopoldo Federico u Osvaldo Requena, para sus versiones con el acompañamiento de la orquesta de Carlos García, para sus propios conjuntos instrumentales.

Hombre de bajo perfil, a quien habríase podido suponer nacido para acompañar cantantes, o guiarlos, su historia casi sin historia permite declarar nuevamente, como Borges en el Poema de los Dones, la maestría y la magnífica ironía de Dios que eligió a un músico inusualmente modesto para exaltar a la guitarra, y de paso a él mismo, a la categoría de protagonista.

José Gobello

 ROBERTO MAIDA

Roberto Maida, por verdadero nombre Domingo, nació en Fráncica provincia de Catanzaro, Italia) el 3 de marzo de 1908 y murió en Buenos Aires el 9 de abril de 1993. Se contó entre quienes difundieron el tango en Europa, pero es mucho más recordado por los años en que se desempeñó como cantor de la orquesta de Francisco Canaro. Éste lo menciona en sus memorias como al pasar, pese a que había grabado con su orquesta 186 composiciones (184 como estribillista y 2 como solista) entre 1934 y 1938.

La vida tanguera de Maida fue muy rica y es una pena que el cantor no haya dejado sus memorias. Las anécdotas que narraba, no sin algún desparpajo que le creó enemistades, se han perdido para siempre, porque sus amigos carecíamos de micrófonos ocultos que permitieran grabar sus dichos sin riesgo de la espontaneidad. Fue un gran cantor y él lo sabía, aunque algunos estudiosos no hubieran reparado en ello. Hay coleccionistas de sus discos no sólo en la Argentina y fue tal vez el primero en creer en Discépolo, a quien le preestreno Esta noche me emborracho antes de que Azucena Maizani lo lanzara a la fama. Fue en 1927, en el teatro Astral, cuando cantaba con la orquesta contratada para tocar en esa sala.

En 1928 se embarcó hacia España como cantor de la orquesta de Cátulo Castillo. Con ella actuó en cabarés de Barcelona, Madrid y Sevilla y grabó, entre otros tangos Qué vachaché y Esta noche me emborracho. En 1930 Cátulo dio por terminada su empresa y los músicos retornaron a Buenos Aires. Maida grabó entonces aquí veintidós composiciones para Columbia, con una orquesta dirigida por Alberto Castellano, y algunos estribillos con los conjuntos de Canaro y Pedro Maffia. En 1931 volvió a España, otra vez con Cátulo. Su escenario fue media Europa. Cantó en Portugal con Bachicha; en Londres y París con Manuel Pizarro; en Alemania con Eduardo Bianco y el mismo Pizarro. En París frecuentó a Carlos Gardel, quien le grabó su tango Aquellas cartas (1932, música de Juan Ghirlanda) y antes de 1933 estaba otra vez en Buenos Aires, convocado por Jaime Yankelevich y Pablo Osvaldo Valle para cantar en radio Belgrano. En 1932 fue contratado por Francisco Canaro, a quien pronto acompañaría en la reposición de la comedia musical La canción de los barrios. Por entonces anticipaba a través de las radios los tangos que se conocerían en las comedias de Canaro. Con éste cantaba cuando la orquesta se mudó a radio El Mundo, seducido Canaro, dicen algunos, por Pablo Osvaldo Valle y, según otros, debido a la importancia que radio Belgrano daba al jazzman inglés Harry Roy. En 1934 Maida resolvió independizarse. En 1941, tras una gira por países vecinos, formó una orquesta cuya dirección confió a Argentino Galvan y con ella debutó en el Dancing Ocean. La experiencia fue breve, porque los dueños del local resolvieron que el conjunto no invitaba a bailar. Hizo todavía algunas giras que lo llevaron hasta Centro América y en 1968 abandonó la actividad artística para desempeñarse como intendente de radio Belgrano. Allí lo conocí un día de 1976. Yo participaba de un programa conducido por Miguel Ángel Merellano. Una mañana me invitó a pasar a una sala, cerró la puerta, me pidió que lo escuchara cantar y me preguntó si aún estaba en condiciones de hacerlo profesionalmente. Yo, que desde muchacho llevaba prendida en el oído su voz de terciopelo entonando Cosas Viejas, lo estimulé a hacerlo. Me habló de su calvicie y prometió usar peluca. Como lanzamiento organicé entonces un homenaje que en su persona la Academia Porteña del Lunfardo tributaría al cantor de orquesta. El evento ocurrió en la sala Enrique Muiño del Centro Cultural General San Martín el 12 de noviembre de 1976. Él evocó sus grandes éxitos de la década de 1930 y yo tuve el gusto de decir unas cuantas palabras. Comenzó aquella noche la última etapa de la carrera de Roberto Maida. Pudo realizar el sueño de cantar en Medellín y honrar a Carlos Gardel en la estación aérea del accidente fatal. Él había cantado Silencio en el velatorio realizado en el Luna Park.

José Gobello

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ROCA, HORACIO

(1929 – 13 de enero de 1969) – Cantor – Nombre de Familia: Alfredo Héctor Pometti.

     Los comienzos de esta cantor datan de 1950 cuando ingresa como cantor a la orquesta de Ricardo Tanturi, para esa fecha Roberto Videla había abandonado la orquesta y solamente quedaba Osvaldo Ribó. Con esta orquesta grabó su primer disco, Milonguita, el 16 de agosto de 1950, lamentablemente Tanturi disuelve la orquesta y vuelve a reaparecer en 1956 y con los mismos cantores, Osvaldo Ribo y Elsa Rivas, contando también con el recién incorporado Juan Carlos Godoy.

Horacio Roca permaneció en esta orquesta hasta su segunda disolución en 1959 llegando a grabar 8 temas como solista y dos a dúo con Elsa Rivas, y el tango Provinciana linda donde también intervienen  Elsa Rivas y Juan Carlos Godoy.

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RODOLFO BIAGI

Rodolfo   Biagi   nació   en   Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 14 de marzo de 1906 y murió en la misma ciudad el 24 de setiembre de 1969. En 1935 se incorporó en la orquesta de Juan D' Arienzo, con quien trabajó durante cuatro años (en términos discográficos, desde el 31 de diciembre de 1935, Orillas de Plata, Juan Maglio, sin canto, hasta el 22 de junio de 1938, Champagne Tango, Manuel Aróztegui, sin canto). Cuando lo instaló frente al piano, D' Arienzo había grabado ya 75 composiciones.

Biagi tenía cumplido su noviciado tanguistico en los cines mudos y su primera profesión, con Juan Maglio, en el Café Nacional. Además copiaba otra linda experiencia: la de haber integrado el acompañamiento de Gardel en varias grabaciones discográficas, junto a Antonio Rodio al violín y Aguilar, Barbieri y Riverol a las guitarras (Buenos Aires, Yo nací para ti, tú serás para mí, Aromas del Cairo, Aquellas farras, Viejo smoking, enero de 1930). Por lo demás, había sido pianista de la orquesta de Juan B. Guido y, luego, de la de Juan Canaro en la famosa temporada del cine París, de la que entre otros suvenires quedó el tango Pipistrela, de dicho bandoneonista y letra de Fernando Ochoa. Lo estrenó entonces Tita Merello, pero no lo grabó hasta 1954.

Ya se sabe que a partir de 1935 la orquesta de D' Arienzo contribuyó decisivamente a devolver el tango de los labios a los pies, si bien el canto se mostraba muy promisorio en voces como las de Hugo del Carril, Héctor Palacios y Oscar Alonso, y todavía estaban in gamba los astros y las grandes estrellas tangueras (Azucena, Libertad, Mercedes, Amanda Ledesma, Corsini, Magaldi, Gómez). La irrupción de D' Arienzo en los estudios de radio El Mundo fue como un coctel vitamínico cuyo fabuloso resultado fue la guardia del Cuarenta. ¿Hasta dónde contribuyó Biagi a la revitalización del tango? Transcribo de Horacio Ferrer, hombre de inteligencia lúcida y confiable: «En 1935 se incorporó (Biagi) a la orquesta de Juan D’Arienzo, contribuyendo con su modalidad, pianística nerviosa, armónicamente elemental, monótona en lo rítmico por la invariable repetición de las mismas ideas musicales, a definir el estilo interpretativo del conjunto".

D' Arienzo fue un ramalazo de viento fresco llegado desde los añosos hontanares del tango, cuando el sintonismo decareano parecía canonizar el candor pretencioso de Halcón negro (Canaro) y Cabaret de cristal (Firpo). Todo volvía a ser simple en el tango, como en los días de Garrote o del Quinteto Augusto. D' Arienzo pasó la esponja sobre la pizarra donde Rosemberg y Perceval desarrollaban sus arreglos y la dejó monda para que los muchachos del Cuarenta pudieran escribir lo suyo.

Biagi, que se sabía sin duda protagonista de la movida darienzana, se cortó solo en 1938. Vuelvo a Ferrer: «El 16 de setiembre (de aquel año), sobre la base de parecidos supuestos orquestales, debutó con su propio conjunto en la boîte Marabú y en los programas de radio Belgrano». Aquel tanguismo nervioso, a veces casi epiléptico, quedó registrado, con sus más y sus menos, en casi 170 versiones discográficas, número significativo, que no se habría alcanzado sin una perseverante adhesión popular. Todo sugiere que Biagi era un gran músico que se acotó a sí mismo al perfil de una reducida imagen de manos brujas. Tal vez con ello no haya hecho mucho bien a su fama, pero se lo hizo al tango, porque fue como si le estuviera recordando que un poco de sencillez nunca le cae mal.

Durante cuarenta años pulsó las teclas con el mismo vigor, formó o contribuyó a la formación de excelentes cantantes, dejó algunas composiciones que no se olvidan (Indiferencia) y, sobre todo, la milonga Campo ajuera, sobre versos de Manzi) y una versión paradigmática, la de Lágrimas y sonrisas. Fue distinto, pero no todos los que son distintos, como no todos los que son borrachos, lo son por el gusto de serlo. Fue auténtico, artísticamente sincero. Enriqueció el tango con un nuevo estilo que es como si le hubiera agregado una cara al arduo poliedro tanguistico y se hubiera pasado cuatro décadas puliéndola con profesionalismo y con amor.

José Gobello.

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RODOLFO ANÍBAL SCIAMARELLA

 Rodolfo Aníbal Sciammarella nació en Buenos Aires, en el barrio de Barracas, el 8 de octubre de 1902 y murió en la misma ciudad el 24 de junio de 1973.

El 25 de mayo de 1973 había asumido la presidencia de la Nación el doctor Héctor J. Cámpora; el 20 de junio había arribado Juan Perón al aeropuerto de Morón, porque el de Ezeiza estaba siendo ensangrentado por la interna de su partido; el 16 de julio había renunciado Campora, y Perón, en su nueva casa de la calle Gaspar Campos, aguardaba su hora más gloriosa.

Aquel 25 de junio salió de esa casa muy temprano para despedirse de Sciammarella en la capilla ardiente de SADAIC. El autor de Por cuatro días locos había alegrado su exilio en la quinta de Puerta de Hierro, en Madrid.

La familia Sciammarella era filarmónica: cada uno de sus miembros tañía algún instrumento. A los 24 años Rodolfo compuso un tango y le pidió letra a su amigo el periodista José María Caffaro Rossi. Este escribió la de No te engañes corazón, pero no pudo 'firmarla porque Ángel l. Sojo, el director de La Razón, donde era redactor muy destacado, lo conminó: o el periodismo o La milonga, Caffaro optó por el periodismo, Sciammarella firmó entonces la letra, y su amigo perdió buenos derechos de autor, porque el tango fue estrenado por Ignacio Corsini en el sainete de Pablo Suero La vida comienza mañana. El caballero cantor lo grabó el 13 de noviembre de 1926 y Gardel, el 26 de junio de 1928. Gardel había grabado ya otro tango de Sciammarella, ¿Por qué me das dique? {letra de Luis A. Alonso, 1926), más tarde grabaría Che, Bartolo y Vieja Recova, ambos con letra de Cadícamo, en 1929 y 1930 respectivamente. Suman un gran número las canciones populares que llevan música de Sciammare1la y algo menos las que tienen versos de este autor y pianista, a quien la naturaleza había negado, obviamente, el don de la poesía. pero lo había dotado de una capacidad extraordinaria para seguir y aún para inducir los esguinces del gusto popular.  Sus éxitos son innumerables.  Se vinculó tempranamente al cine, y en el filme Dancing (1933) Amanda Lidera entonó su tango No quiero ver te más; en Ayúdame a vivir (1936).  Libertad Lamarque le cantó Arrepentido, y enseguida todas las canciones de Besos brujos (1937). La misma Líber le había cantado, en el filme Tango (1933). Andate. Pero ya las composiciones de Sciammarella habitaban gargantas ilustres:  la de Azucena Maizani (Llevátelo todo) y la de Tania (Quien hubiera dicho).

Su adhesión al peronismo, para el que escribió, entre otros cantables, la marcha Evita Capitana, aconsejó a Sciammarella poner distancia cuando Juan Perón fue destituido; llamado "tirano prófugo" y requerido por la justicia. Para entonces Sciammarella ya había prosperado con Salud, dinero y amor y Por cuatro días locos. En España, donde vivió diez años, continuó prosperando, con jingles comerciales en los que ponía en juego una desbordante alegría de vivir y una imaginación musical inagotable. Su firma aparece. siempre airosa, en composiciones de diverso perfil y envergadura, desde No quiero verte llorar, a propósito, para la voz dolorida de Agustín Magaldi, hasta la marcha Isabelita; desde el vals Cuando estaba enamorado hasta esa bella elegía de Antonio Rodio, Parece mentira de la que Charlo dejó una versión impar (1935) con la orquesta de Francisco Canaro. Sciammarella cruzó orondamente la guardia del Cuarenta. y murió relativamente joven, a los 71 años. SI hubiera tenido una yapa, tal vez habría alcanzado a hacerle un gol al mismísimo rock nacional.

José Gobello

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 ROSENDO MENDIZABAL

Anselmo Rosendo Mendizábal nació en Buenos Aires el 21 de abril (día de San Anselmo) de 1868 y falleció en la misma ciudad el 30 de junio de 1913. Rosendo era el nombre de su abuelo paterno.

Negro (de color, como se dice eufemísticamente), pero de buena familia, era quien se firmaría artísticamente A. Rosendo. Su padre, Horacio, fue poeta de libros publicados (Primeros versos y Horas de meditación). Anselmo recibió, en 1875, cuando sólo tenía 7 años de edad, una herencia de su abuela Margarita Hornos: 45.329 pesos que en 1878 era un capital apreciable, según anota el escribano Juan Carlos Etcheverrigaray en un formidable trabajo de investigación que en 1970 comunicó a la Academia Porteña del Lunfardo.

No cuesta mucho presumir que Mendizábal tenía el privilegiado oído que acreditan tantos ilustres negros del tango, desde Casimiro a Joaquín Mora. No sabemos con certeza si estudió técnica musical o si era orejero, como lo sería poco después José Martínez (el autor de El pensamiento y de esa belleza que es Pablo), y bastante más tarde Roberto Grela. Lo que sí se sabe es que de chiquilín andaba tocando pianos en academias y casas de baile que no tenían clientela pareja: algunas eran lo que hoy se dirían "rascas" , hechas a la medida del sabalaje que las frecuentaba, y otras, como lo de Laura y lo de la Vasca, para gente de "posibles". En esas cosas debió despilfarrar el negrito Anselmo los pesos acumulados por su próvida abuela, si es que alguien no se los había birlado antes de que llegara a la mayoría de edad. Tampoco puede saberse cómo interpretaba sus tangos o los ajenos, porque no se conoce ningún registro fonográfico de su arte, si bien para esos años otros tanguistas andaban ya eternizando su música en discos y cilindros. Sin embargo, lo que cualquier aficionado puede escuchar de Manuel Campoamor nos da una idea al respecto. Sin duda, Anselmo era un jornalero de la música, pero un jornalero genial. Tocaba su piano a destajo, y con su piano - como Arólas con su bandoneón, como el mismísimo Bardi antes de que estudiara algo de teoría con el padre Spadavecchia- creó una página inmortal, El entrerriano, de la que se dice, y quizá sea verdad, que es el primer tango llevado a una partitura, y eso en 1897 o 1898.

Bien es sabido que Ernesto Ponzio, es decir, el Pibe Ernesto, reivindicó la autoría de aquella pieza, compuesta en lo de Laura, o en lo de la vasca, y dedicada al caballero Ricardo Segovia, oriundo de la provincia de Entre Ríos. José Antonio Saldías creyó en los dichos de Ponzio, pero supongo que lo cegó la amistad. En cuanto concierne a la creación de A. Rosendo, ella no se confina en El entrerriano, página de mención tan obligada cuando se habla de tango, como lo son El choclo o La Cumparsita Casi todas sus obras, de cuya modernidad solía admirarse el gran Sebastián Piana, han sucumbido a la implacabilidad de la desmemoria humana. Las menos olvidadas son A la larga, Reina de Saba, Don Padilla, Z Club, Polilla, Final de garufa, Don José María, Don Enrique, Don Horacio, Don Santiago, Viento en popa, Tres Arroyos. Y las más olvidadas, muchísimas otras.

Una auscultación de los repertorios de las orquestas populares en la Guardia del Cuarenta -cuyas discografías recopila, con tenacidad benedictina, S. Nicolás Lefcovich- permite comprobar prima-facie que D' Arienzo, Troilo, Basso, Fresedo (en 1944), Pugliese, Francini/Pontier, sólo se acordaron de El entrerriano; Di Sarli, de Don José María, y los demás, ni de eso.

A comienzos del siglo circulaba la expresión "el papá del...", que significaba "el mejor del...", "el rey del". La casa grabadora que editaba los discos de Villoldo dio en publicitar a su artista como "el papá del tango", que era como decir "el rey del tango". Algunos investigadores tomaron esa expresión al pie de la letra, interpretando que el tango había sido inventado por el autor de El choclo. No obstante, antes de que Villoldo (siete años mayor que Mendizábal) escribiera, en 1903, El porteñito, "que sería su primera obra”, a juicio de un hombre tan informado como Orlando Del Greco, A. Rosendo ya había compuesto, publicado y difundido El entrerriano. Villoldo fue un gran compositor que, según escribió Bates, monopolizaba el repertorio hasta que apareció Firpo. Sin embargo es posible que si alguien hubiese mostrado a Mendizábal la publicidad de los discos de Villoldo, el negro habría guiñado traviesamente un ojo diciendo: ¡A papá con juego de alto!

José Gobello

 ROSITA MELO

Rosa Clotilde Melé nació en Montevideo el 9 de julio de 1897 y murió el 12 de agosto de 1981, después de haber perdido en 1976 a su esposo, el poeta Víctor B. Piuma Vélez, con quien se había casado en 1922. Vivió en su ciudad natal los dos primeros años de su vida. Luego se vino con sus padres a Buenos Aires. Doce años más tarde, a los 14, jugando con el teclado del piano, advirtió cómo sus ensoñaciones de adolescente -que no eran distintas a las de todas las adolescentes de su tiempo- se le manifestaban en forma de vals. Fue como si las notas le fluyeran desde el alma...

Era un vals Boston, variante americana del Vals, lento, melódico, sin arranques rítmicos. Rosita estudiaba música y continuó estudiando y compuso hasta sus últimos años, inclusive tangos. La difusión arrolladora de Desde el alma -que Roberto Firpo grabó en 1920- dejó en la oscuridad el resto de su obra. Esa fue la única pieza que publicó, estrenando con ella su seudónimo Rosita Meló. Un tesoro musical ha quedado inédito, en manos de su hija, esperando editor. Desde el alma ya era famoso cuando Piuma Vélez le aplicó la primera letra, Yo también desde el alma, te entregué mi cariño, pero santo y bueno, como el de una madre, como se ama a Dios. Piuma amaba ese vals tierno y sentimental, que asociaba a un paisaje suburbano. Poeta al fin, tradujo en versos los sentimientos, que le suscitaba la música volandera a la que le había puesto letra: "Organito de la tarde, / de la noche y la mañana, / llevado sobre dos ruedas / por las calles suburbanas,  danzando a los cuatro vientos / su música ciudadana, donde no faltabas nunca, / valsecito Desde el alma".

Un día de 1948, Piuma recibió, en su casa de la calle Várela, una llamada telefónica de Manzi. Homero -quien siendo muy joven había compuesto con Antonio Sureda algunos valses memorables, como A su memoria y Valsecito de antes- estaba enamorado del vals de Rosita y, famoso ya, quería llevarlo al cine. Se la dijo a Piuma: su propósito era que lo cantara Hugo del Carril en la película Pobre mi madre querida, que filmaría con la gloriosa Emma Grammatica. Pero su letra, Piuma, está dedicada a la madre, y yo necesito una letra amorosa. ¿La escribimos juntos? Piuma aceptó y pergeñó: Vuelve a tu antigua ilusión. Junto al dolor que abre una herida, llega la vida trayendo otro amor. En buena amistad completaron la letra y la firmaron los dos.

Hace algunos años quise saber más sobre Rosita Meló. Ella vivía aún y con lo que ella recordaba escribí una noticia que en 1976 publiqué en mi libro Conversando Tangos. Decía entonces que curiosamente la música de esa dulce muchachita oriental, quien, como el personaje de Carriego, confiaba al piano sus secretos más íntimos, tuvo una repercusión profunda y tenaz más allá de las casas, de los zaguanes y de los cercos de ligustros; inclusive en ambientes torvos y sombríos, donde el malevaje hacía su catarsis con el vals de la Meló, con el Nocturno a Rosario de Manuel Acuña, con las rimadas moralidades compuestas por el descuidista Andrés Cepeda. ¿Quién que es no es romántico?, se preguntó Rubén Darío en La canción de los pinos. El malevaje también tenía su corazoncito.

La música adolescente de Rosita Meló convivió, en 1920, con La tablada, con Royal Pigall, con La biyuya, con De vuelta al bulín, con Sábado inglés... No podrá negarse que llevó al habitat denso de humo y de vapores de caña, donde el tango conquistaba la libreta de enrolamiento, un hálito querendón de malvones y de diosmas.

José Gobello

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 ROSITA MONTEMAR

Rosita Montemar (Rosa Spruck de Bonomij) nació en Buenos Aires el 30 de abril y murió allí mismo el 15 de febrero de 1976. Su nombre ha de decir muy poco a los tangófilos de hoy; porque había actuado escasamente en la radio y dejaba sólo algunos discos. Sin embargo, hay coleccionistas que atesoran su versión de Recuerdo, el famoso tango de Osvaldo Pugliese al que puso versos Eduardo Moreno.

Sebastián Piana me recordaba que fue Rosita Montemar quien impuso la primera de sus milongas compuestas con Homero Manzi, la Milonga sentimental La había estrenado un cuarteto integrado por Pepita Cantero, Rosita Contreras, y los actores Casaravilla y García Ramos, en una revista ofrecida en el teatro "Ideal" y allí había quedado la cosa. Luego la había cantado la gran Mercedes Simone, pero sin lograr popularizarla. Fue por entonces cuando la radio La Voz del Aire montó un espectáculo en el teatro "San Martín"; se presentaba una gran orquesta dirigida por Pedro Maffia con instrumentaciones de quien fue notable musicólogo, Juan Francisco Giacobbe. Era 1932. Algunos cantables estaban a cargo de Rosita Montemar, entre ellos la mencionada milonga. Allí la impuso la joven cancionista. Maffia no grabó esa pieza; sólo lo hizo con tres o cuatro de su cuñado Piana. De ellas, la memoria apenas alcanza al tango No aflojes (con Mariano Balcarce), a la milonga Juan Manuel (con Félix Gutiérrez), al vals Sombras porteñas (con Martín Podestá).

La Simone grabó Milonga sentimental el 4 de octubre de 1932; Ada Falcón, el 12 de diciembre, acompañada por Francisco Canaro, y Carlos Gardel, el 23 de enero de 1933. Poco más tarde, Rosita Montemar cantó tangos en el teatro Colón, donde en 1931, Libertad Lamarque, una jovencita de 22 años, había entonado Caminito y La Cumparsita, cuando las damas de la Sociedad de Beneficencia organizaron un concurso en aquel teatro. Maffia recordaba que se habían presentado tres orquestas: la suya, la de Edgardo Donato y la de Francisco Lomuto. La suya obtuvo el primer premio con Ventarrón, y Donato, el segundo, con El huracán, y puntualizaba Maffia: «El tango no tenía letra, ya se llamaba Ventarrón. Después le hice poner letra, que escribió Stafolani, a quien le di la idea del asunto. Nosotros aparecíamos como fin de fiesta. Había otros números anteriores». Esa fue la ocasión en que cantó Rosita.

Luego se casó con un fuerte industrial y abandonó su carrera. Ni hablar de tangos, ni hablar de teatros. Se había iniciado de chiquilina en la compañía de Angelina Pagano y no le había ido mal. La conocí en casa de Rosita Quiroga, donde una tarde de 1975 me confió muchos recuerdos que hoy son, diría Manzi, arena que la vida se llevó. Era lo único que le quedaba de su pasado artístico: ni un disco, ni un recorte de diario. Le propuse organizar un acto que fuera un poco un homenaje, pero, sobre todo, un pretexto para que contara sus experiencias de cancionista. La idea no le desagradó; sin embargo poco después me telefoneó y me dijo: «Ves, eso de que hablamos no lo vamos a hacer. Le prometí a mi marido, cuando me casé, no volver al escenario. Después de haber enviudado, volver, aunque sea para contar cosas, me parecería una deslealtad». No insistí. Días más tarde, en una librería de viejo, encontré la partitura del tango Chiche, que había sido una de sus creaciones. En la portada lucía una foto de sus años de estrella. Yo la había apartado para regalársela. Habría sido para ella, quizá, el único recuerdo de su carrera de cancionista. No pudo ser. La muerte vino de pronto, sin anunciarse. En todo caso, me quedará de recuerdo a mí, a mi mujer y a mi hijo; un recuerdo de esa dama tan fina, tan amable, tan modesta y también tan memoriosa que despertó en nosotros un afecto muy hondo, que más que afecto era cariño.

José Gobello

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 ROSITA QUIROGA

(13 de enero de 1896 – 16 de octubre de 1984) – Cancionista- Nombre de familia: Rosa Quiroga Rodriguez

Nació en el barrio porteño de La Boca el 13 de enero de 1896 y murió en su casa de la avenida Callao el 16 de octubre de 1984. No fue la primera cancionista de tangos; entró place, en un final de bandera verde: grabó el primero de su repertorio -La tipa- poco después de que la Maizani cantara Padre nuestro, el 27 de julio de 1923. Ambas procedían del canto criollo, pero Rosita ya era famosa y Azucena, seis años más joven, una desconocida.

La madre de Rosita era una china cordobesa, doña Serapia Quiroga, y el padre, un carrero asturiano que cargaba carbón en el Riachuelo. Cursó hasta cuarto grado en una escuela de la calle Patricios y "justo a los 14 abriles" dejó el aula y se puso a estudiar canto: tuvo más suerte que su hermano Leonardo, que quería ser bandoneonista, a quien ni su maestro Arólas pudo sacarlo más o menos pasable. Rosita cantaba en las comparsas y en los festivales, pero un día el asturiano plantó a su mujer y a sus hijos y como urgía parar la olla, se fue a probar suerte en un teatrito de Bahía Blanca, cuyo propietario, un señor Muscari, la había escuchado cantar. No triunfó como estrella, pero en cambio fueron felices sus amores y pudo cantar sin apremios económicos y sostener con cierta comodidad a su madre y a sus hermanos, porque era muy familiera y lo fue hasta su último aliento.

Mas como todo se acaba en esta vida, la fatalidad la devolvió al desamparo y pensó entonces, seriamente, en vivir del canto y con el canto mantener a los suyos. Volvió a Bahía Blanca -terreno conocido- con una carta de Panchito Martino para Carlos Gardel, que con su chaperón José Razzano triunfaba en el teatro Municipal de aquella ciudad. Esto ocurrió en septiembre de 1918. Gardel leyó la carta, semblanteó a la gordita de 22 años que tenía enfrente y le dijo: Así que usté es Rosita la chacarera. De aquella broma de típico cuño gardeliano nacería una persistente enemistad entre ambos artistas. Ella se abrió camino sin el apoyo de Gardel y, como entre la gente de la alta sociedad había muchos aficionados al canto criollo, en ellos buscó amigos, y encontró a los Villar Sáenz Peña, que le abrieron luego las puertas de la Victor. No llegó a la sala de grabación, empero, sin una larga carrera teatral -porque Gardel-Razzano le habían conquistado los mismísimos escenarios al canto criollo-, y en el Empire compartió el cartel, cantando en dúo con Rosita del Carril (en los papeles, Rosita Pérez), hasta con Ekhaterina de Galantha.

Por los principios de la década del 20, Rosita era ya una especie de jefa de relaciones públicas de la Victor, donde convirtió en estrellas a dos figuras señeras del tango, Mercedes Simone y Agustín Magaldi. Ella misma grabó para ese sello más de doscientas composiciones, que se difundieron por todo el mundo y, durante la segunda guerra mundial acompañaban a no pocos japoneses, mientras tronaban los aviones encima de sus refugios. Comenzó a ganar mucho dinero y a derrocharlo en lujos y diversiones que incluían el hipódromo. Pronto, empero, abandonó el despilfarro y supo conciliar la buena vida a lo grande con una sabia administración de sus recursos, tan sabia que hasta se hizo construir un palacete por Armesto, Casado y Sastre, y luego habitó departamentos en la avenida Posadas y en Callao, por los tiempos en que ya no amustiaba por esta avenida el cochero de El pescante y comenzaba a rodar la luna de Balada para un loco. Por esos años hizo un viaje triunfal a Japón y recibió, junto con Quinquela Martín y Edmundo Guibourg, el Farolito de Oro de la Academia Porteña del Lunfardo. Esta institución la contó entre sus más queridas amigas y un retrato de la bella Rosita adolescente decora sus muros.

El anecdotario de Rosita ha circulado tanto como los chistes de Ciríaco Ortiz. Ella hizo un tango a su medida -un tango de cámara, o de boliche-, lo silabeó con una prosodia de eses muy dulces, con entonación canyengue, que avanzaba lentamente, como si no arrastrara los versos del negro Cele sino la chata de su padre. Fue como la contrapinta de Azucena, de Ada, de Mercedes, de la Liber. Fue ella, Rosita, la divina Rosita.

José Gobello

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ROSSI, CARLOS

 (1 de marzo de 1943) - Cantor y letrista - Nombre de familia: Rossi, Carlos Alberto

   Sus inicios como profesional fue junto a Ángel Condercuri  durante una gira que realizó a Santiago de Chile, para realizar diversas actuaciones en locales, radio y televisión, además llegó a grabar con quien era su compañero, el cantor Carlos Gari dejando dos registros, la marcha “Arriba Chile” y el tango “Lonjazos”. Ese mismo año se realizó el 2° Festival de Tango y Folclore en la localidad de José León Suarez (Provincia de Buenos Aires) y en donde resultó vencedor su compañero de rubro en Chile; Carlos Gari.

Sin embargo fue escuchado por el pianista Manuel Sucher quien lo lleva a dar una prueba con José Basso e ingresando rápidamente a la orquesta reemplazando  a Héctor de Rosas y teniendo como pareja vocal a Alfredo Belusi. En 1966 graba su primer tema con esta orquesta, el tango de Manuel Sucher  y Carlos Bahr “Mientras tu no llegas” en un disco larga duración para el sello Music Hall, Carlos Rossi se mantuvo en la orquesta hasta 1967 dejando un total de diez temas como solista y uno a dúo con Belusi, el tango “A mis pagos voy”. Junto a Basso realizó giras por el interior del país.

Tras su etapa con Basso se aleja de la actividad artística retornando recién en 1977, año en que junto a Belusi se presentan en diversas giras por el país.

En 1980 vuelve a una segunda etapa con Basso, realizando giras y actuaciones por países de Sudamérica, lo acompañaban también Alberto Hidalgo y Marga Fontana, durante la gira que realizó Basso a Japón,  sin llegar al disco en esta etapa.

En 1982 fue convocado por el bandoneonista y director Rodolfo (Cholo) Montironi y realizan una gira por España, a su regreso graba como solista bajo la dirección del mismo maestro Montironi grabando un disco larga duración titulado “A mi manera”, también y con el mismo director actuaron en el local tanguero “Taconeando” propiedad de Beba Bidart. Se mantuvo en el mismo durante diez aCorreaños donde también fue acompañado por el Trío Yumba.

Varios locales tangueros de esos años contaron con su presencia; “Michelangelo”, “La Ventana”, “Patio mío”, “Café Tortoni” y “El Viejo Almacén”. En 1997 vuelve a Japón esta vez junto a Omar Valente con quien también llegó al disco, gira que repetirían director y cantor en el año 2000.

Además de realizar giras por países de América llegando a actuar en Estados Unidos, participó de famosos programas de televisión como Grandes valores del tango, La noche con amigos y el canal Solo Tango. Participó también en la Orquesta Juan De Dios Filiberto.

En el año 2003 grabó su último CD el cual contenía temas de su autoría y en el cual participaron importantes directores.

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ROVIRA EDUARDO

Este notable bandoneonista nació el treinta de abril de mil novecientos treinta y cinco. Su absoluto dominio del instrumento lo distinguió desde muy joven entre los ejecutantes de su generación del cuarenta. No hay duda que, al comienzo tuvo gran influencia de Piazzolla, pero poco a poco se fue diferenciando, siempre dentro de un estilo de avanzada en la ejecución del NUEVO TANGO... Su debut se produjo en el conjunto de Francisco Alessio, tío de Enrique, pasando luego a integrar numerosas orquestas

De categoría con las de Vicente Fiorentino, Miguel Caló, Orlando Goñi, Juan E. Martínez, Antonio Rodio y Osmar Maderna. En el año mil novecientos cuarenta y siete, José Basso lo incluye en su flamante orquesta. Con Pepe permaneció durante un tiempo hasta que fue llamado por otros directores entre ellos Alfredo Gobbi y Osvaldo Manzi.

Luego realizó una importante gira por el exterior junto al cantor Juan Carlos Fabri y el ballet de Alfredo Alaria. Ya de vuelta se dedicó por entero a integrar y dirigir pequeños conjuntos para ejecutar música totalmente progresiva. Rovira fue un excelente compositor. Entre sus obras citamos entre otras, “MONOTEMATICO”, “EL ENGOBBIAO”, “CONTRAPUNTEANDO”, “GENTE”, “TRIANGULO”, “A ROBERTO ARLT”, “FEBRIL” y “PARA PIANO Y ORQUESTA".

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RUIZ, RICARDO

(28 de julio de 1914 – 20 de abril de 1976) – Nombre de familia: Ricardo Víctor Ruiz -  Vocalista -

   Dio comienzo a su carrera artística en la radio, actuando en un famoso programa de la época, Chispazos de tradición, posteriormente en otro que se denominaba Estampas Porteñas. En 1935 fue contratado por Canaro para actuar en la obra musical del director, Rascacielos. Tenía registro de tenor, muy afinado y de muy buen decir. En 1939 se incorpora a la orquesta de Osvaldo Fresedo, convirtiéndose junto a Roberto Ray en los dos cantores que más representaron a esta orquesta, grabó un total de 28 temas en el término de tres años.

Se desvincula de Fresedo en 1942, con una gran mayoría de músicos de esa orquesta, formando La Orquesta Típica Argentina. A mediados de 1940 fue contratado por Gabriel Clausi para actuar en su orquesta, realizando una gira por Chile, contando también con la participación del cantor Héctor Insúa. Intervino también en la primera orquesta de José Basso, formada en 1947. En 1948 retornó a Chile junto a Gabriel Clausi. Nuevamente en Buenos Aires retorna a la orquesta de Basso en marzo de 1949 realizando dos grabaciones que nunca se editaron comercialmente, Dos que se aman, a dúo con Fiorentino y Sentimiento gaucho. Cuando Basso fue contratado por el Sello RCA Víctor le corresponde a Ruiz junto con Fiorentino volver a grabar, dejando los registros de: Claveles blancos y Perdón viejita (como solista) y a dúo con Fiore, Una lagrima tuya y el vals Un placer.

También paso en forma fugaz por la orquesta de Ángel D´Agostino dejando un solo registro, el tango Cascabelito. Comienzan los años en que el tango iba declinando, siendo cada vez más difícil trabajar con una orquesta y llegar al disco.  Corría 1959 cuando ingresa a la primer orquesta de Atilio Stampone dejando la misma en 1962, un año más tarde vuelve con Gabriel Clausi, realizando tres temas para el sello Chapín, propiedad del mismo director. Pese a la declinación de su voz, siguió todavía colaborando en algunos conjuntos: Oscar de la Fuente, Jorge Dragone, Roberto Prando, Roberto Pansera y Argentino Galván.

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RUFINO, ROBERTO

(6 de enero de 1922 – 24 de febrero de 1999) – Canot y Compositor – Apodo: El pibe del Abasto.

     Se inició desde muy pibe en el café O´Rondeman, (a pocos metros de su casa natal Agüero 753) ubicado en Humahuaca y Agüero del barrio del Abasto, propiedad de los hermanos Traverso y donde también había debutado Carlos Gardel.

     Su debut se produjo en 1936 en la orquesta de Francisco Rosse, más tarde conto con su voz la orquesta de Antonio Bonavena, la de Camilo Tarantini, José Filipeti y Anselmo Aieta.

Recién sería en 1938 cuando tras dar una prueba queda incorporado a la orquesta de Carlos Di Sarli, llegando a grabar por vez primera el 11 de diciembre de 1939 el tango “Corazón”, y finaliza una primera etapa el 12 de agosto de 1942 con el tango de Juan José Guichandut “Tarareando”, tras un corto tiempo retorna a la orquesta del Señor del Tango el 5 de marzo de 1943 grabando “Como se hace un tango” de Gallucci y Dizeo, deja definitivamente la orquesta con la grabación la milonga “Maldonado” de Alberto Mastra, registro del 17 de diciembre de 1943, junto a Di Sarli dejó un total de cuarenta y cinco registros y tuvo como pareja vocal a Alberto Podestá que se había incorporado en 1942.

En 1943 comienza su carrera como solista acompañado por su orquesta que dirigió Atilio Bruni, actuando por LR3 Radio Belgrano. Vuelve al disco como solista con la orquesta de Alberto Cámara en Uruguay y en Chile con Porfirio Díaz en 1946.

En marzo de 1947 se incorpora a la orquesta de Francini – Pontier, ya que Alberto Podesta se había retirado de la misma y teniendo como compañero de rubro a Raúl Berón,  grabando el vals “A su memoria” de Gerónimo Sureda y Homero Manzi (5-3-1947), con esta agrupación dejó un total de 14 temas como solista y dos a dúo con Raúl Berón. Dejando esta orquesta  en 1949 grabando “Claveles blancos”, tango de Armando Pontier y José María Contursi (3-2-1949) también Berón con esa misma fecha dejaría al binomio, ocupando sus lugares Alberto Podestá en su segunda etapa y Julio Sosa.

Entre julio y diciembre de 1949 fue cantor de Miguel Caló dejando solo dos registros “La casa esta vacía” y “Mi flor de noche”, volviendo recién a reunirse con Caló en 1966 grabando un disco larga duración para el sello Odeón. Entre 1955 y 1957 cantó con Roberto Caló, con Enrique Mario Francini 3 grabaciones las tres el 3-4-1957, con Armando Pontier 3 grabaciones (1961) y con Anibal Troilo 11 registros entre 1963 a 1965. En la década del sesenta actuó por LR1 Radio El Mundo con el seudónimo de Bobby Terré.

Siguió cantando pero en los últimos años de su carrera su voz se había perdido totalmente, se olvidaba de las letras pero sin embargo tenía a los seguidores que seguían a un cantor que no no era lo que había sido tiempo atrás.

De su obra como compositor letrista dejó muchos títulos registrados en SADAIC:

“Eras como la flor” (letra Mario Cesar Arrieta).

“Destino de flor” (letra de Alejandro Romay).

“Muchachos arranquemos para el centro”(con Franciso Martinez).

“Como nos cambia la vida” (letra de Marvil – Elisardo Martinez Vilas-)

“Dejame vivir mi vida”(letra Roberto Gimenez).

“La novia del suburbio”(letra Agustin Carlos Minotti).

 “Soñemos” (con Roberto Caló y Reinaldo Yiso).

“El clavelito”(con Angel Cabral y Reinaldo Yiso)

 “Los largos del pibe” (Sampri y Enrique Lari)

 “En el lago azul” (letra Alejandro Roman)

“Carpeta”(letra Enrique Cadícamo)

“El bazar de los juguetes”(con Alberto Podesta y Reinaldo Yiso)

 “La calle del pecado”(letra Roberto Lamberucci)

 “Manos adoradas” –Vals- (letra Horacio Sanguinetti)

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SAAVEDRA, CARLOS

(2 de octubre de 1920 – 12 de noviembre de 1972) – Cantor – Nombre de familia: Carlos Mateo Gardella

    Comenzó a cantar desde joven en su ciudad natal (Bragado) en reuniones, clubes y bailes que se hacían en diversos lugares. En 1940 el maestro Roberto Zerrillo organiza un concurso de aficionados y allí se presentó a cantar con su nombre de familia, en el mismo ganó una medalla de oro.

   Como otros cantores que triunfaban en sus provincias o ciudades, decide tentar fortuna en Buenos Aires. Su primera actuación fue por L.R.2 Radio Prieto (que después cambió su nombre por Radio Argentina), lo hizo bajo el nombre de Carlos Braga y fue acompañado por Enrique De Lorenzo, en esa audición también actuaban cantores y cancionistas muy conocidos.Sigue en la misma emisora acompañado esta vez por Jorge Pino, quien también actuaba en el Bar Marzotto, y con la misma realizó algunas giras por el interior del país. En el año 1946 se integró a la orquesta de Rodolfo Biagi ya con el seudónimo de Carlos Saavedra, que en realidad era el apellido materno.

Comenzó a grabar el 23 de mayo de 1946 con el tango “Mientras duerme la Ciudad”, dejó solamente 7 registros grabados, el 22 de julio de 1948 registra su último disco, la milonga “Por la gueya”. En 1950 deja la orquesta y junto con él se retira Alberto Amor. Continúa su carrera como solista actuando en confiterías, cantinas y bares de Buenos Aires, también fue acompañado en su oportunidad por la guitarra de José Canet y por la orquesta de Dionisio Delgado. Sigue su carrera actuando en diversas emisoras de Buenos Aires actuando también en Uruguay. Continuó con esporádicas actuaciones pero en 1972 falleció contando solo 52 años de edad debido a un ataque cerebro vascular

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SALGAN, HORACIO

(15 de junio de 1916 – 19 de agosto de 2016) – Músico, pianista, director, compositor y arreglador -  Nombre de familia: Horacio Adolfo Salgán –

   Nacido en Buenos Aires en el barrio de Caballito. Desde muy joven comenzó sus estudios musicales con el maestro Luppo también del mismo barrio.

Contando solo catorce años de edad se inicia como músico profesional en un cine que estaba ubicado en Villa del Parque, -cine Universal-. Fue integrante en algunos conjuntos de barrio para pasar luego por importantes orquestas pero por muy corto período que fueron la de Elvino Vardaro y Juan Caló.

En 1935 LR1 Radio El Mundo inaugura en la calle Maipú 555 la emisora con estudios modernos y más espaciosos que otras radios y es allí donde Salgán se incorpora como organista al elenco estable de la misma, al año siguiente pasó fugazmente por la orquesta de Roberto Firpo.

Comienza sus estudios superiores de música con los maestros Pedro Rubione y se perfecciona como pianista con Vicente Scaramuzza, Raúl Spivak y Amalia Weygand. Comienza a colaborar como arreglador y su primer paso fue con la orquesta de Miguel Caló. Como intérprete de música tropical se destacó junto a Ángel Riera, también fue acompañante de la que fuera su primera esposa, Carmen Duval.

Forma su primera orquesta en 1944 debutando en LR1 Radio El Mundo, llevando como vocalista a Edmundo Rivero y en 1947 comienza sus actuaciones en LR3 Radio Belgrano. Pero lamentablemente los directivos de empresas discográficas no entendían todavía la calidad de orquestación revolucionaria de Salgán debiendo disolver la misma en ese año de 1947.

Pese a toda esa incomprensión sigue con sus altos estudios y a la vez como maestro de otros músicos. Recién en 1950 forma nuevamente su orquesta contratado esta vez por el sello RCA Victor, y finalizando con la misma en 1954 dejando un total de 32 registros entre el 4 de mayo de 1950 hasta el 2 de setiembre de 1953 ingresando ese mismo año al sello TK en el que mantuvo hasta 1955 dejando 16 placas de doble faz (ocho discos de 78 RPM), en 1957 graba en Uruguay para el sello Antar Telefunken ocho temas y nuevamente disuelve su orquesta.

Comienza su etapa como solista integrando en 1960 un trío con Ubaldo De Lío y Ferro, actuando en el Restaurant Amerio, local donde también trabajaban Enrique Mario Francini y  Pedro Laurenz. Fue entonces que el dueño del local, Santiago Landajo, propone que se unan los dos grupos naciendo así el primer Quinteto Real. En 1961 vuelve a grabar junto a Edmundo Rivero, cantor que si bien ya había actuado con Salgán sin llegar al disco, fue así como una revancha que se tomaron grabando un disco larga duración en 1961. Junto a Dante Amicarelli formaron un excelente dúo de pianos, como también la destacada unión que tuvo con Ubaldo De Lío. En 1963 a pedido de un sello Japonés se fusiona otra vez en quinteto al que denominaron Nuevo Quinteto Real y estaba compuesto por Horacio Salgán, Ubaldo De Lío, Leopoldo Federico quien fue reemplazado por Néstor Marconi, Antonio Agri y Omar Murtagh.

De su obra de compositor recordemos “Don Agustín Bardi”, “Grillito”, “Del 1 al 5 (Días de pago)”, la milonga “Cortada de San Ignacio”, “La llamó silbando” y el más famoso de sus tangos “A fuego lento”, entre los valses se destacan “Motivo de vals” con letra de Carlos Bahr, “A una mujer” con letra de Carmelo Volpe. Como arreglador fueron casi 340 las colaboraciones que hizo para otros directores.

Horacio Salgán fue y sigue siendo admirado y elogiado como director y pianista, elogiado por otros grandes de la música como Igor Stravinsky y Arthur Rubistein, un grande que superó a otros directores de su época, un orgullo para el tango argentino.

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SAMUEL GUILLERMO LINNIG

 Samuel Guillermo Eduardo Linnig nació en Montevideo el 12 de junio de 1888 y murió el 16 de octubre de 1925.

Su padre, Samuel, era belga. A Samuelito, aunque empezó como artista circense, le tiraban las letras y su firma puede rastrearse en Nosotros, la más famosa revista literaria de la Argentina. Allí censuró a lbsen y elogió a José de Maturana.  Hombre de picadero y escenario, optó al fin por la literatura teatral y se hizo sainetero, profesión por entonces muy rentable.

Primero ensayó revistas escénicas. Eso en 1915. En 1916, Angelina Pagano le estrenó La túnica de juego y La copa de cristal.  Excesivamente interesado por las mujeres y el tapete verde, tuvo todavía un éxito con Jesús y los bárbaros, que Vittone - Pomar le representaron en 1918. Luego, urgido por las deudas de juego, malbarató su talento en sainetes de menor cuantía. A uno de ellos debe, empero, que no se lo haya olvidado del todo: Delikatessen Hause, en cuya representación María Esther Podestá de Pomar recreó el tango Milonguita, con música de Enrique Delfino. Luego, tras haber dado a la escena engendros como Maison Rístotorini y La dama del Plaza Hotel, produjo un par de piezas algo más valiosas, Milonguita (1922). donde Manolita Poli cantaba Melenita de oro, y Puente Alsina (1925). donde la misma actriz entonó Campana de plata.

El 16 de octubre de 1925 -dejó escrito Jacobo A. de Diego-, ingresó en el Hospital Español. Una intensa fiebre lo consumía. Miraba sonriente el número 13 de la habitación que le destinaron. Dirigiéndose a los amigos, dijo: "Mirá, como para jugarle..." Media hora más tarde se hizo realidad este verso suyo: "Y toda la luz me dice un gran adiós”.

La gran Raquel Meller incorporó Milonguita en su repertorio y lo grabó contemporáneamente con Carlos Gardel, en 1920. Me explicaba Enrique Delfino, ya en sus años postreros, que con Milonguita creó el tango bipartito (primera, refrán, primera bis), y que músico y poeta caminaron juntos por la calle Chiclana para ambientarse.  En una pared de la casa de Delfino había un autógrafo enmarcado: el papelito con que Raquel Meller le pidió a Francisco Canaro, cuando en 1925 se presentaba en el "Mirador de Nueva York": "Canaro, por Dios, toque Milonguita”.

Milonguita fue inspirado en un episodio de la vida real, bastante repetido, por otra parte. La muchacha que estaba entre la seda y el percal, como un ciervo entre dos fuentes, se habría llamado, para el Registro Civil, Esther Torres. Más hete allí que en 1925 el gran historiador porteño Ricardo M. Llanes afirmó que Milonguita había sido, en realidad, María Esther Dalton, muerta el 10 de diciembre de 1920, a raíz de una meningitis, en la casa donde habitaba, situada en Chiclana 3148. Una investigación coincidente de Juan Carlos Etcheverrigaray, promovió la airada protesta del señor Guillermo M. Durante, vecino de la niña desde 1908. "La irresponsabilidad y la inconsciencia, que ya en aquel entonces (1920) hirieron los sentimientos de la familia, hicieron que, al poco tiempo de fallecida María Esther, malvendiera su casa optando por emigrar del barrio. Puede que de la mente de algún fracasado o despechado galanteador surgiera la idea de relacionar a la heroína del tango con la niña a quien todos queríamos y respetábamos ".

Mi impresión es que Linnig ubicó su historia en la calle Chiclana por razones métricas, sin sospechar que al 3148 crecía una dulce jovencita llamada María Esther ... Y en cuanto a lo demás, a ver quién arroja la primera piedra

José Gobello

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 SEBASTIÁN PIANA

Sebastián   Piana   nació   en Buenos Aires,  en el barrio de    Almagro,     el     26    de noviembre de 1903 y murió en la misma ciudad el 17 de julio de 1994.

Cuando se inició en el tango, a los 15 o 16 años, tallaban todavía gloriosos orejeros (músicos que ignoraban la escritura musical), como Vicente Greco, Agustín Bardi, Eduardo Arólas o José Martínez. Piaña fue de los primeros tanguistas en encarar con seriedad los estudios musicales. Lo hizo primeramente en el conservatorio de Antonio D' Agostino (maestro, también, por los mismos años, de Osvaldo Pugliese). Recibido como profesor de piano y solfeo, Piaña estudió armonía con el padre Martín Cazzaniga, organista del santuario de María Auxiliadora, también en Almagro. Luego, continuó con Juan Francisco Giacobbe, un brillante musicólogo asimismo almágrense. Pero, puesto que su sueño era ser concertista, decidió perfeccionar sus conocimientos pianísticos con uno de los mayores músicos argentinos, Ernesto Drangosch, y era su alumno cuando aquel gran maestro murió, a los 43 años, en 1925.

En 1922 obtuvo el segundo premio en el concurso abierto por los cigarrillos Tango, con Sobre el pacho (letra de José González Castillo) y en 1923 Azucena Maizani le estrenó Silbando, escrito en colaboración con Cátulo Castillo, con versos del mencionado poeta. Tres años más tarde, también con Cátulo, musicalizó un poema de Hornero Manzi, El ciego del uiolín, que, conver-tido en el tango Viejo ciego, abrió una nueva época en la letrística tanguera. En 1934 obtuvo, otra vez con versos de Manzi, un gran éxito, El pescante, y, entre centenares de composiciones de diversos tipos, compuso, en 1943, su obra maestra, Tinta roja, a la que aplicó versos Cátulo Castillo.

Piaña es, por sobre todo, el creador de la milonga urbana. En la historia tuvieron que ver Manzi y Rosita Quiroga. Manzi pidió un día a Rosita -super estrella de la Víctor argentina- que le cantara un tango. "Traéme, una milonga, che" , le contestó Rosita. Manzi recurrió a Piaña y éste aceptó el desafío, pero él no podía hacer una milonga como las que cantaba Rosita que tenían una sola parte musical, repetida según la extensión de la letra. Pensó en el desarrollo musical que Alberto Williams había dado a la milonga campesina y lucubró algo que fuera bipartito, como el tango; que mantuviera una escritura popular y que trasuntara un dejo arrabalero; ese dejo arrabalero que el tango ya casi había perdido. Compuso una música, le gustó y se la llevó a González Castillo. En tanto, Manzi lo apremiaba, ansioso por complacer a Rosita. Tanto lo apuró que un día Piaña se sentó al piano y compuso una nueva milonga sobre el corte de la anterior. Se la dio a Manzi, quien la convirtió en la Milonga sentimental y se la llevó desalado a la gran cancionista, pero a ella no le gustó lo bastante. Y así se quedó, sin estrenar, hasta que un cuarteto de actores la interpretó en un pasacalle del teatro "Casino" y, luego, la orquesta de Pedro Maffia (cuñado de Sebastián) la incluyó en su repertorio con arreglo de Giacobbe; tras cartón, le aplicó la voz de Rosita Montemar, que fue la primera cancionista que entonó los bellos versos de Manzi.

Cuando Piaña le llevó a Canaro la Milonga sentimental, el autor de Sentimiento Gaucho le dijo: "¡Pero esto se parece a un tango! Vamos a llamarlo milonga tangueada". Para Canaro había nacido una subespecie musical, un tipo especial de milonga; para Piaña había nacido una nueva especie musical: la milonga urbana.

José Gobello

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SERPA, OSCAR

(7 junio 1919 - 8 noviembre 1982) – Cantor y guitarrista – Nombre de familia: Oscar Serpa.

     Cantor que desde joven se manifestó por los estudios musicales. Había nacido en Lujan de Cuyo, (Provincia de Mendoza) y fueron sus padres quienes descubrieron su encanto por la música enviándolo a estudiar a un conservatorio.

     Con sus iniciales conocimientos de guitarra comienza a integrar pequeños conjuntos folclóricos en su provincia natal con los cuales origino su crecimiento como guitarrista y cantor.

    Cuando contaba con solo 17 años, fue escuchado por el compositor mendocino Alfredo Pelaia, con quien al poco tiempo viajan a Buenos Aires en 1936 formando el dúo Pelaia – Serpa, llegando al disco en 1937 y en 1938  grabando para RCA Víctor y registrando los temas:

“Claveles mendocinos”, de Alfredo Pelaia y “Niebla del Riachuelo” de Cobián y Cadicamo (1937)

“Por el camino” zamba de Carlos Vicente Geroni Flores y Benjamín Tagle Lara, y “Justicia criolla tango de Rafael Iriarte y Francisco Brancatti (1938).

En 1939 y siempre trabajando en dúo fueron contratados por L.R.3 Radio Belgrano, lamentablemente a raíz de una enfermedad contraída por Pelaia el mismo se disuelve.

Fue así que Serpa se convierte en cantor solista comenzando sus actuaciones por L.R.2 Radio Argentina.

Llega su oportunidad de integrar una gran orquesta y en 1942 Fresedo lo convoca para reemplazar a Ricardo Ruiz, con quien graba por primera vez el 13 de mayo de 1942 para el sello RCA Víctor con los tangos “Mi noche triste” y Si de mí te has olvidado”. Se mantuvo como cantor de esta orquesta hasta el 26 de noviembre de 1946 día en que registra los tangos “Sin palabras” y “Hermana”

Tras su desvinculación de Fresedo, se incorporó en 1948 a la orquesta de Carlos Di Sarli, grabando a partir del 2 de junio de 1948 los tangos “La novia del mar” y “Los 33 orientales”, fecha en que la orquesta se disuelve por motivos personales de su director, quien recién volvería a formar orquesta en 1951.

Durante 1949 y 1950 integró la orquesta de Horacio Salgan pero sin llegar al disco. En ese mismo año de 1950 pasó a integrar la orquesta de Ricardo Pedevilla con quien dejó tres registros. En 1951 tras la vuelta de Di Sarli como director, integró nuevamente la misma junto a Mario Pomar, y en la que mantuvo hasta 1955, año en que tanto los músicos como los cantores abandonaron la orquesta, formando de inmediato  “Los Señores del Tango” quienes debutaron en 1956 por Radio Belgrano y llegando a grabar para los sellos Music Hall y RCA Víctor.

Prácticamente con el mencionado conjunto fueron las últimas actuaciones de Serpa. El tango ya no interesaba a las grabadoras ante la aparición de ritmos foráneos y cada vez se grababa menos, sin embargo Serpa se mantuvo hasta 1970 año en que abandonó la actividad en forma definitiva.

El 8 de noviembre de 1982 fue atropellado por un auto en la ciudad de Mar del Plata, tenía 62 años y había sido durante toda su carrera un verdadero “Señor del Tango”

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SOFIA BOZÁN

Sofía Isabel Bergero (durante los últimos 8 años de su vida Bergero de Hess), murió en Buenos Aires el 9 de julio de 1958. En cuanto a su nacimiento, señala el estudioso Horacio Loríente que sus documentos lo registran ocurrido en Montevideo, el 5 de noviembre de 1898. Era prima, por parte de madre, de la gran actriz Olinda Bozán (1893-1977). Contrajo matrimonio el 29 de mayo de 1950 con el doctor Federico Hess, que la sobrevivió. Fueron testigos de la boda su último gran amigo, Carlos Marcelo Tornquist y el periodista José María Caffaro Rossi.

El investigador J. A. de Diego precisó que Sofía Bozán no tuvo vinculación alguna con el circo criollo, puesto que comenzó su carrera como corista de las compañías de Luis Vittone - Segundo Pomar y de Enrique Muiño-Elías Alippi. En esta última cantó su primer tango, Canillita (Antonio Botta, Tomás De Bassi). Fue en 1925 y en el teatro Buenos Aires, el mismo donde Manolita Poli, en abril de 1918, había cantado Mi noche triste, iniciando la era contursiana. Del mismo Contursi estrenó muy pronto ¡Qué calamidad! y Caferata (dialogado éste con Azucena Maizani). Sofía entonaba los versos con el aire de quien dice un monólogo y el éxito fue formidable. En 1927 comenzó una clamorosa temporada en el teatro Sarmiento, donde estrenó páginas que hoy son clásicos del tango canción: Un tropezón, Aquel tapado de armiño, Las vueltas de la vida, Qué querés con ese loro, Guapo sin grupo, Haragán. La compañía del Sarmiento, dirigida por Manuel Romero, viajó, como se sabe, a España, en 1930, y se presentó en el teatro Zarzuela, de Madrid, y luego en el Palace, de París. Fue durante aquella gira cuando Sofía intervino, junto con Carlos Gardel, Gloria Guzmán, Pedro Quartucci, y el concurso de la orquesta de Julio de Caro, en la filmación de "Luces de Buenos Aires" (Joinville, marzo de 1931). Allí cantó dos tangos, con letra de Romero y música de Matos Rodríguez, La Provinciana y Canto por no llorar.

Al regreso de aquella gira pasó al teatro Maipo, donde cosechó aplausos durante años de años. Sobre su escenario estrenó de contrabando, en 1935, el tango Cambalache, que la Argentina Sonó Film había encargado a Discépolo. En el Maipo la vio, la escuchó y la aplaudió el famoso charlista español Federico García Sanchiz quien, en su libro "La pampa erguida", dijo de ella: Fuera del brillo de sus ojos, vencido por el de sus dientes, ambos en pugna con el fulgor de las joyas, no sobresale con el resplandor inherente a las fantasías del género. No se exhibe semidesnuda -las tanagras envuélvanse en túnicas y mantos- y la quebradiza delgadez de ella requiere los vestidos que delatan insinuaciones. Canta sin mucha voz y, si por la humedad, tórnase áspero el timbre, se burla de sí misma y advierte que actúa como diseuse (recitadora). En verdad era escasa de voz y dura de oído, pero su dominio del público no tuvo igual. Eran los tiempos en que los astros de la revista criolla no hablaban como carreros, ni necesitaban hacerlo, expertos como eran en el manejo de los tonos. La grosería raramente salía a escena y el doble sentido no emigraba de su jurisdicción, acotada en los teatros sicalípticos del Bajo y en los palcos del Balneario.

Sofía Bozán, la más picara y la más querible de las vedettes argentinas, deslindaba, con extraña sabiduría, lo canyengue de lo guarango y lo cómico de lo obsceno. Horacio Loríente, que la vio en los escenarios montevideanos, afirma que interpretaba los tangos sin cantarlos del todo, pero jamás desafinaba. Pudo, por eso, alternar sin desmedro con cantantes como Libertad Lamarque, Tania y Amanda Ledesma. Es cierto que no tuvo mucha suerte en el cine, que fracasó en la radiofonía y que tampoco grabó demasiado. Esas carencias no disminuyen su mérito ni su gloria. Más bien la aproximan a la leyenda.

José Gobello

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SOSA, JULIO

(2 de febrero de 1926 -  26 de noviembre de 1964) – Cantor - autor – Nombre de familia: Julio María Sosa Venturini.

   Julio Sosa, nació en Uruguay, localidad de Las Piedras, Departamento de Canelones. Tuvo una niñez muy humilde y muchos trabajos hasta que le tocó el servicio militar en la marina donde solo duró seis meses por que se escapaba de noche y vivía arrestado,  anteriormente había sido guarda de ómnibus.

Ya desde pibe tenía la vocación de cantar y lo hizo en un concurso de aficionados en un recreo llamado Luces de Canelón Chico (en esos años se les llamaba recreos a los lugares donde se hacían concursos), el premio: diez pesos al ganador y una botella de vermut al segundo, tras haber ganado, se lo comenzó a llamar a Sosa como “El canario Sosa”.

Sus primeras actuaciones ante el público fueron primero en el Café Parodi, en la localidad de Progreso perteneciente al Departamento de Canelones. Para ese entonces Carlos Gilardoni tenía su orquesta en la Ciudad de La Paz, del mismo Departamento y en el año 1946 se incorporó a la misma actuando en festivales y clubes de barrio y ciudades vecinas.

Dada la aceptación que tenía, Julio, decide trasladarse a Montevideo incorporándose a la orquesta del pianista Hugo Di Carlo que tocaba en el Café Ateneo de La Plaza Libertad (1947), más tarde se une a Epifanio Chain y a Edelmiro (Toto) D´Amario, con quien comienza a ser conocido y con una carrera ya en ascendencia, pero todavía sin llegar al disco, logrando al año siguiente (1948) grabar con el cuarteto del bandoneonista Luis Rafael Caruso (Carusito), llegando a grabar cinco registros para el sello SONDOR de Montevideo.

Debido al éxito logrado con Caruso, Sosa, decide viajar a Buenos Aires donde arribó con solo cuatro pesos en el bolsillo, contaba solo con veintidós años de edad y corría el año 1949, Su primera actuación fue con el acompañamiento de los guitarristas Cortese y Fontana en el café Los Andes ubicado en avenida Córdoba y Jorge Newbery en el barrio de Chacarita, también realizó una prueba en la orquesta de Joaquín Do Reyes quien lo rechazó por tener una voz “muy dura”. Pero muy pronto llegaría el momento de su primer triunfo al ser escuchado por el letrista Raúl Hormaza quien de inmediato se lo lleva a la orquesta de Francini – Pontier, para reemplazar a Raúl Berón y Roberto Rufino y hacer pareja vocal con Alberto Podestá también recién ingresado a la orquesta, comenzando a actuar por LR1 Radio El Mundo y muy pronto llegaría al disco para el sello RCA Víctor, siendo su primer disco “El hijo triste” grabado a dúo con Podestá (1 de agosto de 1949) manteniéndose en esta orquesta hasta febrero de  1953 dejando un total de 14 registros como solista y uno a dúo.

En abril de 1953 se incorpora a la orquesta de Francisco Rotundo comenzando a grabar con el tango “Levanta la frente” (6-4-1953) dejando un total de 12 registros siendo el último “Yo soy aquel muchacho” (9-6-1955).

En 1955 ya disuelto el binomio Francini – Pontier, se incorpora a la flamante orquesta de este último haciendo pareja vocal con Roberto Florio e inaugurando así director y cantores sus grabaciones en el sello RCA Víctor (sello en el que solamente dejaron 7 temas grabados y el resto para el sello CBS Columbia). Junto a Pontier, Sosa, dejó 35 grabaciones entre 1955 a 1959.

En 1960 comienza la mejor etapa Julio Sosa, momento en que ingresa a la orquesta de Leopoldo Federico, grabando también para Columbia, también grabó con acompañamiento de guitarras a cargo de Héctor Arbelo. Su primer álbum larga duración con Federico fue “El Varón del Tango”.

Lamentablemente en pleno apogeo de su carrera y con muchos contratos firmados, Julio, falleció el 24 de noviembre de 1964 a raíz de un accidente automovilístico, según las investigaciones de ese accidente, el automóvil venía a gran velocidad y chocó contra la baliza del semáforo de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla.

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STAMPONE, ATILIO

(1 de julio de 1926) – Pianista, director, compositor y arreglador.-

      Excelente músico que tuvo la influencia de sus contemporáneos Horacio Salgán y Astor Piazzolla, de quien fue pianista cuando armó su primera orquesta en 1946, en la que se mantuvo hasta 1948, año de la disolución de la misma. Estudió con el maestro Pedro Rubione, que también lo había sido de Carlos García y Horacio Salgan. Se inició en la orquesta de Roberto Dimas, actuando en el Café Marzotto de la Avenida Corrientes, siendo apenas un adolescente que todavía cursaba estudios en el colegio nacional. Pedro Maffia fue quien lo descubrió y lo llevó a su orquesta, más tarde, se integró a la orquesta de que dirigía Roberto Cámara. Con solo 19 años ya era todo un profesional. Entre 1946 y 1948 se integró a la orquesta de Astor Piazzolla, continuando con sus estudios de perfeccionamiento. Fue becado para estudiar en el Conservatorio Santa Cecilia, de Roma, realizó giras por Europa y países de Asia, junto a Julián Plaza y Alfredo Marcucci.

Tras su regreso a Buenos Aires forma la orquesta Stampone – Federico, al tiempo, Federico es nombrado director de la Orquesta estable de LR3 Radio Belgrano, quedando Stampone al frente de la orquesta y  llegando a grabar dos discos. Nuevamente se integra a Piazzolla, esta vez con el Octeto Buenos Aires. En 1958 al frente de su propio conjunto graba su primer disco larga duración, el que fue editado en los Estados Unidos. Desde 1959 estuvo vinculado al sello Microfón. Participó con el conjunto evocativo Palace de Glace, fue musicalizador de películas. En 1964 inauguró su propio local al que llamó caño 14.

      Como compositor podemos citar algunos de los más importantes tangos que tiene registrados: “Afiches”, “Con pan y cebolla”, “De Homero a Homero”, “Desencanto” (todos con letras de Homero Expósito), “Aguatero”, “Cadícamo”, letra de Enrique Bugatti, “Ciudadano”, “Concertango”, “El Nino”, “El Tapir”,(editados todos en su álbum “Homenaje al amigo”), “Fiesta de mi ciudad”, con letra de Andrés Lizárraga, “Fiesta, “Estocolmo Hotel”, “Milonga”, milonga”, con letra de Eladia Blázquez, “Impar”, “Mi amigo Cholo”, letra de Albino Gómez, “Mocosa” letra de Andrés Lizárraga, “Para violín y piano”, “Romance de tango” , “Un guapo del 900”.

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 TANIA

Ana Luciano Davis nació en Toledo (España). La adivinación del día y el año de su nacimiento pertenecen al folklore de Buenos Aires. En 1993, el poeta y publicista Antonio Requeni la hizo nacer con el siglo. La historia oficial habla de 1908. Discutir la edad de Tania es tan vano como polemizar por la patria de Gardel: sus datos pertenecen a la historia y ellos son ciudadanos de la leyenda. De todos modos creo que Gardel nació en Toulouse y que Tania vio la luz el 13 de octubre de 1895, anticipándose un par de meses a Rosita Quiroga. Por supuesto, cuando Rosita cantaba estilos por Bahía Blanca (1917), Tania se arriesgaba en Valencia al cuplé y la tonadilla.

Tal vez en su vida puedan distinguirse dos etapas. La primera comenzó en Marruecos, donde conoció, en 1922, a Antonio Fernández, integrante del conjunto Los Mexican, con quien se casó. Ya trataba de que la llamaran Tania, que no es vesre ni anagrama del diminutivo de su nombre, sino el que en la vida real llevaba una de sus amigas. Con el Mexican entonaba y bailaba las españoladas de rigor: Yo cantaba canciones españolas como La violetera y Agua que no has de beber, añora todavía. Con una troupe hispánica vino a Buenos Aires en 1924 y al poco tiempo la contrataron para cantar en Río de Janeiro con un conjunto en el que militaba el legendario cantor y guitarrista Mario Pardo. La tentación del tango comenzó a ser irresistible para ella, pero no se fue de boca: ensayó primero con un tango español que ya era famoso: Fumando espero. La aplaudieron mucho y el empresario se la llevó al "Chantecler" de la calle Paraná. Sin duda, Gardel, que tenía buenos motivos para concurrir a ese lugar, la habrá escuchado cantar alguna vez. Sin embargo, el rico anecdotario del Mago nada registra al respectó. Tania recordaba que en esa época, a diferencia de otras cancionistas que vestían la típica pollera y blusa, iba muy elegante y no la desvelaba su acento español.

Ya tenemos, entonces, una nueva cancionista de tangos, nacida en Toledo. Los astros eran Gardel, nacido en Francia, y Corsini, nacido en Italia. Buenos Aires, la cosmópolis, la ciudad del mundo, era crisol de razas, de lenguas y de acentos. Cariñosamente decíanle a Tania la gallega y la gallega, antes que Malena, cantaba el tango como ninguna. Mas no fue en el "Chantecler”, sino en el "Folies Bergere" de la calle Cerrito donde la escuchó José Razzano, y lo arrastró a Discépolo: Hay una gallega que canta Esta noche me emborracho. Sería 1927, quizá 1928. Tania ha relatado con gran ternura lo que ocurrió: Un día Discépolo me dijo: Tengo un departamento en la calle Cangallo; vení a tomar un té. Me vestí muy mona y fui. Después del té me propuso que me quedara y me quedé con él para siempre. Fuimos muy felices, vivimos siempre como novios. Viajamos por el mundo y le estrené muchos de sus tangos. Discépolo tenía entonces 26 o 27 años y se había abierto camino (la voz y el transido decir de la Maizani se lo habían abierto) sin renunciar siquiera a un adarme de lo que él quería escribir.

Con él comenzó y terminó la segunda etapa de la vida de Tania. Ella se convirtió en su cancionista oficial. Ciertamente Malevaje fue estrenado por Azucena y Cambalache, por Ernesto Fama; Yira... Yira..., por la Bozán y Victoria, por Pepe Arias; ¿Qué sapa, Señor?, por Tito Lusiardo y Chorra, por Marcos Caplán. Pero Tania le estrenó Tormenta y Uno, por citar dos piezas liminares, y, también, Confesión, Desencanto y Carillón de la Merced. Además, le inspiró muchísimos otros. Él, "tan chiquito y desnudo", encontró en Tania algo más que una mujer. Tal vez no pudiera decir, como el personaje de Romero, que en su vida hubiera tenido muchas minas, pero sí que, en cambio, tuvo una mujer, una supermujer. El lenguaje moderno, que todo lo rebaja, diría que fue su pareja. Y sí, claro; pero fue más bien un hada madrina. Ella le impartió las lecciones de vida que Discépolo tradujo en versos de tango. Lástima no poder decirle ¡Que viva cien años, señora!, porque ya los tiene. Digámosle, como los reos: ¡No te mueras nunca, Tania!

José Gobello

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TANTURI, RICARDO

(27 de enero de 1905 - 24 de enero de 1974) Pianista, director y compositor

   Fue un director que condujo su orquesta típica durante varias décadas y aunque haya sido de renombre, la misma tuvo su éxito a través de algunos cantores que pasaron por ella. Es por esa razón que las grabaciones instrumentales que dejó fueron muy escasas y además poco recordadas. Sin embargo la fama persistió a través de los años y en los últimos años con el resurgir del tango como danza, estas grabaciones son requeridas por los bailarines. Ricardo Tanturi nació en Buenos Aires en el barrio de Barracas. Su primer instrumento fue el violín que estudió con Franco Alessio, tío del célebre bandoneonista Enrique Alessio. Su hermano, Antonio Tanturi, lo indujo a dejar el violín y cambiar por el piano y, además, fue su maestro.  Sus inicios datan de 1924, cuando debuta en LOY  Radio Argentina, junto a su hermano Antonio. Actúa también en bailes de barrio y junto a Rosich, forman la típica Rostan. Aproximadamente en 1933 tocó en cines y teatros formando así un sexteto al que denominó Los Indios, conjunto de nombre homónimo al de un equipo de polo, a partir de allí se caracterizó a lo largo de treinta años con ese mismo nombre. Se presentó en el Alvear Palace Hotel, en el año 1934. Aquel Sexteto Los Indios  de  Ricardo Tanturi estaba integrado por Emilio Aguirre y Francisco Ferraro (b), Antonio Arcieri y Pibetti (v), el contrabajista Méndez y – por supuesto – el piano de  Ricardo Tanturi. En aquellas noches del  Alvear, donde también actuaba la Santa Paula Sereneiders dirigida por el vasco  Sánchez Reynoso,  este jazz tenía un cantor llamado  José Antonio Torrontegui,  conocido artísticamente como  Juan Carlos Thorry,  quien de vez en cuando se metía con el Sexteto Los Indios y se cantaba algún tango, de esta manera podríamos decir que el primer vocalista que tuvo Tanturi fue Juan Carlos Thorry.  Para 1936, con una orquesta más ampliada se presenta en el Hotel Carrasco, de Montevideo, para ello agregó más músicos al sexteto llegando así a integrar una verdadera orquesta típica. Además, convocó a quien sería – oficialmente – su primer cantor, Carlos Ortega.  Nuevamente vuelve al Uruguay, durante 1937 y 1938.   Corría 1937, cuando  se presenta por L.R.1 Radio El Mundo y se incorpora al catálogo de la casa Odeón, lamentablemente durante  llegó a grabar dos disco 78 R.P.M, los tangos, Tierrita y A la luz de un Candil y Gallo ciego y la marcha Carrasco, (dedicada al Hotel homónimo que estaba en Montevideo). No es fácil de entender, ya que en la radio tanto la orquesta como el cantor era número de mucha importancia y se presentaban en horario de mayor audiencia,  pese a todo, Tanturi quedó relegado en  Odeón.  Pero como los del sello Víctor tenían más olfato lo contratan a  Tanturi, y es lógico, pues a partir de allí perteneció a ese sello en el cual grabó durante toda su trayectoria. Su primera placa para Víctor fueron La Cumparsita y Argañaraz, registradas el 18 de noviembre de 1940. En el año 1941 la orquesta pega un salto olímpico al presentar a su nuevo vocalista, Alberto Castillo, hablar de ese éxito sería reiterativo, Castillo dejó en esta orquesta un total de 37 registros, siempre como solista.

Es importante recordar cómo estaba formada aquella primera orquesta. El maestro había dejado el piano y como hombre inteligente que era pensó que su puesto estaba en la dirección y que necesitaba una base pianística marcadora como la tenían otras orquestas para ello eligió al pianista Armando Posadas quien se mantuvo hasta la disolución de la misma en 1966. Así fue que con Posadas al piano; Raúl Iglesias, Emilio Aguirre, Francisco Ferrado y Juan Saetone (bandoneones), Bernardo Sevilla, Vicente Salerno y Luis Cuervo (violines) y Velázquez en contrabajo arrancó Ricardo Tanturi.

En 1943, Alberto Castillo abandona la orquesta para dedicarse a cantar como solista acompañado por Emilio Balcarce. Luego de una delicada tarea para encontrar al reemplazante de Castillo, Tanturi, eligió a un cantor Uruguayo y se llamaba Enrique Inocencio Troncone,  ese cantor se incorporó a la orquesta con el nombre de Enrique Campos. El nuevo cantor logró captar el gusto del público por que en nada se parecía a Castillo, y eso era lo que quería el director, Campos  debutó con el tango Muchachos comienza la ronda el día 6 de agosto de 1943, en 1945 el mismo Campos le sugirió a Tanturi,  incorporar a otro vocalista, ya que las demás orquestas contaban con dos cantores y propuso a Roberto Videla. Videla debutó cantando a dúo con Campos, fue con el vals Tu vieja ventana de Guillermo Desiderio Barbieri. Cuando Campos se retira de la orquesta (donde ya había dejado 51 temas como solista y 2 a dúo con Roberto Videla),  Tanturi  convoca a otro cantor (Alberto Osuna),  y a quien el maestro bautizó como Osvaldo Ribó y quien hizo una gran carrera.  Sucesivamente pasaron otros vocalistas, Horacio Roca, Elsa Rivas, Juan Carlos Godoy, Alberto Guzmán, Blanca Bassi y José Falcón. En 1959 disolvió su orquesta, reapareciendo en 1966, pero debido a que era un momento tan malo para el tango con este nuevo conjunto grabó solo cuatro temas para el sello HR, luego se aleja definitivamente de la actividad artística.

Autor de los tangos: Amigos presente (Instrumental), Desprecio y La vida es corta (Francisco Gorrindo), Carrasco (marcha con Carlos Ortega), Mozo Guapo (Nolo López), Provincianita Linda (Reinaldo Yiso) a quien le grabó 8 temas, y también Francisco García Jiménez a quien le grabó 9 temas.

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 TITA MERELLO

Ana Laura Merello nació en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 11 de octubre de 1904. Cuando tenía sólo 45 años y llenaba con Filomena Marturano las salas de cuatro teatros (uno por vez, es claro), decía: No oculto mi edad ni la disimulo. Nunca modificó esa conducta ni perdió tampoco la costumbre de decir lo que pensaba y lo que sentía. No ha cambiado.

Su infancia no hacía presumir su destino. Nunca se sentó en el aula de una escuela y en 1917, cuando se presentó en el teatro "Avenida", aún no sabía escribir. Luego estuvo en el "Porteño" y fue, en el "Ópera", una pintarrajeada bataclana en el famoso conjunto de madame Rasimi. Debutó como cancionista en el "Bataclán", un teatro sicalíptico del Bajo. En 1924, ya estaba en el "Maipo", en la compañía de Roberto Cayol. Allí cantó El barrio de las latas. "Cuando lo estrené, dijeron de mí que era Linda Thelma que resurgía, recordaba en un intervalo de Filomena Marturano". Tampoco había olvidado otros tangos que lanzó a la fama: Queja indiana, Qué vachaché, Leguisamo solo, Padrino pelao.

Explicaba que había elegido el tango cómico, porque era más difícil hacer reír que hacer llorar; pero lo cierto es que su público no la miraba ni la admiraba como una cancionista cómica, sino arrabalera. Siempre fue dramático el temperamento de Tita, siempre supo hacer reír y llorar al mismo tiempo. Desde este punto de vista habría que afirmar que cualquier cosa que cantara o representara la derivaba al grotesco. Fue, sin duda, nuestra Ana Magnani, pero no una Ana Magnani en miniatura, sino entera y cabal: pequeño era su mercado comparado con el de la otra; no su talento ni su carisma.

Cuando hizo La mala ley, la prensa dijo que Luis Arata no podía haber elegido mejor compañera; muchos años más tarde, el cine volvería a reunirlos en La morocha (1955). En 1934 declaraba a

Héctor Bates: Voy a ser la gran actriz de Buenos Aires. No sé cuándo, no interesa; pero lo seré y no crea que esto sea una insolencia ni una pretensión. No sé si esto será cuando tenga 45 años, pero de que lo seré, estay convencida. ¿Qué vidente le había revelado, en 1934, que justamente a los 45 años, en 1949, se convertiría en la actriz que soñaba ser y repetiría 500 veces Filomena Marturano?

La cancionista (o diseuse, si les gusta más) fue casi desplazada por la actriz. El cine le permitió desplegar todos sus recursos. Alguna vez, las dos mayores salas de Buenos Aires anunciaban simultáneamente, con grandes luminarias, sendas películas suyas: el "Ópera", Los isleros (20 de marzo de 1950) y el "Gran Rex", Vivir un instante (3 de mayo de 1950). Para entonces, no habían pasado quince años de su memorable interpretación de Santa María del Buen Aire, la pieza de Enrique Larreta, que llevó a Montevideo y que en Buenos Aires había estrenado otra dama, diecinueve años mayor que ella, iniciada también cantando sobre los tabladillos: doña Lola Membrives.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. En 1955 la discriminaron y la prohibieron. Terminaba la prohibición de su amiga Libertad Lamarque y comenzaba la de ella. No fue a la cárcel, como Hugo del Carril; pudo viajar a México a ganar su pan (y nuevos laureles, vive Dios) hasta que amainara el temporal. Ya estaba curtida por otro gran dolor, mucho más hondo. Luis Sandrini, el gran amor de su vida desde la filmación de Tango, en 1933, prefirió un día, como en el bellísimo soneto de Alfonsina, El beso joven de una boca jugosa y la dejó en soledad. Pero la función debía continuar.

El escenario, el cine, la radio y la televisión fueron entonces como enormes ventanas abiertas al cariño de un público virtual de 30 millones de habitantes, que la adora y que, como las mesas del Cafetín de Buenos Aires, tiene la enorme sabiduría de no saber preguntar nada. Tal vez el amor de un pueblo no pueda reemplazar al de un hombre, tal vez ser amado por uno sea mejor que amado por todos. Pero con barro de frustraciones y fuego de triunfos, fue modelada esta mujer admirable, este ídolo que vaya a saber de qué están hechos sus pies, porque todo el oro lo reservó para su corazón.

José Gobello

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TUCCI, TERIG

(23 junio 1897 - 28 febrero 1973) - Violinista, pianista, orquestador, compositor y director – Nombre real: Terigio Tucci

    Estudió violín con Luis Vívoli y teoría y armonía con Alfonso de María en Buenos Aires. Su primera composición fue la zarzuela Cariños de madre, estrenada en 1917 en el Teatro Avenida por la compañía de López Silva y en 1919 estrenó su poema sinfónico Almafuerte en Ramos Mejía (provincia de Buenos Aires). Desde ese año 1919 hasta 1923 trabajó como violinista en los teatros Politeama, Excelsior, Avenida y los cines Atenas y Bijou. En agosto de ese año 23 partió hacia Norteamérica. En Estados Unidos dedicóse por entero a las orquestaciones, composición de música de fondo y arreglos de material latinoamericano. De 1930 al 1941, trabajó en la National Broadcasting Company con los directores Hugo Mariani, Frank Black, Leopoldo Spitalny, Ernie Rappee, Andrée Kostelanetz, Percy Faith, Mitch Miller y otros no menos renombrados. Dirigió y orquestó para artistas de la talla de Carlos Gardel, Laura Suárez, Cándido Boutilho, Julio Martínez Oyanguren, Graciela Párraga, Elsie Houston, Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, Pedro Vargas, Olga Coelho, Marta Pérez, Los Panchos, Eva Garza, etc. Arregló y dirigió programas radiales latinoamericanos en la International General Electric desde 1941 a 1947, para su Cadena de las Américas. Fue director musical de la División Latinoamericana de 1951 al 59, de la Voz de América y de las grabaciones latinoamericanas de la RCA-Victor desde 1932 a 1964. Hizo de 1936 a 1940 programas radiales y películas para firmas comerciales como la Bayer y Exposición Latinoamericana de Macy's en 1942, como director musical. Para las Naciones Unidas compuso fondos musicales para películas documentales y programas radiales entre los años 1953 y 1957. Reclamado por Carlos Gardel a su llegada a Nueva York para que colaborara en sus películas, pasó como director musical de la Paramount en los años 1934-35 musicando los films Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras, Tango bar y Cazadores de estrellas. Llevó al pentagrama las composiciones que Gardel creaba, compuso “Los ojos de mi moza” y “Sol tropical” para sus películas y dejó escritos los tangos “Noche estrellada” y “Recordando [b]”, en colaboración con Alfredo Le Pera y Gardel, para próximos trabajos fílmicos que debía realizar el cantor allí. Con su gran orquesta secundó las grabaciones de Carlos Gardel en la Victor de Nueva York, integrada por los músicos Remo Bolognini (argentino), Eduardo Zito (argentino), Rafael Galindo (mexicano), Juan Manzo (español) en violines; Abraham Thevenet (uruguayo) en piano; Domingo Guido (uruguayo) en bajo; Vicente Navatta (uruguayo) en cello; Joe Biviano (ítaloamericano) en acordeón. Fue un grande y entusiasta colaborador de todos los artistas argentinos que actuaron en Nueva York: a Azucena Maizani la secundó en la película Di que me quieres, a Agustín Irusta en grabaciones, a Armando Barbé, a Daniel López Barreto, etc. En 1969 publicó el libro Gardel en Nueva York, de cuya página 182 extraemos esta sabrosa anécdota: «Suena el teléfono a las tres de la mañana. Medio dormido levanto el receptor y oigo la voz de Gardel que me dice con evidente satisfacción: «Che viejo, acabo de encontrar una melodía macanuda para el tango “Por una cabeza”». Y procedió a cantármelo ipso facto. No sé si sería porque todavía no me había despertado del todo, que al oír por teléfono el fruto de su inspiración, ni la melodía ni la letra me hicieron mucha impresión; y así se lo dije. Algo amoscado Gardel me contestó con su fina ironía: «Mirá Beethoven, vos te quedás con tus corcheas y semifusas, pero no te metás conmigo en asuntos de matungos». «Me causó gracia la comparacíón beethoveniana y comprendí que nadie como él —carrerista empedernido y dueño de un dispendioso stud— podía hablar con más autoridad de temas hípicos; nadie como él podía conocer la emoción del jugador de ver a su caballo llegar victorioso al disco, ni sentir el desaliento de verlo flaquear en el momento mismo en que un supremo esfuerzo lo hubiese colocado en la categoría de ganador».

Tucci nació en Buenos Aires (barrio Balvanera) el 23 de junio de 1897 y falleció en Forest Hill (Nueva York, EE.UU.) el 28 de febrero de 1973.

FUENTE: TODOTANGO – Por Orlando del Greco

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VALENTINO, Enzo

(24 de septiembre de 1919 – 3 de abril de 2015) –

Autor y compositor - Nombre de familia: Enzo Ángel María Cavenenghi –

   Nació en la localidad de Correa, Provincia de Santa Fe, hijo de inmigrantes italianos, heredó de su padre su vocación por el canto y también se sintió influenciado por el canto de los payadores que arribaban a su pueblo natal.

Debutó en Rosario en 1935,  y al año siguiente cantó en locales nocturnos y emisoras de esa ciudad. Su nombre artístico proviene el de haber tomado el apellido de su abuela materna que era de ascendencia francesa.  Para 1937, viene a Buenos Aires y se ubica en LS6 Radio del Pueblo secundado por las guitarras de Ricardo y Agustín Legarreta, y José Di Napoli, siendo conocido bajo el  nombre de Juan Pueblo. Luego pasó a trabajar en las matinés de Juan Manuel por radio Mitre incorporándose al conjunto de radioteatro dirigido por Alfredo Bigeschi, desempeñándose hasta 1948 ó 49. Tuvo como maestros a Zulema Ibarra, Eduardo Bonessi, quienes lo fueron perfeccionando en el canto, pasando también por la academia PAADI que dirigían los hermanos Rubistein. En 1949 trabajó en La Enramada, allí se incorporó a la orquesta de Domingo Federico, junto a Mario Bustos, fue en la época en que se había disuelto esa agrupación y vuelto a formarla otra vez, debutando en  Tango bar, Radio Splendid y numerosos bailes. Con Federico el primer tema que grabó fue China de la Mazorca, perteneciendo a este conjunto por dos años. En 1950 se presentó por Radio Belgrano y en las transmisiones de circuito cerrado de canal 7, siendo secundado por Bruzo, Héctor Davis, Antonio Ciaccio y Enrique Maciel. Realizó giras por el interior. Grabó como solista para el sello TK con sus guitarristas Ernesto Báez, Edmundo Zaldivar (h) y Héctor Ayala. También en las orquestas de Luís Stazo, Carlos Figari, Ismael Spiltalnik, José Canet  y el cuarteto de guitarras de Enrique Maciel.  En 1952 se incorporó a la orquesta de Alfredo Attadia, su primer tema grabado  fue “Cualquier cosa”, para el sello Pathe. En 1954 cuando Ángel Vargas estaba actuando en la orquesta de Armando Lacava, lo reemplazó por una dolencia de aquel, haciendo su presentación en el Marabú, posteriormente actuó en el Goyescas. En 1955 emprendió una gira por Montevideo. En 1968, integró la embajada artística juntamente con Oscar Alonso, Carlos Dante y Ernesto Fama, con la presentación y animación de Lito Bayardo, que en Santiago de Chile inauguraron el monumento de homenaje a Carlos Gardel, (Se erigió en la Plaza Subercaseaux, en el paradero 8 de la avenida José Miguel Carreras.) En 1973 se presentó en La Araña de Junín, al año siguiente en Rancho Argentino de Boedo 737. En 1979 trabajó en lo de Hansen en Ramos Mejía y en Canal 11 de TV en el programa Ronda de Tangos. Registró numerosas actuaciones y participó asiduamente en peñas de tango y en reiteradas oportunidades, se contó con su presencia en el Café Tortoni.  De su obra autoral podemos citar: “Recuerdos de una madre”, “Viejo sillón”, “Gigi”, “El nido vacío” entre otras.

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 VARGAS, ÁNGEL

(22 de octubre de 1904 - 7 de julio de 1959) - Nombre de familia: José Lomio - Cantor y compositor.

              Ángel Vargas, un cantor de registro breve, pero con una personalidad y un buen gusto indiscutible. Fue un vocalista de personalidad muy agradable, atractiva y una manera propia de cantar, uno de los cantores más queridos por el público. Fue el modelo de cantor que convocaban multitudes en los bailes y lugares donde se presentaba y en especial en los bailes de carnaval. Su gran acierto fue y será para siempre el mismo… su incursión en la orquesta de Ángel D´Agostino quien supo definir el estilo del cantor, provocando un equilibrio extraordinario entre cantor y orquesta, quienes llegaron a grabar noventa y cuatro temas, algunos de antología.

Nació en el barrio de Barracas, pero siendo muy niño su familia se muda a   otro barrio famoso, Parque Patricios. Durante su juventud se inició cantando en cafés de los alrededores del mercado de Abasto. Su primer escenario se produjo en un cine del Barrio de Parque Patricios – 1923 – y cantó como José Lomio, (otros dicen que como Carlos Vargas) más tarde adoptaría el nombre artístico de Ángel Vargas.  Corría 1930, año que se incorpora a la orquesta de Landó - Matino y un año después pasó a integrar el cuarteto de Armando Consani. En 1932 tuvo una breve actuación con Ángel D´Agostino, para pasar luego con José Luís Padula, en noviembre de 1935 con este registró sus primeras grabaciones.

Nuevamente se une a D´Agostino, actuando en el cine Florida, pasaron luego al Chantecler y deja nuevamente a D´Agostino para unirse a la Orquesta de Augusto Pedro Berto, con esta agrupación actuó en Radio Argentina, posteriormente se unió al trío de Antonio Sureda y también formó un dúo con Santiago Devin. Entre 1938 y 1939 vuelve con D´Agostino y llega otra vez al disco con la orquesta Típica Víctor con quienes graba en noviembre de 1939 y para el mismo año grabó con acompañamiento de guitarras.

Pero la popularidad recién le llegaría en 1941, el 13 de noviembre de ese año el binomio D´Agostino - Vargas, graban su primer disco, “Muchacho” y “No Aflojes”.  Prosiguen los éxitos en el disco de los Dos Ángeles del Tango, corría 1941 cuando logran ocupar el primer puesto en el gusto popular en la Audición Ronda de Ases.

El 10 de agosto de 1943 los músicos de D´Agostino - inconvenientes de índole económica- formaron una nueva orquesta, la dirigía Alfredo Attadia y Vargas actuaría como solista, las cosas no salieron como ellos querían y la unión duró solo casi un mes. Sin embargo, en el mismo año todos regresaron con su antiguo director y el 3 de septiembre de ese año ya estaban grabando otra vez y el éxito continuó. La figura y la voz Del Ruiseñor de las calles Porteñas, (así lo había rebautizado el animador Raúl Astor durante una audición en radio Splendid), hizo sus primeras apariciones en cine en dos cortometrajes, “Tres esquinas” y “El Cuarteador”, posteriormente intervino en el largometraje “Su última pelea”.  En 1945 vendría la separación definitiva de los Dos Ángeles, graban su último disco, “Demasiado Tarde” y “Camino del Tucumán”, la separación fue de común acuerdo. Vargas, dado su imparable éxito popular se convierte en solista.

En 1947, se encontraba actuando en Radio Aconcagua de Mendoza, acompañado por guitarras, cuando decide de pronto mandarle un telegrama a Eduardo Del Piano para que este forme una orquesta, retorna a Buenos aires y de inmediato comenzaron a grabar, desde “Se lustra señor” y “Milonga para Gardel”, grabados el 3 de noviembre de 1947 finalizando esta etapa con "Ventanita de arrabal", grabación del 20 de octubre de 1950. Durante su permanencia con Del Piano, Ángel dejo un total de 19 registros. Los integrantes de la orquesta eran: Salvador Cascone, Jacinto Nievas, Horacio Golino en bandoneones. Víctor Felice, Alberto del Mónaco, Juan Engía y Floreal Zanola en violines. José Fava en Contrabajo. El piano estuvo a cargo de Cesar Grimaldi y la dirección, orquestación y primer bandoneón, Eduardo Del Piano.

Tras su desvinculación de esta orquesta comienza a trabajar como solista, labor que fue acompañada por; Armando Lacava (1951-1954), Alejandro Scarpino (1955), Edelmiro D´Amario (1955-1957), Daniel Lomuto (1958), Luís Stazo (1958 – 1959) y José Libertella, con quien realizó sus últimos registros en junio de 1959.

 Vargas siempre fue solista, solamente una vez grabó en dúo y fue con Armando Lacava, que tiene la particularidad doble de ser su único registro con otro cantante y que además era su hermano Amadeo Lomio.

Ángel Vargas falleció el 7 de julio de 1959 a raíz de una complicación pulmonar después de una intervención quirúrgica, hacía menos de un mes que había grabado con Libertella, y todavía tenía cuerda para rato.

Compuso los siguientes tangos: “En la milonga” (con Edelmiro D´Amario y Carlos Russo), “Lucio Paredes” (con Armando Lacava y Horacio Sanguinetti), “Glorias del ayer” (con Riel y Reinaldo Yiso), “Tango a Gardel” (con Leopoldo Díaz Vélez), el vals “El espejo de tus ojos” y la milonga “Porque me siento feliz” (con Mario Pierini.)

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 VICENTE BUCHERI

   Nació en Acate (Sicilia, Italia) el 11 de  noviembre de 1901 y murió en Buenos Aires el 23 de agosto de 1985. Difundió la letra de los tangos cuando los discos de gramófono sólo difundían estribillos. Lo hizo por medio de El alma que canta, una revista a la que Aníbal Lomba ha dedicado recientemente una óptima monografía.

Buccheri era un inmigrante al que la burocracia inmigratoria deformó el apellido en Bucchieri. Llegó en 1908, con sus padres Retro y Francesca Mamarme. Entonces los hijos de los inmigrantes contribuían desde los primeros años al financiamiento de la polenta y la pastasciutta hogareñas. Vicente también lo hizo. Lomba apunta que con su hermano Blas se desempeñó en un puesto de revistas que dos hermanos de Francisco Canaro -Juan y Rafael- tenían en Entre Ríos y Constitución. Si Vicente alcanzó a vender Crítica -el diario del uruguayo Natalio Botana, que fue un suceso, eso tiene que haber ocurrido no antes de sus doce años, pues aquel legendario vespertino comenzó a aparecer en 1913.

Sin duda venderían los folletos de canciones y versos populares que publicaba Pérez Cuberes, y otros, de muchos de los cuales Robert Lehmann Nitsche llevó ejemplares a Berlín y aún se conservan allí, donde son objeto de investigación y de microfilmes. Un día se le ocurrió a Vicente publicar una revista de canciones. Ya tenía 15 años. Lo hizo y le puso por nombre El alma que canta, porque así llamaban a la más fascinante cupletista de aquellos años, Raquel Meller, que aún no había llegado a Buenos Aires. Esto ocurrió en 1916, el año en que Irigoyen llegó al poder, en que murió el glorioso negro Gabino Ezeiza. Más que una revista, El alma que canta era un folleto que aparecía sin mayor regularidad, cuando el editor adolescente conseguía reunir el dinero necesario para pagar la imprenta.

El objeto era publicar letras de canciones y poesías populares. El mismo Buccheri la voceaba en la estación ferroviaria de Constitución, y quiere la tradición que un día se le acercara Almafuerte, quien vivía en La Plata, y le alcanzara un papel diciéndole: 'Tome, m' hijo, para su revista". Le dio, decía Buccheri, la letra de la canción A mi intuiré, que el más famoso dúo de entonces, Gardel-Razzano, dotó de música e incluyó en su repertorio. En las discografías de Gardel aparece también con los nombres Mi madre y Con los amigos, atribuida, no más, a Almafuerte, pero en la obra completa de ese poeta vasto y tunante no se la encuentra.

Cuando Contursi dio vuelta como un guante al tango cantado, EL alma que canta difundió los versos de Mi noche triste. En las páginas de la revista aparecieron, asimismo, los primeros versos de Dante A. Linyera (Francisco Bautista Rímoli). En realidad, El alma que canta era un conmovedor cajón de sastre donde un poema de Leopoldo Lugones acompañaba los escarceos poético-lunfardos de Vicente Barbieri, poeta que en los años cincuenta tuvo gran prestigio, y se mezclaban con efusiones de esta laya: "Los terribles convulsiones de mi carne torturada que se retuerce, impotente, con ganas de estrangular". No creo que fuera esta heterogeneidad literaria la que conquistó a un público inconmensurable (la publicación llegó a tirar 150.000 ejemplares), sino la circunstancia de que prestaba el indispensable servicio de proporcionar las letras que el porteño escuchaba y que, por una suerte de imperativo categórico, quería canturrear. Esto por no hablar del inmenso servicio que prestó al tango cuando -Gardel y Contursi mediante- se convirtió en canción.

Siempre se cita aquello de Borges: "Es verosímil que en 1990 surja la sospecha o la certidumbre de que la verdadera poesía de nuestro tiempo no está en 'La urna de Banchs, ni en 'Luz de provincia', de Mastronardi, sino en las piezas imperfectas de 'El alma que canta'," No estaba en esas páginas queridas la verdadera poesía, pero sí una cálida invitación a la poesía, una suerte de aperitivo poético. De los que no tengo duda es de que los ejemplares de El olma que canta constituyen un indispensable documento antropológico y que, si no aportaban mucha poesía, ni siquiera mucha cultura, afianzaban la conquista de la alfabetización.

Sin quererlo, Buccheri fue un antropólogo; sin quererlo, fue un comunicador; sin quererlo, fue un pedagogo. Queriéndolo, él, que venía de tierra canora a un país de gente que no canta, fue un dispensador de la alegría de cantar y también de la dulce melancolía de repetir esas tristezas nunca dichas con anterioridad, cuyo yacimiento cargó Pascual Contursi en el complejo y versátil carácter de los argentinos.

José Gobello

 VICENTE GRECO

Vicente Greco nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1886 y murió en la misma ciudad, a los 38 años, el 5 de octubre de 1924. No fue el primer bandoneonista, pero sí quien hizo del bandoneón un instrumento canónico del tango. Lo habían precedido, entre otros, Domingo Santa Cruz, el autor de Unión Cívica, y su discípulo, Juan Maglio (Pacho), quien ya andaba desplegando su fuelle por los cafés de Barracas, cuando Greco aún tañía la guitarra. Pero correspondió a Greco, en 1911, trazar el organigrama de las orquestas destinadas a tocar tangos, que él denominó típicas, y puso entonces un par de bandoneones cadeneros junto al piano y al pie de los vio-lines. Flauta, clarinetes, mandolines fueron paulatinamente abandonados y, al cabo, también lo fue la guitarra, cuando en los discos Era comenzó a sonar el piano de Roberto Firpo, allá por 1914.

A Greco le decían Garrote, apodo que le transfirió su hermano Fernando. En su familia hubo una pianista, su hermana Elena, y un guitarrero, cantor y payador, Ángel, que creó algunas composiciones, entre ellas la famosísima milonga tangueada Naipe marcado. Vicente, alentado por el mitológico negro Sebastián Ramos Mejía, fue de café en café -como era de práctica-, llevando su jaula -el bandoneón-, tañéndolo, lucrando aplausos, fama y algún dinero. Se lo recuerda como uno de los primeros en acercarse al centro, en "El Estribo", sobre la calle Entre Ríos. En 1911, animaba con su murguita los bailes del salón "San Martín", sobre la calle Rodríguez Peña al 344, que aún está en pie. Allí compuso su tango Rodríguez Peña, que no honra al procer sino a la milonga. Greco no sabía leer música, ni tampoco escribirla. Tocaba a pura oreja, como el pianista José Martínez, como Anselmo Aieta, como, más tarde, el mayor guitarrista del tango, que fue Roberto Grela. Su primer tango, El Morochito, del año 1905, se lo llevó al pentagrama Geroni Flores, a quien se lo dedicó y en cuyo homenaje le dio título A aquella composición primigenia siguieron muchos otros tangos, entre ellos El pive (escrito con la -v- etimológica) , El flete, Popo/, E1 cuzquito, La viruta, Racing Club, La infanta (por doña Isabel de Borbón), El pangaré, Zaza (por la tonadillera Teresita Maraval) y, entre otros, uno de los más bellos tangos que se han compuesto en todos los tiempos, Ojos negros. También escribió varias letras para sus músicas, entre ellas la de La percanta está triste, que en 1921 le grabó su amigo Carlos Gardel.

Después del concurso organizado por el barón Antonio María De Marchi en el "Palace Théatre", en 1913, cuando la aristocracia llevó el tango a sus salones palaciegos del barrio note, Francisco Canaro y Vicente Greco fueron de los primeros en ser convocados. En 1915 decía la revista Fray Mocho: "Greco se ha impuesto entre la gente copetuda. Es el niño mimado de las familias bien. Actuó en el Plaza Hotel, en la residencia del doctor Lucio V. López (Callao casi avenida Quintana), en lo de Creen., en lo de Lagos García, en lo de Lamarque, entre otros. Tales faenas le rinden no menos de 200 pesos por actuación".

José Gobello

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VIDAL, Carlos

 Cantor -  (3 de agosto de 1926 – 18 de enero de 1981) – Nombre de familia: Luis Vidal

    El primer maestro de canto fue Eduardo Bonessi, y sus inicios fueron en la recordada Pandilla Marilyn. Cuando tenía 18 años se incorporó a la orquesta de Domingo Federico, comenzando a grabar para el sello Víctor el 12 de setiembre de 1944, con el tema “Así nació este Tango” de José Teodoro Mouso e Isaac Melesio Garcés. Su último registro en esta orquesta fue “Recuérdame amor mío”, tema de Carlos Bahr, registrado el 30 de septiembre de 1948.

    Desvinculado de Federico a, pasa a la orquesta de Alberto Mancione, debuta por radio L.R.1 El Mundo y al poco tiempo lo hizo como solista de la emisora acompañado por Argentino Galván. Más tarde ingresa como cantor de Roberto Caló, pero por muy poco tiempo. Se fue alejando en forma paulatina de las actuaciones para ingresar como empleado administrativo en la Justicia. Volvió a la actividad en 1957, para grabar en el sello TK, con el acompañamiento de Félix Guillan,  pasando luego por distintas formaciones pero en forma muy esporádica. Participó también durante algunas temporadas en el restaurante El Farolito, de la calle Vera, acompañado por el trío de Alberto Mancione. Sus últimos temas grabados fue con Los Tangoleros, dirigido nuevamente por Félix Guillan en el año 1979, - material que nunca salió a la venta.

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VIDAL, JORGE

 (12 de agosto de 1924 – 16 de setiembre de 2010) –

Nombre de familia: Orlando Vidal – Cantor, actor y compositor.

 Se inició en el café Argentino de la Avenida Corrientes al 6800 del barrio de Chacarita, poco tiempo después a iniciativa de Osvaldo Pugliese se incorpora a su orquesta a comienzos de 1949, graba por primera vez junto al maestro Pugliese en agosto de 1949 el tango “Puente Alsina”. Finaliza su actuación junto a esta gran orquesta en noviembre de 1950 con el octavo disco “Un baile a Beneficio”, luego siguió como solista actuando en el “Café La Armonía”, clubes y diversos locales de tango.  Durante 1951, actuó por Radio El Mundo, con el marco de las guitarras de Vila, Moreno, Remersaro y Gatti, y comenzó a grabar discos para el sello Pampa bajo la orquestación y dirección de Héctor María Artola, siendo sus dos primeras versiones, los tangos “Milonga Fina” y el vals “La vieja serenata”. Más tarde grabó acompañado por Argentino Galván. El cine lo contó como primera figura, filmando “El tango en París “, con Julia Sandoval Y Enrique Serrano. Como actor teatral se desempeñó en el “Cine Teatro Boedo” interpretando el papel principal del sainete “Juan Tango”. El maestro Francisco Canaro lo incorporó al elenco de la comedia musical que se presentó en el Teatro Alvear, titulada “Tangolandia”, con la intervención de la actriz y cantante Alba Solís, posteriormente ocupó el escenario del teatro “Astral”, en el sainete “Juancito de la Ribera “, de Alberto Vaccarezza. También, las confiterías “Patio de Tango”, “Tango bar”, “Atenas” y” Múnich de Boedo contaron con su presencia. Desde 1966 a 1969 realizó varias giras por Norteamérica llegando a realizar sus actuaciones en el “Carnegie Hall”.

Durante el transcurso de su carrera grabó cerca de 250 registros.

De su obra como compositor dejó cuarenta y tres temas en SADAIC. Uno de sus grandes colaboradores fue Oscar Kinleiner con quien registró casi la mitad de su obra.

Estos son los títulos que nos dejó Vidal:

ALMA SIN NIDO, AQUELLA VIEJA GUITARRA, BALADA PARA MI PRESIDENTE, BALADA PARA UN ALMA TRISTE, CANCION DE AMOR EN MI VIEJA, CARLITOS YA VA A LA ESCUELA, COMO EL GRILLO, COMPAS LLEVANDO EL DOS, CUANDO YO ME VAYA, CURDA BARATA JORGE VIDAL, DALE TOPO VIEJO, DESEO Y PASION, EL VALS PRIMAVERAL, ELLOS, GRIPE LIVIANA, LA MARCHA DEL CANTOR, LA PILDORA MILAGROSA, LA PROLE, LA TRIPLE FATAL, METEJON DE PUNGA, MI FIEL PERCALERA, NADA QUE ME RECUERDE A TI, ORACION A BUENOS AIRES, PA LAS SIERRAS, PA MI SE LES FUE LA MANO, PALPITANDO EL ESCOLAZO, PECADO Y PASION, POR ESO ES NECESARIO, QUE DURA VIENE LA MANO, RETRATO DE BUENOS AIRES, RINCON DE AYER, SI YA NO ESTAS, SIN FUTURO, SIN HISTORIA, SIN PENSARLO, SIN UN PENIQUE, SOLO ME QUEDA EL ALMA, TELON DE SOLEDAD, TRISTE LEYENDA, TRISTE NOVIEMBRE, TU ERES LA VERDAD, Y SIN LA MANO DE DIOS, YO SOY N N

Jorge Vidal, el que más le cantó al Escolaso, La Timba, los Burros y El Barrio.

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VIDELA, ROBERTO

(16 de diciembre de 1924 – 1 de enero de 2005) Nombre de familia: Antonio Genaro Di Tomaso - Cantor

         Estudió canto con el profesor Chaubel. Integró la famosa Pandilla Marilyn. En 1942 debuta con la orquesta Típica Ritmo del pianista José Aova, bajo el seudónimo de Humberto Rey.

 En 1944 se incorpora al conjunto de Juan Carlos Caviello, actuando por L.R.2 Radio Argentina y efectúa unas pocas actuaciones con Edgardo Donato, también cantó con Raúl Kaplún. En 1945 canta con el cuarteto de Enrique Mora y luego ingresa a la orquesta de Ricardo Tanturi, cambiando su nombre artístico de Humberto Rey que venía utilizando por el de Roberto Videla. Su debut fue por L.R.1 Radio El Mundo en octubre de 1945.

En el año 1950 integra el conjunto de Enrique Rodríguez hasta 1954 en que se dedica al género melódico y se radica en los Estados Unidos, también actuó en Puerto Rico y  Panamá.

En la década de los años ’90 retorna a Buenos Aires con intenciones de radicarse y trabajar en  nuestro país pero lamentablemente no llegó a tener suerte con el trabajo, retornando así nuevamente a Estados Unidos.

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 ZABALA, MIGUEL

          Miguel Gregorio Zabala, bandoneonísta, director y compositor que vivió entre los años 1913 a 1994, fue un valioso director de orquestas bailables.

              Se inició como profesional actuando en diversos locales nocturnos, pasando a ser más tarde artista de diversas emisoras de radio.

               Llegó al disco recién en 1944 realizando sus intervenciones para el sello RCA ViCTOR, llegando a totalizar solamente cuatro registros siendo dos versiones instrumentales y dos cantadas por Carlos Casares. Corría el año 1953, cuando el maestro Zabala rehizo su conjunto, teniendo como vocalista a Angel Mayo, pero sin tener oportunidad de llegar al disco. Hoy pongo a su disposición, estos cuatro registros los únicos que realizó durante su larga carrera como director. De esta manera podemos rescatar a todos aquellos artistas que hoy están prácticamente en el olvido y llegar a difundirlos en su medida para que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando y conociendo a todos aquellos músicos que hicieron tanto por nuestro tango.  Miguel Zabala murió en el olvido un 20 de marzo 1994.

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