Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi

Distinción del Centro de Cultura Tanguera Alfredo Belussi
Tango, Radio y más Historias, blog distinguido por su aporte a la difusión del Tango, sus autores e intérpretes.

viernes, 4 de mayo de 2012

Hector María Artola - Biografía - 4 de mayo de 2012


Héctor María Artola
El bandoneonista y arreglador Héctor Artola nació en San José de Mayo el 30 de abril de 1903 y murió el 8 de julio de 1982. El historiador Luis Adolfo Sierra dejó escrito que «a Argentino Galván y a Héctor Artola corresponde la sistematización del arreglo musical en el tango; Galván y Artola fueron los dos grandes creadores que llevaron al atril al tango instrumental».
El arreglo no es, como tal vez pudiera suponerse, producto del protagonismo de algunos tanguistas que pasaron por los conservatorios y quieren aplicar a creaciones ajenas lo que en ellos han aprendido; por el contrario, lo considero tan esencial del tango como la interpretación y tal vez no menos que la creación misma. Un tango, como cualquier composición musical, es un conjunto de sonidos y no de los signos que los representan. Esos sonidos requieren, para existir, de los instrumentos o de la voz humana, pero también de alguien que los haya concertado y; si fuera el caso, enriquecido  mediante  los  recursos  propios  del  arte  musical. Enrique Delfino recordaba -y sus recuerdos se afincaban en la segunda década del siglo que finiquita- que los creadores manifestaban rústicamente sus creaciones por medio de sus instrumentos y que los intérpretes anotaban presurosamente las notas que iban desgranando Arólas o Bardi, para incorporarlas a sus repertorios. No interpretarían puntualmente -es de suponer- las notas registradas de prisa sobre el pentagrama. Con ellas armaban un tango, que es una sucesión de sonidos ordenados de acuerdo con determinada técnica musical y con el empirismo pluralmente aceptado por los oyentes y bailarines. No creo que pueda establecerse con precisión matemática cuánto hay de Arólas y cuánto de Canaro, que fue su primer arreglador, en Una noche de garufa. Al cabo, creación, arreglo e interpretación corresponden a tres formas de autoría, distintas pero todas ellas indispensables. Artola fue un creador. Lo dicen sus composiciones, que no son pocas y de las que prefiero Tango y copas, sobre todo en la versión de Libertad Lamarque (1943). También fue un bandoneonista de "refinado estilo" (Ferrer) y director solicitado y aplaudido una y otra vez. Se lo recordará siempre, sin embargo, -y el recuerdo no es caprichoso- como el músico que en 1953 dirigió para Odeón sus propios arreglos de Nostalgias, Halcón negro, Mi noche triste y Margarita Gauthier, que han quedado como "testimonios cabales de la inteligencia e inspirada labor de Artola" (Sierra).
No debe olvidarse, de todos modos, que Quico Artola hizo la habitual carrera de tanguista, en Montevideo, en Buenos Aires y en Europa, como bandoneonista de conjuntos grandes o pequeños, a las órdenes de músicos que no eran mancos ni hipoacúsicos y que, cualquiera hubiese sido la "cantidad" de música que conocían, se sabían todo el tango: Edgardo Donato, Eduardo Bianco, Juan Bautista Deambroggio (Bachicha). También acompañó a cantantes (con Alfredo Malerba y Antonio Rodio, a Libertad Lamarque); orquestó para Fresedo, para Trono, para Do Reyes, para Vardaro e inclusive integró la orquesta dirigida por Argentino Galván que Roberto Maida organizó, al desvincularse de Canaro, para actuar en el cabaret "Ocean" y que, debió ser disuelta al poco tiempo porque "la gente no salía a bailar". Hizo, en definitiva, todo lo que debía hacer un tanguista y también muchísimo más, y eso en una larga carrera, iniciada en 1924, (en tanto cursaba en Montevideo su segundo año de abogacía), junto al pianista Juan Bauer y el violinista Roberto Zerrillo, y concluida en 1970, cuando las radios estatales, que lo eran casi todas, eliminaron de sus programas a los artistas para reemplazarlos por discos.
Lo que hizo Artola con el tango (y por el tango) habría sido imposible sin una profunda sensibilidad tanguera, que es algo que no se compra en las casas de música, sino parte del patrimonio más íntimo de la propia personalidad. Pero tampoco se hace sin conocimientos musicales superiores al promedio. ¿Qué maestros impartieron a Artola esos conocimientos? Sería bueno saber quiénes fueron para poder nombrarlos con gratitud.